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martes, abril 28, 2009

La gripe porcina y el monstruoso poder de la gran industria pecuaria

Mike Davis*
Sin Permiso

28 de abril de 2009

Traducción: Marta Domènech y María Julia Bertomeu
Original en inglés: The Guardian, 27 de abril de 2009

Nuestro amigo y miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO Mike Davis, cuyo libro El monstruo llama a nuestra puerta (trad. María Julia Bertomeu, Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006) alertó lúcida y brillantemente del peligro de una gripe aviar pandémica de alcance mundial, explica ahora cómo la gran industria pecuaria globalizada ha sentado las bases para un más que preocupante brote de gripe porcina en México.

La gripe porcina mexicana, una quimera genética probablemente concebida en el cieno fecal de una gorrinera industrial, amenaza subitáneamente con una fiebre al mundo entero. Los brotes en la América del Norte revelan una infección que está viajando ya a mayor velocidad de la que viajó con la última cepa pandémica oficial, la gripe de Hong Kong en 1968.

Robándole protagonismo a nuestro último asesino oficial, el virus H5N1, este virus porcino representa una amenaza de ignota magnitud. Parece menos letal que el SARS [Síndrome Respiratorio Agudo, por sus siglas en inglés] en 2003, pero, como gripe, podría resultar más duradera que el SARS. Dado que las domesticadas gripes estacionales de tipo A matan nada menos que a un millón de personas al año, incluso un modesto incremento de virulencia, especialmente si va combinada con una elevada incidencia, podría producir una carnicería equivalente a una guerra importante.

Ello es que una de sus primeras víctimas ha sido la consoladora fe, inveteradamente predicada por la Organización Mundial de Salud (OMS), en la posibilidad de contener las pandemias con respuestas inmediatas de las burocracias sanitarias e independientemente de la calidad de la sanidad pública local. Desde las primeras muertes por H5N1 en 1997, en Hong Kong, la OMS, con el apoyo de la mayoría de administraciones nacionales de sanidad, ha promovido una estrategia centrada en la identificación y el aislamiento de una cepa pandémica en su radio local de brote, seguidos de una masiva administración de antivirales y –si disponibles— vacunas a la población.

Una legión de escépticos ha criticado ese enfoque de contrainsurgencia viral, señalando que los microbios pueden ahora volar alrededor del mundo –casi literalmente en el caso de la gripe aviar— mucho más rápidamente de lo que la OMS o los funcionarios locales puedan llegar a reaccionar al brote original. Esos expertos han observado también el carácter primitivo, y a menudo inexistente, de la vigilancia de la interfaz entre las enfermedades humanas y las animales. Pero el mito de una intervención audaz, preventiva (y barata) contra la gripe aviar ha resultado valiosísimo para la causa de los países ricos que, como los EEUU y el Reino Unido, prefieren invertir en sus propias líneas Maginot biológicas, antes que incrementar drásticamente la ayuda a los frentes epidémicos avanzados de ultramar. Tampoco ha tenido precio este mito para las grandes transnacionales farmacéuticas, enfrentadas en una guerra sin cuartel con las exigencias de los países en vía de desarrollo empeñados en exigir la producción pública de antivíricos genéricos clave como el Tamiflu patentado por Roche.

La versión de la OMS y de los centros de control de enfermedades, de acuerdo con la cual ya se está preparado para una pandemia, sin mayor necesidad de nuevas inversiones masivas en vigilancia, infraestructura científica y regulatoria, salud pública básica y acceso global a fármacos vitales, será ahora decisivamente puesta a prueba por la gripe porcina, y tal vez averigüemos que pertenece a la misma categoría de gestión "ponzificada" del riesgo que los títulos y obligaciones de Madoff. No es tan difícil que falle el sistema de alertas, habida cuenta de que, sencillamente, no existe. Ni siquiera en la América del Norte y en la Unión Europea.

Tal vez no sea sorprendente que México carezca tanto de capacidad como de voluntad política para gestionar enfermedades avícolas y ganaderas, pero ocurre que la situación apenas es mejor al norte de la frontera, en donde la vigilancia se deshace en un desdichado mosaico de jurisdicciones estatales y las grandes empresas pecuarias se enfrentan a las regulaciones sanitarias con el mismo desprecio con que suelen tratar a los trabajadores y a los animales. Análogamente, una década entera de advertencias de los científicos fracasó en punto a garantizar transferencias de sofisticada tecnología viral experimental a los países situados en las rutas pandémicas más probables. México cuenta con expertos sanitarios de reputación mundial, pero tiene que enviar las muestras a un laboratorio de Winnipeg para descifrar el genoma de la cepa. Así se ha perdido toda una semana.

Pero nadie menos alerta que las autoridades de control de enfermedades en Atlanta. De acuerdo con el Washington Post, el CDC [siglas en inglés del Centro de Control de Enfermedades, radicado en Atlanta; T.] no se percató del brote hasta seis días después de que México hubiera empezado a imponer medidas de urgencia. No hay excusa que valga. Lo paradójico de esta gripe porcina es que, aun si totalmente inesperada, había sido ya pronosticada con gran precisión. Hace seis años, la revista Science consagró un artículo importante a poner en evidencia que, "tras años de estabilidad, el virus de la gripe porcina de la América del Norte ha dado un salto evolutivo vertiginoso".

Desde su identificación durante la Gran Depresión, el virus H1N1 de la gripe porcina sólo había experimentado una ligera deriva desde su genoma original. Luego, en 1998, una cepa muy patógena comenzó a diezmar puercas en una granja de Carolina del Norte, y empezaron a surgir nuevas y más virulentas versiones año tras año, incluida una variante del H1N1 que contenía los genes internos del H3N2 (causante de la otra gripe de tipo A que se contagia entre humanos).

Los investigadores entrevistados por Science se mostraban preocupados por la posibilidad de que uno de esos híbridos pudiera llegar a convertirse en un virus de gripe humana –se cree que las pandemias de 1957 y de 1968 fueron causadas por una mezcla de genes aviares y humanos fraguada en el interior de organismos porcinos—, y urgían a la creación de un sistema oficial de vigilancia para la gripe porcina: admonición, huelga decirlo, a la que prestó oídos sordos un Washington dispuesto entonces a tirar miles de millones de dólares por el sumidero de las fantasías bioterroristas.

¿Qué provocó tal aceleración en la evolución de la gripe porcina? Hace mucho que los virólogos están convencidos de que el sistema de agricultura intensiva de la China meridional es el principal vector de la mutación gripal: tanto de la "deriva" estacional como del episódico "intercambio" genómico. Pero la industrialización granempresarial de la producción pecuaria ha roto el monopolio natural de China en la evolución de la gripe. El sector pecuario se ha visto transformado en estas últimas décadas en algo que se parece más a la industria petroquímica que a la feliz granja familiar que pintan los libros de texto en la escuela.

En 1965, por ejemplo, había en los EEUU 53 millones de cerdos repartidos entre más de un millón de granjas; hoy, 65 millones de cerdos se concentran en 65.000 instalaciones. Eso ha significado pasar de las anticuadas pocilgas a ciclópeos infiernos fecales en los que, entre estiércol y bajo un calor sofocante, prestos a intercambiar agentes patógenos a la velocidad del rayo, se hacinan decenas de millares de animales con más que debilitados sistemas inmunitarios.

El año pasado, una comisión convocada por el Pew Research Center publicó un informe sobre la "producción animal en granjas industriales", en donde se destacaba el agudo peligro de que "la continua circulación de virus (…) característica de enormes piaras, rebaños o hatos incremente las oportunidades de aparición de nuevos virus por episodios de mutación o de recombinación que podrían generar virus más eficientes en la transmisión entre humanos". La comisión alertó también de que el promiscuo uso de antibióticos en las factorías porcinas –más barato que en ambientes humanos— estaba propiciando el auge de infecciones estafílocóquicas resistentes, mientras que los vertidos residuales generaban brotes de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoo que mató a mil millones de peces en los estuarios de Carolina y contagió a docenas de pescadores).

Cualquier mejora en la ecología de este nuevo agente patógeno tendría que enfrentarse con el monstruoso poder de los grandes conglomerados empresariales avícolas y ganaderos, como Smithfield Farms (porcino y vacuno) y Tyson (pollos). La comisión habló de una obstrucción sistemática de sus investigaciones por parte de las grandes empresas, incluidas unas nada recatadas amenazas de suprimir la financiación de los investigadores que cooperaran con la comisión.

Se trata de una industria muy globalizada y con influencias políticas. Así como el gigante avícola Charoen Pokphand, radicado en Bangkok, fue capaz de desbaratar las investigaciones sobre su papel en la propagación de la gripe aviar en el sureste asiático, es lo más probable que la epidemiología forense del brote de gripe porcina se dé de bruces contra la pétrea muralla de la industria del cerdo.

Eso no quiere decir que no vaya a encontrarse nunca una acusadora pistola humeante: ya corre el rumor en la prensa mexicana de un epicentro de la gripe situado en torno a una gigantesca filial de Smithfield en el estado de Veracruz. Pero lo más importante –sobre todo por la persistente amenaza del virus H5N1— es el bosque, no los árboles: la fracasada estrategia antipandémica de la OMS, el progresivo deterioro de la salud pública mundial, la mordaza aplicada por las grandes transnacionales farmacéuticas a medicamentos vitales y la catástrofe planetaria que es una producción pecuaria industrializada y ecológicamente desquiciada.

* Mike Davis es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO. Traducidos recientemente al castellano: su libro sobre la amenaza de la gripe aviar (El monstruo llama a nuestra puerta, trad. María Julia Bertomeu, Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006), su libro sobre las Ciudades muertas (trad. Dina Khorasane, Marta Malo de Molina, Tatiana de la O y Mónica Cifuentes Zaro, Editorial Traficantes de sueños, Madrid, 2007) y su libro Los holocaustos de la era victoriana tardía (trad. Aitana Guia i Conca e Ivano Stocco, Ed. Universitat de València, Valencia, 2007). Sus libros más recientes son: In Praise of Barbarians: Essays against Empire (Haymarket Books, 2008) y Buda's Wagon: A Brief History of the Car Bomb (Verso, 2007; traducción castellana de Jordi Mundó en la editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2009).

Traducción para w
ww.sinpermiso.info: Marta Domènech y María Julia Bertomeu.

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miércoles, noviembre 14, 2007

El desplante de Juan Carlos a Ortega

Nota del blog: Ya hemos hablado de la grosera actitud de Juan Carlos I para con el comandante Hugo Chávez; el siguiente artículo examina los motivos por los cuales el monarca extendió su majadería hacia Daniel Ortega, presidente de Nicaragua.

M
onarquía, democracia y negocios sucios
Jesús Carrión Rabasco*
Rebelión
14 de noviembre de 2007


Empresas españolas y Nicaragua


Sorprende que nuestro monarca se sienta ofendido y se marche de la Cumbre Iberoamericana porque un presidente democráticamente electo como es Daniel Ortega, criticara el papel de la transnacional española Unión Fenosa en Nicaragua. Me sorprende que esta empresa se merezca la protección del Rey y del Presidente del Gobierno español. Y Ustedes se preguntarán ¿por qué te sorprende?

¿Saben que en octubre de este año Unión Fenosa ha sido juzgada por el Tribunal Permanente de los Pueblos en Managua, que la ha acusado de "contribuir al deterioro de las condiciones de vida y salud física y mental de una parte creciente de la población nicaragüense y guatemalteca, específicamente del derecho humano a un nivel de vida adecuado, contribuyendo además a mantener los niveles de pobreza"? ¿Saben que con aproximadamente 600.000 usuarios en Nicaragua, la empresa recibe unas 54.000 reclamaciones anuales? ¿Saben que ha sido multada infinidad de veces por el Instituto Nicaragüense de la Energía (INE) y no ha pagado jamás una sanción? ¿Saben que en Nicaragua desde que llegaron han despedido a más de 400 trabajadores y que en algunas de las empresas que subcontratan para dar sus servicios los trabajadores no tienen contrato?

¿Más prácticas irresponsables? En Nicaragua es normal que cada no mucho tiempo, los diarios se hagan eco de la muerte de otra persona electrocutada o la quema de una vivienda o negocio porque Unión Fenosa, no cumple con la mínima inversión necesaria para el mantenimiento de la red de distribución. ¿La solución de la empresa? Dinero y silencio.

Ahora bien, si queremos una verdad oficial, no tenemos más que ir a la página web de la empresa y ver que en 2007 el beneficio ha aumentado un 39,8% o que para el año 2008, mostrando su clara política de "responsabilidad social", el día solidario de la empresa será para Nicaragua. O ver a nuestro monarca y al presidente del gobierno español cerrar filas para defender con contundencia los intereses de nuestras transnacionales. ¿Nuestras? Mías no, gracias. Quizás sería mejor exigirles que se pongan al servicio de los ciudadanos y ciudadanas del mundo, no apliquen una doble moral y hagan respetar a las empresas españolas fuera del Estado español los derechos humanos y el medio ambiente igual que hacen aquí.

Por cierto, todo esto se lo explico, porque he estado allí.

* Jesús Carrión Rabasco, español. Observatorio de la Deuda en la Globalización.

martes, octubre 16, 2007

El crimen de Fox

Raymundo Riva Palacio
El Universal
15 de octubre de 2007

Una ruta paralela a la investigación sobre el presunto enriquecimiento del ex presidente Vicente Fox tendría que ser por haber encaminado al país al borde de la bancarrota.

Vicente Fox niega que sea el malo de la película que muchos están viendo en México. “La mía es una buena historia norteamericana”, le dijo a un reportero de The Washington Post que lo siguió en sus presentaciones de libros por tres ciudades. “Hay historias de amor de pioneros luchadores y mujeres valientes, de bandidos con rifles, hermosas damas… Y como las mejores historias norteamericanas, la mía ofrece la esperanza de que cualquier chico de rancho puede llegar a ser presidente de una gran democracia”. Según él, tenemos que agradecerle por todo lo que hizo, subirlo en el pedestal eterno y rendirle tributo. Pero no. A Vicente Fox hay que darle un castigo político, pues cometió un acto criminal.

Fox no es un criminal desde el punto de vista penal, sino por la forma como ejecutó la política energética, que ha hecho un daño a millones de mexicanos que no se han dado cuenta. Comenzó desde que entregó Pemex a Raúl Muñoz Leos, un ejecutivo de la multinacional Dupont de mala fama y peor comportamiento, cuya esposa había tenido relaciones con la ex primera dama Marta Sahagún, lo que pavimentó su llegada a la empresa sostén de las finanzas públicas nacionales.

La definición de criminal no se refiere a los presuntos actos de corrupción que supuestamente permitió Muñoz Leos en beneficio de la familia presidencial. Se trata de cómo, en el sexenio foxista, se fue mutilando por completo la capacidad de Pemex como empresa nacional, y allanando el camino para la privatización que ofreció el propio Fox a inversionistas europeos cuando en un viaje a Bruselas en el primer tercio de su gobierno, les aseguró que la privatización era un hecho. Nunca pudo completar ese paso, pero el daño estaba hecho.

El estrangulamiento de la presidencia foxista a Pemex se puede ver de manera más o menos sencilla a través de datos fundamentales. Durante su sexenio, la paraestatal pagó impuestos por más de 250 mil millones de dólares, aportando 9% del Producto Interno Bruto.

En contraste, el total de impuestos del sector privado durante el mismo periodo, durante el cual se añadieron nombres nuevos a la lista de multimillonarios de la revista Forbes, y los que ya estaban escalaron a altos puestos en el ranking mundial, representó apenas 2% de la riqueza nacional. No es novedad que la carga fiscal de Pemex sea brutal, o que Fox haya sido el iniciador de la sobretasa a la paraestatal. Lo que fue “criminal”, como describe el profesor e investigador de la Universidad Iberoamericana Antonio Montoya, una de las cabezas de un proyecto multidisciplinario nacional que se enfoca a temas de seguridad nacional, fue cómo al mismo tiempo, el gobierno foxista fue secando los recursos naturales de la nación.

En seis años, de acuerdo con sus investigaciones, Pemex incrementó su aportación al gasto público de 35% que promedió en los sexenios anteriores, a 40%. Pero no fue a infraestructura o en apoyo directo a una política industrial nacional, sino que esos recursos se destinaron sobre todo a gasto corriente.

Es decir, el recurso natural no renovable más preciado, se utilizó para financiar al gobierno y disfrazar su endeudamiento interno. Nunca autorizó al sector energético la construcción de refinerías o de petroquímicas, pero sí la creciente exportación de crudo.

El resultado es que durante su sexenio se exportó la mitad de las reservas probadas del país, cayendo de 31 mil millones de barriles a 15 mil millones de barriles. La falta de inversión hizo cada vez más onerosa la operación de Pemex, como se puede comprobar en que la empresa sólo logra reponer a la reserva 28% de cada barril extraído, ocupando el penúltimo lugar en el mundo, donde 70% de las empresas petroleras tienen una reposición superior al costo de extracción. Aún más, en 2000 el costo de extracción era de 5 dólares por barril; hoy se encuentra entre 9.50 y 10 dólares, el doble. En palabras de Montoya, no hubo inversión, pero se ordeñó a Cantarell, el pozo más generoso que ha tenido México que produce 55% del crudo, y que se está agotando aceleradamente.

La política de Fox de acelerada extracción y exportación de crudo sin valor agregado, ha llevado al país por senderos peligrosos, que tienen como síntomas onerosos el que México tenga que importar 40% de la gasolina que consume, y que en petroquímica, Fox regresara a México seis años, llevándolo al nivel de producción que tenía en 1994. Fue una política, presuntamente deliberada, para entregar a Pemex a manos extranjeras por la puerta de atrás. El debate sobre la necesidad de permitir inversión extranjera en la empresa siempre escondió las maniobras de Fox a través de Muñoz Leos.

El ex presidente va por la vida mintiendo, soslayando sistemáticamente el golpe que dio al destino nacional. El presidente Felipe Calderón ha señalado en dos ocasiones que México sólo tiene petróleo para nueve años, pero no muchos le están haciendo caso. Los diferendos políticos por la elección en 2006 esconden mucho del fondo de las cosas, al minimizar sus palabras o, de plano, descalificarlas. La realidad es mucho más grave de lo que ya parece.

Si uno revisa la última década en materia de comercio exterior, puede apreciar que el saldo negativo se ha reducido, porque las exportaciones han estado lo suficientemente sólidas. El déficit comercial acumulado en el periodo fue de 67 mil 150 millones de dólares.

Sin embargo, estos datos incluyen dentro de las exportaciones al petróleo y la industria maquiladora, cuyo impacto para la economía mexicana es limitado. Si se eliminaran ambos rubros, el déficit comercial acumulado de 1999 a 2006, hubiera sido de 405 mil millones de dólares; casi 6.5 veces más de lo registrado.

En el sexenio de Fox, más de 600 empresas maquiladoras se fueron de México, al perder ventajas comparativas no sólo en el costo de la mano de obra, sino por los deficientes servicios de agua, energía eléctrica y en menor medida por la inseguridad. En cuanto al petróleo, no hay nada que permita ser optimista para revertir el diagnóstico de que se acabará en la segunda parte de la próxima década. Señor Fox, ¿qué hizo usted a este país?

En una entrevista este viernes con el periódico Dallas Morning News, Fox se declaró en contra de que el Congreso lo investigue “porque no creo que ningún presidente deba ser presa de una cacería”. Se equivoca, señor Fox. Usted se la ganó a pulso. Hay que ponerlo a juicio histórico y político, no sólo en caso de comprobarse, por lo que presuntamente se robó junto con su familia política, la de la señora Sahagún, sino por esa política traidora con los recursos naturales mexicanos, condenando a este gobierno y al que venga en el 2012, a una costosa pesadilla como resultado de su entreguismo a manos extranjeras. Ese diseño fue criminal y tendría que responder por ello.

rriva@eluniversal.com.mx

r_rivapalacio@yahoo.com

martes, septiembre 04, 2007

Censuran Televisa y Warner Bros documental sobre el fraude electoral del PAN en contra de AMLO; texto, audio y video de la conferencia Mandoki-Arreola

Desde los blogs La hora del pueblo y El pedote de FeCal queremos agradecerle al compañero Druida en resistencia por habernos enviado estos archivos de audio y video, así como el siguiente texto relacionado con la conferencia que ofreció ayer el cineasta Luis Mandoki a los medios alternativos de difusión (conferencia de la que avisamos oportunamente aquí y aquí).

Ayer, 3 de septiembre, en conferencia de prensa celebrada en el Hotel Sheraton Centro Histórico del Distrito Federal, el cineasta Luis Mandoki y el periodista Federico Arreola informaron que la empresa mexicana Televisa y la norteamericana Warner Bros boicotean la exhibición del documental de Mandoki sobre el fraude electoral del PAN en México en 2006.Luis Mandoki

En GoEar

Debido a este boicot, el cineasta se ve obligado a recurrir al financiamiento popular para finalizar la post producción y organizar la distribución de la película. Mandoki, quien dijo fue un honor haber realizado este filme, invitó a la resistencia civil obradorista a participar en la distribución del documental, en vista del cerco comercial que los monopolios imponen a su trabajo, y recordó el caso de la película ¿Quién es el Sr. López?, de la cual fueron distribuidos 40 mil ejemplares por cauces tradicionales y más de 1 millón 960 mil copias gracias al apoyo ciudadano. Lo que sigue es la transcripción de lo que dijo Federico Arreola durante la conferencia.

Federico Arreola:

Buenos días. En agosto de 2006 nació la empresa Producciones Pamafear S.A. de C.V., que un año después cambió su nombre por el de Contra el Viento Films S.A. de C.V. Los socios de esta empresa somos los hermanos Luis y Pablo Mandoki y un servidor, Federico Arreola. Desde entonces, desde agosto de 2006, financiada con aportaciones de los socios, es decir nuestras y con préstamos de algunas personas que han creído en el proyecto, Contra el Viento Films ha trabajado para hacer posible un documental sobre el proceso electoral del 2 de julio de 2006. El director del documental es Luis Mandoki, que está conmigo; yo soy el productor; y el productor ejecutivo, el que ha hecho la mayor parte del trabajo técnico y administrativo, es Pablo Mandoki.

Aparición de Warner Bros

A mediados del mes de julio de 2007, hace poco tiempo, ya en las etapas finales de la producción del documental, Luis Mandoki fue buscado por el señor Juan Manuel Borbolla, director de Warner Bros México. Borbolla le quería pedir a Mandoki que dirigiera un película de ficción, otra película; al mismo tiempo, el director de Warner Brothers manifestó interés en distribuir nuestro documental. Antes de tomar una decisión, el directivo de Warner pidió ver el filme, lo que ocurrió en los últimos días de julio pasado: le mostramos la película a Warner Bros. Después de haber visto la obra de Mandoki, Warner Bros aceptó negociar con nosotros un contrato de distribución. Según Warner, el documental podía hacer en taquilla por lo menos unos 20 millones de pesos, cifra a nuestro juicio muy baja pero que aceptamos como un punto de partida en la negociación. Para apoyar sus cálculos de ventas en los cines, Warner Bros nos entregó estadísticas de los ingresos de al menos 10 documentales que se han exhibido en México, entre ellos los de Michael Moore y Al Gore. Con base en esta estimación de ingresos que hizo Warner Bros, nos ofreció dos millones de pesos de anticipo y se comprometió a fabricar al menos ciento cincuenta copias del filme para exhibirlas en cines en todo el país y hasta puso, la distribuidora Warner, una fecha para el estreno: el 30 de noviembre del año en curso. Cabe destacar que Warner llegó a elaborar diversos carteles promocionales de la película; aquí están, son obra de Warner, si están feos no es nuestra culpa. Warner llegó a elaborar estos carteles y hasta sugirió posibles títulos; son estos, el título será otro, luego lo informaremos.

Un dato imposible de soslayar en esta reseña es el siguiente. Durante todo el mes de agosto de este año, los directivos de Warner se pusieron en contacto con los directores de al menos dos cadenas de exhibición cinematográfica, Cinemex y Cinépolis. Warner nos comentó con alarma que si bien en Cinemex estaban dispuestos a programar el documental, en Cinépolis, uno de sus propietarios, el señor Alejandro Ramírez se negó reiteradamente a hacerlo con un argumento de plano deleznable: soy amigo personal de Felipe Calderón y no puedo exhibir una película que lo cuestione.

Esto es lo que a nosotros nos dijo el director de Warner. Como Warner distribuye en México a través de Videofilm, una empresa filial de Televisa (los monopolios son terribles y están en todo), y como en el documental se hace referencia al presidente y al vicepresidente de esta televisora, Emilio Azcárraga Jean y Bernardo Gómez, respectivamente, así como a diversos comentaristas de Televisa, la dirección de Warner decidió consultar al director de Videofilm, el señor Fernando Pérez Gavilán. El director de Videofilm, filial de Televisa, le dijo al director de Warner que un documental sobre las elecciones del 2006 no era cualquier película, por lo que él tenía que consultarlo con Bernardo Gómez y con Emilio Azcárraga. Nuestra fuente, conviene recalcarlo y subrayarlo, en todo momento es Warner Bross. Así las cosas, Warner nos pidió interceder ante Bernardo Gómez para pedirle que no obstaculizara la distribución del documental. Yo le envié una primera carta a Bernardo Gómez, porque hubo otra que se mencionará más adelante.

Otro hecho extraño del que Warner nos informó es que, a mediados de agosto, el director de Warner México recibió una llamada de Warner Estados Unidos en la que se le pedía información acerca del contenido político del documental, algo que nunca había ocurrido, nos dijo el director de Warner México.

El 23 de agosto del 2007 el director de Warner México nos convocó a una reunión a Luis Mandoki, a Pablo Mandoki y a mí (que se celebró ese mismo día por la tarde en el Sanborns de San Ángel) para informarnos que él, el director de Warner, había recibido algo así como una advertencia mafiosa. Resumo sus palabras: «el director de Videofilm, Pérez Gavilán, me ha dicho: "sí, Warner quiere que Videofilm distribuya el documental de Mandoki, pero como amigos te sugiero que no lo hagas, no te conviene enemistarte con alguien tan poderoso como Bernardo Gómez, hasta podrías perder la chamba"»; y qué nos dijo el director de Warner a nosotros, bueno, que por esa razón no estaba dispuesto a meterse en problemas con Bernardo Gómez, así que no iba a distribuir el documental.

Una hora después de eso, ya en su oficina, el director de Warner nos hizo una sugerencia que quiso ser elegante, lo cito: «claro, yo no me atrevería a pedirles algo así, yo respeto la libertad creativa; pero si quitan del documental las imágenes de Azcárraga y de Bernardo, el documental sí podría distribuirlo Warner».

Ante tamaño despropósito, nosotros simplemente guardamos silencio. Al día siguiente, por correo electrónico, envié otra carta a Bernardo Gómez relatando estos hechos. Nada más. Una hora más de que se remitiera esa carta, el director de Warner México nos llamó para decirnos: «les tengo buenas noticias, mi jefe de Estados Unidos sí acepta que distribuyamos el documental, ya hablé con el director de Videocine para cerrar la negociación». Así, el 29 de agosto, en las oficinas de Warner México, el directivo de esta multinacional nos dijo lo siguiente, y es textual: «qué cree, pues que otra vez voy a poner la cara de pendejo (yo pensé: "no va a batallar nada"), hace media hora me habló mi jefe de Estados Unidos por teléfono y me dijo que había consenso entre Televisa y Warner para no distribuir el documental de ninguna manera».

El documental trata sobre la democracia en México; mejor dicho, sobre la falta de democracia en nuestro país. Cuando se empezó a realizar, en 2005, en los días del desafuero, Luis Mandoki lo hizo pensando que si bien no había habido grandes avances democráticos en México, al menos se había logrado conquistar la libertad de expresión; hoy vemos que no es así, hoy está claro que un monopolio mediático es capaz de censurar a cualquiera.

Ante la debilidad del Estado Mexicano, los que censuran en la actualidad no son los funcionarios públicos sino los poderes fácticos, sobre todo la televisión y, muy especialmente, Televisa. No nos consta que Televisa haya cedido a presiones de Felipe Calderón para censurar nuestro documental, pero no nos extrañaría que tal cosa haya ocurrido, sobre todo a partir de la reciente censura a la presidenta de la cámara de diputados.

En lo que a nosotros respecta, seguiremos adelante con el proyecto, que tarde o temprano, y es un compromiso, llegará a los cines de México. Hemos recibido invitaciones para llevar el documental a festivales internacionales, estamos analizando si debemos ir a Soundace o a Berlín.

Ahora bien: dado que la actuación de Warner México nos ha ocasionado pérdidas de tiempo y de dinero, estamos analizando con nuestros abogados los hechos aquí narrados, de tal forma de ejercer las acciones legales necesarias en contra de Warner México por haber incumplido un acuerdo al que ya habíamos llegado. Exigiremos en los tribunales que se nos compense por los daños y perjuicios que dicho incumplimiento nos ocasionó.

Por último, diremos que hemos decidido recurrir al financiamiento popular para poder financiar la distribución de este filme que ha costado mucho dinero.

Vamos a invitar a la población a que realice depósitos en la siguiente cuenta bancaria: BANAMEX cuenta 1657866462 a nombre todavía de Pamafear SA de CV.

Ahora yo a la prensa quisiera decirles que Luis Mandoki está aquí para responder cualquier pregunta que tengan, muchas gracias.

Para descargar el archivo de audio, el enlace es:

http://www.4shared.com/file/23479715/1ab09d52/Arreola_Mandoki.htmlEn YouTubeEn YouTube

sábado, agosto 25, 2007

La mentira del libre mercado: el nuevo “socialismo para los ricos”

Enrique Javier Díez Gutiérrez*

Diario de León (España)
19 de agosto de 2007

Se dice popularmente que cuando debes un millón al banco, tienes un problema; pero que cuando debes cien millones, es el banco quien tiene un problema.

Ésta es, en esencia, la clave que revela cómo funciona el mal llamado “libre mercado”. Porque no hay tal libre mercado. Es una falacia que, a base de oírla, repetida una y otra vez por determinados políticos y medios de comunicación, nos la hemos creído ingenuamente.

Cuando “los mercados” tienen problemas, como los primeros días de agosto de 2007, no se les deja que “libremente” los solucionen, como cuando tienen grandes beneficios y entonces, sí que se reparten los dividendos “libremente”. Cuando se produce una crisis en los “mercados” (eufemismo para designar a las grandes corporaciones multinacionales) aparecen las instituciones públicas que, con nuestros impuestos, inyectan enormes sumas de dinero para mantener su liquidez y los políticos más señalados y los dirigentes de esas instituciones hacen declaraciones públicas para calmar y serenar la crisis. ¿Por qué no salen cuando hay despidos masivos por parte de esos mercados? ¿Por qué no utilizan nuestros impuestos para solucionar los problemas que nos causan a los trabajadores y trabajadoras esos mercados que se “deslocalizan” a países donde las condiciones laborales son todavía más degradantes e infrahumanas?

En la primera quincena de agosto se inyectaron 24.000 millones de dólares a los mercados en EEUU y 95.000 millones de euros a los europeos, obtenidos de los impuestos públicos. El presidente de EEUU, salía rápidamente a hacer declaraciones que “calmaran” la crisis en el negocio de las hipotecas de alto riesgo. Yo también pago en agosto una hipoteca. ¿Quién me va a inyectar alguna ayuda para pagar mi hipoteca? ¿Por qué a mí se me deja “libertad” para pagar mi hipoteca? Si no pago me embargan mis bienes. Pero a las grandes empresas y firmas hipotecarias no se les deja esta “libertad”. Porque, incluso aunque quiebren, nunca más se vuelve a saber del dinero que “desapareció”. Si no, que se lo pregunten a las compañías responsables de los últimos escándalos financieros en nuestro país o a los últimos directivos que han pasado por la cárcel. Es más, se le reclama al Estado que se haga cargo de esas deudas a cargo, como siempre, de nuestros impuestos.

Como ya advertía Kenneth Galbraith (1992) “cuando se trata de los empobrecidos, la ayuda y el subsidio del gobierno resultan sumamente sospechosos en cuanto a su necesidad y a la eficacia de su administración a causa de sus efectos adversos sobre la moral y el espíritu de trabajo. Esto no reza, sin embargo, en el caso del apoyo público a quienes gozan de un relativo bienestar. No se considera que perjudique al ciudadano el que se salve de la quiebra a un banco. Los relativamente opulentos pueden soportar los efectos morales adversos de los subsidios y ayudas del gobierno; pero los pobres no”. Por eso molesta tanto en occidente que Venezuela destine el dinero público para los más empobrecidos y que se “despilfarre” el dinero con las personas necesitadas, en vez de “invertirlo” en las compañías trasnacionales que generarían más beneficios…, para los de siempre, claro. De ahí que se acuse al presidente de Venezuela de practicar “populismo” y de despilfarrar el dinero público.

No hay “mercados libres”, salvo en la economía imaginaria. Cuando algunos políticos y medios hablan de libertad de mercados lo que menos existe son mercados libres, ya que todos los mercados son intervenidos, controlados, de tal forma que cuando se habla de libertad de mercado lo que se está diciendo es que no los controle el poder político, el sector público, sino que los controlen unas cuantas multinacionales, o los grandes centros de poder económico.

De hecho, esa supuesta devoción por el laissez faire, por el dogma del “libre mercado”, por este nuevo fanatismo religioso, desaparece cuando los intereses de los beneficiarios de la globalización se hallan en peligro. No sólo con la protección de las grandes compañías financieras cuando aparece una crisis, sino en todos los ámbitos: nos encontramos con políticas proteccionistas para los productos agrícolas y textiles, con subvenciones públicas a las empresas que han cometido errores desastrosos para evitar su quiebra y el despido de cientos de trabajadores y trabajadoras y con políticas militares de financiación a empresas de armamento. En todos estos casos se ha olvidado el libre mercado.

Son esas mismas corporaciones, que exultan la ideología neoliberal exigiendo la liberalización y la imposición de estrictas limitaciones a la intervención pública, en caso de despidos laborales o derechos sindicales, las que quieren y esperan de los gobiernos “asistencia social” en forma de rebajas fiscales o subvenciones, encauzando hacia ellas el dinero de los impuestos de todos y todas; una asistencia que, al contrario que los subsidios a la ciudadanía, exigen que se mantenga.

La doctrina del mercado libre se presenta pues, como plantea Chomsky (2001), en dos variantes: a) la doctrina oficial que se aplica a los estados y pueblos empobrecidos y que éstos tienen que aplicar estrictamente; y b) la doctrina extraoficial que “realmente existe”, es decir, aquella que considera que esa disciplina de mercado, aunque es buena y aplicable para ellos, no lo es para nuestras empresas, salvo por conveniencias momentáneas, pues tácitamente, las personas creyentes en el mercado equiparan sus intereses económicos particulares al bien común.

Indagando en esta “teoría del libre mercado que realmente existe”, un extenso estudio sobre las corporaciones transnacionales de Ruigrock y Van Tulder (1995) descubrió que “prácticamente todas las mayores firmas mundiales habían conocido una decisiva influencia de las políticas estatales y/o de las barreras comerciales sobre sus estrategias y posiciones competitivas”, y que por lo menos el 20% de las que aparecen en el ranking de la revista Fortune, no habrían ni sobrevivido como sociedades independientes de no haber sido salvadas por sus respectivos gobiernos, socializando las pérdidas, es decir, haciéndose cargo de ellas el Estado cuando tuvieron problemas. El mismo estudio señala que la intervención estatal, ha sido la regla más bien que la excepción durante los dos últimos siglos. La producción aeronáutica civil está hoy fundamentalmente en manos de dos sociedades: Boeing-McDonald y Airbus, cada una de las cuales debe en gran medida su existencia y su éxito a subvenciones públicas en gran escala. La misma pauta prevalece en los ordenadores y en la electrónica en general, en la automoción, la biotecnología, las comunicaciones, en realidad en prácticamente todos los sectores dinámicos de la economía. Sin estas y otras medidas extremas para interferir el mercado, es dudoso que las industrias del acero, del automóvil, de las máquinas herramientas y de los semiconductores hubieran sobrevivido a la competencia japonesa, o fueran capaces de avanzar con pie firme en las tecnologías emergentes.

En el nuevo análisis neoliberal el Estado reaparece como reasignador de los recursos a través del aumento de los gastos de defensa y de seguridad, y de las ayudas a las empresas y sectores en crisis. Sólo son partidarios de la libertad económica cuando las cosas van bien para ellos pero demandan muletas públicas cuando van mal.

Los mecanismos de protección de este “mercado libre” son muy variados y persistentes. La imaginación, en estos casos, parece no tener límite. No parecen ser algo coyuntural, sino claramente estructural. Una de las forma de protección más extendida es la dotación de ingentes recursos del erario público a la industria militar, desarrollada por empresas privadas. Durante los últimos seis años, más del 40% de las compras del Pentágono, es decir, un total de 362.000 millones de dólares, fueron realizadas sin licitación pública competitiva alguna, es decir, de una manera monopólica entre el complejo militar-industrial y la clase política. Actualmente, alrededor de la mitad del presupuesto del Pentágono es manejado por empresas privadas que son supervisadas por otras empresas privadas, mientras el control a través de funcionarios del Estado está siendo reducido sistemáticamente. El Estado ya sólo sirve para repartir el dinero público entre el gran capital bélico, “supervisado” por las empresas privadas de contabilidad. Pero, los beneficios son mutuos. Desde 1998 a la fecha, esas empresas han aportado 62 millones de dólares al Partido Republicano, comparado con 24 millones para los Demócratas (Dieterich, 2004). Igualmente, la “guerra de las galaxias” ha sido vendida al público como “defensa” y a la comunidad empresarial como un subsidio público para tecnología avanzada.

Por eso no es sorprendente que el sistema general de subsidios favorezca a las grandes explotaciones, ya que las ayudas están ligadas a la extensión y a la producción. La Comisión Europea admite que el 80% de las ayudas agrícolas las acumulan el 20% de las explotaciones. En Francia, apenas el 0,6% de la población total recibe las tres cuartas partes de las ayudas, y en España siete grandes familias terratenientes cobran tantas ayudas de la Unión Europea como 12.700 pequeñas explotaciones. En 2002 percibieron 14 millones de euros en subvenciones agrícolas: cantidad equivalente a la renta anual de 90.000 mozambiqueños. El multimillonario príncipe Alberto de Mónaco, recibe subvenciones millonarias destinadas a la agricultura, denunciaba en noviembre de 2005 Intermon-Oxfam. Estos subsidios provocan un dumping (venta por debajo del coste) en el mercado mundial. Y estos subsidios a los grandes terratenientes los pagan nuestros impuestos.

Estos mecanismos de asistencia social para la gente rica es lo que se ha denominado “socialismo para los ricos” que consiste en salvaguardar a las grandes empresas de la “disciplina del mercado”. Mientras, los países empobrecidos y las gentes indefensas son las adoctrinadas en el estricto dogma del “dios mercado”.

El problema es que cada vez la población en general se lo va creyendo más. Están consiguiendo ganar la batalla del sentido común, colonizando nuestro pensamiento e incluso nuestro lenguaje y nuestra imaginación. Los grandes medios de comunicación a su servicio lo repiten una y otra vez. La clase política lo reitera constantemente en sus discursos. Parece que hoy en día, como dice Susan Sontag, declararse en contra del libre mercado es como afirmar que se está en contra de la maternidad. El combate no sólo se libra en la economía, también está en el discurso y en el pensamiento.

* Profesor de la Universidad de León. Autor de La Globalización Neoliberal y sus repercusiones en la educación (2007). Barcelona; El Roure.