Mi artículo de este mes para el periódico Kiosco.
Bolivia: Lecciones de odio
Gerardo de Jesús Monroy
erathora@gmail.com
Evo se queda. Más del 67% de los votos registrados en el referendo del domingo 10 de agosto revalidó al indígena aymará Juan Evo Morales Ayma como presidente de Bolivia (referendo que todo el mundo insiste en llamar “revocatorio” aun si resultó ratificatorio de la gestión de Morales).
Quienes apoyan a Morales tal vez se hayan apresurado al festejar la confirmación del socialista a la mitad de su mandato (cada periodo presidencial tiene en Bolivia una duración de cinco años: Evo entró en 2006; su sucesor deberá hacerlo en 2011). La realidad nunca es halagadora. Nunca sabe a dulzura. En el parecer del sociólogo Heinz Dieterich Steffan (“Washington y la oligarquía triunfan en Bolivia”, artículo publicado el 12 de agosto por el portal electrónico Kaos en la red), el resultado de la votación “es una clara derrota del gobierno que no sólo refuerza la división de facto del país, sino que le concede a la subversión separatista un halo de legalidad que antes no poseía”. Cuando el artículo apareció no se sabía que la votación había beneficiado a Evo Morales (y al vicepresidente Álvaro García Linera) con el amplio margen que hoy conocemos, pero —en esto Dieterich es muy acertado— los socialistas no deberían contentarse si la derecha, el mismo domingo, intensificó su control sobre Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando, departamentos de la “media luna”, como le llaman a esa zona por la forma que dibuja en el mapa boliviano. La oligarquía de la media luna ha instaurado gobiernos regionales (prefecturas) rebeldes al presidente, que recibieron de los electores en el referendo del día 10 un apoyo similar al que confirmó a Morales en el cargo. Los prefectos demandan del gobierno nacional la anulación de la nueva Constitución, el reconocimiento de los estatutos autonómicos locales y la devolución de los recursos generados por impuestos a hidrocarburos (200 millones de dólares al año).
Está pues, el país, partido en dos. Con Evo y contra Evo. Se queda el indio pero se quedan también los enemigos acérrimos del indio. El papel no refleja medias tintas. El odio es grande, y también el amor. En la pugna política, el ciudadano se ve conminado a mirar en blanco y negro. Pero a mi hipócrita lector de México, ¿por qué debería importarle lo que ocurre allá lejos, en el sur? Me respondo: porque en el sur, lector, se desarrolla un proceso de la misma especie que otro que tiene lugar aquí, en nuestro país.
Mercadotecnia, encuestas y prestidigitación
Semanas antes ya de que fuera celebrado el referendo, la práctica totalidad de los analistas serios daba por hecho que Morales sería ratificado como presidente con alrededor de 60% de los votos de su lado. Pero la realidad, la vida, en las ágiles manos de los mercadotécnicos, es como un hierro duro que se ablanda; aplicando la fuerza necesaria, del bronce y del acero queda un hilo obediente, una lámina que canta los colores deseados.
En su excelente análisis “Las trampas del pavor” (portal Bolpress, 28 de julio), Antonio Peredo Leigue, ex-director del semanario Aquí y hoy senador por el partido de Evo Morales, MAS (Movimiento al Socialismo), refiere cómo a partir de una encuesta de la sociedad Captura Consulting “los periódicos nacionales acomodaron a su gusto y sabor los resultados [...] para mostrar que el gran perdedor será Evo Morales”. Un diario citado por Peredo sostuvo que “Evo sería ratificado con 49%, pero el MAS perdería sus dos prefectos”; en este caso —hace notar Peredo—, “aunque [en la encuesta] aparecían otros dos perdedores, [el diario] ni siquiera los mencionó”.
La encuesta de Captura Consulting dio lugar a una nota de Leopoldo Vegas que el diario santacrucino El Deber reprodujo el 21 de julio bajo el título “Evo pasa ‘raspando’ el referéndum revocatorio”. Vegas repite la cifra ‘rasposa’ de 49%, “que apenas alcanza para mantenerlo en el cargo que ocupa desde enero de 2005” (en realidad Morales asumió la presidencia el 22 de enero de 2006). Desde el principio, el reportero editorializa la nota (confusión de quehaceres, tan frecuente, en la que no debería caer un profesional de la información): “Hasta el momento, la campaña Bolivia cambia, Evo cumple, en la que el jefe de Estado reparte millones de dólares provenientes del Gobierno de Venezuela, no ha sido suficiente para elevar la popularidad del presidente de la República, Evo Morales”. El jefe de Estado reparte, entonces. Por lo menos Vegas no lo acusa de expropiar en su solo beneficio los dólares venezolanos que, por cierto, Morales no suelta así, sin más, sino que, donado de buena voluntad por el gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez, el dinero se destina a proyectos productivos necesarios para Bolivia, se invierte en educación, en salud y ha auxiliado en la extensión del acceso popular a los servicios básicos. Que la nación está perdiendo su soberanía con una supuesta subordinación de Morales a Venezuela y Cuba, es una de las mentiras más insistentemente repetidas por los medios de comunicación.
Pese a su nula credibilidad —acaso porque la credibilidad no importa—, El Deber es uno de los medios bolivianos que con mayor asiduidad la prensa internacional utiliza como referencia. En nuestro país, la agencia informativa del Estado, Notimex, basa su conocimiento de la actualidad boliviana casi exclusivamente en lo que publica El Deber. Unas veces Notimex reconoce su deuda con el diario santacrucino; en otras ocasiones no menciona su nombre, mas su influencia es innegable en la redacción de notas con títulos alineados tan a la derecha como “Referendo revocatorio sería ‘suicidio político’ para Evo Morales”. El director de El Deber es Pedro Rivero Mercado, ex-embajador en Francia, cuya familia administra el periódico y posee acciones en la televisora PAT.
La radio y la televisión son las herramientas comunicativas mejor aprovechadas por los que se oponen a Morales. Días antes del referendo, políticos y politólogos invitados a programas de discusión, más los locutores mismos, aseveraron que los votos serían manipulados por el MAS, montando un fraude. Este intento de desacreditar al MAS va de la mano con la encuesta de Captura Consulting; como dice Peredo Leigue: “Así, cuando se anuncien los resultados oficiales del referendo, será sencillo decir que la encuesta es verdad y los resultados son mentira”.
El martes 12 de agosto, el diario paceño La Razón destacó como encabezado principal que “La OEA detectó irregularidades el día de la votación”. El sábado 16, cinco pequeños párrafos en la página 14 daban noticia de que “La OEA valida plenamente el referéndum”. Estrictamente hablando, La Razón nunca mintió: la OEA había detectado irregularidades —sólo que en un volumen muy escaso, insuficiente para invalidar la votación. El modo en que La Razón trató la noticia de la OEA nos sirve para ejemplificar dos trucos habituales de la prensa deudora del gran capital. 1) Buscar (y encontrar) el lado de la noticia que más convenga a los propósitos de la derecha (el propósito declarado de la derecha boliviana es derrocar a Morales): ¿hallaron irregularidades los observadores de la OEA? Sí. ¿Que son pocas? No importa; mientras se sepa de una sola hay que explotarla, exprimir todo su jugo en la cara de Evo. 2) Las notas favorables, bien afeitadas y compuestas, deben ir en primera plana, en letras grandes. No vale la pena emprender el incómodo esfuerzo de acercarse a la exactitud; las noticias feas, inconvenientes, que no se publiquen, y cuando haya que publicarlas (porque su silencio sería demasiado ruidoso), se les despachará en rápidos párrafos enviados a la página 14. La Razón forma parte del emporio europeo Prisa, propietarios en España del famoso periódico El País.
La Razón domina el estilo “sutil” de manipular la información, pero cuando hace falta miente de manera descarada. En su edición del lunes 11 presentó a Alberto Aguilar, del MAS, como revocado de la prefectura de Oruro; la permanencia o salida de Aguilar, sin embargo, no será decidida sino después del 24 de agosto. Escribo estas palabras la madrugada del 19.
El viernes 15, un grupo de seguidores del terrateniente Branco Marinkovic y del prefecto de Santa Cruz Rubén Costas, contrario a Morales, intentó tomar por la fuerza las instalaciones de la policía santacrucina (Costas ha repetido muchas veces que los cuerpos de seguridad local le deberán, en adelante, a él sus nombramientos y los desvinculará del gobierno central). El coronel Wilge Obleas, máxima autoridad policial del departamento, terminó en el suelo, sometido a patadas. El lunes 18, La Razón publica una columna donde el “periodista independiente” René Poveda Guzmán califica al gabinete de Morales de “ideólogos de la confrontación”. Ni un solo columnista de La Razón se ha mostrado crítico con el prefecto crucino.
“Son parte de una guerra sucia, la campaña de la prensa”, acaba de declarar Evo en Paraguay. “Ofendan o difamen, ya no se puede parar la conciencia del pueblo boliviano”.
Con el país roto a sus espaldas, Evo no debería subestimar la influencia de la prensa derechista en esa parte de la población a la que le han enseñado a detestarlo.
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miércoles, septiembre 17, 2008
sábado, agosto 11, 2007
La posible destrucción de Irán a fines del 2007 y sus implicaciones para Venezuela
Heinz Dieterich Steffan
Rebelión
11 de agosto de 2007
Dos camarillas de la Casa Blanca luchan por imponer el proyecto de “reordenamiento” imperialista del Medio Oriente, pese a los contratiempos sufridos en Irak. Coinciden en que el triunfo pasa por el desmontaje del régimen iraní, pero difieren en los métodos. Dialécticamente entendido, contención versus destrucción es la alternativa. Venezuela, por su alianza estratégica con Irán, será afectada por el desenlace del proceso.
1. El estrangulamiento
El Departamento de Estado de Condoleezza Rice, confía en que el creciente estrangulamiento económico, financiero, político y mediático, combinado con la subversión paramilitar --por ejemplo, sus terroristas islámicos Fatah al-Islam en Libano y Jundullah en Pakistán-- y la amenaza militar-nuclear, doblegarán al gobierno de Mahmoud Ahmadinejad o lo harán colapsar.
La reciente aceptación de Corea del Norte, de sellar su reactor nuclear a cambio de ayuda material y la normalización de las relaciones políticas con Japón y Estados Unidos, ha reforzado sustancialmente la política de contención (containment) de esta facción que considera que un ataque militar contra Irán traería más problemas que ventajas. Su nueva medida, la venta de armamento bélico a Israel y siete países árabes por un valor de 63 mil millones de dólares, obligará a Irán a una carrera armamentista que no podrá sustentar.
2. El golpe militar
La otra facción, que desde el primer gobierno de George W. Bush ha dominado la política de la Casa Blanca, está compuesta por los arquitectos del proyecto de dominación estadounidense de Euroasia: los “neoconservadores” (fascistas) del “Project for the New American Century” (PNAC), el complejo militar-industrial, las poderosas organizaciones sionistas estadounidenses, como el “American Israel Public Affaires Committee” (AIPAC) y la clase dominante de Israel.
Las cabezas más visibles de esta camarilla son el Vicepresidente Richard Cheney, el Presidente de facto de Estados Unidos desde el año 2000, y el Consejero Adjunto de Seguridad Nacional, Elliott Abrams, uno de los principales criminales de guerra de la agresión militar contra el gobierno sandinista. Este grupo quiere la destrucción militar de Irán, forzando por la vía de los hechos, si fuese necesario, la intervención bélica de Bush. El plan de guerra es el siguiente.
3. El plan de ataque
La camarilla belicista ha dado luz verde a Tel Aviv para realizar un ataque de sorpresa contra las instalaciones nucleares de Irán. La agresión se llevará a cabo mediante un ataque aéreo y/o con misiles cruceros disparados desde los submarinos israelitas. Israel, la quinta potencia nuclear, tiene tres avanzados submarinos alemanes “Delfín”, que han sido adaptados para lanzar cohetes nucleares en posición sumergida.
La esperanza de la camarilla de Cheney es que Irán responda militarmente a esta agresión. Si no lo hace pierde su autoridad política interna e internacional. Y si lo hace, obliga a Bush a lanzar un ataque convencional o táctico nuclear contra el régimen de la “Revolución islámica” que mutilará la infraestructura del país y lo dejará languidecer, como a Irak después de 1991.
4. La fecha de ataque – Deadline 2007
La preparación de la opinión pública para este escenario lleva años, pero aumenta en la medida en que se acerca el golpe. Cheney había dado la pauta en enero de 2005, en la televisora estadounidense MSNBC, diciendo que “en vista del hecho de que Irán tiene una política declarada cuyo objetivo es la destrucción de Israel, los israelíes perfectamente podrían decidir actuar primero, y dejar que el resto del mundo se preocupe después de limpiar el lío diplomático.”
Hace dos meses, el ministro de Comercio y anterior ministro de Defensa de Israel, General Shaul Mofaz, deliberó con funcionarios del gobierno Bush en Washington, acerca del programa nuclear iraní. En esas conversaciones emplazó a Condoleezza Rice a “aplicar sanciones lo suficientemente severas como para forzar a los iraníes a cambiar su política antes de fin de año".
De hecho, el fin de 2007 es el límite que Israel y los neoconservadores están dispuestos a conceder a Bush. Según el Canal 2 de la televisión israelí, Mofaz dejó claro ante el gobierno de Bush que Israel bombardearía las instalaciones nucleares iraníes hacia fines del 2007, inicios del 2008, en caso de que las presiones de Washington, de la Unión Europea y de la ONU no lograsen que Teherán abandone sus actividades de enriquecimiento de uranio.
Un mes más tarde, Avigdor Lieberman, Ministro de Asuntos Estratégicos y presidente del partido “Israel Nuestra Casa”, reveló --después de reunirse con funcionarios de la OTAN y de la Unión Europea-- que había recibido el permiso tácito de Europa y de Estados Unidos para un ataque militar contra las instalaciones nucleares de Irán: “Si iniciamos operaciones militares contra Irán, entonces la UE y Estados Unidos nos apoyan”, afirmó Lieberman en la radio del ejército israelí.
El ministro agregó que las potencias de Occidente reconocen la severidad de la amenaza nuclear contra Israel, pero que los conflictos en Afganistán e Irak “impedirán que los líderes de los países europeos y de Estados Unidos… usen la fuerza para destruir las instalaciones nucleares de Irán”, aun en el caso de que la diplomacia falle. El mensaje de la OTAN y de la Unión Europea es, en palabras del ministro, que Israel “debe prevenir la amenaza” de Irán (Israel Today, 11.7.2007).
5. La justificación del ataque
Todo agresor bélico requiere una justificación para controlar a la opinión pública. Cuando esa apología no existe, tiene que inventarla, tal como hizo Cheney en Irak con las supuestas armas de destrucción masiva. Pero, en este caso, Israel y Washington no necesitan construir la apología del bellum iustum (“guerra justa”), porque el presidente iraní se la ha presentado en bandeja de plata con sus antiéticas y estúpidas declaraciones sobre la inexistencia del holocausto nazi y la cercana destrucción del Estado de Israel. Es más, no solo les ha proporcionado el pretexto propagandístico necesario para el golpe, sino la base jurídica de un casus belli: la guerra preventiva para abortar una agresión planeada.
6. Fin de la hegemonía venezolana
Norman Podhoretz, miembro del grupo fascista de Cheney, resumió recientemente en The Wall Street Journal, "Las razones para bombardear Irán". La principal es que Teherán busca "el reemplazo del actual orden internacional". Habiéndose declarado Venezuela aliado estratégico de Irán que comparte el proyecto de un nuevo orden internacional sin supremacía estadounidense, una eventual derrota de Irán tendría un costo político considerable para el gobierno bolivariano; tanto más, cuanto que coincidirá con el debilitamiento estructural de la influencia venezolana en la integración subcontinental que se evidencia en los últimos posicionamientos geopolíticos de Kirchner y Lula.
Defendiendo su política de acercamiento de México al Mercosur, Kirchner dijo durante la última visita del Presidente Chávez, el 6 de agosto: “Creemos en la consolidación del Mercosur, creemos que el aporte de Venezuela es muy importante, pero más allá del contenido político ideológico de cada país, pensamos que es muy importante acercar a la hermana República de México". El mensaje de la pareja Kirchner no podría ser más claro: ganaremos las elecciones de octubre 2007 con el apoyo de Washington, Madrid, Tel Aviv y de la City, mas no con el bolivarianismo, el ALBA o el socialismo cristiano de Caracas.
Más directo fue Lula en cuanto a la admisión plena de Venezuela en el Mercosur y los respectivos comentarios del Presidente Chávez sobre “la derecha” brasileña: "Para entrar hay que tener reglas. Para salir, no hay reglas. Si no quiere quedarse, que no se quede”.
Los inequívocos posicionamientos de Lula y Kirchner indican el fin de la hegemonía relativa que el Presidente Chávez disfrutó durante cierto tiempo en el desarrollismo regional latinoamericano. No se va a romper la alianza desarrollista porque le conviene a ambas partes. Pero, Brasil y Argentina, recuperados de sus crisis temporales, no aceptarán interferencias de Caracas en sus modelos de acumulación ni en sus proyectos geopolíticos.
¡Ojalá que las diplomacias de Venezuela, Cuba y Bolivia estén a la altura de este nuevo desafío estratégico!
Rebelión
11 de agosto de 2007
Dos camarillas de la Casa Blanca luchan por imponer el proyecto de “reordenamiento” imperialista del Medio Oriente, pese a los contratiempos sufridos en Irak. Coinciden en que el triunfo pasa por el desmontaje del régimen iraní, pero difieren en los métodos. Dialécticamente entendido, contención versus destrucción es la alternativa. Venezuela, por su alianza estratégica con Irán, será afectada por el desenlace del proceso.
1. El estrangulamiento
El Departamento de Estado de Condoleezza Rice, confía en que el creciente estrangulamiento económico, financiero, político y mediático, combinado con la subversión paramilitar --por ejemplo, sus terroristas islámicos Fatah al-Islam en Libano y Jundullah en Pakistán-- y la amenaza militar-nuclear, doblegarán al gobierno de Mahmoud Ahmadinejad o lo harán colapsar.
La reciente aceptación de Corea del Norte, de sellar su reactor nuclear a cambio de ayuda material y la normalización de las relaciones políticas con Japón y Estados Unidos, ha reforzado sustancialmente la política de contención (containment) de esta facción que considera que un ataque militar contra Irán traería más problemas que ventajas. Su nueva medida, la venta de armamento bélico a Israel y siete países árabes por un valor de 63 mil millones de dólares, obligará a Irán a una carrera armamentista que no podrá sustentar.
2. El golpe militar
La otra facción, que desde el primer gobierno de George W. Bush ha dominado la política de la Casa Blanca, está compuesta por los arquitectos del proyecto de dominación estadounidense de Euroasia: los “neoconservadores” (fascistas) del “Project for the New American Century” (PNAC), el complejo militar-industrial, las poderosas organizaciones sionistas estadounidenses, como el “American Israel Public Affaires Committee” (AIPAC) y la clase dominante de Israel.
Las cabezas más visibles de esta camarilla son el Vicepresidente Richard Cheney, el Presidente de facto de Estados Unidos desde el año 2000, y el Consejero Adjunto de Seguridad Nacional, Elliott Abrams, uno de los principales criminales de guerra de la agresión militar contra el gobierno sandinista. Este grupo quiere la destrucción militar de Irán, forzando por la vía de los hechos, si fuese necesario, la intervención bélica de Bush. El plan de guerra es el siguiente.
3. El plan de ataque
La camarilla belicista ha dado luz verde a Tel Aviv para realizar un ataque de sorpresa contra las instalaciones nucleares de Irán. La agresión se llevará a cabo mediante un ataque aéreo y/o con misiles cruceros disparados desde los submarinos israelitas. Israel, la quinta potencia nuclear, tiene tres avanzados submarinos alemanes “Delfín”, que han sido adaptados para lanzar cohetes nucleares en posición sumergida.
La esperanza de la camarilla de Cheney es que Irán responda militarmente a esta agresión. Si no lo hace pierde su autoridad política interna e internacional. Y si lo hace, obliga a Bush a lanzar un ataque convencional o táctico nuclear contra el régimen de la “Revolución islámica” que mutilará la infraestructura del país y lo dejará languidecer, como a Irak después de 1991.
4. La fecha de ataque – Deadline 2007
La preparación de la opinión pública para este escenario lleva años, pero aumenta en la medida en que se acerca el golpe. Cheney había dado la pauta en enero de 2005, en la televisora estadounidense MSNBC, diciendo que “en vista del hecho de que Irán tiene una política declarada cuyo objetivo es la destrucción de Israel, los israelíes perfectamente podrían decidir actuar primero, y dejar que el resto del mundo se preocupe después de limpiar el lío diplomático.”
Hace dos meses, el ministro de Comercio y anterior ministro de Defensa de Israel, General Shaul Mofaz, deliberó con funcionarios del gobierno Bush en Washington, acerca del programa nuclear iraní. En esas conversaciones emplazó a Condoleezza Rice a “aplicar sanciones lo suficientemente severas como para forzar a los iraníes a cambiar su política antes de fin de año".
De hecho, el fin de 2007 es el límite que Israel y los neoconservadores están dispuestos a conceder a Bush. Según el Canal 2 de la televisión israelí, Mofaz dejó claro ante el gobierno de Bush que Israel bombardearía las instalaciones nucleares iraníes hacia fines del 2007, inicios del 2008, en caso de que las presiones de Washington, de la Unión Europea y de la ONU no lograsen que Teherán abandone sus actividades de enriquecimiento de uranio.
Un mes más tarde, Avigdor Lieberman, Ministro de Asuntos Estratégicos y presidente del partido “Israel Nuestra Casa”, reveló --después de reunirse con funcionarios de la OTAN y de la Unión Europea-- que había recibido el permiso tácito de Europa y de Estados Unidos para un ataque militar contra las instalaciones nucleares de Irán: “Si iniciamos operaciones militares contra Irán, entonces la UE y Estados Unidos nos apoyan”, afirmó Lieberman en la radio del ejército israelí.
El ministro agregó que las potencias de Occidente reconocen la severidad de la amenaza nuclear contra Israel, pero que los conflictos en Afganistán e Irak “impedirán que los líderes de los países europeos y de Estados Unidos… usen la fuerza para destruir las instalaciones nucleares de Irán”, aun en el caso de que la diplomacia falle. El mensaje de la OTAN y de la Unión Europea es, en palabras del ministro, que Israel “debe prevenir la amenaza” de Irán (Israel Today, 11.7.2007).
5. La justificación del ataque
Todo agresor bélico requiere una justificación para controlar a la opinión pública. Cuando esa apología no existe, tiene que inventarla, tal como hizo Cheney en Irak con las supuestas armas de destrucción masiva. Pero, en este caso, Israel y Washington no necesitan construir la apología del bellum iustum (“guerra justa”), porque el presidente iraní se la ha presentado en bandeja de plata con sus antiéticas y estúpidas declaraciones sobre la inexistencia del holocausto nazi y la cercana destrucción del Estado de Israel. Es más, no solo les ha proporcionado el pretexto propagandístico necesario para el golpe, sino la base jurídica de un casus belli: la guerra preventiva para abortar una agresión planeada.
6. Fin de la hegemonía venezolana
Norman Podhoretz, miembro del grupo fascista de Cheney, resumió recientemente en The Wall Street Journal, "Las razones para bombardear Irán". La principal es que Teherán busca "el reemplazo del actual orden internacional". Habiéndose declarado Venezuela aliado estratégico de Irán que comparte el proyecto de un nuevo orden internacional sin supremacía estadounidense, una eventual derrota de Irán tendría un costo político considerable para el gobierno bolivariano; tanto más, cuanto que coincidirá con el debilitamiento estructural de la influencia venezolana en la integración subcontinental que se evidencia en los últimos posicionamientos geopolíticos de Kirchner y Lula.
Defendiendo su política de acercamiento de México al Mercosur, Kirchner dijo durante la última visita del Presidente Chávez, el 6 de agosto: “Creemos en la consolidación del Mercosur, creemos que el aporte de Venezuela es muy importante, pero más allá del contenido político ideológico de cada país, pensamos que es muy importante acercar a la hermana República de México". El mensaje de la pareja Kirchner no podría ser más claro: ganaremos las elecciones de octubre 2007 con el apoyo de Washington, Madrid, Tel Aviv y de la City, mas no con el bolivarianismo, el ALBA o el socialismo cristiano de Caracas.
Más directo fue Lula en cuanto a la admisión plena de Venezuela en el Mercosur y los respectivos comentarios del Presidente Chávez sobre “la derecha” brasileña: "Para entrar hay que tener reglas. Para salir, no hay reglas. Si no quiere quedarse, que no se quede”.
Los inequívocos posicionamientos de Lula y Kirchner indican el fin de la hegemonía relativa que el Presidente Chávez disfrutó durante cierto tiempo en el desarrollismo regional latinoamericano. No se va a romper la alianza desarrollista porque le conviene a ambas partes. Pero, Brasil y Argentina, recuperados de sus crisis temporales, no aceptarán interferencias de Caracas en sus modelos de acumulación ni en sus proyectos geopolíticos.
¡Ojalá que las diplomacias de Venezuela, Cuba y Bolivia estén a la altura de este nuevo desafío estratégico!
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