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martes, abril 28, 2009

La gripe porcina y el monstruoso poder de la gran industria pecuaria

Mike Davis*
Sin Permiso

28 de abril de 2009

Traducción: Marta Domènech y María Julia Bertomeu
Original en inglés: The Guardian, 27 de abril de 2009

Nuestro amigo y miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO Mike Davis, cuyo libro El monstruo llama a nuestra puerta (trad. María Julia Bertomeu, Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006) alertó lúcida y brillantemente del peligro de una gripe aviar pandémica de alcance mundial, explica ahora cómo la gran industria pecuaria globalizada ha sentado las bases para un más que preocupante brote de gripe porcina en México.

La gripe porcina mexicana, una quimera genética probablemente concebida en el cieno fecal de una gorrinera industrial, amenaza subitáneamente con una fiebre al mundo entero. Los brotes en la América del Norte revelan una infección que está viajando ya a mayor velocidad de la que viajó con la última cepa pandémica oficial, la gripe de Hong Kong en 1968.

Robándole protagonismo a nuestro último asesino oficial, el virus H5N1, este virus porcino representa una amenaza de ignota magnitud. Parece menos letal que el SARS [Síndrome Respiratorio Agudo, por sus siglas en inglés] en 2003, pero, como gripe, podría resultar más duradera que el SARS. Dado que las domesticadas gripes estacionales de tipo A matan nada menos que a un millón de personas al año, incluso un modesto incremento de virulencia, especialmente si va combinada con una elevada incidencia, podría producir una carnicería equivalente a una guerra importante.

Ello es que una de sus primeras víctimas ha sido la consoladora fe, inveteradamente predicada por la Organización Mundial de Salud (OMS), en la posibilidad de contener las pandemias con respuestas inmediatas de las burocracias sanitarias e independientemente de la calidad de la sanidad pública local. Desde las primeras muertes por H5N1 en 1997, en Hong Kong, la OMS, con el apoyo de la mayoría de administraciones nacionales de sanidad, ha promovido una estrategia centrada en la identificación y el aislamiento de una cepa pandémica en su radio local de brote, seguidos de una masiva administración de antivirales y –si disponibles— vacunas a la población.

Una legión de escépticos ha criticado ese enfoque de contrainsurgencia viral, señalando que los microbios pueden ahora volar alrededor del mundo –casi literalmente en el caso de la gripe aviar— mucho más rápidamente de lo que la OMS o los funcionarios locales puedan llegar a reaccionar al brote original. Esos expertos han observado también el carácter primitivo, y a menudo inexistente, de la vigilancia de la interfaz entre las enfermedades humanas y las animales. Pero el mito de una intervención audaz, preventiva (y barata) contra la gripe aviar ha resultado valiosísimo para la causa de los países ricos que, como los EEUU y el Reino Unido, prefieren invertir en sus propias líneas Maginot biológicas, antes que incrementar drásticamente la ayuda a los frentes epidémicos avanzados de ultramar. Tampoco ha tenido precio este mito para las grandes transnacionales farmacéuticas, enfrentadas en una guerra sin cuartel con las exigencias de los países en vía de desarrollo empeñados en exigir la producción pública de antivíricos genéricos clave como el Tamiflu patentado por Roche.

La versión de la OMS y de los centros de control de enfermedades, de acuerdo con la cual ya se está preparado para una pandemia, sin mayor necesidad de nuevas inversiones masivas en vigilancia, infraestructura científica y regulatoria, salud pública básica y acceso global a fármacos vitales, será ahora decisivamente puesta a prueba por la gripe porcina, y tal vez averigüemos que pertenece a la misma categoría de gestión "ponzificada" del riesgo que los títulos y obligaciones de Madoff. No es tan difícil que falle el sistema de alertas, habida cuenta de que, sencillamente, no existe. Ni siquiera en la América del Norte y en la Unión Europea.

Tal vez no sea sorprendente que México carezca tanto de capacidad como de voluntad política para gestionar enfermedades avícolas y ganaderas, pero ocurre que la situación apenas es mejor al norte de la frontera, en donde la vigilancia se deshace en un desdichado mosaico de jurisdicciones estatales y las grandes empresas pecuarias se enfrentan a las regulaciones sanitarias con el mismo desprecio con que suelen tratar a los trabajadores y a los animales. Análogamente, una década entera de advertencias de los científicos fracasó en punto a garantizar transferencias de sofisticada tecnología viral experimental a los países situados en las rutas pandémicas más probables. México cuenta con expertos sanitarios de reputación mundial, pero tiene que enviar las muestras a un laboratorio de Winnipeg para descifrar el genoma de la cepa. Así se ha perdido toda una semana.

Pero nadie menos alerta que las autoridades de control de enfermedades en Atlanta. De acuerdo con el Washington Post, el CDC [siglas en inglés del Centro de Control de Enfermedades, radicado en Atlanta; T.] no se percató del brote hasta seis días después de que México hubiera empezado a imponer medidas de urgencia. No hay excusa que valga. Lo paradójico de esta gripe porcina es que, aun si totalmente inesperada, había sido ya pronosticada con gran precisión. Hace seis años, la revista Science consagró un artículo importante a poner en evidencia que, "tras años de estabilidad, el virus de la gripe porcina de la América del Norte ha dado un salto evolutivo vertiginoso".

Desde su identificación durante la Gran Depresión, el virus H1N1 de la gripe porcina sólo había experimentado una ligera deriva desde su genoma original. Luego, en 1998, una cepa muy patógena comenzó a diezmar puercas en una granja de Carolina del Norte, y empezaron a surgir nuevas y más virulentas versiones año tras año, incluida una variante del H1N1 que contenía los genes internos del H3N2 (causante de la otra gripe de tipo A que se contagia entre humanos).

Los investigadores entrevistados por Science se mostraban preocupados por la posibilidad de que uno de esos híbridos pudiera llegar a convertirse en un virus de gripe humana –se cree que las pandemias de 1957 y de 1968 fueron causadas por una mezcla de genes aviares y humanos fraguada en el interior de organismos porcinos—, y urgían a la creación de un sistema oficial de vigilancia para la gripe porcina: admonición, huelga decirlo, a la que prestó oídos sordos un Washington dispuesto entonces a tirar miles de millones de dólares por el sumidero de las fantasías bioterroristas.

¿Qué provocó tal aceleración en la evolución de la gripe porcina? Hace mucho que los virólogos están convencidos de que el sistema de agricultura intensiva de la China meridional es el principal vector de la mutación gripal: tanto de la "deriva" estacional como del episódico "intercambio" genómico. Pero la industrialización granempresarial de la producción pecuaria ha roto el monopolio natural de China en la evolución de la gripe. El sector pecuario se ha visto transformado en estas últimas décadas en algo que se parece más a la industria petroquímica que a la feliz granja familiar que pintan los libros de texto en la escuela.

En 1965, por ejemplo, había en los EEUU 53 millones de cerdos repartidos entre más de un millón de granjas; hoy, 65 millones de cerdos se concentran en 65.000 instalaciones. Eso ha significado pasar de las anticuadas pocilgas a ciclópeos infiernos fecales en los que, entre estiércol y bajo un calor sofocante, prestos a intercambiar agentes patógenos a la velocidad del rayo, se hacinan decenas de millares de animales con más que debilitados sistemas inmunitarios.

El año pasado, una comisión convocada por el Pew Research Center publicó un informe sobre la "producción animal en granjas industriales", en donde se destacaba el agudo peligro de que "la continua circulación de virus (…) característica de enormes piaras, rebaños o hatos incremente las oportunidades de aparición de nuevos virus por episodios de mutación o de recombinación que podrían generar virus más eficientes en la transmisión entre humanos". La comisión alertó también de que el promiscuo uso de antibióticos en las factorías porcinas –más barato que en ambientes humanos— estaba propiciando el auge de infecciones estafílocóquicas resistentes, mientras que los vertidos residuales generaban brotes de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoo que mató a mil millones de peces en los estuarios de Carolina y contagió a docenas de pescadores).

Cualquier mejora en la ecología de este nuevo agente patógeno tendría que enfrentarse con el monstruoso poder de los grandes conglomerados empresariales avícolas y ganaderos, como Smithfield Farms (porcino y vacuno) y Tyson (pollos). La comisión habló de una obstrucción sistemática de sus investigaciones por parte de las grandes empresas, incluidas unas nada recatadas amenazas de suprimir la financiación de los investigadores que cooperaran con la comisión.

Se trata de una industria muy globalizada y con influencias políticas. Así como el gigante avícola Charoen Pokphand, radicado en Bangkok, fue capaz de desbaratar las investigaciones sobre su papel en la propagación de la gripe aviar en el sureste asiático, es lo más probable que la epidemiología forense del brote de gripe porcina se dé de bruces contra la pétrea muralla de la industria del cerdo.

Eso no quiere decir que no vaya a encontrarse nunca una acusadora pistola humeante: ya corre el rumor en la prensa mexicana de un epicentro de la gripe situado en torno a una gigantesca filial de Smithfield en el estado de Veracruz. Pero lo más importante –sobre todo por la persistente amenaza del virus H5N1— es el bosque, no los árboles: la fracasada estrategia antipandémica de la OMS, el progresivo deterioro de la salud pública mundial, la mordaza aplicada por las grandes transnacionales farmacéuticas a medicamentos vitales y la catástrofe planetaria que es una producción pecuaria industrializada y ecológicamente desquiciada.

* Mike Davis es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO. Traducidos recientemente al castellano: su libro sobre la amenaza de la gripe aviar (El monstruo llama a nuestra puerta, trad. María Julia Bertomeu, Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006), su libro sobre las Ciudades muertas (trad. Dina Khorasane, Marta Malo de Molina, Tatiana de la O y Mónica Cifuentes Zaro, Editorial Traficantes de sueños, Madrid, 2007) y su libro Los holocaustos de la era victoriana tardía (trad. Aitana Guia i Conca e Ivano Stocco, Ed. Universitat de València, Valencia, 2007). Sus libros más recientes son: In Praise of Barbarians: Essays against Empire (Haymarket Books, 2008) y Buda's Wagon: A Brief History of the Car Bomb (Verso, 2007; traducción castellana de Jordi Mundó en la editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2009).

Traducción para w
ww.sinpermiso.info: Marta Domènech y María Julia Bertomeu.

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lunes, octubre 22, 2007

Aeroméxico, rematada

León Bendesky
La Jornada
22 de octubre de 2007

La privatización de las líneas aéreas que quedaron entre los activos del IPAB, es decir, de la nación, luego de la crisis financiera de fines de 1994 acabó de manera atropellada. Ese rasgo parece ser típico de las operaciones para vender los activos nacionales en ese organismo en más de una década, tras su creación para sustituir al fallido Fobaproa.

No ha podido el IPAB ni tampoco el gobierno federal hacer la transacción de Aeroméxico, sin generar discusión y suspicacias. La sospecha sobre las operaciones de privatización era la norma cuando se hacían en la opacidad del viejo régimen político controlado por el PRI, regido por la discrecionalidad del ejercicio del poder y la ausencia prácticamente completa de rendición de cuentas.

La sospecha en el quehacer público no ha desaparecido en el contexto de la transición democrática y de los gobiernos del PAN, cuando se supone que parte del cambio es actuar a la luz pública y con transparencia. Este último es un término muy socorrido entre los políticos y funcionarios de la alta burocracia, pero su sentido práctico no puede sustentarse en las declaraciones que hagan, por firmes y solemnes que parezcan. Únicamente pueden sostenerse en los hechos y ahí aún son muchas las limitaciones. Pero sólo con hechos puede generarse la confianza, que es un bien todavía muy escaso en esta sociedad.

Habrá muchos aspectos técnicos involucrados en la venta de los activos de todo tipo que pasaron a ser propiedad estatal con aquella crisis. Para ello hay leyes y reglas, aunque la operación del IPAB está supeditada a los criterios e influencia de la Secretaría de Hacienda, que es la que finalmente determina lo que ahí se hace. Vaya, el IPAB está hecho a modo para que las cosas salgan como se quiere. La historia del instituto y de las transacciones que se han hecho está ahí para revisarla.

El de Aeroméxico es el caso más reciente de esas transacciones de compra-venta a 13 años de distancia de la crisis. Pero de nueva cuenta se exhibe la debilidad de la institucionalidad democrática que se quiere instaurar en México. Adviértase el calificativo de democrático, necesario para distinguirlo del anterior orden institucional de tipo autoritario, como se pretende en el marco de la transición política.

Se trata de la venta de un bien nacional y por lo tanto de recursos públicos: activos y pasivos que pasan por el fisco. Los términos de la operación indican que la situación financiera de la empresa era bastante mala, pues había acumulado grandes pérdidas. Pero quienes la administraron estos años y su principal dueño (el gobierno federal a nombre de la sociedad) no dieron cuenta de las cuentas de Aeroméxico.

La transacción se ha hecho en el terreno de la bolsa de valores como si fuese un negocio privado, una simple operación financiera. No se sabe a las claras cuál es la política estatal de gestión de los bienes nacionales, si es que existe; no hay un recuento de la tasa de recuperación del valor de los activos, o sea, cuánto ha ganado o perdido el gobierno administrando los distintos tipos de bienes públicos. ¿Cómo evaluar a los responsables del IPAB?, entre los que hay funcionarios gubernamentales y vocales supuestamente independientes. En esto sigue habiendo opacidad, lo que da lugar a la sempiterna sospecha.

Es notorio, asimismo, que en el manejo de esta privatización estuvo ausente la cabeza del sector dentro del gobierno, que es la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que sólo validó la venta una vez realizada y afirmó que con ella mejorará el servicio, por supuesto sin decir cómo es que eso ocurrirá.

Nadie sabe si en esa dependencia hay algún criterio para orientar a la industria aeronáutica y redefinir la estructura de esta actividad clave para la competitividad de la economía. No parece que la haya. No fue clara tampoco la participación y los criterios aplicados en este caso por la Comisión de Competencia, que da repetidas muestras de falta de la misma. Puede afirmarse a la luz de los hechos que no hay una política para la aviación en México.

En el gobierno persiste una postura gerencial ligada muy de cerca a los intereses privados, lo que confiere una noción particular a las funciones del Estado y los criterios de la política pública. Esto tiene costos inmediatos y que se extienden en el tiempo, pues redefinen constantemente los patrones de la producción, del crecimiento y de la distribución del ingreso y de la riqueza. En ese contexto es cada vez más difícil cambiar el modo en que funciona la economía mexicana y superar su estancamiento crónico.

La venta de Aeroméxico bajo la forma de subasta fue apresurada, al final hubo falta de claridad, parecía que todo debía hacerse rapidito para que resultara como se había planeado. ¿Por qué se filtró la supuesta molestia del gobernador del Banco de México por el curso de la subasta? ¿Será casual que se adjudicara la empresa el consorcio liderado por Banamex y otros inversionistas?

No se trata de alcanzar la unanimidad en los criterios de la gestión pública, ésta no es la granja de los animales orwelliana. Sólo reconozcamos lo que tenemos enfrente. También aceptemos aquello de lo que carecemos: un sistema eficiente de pesos y contrapesos en asuntos públicos.

jueves, agosto 09, 2007

La fórmula mágica

Pregonar la competencia y practicar el monopolio: la fórmula que convirtió a Carlos Slim en el hombre más rico del planeta
David Luhnow
Wall Street Journal

4 de agosto de 2007

Ha construido su fortuna a la antigua: mediante monopolios

Ciudad de México. Carlos Slim es el Señor Monopolio de México. Es difícil pasar un día en este país y no poner dinero en su billetera. El magnate de 67 años controla más de 200 compañías en sectores como telecomunicaciones, tabaco, construcción, minería, bicicletas, gaseosas, aerolíneas, hoteles, ferrocarriles, banca e imprenta. Slim dice que ha "perdido la cuenta". En total, todas sus empresas representan más de un tercio del valor del principal índice bursátil de México, mientras que su fortuna asciende a 7% de la producción económica anual de ese país (en su punto álgido, la riqueza de John D. Rockefeller llegaba a 2,5% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos).

"Este restaurante es el único lugar en México que no pertenece a Carlos Slim", bromea en su carta un local de comida en Ciudad de México.

La riqueza de Slim ha crecido más rápido que cualquier otra en el mundo, aumentando en más de US$20.000 millones en los últimos dos años para llegar actualmente a unos US$60.000 millones. Si bien el valor de mercado de sus empresas que cotizan en bolsa podría caer, hoy es probablemente más rico que Bill Gates, que según la revista Forbes tenía un patrimonio de US$56.000 millones en marzo. Sería la primera vez que una persona del mundo en desarrollo ocupa el primer lugar desde que la revista comenzara a seguir a los ricos fuera de EE.UU. en los años 90.

"No es una competencia", dijo Slim hace poco durante una entrevista, jugueteando con un habano sin prender en una oficina en un segundo piso decorada con pinturas mexicanas del siglo XIX. Un hombre relativamente modesto, que usa las corbatas de sus propias tiendas, Slim afirma que no se siente más rico sólo porque lo es en el papel.

¿Cómo logró este hijo mexicano de inmigrantes libaneses llegar a estas cimas? Lo hizo al ensamblar monopolios, algo parecido a lo que hizo John D. Rockefeller con la industria de la refinación de petróleo durante la era industrial. En el mundo postindustrial, Slim ha construido un baluarte en torno a la telefonía en México. Sus compañías Teléfonos de México SAB (Telmex) y Telcel controlan 92% de todas las líneas fijas y 73% de la telefonía móvil, respectivamente. Al igual que Rockefeller en su momento, Slim ha acumulado tanto poder que es considerado un intocable en su país, una fuerza tan grande como el Estado mismo.

Slim es un caso de estudio sobre las contradicciones. Dice que le gusta la competencia en los negocios, pero intenta bloquearla cada vez que puede. Le encanta hablar acerca de las tecnologías, pero no usa una computadora y prefiere el papel y el lápiz. Ha sido anfitrión de personajes tan variados como Bill Clinton y Gabriel García Márquez, pero en muchos sentidos es provinciano. No le gusta mucho viajar y dice con orgullo que no posee ninguna vivienda fuera de México. En un país fanático del fútbol, le gusta el béisbol. ¿Su equipo favorito? Los Yankees de Nueva York.

Sus admiradores dicen que Slim, un insomne que se queda hasta altas horas de la noche leyendo libros de historia (Ghengis Khan y sus engañosas estrategias militares es uno de sus temas favoritos), encarna el potencial de México para convertirse en un tigre latino. Su austeridad, tanto en sus empresas como en su vida privada, dicen, es un modelo de moderación en una región en la que muchos grandes empresarios son conocidos por ostentar su riqueza.

Para sus detractores, no obstante, el auge de Slim dice mucho acerca de los problemas más profundos de México, incluyendo la brecha entre ricos y pobres. En el último ranking de la ONU, México figura en el lugar 103 entre 126 países en cuanto a igualdad. En los últimos dos años, Slim ha ganado casi US$27 millones el día, mientras que un 20% de la población vive con US$2 o menos al día.

"Es como EE.UU. y los grandes industrialistas de 1890. Sólo que Slim es Rockefeller, Carnegie y J.P. Morgan todo en uno", afirma David Martínez, un inversionista mexicano que vive en Nueva York.

"Es sorprendente ver cómo las grandes empresas han capturado el Estado mexicano", dice Eduardo Pérez Motta, presidente de la Comisión Federal de Competencia de México. "Es un riesgo para nuestra democracia y está sofocando nuestra economía".

Como el rostro de la nueva élite, Slim representa un difícil desafío para el nuevo presidente del país. Felipe Calderón tiene que decidir si debe contener a Slim, a pesar de su reputación de ser el mayor empleador privado y contribuyente tributario del país. El Congreso casi nunca aprueba leyes que amenacen sus intereses. y sus empresas representan una parte importante del ingreso publicitario de México, por lo que los medios son reacios a criticarlo.

En los últimos meses, Calderón ha tratado de llegar a un acuerdo a puertas cerradas con Slim. En varios encuentros cara a cara, el presidente ha tratado de convencer al magnate de aceptar una mayor competencia, según fuentes al tanto. El gobierno tiene una carta de peso: Slim no puede ofrecer video —un mercado potencialmente gigantesco— en sus redes sin la aprobación del gobierno. Pero algunos cercanos a Calderón dicen en privado que estas conversaciones reservadas le siguen el juego a Slim, ya que le permiten circunvalar a los reguladores del país, lo que subraya la debilidad de las instituciones mexicanas. Slim afirma que sus compañías están en "contacto constante" con los reguladores, pero le restó importancia a la noción de una negociación secreta.

Slim —un hombre al que le gusta hablar y que suele ser empático, aunque también se enoja con facilidad— rechaza la etiqueta de monopolista. "Me gusta la competencia. Necesitamos más competencia", dice mientras toma unos sorbos de Coca-Cola Light. Slim recalca que sus empresas operan en mercados competitivos y que México representa sólo un tercio de los ingresos de su operadora celular América Móvil SAB, que tiene clientes desde San Francisco a Santiago de Chile.

La estrategia de Slim ha sido consistente a lo largo de su carrera: comprar compañías a precio de liquidación, reestructurarlas y marginar a la competencia sin piedad. Después de obtener el control de Telmex en 1990, Slim se apoderó rápidamente del mercado de cables de cobre que esa empresa usa para los cables de teléfono. Compró uno de los dos principales proveedores y se aseguró que Telmex no adquiriera cables del otro proveedor. Al final logró que los dueños de la otra empresa vendieran su negocio a Slim.

Su control sobre la telefonía mexicana ha atrasado el desarrollo del país. Sólo un 20% de los hogares de ese país tiene una línea de teléfono y sólo un 4% de los mexicanos tiene acceso a banda ancha. Según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), los consumidores y empresas de México pagan precios superiores al promedio por sus llamadas telefónicas.

Slim concuerda en que muchas industrias en México son dominadas por grandes compañías, pero no ve problema en ello mientras ofrezcan buen servicio y buenos precios.

Los años clave

El año que moldeó el futuro de Slim fue 1982. La caída en los precios del petróleo llevó a que México cayera en picada. Cuando el presidente saliente José López Portillo nacionalizó los bancos, la tradicional élite empresarial temió que el país se volviera socialista y comenzó a abandonar México. Muchas empresas se vendían a un 5% de su valor libro. Slim adquirió decenas de grandes firmas a precio de ganga, decisión que fue recompensada cuando la economía comenzó a recuperarse en los años siguientes. "Los países no quiebran", dijo Slim a sus amigos en esos años.

A pesar de sus habilidades empresariales, muchos mexicanos creen que su gran momento fue el ascenso al poder de Carlos Salinas en 1988, un tecnócrata educado en la Universidad de Harvard que quería modernizar el país. Ambos hombres hicieron amistad a mediados de los años 80. Salinas privatizó cientos de empresas estatales, incluyendo Telmex en 1990. Slim, junto a Southwestern Bell y France Telecom, ganó la subasta, por sobre un grupo de empresas encabezado por su amigo Roberto Hernández. Éste último después insinuó que la venta estaba arreglada, algo que tanto Slim como Salinas han negado siempre. Sea como sea, el proceso de privatizaciones creó una nueva clase de superricos en México. En 1991, el país tenía a dos hombres con una fortuna superior a los US$1.000 millones en la lista de Forbes. En 1994, al final del sexenio de Salinas, ya eran 24. Y el más acaudalado de todos era Slim.

Retrospectivamente es fácil ver por qué Slim y Hernández consideraban que Telmex era un trofeo que bien valía la pena terminar con su amistad. Mientras que países como Brasil y Estados Unidos disolvieron sus monopolios estatales al crear a partir de éstos varias empresas que competían entre sí, México vendió su compañía intacta, excluyendo cualquier competencia en los primeros seis años. Y a diferencia de otros países, a Telmex se le permitió ofrecer los tres servicios —llamadas locales, de larga distancia e inalámbricas— en todo el país. Al principio, el gobierno ni siquiera se empeñó en crear un regulador para el mercado de la telefonía, lo que sólo ocurrió tres años después de la privatización.

A lo largo de los años, la mayoría de los intentos de regular a las compañías de Slim ha fracasado. La Cofetel, el regulador de las telecomunicaciones, era tan débil en los años 90 que los rivales de Telmex lo tildaron de "Cofetelmex". Cuando las autoridades trataban de actuar, los abogados de Slim bloqueaban la iniciativa en los bizantinos tribunales del país.

El dueño de Telmex también tenía amigos en altos cargos. Cuando fue electo presidente en 2000, Vicente Fox escogió a Pedro Cerisola, un ex empleado de Telmex, como secretario de Comunicaciones y Transporte. Cerisola, quien no quiso comentar para este artículo, rara vez hacía algo en contra de su ex compañía, afirman ejecutivos de telefónicas rivales.

Con el dinero proveniente de su imperio telefónico, Slim se ha expandido a otros mercados en México y América Latina. América Móvil tiene 124 millones de clientes en más de 10 países en la región.

En su país natal, Slim se ha enfocado en industrias que dependen de contratos gubernamentales. Su nueva compañía constructora, Ideal SAB, apuesta a gestionar algunas de las carreteras más grandes de México. Su empresa de servicios petroleros construyó hace poco la mayor plataforma de crudo del país.

En privado, algunos líderes de negocios dicen que sienten que Slim se ha vuelto demasiado codicioso. La muerte de su esposa Soumaya en 1999 lo dejó sin un cable a tierra, dice Enrique Trigueros, amigo de Slim cuando ambos eran jóvenes corredores de bolsa en los años 60. "Ella era una mujer especial, del tipo que sabe mantener a raya a un hombre. Hoy, lo único en lo que puede pensar es negocios", afirma.

jueves, junio 28, 2007

La verdad de López Obrador, en su libro "La mafia nos robó la Presidencia"

Raúl Monge
Proceso
27 de junio de 2007

México, D.F., 26 de junio (apro).- El 30 de junio de 2006, dos días antes de las elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador asistió a una comida con los principales directivos de Televisa.
Portada del libro "La mafia nos robó la presidencia"

Fue en la casa del vicepresidente del Grupo Televisa, Bernardo Gómez, y ahí Emilio Azcárraga Jean encaró al entonces candidato presidencial de la coalición “Por el Bien de Todos” y le dijo sin rodeos: “Tengo información de que… vas a expropiar Televisa”.

Sorprendido, López Obrador lo negó. “Le respondí que no era cierto”, dice.

La anécdota anterior es una de las muchas historias personales que el tabasqueño relata en su libro “La mafia nos robó la Presidencia; sólo le han quitado una pluma a nuestro gallo” que comenzó a circular hoy de manera anticipada bajo el sello de editorial Grijalbo.

El libro está dedicado a “quienes participan con corazón y conciencia para lograr el cambio verdadero”.

López Obrador cuenta el desenlace de esa comida con los jerarcas de Televisa, como un ejemplo del tamaño de la guerra sucia que enfrentó antes de las elecciones presidenciales del 2 de julio de 2006

Ellos sabían que yo no estaba de acuerdo con el monopolio que ejercen en la comunicación, y mucho menos con que se quieran convertir en un poder de facto, por encima de los poderes legal y legítimamente constituidos. No estoy de acuerdo con la república de la televisión. Sin embargo, nunca he pensado que el camino para democratizar a los medios de comunicación y garantizar el derecho a la información sea expropiar Televisa.

Inmediatamente después de la pregunta de Azcárraga y de mi respuesta, me entrego el texto de un decreto expropiatorio que supuestamente yo presentaría al Congreso el 2 de diciembre de 2006, es decir, al día siguiente de mi toma de protesta como presidente de la República. El documento, que por cierto quedó en mi poder, esta bastante bien hecho porque se redactó precisamente para ser creíble. No sólo cuenta con toda la fundamentación legal, sino que detalla la razón social de cada una de las empresas del consorcio, algo que yo mismo desconocía. Se habla de expropiar no sólo Televisa sino también las empresas: Grupo Televisa, S.A.; Corporativo Televisa, S.A.; Telesistema Mexicano S.A. de C.V.; Corporativo Vasco de Quiroga S.A. de C.V.; G-Televisa-D S.A. de C.V., y Televisión independiente de México S.A. de C.V.

Es importante saber quién elaboró este documento. Creo que corresponde a Emilio Azcárraga aclarar cómo llegó a sus manos, pero casi podría asegurar que pudo haber sido fabricado por el Cisen o por el equipo cercano a Calderón o Fox; incluso, con la colaboración de algunos funcionarios de la misma televisora.

Lo que si esta claro es que el propósito fue sembrar la desconfianza. Tengamos en cuenta que si engañaron a muchos integrantes de la clase media, por qué no hacer dudar a quien representa a tantos intereses económicos como Emilio Azcárraga. Por eso es imprescindible que se garantice el derecho a la información por encima de intereses de grupo.


En la parte final del libro, de 301 páginas, López Obrador detalla cómo vivió los días posteriores a la elección, los más aciagos de carrera política sin duda:

El día de la elección fui a votar con mis hijos muy temprano y regresé a mi domicilio. Ahí permanecí hasta las 8 de la noche. En mi casa, en compañía de Federico Arreola, estuve recibiendo los reportes de una encuesta de salida que se contrató con la empresa de la doctora Ana Cristina Covarrubias. Este sondeo consistió en aplicar 38 mil 618 entrevistas, inmediatamente después de que los ciudadanos habían votado. Fue el ejercicio más grande y riguroso que se aplico en todo el país, el día de la jornada electoral. Desde el primer reporte de las 10 de la mañana hasta el último siempre nos mantuvimos arriba con un promedio de tres puntos de ventaja.

Este mismo resultado se reflejaba en otras encuestas de salida aplicadas durante la jornada electoral. Incluso, hacia las 5 de la tarde recibí una llamada de Bernardo Gómez, de Televisa, para decirme que ellos tenían información de que había ganado la elección presidencial. Sin embargo, al cierre de las casillas, cuando comenzaron a falsificar los resultados, se empezó a hablar de un empate en los conteos rápidos.

Aquí cabe recordar que las encuestas de salida se hacen preguntando a los ciudadanos por quién votaron, mientras que los conteos rápidos se sustentan en los resultados contenidos en las actas; es decir, cundo ya se habían introducido boletas de más con votos a favor de Calderón, nos habían quitado o anulado votos indebidamente, o de plano, habían falsificado un buen número de actas.

Esa noche, justo después de que Luis Carlos Ugalde, consejero presidente del IFE, informara por televisión que no darían resultados de las 7 mil 281 casillas del conteo rápido del Instituto, porque la contienda estaba muy cerrada, apareció Vicente Fox para transmitir un mensaje en el mismo sentido. Quedó en evidencia que estaban actuando de manera concertada, sin respetar la autonomía y la imparcialidad que debía normar la actuación del IFE.

(…) la noche del 2 de julio no dormí. Estuve pendiente de los resultados oficiales. Al día siguiente en el PREP aparecía reportado el 98.45 por ciento de las casillas electorales para presidente de la República, lo que significaba, según el IFE, que sólo faltaba por contabilizarse la votación de dos mil 17 casillas.

El día 5 de julio se llevó a cabo el cómputo distrital. Para entonces, dado el cúmulo de irregularidades que aparecían por todos lados, la gente comenzó a demandar que se contaran los votos casilla por casilla. Sin embargo, la instrucción del IFE a los consejos distritales fue que no se permitiera la apertura de los paquetes electorales.

Ese día, 5 de julio, la manipulación y el engaño lastimaron la dignidad de millones de mexicanos. El cómputo final por distrito fue transmitido por televisión y los resultados comenzaron exactamente al revés de cómo se presentaron al final de la jornada electoral. Yo aparecía con ventaja todo el tiempo hasta que, hacia las cuatro de la mañana del día 6, me “rebasó” Calderón. Después apareció el presidente del Consejo General el IFE y, usurpando funciones, lo declaró ganador.


López Obrador revela también en su libro lo que sucedió en los días previos a los festejos patrios del 15 de septiembre, cuando mantenían el plantó en el zócalo.

Según él, no podían permitir que Fox se burlara de ellos dando el Grito de Independencia en el balcón del Palacio Nacional. “La decisión era desfile sí, Grito no”, dice.

Cuenta que entonces lo buscó el secretario de la Defensa, Gerardo Clemente Vega García, pero específica que él se negó a dialogar con el alto mando castrense.

Sostiene que, para darle una salida aterciopelada al problema, sugirió al entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Alejandro Encinas, que le propusiera a Fox que diera el Grito en Dolores Hidalgo.

Así lo hizo Encinas, pero un día antes de la ceremonia desayunaron y ahí Encinas le dijo que Fox estaba necio, que quería dar el Grito en el Zócalo.

Prosigue López Obrador:

Lo de Fox era una abierta provocación. Por eso convoque a una asamblea para la mañana del 15, con la intención de convencer a la gente y tener tiempo para ensayar, lo del apoyo del Coro Monumental, un acto de protesta pacifica, que consistiría en que, al momento en que Fox saliera al balcón principal de Palacio Nacional, a dar el Grito, nosotros, en forma organizada, le diéramos la espalda en silencio, y que una vez que él se metiera, nos voltearíamos y llevaríamos a cabo nuestra ceremonia.

Afortunadamente no hubo necesidad de esto. Llegó a mis manos un documento sobre la estrategia del Estado Mayor Presidencial para garantizar la presencia de Fox, que consistía básicamente en tomar la calle frente a Palacio una noche antes del Grito, que nosotros manteníamos libre.

El plan comprendía llenar esa calle frente al balcón con tres mil militares vestidos de civil y ahí mismo colocarían los equipos de televisión para transmitir a todo el país.

De modo que tuve que optar y decidimos adelantarnos. Dos horas antes, en vez de que ellos pusieran las vallas, nosotros las pusimos hasta la banqueta del Palacio, tomamos la calle y recorrimos el campamento. Cuando se dio cuenta el Estado Mayor hubo un pequeño forcejeo y momentos de tensión, pero ya no pudieron evitarlo. Al día siguiente por la mañana no tuvieron más opción de que Fox se iba a Guanajuato.


En la parte final de su libro, que incluye sus crudas vivencias en el gobierno de la ciudad, como los videoescándalos y el desafuero, López Obrador hace una reflexión final. Afirma que está convencido de que el remedio a los males que aquejan y atormentan a la nación no vendrá de la élite que detenta el poder.

Sostiene que la llamada sociedad política está podrida y que sólo vive pensando en mantener y acrecentar sus privilegios. Asegura que el país necesita una transformación de las dimensiones de los movimientos de Independencia y de Reforma y de la trascendencia de la Revolución Mexicana.

Termina:

Esta lucha no es de un día, nos puede llevar tiempo, pero vale la pena. Si ya iniciamos la construcción de una nueva República, vamos hacerlo bien, a construir buenos cimientos. Vamos a establecer nuevas condiciones económicas, sociales, políticas, culturales y espirituales, con nosotros y por los que vienen detrás de nosotros, por nuestros hijos.

sábado, junio 23, 2007

Promesas incumplidas

Carlos Acosta Córdova
Proceso
23 de junio de 2007

México, D.F. (apro).- Ya estamos acostumbrados. Lo que promete un candidato, difícilmente lo cumple como presidente. El entusiasmo y las ganas de convencer terminan siempre por chocar con la cruda realidad. Felipe Calderón no ha sido la excepción. Su experiencia en la política y en las lides parlamentarias, y aun su voluntad, no le alcanzaron para llevar a buen puerto todo lo que prometió en materia impositiva.

El paquete de iniciativas para modificar el marco tributario que envió al Congreso de la Unión, es una prueba fehaciente del poco margen de maniobra en que se mueve, de cuán acotado está. La necesidad de congraciarse con los partidos políticos de oposición, el miedo a causar un malestar social mayúsculo y lo obligado que está a no lastimar a hombres y empresas que le ayudaron a financiar su campaña, terminaron por orillarlo a presentar una reforma fiscal que dista mucho de lo que el candidato proponía, lejana de los cambios que requiere el sistema impositivo y muy remota para satisfacer las ingentes necesidades sociales.

De los candidatos presidenciales, Felipe Calderón era quien más conocimiento mostraba en el tema de los impuestos. Con claridad hablaba de los problemas estructurales del sistema impositivo, particularmente en el caso de la recaudación. Las maestrías en Economía en el ITAM, y en Administración Pública en la Universidad de Harvard, más su experiencia en la política como líder del PAN y como legislador, le permitían un conocimiento más preciso del entorno económico nacional, de sus debilidades y fortalezas.

Con esas tablas, hablaba, por ejemplo, de que la escandalosa evasión fiscal que había en el país, era una muestra clara del problema estructural que había en materia de recaudación. Que una de las maneras de incrementar ésta –para hacer competitivo al país, generar más recursos e impulsar la economía-- era hacer más simple el pago de los impuestos. Que él, como presidente, lo iba a hacer, y para ello empezaría por bajar la tasa del Impuesto Sobre la Renta, del 28% actual a una de entre 15% y 20%; que sería una tasa única y sin las excepciones que benefician a unos cuántos que son muy ricos. También, que el comercio informal sería incorporado a la base de contribuyentes. Que, para ir acordes con la tendencia internacional, se priorizarían los impuestos al consumo, más que al ingreso.

En uno de los debates públicos con los otros candidatos presidenciales, dijo tajante:

“Voy a reducir los impuestos para quienes trabajan, producen o generan empleos y voy a simplificar sus pagos. Voy a bajar la tasa del impuesto sobre la renta, y pagar impuestos será más sencillo que nunca. Hacer una declaración (de impuestos) la podrás hacer sencillamente y sin la ayuda de nadie. En mi propuesta está considerado que no se gravarán los ingresos menores a cuatro salarios mínimos. Es decir, quien gane menos de cinco mil pesos al mes no pagará impuestos por trabajar. Y de ahí, de manera progresiva, se va a pagar muy fácilmente. Va a ser muy fácil pagar ese impuesto. Segundo, voy a transparentar totalmente los impuestos que pagamos. Voy a manejar en caja de cristal el dinero del pueblo…”

Eso, como candidato. Después, ya presidente, lo repetía. Y, más, la Secretaría de Hacienda, a través del Servicio de Administración Tributaria, se encargó, a principios de año, de mostrar las debilidades del sistema tributario, con tal alarma que hacían especular sobre un cambio radical.

Aquí mismo escribíamos que, con base en un estudio reciente del ITAM –encargado por el SAT–, que por los tratamientos diferenciados en la aplicación del IVA –tasa cero, exenciones, tasa baja en la frontera–, el fisco perdió el año pasado poco más de 187,000 millones de pesos, casi un 2% del PIB. Y que, en el caso del Impuesto sobre la Renta, por todos los tratamientos especiales, los múltiples beneficios para grandes consorcios, que ya no se justifican, las exenciones, deducciones y créditos al salario, dejaron de ingresar al fisco, en 2006, cerca de 296,000 millones de pesos, casi el 3.3% del PIB.

Si a esas cantidades se agrega una evasión fiscal, que el propio SAT estimó para 2006 en 221,202 millones de pesos, la cifra que no llega a las arcas públicas supera los 700,000 millones de pesos.

Pero luego de seis meses de intenso cabildeo del secretario de Hacienda, Agustín Carstens, y su equipo, con las fuerzas políticas de oposición y con grupos empresariales, a lo que se llegó fue a una propuesta de reforma fiscal que en nada se parece a lo que proponía el candidato Calderón y muy ajena para corregir las debilidades del sistema tributario que se han señalado recientemente. Peor, la propuesta presentada sólo le redituará al gobierno unos 300,000 millones de pesos… pero en todo el sexenio.

Pero bajo la lógica de “de lo perdido, lo que aparezca”, el gobierno de Calderón logró proponer algunas simplificaciones y mecanismos de control, algún rasguño a la informalidad y corresponsabilizar a los gobiernos estatales en la recaudación. Aunque, hay que reconocerlo, también el esbozo de una corrección necesaria: el nuevo impuesto, la Contribución Empresarial de Tasa Única (CETU), de aprobarse, apunta a la eliminación de los privilegios que tanto daño hacen al fisco.

Pero, intocado el IVA, seguirán las grandes devoluciones, escandalosas, a los grandes grupos empresariales.

El debate apenas empieza.

22 de junio de 2007

cgacosta@proceso.com.mx

lunes, junio 18, 2007

Los secretarios del Gobierno legítimo hablan de la pérdida de nuestra soberanía

La Jornada publica hoy dos artículos, escritos por Claudia Sheinbaum y Mario Di Constanzo, secretarios, respectivamente, del Patrimonio Nacional y de la Hacienda Pública en el Gobierno legítimo encabezado por Andrés Manuel López Obrador.


Mayor inversión privada, eje articulador para el sector eléctrico
Claudia Sheinbaum Pardo

En el sexenio de Fox, la política energética del país estuvo sustentada en un objetivo articulador que fue la apertura del petróleo, el gas natural y la electricidad al capital privado. La orientación del actual gobierno usurpador no sólo no varía del anterior, sino que pretende ampliarla. Veamos el caso de la electricidad.

Para 2012 el programa de la CFE incluye el desmantelamiento de 33 plantas para ceder terreno a los productores privados de energía eléctrica Foto: Cristina Rodríguez

Los productores independientes de electricidad pasaron de representar 0.6 por ciento de la generación eléctrica en el año 2000, a 40.4 por ciento en 2007. Es decir, solamente 60 por ciento de la electricidad que consumimos se genera por las empresas del Estado y el resto proviene de la generación privada. Por si fuera poco, todas estas centrales de generación son de ciclo combinado y utilizan gas natural importado, fundamentalmente de Estados Unidos. De acuerdo con la Secretaría de Energía, en 2005 los productores independientes consumieron 336.78 petajulios (unidad energética) de gas natural seco, mientras se importaron 321.94 petajulios del mismo combustible, lo cual representa 20 por ciento del consumo nacional. Es decir, se importa casi la misma cantidad de gas que la que ocupan los productores privados de energía eléctrica.

Por si no fuera suficiente, una parte importante de las plantas de ciclo combinado, operadas por empresas privadas, sobre todo extranjeras, se licitaron sin que el país las necesitara. Me explico. La electricidad es un tipo de energía que debe utilizarse en el momento de consumo, es decir, no se puede almacenar en cantidades económicamente importantes. Para que un sistema eléctrico funcione adecuadamente requiere una capacidad instalada con posibilidad de generar cerca de 27 por ciento adicional de la demanda. Esto es así porque algunas centrales deben salir de operación para mantenimiento o sencillamente para poder cubrir posibles fallas. Sin embargo, el porcentaje de reserva ha llegado a representar en México más de 50 por ciento. Esta situación es inexplicable. Ninguna empresa eléctrica en el mundo quiere tener esta capacidad adicional porque sólo representa incremento innecesario de costos de inversión, operación y mantenimiento que se traducen en tarifas más altas al consumidor.

Y todavía más. Para asegurar la operación de los ciclos combinados que utilizan gas natural caro, las plantas termoeléctricas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ya no operan a plena capacidad, privilegiando la generación de los privados, que es más cara que la de la CFE. Inclusive muchas plantas antiguas en magnífico estado se paran forzosamente y en el futuro próximo se pretende desmantelarlas y venderlas como chatarra.

Pero eso no es todo. Para poder cubrir la demanda de gas natural, la CFE decidió construir plantas regasificadoras de gas natural licuado en diversas zonas del país, que le permiten importar el gas natural y que ya son operadas por petroleras extranjeras para abastecer a los productores privados. En la actualidad, se encuentra en licitación la planta regasificadora de Manzanillo, la cual, para colmo, estará ubicada en la Laguna de Cuyutlán, afectando esta zona de altísimo valor biológico porque en ella habita una importante cantidad de especies de flora y fauna en peligro de extinción.

Para 2012, el programa de la CFE incluye el desmantelamiento de 33 plantas de la propia empresa con una capacidad de 4 mil 546 megavatios y la instalación de 12 mil 184 adicionales de ciclo combinado con productores independientes.

Y a todo esto, ¿dónde quedaron los artículos 27 y 28 constitucionales? ¿Dónde quedó la soberanía y el patrimonio nacional? ¿Dónde el desarrollo independiente?...

¿Tú también, Greenspan? Estás totalmente equivocado
Mario Di Costanzo

Al igual que hizo Cuauhtémoc Cárdenas hace algunos meses, durante la semana pasada Alan Greenspan, ex secretario del Tesoro estadunidense, alertó sobre la posibilidad de una crisis futura sobre las finanzas públicas de México dada una caída en los precios del petróleo, por lo que apremió a llevar a cabo la reforma energética y abrir Petróleos Mexicanos (Pemex) a la inversión privada nacional y extranjera.

Imagen: Carga fiscal de empresas seleccionadas

Después de escuchar las declaraciones de Greenspan no me queda más que apremiarlo a que, antes de hablar sobre México, se tome la molestia de revisar los informes sobre la situación financiera del país.

Lo anterior, porque, de acuerdo con el primer informe sobre la situación de las finanzas públicas, al primer trimestre del año el sector público tuvo un superávit fiscal de 102 mil 436 millones de pesos.

Eso quiere decir que al mes de marzo del presente año los ingresos obtenidos por el gobierno fueron superiores al gasto que realizó durante los tres primeros meses de 2007.

Si bien es cierto que a primera vista esta situación podría parecer "buena", cuando revisamos este resultado de manera más detenida nos encontramos que este reporte de "superávit" hecho por el gobierno ha implicado que Pemex haya tenido durante los tres primeros meses del presente año un déficit de operación, o sea una pérdida de 10 mil 143 millones de pesos.

Para mostrar lo anterior basta mencionar que, de acuerdo con los datos publicados por Pemex al primer trimestre del año, esta paraestatal tuvo ventas totales por 235 mil 900 millones de pesos, de los cuales 134 mil millones (aproximadamente 56 por ciento de sus ventas totales) le fueron entregados a la Secretaría de Hacienda por concepto de impuestos, derechos y aprovechamientos.

Sin embargo, y de manera adicional, Pemex entregó al gobierno por concepto de "ingresos propios" 68 mil 353.5 millones de pesos, con lo que la contribución total de la paraestatal a las finanzas públicas fue de 202 mil 753 millones de pesos, lo que representa 85.9 por ciento de las ventas totales de la empresa.

Cabe destacar que si a las aportaciones a las finanzas públicas que hace Pemex por concepto de impuestos y de ingresos propios le añadimos lo que el gobierno recauda por concepto de impuesto especial a la producción y servicios, proveniente de la gasolina y el diésel (IEPS de gasolina y diesel) y lo que recauda por concepto de IVA a la gasolina, nos damos cuenta de que la contribución total de los ingresos petroleros a las finanzas públicas fue de 212 mil 410 millones de pesos, lo que representa 38 por ciento de los ingresos públicos totales.

Por ello resulta absurdo que la Secretaría de Hacienda se vanaglorie de haber obtenido un superávit fiscal de 102 mil millones de pesos, cuando esto fue a costa de que Pemex operara con pérdidas durante el primer trimestre del año.

También pone de manifiesto que la paraestatal jamás podrá ser una empresa competitiva y rentable mientras esté sujeta a la carga fiscal de la que es objeto.

De hecho, si Pemex enfrentara una carga fiscal como en teoría la tiene cualquier empresa privada, es decir, 28 por ciento, durante el primer trimestre del presente año la paraestatal hubiese reportado una utilidad de operación de cuando menos 60 mil millones de pesos, lo que representa el costo de una refinería con la mejor tecnología de punta.

Así, mientras Pemex paga una tasa de impuestos de 56 por ciento como proporción de sus ventas, Grupo Bimbo paga sólo 4 por ciento, Grupo Alfa 2.5 y Bachoco sólo 0.01 por ciento.

Esas son las verdaderas razones de que por un lado el gobierno federal hubiese obtenido un superávit fiscal y de que Pemex se encuentre descapitalizado y opere con pérdidas.

Por ello, Greenspan debería de haber recomendado una reforma fiscal que redujera la dependencia petrolera de nuestras finanzas públicas, mediante la desaparición de los regímenes fiscales que permiten que las grandes empresas no paguen impuestos, y no la privatización de nuestro sector energético.

martes, mayo 29, 2007

Derecha violenta contra resistencia pacífica

Por: Eratóstenes Horamarcada

El pasado viernes publiqué en este blog una breve introducción para la magnífica película Puente Llaguno, claves de una masacre, que documenta la historia de los sucesos que desembocaron en la muerte de 19 personas el 11 de abril de 2002 en Caracas, durante el golpe de Estado que urdió el sector más corrupto de la oligarquía político-empresarial venezolana, apoyada por Estados Unidos y coludida con mandos del ejército y la policía contrarios al presidente Hugo Chávez
. Habrá que destacar --una vez más-- que Chávez había sido escogido por su pueblo para conducir su destino político en una jornada electoral que gozó de toda la pulcritud que siempre hemos echado de menos los mexicanos en nuestras elecciones.

La oligarquía de aquel país, por supuesto, como la de cualquier lado, no siente ningún respeto por la determinación popular, e inoculó en una parte --por fortuna no muy grande-- de la población el resentimiento, el odio y el temor, no sólo por Chávez, sino por la gente que lo apoya. Para sembrar ese odio y ese miedo, los empresarios y políticos venezolanos y extranjeros que sabían amenazados sus intereses por el gobierno nacionalista de Chávez, se valieron sobre todo de la televisión --que controlaban--, un poderoso medio de difusión no tanto de las ideas como de las emociones. Con un estilo de propaganda que no nos es desconocido en México, Radio Caracas TV encaminó en 2002 agresiva e irresponsablemente a los antichavistas hacia su propia destrucción. Siendo así, los poderes de Venezuela han resuelto en 2007 no renovar la concesión solicitada por RCTV para explotar el espectro radioeléctrico, propiedad de la nación, lo que ha atraído sobre el movimiento bolivariano la condena casi unánime de la derecha internacional, así como de uno que otro izquierdista despistado.

Nuestro modesto blog se cuenta entre las escasas voces que desde México apoyan la decisión soberana del Estado venezolano. El gobierno de Chávez no está censurando la libertad de expresión del antichavismo; no se está castigando a los dueños de RCTV por criticar al presidente, no se les está exigiendo rendir cuentas por sus mentiras ni por su silencio, ni por su programación boba o su mal gusto: dejó de renovárseles la concesión porque son criminales. A la vista de lo que hicieron, les fue bien, pues merecían, como mínimo, la cárcel.

Después de haber escrito el texto del viernes, recibí algunos comentarios de quienes vieron el documental; algunos no se relacionaban con el tema, pero en su mayor parte se manifestaron solidarios con el pueblo y el gobierno de Venezuela. El comentario que más me atrajo, sin embargo, fue precisamente uno, firmado por un tal Hecko, que no coincidía conmigo (con ese apodo, hasta me acuerdo de Geco Morfema, uno de los personajes de Andrés Bustamante; para que vean que también he sido televidente). Me permito insertarlo aquí el comentario tal cual apareció originalmente, con todo y su abuso de las mayúsculas. Y dice:

SON DE VERDAD INCREIBLES, BUSCANDO MAS INFORMACION ACERCA DEL CASO INVEROSIMIL DONDE EN PLENO SIGLO XXI BUSCAN CONTROLAR LOS MEDIOS DE COMUNICACION DE MANERA PRIISTA SETENTERA (POR LLAMARLO DE ALGUN MODO), ENCONTRARME CON COMENTARIOS DE PSEUDO INTELECTUALES APOYANDO EL CIERRE DE UNA TELEVISORA, POR NO SOLO NO APOYAR AL PRESIDENTE, SINO CRITICARLO POR ABUSON Y PREPOTENTE, SEÑORES, HAY QUE PENSAR LO QUE SE DICE, ¿QUE ESTAN USTEDES HACIENDO CON EL PRESIDENTE (AUNQUE LES ARDA) CALDERON? ¿QUE NO ES LO MISMO QUE LO QUE HIZO LA TELEVISORA CON HUGO CHAVEZ?, SEÑORES HAY QUE PENSAR CON LA CABEZA, NO CON LOS INTESTINOS, PORQUE SI USTEDES ESTUVIERAN EN VENEZUELA, ATACANDO AL PRESIDENTE DE VENEZUELA, LO MAS SEGURO ES QUE ESTE BUSCARIA LA MANERA DE CERRARLES SU BLOGSITO DE TERCERA, BIEN DIJERON LOS QUE LO DIJERON, CUANDO LOS INTELECTUALES PRETENDEN SER MAS, SE CONVIERTEN EN IGNORANTES DE SUS CONCIENCIAS Y LAS APORTACIONES QUE PUDIERON HACER SIRVEN MAS EN LA BASURA QUE EN LOS OIDOS. ADIOS!!!!


Deseo responderle a este lector. Hecko:


Pues no. Obviamente no es lo mismo tener a tu disposición una cadena de telecomunicaciones que un pequeño blog. En México, no se conectan a internet más de 20 millones de personas, incluyendo a quienes lo hacen desde algún cibercafé: eso representa menos de la quinta parte de la población. En cambio, prácticamente la totalidad de los mexicanos ve las telenovelas o el concurso Miss Universo. Además, ésos que se conectan a la world wide web difícilmente se interesan en leer blogs que aborden temas políticos; la mayoría utiliza internet para resolver tareas escolares, conversar en "chat" o "messenger", competir en videojuegos, descargar música y películas, visitar páginas pornográficas o suscribirse a sitios donde se entabla amistad con otras personas o se inician romances pasajeros con ellas. Toma en cuenta, también, que la televisión, al igual que la radio o el mismo internet, es fuente, en primer lugar, de entretenimiento; son relativamente pocos los que se informan a través de los noticiarios de radio y televisión (por otra parte de muy baja calidad). Y, de cualquier modo, este pequeño grupo que ve los noticiarios sigue siendo mayor que el que accede a internet.

M
e hace gracia la desmesura de tu comparación: Marcel Granier --presidente de RCTV-- es inmensamente rico; ni en sueños sería capaz de imaginarme el poder que ha conquistado por medio de su fortuna. Pero hay una diferencia mucho más importante entre el magnate y nosotros, y es que en ningún blog de la resistencia obradorista se ha llamado a emplear la violencia en contra del gobierno usurpador de Felipe Calderón Hinojosa. Eso distingue nuestra resistencia, que hemos decidido sea pacífica, del comportamiento del monopolio de Granier. Y mira que argumentos no le faltarían a quien decidiera pasar entre nosotros de una actitud defensiva a una ofensiva: la alianza inmoral, y casi siempre ilegal, entre políticos e industriales monopolistas, o entre políticos y banqueros; la negativa a apoyar a pequeños y medianos empresarios; la ineficaz estrategia panista de combate al narcotráfico, condenada por Amnistía Internacional y demás organismos protectores de los derechos humanos; el espionaje de la ciudadanía, injustificable desde cualquier punto de vista; la intervención gubernamental en nuestras vidas privadas; la grosera preferencia que se le concede a una sola entre las muchas religiones que componen hoy el panorama espiritual de México; la sumisión a las órdenes de Estados Unidos; la corrupción y estupidez de quienes administran nuestros recursos más importantes, como el petróleo; la despreocupación por la ciencia y por los problemas ecológicos; el poco o ningún respeto por las formas de organización de las comunidades indígenas; la ceguera que desatiende la raíz de los conflictos en Chiapas y otros lugares; la irracional defensa de los tiranuelos de Oaxaca y Puebla; el desprecio por las condiciones de vida y de trabajo de obreros y campesinos, ejemplificado por las muertes de Pasta de Conchos, Coahuila, el 19 de febrero de 2006, o la del niño indígena que trabajaba para la compañía Agrícola Paredes en Sinaloa, crimen que sólo Andrés Manuel López Obrador y unos cuantos más se han atrevido a denunciar; sumemos a esto el desempleo, el subempleo, la inflación, la carestía, los bajos salarios, la desmejoría de la educación pública y privada...

O qué me dices de la discriminación y animadversión entre clases sociales, que no inventó el PAN pero sí estimuló como ningún partido había hecho antes en la historia de nuestro país.


Y qué tal si a todo lo anterior le añadimos la irritación que despierta en la gente más informada (y que tenga, además, algún sentido de la dignidad) ver y oír una propaganda constante en prensa, radio y televisión donde se denigra al único candidato presidencial que muestra interés en atacar el fondo de los problemas enumerados.


Un desesperado podría mencionar otros cien motivos, no menos importantes que éstos, que justificarían, en cierta medida, la destitución de Calderón por cualquier medio, hasta el más violento... Y debo decirte que si FeCal insiste en marchar "por el mismo camino", se incrementarán los estallidos violentos durante el transcurso de este sexenio, con o sin obradorismo, con o sin APPO, con o sin EZLN. Porque no está en la APPO ni en el EZLN ni en el EPR ni en el PRD ni en la izquierda el germen del descontento popular. Lo que los panistas no pueden reconocer --ya que se niegan a realizar un examen autocrítico de la historia reciente de su partido-- es que la indignación de los mexicanos se debe única y exclusivamente a las regencias de PRI y PAN. A la incapacidad de nuestros últimos presidentes de crear las condiciones políticas, legales y económicas que permitan una distribución más equitativa de nuestra riqueza. Al arrogante cinismo de la clase gobernante. A la escandalosa exhibición de sus corruptelas. Es sorprendente la confusión que reina en el pensamiento de los panistas desde que se convirtieron en gobierno, al grado que se han vuelto incapaces de distinguir entre el bien y el mal; Felipe Calderón es, precisamente, el ejemplo más dramático de este reino de confusión.

¿Por qué la indignación no se transformará en revolución? Decían los antiguos mexicanos que fuimos hechos de maíz; quizás eso explique nuestra sangre de atole.

Quizás a los mexicanos nos falte el sentimiento de solidaridad que sí tienen los venezolanos. Quizás nos falte la dignidad de los venezolanos. Quizás nos falte la fe, el calor de los venezolanos.

Al no vislumbrar --desde mi otero, al menos-- condiciones, en el corto plazo, que den vida a una revolución, y no sólo eso, sino que definan el rumbo que seguiría el nuevo gobierno (y el nuevo pueblo) una vez que retorne la paz, sería de una enorme irresponsabilidad llamar ahora a un levantamiento armado. ¿A dónde iríamos?

La gravedad de los actos de RCTV la demuestran esas 19 muertes de bolivarianos y antibolivarianos que murieron sólo porque al idiota de Marcel Granier y a algunos militares felones se les ocurrió desafiar a un gobierno emanado del voto popular con tal que Venezuela no intentara corregir la ruta de desastre heredada por los gobiernos anteriores al de Chávez. Nosotros no estamos haciendo nada que se parezca a lo que hizo RCTV durante el golpe de Estado de 2002. Si buscas personajes mexicanos que se asemejen al pillo Granier, los encontrarás en el Consejo Coordinador Empresarial, no en la resistencia civil pacífica.

Paciente y tercamente, nosotros queremos creer que la democracia es posible en nuestro país y que se puede terminar con la falta de libertad y de igualdad sin derramar sangre, fraternalmente; el derramamiento de sangre no puede dejar de ser una forma de la injusticia, y ningún bien le hace a nuestra conciencia combatir la injusticia con injusticia.

Un día México abrirá los ojos. Pero tendremos que ser muy pacientes con nuestros hermanos menos dotados, como Hecko.

Voy a adjuntar otro excelente documental sobre Venezuela, "La señal es de todos". Está largo, dura 1 hora, pero vale la pena verlo.

Algo más: no vuelvan a llamarme intelectual; ya me han dicho así varias veces y me caga las bolas, es peor que si me mentaran la madre. Ese adjetivito tal vez le guste a Leo sucker man, pero a mí no. Yo no soy un intelectual; soy un visceral.
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viernes, mayo 25, 2007

Televisión terrorista

El Estado venezolano ha determinado no renovar a Radio Caracas Televisión (RCTV), una de las estaciones de televisión más antiguas del país, el permiso para explotar el espectro radioeléctrico nacional con fines comerciales. En México, tanto la Cámara de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) como la generalidad de locutores y columnistas --desde los más abyectos (los asociados al periódico Excélsior, por ejemplo) hasta individuos que uno supondría más inteligentes (Enrique Galván Ochoa, de La Jornada)-- han caracterizado la medida como una ofensa que lastima la libertad de expresión ciudadana. No existe, prácticamente, voz sonora alguna entre nosotros que se interne en una dirección distinta del coro de denostaciones a la presidencia de Hugo Chávez.

RCTV, sin embargo, no es una empresa que ejerza su derecho a la libre comunicación de ideas mediante el análisis crítico de las acciones gubernamentales. Lo que hace Radio Caracas es incitar todos los días a su auditorio a odiar a Chávez, a odiar a los seguidores de Chávez y a manifestar su odio en forma de ataques violentos. Radio Caracas emplea millones de dólares, producto de lucrar con un recurso nacional de Venezuela, para alentar a cometer actos terroristas en contra del Estado venezolano.

El documental de Arcoiris.tv que presentamos a continuación, "Puente Llaguno, claves de una masacre", retoma los hechos del 11 de abril de 2002, cuando, en medio del golpe de Estado que alejó del poder momentáneamente a Hugo Chávez, fallecieron en Caracas 19 personas, víctimas de la violencia con que culminó una marcha de opositores al régimen bolivariano azuzados por los medios de difusión masiva. La masacre de puente Llaguno --así lo demuestra este documental-- fue dirigida por quienes desde la policía y el ejército traicionaron a Chávez, no dudando en sacrificar al populacho antichavista, gracias a la manipulación de conciencias facilitada por la televisión venezolana.

Una televisión como ésa, lo mejor es que no vuelva a verse.
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jueves, mayo 24, 2007

Cierran la televisión golpista en Venezuela; ¿por qué no en México?

Pedro Echeverría V.
Rebelión
24 de mayo de 2007

1. El próximo domingo 27 el pueblo venezolano debería brincar de alegría porque una televisora mentirosa y golpista, Radio Caracas Televisión (RCTV), saldrá del aire por desinformar de manera irresponsable a sus televidentes. El gobierno popular de Hugo Chávez retirará a los poderosos empresarios venezolanos y yanquis la concesión que durante décadas les ha permitido hacerse multimillonarios como dueños de esa empresa y, al mismo tiempo, dedicarse a tergiversar las noticias para beneficio propio. Lo mismo debería hacerse en México con la basura televisiva que desde hace décadas nos invade por provenir de gigantescos monopolios (Televisa, TV Azteca y Telefórmula) que controlan a gobiernos, partidos, iglesias, políticos e “intelectuales” de todo tipo.

2. En México, casualmente coincidiendo con la posibilidad de que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) echen abajo la llamada Ley Televisa, esas empresas televisivas mexicanas antes nombradas, han desatado una gran campaña de calumnias contra los senadores Javier Corral y Manuel Bartlett por ser (y haber sido) los legisladores más destacados que con todos los argumentos necesarios demostraron ante la opinión pública la felonía de esas empresas. Contrario a la actitud digna de Hugo Chávez, los gobiernos mexicanos, desde la década de los sesenta con Díaz Ordaz hasta Calderón, han vivido arrastrándose ante los poderosos dueños de las empresas televisivas. Por eso los Azcárraga y Salinas Pliego no dejan de vomitar basura.

3. Un anuncio importante para los venezolanos fue que se haya anunciado la inclusión de los medios de comunicación alternativos y comunitarios en la reforma socialista a la constitución venezolana. La reforma constitucional prevé profundizar el amparo de los medios de comunicación alternativos y comunitarios para la democratización del acceso a la información en Venezuela. Aseguró el ministro de Comunicación que ”Como demócratas, consideramos que una de las grandes conquistas del proceso de cambios es la comunicación alternativa y comunitaria, y allí nuestro empeño perseverante que siga desarrollándose con mucha fuerza este potente espacio democrático de la sociedad venezolana”. Si este paso se consolidad se convertirá en un magnífico ejemplo.

4. En tanto que en México el monopolio de las televisoras y las empresas radiofónicas, con el apoyo de los gobiernos, bloquean la instalación de TV y radios comunitarias, indígenas, independientes, universitarias, así como el surgimiento de otros medios impresos, el gobierno venezolano de Hugo Chávez se ha dedicado a gestionar la adquisición de imprentas para los medios impresos comunitarios, con la finalidad de que no dependan de las circunstancias de un favor ocasional. Se ha dicho que en la actualidad existen alrededor de 250 periódicos, 167 radiodifusoras y 26 estaciones de televisión comunitarias habilitadas en territorio venezolano. En formato digital existen más de 1.000 medios digitales, cifra que cambia día con día.

5. Chávez ha rechazado la intromisión del exterior para que renueve la concesión a la empresa Radio Caracas Televisión (RCTV) en el país. Su decisión ha sido de no renovar la concesión porque es una medida soberana, legal y constitucional. La empresa privada RCTV saldrá del aire el próximo domingo 27 de mayo y la señal será concedida a un nuevo canal de televisión al servicio del Estado. No debe olvidarse que RCTV apoyó la asonada golpista de abril de 2002 contra el presidente Chávez y la paralización de la industria petrolera de finales de ese año y que concluyó en febrero de 2003. El gobierno ha censurado el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y empresas de otros países que lo critican por no renovar la licencia a la RCTV.

6. En México la campaña contra Chávez ha arreciado. Durante el gobierno de Vicente Fox la televisión y la radio aprovecharon todas las oportunidades para pedir, y hasta exigir, la ruptura de relaciones diplomáticas. Pero el período que más se explotó para presentar a Chávez como un dictador, un populista y un comunista, fue durante el desafuero y la campaña presidencial de López Obrador. El actual presidente de los empresarios, Felipe Calderón, dedicó muchos discursos y declaraciones para denostar al mandatario venezolano; por cada una de sus calumnias la TV y la radio le obsequió muchos minutos de spot. Lo mismo ha sucedido en las últimas semanas al ritmo en que se acerca el domingo 27. ¿Puede acaso esperarse otro comportamiento del imperio?

7. Por eso los gobernantes venezolanos han dicho que no aceptarán que nadie se meta en los asuntos internos de Venezuela, esto en respuesta a la visita al país de un grupo de parlamentarios europeos, quienes expresaron su interés en abrir un debate en el seno del parlamento europeo sobre el cierre de Radio Caracas Televisión. La delegación europea la encabezaba el español Fernando Fernández e incluía a los portugueses José Ribeiro y Sergio Márquez, y el británico Daniel Hannan, quienes lamentaron no ser recibidos por el vicepresidente Jorge Rodríguez, el segundo en el gobierno del presidente Chávez. Sin embargo hay que decir que Venezuela es un país de puertas abiertas para quienes no llegan representando intereses empresariales e imperialistas.

8. ¿Qué pasará con los cientos de empleados y trabajadores honestos de aquella empresa? Los honestos, que son los más, seguramente serán recontratados; pero todos aquellos que aprovecharon las movilizaciones golpistas para congraciarse con los dueños (que seguramente serán varios cientos) tendrán que buscar una ocupación donde puedan trabajar con honradez. Los periodistas verdaderos, auténticos, son aquellos que no están dispuestos a venderse por “un plato de lentejas”. ¿Qué sería del periodismo impreso, radiofónico o televisivo sin periodistas con vergüenza y dignidad, dispuestos a enfrentarse a sus jefes y patrones? Reporteros, articulistas, cartonistas, etcétera, no pueden cargar con la vergüenza y la censura para evitar la pérdida de su empleo.

9. El derecho a la información y la libertad de prensa nada tienen que ver con esos poderosos monopolios empresariales que dominan las economías y políticas de los países. En México y en Venezuela, así como en Italia y los EEUU, la televisión, la radio y la prensa escrita están en manos de unos cuantos multimillonarios. Los pueblos de esos países en lugar de estar objetivamente informados, son víctimas de una gran desinformación para beneficiar a gobiernos capitalistas y empresarios. Hugo Chávez cuenta con el pleno apoyo de su pueblo y debería contar con el respaldo de los pueblos del mundo explotados, oprimidos y engañados por los dueños del capital. En México es urgente profundizar la batalla contra esos medios que bloquean cualquier avance mientras saquean al país.

lunes, abril 30, 2007

Las empresas pequeñas y el desarrollo económico

Enrique Calderón A.
La Jornada
28 de abril de 2007

Desde finales del siglo XIX se conoció la importancia de las empresas pequeñas en la generación de empleos y en el desarrollo de la economía en diversas naciones. De hecho, todas las grandes empresas actuales de esos países tienen su origen en alguna empresa pequeña, quizás desconocida, establecida muchas décadas atrás con sacrificios y una visión de futuro, que desafortunadamente no forma parte de la memoria histórica de los mexicanos.
Hace tres años tuve la oportunidad de hacer un viaje a Vancouver y conocer en el pueblo de Everett, en el estado de Washington, la planta donde la empresa Boeing fabrica sus más grandes aviones de pasajeros, el B747, el B767 y el B777. Las instalaciones son realmente impresionantes, con sus líneas de ensamble de varios kilómetros, observables desde grandes terrazas distribuidas en un nivel superior. Algo que me llamó la atención al visitar un pequeño museo anexo a la planta fue una leyenda que decía más o menos así: "Nosotros buscamos y nos apoyamos en pequeñas empresas como proveedores. En ellas hallamos calidad, vocación de innovación y pasión por el trabajo. Nos identificamos con ellas porque así empezamos nosotros". La Boeing inició sus operaciones como un taller de carpintería y herrajes que fabricaba carretas. En 1912 dos funcionarios del Servicio Postal estadunidense les encargaron la fabricación de tres pequeños aviones que sirvieran para transportar el correo de Seattle a Portland y a otros pueblos cercanos. Así comenzó su historia.
En mi artículo anterior comenté una anécdota contrastante, originada en una empresa mexicana de gran capacidad económica, Liverpool, cuya estrategia de crecimiento radica en eliminar a sus proveedores pequeños para simplificarse la vida e incrementar sus utilidades. Seguramente la empresa está interesada en ofrecer productos de calidad, pero su estrategia central es sólo hacer negocios con empresas grandes.
Desafortunadamente no es un caso aislado; desde hace tiempo la empresa Sanborn's mantiene una política parecida en su área de libros y revistas, y seguramente en sus otros departamentos comerciales, indicando claramente las líneas estratégicas del grupo Carso. Más dramático aún, por no decir grotesco, es el caso de los bancos, que con grandes ganancias operan en nuestro país, y que gastan enormes fortunas para crear una imagen de apoyo a las empresas pequeñas, apoyo que en la realidad es prácticamente nulo, por sus limitaciones y por los requerimientos que ponen a las compañía para obtener créditos.
Por historias que conozco de otros países, las empresas pequeñas, y muy especialmente aquellas que realizan actividades tecnológicas o intelectuales (como firmas de ingeniería, consultoría, diseño, asesoría financiera, comercial y jurídica), son receptores importantes de los créditos locales, por sus potencialidades de crecimiento. El contraste con lo que sucede en nuestro país es brutal.
Quizás el caso más lamentable es el de los organismos de gobierno federales y estatales, que si bien no excluyen formalmente a las empresas pequeñas de nuestro país de sus listas de proveedores, en la realidad las eliminan mediante el establecimiento de requisitos financieros que sólo aquellas con muchos recursos pueden cumplir. En la mayor parte de los países desarrollados económicamente, las prácticas establecidas son precisamente las opuestas. Las instituciones de gobierno están obligadas por ley a canalizar entre 18 y 25 por ciento de sus compras de bienes y servicios a empresas locales (nacionales) con menos de 20 trabajadores. Los resultados saltan a la vista.
En el periodo de Vicente Fox se habló mucho de las pequeñas y medianas empresas (Pymes), término que por sí mismo refleja su gusto por lo estadunidense, en la forma al menos, aunque ignoran su contenido. Se gastó dinero a manos llenas para dar una imagen de interés por el tema, pero en la realidad las cosas que hizo el gobierno fueron tan superficiales e inútiles como lo que sucedió en otros campos. La permisividad que se mantuvo hacia la economía informal y la piratería da cuenta de su nivel de compromiso.
Sería agradable y esperanzador ver al gobierno actual trabajar por cambiar algunas de las prácticas perversas y demagógicas señaladas en este artículo, para lo cual quizás sea suficiente un poco de voluntad política, de visión y de imaginación. El florecimiento de empresas pequeñas sería lo mejor que le pudiera suceder a nuestro país y a su economía.