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viernes, octubre 10, 2008

La rebelión de los Andrés y las Andreas

Mala semana para el espurio. Todavía no deja de festejar la población a los estudiantes Andrés Gómez Emilsson y Marco Virgilio Jiménez por haber definido lo que es Felipe Calderón: un usurpador y un político espurio, cuando otra vez los gritos de la memoria nos reiteran a todos la ilegitimidad del ocupante de Los Pinos. La protagonista del más reciente grito es hija del popular comentarista de deportes Ángel Fernández, ya fallecido, a quien sin duda muchos de nuestros lectores recordarán con simpatía. Ella es periodista, como su padre, y se llama Andrea Fernández; es tocaya, pues, de Gómez Emilsson y del presidente legítimo. Su hazaña tuvo lugar en pleno Senado de la República, durante la entrega de la medalla Belisario Domínguez a Miguel Ángel Granados Chapa. A continuación la nota tal como aparece en el blog y periódico El Sendero del Peje.

Increpan a Calderón en entrega de la medalla Belisario Domínguez
Yuriria Rodríguez Castro
8 de octubre de 2008

¡Es un honor estar con Obrador!, gritó una periodista.

Felipe Calderón gusta de meterse a la boca del lobo, ahora su presencia en la entrega de la medalla de honor Belisario Domínguez 2008, no fue la excepción. La presea le fue otorgada al periodista y escritor, Miguel Ángel Granados Chapa, en medio de un ambiente intelectual, poco conocido para él y rodeado de miembros del Senado, periodistas y luchadores sociales, Calderón volvió a escuchar las palabras de rechazo que lo persiguen como una constante en cada acto oficial en el que se aparece un ciudadano: “¡Es un honor estar con Obrador!”, le gritó Adriana Fernández, periodista de Radio Educación y Radio UNAM; en seguida, la mujer levantó nuevamente la voz: “¡Arriba López Obrador!”, mientras los senadores perredistas guardaban silencio.

Otra vez, a Calderón, el protocolo le costó caro: Granados Chapa se refirió a la tentación autoritaria, a los levantotes y desapariciones por parte de autoridades federales y estatales; habló del periodismo comprometido con la democracia, hizo un llamado a aprobar una ley de amnistía para la liberación de presos políticos. Finalmente también se refirió al tema energético, la relevancia que tuvo un debate abierto, sumado a la movilización ciudadana y al ejercicio de las libertades. De igual forma, destacó la fortaleza adquirida por el Poder Legislativo en dicha materia; ahí en el lugar donde se dieron cita los representantes del Senado y un testigo de honor deshonrado, Felipe Calderón Hinojosa.

Tanto el discurso de Granados Chapa, como las consignas que se escucharon en el recinto no legitimaron a Calderón, lo rechazaron, los gritos claramente, el discurso con retórica. Nada hizo falta de nuevo. Y éste es sólo el comienzo de esas muestras de ilegitimidad. Ahora ya no son nada más los perredistas, quienes se pueden dar el lujo de callar, mientras los ciudadanos y una clase de periodistas desapegados al sistema, lo reprueban.

Rosario Ibarra de Piedra, con su adoración por las imágenes, pegó una foto del Presidente Legítimo en su escaño, pero no habló. Se quedó escuchando primero el himno nacional mexicano, e inmediatamente después el grito de Adriana Fernández, hija del locutor deportivo, del cronista poeta, Ángel Fernández.

Lo que sigue es la versión que ofrece de los hechos el periódico Milenio.

“Es un honor estar con Obrador!”
Elba Mónica Bravo
Milenio
8 de octubre de 2008

La hija del cronista deportivo Ángel Fernández se manifestó a favor del perredista durante la entrega de la medalla Belisario Domínguez.

Es un honor estar con Obrador, se escuchó la voz femenina en solitario que salió del lado de las curules del PAN en el recinto del Senado.

Habían pasado los primeros cinco minutos de la llegada del presidente Felipe Calderón, quien acudió a la sesión solemne para la entrega de la medalla Belisario Domínguez, que se entregó al periodista Miguel Angel Granados Chapa.

Calderón escuchó el tono del grito popular, como lo definió la locutora Andrea Fernández, hija del extinto cronista deportivo Angel Fernández —quien ocupó un lugar de la primera fila en los invitados de honor—, justo en el momento en que concluyó el Himno Nacional.

El silencio y la sorpresa se apoderó de los senadores de PAN, PRI, PRD y Verde Ecologista, porque el grito salió del lado en que se ubica el albiazul, y porque se tenía el compromiso del líder de los perredistas Carlos Navarrete de conducir a su bancada con civilidad en la ceremonia solemne.

Pero también vino la confusión, y durante unos minutos no faltó quien dijera que la senadora petista Rosario Ibarra era la autora del grito, quien mantuvo el puño de la mano izquierda levantado mientras se entonó el Himno.

A diferencia del estudiante galardonado Andrés Gómez Emilsson, quien fue conducido a la agencia 33 del MP, a Andrea dos elementos del Estado Mayor Presidencial le retiraron su gafete de invitada.

Andrea permaneció en el recinto hasta que concluyó la sesión, fue el único incidente de la ceremonia que se prolongó 46 minutos. En la bancada perredista no estuvieron presentes los senadores más cercanos a Andrés Manuel López Obrador, entre ellos el vicecoordinador de la bancada Ricardo Monreal y la senadora Rosalinda López.

Ataviada con un blusón azul rey, Andrea participó en el convivio que ofreció el Senado en el patio de la vieja casona de Xicoténcatl y salió del recinto junto con el galardonado Miguel Angel Granados Chapa.

Antes de retirarse relató convencida que expresó “un grito público en un lugar público”, que se trató de “un grito popular que abandero en muchos lugares y que manifesté aquí”.

Después del grito, la ceremonia continúo como si nada hubiera pasado, pero se sentía la tensión. En ese momento, Calderón estaba de pie, a la izquierda de Granados Chapa, a la derecha del presidente del Senado, Gustavo Madero.

En el salón de plenos, los acompañantes del mandatario, ubicados muy cerca de Andrea parecían no dar importancia al segundo desaguisado de los últimos cuatro días.

Calderón llegó acompañado por su esposa Margarita Zavala; el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y su secretario particular, César Nava.

La sesión se inició en punto del mediodía con sólo 79 de los 128 senadores; la propia presidenta de la comisión de Cultura, la perredista María Rojo, fue cautelosa en su discurso, en el que no se refirió explícitamente a Calderón, sino a “los señores titulares de los Poderes de la Unión”.

Andrea afirmó que al igual que su tocayo está convencida de que el triunfo de López Obrador no se trata de “una cuestión política, sino matemática”.

Sólo para no perder de vista que a los medios llamados “de comunicación” la población ha de leerlos siempre con desconfianza, reproducimos una nota de El Informador, diario de Guadalajara, donde se afirma —falsamente— que a Andrea “nadie la molestó, ahí permaneció”. Desde el título, la nota revela el anhelo del diario de congraciarse con la derecha de los oligarcas y con la izquierda de los traidores. Los errores ortográficos, desde luego, aparecen en el original. Todo un ejemplo de anti-periodismo.

Juntos, Calderón y perredistas, pero sin escándalo
El Informador
8 de octubre de 2008

“¡Es un honor estar con Obrador!” grito una mujer cuando el Jefe del Ejecutivo entraba al recinto senatorial

Ahí estuvieron la solemnidad y la emoción. Por primera vez en el sexenio, estuvieron en mismo salón el Presidente de la República y los senadores perredistas

MÉXICO.- Ahí estuvieron la solemnidad y la emoción. Por primera vez en el sexenio, estuvieron en mismo salón el Presidente de la República y los senadores perredistas. Pero el escándalo y la protesta apenas si se asomaron.

“¡Es un honor estar con Obrador!” grito una mujer cuando el Jefe del Ejecutivo entraba al recinto senatorial. Se llama Andrea Fernández, trabaja en Radio Educación, pero le gusta que le digan “Dorotea Arango”. Nadie la molestó, ahí permaneció. Poco después, cuando se entonó el Himno Nacional, Rosario Ibarra levantó el puño izquierdo. En su lugar colocó una fotografía de Andrés Manuel López Obrador con la leyenda: “Presidente legítimo”.

Miguel Ángel Granados Chapa recibió la Medalla Belisario Domínguez. Conmovido recibió los aplausos al llegar y después de su mensaje. Mientras él hablaba en la tribuna, el Presidente Calderón escribió durante varios minutos, con la mano derecha, en hojas que luego guardó. Mientras, Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, pasó el rato en el envío y recepción de mensajes en su iPhone.

Eran evidentes, inocultables, el nerviosismo, la tensión en la sede de la Cámara de Senadores que estaba rigurosamente vigilada. Antes de que se iniciara la sesión, los legisladores del PRD se reunieron a puerta cerrada, discutieron cual sería su actitud ante Felipe Calderón. Ricardo Monreal insistió en que algo había que hacer, que decirle, que gritarle. Perdió la votación, decidió con otros dos integrantes de su bancada no acudir.

Y ya estaban todos en su sitio. Los cadetes del Colegio Militar hacían valla. Los senadores conversaban. Carlos Navarrete bromeaba con Manlio Fabio Beltrones y Ángel Aguirre, les decía que les perdona la derrota que le propinaron a su partido en Guerrero si por fin organizan la reunión bohemia con Joan Sebastian, compadre de Aguirre.

Poco después, llegó el galardonado. Caminaba lentamente. Sonrió al encontrar rostros y miradas de amigos, de discípulos. Estrecharía la mano de Felipe Calderón cuando éste se la tendió para saludarlo. Emocionado escuchó el buen discurso de una elegante María Rojo.

Después él hablo. Llamó, “ciudadano Presidente de la República” a Calderón Hinojosa. Dijo que aunque parte de su oficio consiste en tejer palabras, no encontraba las que revelaran con precisión sus sentimientos al recibir la Medalla Belisario Domínguez. Continuó. Sacó sus convicciones. Concluyó con un llamado: Impidamos que la sociedad se disuelva, reconstruyamos la casa que nos albergue a todos.

Él y su emoción. Fuerte el aplauso de todos. Terminaba la sesión solemne, el escándalo finalmente no estalló, apenas asomó su rostro.

Para finalizar, el cubrimiento más objetivo lo dio La Jornada. Fue el único diario nacional que dio cuenta del ambiente de represión que se respiraba en el Senado.

Severa vigilancia del EMP en el Senado
Andrea Becerril y Víctor Ballinas
8 de octubre de 2008

Detienen al perredista Fernández Noroña

Un fuerte dispositivo de seguridad, a cargo de elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP), la Policía Federal Preventiva (PFP) y granaderos se aplicó ayer en los alrededores del Senado de la República, horas antes de que el presidente Felipe Calderón Hinojosa asistiera al recinto como testigo de la entrega de la medalla Belisario Domínguez al periodista Miguel Ángel Granados Chapa.

Desde un día antes se colocaron vallas metálicas en las calles de Donceles, Tacuba, Allende y Filomeno Mata. Ayer, la sede senatorial estuvo resguardada por elementos policiacos que vigilaban el acceso al recinto de Xicoténcatl y habían detenido al perredista Gerardo Fernández Noroña.

Los senadores Ricardo Monreal, Yeidckol Polevnski y Rosario Ibarra debieron rescatar al ex vocero del sol azteca, al que granaderos y miembros del Estado Mayor Presidencial tenían contra la pared en la esquina de Donceles y Callejón del 57.

Los legisladores discutieron largo rato con los elementos policiacos y lograron que se liberara a Fernández Noroña, quien se concentró con un grupo de manifestantes instalados en el Eje Central y Donceles, quienes, pese a estar en todo momento rodeados de militares y policías, no dejaron de gritar consignas contra Calderón Hinojosa.

Dentro del recinto de Xicoténcatl, en tanto, integrantes del resguardo parlamentario y del Estado Mayor mantuvieron bajo vigilancia a la periodista Andrea Fernández durante los 55 minutos que duró la sesión solemne en que se entregó la medalla Belisario Domínguez.

La comunicadora, hija del fallecido cronista de deportes Ángel Fernández, llegó como invitada especial y muy cerca de Calderón Hinojosa lanzó la consigna “es un honor estar con López Obrador”. De inmediato la flanquearon dos vigilantes, le arrancaron el gafete y la escoltaron hasta la salida.

domingo, octubre 05, 2008

No me llames “espurio” (Don't call me “spurious”)

Creo que ya todos ustedes estarán enterados, aunque la radio y la televisión prefieran ocultar lo que pasó (también en los programas que presumen un 'estupendo sentido del humor'; El Weso y Las mangas del chaleco, verbi gratia). No obstante, la mayoría de los periódicos dio cuenta del incidente y —ni se diga— en internet no cesan las bromas a costa de quien ilegítimamente ocupa la presidencia de México.
Caricatura de José Hernández

Para los que no se enteraron, les cuento rapidito. Ahí tienen que el vie
rnes 3 por la mañana, el presidente ilegítimo Felipe Calderón (apodado FeCal por el lépero ingenio de nos, el populacho) andaba muy contento en su palacio dando un discurso durante la entrega del Premio Nacional de la Juventud. Algo decía Felipe en elogio de la libertad de expresión y de los estudiantes asesinados por el gobierno en 1968, cuando “desde algún lugar entre el bosque de jóvenes” (como escribe en su crónica Enrique Castillo González) uno de los presentes grita: “¡espurio!”, con todo el ímpetu de sus pulmones. Estallaron las risas, los aplausos y los signos de aprobación. Los guaruras del presidente se internaron en el auditorio y se escuchó un nuevo (¿o viejo?) grito: “¡no hay libertad!” A Felipe, nervioso y malcontento, no cesaron de escapársele fosforescentes gallos durante el resto de su discurso. Repitió que en México hay libertad y procedió a callarse y a otorgar los premios.

Entonces un muchacho pelirrojo, enfundado en un traje oscuro, se adelanta hacia el proscenio; recoge la presea de manos del usurpador pero no lo saluda, lo deja con los cortos bracitos extendidos: era el que había gritado,
un estudiante de ciencias llamado Andrés Leonardo Gómez Emilsson.

No bien había concluido (¿o no había concluido bien?) la ceremonia cuando los pelafustanes del Estado Mayor detienen por la fuerza, y sin que medie acusación alguna, a Andrés, junto a Marco Virgilio Jiménez Santiago (el de
“¡no hay libertad!”). La noticia, pese a ser silenciada por los medios de comunicación más vistos, corría ya por internet. El locutor de radio Jacobo Zabludovsky pidió a los reporteros del programa De 1 a 3 dar seguimiento a lo que les sucediera a los jóvenes. Dada la presión pública, éstos fueron liberados unas horas más tarde; pero, con sus acciones, los muy elementales elementos del Estado Mayor demostraron que el grito de Marco significa una vergonzosa verdad.
Marco y Andrés, felizotes. Foto: Notimex.

Revise mi hipócrita lector los comentarios dirigidos a Andrés en el blog Fábrica de inventores; entre decenas de felicitaciones, no faltan ejemplos de racismo (
es un renegado que no se ha quitado el penacho) o de homofobia (qué se puede esperar de un renegado que se pinta el pelo de ese color... es un joto). Uno rápidamente se da cuenta —basta echar un vistazo a sitios como éste o éste de que el primer impulso de esos que defienden que Calderón se haya posesionado de la presidencia “haiga sido como haiga sido” (expresión que por lo visto abarca fraudes electorales, campañas sucias y otras legalísimas tretas) es adjetivar de “indios”, “negros”, “nacos”, “tontos” y “escandalosos” a quienes se inconforman con un estilo de conducir la política en el que el fin justifica los medios. Los dos protagonistas del incidente del viernes podrán ser escandalosos o nacos, más o menos negros o más o menos blancos, pero de tontos nada: a sus 24 años, Marco es tesista de la carrera de historia en la UNAM; en cuanto a Andrés, que recién llega a la mayoría de edad, ha ganado no pocas medallas en concursos nacionales e internacionales de matemáticas.


Observo que el video anterior, como otros que en YouTube ilustran las mismas escenas, toma sus imágenes de un video original del periódico El Universal; sin embargo, la cuenta de YouTube de El Universal no muestra ningún video alusivo al tema; ¿por qué será?

La aventura de Marco y Andrés rebasa lo anecdótico y alcanza lo sintomático. Viene al caso recordar que el año pasado, el martes 27 de marzo, durante un encuentro con becarios de la fundación Telmex, Calderón fue recibido con abucheos y estruendosas rechiflas. Los medios de manipulación masiva dieron a conocer una grabación de audio editada, 'expurgada', digamos, libre de incómodos clamores, pero (una vez más) en el noticiario de Zabludovsky difundieron el sonido de la ceremonia íntegro, con gritos
.


La 'convivencia' con los becarios es, hasta hoy, la más avergonzada de las intervenciones en público de Calderón, por la cantidad de personas que le manifestaron su repudio.

Unos meses más tarde, el sábado 24 de noviembre del año pasado, durante la inauguración de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, Jalisco, el espurio personaje fue acusado de usurpador
en voz muy, muy alta por una joven que, más rápido de lo que te lo cuento, fue retirada del salón por el grupo de fieles y descerebrados esclavos que integra el Estado Mayor Presidencial, pero no antes de que la concurrencia escuchara: “Felipe Calderón, eres un fraude; eres un pelele y no es insulto, es descripción; tú no eres presidente de nadie”. A continuación, las imágenes de la indómita mujer con la que más de 13 967 mexicanos nos queremos casar (a juzgar por el número de 'clics' en algunos de los videos que reproducen el acontecimiento; a propósito, dicen las buenas lenguas que su nombre es 'Liz' o 'Elizabeth'). Noten que hasta para la esposa y los allegados de Calderón es imposible contener la risa.


Aquí, una toma de cámara más próxima al rostro de Calderón, que sonriente agradece a Liz el piropo (el pobre debe estar pensando:
“ya con que no me recuerden a mi madrecita es bastante”).


Podríamos pasar varias horas considerando centenares de casos que muestran el agravio y la exasperación de una parte notable de la juventud. Un pequeño grupo de viejos políticos reaccionarios y ladrones
con el respaldo de un grupo no tan pequeño de comunicadores corruptos y mentirosos obtuvo la jefatura del gobierno nacional e intenta ahora cancelar el futuro de estos jóvenes deshaciéndose del recurso del que mal o bien depende principalmente nuestra economía, el petróleo. La estrategia del PAN para apoderarse de la presidencia en 2006 se basó en la descalificación: los conservadores no previeron (o no les importó) que recurrir a la mentira para vencer a Andrés Manuel López Obrador implicaba el desprecio de la sensibilidad ética y de la inteligencia de quienes apoyaban a Andrés Manuel, y aun de quienes apoyaban a cualquier otro candidato, incluido Calderón; la campaña del 2006 implicó el desprecio de la ciudadanía. Los insultos regresan en 2008 al mismo PAN, se vuelven en contra del partido y le escupen en la cara al usurpador: Felipe Calderón no es el presidente del empleo, sino el presidente del insulto ('presidente del odio' lo bautizó el monero José Hernández); sólo con desprecio e insultos pueden los jóvenes referirse a Calderón; es imposible sentir el menor respeto por FeCal.

Vínculos interesantes:

E
n El Universal recuerdan otros casos de chamacos gritones

Información del viernes en La Jornada

Artículo de Enrique Castillo en el portal Kaos en la red

Andrés Manuel respalda a Andrés Leonardo

Perfil de Andrés Leonardo en el blog Fábrica de inventores

domingo, septiembre 16, 2007

Los gritos

Notas extraídas de La Jornada de hoy.

Calderón sólo vio el tercio de Zócalo tomado por el EMP
Arturo Cano y Claudia Herrera

La Jornada
16 de septiembre de 2007

* Velos tricolores taparon las fotos de AMLO y a su seguidores que aún quedaban a las 11 de la noche
* Dividida con vallas, la Plaza de la Constitución fue testigo del primer Grito del michoacano
* Montones de bocinas a ras de tierra acallaron vítores tanto de panistas como de lopezobradoristas
Simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador desplegaron ayer en el Zócalo una larga manta en apoyo al “presidente legítimo”, la cual fue tapada con otra, tricolor, por elementos del Estado Mayor Presidencial momentos antes de la ceremonia del Grito de Independencia encabezada por Felipe Calderón Hinojosa; foto: José Antonio López

Corramos un discreto velo sobre la parte pecaminosa de esta fiesta, habría escrito el argumentista de cuentos de monitos. El gobierno de Felipe Calderón borra así, con un discreto velo tricolor, los pocos cartelones y fotos de Andrés Manuel López Obrador que quedan a esa hora, las 11 de la noche, para que en su primer grito zocalero, el panista sólo vea el tercio de la plaza tomado por el Estado Mayo Presidencial.

Sólo eso falta. Porque este 15 de septiembre, Calderón pasa del gasolinazo al bocinazo. Y acá en Palacio Nacional las consignas de los pocos lopezobradoristas que permanecen en la Plaza de la Constitución son sólo un rumor. Es decir, Felipe Calderón, su gabinete e invitados ya no las oyen. Y ahora, gracias a las veinticinco mantas tricolores desplegadas al final del tercio calderonista del Zócalo, justo con el balcón central de Palacio como eje, tampoco los ven.

Es decir, les grito, pero ni los veo ni los oigo, homenaje septembrino y patrio a la originalidad del segundo gobierno del cambio.

El bocinazo les cuesta a todos, porque nadie oye nada. Cuatro enormes grúas cargadas de bocinas son completadas con montones de cubos de sonido puestos como dados a ras de tierra. Retiembla el pavimento; retiembla la plaza, no a cañonazos, sino a bocinazo limpio.

Las mantitas desaparecieron de la vista de los invitados y del presidente Felipe Calderón. Unos cuantos carteles insultantes, algunas fotos de El Peje, unos globos blancos, justo cuando el mandatario hizo su aparición para dar el ortodoxo grito que eligió: los héroes esenciales de la Independencia, y nada más.

“Ahí viene, ahí viene!” “¡Uuuuuuuuhhhh!”, vitorean los invitados especiales no tan especiales, es decir, los que pueden ver el Grito no en los balcones, sino abajo, aunque protegidos por filas interminables de soldados vestidos de civil. Hace un año el clamor zocalero era “voto por voto”. Vicente Fox se había ido con la fiesta a otra parte y la plaza era del “movimiento de resistencia civil”. Ahora los gritos se pierden, incluso los muy pocos favorables.

Cuatro o cinco veces, un pequeño grupo de jóvenes detrás de la primera valla exclama, sobre todo en los breves silencios entre una pieza musical y otra: “¡Felipe, Felipe, Felipe!” Cuando la figura de Calderón asoma en el balcón central, los jóvenes se roban la consigna lopezobradorista: “¡Pre-si-den-te, Pre-si-den-te!” Son pocos y la gente de alrededor no los sigue.

Dividido el Zócalo a la manera de corrales. En la primera parte, pegada a Palacio, están los equipos de sonido, las bandas militares de música, la prensa y los invitados especiales. Tras una primera valla está el grupo de jóvenes gritones. Uno de ellos clama, emocionado: “¡Este sí es el bueno!” Sus amigos lo regañan e intentan corregir: “¡El otro es candidato, el otro es candidato!”

Felipe Calderón cumple el ritual. Toca la campana. Ondea la enseña patria. Los jóvenes lo apoyan aunque no los oiga. Son unos cuantos, pero a ellos sí los ve. Los de atrás han salido de la mirada de los invitados, como Ruth Zavaleta, la presidenta de la Cámara de Diputados, salió de las pantallas el pasado primero de septiembre. Ahora, sin embargo, no podrán decir que fue una falla técnica.

Antes que el cielo se inunde de luces, los jóvenes vuelven a gritar: “¡Viva Felipe Calderón!” “¡Viva!” En medio de ellos levanta el puño derecho y grita con fuerza Mariana Gómez del Campo, presidenta del PAN en el Distrito Federal, y prima de Margarita Zavala, la esposa del Presidente de la República.

¿Lo que las urnas non dan, EMP presta?

Alguna vez, refiriéndose a la cultura política mexicana, Felipe Calderón repitió la vieja frase de que “todos los mexicanos llevamos un priísta dentro”.

Esta noche de Grito parece haber emergido el suyo. Los priístas eran magos en pintar bardas, simular obras, armar fachadas instantáneas para “llenarle el ojo al Presidente”. Caray, hay que reconocer que sí hay cambio.

Hoy los artilugios sirven para que al Presidente no se le llene el ojo de nada, digamos, molesto.

¿Qué gana Felipe Calderón con su guerra de vallas y sonido? Una imagen que ni siquiera las pantallas le regalan, la de un político que puede cumplir con todos los rituales de la Presidencia, así sea a costa de caricaturizar los mismos rituales en que quiere ser consagrado.

Calderón no ha cumplido un año en la silla presidencial y ya ha obsequiado al país un buen número de ceremonias consagratorias de su mando. Pero ¿alguien recuerda su celebración de los primeros 100 días de gobierno? ¿Alguien, fuera del círculo íntimo familiar y partidista, recuerda la conmemoración de su triunfo electoral el pasado 2 de julio? Convencido de que el ritual del Informe presidencial está agotado, Calderón organiza al día siguiente una ceremonia no para informar, sino para relaborar sus promesas de campaña y ensalzar su figura frente a unos cuantos empresarios y los empleados de su gobierno. Todos estos actos han sido posibles, además, gracias a aparatosos despliegues militares y policiacos. Como el de esta noche de Grito.

Lo que las urnas non dan –al menos no a los ojos de algunos millones– el Estado Mayor non presta.

Vallas para los invitados

La seguridad del Presidente y el estilo calderonista igualan clases y posiciones, hay que reconocerlo. Después del Grito, el Presidente baja al patio central de Palacio. Aunque todos son invitados, hay unos más iguales que otros. Y el patio central, con su fuente de Pegaso al centro, está dividida por vallas, como el Zócalo (sólo que las de adentro están forradas de terciopelo). Hay zona presidencial, zona VIP, áreas exclusivas para los militares y otras para el resto de los invitados.

La fiesta es en grande, aunque ya para entonces se ha retirado una invitada especial que compartió el balcón con el gabinete en pleno: la profesora Elba Esther Gordillo. El mariachi de la Secretaría de Marina recibe a Calderón con Caminos de Michoacán. El ballet de Amalia Hernández muestra sus artes. El mariachi Gama 1000 se arranca cuando ya Calderón está sentado con los legisladores Santiago Creel y Cristian Castaño, acompañados de sus respectivas familias.

No hay “besamanos” ni desfile de políticos porque rápidamente el Estado Mayor Presidencial establece un discreto “cerco” para proteger al mandatario de sus invitados. Incluso los meseros se ven en problemas para acercar sopes y quesadillas a las zonas de la very important people.

A las 12:30 el Presidente sigue ahí, celebrando con tequila su primer Grito, su tercio de Zócalo y sus mantas para no ver las escenas incómodas.

Y ojos que no ven… El superasesor presidencial, Juan Camilo Mouriño, se declara feliz y anuncia que el país entero está “tranquilo y en calma”.

Con vivas a los desaparecidos políticos, Rosario Ibarra da el Grito de los libres
Jaime Avilés

* Gobiernos federal y del DF sortean enfrentamiento tras siete horas de negociación

* Miles de personas optan por abandonar el Zócalo para no escuchar a Felipe
CalderónMiles de integrantes de la CND permanecieron en el Zócalo durante todo el día y se retiraron casi a las 22 horas; foto: Víctor Camacho

A una propuesta de Jesusa Rodríguez, después de votarla a mano alzada, decenas de miles de personas abandonaron el Zócalo anoche apenas concluyó la ceremonia del Grito de los libres. Fue el final de una larga y tortuosa jornada que empezó el viernes a las dos de la tarde, pero tuvo momentos de alta tensión poco antes del amanecer del sábado.

Siete horas de negociación entre representantes de los gobiernos federal y capitalino produjeron un acuerdo para poner fin a la guerra de los equipos de sonido que había ensordecido a la multitud desde las dos de la tarde. Sin embargo, el pacto fue roto pasadas las nueve de la noche por la gente de Palacio Nacional, que subió al máximo el volumen de sus poderosas bocinas para tratar de sofocar las palabras que desde el templete ubicado ante el hotel Majestic tachaban a Felipe Calderón de “espurio”, “pelele” y “ratero”.

Lo convenido era que el Grito de los libres se desarrollaría sin obstáculos de nueve a 10 de la noche, y que de 10 a 11 la plaza quedaría a disposición del gobierno federal, culminando con el otro Grito, tras el cual ambos bandos ocuparían el cielo con sus artificios de pirotecnia.

Pero la historia viene de mucho más atrás. El Estado Mayor Presidencial ocupó la cuarta parte del Zócalo ante la fachada de Palacio Nacional desde el viernes de la semana anterior. A lo largo de ocho días hubo un forcejeo permanente entre los custodios de esa frontera y de los usuarios y expositores de una feria artesanal organizada por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, que ocupaba el resto de la plancha.

El temor de los militantes de la Convención Nacional Democrática (CND) era que la noche de anteayer viernes el EMP intentara adueñarse de toda la Plaza Mayor, por lo que desde las dos de la tarde de ese día aparecieron dos docenas de tiendas de campaña ante las rejas de la absurda línea Maginot.

Durante la noche los refuerzos se multiplicaron en la medida que la Policía Federal Preventiva (PFP) y los soldados incrementaran su presencia dentro y delante del palacio, todo ello mientras en una y otra orilla de la plaza eran edificados los escenarios para las respectivas ceremonias.

Duelo de bocinas

Para el grito de Felipe Calderón, la firma OCESA trajo el equipo de sonido considerado más potente de América Latina, que colgó en impresionantes torres de bafles desde las plumas de media docena de grúas. Las pruebas de audio efectuadas el viernes por la noche barrían toda la superficie del Zócalo y no le permitían a la gente ni siquiera hablar.

Ante esto, Marcelo Ebrard sacó la casta y mandó traer dos equipos de sonido que en conjunto superaron por algunos cuantos decibeles al de OCESA, cosa que irritó sobremanera al Estado Mayor Presidencial.

Tanto así, que el sábado a las cuatro de la mañana contingentes de la PFP armados con escudos, toletes, cascos, rodilleras y hombreras, como si fueran a una gesta en defensa de Ulises Ruiz, rodearon súbitamente las torres de sonido del GDF, lo que hizo salir de sus tiendas de campaña y sarapes a cerca de mil 500 militantes de la CND que de inmediato se subieron al escenario colocado ante el hotel Majestic y se dispusieron a defenderlo con sus cuerpos, mientras mensajes de teléfono celular daban aviso a los blogs de la Resistencia Civil Pacífica, que a su vez comenzaron a emitir llamados a que toda la gente que pudiera se dirigiera en ese momento al Zócalo “para defender la plaza, desde adentro o desde afuera” como lo pidió, por ejemplo, el del Sendero del Peje.

Entonces la intervención de los granaderos de la policía capitalina se desplegó a prudente distancia, lo que obligó a los de la PFP a replegarse a Palacio Nacional poco después de las cinco de la mañana. Pero entonces vino la contraofensiva. Alrededor de las siete, como en un extraño juego de ajedrez, el GDF adelantó seis grúas con sus respectivas torres de bocinas hasta el centro de la plaza, alineadas a la izquierda y a la derecha del astabandera y a pocos metros de las torres de altavoces de OCESA, lo que produjo una imagen de batalla medieval, sólo que en lugar de catapultas las armas apuntadas frente a frente eran grúas con bocinas.

Tres horas después, los de la PFP regresaron al Zócalo y rodearon las grúas capitalinas, lo que revelaba profunda indignación de los calderónicos que habían perdido su ventaja tecnológica debido al movimiento estratégico del adversario. Esto puso en alerta de nuevo a la CND, cuyos militantes temieron que los del bando opuesto trataran de cortar los cables o echaran a perder con cubetazos de agua los sistemas electrónicos de las bocinas de vanguardia.

Pero de nuevo la calma se restableció en breve, para dar paso a lo que sería una verdadera tortura para miles y miles de personas durante las horas siguientes, cuando ambos equipos de sonido se enfrascaron en un duelo de músicas y discursos que por momentos era sin duda alguna enloquecedor, pero como no podía ser de otra manera, le deparó ganancias adicionales a Carlos Slim, porque las farmacias de los Sanborns aledaños hicieron su agosto en septiembre vendiendo tapones para los oídos.

En ese contexto comenzó una negociación entre representantes de los dos mariscales de campo, que se prolongó desde las dos de la tarde hasta las ocho y media de la noche, cuando convinieron que el Grito de los libres silenciaría las bocinas de Calderón de nueve a diez de la noche.

Entonces, en una jugada imprevista, Jesusa Rodríguez, Froylán Yescas, Rafael Hernández, Ricardo Ruiz y los integrantes del “gabinete legítimo” de Andrés Manuel López Obrador ocuparon el escenario del GDF e iniciaron la ceremonia del Grito de los libres, con consignas de apoyo a Andrés Manuel y lluvias de epítetos negativos contra Calderón. Éste demostró que no era capaz de aguantar que le gritaran “pelele”, “espurio” y “ratero”, a lo que respondió mandando al escenario a una muchacha de aspecto típicamente panista, con cara y voz de vinagrillo, lo más parecido a Gabriela Cuevas, quien sirviéndose de toda la potencia de las bocinas de OCESA disparó sobre el Zócalo sus horripilantes notas canoras, con lo que la batalla del ruido que se había verificado en la tarde se reanudó, pero esta vez con el Zócalo repleto de poco menos de 100 mil personas que quedaron atrapadas entre dos fuegos, la mayoría de las cuales sin embargo se esforzaba por contrarrestar las vociferaciones de la panista, coreando a todo pulmón el segundo apellido de López Obrador, mientras Jesusa desde el templete del hotel Majestic se desgañitaba recordando al público que Calderón no había atraído al Zócalo a nadie que tuviera ganas de apoyarlo, y que detrás de las vallas había 5 mil aspirantes a la Policía Federal Preventiva, a quienes para hacer méritos el gobierno federal los citó en el Zócalo desde las seis de la mañana.

En punto de las 9:45 de la noche, tal como había quedado establecido en el acuerdo que Calderón rompió, la senadora Rosario Ibarra de Piedra, designada por la CND, pronunció la arenga del Grito de los libres, y fue en ese único instante cuando la esperpéntica música panista desde el otro lado de la plaza desapareció.

“¡Vivan los héroes que iniciaron la lucha por darnos patria y libertad!”, exclamó la vieja e invencible luchadora regiomontana, antes de pedir vivas para Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz de Domínguez, José María Morelos, Leona Vicario y, subrayadamente, “los presos y desaparecidos políticos que dieron todo por la libertad de este país”, palabras que cerraron de emoción la garganta de miles, pues en ellas estaba implícito el recuerdo del joven guerrillero Jesús Piedra Ibarra, secuestrado en 1975 por el gobierno de Luis Echeverría.

Y entonces, una vez que una débil campanita como de sacristía sonó varias veces con timidez, el Grito de los libres llegó a su fin, y Jesusa Rodríguez retomó el micrófono para hacer las siguientes preguntas: “¿Nos vamos o nos quedamos?”, tras lo cual argumentó la conveniencia de que la multitud se retirara “para que se quede solo el pelele y la banda de mafiosos que están en Palacio Nacional”. Por notoria mayoría se aprobó la retirada que, a querer o no, marca un hito en la historia de México, pues hasta donde esta crónica recuerda, nunca había acontecido en un 15 de septiembre algo así.

Pero lo más importante es que esas decenas de miles de seguidores de López Obrador que aceptaron la oferta de la prudencia, abandonaron el Zócalo lamentando en lo más profundo del corazón que su propia grandeza política los obligara a desperdiciar la ocasión de pronunciar una mentada de madre masiva, con la que llevaban soñando sin duda largos meses. Ahora, la próxima cita para la CND de nuevo en el Zócalo será el 20 de noviembre y con la participación estelar de quien al menos la mitad de los electores de este país considera el verdadero presidente de México.

Libertad e igualdad, causas a las que debemos ser leales, asegura Ebrard
Ángel Bolaños Sánchez
Llama a participar en la redacción de la Constitución local para presentarla el año próximo
Marcelo Ebrard y su esposa encabezaron los festejos en el antiguo ayuntamiento; foto: Francisco Olvera

Al restablecer para la ciudad de México la ceremonia conmemorativa del inicio de Independencia, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubon, reivindicó el derecho de la entidad a decidir su propio destino, y convocó a la los capitalinos y a los poderes Legislativo y Judicial a participar en la redacción de una Constitución local, para presentarla el próximo año.

Indicó que las causas esenciales de los insurgentes fueron dos: libertad e igualdad, y esas son las que identifican su programa de gobierno, y el mejor homenaje que se puede hacer a quienes iniciaron el movimiento libertador es ser leales a esos principios, traduciéndolos en políticas públicas.

“Se busca que haya igualdad de derechos como fundamento, como base de relaciones políticas institucionales favorables a la ciudad y que partan del supuesto de que la capital ha elegido a su gobierno y que su programa no esté sujeto a ninguna otra condición más que el mandato que hemos recibido y que es el que vamos a acatar durante los seis años de gobierno”, expresó.

Ayer, la apertura al público del edificio del Antiguo Palacio del Ayuntamiento y su salón de cabildos, desde las 15:30 horas, añadió un nuevo atractivo a las fiestas patrias en el Zócalo –a diferencia del inaccesible Palacio Nacional–, al que llegó la gente a pesar de que las críticas del mandatario capitalino contra el operativo que comenzó a montar desde hace una semana el gobierno federal no impidieron que ayer toda la plancha del Zócalo y sus accesos fueran cercados y militarizados por el Estado Mayor Presidencial.

Los patios oriente y poniente del histórico inmueble que en sus inicios, desde el sigllo XVI, fue tienda, cárcel, carnicería mayor y alhóndiga, fue semidestruido en un motín de indios contra el virrey en 1692, y desde 1997 alberga la sede de la jefatura de Gobierno, se transformaron en salas de estar con sillas y mesas, mientras que sus muros fueron decorados con luces y pendones tricolores; allí la gente pudo descansar y degustar bocadillos mientras bebía agua de tamarindo y escuchaba a un grupo de guitarras y violines.

Como hace 181 años por primera vez y 79 por última ocasión, el salón de cabildos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento volvió a ser testigo de una sesión solemne que congregó, además de los funcionarios del gabinete y a los de la pasada administración que hoy forman parte del “gobierno legítimo” de Andrés Manuel López Obrador, como Bernardo Bátiz, José Agustín Ortiz Pinchetti, Asa Cristiana Laurel, Martha Pérez Bejarano y Laura Itzel Castillo, junto con diputados locales, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos local, Emilio Alvarez Icaza, y del Tribunal Superior de Justicia, José Guadalupe Carrera, mientras que la gente colmó los patios en el momento de la ceremonia, acompañando las palabras del jefe de Gobierno con trompetas y aplausos.

El acto central lo inició el presidente de la Comisión para los Actos Conmemorativos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, Enrique Márquez, narrando el episodio de la captura y disolución del primer movimiento independentista encabezado por Francisco Primo de Verdad y Ramos.

En tanto, la Secretaría de Cultura capitalina, con su programa de actividades, devolvió también a la Alameda Central parte del protagonismo que tenía en las fiestas patrias como el sitio que originalmente convocaba a la gente para celebrar. En el Hemiciclo a Juárez se montó un “cuadro viviente de la Independencia” con actores caracterizando a los personajes clave del movimiento insurgente: Hidalgo, Guerrero, Matamoros y Allende.

Ebrard, anoche, no dejó pasar la ocasión para pronunciarse en contra de la cuasimilitarización del Zócalo: “no se puede seguir pensando el futuro de México asumiendo la subordinación de la ciudad y de sus derechos como condición, y eso es lo que estamos viviendo el día de hoy”, señaló.

Indígenas, obreros y migrantes, en el Grito de Independencia de AMLO
Ciro Pérez Silva (Enviado)
Sólo el pueblo podrá abolir el régimen corrupto, dice en la ceremonia de Oaxaca
¡Que no crea el pelele que tiene de su lado a los militares y a sus familias!, afirma

Andrés Manuel López Obrador durante el Grito en San José Tenango; foto: La Jornada

San José Tenango, Oax. 15 de septiembre. En punto de las 23 horas, desde este lejano municipio de la sierra mazateca, Andrés Manuel López Obrador lanzó al aire el Grito de la Independencia con la advertencia de que sólo se podrá abolir el régimen de corrupción a través del pueblo y para el pueblo.

Enarbolando la bandera nacional, López Obrador convocó a los indígenas reunidos en la plaza de este municipio a desterrar la discriminación, el odio, la desigualdad y la codicia porque en México, aseveró, “¡debe haber patria para todos!, ¡arriba los pobres, abajo los privilegios!”.

Antes de mencionar a los padres de la patria, lanzó vivas a los indígenas, a los campesinos, obreros, migrantes, artistas, maestros, profesores, sectores productivos y estudiantes en medio del aplauso mazateco.

Nombró luego a Hidalgo, a Josefa Ortiz de Domínguez, a Morelos, a Juárez, a los hermanos Flores Magón, a Francisco I. Madero, a Villa, a Zapata y al general Lázaro Cárdenas del Río, vitoreó también a los héroes anónimos y a los asesinados por defender las causas populares y demandó la libertad de los presos políticos, fue una arenga que resonó en la explanada, en las milpas y en el cerro de esta comunidad y que hizo, por un momento, especiales a los mazatecos y al mismo tiempo iguales al resto de los mexicanos.

A esta inusual fiesta llegaron por millares y se quedaron aquí hasta las primeras horas de la madrugada en medio de cohetones, música, banderas, confeti y de los 6 mil tamales que se prepararon para la ocasión, fueron momentos para la anécdota de aquellos que desde aquí partieron a la ciudad de México y se sumaron a aquellas concentraciones en el Zócalo posteriores al 2 de julio y de las que a partir de hoy correrán por estas tierras luego de estas inusuales fiestas patrias para los mazatecos.

Antes, en Huautla de Jiménez, la ciudad de las nubes, López Obrador dio también un grito adelantado de Independencia y denunció que es inaceptable que haya en México funcionarios, como los ministros de la Corte, que devenguen salarios de más de 500 mil pesos mensuales o que los ex presidentes reciban pensiones millonarias mientras la pobreza lacera al país.

Aseveró que es fundamental una transformación política y económica en México, tan trascendente como lo fueron en su momento los movimientos de Independencia, Reforma y Revolución, “una transformación por la vía pacífica, sin violencia, con una revolución de las conciencias”.

En la plaza principal de este municipio llamó a que este cambio sea de fondo, de raíz, porque México no puede continuar con la misma política económica ni con la misma actitud política, “tenemos que cambiarlo ya, antes de que nos dejen un país empequeñecido, sin posibilidad alguna de recuperarse, tenemos que organizarnos y cambiar ya”.

“Calderón no merece respeto”

Al mediodía, en Teotitlán de Flores Magón, López Obrador había señalado ya que este 15 de septiembre habría dos gritos de Independencia: en el Zócalo “el del usurpador, y en San José Tenango el de las mujeres y los hombres libres, de los que quieren que haya un cambio en el país”.

En esta tierra que lleva el nombre de esos luchadores sociales, comentó que en la ciudad de México Felipe Calderón había iniciado los preparativos para conmemorar un aniversario más del inicio de la Independencia de México, llenando de soldados y vallas la plancha del Zócalo; “esto lo hace porque no ha podido legitimarse; desde aquí, saludo a los miembros del Ejército Mexicano, porque muchos, sobre todo los de abajo, están con nosotros, ¡que no se crea el pelele de Calderón que tiene de su lado a los militares y a sus familias!”, aseveró.

López Obrador recordó entonces que, como el resto de los mexicanos, aquí se padecen los efectos de una crisis económica que se agravará con el incremento a la gasolina y el diesel “que propuso el usurpador al Congreso, y que aprobaron los priístas y los panistas, las cosas no marchan bien en nuestro país, ni en lo político ni en lo económico”.

Aseguró que Felipe Calderón “no merece respeto, porque no respeta al pueblo de México, así lo saben ahora quienes se dejaron engañar en las elecciones del 2 de julio de 2006, cuando les prometió bajar el costo de la gasolina, ahora todo va a subir, los productos, los pasajes, además de que seguirá sin haber empleos para los mexicanos, tampoco hay apoyo para los campesinos, que cada vez compran más caro y lo que producen lo venden más barato”.

Entonces mencionó que apenas ayer, durante su visita a San Felipe Usila, la comunidad de ese municipio esperaba el arribo de los cuerpos de dos jóvenes, quienes murieron en el intento de cruzar la frontera hacia Estados Unidos en busca de las oportunidades de empleo que México no les dio.

“No queremos que se mantenga esta monstruosa desigualdad, donde unos cuantos lo tienen todo y la mayoría no tiene nada, no es justo, no es humano, no es cristiano, es necesario que nos apresuremos a cambiar este régimen que nos afecta a todos”, insistió.

Dijo que este es justamente el propósito de celebrar el Grito de Independencia en esta comunidad y el de haber recorrido los días previos a las fiestas patrias las regiones de la Cuenca y de La Cañada, en las que conviven nahuas, mazatecos y chinantecos, “para refrendar nuestro compromiso con la gente pobre, con la gente humilde. No debemos olvidar que es tierra de luchadores sociales que pelearon por la justicia, lucharon por la independencia y por los desposeídos, no debemos olvidar que había magonistas en Cananea y en Río Blanco”.

Insistió en que el cambio no se va a dar “de arriba para abajo” porque al “gobierno usurpador no le importa ni el país ni su gente, y por eso es este movimiento. No es que seamos rebeldes sin causa, tampoco que queramos buscar el poder por el poder, sino de que las cosas cambien en favor de los mexicanos; de este movimiento depende que podamos sacar al país de la pobreza y la marginación”, dijo.

sábado, septiembre 15, 2007

Los dos 'Gritos' en el Zócalo: oficialistas y opositores juntos

Elia López Yebra
Univision Online
14 de Septiembre de 2007

El Zócalo de la Ciudad de México es escenario para las fiestas patrias.

CIUDAD DE MÉXICO - "Nosotros vamos a dar 'El Grito' en el Zócalo, venimos a representar a nuestro 'Presidente Legítimo' Andrés Manuel López Obrador y no cederemos a la imposición de un espurio como lo es Felipe Calderón".

De esta manera Ramón Tapia, militante izquierdista simpatizante del Partido de la Revolución Democrática (PRD), al que pertenece López Obrador, expresó su inconformidad con el anuncio del presidente Calderón de dar el Grito de Independencia desde el Palacio Nacional.

Expectativa por celebración

Tapia, que dice representar a millones de mexicanos, expresó a Univision Online que "si Calderón quiere hacerlo, que lo haga, pero nosotros no nos moveremos de aquí, porque él nos robó la presidencia a todos los mexicanos y si quiere respeto, que nos respete", comentó.

Lo cierto es que todo está listo para que los mexicanos celebren el 198 aniversario de su Independencia, con un show adicional en el Zócalo capitalino, protagonizado una vez más por oficialistas y la oposición.

La ceremonia oficial será a las 23:00 horas -tiempo local- y se espera la concurrencia de miles de citadinos a celebrar las fiestas patrias en el Zócalo.

Dispositivo de seguridad

El ambiente festivo se torna un poco tenso ante el fuerte dispositivo de seguridad en torno a Palacio Nacional por parte de las autoridades federales, que desplegaron a la Policía Federal Preventiva y elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP), lo cual ha sido criticado por los seguidores de López Obrador, quienes se disponen a realizar una verbena popular.

"Nosotros estaremos desde el 14 toda la noche para los preparativos de la verbena popular del 15. Todos aquellos que quieran venir a pasar con nosotros las fiestas patrias serán bienvenidos", dijo otro militante izquierdista.

La Convención Nacional Democrática, donde participan los seguidores de López Obrador tienen todo preparado para instalarse desde el 14 de de septiembre para la celebración, aunque el autonombrado 'presidente legítimo' no estará presente, ya que él celebrará las fiestas patrias en el sureño estado de Oaxaca.

"La que va a dar 'El Grito de los libres' es la compañera Rosario Ibarra de Piedras; nosotros estamos aquí [en el Zócalo] para exigir que nos regresen la presidencia que nos fue robada a la mala, estaremos en plantón permanente hasta que renuncie el espurio [Calderón]", expresó Ramiro Gómez, uno más de los seguidores del PRD.

"Tenemos que sacar al presidente o que renuncie, el pueblo pide que renuncie y no descansaremos hasta lograrlo", precisó.

Gómez repartía propaganda a favor de López Obrador en el Zócalo, mientras comentaba que es una lucha pacífica la que tienen, por lo que los capitalinos no deben temer en acudir a la Plaza de la Constitución y celebrar la Independencia.

Espíritu patrio y festivo

Los capitalinos disfrutan desde hace una semana de exposiciones culturales y gastronómicas en la plancha del Zócalo, así como de juegos mecánicos, principalmente para los niños que lucían su rostro pintado con los colores patrios (verde, blanco y rojo).

Aunque el EMP reforzó el cerco seguridad en torno a Palacio Nacional, para garantizar que el presidente Calderón encabece la ceremonia oficial, el espíritu festivo está presente.

"Yo cada año vengo con mi familia al 'Grito' que da el presidente, bueno está será la primera vez que lo haga Calderón. Es una fiesta del pueblo y nosotros somos parte de él y no hay fecha más importante que la del 15 de septiembre", comentó Ernesto Hernández, mientras sus hijos disfrutaban de la feria.

Mientras unos gozan de los juegos mecánicos, otros degustaban los platillos típicos, como enchiladas de mole, tostadas, tacos, pozole, quesadillas y pambazos.

Para la señora Josefina Villeda, la fiesta del 'Grito' no debe de estar peleada entre partidos ya que una fiesta de todos los mexicanos.

"Yo no soy perredista, pero tampoco es justo que el presidente Calderón ordene el cierre de calles aledañas al Zócalo todo porque teme que no lo dejen dar 'El Grito', yo quería venir el 15 pero con esto hasta me da miedo", aseveró.

Aceptar la derrota

Los seguidores del presidente Calderón afirman que no temen que los opositores estén en el mismo lugar.

"Los simpatizantes de López Obrador solamente hacen el ridículo, pues el verdadero presidente es Felipe Calderón Hinojosa, aunque no lo quieran reconocer. Nosotros venimos a apoyarlo", comentó el señor Josué Navarrete, quien dijo ser seguidor del conservador Partido Acción Nacional (PAN).

Para la señora Guadalupe González los perredistas ya hartaron a la gente y deben aceptar que su candidato perdió, por lo que deberían dejar de lado el partidismo en la patria.

"Hasta ellos mismos se creen su teatro de que su 'presidente legítimo' ganó las elecciones...eso no es verdad, pero no pueden aceptar la derrota y en la democracia hay perdedores y ganadores, a ellos les tocó quedar fuera. Al único que corresponde dar El Grito de Independencia es al presidente Calderón", expresó.

Otro seguidor del partido conservador, al que pertenece el mandatario mexicano, dijo que lo único que conseguirá la Convención Nacional Democráticas es desprestigiar más a la izquierda.

"A los mexicanos nos gusta destacar nuestro espíritu patrio y eso de que quieran ensombrecer la fiesta del 15 no nos gusta. Yo no iré al Zócalo, veré el grito desde mi casa, pero si les pido a los perredistas que se dejen de juegos sucios y que dejen al presidente Calderón trabajar en paz", comentó el señor Ricardo Romero.

En las pasadas elecciones presidenciales del 2 de julio del 2006, Felipe Calderón superó con una minima ventaja a López Obrador.

Perredistas o no, los mexicanos celebran el 15 de septiembre su principal fiesta patria, donde no puede faltar el tequila, el pozole y los sombreros de charro.