El Universal
30 de marzo de 2007
En un artículo puntillosamente titulado "Fíjense en lo que hacemos, no en lo que decimos" (Project Syndicate , octubre de 2003), el profesor Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001, escribió: "Como persona que estuvo involucrada íntimamente en el diseño de la política económica estadounidense, siempre me ha llamado la atención la diferencia entre las políticas que este país busca imponer a las naciones en desarrollo y aquellas que se practican en los propios Estados Unidos". En consecuencia, Stiglitz recomienda a nuestros países: "Deberían analizar con cuidado no lo que Estados Unidos les dice que hagan, sino lo que hizo en los años en que surgió como potencia industrial y lo que hace ahora".
Ahora bien, durante la campaña en favor de la homologación del IVA que realizaron recientemente en México los "expertos" de la OCDE, el director general de este organismo, José Ángel Gurría, señaló: "La reforma fiscal que México necesita es la que tiene la capacidad de elevar los impuestos al consumo y reducir los gravámenes directos al trabajo, al ahorro y a la inversión" (El Economista, 8 de febrero de 20007). A su juicio, la experiencia de los exitosos países de la OCDE muestra que "el incremento de los impuestos al consumo y la reducción de los gravámenes al ahorro, el trabajo y la inversión se traducen en mejores condiciones de vida" (http://www.esmas.com/noticierostelevisa/mexico/603894.html, 13 de febrero de 2007).
Sin embargo, las políticas que los "expertos" de la OCDE recomiendan a México no las aplican los países más representativos de la OCDE. Paradójicamente, en el documento titulado "A new fiscal and tax policy", incluido en el libro Getting it right. OECD Perspectives on policy challenges in Mexico (OECD, 2007), se presentan estadísticas comparativas que muestran cómo las economías más representativas de la OCDE tienen estructuras tributarias basadas en impuestos progresivos sobre el ingreso y no en impuestos sobre el consumo. De acuerdo con esas cifras (correspondientes a 2004), los impuestos sobre el consumo representaron en Canadá 25.9% de la recaudación tributaria total, 18.3% en Estados Unidos, 28% en España, 25.6% en Francia, 29.2% en Alemania, 20% en Japón, etcétera; mientras que en México representaron 55.5% de la recaudación.
Entonces, si nuestro país realiza una reforma fiscal basada en mayores impuestos sobre el consumo, se profundizaría la inequidad de nuestro sistema tributario, alejándonos más de los parámetros fiscales de los países representativos de la OCDE.
Asimismo, mientras los "expertos" de la OCDE recomiendan a México bajar la tasa máxima de ISR, las cifras incluidas en el documento citado (correspondientes a 2005) indican que la tasa máxima de ISR para personas físicas fue 46.4% en Canadá; de 45.2% en Alemania; de 40% en el Reino Unido; de 45% en España; de 41.4% en Estados Unidos; de 55.9% en Francia; de 44.1% en Italia, etcétera, mientras que en México fue de 30%.
De igual modo, las tasas máximas de impuestos sobre beneficios empresariales o corporativos (correspondientes éstas a 2006) resultaron ser en los países más representativos de la OCDE mayores que en México: de 39.3% en Estados Unidos; de 36.1% en Canadá; de 39.5% en Japón; de 38.9% en Alemania; de 35% en España; de 34.4% en Francia, etcétera, mientras que en México el ISR empresarial fue de 29%.
Además, una característica crucial de los sistemas tributarios más representativos de la OCDE consiste en que los beneficios de las sociedades por acciones están sujetos a la discutiblemente denominada "doble tributación": la empresa paga impuestos sobre sus beneficios o utilidades (antes de distribuir dividendos) y los accionistas pagan impuestos netos sobre sus ingresos por dividendos, mientras que en México estos ingresos personales no tienen gravamen neto.
Así, la tasa neta de impuesto personal sobre dividendos es de 32.7% en Francia; de 22.2% en Alemania; de 42% en Irlanda; de 25% en el Reino Unido; de 43% en Dinamarca; de 29.3% en Corea del Sur; de 23.3% en Canadá, etcétera; y sólo en tres países de la OCDE (la República Eslovaca, Grecia y México), la tasa neta de impuestos personales sobre dividendos es cero. (Por razones de espacio, en mi entrega anterior omití esta importante dirección de una reforma tributaria integral en México: introducir un gravamen neto sobre el ingreso personal por dividendos).
Finalmente, mientras los "expertos" de la OCDE recomiendan a México gravar con una tasa homogénea de 15% de IVA todos los bienes y servicios, los demás países de la OCDE con este régimen impositivo aplican tasas diferenciadas de IVA, que incluyen tasas cero, exenciones y tasas bajas para satisfactores de amplio consumo popular (OCDE, Consumpution tax trends, París, 2006).
Por eso, la reforma tributaria que México requiere debería diseñarse con criterios pragmáticos: en lugar de aplicar las recomendaciones de los "expertos" de la OCDE, deberíamos aprender lo que realmente hacen los países más representativos de la OCDE.
* Investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.