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martes, septiembre 11, 2007

Pide AMLO frenar reforma fiscal

Daniel Pensamiento y Armando Estrop
Reforma
11 de septiembre de 2007

El perredista pidió eliminar los bonos de fin de año, gastos médicos mayores, y la partida de ahorro

Ciudad de México (11 de septiembre de 2007).- Andrés Manuel López Obrador, ex candidato presidencial, pidió a los legisladores del FAP llevar a cabo acciones de resistencia civil pacífica para evitar la aprobación del impuesto de 5.5 por ciento a la gasolina y diesel que pretenden las bancadas de PAN y PRI en San Lázaro.

Durante un encuentro en el Salón Verde, con diputados del PRD, PT y Convergencia que integran el Frente Amplio Progresista (FAP), López Obrador dijo que por ningún motivo se podía permitir ese agravio contra el pueblo de México.

"Es mi sugerencia respetuosa para evitar esto, es, de ser necesario, llevar a cabo acciones de resistencia civil pacífica hasta conseguir que se retire de la Cámara dicha propuesta", sostuvo en medio del grito de "presidente, presidente".

El político tabasqueño propuso a los diputados del FAP, promover una reforma fiscal de austeridad que consistirá en disminuir 50 por ciento el gasto corriente, los salarios a magistrados, jueces, diputados y senadores.

Además, eliminar los bonos de fin de año, gastos médicos mayores, y la partida de ahorro, con lo que se podría recaudar una cifra similar a 22 mil millones, que significará aplicar el impuesto a la gasolina como pretenden el PAN y PRI.

López Obrador también criticó al Ejecutivo federal, Felipe Calderón, quien en campaña prometió bajar los precios de la gasolina, diesel, electricidad y gas, tratando de imitar una propuesta de la Coalición.

"Pero se ha dedicado a hacer lo contrario, es un mentiroso vulgar", asentó López Obrador.

En un mensaje de alrededor de 20 minutos, López Obrador insistió en que el proyecto fiscal de Calderón mantiene los privilegios para los especuladores de la Bolsa de Mexicana de Valores y el sector económico boyante, y golpea a las clases más desprotegidas del País.

Luego de este mensaje, López Obrador se retiró de San Lázaro a la que asistió investido de su presidencia legítima, 14 meses después del resultado electoral que favoreció por medio punto porcentual a Calderón.

En el acto intervinieron además, los coordinadores de Convergencia, Alejandro Chanona, y del PRD, Javier González Garza, quienes coincidieron en que rechazarán el proyecto fiscal del Ejecutivo.

domingo, septiembre 02, 2007

Elogia AMLO a legisladores perredistas

Emiliano Ruiz
Reforma
1 de septiembre de 2007
López Obrador recordó que Calderón no aceptó el voto por voto y casilla por casilla

Chiautempan, Tlaxcala (1 septiembre 2007).- El ex candidato presidencial del PRD, Andrés Manuel López Obrador, celebró la noche de este sábado que no se hubiera consumado la ceremonia tradicional del Informe del Presidente Felipe Calderón.

En seis de los 8 mítines que celebró en municipios del sur de Tlaxcala, el tabasqueño parodió el formato actual del Informe así como el mensaje que Calderón tiene programado dirigir mañana en Palacio Nacional, actos que calificó de "circo y ritual caduco".

Asimismo, destacó que el mensaje presidencial de este domingo será mediático, pues dijo que Calderón tiene el apoyo de la televisión.

Durante un mitin en este municipio, el último del día, López Obrador elogió que los legisladores de su partido impidieran la ceremonia tradicional del Informe.

"Hoy era el día del aplauso al Presidente, este día el espurio de Calderón no pudo rendir su informe ante el Congreso, no pudo rendir su informe porque diputados y senadores nuestros actúan con responsabilidad y mucha dignidad".

"Muchas veces insistimos que había que contar voto por voto y casilla por casilla. No quiso contar los votos y ahí están las consecuencias, si no contó los votos, que no cuente con nosotros", expresó.

Horas antes, durante el mitin que encabezó en Magdalena Tlaltelulco, López Obrador había dijo que los diputados perredistas no avalarían con su presencia la ceremonia del Informe.

jueves, agosto 30, 2007

El deshonesto Ugalde y sus declaraciones chistosas

Es increíble el cinismo de Ugalde. ¿Le pide honestidad al primer deshonesto de la República? Además, él mismo, el presidente del IFE, ¿no debería haberse comportado antes de manera honesta para tener derecho de exigirle honestidad a los demás? Neta sacas de onda, Ugalde.

Pide Ugalde honestidad a Calderón
Margarita Vega

Reforma
29 de agosto de 2007

Cuestionó que algo tan importante como el Primer Informe de Gobierno se esté negociando, al igual que la reforma fiscal

Ciudad de México (29 de agosto de 2007).- El consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, llamó al Ejecutivo a comportarse con honestidad intelectual y responsabilidad política en la negociación y diseño de la reforma electoral.

—¿Este llamado se puede también extender al Presidente de la República? Porque ya se ha publicado que Presidencia está negociando el Informe a cambio de la cabeza de los consejeros.

"Este llamado de honestidad intelectual, de honestidad política y de responsabilidad con el futuro del País es extensivo a todos los actores políticos dentro del Legislativo y dentro del Ejecutivo que participan en el diseño y finalmente en la aprobación de una futura reforma electoral", dijo en entrevista al finalizar la sesión ordinaria que celebró el Consejo General del IFE.

Ahí, cuestionó que algo tan importante como el Primer Informe de Gobierno se esté negociando, al igual que la reforma fiscal.

—¿No pierde legitimidad? O se está dando un balazo en el pie el Gobierno de Felipe Calderón al aceptar en una negociación cambiar la cabeza de los consejeros por una reforma fiscal.

"Yo haría dos preguntas que motivan una reflexión para el futuro de la democracia: la primera es saber si la celebración de un Informe de Gobierno, en los términos previstos en la Constitución y con la formalidad que amerita la investidura presidencial puede ser parte de una negociación sobre el futuro y la independencia del Instituto Federal Electoral.

"Y la segunda pregunta que yo hago es si una reforma fiscal tan importante para el futuro social, económico del País, puede estar dependiendo de otra reforma que, siendo importante, no tiene nada que ver con ella, como la reforma electoral", planteó.

miércoles, agosto 08, 2007

Cómo resolver fácilmente un desempate

¿Cómo es que un empate técnico del PRI y el PAN bajacalifornianos se transformó en pocas horas en una contundente victoria para Acción Nacional? El senador del PRD Graco Ramírez denuncia que Jorge Hank cedió su triunfo a Guadalupe Osuna con tal que el nuevo gobernador suspenda las investigaciones que se realizan actualmente a los policías que estuvieron bajo el mando de Hank mientras éste fue presidente municipal de Tijuana. Hank habría resultado, a fin de cuentas, un gobernador incómodo para el PRI, que no quiere más "joyas" de ésas en su corona: suficientes dolores de cabeza le dan al partido tiranos locales como Ulises Ruiz y Mario Marín. Así pues, Baja California sigue siendo terreno fértil para las concertacesiones (y fue allá donde comenzó a usarse esta palabra) entre el PRI y el PAN.

Acusa Graco negociación de Hank con AN
Claudia Guerrero
Reforma
7 de agosto de 2007

El legislador federal del PRD aseguró que el reconocimiento de la derrota de parte del ex Alcalde de Tijuana no es un acto de democracia

Ciudad de México (07 de agosto de 2007).- Graco Ramírez, presidente de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales de la Permanente, denunció este martes que el candidato del PRI al Gobierno de Baja California, Jorge Hank, aceptó su derrota en las elecciones a cambio de que se frenen las averiguaciones previas y la acción penal en contra de sus jefes policiacos.

En entrevista, el legislador federal del PRD aseguró que el reconocimiento de la derrota de parte del ex Alcalde de Tijuana, no es un acto de democracia, sino producto de un acuerdo con los gobiernos del PAN, tanto a nivel estatal como federal.

"No creo que el reconocimiento de la derrota por parte de Hank sea producto de un talante democrático, sino consecuencia de algún convenio que seguramente amarró con el PAN, para que no sea perseguida su gente y él mismo.

"Finalmente la elección en Baja California fue una elección de muchos intereses. Se eligió al menos malo no al mejor", dijo.

El senador advirtió además que la virtual cancelación de las investigaciones contra los jefes policiacos, también beneficia a Acción Nacional, ya que sus funcionarios también están involucrados con el narcotráfico.

"Claro que hay una negociación, porque el PAN también piensa en lo que puede pasar a futuro, si siguen las investigaciones. Si se continúa con las investigaciones eso implicaría una guerra que llegaría hasta las oficinas del PAN, porque el PAN está involucrado en eso.

"Sería también tocar los intereses de los panistas, vinculados al narcotráfico, porque es obvio, empezando por los panistas cercanos a Ruffo", expresó.

miércoles, julio 11, 2007

Partido Acción Nacional, responsable de las explosiones en Guanajuato (Primera parte)

Por: Eratóstenes Horamarcada

Ésta es la segunda vez, en 8 meses, que cierta corriente del Partido Acción Nacional --que intenta, por medio del terror y de manera muy torpe, fortalecer a Felipe Calderón-- pone en peligro a la sociedad mexicana con alarmantes atentados a objetivos civiles.

Por lo menos eso es lo que yo creo, y voy a explicar las razones que tengo para pensar así.

El 6 de noviembre del año pasado, en el Distrito Federal, los edificios del Tribunal Electoral y el PRI, así como el cajero automático de un banco, resultaron superficialmente dañados por el estallamiento simultáneo de tres petardos. Durante los días posteriores se sucedieron más ataques, en otras partes de la república, de consecuencias físicas tan modestas como las del primero.

Si bien extravagantes grupos guerrilleros de los que nadie, hasta ese momento, había tenido noticia, se adjudicaron la autoría de aquellas explosiones, la selección de los primeros objetivos --que vuelvo a enumerar: TRIFE, PRI, bancos-- llevó a una población exaltada todavía por la propaganda del PAN y el Consejo Coordinador Empresarial, a señalar a los partidos políticos como culpables de esa manifestación de violencia. Por un lado, el ataque a la sede del PRI --el partido que sostiene al gobernador de Oaxaca, estado que atravesaba por entonces sus días más difíciles-- hizo pensar a algunos que la APPO había tenido algo que ver en la organización de los atentados. Por otro lado, el ataque al TRIFE podía ser interpretado como una venganza del PRD por la cuestionable actuación del Tribunal durante y después de los comicios de 2006: programas de radio como el de Óscar Mario Beteta, y periódicos como el capitalino Crónica, propagaron el chisme de que Andrés Manuel López Obrador era coautor de los atentados, y numerosos blogs y sitios de internet sirvieron de eco a las calumnias de Crónica y Beteta. Al final, la izquierda fue la más lastimada por los atentados, pues los medios de difusión gobiernistas aprovecharon la histeria para iniciar una campaña de difamación en contra del PRD y la APPO.

Dos semanas después del primer ataque, el periódico Reforma anunció la salida a la luz pública de un movimiento guerrillero que se denominó a sí mismo "Comando Magonista de Liberación de la Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo".
La TDR sería, de acuerdo con su propio dicho, una de las organizaciones responsables de los estallidos del 6 de noviembre. Los portavoces de la TDR aseguraron haber creado este movimiento como consecuencia de su deserción del Ejército Popular Revolucionario, y manifestaron coincidencias con la Convención Nacional Democrática que apoya a López Obrador. Extrañamente, también pretenden coincidir con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuya lejanía respecto de AMLO es reconocida por todos. La nota de Reforma terminaba de vincular a López Obrador con grupos armados.

Muy conveniente para Felipe Calderón, ¿no creen?

Pero precisamente al observar que la principal víctima de los atentados era la izquierda de México, muchos nos preguntamos si el partido en el poder no estaría detrás de las explosiones.

El columnista de El Universal Raymundo Riva Palacio dio a conocer el 8 de noviembre que uno de los ingredientes de las bombas detonadas en el PRI y el TRIFE era el conocido como semtex, favorito de Al Qaeda y ETA. Dado el control tan estricto que existe en todo el mundo sobre el semtex, y la relativa facilidad de rastrear el origen del explosivo, Riva Palacio se preguntó: "¿Cuántos podrían arriesgarse a ser identificados? Una guerrilla altamente preparada, lista para enfrentar en definitiva a un Estado, sí. Un sector del mismo Estado, también. ¿Un gobierno extranjero? Igual".

Soy yo, Eratóstenes, quien subraya la frase:
Un sector del mismo Estado, también.

A fines del 2006, la objeción más fuerte a la hipótesis de un origen estatal de las bombas era lo inconveniente que resultaba para Vicente Fox evidenciar la debilidad de su gobierno. Pero Fox estaba por abandonar el cargo; había dejado de ser una figura imprescindible para el PAN, al que, de hecho, molestaba con su torpe comportamiento público. Por eso prefiero hablar de un origen panista, partidista, no estatal ni gubernamental, de los atentados de 2006.

Del artículo de Riva Palacio se desprende la imposibilidad de que el PRD o la APPO hayan fraguado los atentados de hace 8 meses. Para el periodista, las posibilidades reales son: a) un gobierno extranjero; b) una guerrilla sólida, fuerte; c) un sector del Estado.

Consideremos en serio el primer inciso. ¿Qué nación podría estar interesada en sembrar el terror en México? A algunas personas les agradaría pensar que Venezuela o Cuba, pero, como he venido repitiendo, las explosiones supusieron un golpe para el PRD y la APPO; y, en mayor o menor grado, los gobiernos de los dos países mencionados se han solidarizado ante diversas coyunturas con la izquierda mexicana.

El otro nombre que acude a la mente es el de Estados Unidos.

(Continuará.)

viernes, junio 22, 2007

Las utopías torcidas

Lorenzo Meyer
Reforma
21 de junio de 2007


Lo torcido no son las búsquedas, sino las causas que conducen a esas salidas


Propuesta

Fue durante la presentación de un libro sobre migración que Carlos Monsiváis afirmó, tan contundente como desencantado, que hoy la única utopía del mexicano común y corriente consiste en abandonar el país para irse a trabajar, como documentado o indocumentado, a Estados Unidos.

La propuesta de Monsiváis resume de un modo brutal pero efectivo la tragedia de una sociedad nacional a la que la geografía y la historia, pero sobre todo la incompetencia y la corrupción de sus dirigencias, han terminado por hacerle ver como algo normal, inevitable e incluso deseable, que anualmente entre 450 mil y 600 mil de sus ciudadanos crucen subrepticiamente una frontera cada vez más hostil, vigilada y peligrosa. La utopía del mexicano emigrante parte de una base muy legítima: de su enorme disposición a aprovechar las condiciones que supone que hay en el país del norte para aquellos dispuestos a trabajar "en lo que sea" a condición de que el esfuerzo dé los frutos a que se aspira cuando se es joven y se está dispuesto a arriesgar mucho con tal de superar las enormes limitaciones que impone un sociedad como la mexicana, donde el crecimiento económico es magro y, sobre todo, donde cada vez es más claro que sólo los pocos tienen una oportunidad real de movilidad social.

En principio, una utopía genuina es tal justamente porque no existe pero es deseable. Como se recordará, en el origen el concepto se refería a una comunidad imaginada donde sus miembros coexistían en una relación perfecta y armoniosa entre ellos y con su entorno. La Utopía, esa isla que Tomás Moro imaginó en el siglo XVI, estaba sostenida por instituciones y por políticas que eran producto puro de la razón y del altruismo. En contraste, la utopía a la que se refirió Monsiváis es una bastante diferente; no tiene nada de relación perfecta y menos justa, pero pese a estar torcida o justamente por ello, está más cerca de la realidad y, en cualquier caso, funciona en el mismo sentido que la original: su existencia en la mente de millones de mexicanos a lo largo de más de un siglo es una motivación para actuar y una acusación indirecta a un estado de cosas insatisfactorio, contrario a la promesa de las élites políticas y económicas que desarrollaron y se beneficiaron del sistema de poder que hoy impera en México.

La Revolución Mexicana (1910-1920) tuvo, en principio, un elemento de gran pacto entre dirigentes y masa, que la hizo atractiva para esta última. En efecto, la lucha se presentó como un esfuerzo colectivo por hacer de México una comunidad muy distinta a la que existía en 1910. Se trataba de modificar al país para que el grueso de sus habitantes tuviera, por fin, una oportunidad real de desarrollar sus potencialidades como ciudadanos y trabajadores. Para eso se llevó adelante la reforma agraria, se nacionalizó el petróleo, se expandió la educación y la salud públicas y se dio forma y contenido al artículo 123, etcétera.

En la práctica, entre 1911 y 1920 la revolución tuvo una consecuencia no deseada: la salida hacia Estados Unidos en condiciones difíciles y a veces desesperadas de casi 900 mil mexicanos. Una de las más grandes figuras de la antropología y arqueología mexicanas, el doctor Manuel Gamio, buscó a algunos de esos migrantes y en un par de libros publicados en 1930 y 1931, condensó una invaluable, compleja, realista y conmovedora visión de los que habían abandonado al México en llamas para buscar su quimera personal en Estados Unidos (ver la edición preparada por Devra Weber et al, El inmigrante mexicano: la historia de su vida: entrevistas completas, 1926-1927, Segob, 2002).

Gamio mostró, con las propias palabras de los migrantes, que, entonces como ahora, su abandono de México obedeció no a un rechazo de lo propio sino a la mezcla de falta de oportunidades y miedo a la violencia con la imagen de una vida en un entorno ajeno pero promisorio. Algunos de los que se fueron lograron forjarse una vida y un futuro mejores, otros no. En todo caso, el trabajo de 10 o más horas diarias en la pisca, las ladrilleras, las vías del ferrocarril, la pavimentación, la construcción, las minas, la venta ilegal de alcohol e incluso la prostitución, fue duro y no bien remunerado. Particularmente difícil resultó la negociación y la inserción en el entorno social norteamericano de la época, donde la discriminación era moneda corriente aunque no general.

Entre los migrantes que Gamio nos develó, los hubo que ante el desvanecimiento de su utopía norteamericana elaboraron una nueva: la del retorno a México. Con la Gran Depresión, ese retorno fue obligado, al menos para unos 311 mil repatriados entre 1930 y 1933. Sin embargo, la idea de crear con y para ellos colonias agrícolas en México resultó un fracaso y un buen número regresó al norte: su búsqueda pareció tornarse en algo interminable.

La Segunda Guerra Mundial y el Programa de Braceros abrieron las puertas a 300 mil trabajadores mexicanos documentados y a muchos más sin papeles. Pasada la emergencia, el acuerdo perdió vitalidad hasta desaparecer, lo que no impidió que siguiera yéndose una parte de aquéllos con deseos de romper las trabas a su condición económica. Se calcula que entre 1961 y 1970, 454 mil mexicanos se marcharon del país en busca de futuro. Para el decenio de 1981-1990, les siguió una masa que se triplicó. En los 1990, la vigilancia del gobierno norteamericano hizo ya muy difícil el cruce de los indocumentados, pero ni eso impidió que la fuga continuara; en el quinquenio 1997-2002, los que se marcharon sumaron casi 2 millones y medio.

La otra utopía

El otro sueño de salvación individual de los mexicanos de las clases populares que buscan romper el círculo de hierro en que los mantiene el haber nacido fuera de la arena de los pocos que sí prosperan, es aún más trágico: el narcotráfico.

En México, la producción y comercialización de drogas prohibidas tiene una historia un poco más reciente que la migración. En el inicio, y como en el caso de la migración, por un tiempo el narcotráfico fue un fenómeno relativamente marginal en la vida mexicana, pero desde hace cuatro decenios los volúmenes de consumo en Estados Unidos aumentaron y esa actividad se expandió hasta llegar a tener un valor final que, a nivel global y según un cálculo de Naciones Unidas, es de más de 140 mil millones de dólares anuales. Otra estimación, muy conservadora, de la Casa Blanca, supone que de ese total las redes del narcotráfico mexicano reciben el 10 por ciento, equivalente a la mitad del monto de las remesas que envían los trabajadores mexicanos en Estados Unidos.

El narcotráfico como actividad es un asunto que implica no a millones sino únicamente a millares, pero sus efectos son desproporcionados. De manera aún más contundente que con los migrantes, este fenómeno aparece como una vía muy tentadora para jóvenes de origen popular, con pocas posibilidades de mejorar su condición original, pero con una determinación digna de mejor causa. Es en ese mundo ilegal donde buscan lograr un reconocimiento y una riqueza que ninguna otra actividad les puede ofrecer. El costo es altísimo, pero todo indica que sobran los dispuestos a pagarlo.

La utopía del narco queda perfectamente registrada en sus corridos. En Clave privada la lógica es impecable: "ya mucho tiempo fui pobre/ mucha gente me ha humillado/ empecé a ganar billetes/ las cosas están volteadas/ ahora me llaman patrón/ tengo mi clave privada".

Reflexión

Es difícil, por no decir imposible, negar el aserto de Monsiváis. Con o sin documentos, salir hacia Estados Unidos para, mediante el trabajo a brazo partido, darle un nuevo significado a la vida, es hoy la dura pero razonable y única utopía de millones de mexicanos. Sin embargo, la elección más radical, y la más torcida, es la que han hecho los "Chapo" Guzmán de este nuestro mundo: la que ofrecen el narcotráfico y la violencia. Este camino demanda un precio altísimo para quien lo toma, pues significa chocar de frente en guerra sin cuartel no sólo con la estructura de poder nacional sino con la norteamericana, es decir, con la más fuerte del planeta.

Las utopías tergiversadas que hoy despiertan la imaginación de los mexicanos no son más que otros tantos reflejos y respuestas a unas realidades internas y externas aún más torcidas. Para superarlas, se necesitaría retornar a la esperanza colectiva, pero no sólo mediante el discurso oficial -ése es muy barato- sino a través de cambios efectivos en las injustas realidades económicas, sociales, políticas y jurídicas, pero los intereses creados son enormes, y es justamente ahí donde radica lo desesperante de la situación.

martes, mayo 15, 2007

Día de la maestra

Miguel Ángel Granados Chapa
Reforma
15 de mayo de 2007

Presidenta de un sindicato que pretende y tiene facultades de autoridad (tanto que a ella se dirigen peticiones del sector privado en materia educativa), la lideresa magisterial festeja hoy su día situada en la más alta cima de su poderío.

Nos referimos a este 15 de mayo como día de la maestra no en honor de las profesoras, que forman la mayoría del personal docente en nuestro país, sino en referencia a una en particular, Elba Esther Gordillo, que en esta fecha se halla situada en el punto más alto de un poder que empezó a fabricar en abril de 1989, cuando asumió la Secretaría General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, por órdenes de Carlos Salinas, y que hoy se extiende a espacios más amplios del ejercicio del poder y de la vida pública.

Ostenta hoy sin rubor el carácter de presidenta del SNTE, pues hace años resolvió dejar atrás su condición de jefa real del sindicato pero carente de posición formal, para asumir la del primer sitio, por delante del secretario general, que de esa manera exhibe su verdadera naturaleza, de ejecutor de los designios de la profesora, o "la maestra" como con unción o temor se le llama, en forma que antaño era la usual para referirse a quienes egresaban de la normal (o, como Gordillo, de los cursos de capacitación del magisterio), y que fue desplazada desde que las licenciaturas quedaron sobajadas por las maestrías y doctorados. Poniéndola en el mismo plano que la secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, como si reconocieran en el tratamiento que en este campo específico de la administración, como en otros, Gordillo cogobierna, se dirigieron a ella 40 organizaciones para exponer el "pliego petitorio de la sociedad civil".

Como preámbulo a 10 solicitudes específicas, los firmantes (encabezados por la agrupación Mexicanos Primero, que reúne a casi todos los empresarios de más alto coturno en el país) expresaron su creencia de que "la educación es un asunto de todos y exige el cumplimiento de las responsabilidades que a cada uno nos corresponden". Pidieron que sus solicitudes se incluyeran "en los compromisos a firmar en las negociaciones sobre salarios y condiciones laborales de los docentes". Salvo que hoy se formalice el acuerdo a que llegaron las partes el domingo, y por lo menos se acuse recibo de las demandas privadas, sus peticiones fueron ignoradas.

No es que Gordillo ignore la importancia de que la sociedad civil, los padres de familia en particular, participen en el proceso educativo. Pero se propone lograrlo conforme a sus reglas. Está convocando a un segundo encuentro nacional de padres de familia y maestros, que se realizará en paralelo con el IV Congreso Nacional de Educación. Este género de reuniones concreta la aspiración de Gordillo de hacer del sindicato que encabeza algo más que el simple gestor de los intereses laborales de sus miembros, sino protagonista de la política educativa y su administración. Aun antes de que ella ocupara el liderazgo magisterial el SNTE expresaba esas aspiraciones (la creación de la Universidad Pedagógica Nacional, por ejemplo, concretó una de esas pretensiones), pero nunca como ahora ese proyecto se aproxima a su culminación. El sindicato influía, o había que tenerlo presente, en la designación de funcionarios de primer nivel en la SEP y (desde 1992) en las secretarías de Educación estatales y se había llegado al punto de que personas del entorno más próximo a Gordillo encabezaran funciones sustantivas, pero no al grado en que eso ocurre hoy, en la persona de su yerno, Fernando González Sánchez como principal subsecretario (principal si se atiende a la dilatada extensión de su área de competencia).

Por el contrario, la disidencia organizada hace cerca de 30 años muestra señales de desgaste. En la reunión de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) efectuada en el Distrito Federal el 6 de mayo, se acordó, entre otras medidas, un paro indefinido de labores, que abarcaría 50 mil planteles en todo el país. Y si bien en esa junta estaban representadas 13 secciones, la suspensión de labores sólo fue observada de modo significativo en dos de ellas, la XIV de Guerrero y XVIII de Michoacán. Y aunque el paro fue convocado como parte de una más amplia movilización para protestar contra la Ley del ISSSTE, el llamamiento careció de fuerza a causa de los avances de la corriente mayoritaria del SNTE encabezada por Gordillo, como se aprecia muy claramente en la sección IX, de la Ciudad de México, desde hace medio siglo y hasta hace muy poco bastión de la insurgencia sindical contraria al cacicazgo que ahora encarna la profesora.

Su espacio de influencia y decisión se ha dilatado mucho más allá de los confines del gremio magisterial. Precisamente la Ley del ISSSTE refleja su poderío, puesto que fue preciso atender sus intereses como cabeza de una de las dos federaciones burocráticas que para ese propósito depusieron provisionalmente su contienda. Gordillo generó su propia organización en ese ámbito, escindiendo a la reconocida como exclusiva por la ley, monopolio que fue roto por la agrupación de Gordillo. Hay que hacer notar que la revisión salarial pactada anteayer supera a la conseguida por la declinante federación encabezada por el diputado Joel Ayala (en realidad escriturada como parte de su patrimonio) lo que muestra la fuerza del SNTE y las preferencias del gobierno.

Tal preferencia, evidenciada en el sexenio pasado, se fortaleció por el apoyo que de diversos modos prestó Gordillo a Felipe Calderón, que ahora está siendo retribuido con liberalidad. La actuación de la profesora a favor del PAN significó una traición al PRI, como lo denuncia en su nuevo libro Roberto Madrazo.

Cajón de Sastre

Anticipándose a la Suprema Corte de Justicia, que se apresta a declarar que en los casos de órganos desconcentrados (diversos de los descentralizados) es inconstitucional la facultad del Senado de objetar las designaciones presidenciales, el juez Miguel Alvarado Esquivel otorgó el amparo de la justicia federal a Rafael del Villar Alrich y Gonzalo Martínez Pous, para que prevalezca su nombramiento como miembros de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, objetado en Xicoténcatl sin que, además, se fundara y motivara la objeción. La decisión judicial tiene como consecuencia invalidar la posterior designación de Gerardo González Abarca y Eduardo Ruiz Vega, que acaso ejerzan a su vez su derecho a demandar justicia de la Federación y podrían reclamar en trueque los cargos que Del Villar y Martínez mantienen en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (subsecretario y director jurídico), decir lo cual, por supuesto, no es más que una mala broma, dadas las rivalidades de grupos en ese sector.

Correo electrónico: miguelangel@granadoschapa.com

Prohibido protestar

Miguel Ángel Granados Chapa
Reforma
13 de mayo de 2007

Los cambios al artículo 139 del Código Penal Federal pueden ser usados más allá que para sancionar a terroristas, porque se otorga al Ejército la capacidad de combatir la delincuencia organizada y a los que perturben la paz social.

En la víspera de que en Los Pinos se efectuara una sesión extraordinaria del Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, miembros del Estado Mayor Presidencial impidieron con violencia que una madre de familia y una diputada federal se encadenaran a la reja de la casa del Ejecutivo. Agredidas con desmesura, la legisladora tuvo que ser hospitalizada durante 48 horas. El parte médico registró esguince cervical y contusiones en varias partes del cuerpo. No salió inmediatamente porque le fue detectada una inflamación cerebral.

Mavic Jaimes Miranda nació en 1970 en Cuernavaca, donde ahora es maestra de secundaria. Casada con el también profesor Froylán Nava Ocampo, se trasladaron hace cinco años a Houston, donde él obtuvo una plaza como maestro bilingüe. Llevaban consigo a sus dos hijos, nacidos en el Instituto Nacional de Perinatología, porque los embarazos respectivos eran de alto riesgo, como lo fueron cuatro anteriores que terminaron en aborto. La violencia que a decir de la señora Jaimes caracterizó su vida matrimonial la condujo a demandar el divorcio en aquella ciudad texana, donde lo obtuvo, así como la custodia de los niños. La separación no aminoró la agresividad del padre, que fue encarcelado el 17 de mayo de 2003 durante unos días por lastimar a su ex esposa. El 3 de julio siguiente, al tener a sus hijos en el fin de semana, huyó a México con ellos. Desde entonces la madre, que también volvió, los ha buscado por doquier, pretendidamente con el auxilio de la Procuraduría General de la República -pues presentó denuncia ante el Ministerio Público federal- sin obtener resultado alguno.

El 10 de mayo de 2004 se encadenó durante unas horas al Monumento a la Madre, en la ciudad de Cuernavaca. Sólo consiguió la atención de la Comisión de Equidad y Género de la Cámara de Diputados, que la ha apoyado desde entonces en sus gestiones. Elegida diputada federal el año pasado, su paisana Adriana Díaz Contreras la acompaña personalmente en su esfuerzo por localizar y recuperar a sus hijos. Decidieron juntas repetir la experiencia del 2004, pero escogieron hacerlo en Los Pinos. El presidente Calderón nos ha mostrado varias veces a su familia, razonó la señora Jaimes, y quise hacerle ver que a mí también me importa la mía. Decidió encadenarse a las vallas que circundan la casa presidencial, y cuando la diputada Díaz Contreras se disponía a hacer lo mismo, personal militar de la residencia oficial las atacaron violentamente. Rompieron las cadenas y las arrastraron hasta la avenida del Chivatito.

El episodio es grave por sí mismo, porque incluyó un comportamiento autoritario incapaz de comprender que la protesta pacífica es una forma de expresar indignación ante la insuficiencia de la ley, expresión usual en todas las sociedades democráticas. Le añade gravedad la indiferencia presidencial ante la agresión. No se han pedido disculpas y mucho menos se ha anunciado sanción alguna contra los responsables, que deberán ser llamados por la justicia habida cuenta de la denuncia presentada por la legisladora. Tampoco se ha conocido reacción alguna de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, cuyo presidente está obligado a velar por la integridad física de sus compañeros, como parte de su fuero constitucional (condición que los agresores pasaron por alto de modo más que grosero).

Pero el acontecimiento adquiere mayor relieve cuando se le examina en el contexto de una creciente penalización de la protesta social, cuando se están adoptando medidas de diversa índole y distinto origen conducentes todas, sin embargo, a prohibir la expresión de inconformidades y a criminalizar a quienes demandan acciones legales o administrativas en su beneficio o se oponen a las que los perjudican.

Ése es el entorno en que tres activistas de San Salvador Atenco fueron condenados, la semana pasada, a 67 años y medio de prisión por haber retenido, en un caso durante dos días y en otro por sólo unas horas, a funcionarios del gobierno mexiquense, a causa de demandas insatisfechas. He de insistir en que la violencia contra servidores públicos no es de modo alguno condonable. Pero reitero con mayor fuerza el despropósito legal y judicial de equiparar la breve privación de la libertad, que se cumple en espacios públicos, con declaración diáfana de su propósito, con los secuestros mercenarios merecedores, esos sí, de la máxima sanción judicial por sus móviles y porque a la pérdida de la autonomía personal de la víctima añaden brutal violencia sicológica sobre el secuestrado y sus deudos.

La base legal para comparar las retenciones de Atenco con secuestros destinados a obtener el pago de rescate, con frecuencia de montos que arruinan a una familia, se aprobó años atrás, como un dispositivo de autoprotección del Estado, que de ese modo reconoce su capacidad de enfrentar con medios políticos la protesta social, cuyos móviles se multiplican en una sociedad que pierde cotidianamente lazos de cohesión. En ese mismo sentido previsor se inscribió una reforma al Código Penal Federal practicada en las postrimerías del gobierno de Díaz Ordaz y que ratificó el Congreso el 26 de abril pasado, ya por finalizar el periodo de sesiones ordinarias de las Cámaras.

A partir del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos ha diseñado una estrategia general contra el terrorismo y demandado de la comunidad mundial que lo haga también. La Organización de las Naciones Unidas ha hecho eco de esa exigencia y solicita a los gobiernos que la integran que adopten y reporten medidas en esa dirección. Con ese motivo, se reformó la legislación penal mexicana para incluir el delito de terrorismo internacional. Era innecesario hacerlo, porque el terrorismo, sin apellido, está incluido en el código federal desde 1970, y su tipificación era bastante para enfrentar su nueva condición trasnacional.

El nuevo artículo 139, que no ha sido publicado pero no fue vetado pese al reconocimiento de sus impulsores de que puede ser útil a propósitos diferentes del embate antiterrorista, pudo haber sido mejorado evitando la confusión de terrorismo y protesta social. Dice así: "Se impondrá una pena de prisión de seis a 40 años y hasta mil doscientos días de multa, sin perjuicio de las penas por los delitos que resulten, al que utilizando sustancias tóxicas, armas químicas, biológicas o similares, material radiactivo o instrumentos que emitan radiaciones, explosivos o armas de fuego, o por incendio, inundación, o por cualquier otro medio violento, realice actos en contra de las personas, las cosas o servicios públicos, que produzca alarma o terror entre la población o en un grupo o sector de ella, para atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad para que tome alguna determinación".

Las expresiones que pongo en letra cursiva son potencialmente peligrosas no respecto de los terroristas que se hagan acreedores de las sanciones previstas por las espeluznantes conductas descritas, sino de cualquier persona que en expresiones callejeras busque presionar a las autoridades para que tomen alguna determinación. Si se deja al arbitrio judicial determinar qué otros medios son violentos para el logro de ese último propósito, tendríamos multiplicadas sentencias como la que afecta a Ignacio del Valle, Héctor Galindo y Felipe Álvarez en Atenco. Por lo tanto, hubiera sido preferible eliminar esos supuestos que difieren del propósito central del artículo reformado. Puesto que no niego la necesidad de sancionar a quienes efectivamente utilicen violencia contra acciones gubernamentales, recuerdo que el delito de sedición está tipificado desde hace décadas para evitar que la autoridad del Estado sufra mengua.

Por si algo faltara, el miércoles pasado el Diario Oficial publicó el decreto presidencial que crea el Cuerpo de Fuerzas de Apoyo Federal. Surgido en el contexto del combate a la delincuencia organizada, la disposición es discutible y su comprensión requiere información adicional sobre, por ejemplo, el papel que a la luz de la nueva corporación le resta a las Fuerzas Federales de Apoyo de la Policía Federal Preventiva. Pero en torno de lo que aquí describo, preocupa que se otorgue a una misma corporación facultad para atacar a la delincuencia organizada y para "contrarrestar actos de perturbación a la paz social" (Reforma, 10 de mayo).

Correo electrónico: miguelangel@granadoschapa.com

sábado, mayo 12, 2007

A l@s ministr@s

Nota del quisquilloso y amargado Eratóstenes Horamarcada, quien se roba la columna para El pedote de FeCal: Es de pésimo gusto utilizar el símbolo @ (arroba) para indicar de un solo golpe de tecla los dos géneros a los que nos referimos con un sustantivo. El título bajo el cual se presenta en esta ocasión la columna de Aristegui (encajado, quizá, no por su autora, sino por los redactores del periódico) debiera ser A los ministros y a las ministras; o, sencillamente, A los ministros, lo que da a entender de manera suficiente que nos dirigimos tanto a los varones como a las mujeres que desempeñan un cargo en el ministerio. Hay cierto "machismo" inherente a nuestro idioma, pero no es inventando palabras impronunciables que los devotos de lo "políticamente correcto" van a superar esta dificultad.

A l@s ministr@s
Carmen Aristegui
Reforma
11 de mayo de 2007

El senador Santiago Creel acaba de afirmar que la legislación de Radio, Televisión y Telecomunicaciones promulgada el año pasado fue producto de presiones y finalmente de una imposición. Con esa contundencia se refería al proceso que llevó a la creación de lo que Carlos Fuentes llamaría "una monstruosidad", apenas un día antes de su promulgación, en su vano intento de convencer al presidente Fox para que vetara la ley. Independientemente de las razones de Creel, lo cierto es que a unos días de que la Corte resuelva la acción de inconstitucionalidad, su dicho adquiere una relevancia enorme. Algunos dirán que el asunto no forma parte de la litis, sin embargo parece lo contrario. El fenómeno de sometimiento sufrido por la clase política en la aprobación de la ley es la mejor muestra de lo que puede ocurrirle a un país cuando presenta fenómenos de concentración y dominio como los que discutirá la Corte.

Vayan, pues, con dedicatoria a la Corte, estos fragmentos del libro Uno de dos (Grijalbo) que contiene entrevistas con los dos punteros de la elección presidencial pasada.

Felipe Calderón habla sobre su desventaja respecto a Santiago Creel durante la contienda interna del PAN por la candidatura (p. 205, 206 y 207).

"...Hubo otra cosa, a partir del mes de febrero tuvimos... varios eventos impresionantes. En el World Trade Center, por ejemplo, hicimos un acto de arranque de redes ciudadanas, que yo las empecé hace mucho, por cierto..."

—¿No son las de Andrés Manuel?

—No, éstas son las buenas. Redes por México, se llaman. Era como de cinco mil gentes y al día siguiente no salió una sola nota en televisión. Y sí salió Santiago en una reunión con diez gentes.

—¿Y por qué ocurrió eso?

—Pues entre febrero y marzo, más o menos dos meses, yo no tuve una sola nota en Televisa.

—¿Por qué?

—Según me comentaron algunas gentes de allá adentro, era porque así lo había pedido el Secretario.

—A petición expresa.

—A petición de parte. Y que tenían mucha presión... Sí, la ley, andaban en el asunto de la ley desde hacía rato.

—La Ley de Radio y Televisión, no los permisos.

—La ley de... De los permisos finalmente nadie sabía, yo por lo menos no lo sabía.

"Total que yo cambié el tono, me vuelvo muy crítico con Santiago Creel. Pues obviamente estaba realmente molesto por la circunstancia, tomé más distancia con el Presidente".

—¿Esto qué fecha era más o menos?

—Marzo, abril de 2005.

Más adelante, se le plantea:

"Vuelvo al tema de la ley de radio y televisión... Se denuncia una negociación política, de cúpulas de las campañas con las televisoras para hacer valer esa ley tan controvertida. Sólo ver la prensa, las caricaturas para ver el costo político para ti..."

—Puede haberlo, el hecho es que yo me he mantenido fuera y creo que debo mantenerme fuera de esa discusión.

—¿Por qué?

—Pues precisamente por eso, porque...

—No decir nada también es una posición, ¿no?

—No decir nada también es una posición, sí. Yo he dicho varias cosas, que la ley tiene cosas positivas y cosas muy controvertidas, y que necesariamente ahí hay un margen de mejora enorme. Pero que además depende mucho de qué haga el Presidente ahora, no sólo en términos de publicación, sino de integración de miembros de los nuevos organismos y qué haga el próximo Presidente con las facultades que tiene la ley.

—Si tú eres Presidente y el Presidente actual nombra, por ejemplo a Cofetel en este contexto tan enrarecido, ¿sería una buena noticia para ti?

—Depende de a quién nombre.

—Si yo te digo el contexto en el que se da, que per se habrá una suspicacia obvia.

—Depende de a quién nombre. A mí me gustaría obviamente integrar a los miembros del nuevo organismo...

—... Se publicó en la prensa, de un encuentro de Espino con sus legisladores para decirles 'tenemos que aprobarla porque eso favorece a nuestro candidato'...

—Me parece que fue una declaración desafortunada. Y sé que muchas veces se ha usado mi nombre para muchas cosas. Es muy fácil invocarme, sobre todo en contextos como éste...

—¿Ganó el liderazgo de Espino por encima del tuyo, actuó por su cuenta...?

—Pues mira, hay una gran vocación en México de sudar calenturas que son ajenas. Yo no sudo calenturas que no son mías.

—Aunque te cuesten...

—En todos los casos, esa decisión iba a tener costos, en todos...

—... Hay muchas cosas, hay muchas batallas que me gustaría meterme, porque a lo mejor yo soy un guerrero de la política, pero...

—... Ésta en particular, ¿no te corresponde, no es tu tiempo?

—Sí es, una batalla difícil que la veo con preocupación, no es algo que me aliente mucho ni me entusiasme pero yo tengo que estar en lo mío.

—Sea, en este tema, el asunto es de los otros.

—Implica por supuesto costos para mí, en cualquier sentido los hubiera implicado. Una intervención mía, por ejemplo, en el otro sentido, si me hubiera metido a frenarla hubiera tenido costos para mí.

—Que pusieran en riesgo tu posibilidad de ser Presidente...

—Pues habría que preguntarte eso.

—Te lo pregunto yo a ti.

—Yo creo que sí (p. 222 a 226).

Recordar hoy estas declaraciones resulta pertinente. Ya se sabe que los ministros de la Corte tienen, como pocas veces en la historia, una responsabilidad enorme que tendrá no sólo repercusiones económicas y de competencia profundas, sino que impactarán, en forma definitiva, en la calidad, alcance y viabilidad de nuestra vida democrática. Los ministros no deberían desechar esa consideración.

lunes, abril 02, 2007

Ernestina y la CNDH

Ernestina Ascencio Rosario
Miguel Ángel Granados Chapa

Reforma
30 de marzo de 2007
La Comisión Nacional de Derechos Humanos que se introdujo al caso de la señora indígena ultrajada y muerta reconociendo que falleció a causa de las lesiones que le fueron infligidas, transitó hasta negarlo y ahora endereza su acción contra la Procuraduría veracruzana
No nos sorprendamos si pronto se nos dice que en realidad se suicidó la señora Ernestina Ascensio Rosario, una mujer indígena de 73 años, cuya familia la encontró moribunda en el campo donde pastoreaba sus ovejas, a tiempo de oírla denunciar que había sido atacada por militares, infame agresión que habría generado su muerte. En "la etapa final de la elaboración de la opinión integral sobre el caso", la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió ayer un comunicado en que sugiere que la víctima falleció de causas naturales, insinúa que no hubo violación y asegura que "no se observaron lesiones de origen traumático exterior". En un episodio en que integrantes del Ejército podrían estar involucrados, es grave que antes que hacerlo saber a la opinión pública, la oficina del ombudsman nacional hiciera conocer esa información a los mandos castrenses, incluido el comandante supremo de las fuerzas armadas.
El 3 de marzo la CNDH informó haber abierto una "queja de oficio" sobre el caso de la señora Ascensio Rosario "quien falleció a consecuencia de las lesiones que le fueron infligidas". Es probable que tres semanas más tarde esa Comisión hallara que se equivocó en ese diagnóstico precoz, pero no ha expresado que hubiera error en su afirmación inicial, que consta así con todas sus letras: "falleció a consecuencia de las lesiones que le fueron infligidas".
Días más tarde, la CNDH detectó "diversas omisiones e inconsistencias en los estudios técnico-periciales realizados por personal médico de la Procuraduría General de Justicia del estado de Veracruz", por lo que solicitó exhumar el cadáver y la práctica de una nueva necropsia. Esos hechos se realizaron el viernes 9 de marzo. El lunes siguiente, antes que nadie -¿no se ha dicho que el Presidente es el hombre mejor informado de México?- Felipe Calderón estaba al tanto del resultado de la necropsia. Sólo que oyó o leyó mal el informe que le fue ofrecido (él mismo sugirió que por la propia CNDH) y atribuyó el fallecimiento de la señora a "gastritis crónica no atendida". Negó también que hubiera violación. Todo lo dijo sin mediar pregunta al respecto en una entrevista a La Jornada con motivo de los 100 días de su gobierno.
Al leer esa declaración, Julio Atenco, funcionario municipal en el ayuntamiento de Soledad Atzompa y fundador de la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra de Zongolica, se comunicó con el licenciado Pedro Armendáriz Enríquez, visitador de la CNDH que solicitó la exhumación, quien le habría dicho "No sabemos de dónde sacó esa información el Presidente. La exhumación fue apenas el viernes y es imposible que ya existan resultados; además, la información es confidencial". (La Jornada, 15 de marzo) Sin embargo, de inmediato el mencionado visitador negó "categóricamente haber realizado tales aseveraciones... en ese sentido o en cualquier otro" y aclaró que "en ningún momento coordiné el grupo interdisciplinario de trabajo de la CNDH que realizó esas actividades".
En tanto, la Comisión emitió un segundo comunicado el 14 de marzo en que, como ahora mismo, orientó su pesquisa al modo en que se realizó la autopsia y no tanto al caso de la señora Ascensio Rosario (a quien ya había cambiado el primer apellido y llamaba Ascensión). Dijo que el personal médico forense de la Procuraduría estatal incurrió en omisiones que lo condujeron "a asegurar indebidamente que la anciana falleció por 'traumatismo cráneo-encefálico, fractura y luxación de vértebras cervicales y anemia aguda'". Conforme a "la revisión del 9 de marzo", dijo la CNDH, "no existe luxación o fractura de esas o de ninguna otra vértebra". Informó también la Comisión que "en la exhumación del cadáver no se corroboró perforación alguna en el recto ni los 'múltiples desgarros' que manifestaba la autopsia". Las equimosis en el cuerpo de la víctima, supuso la comisión, no se produjeron por "maniobras de sujeción o sometimiento" sino quizá "fueron producidas al ser cargada y trasladada antes de fallecer". Eso no obstante, la CNDH manifestó "que en tanto no se esclarezcan las causas de la muerte de Ernestina Ascensión Rosario se presume la violación de su derecho fundamental a la vida".
En su comunicado de ayer, donde restituye a la víctima su apellido verdadero, la Comisión sugiere que falleció de muerte natural. No lo afirma, pero lo insinúa: "se cuenta con datos histopatológicos indicativos de anemia aguda por sangrado de tubo digestivo ordinario secundario a úlceras gástricas pépticas agudas en una persona que cursaba con una neoplasia hepática maligna y un proceso neumónico en etapa de resolución. Adicionalmente a estas causas de origen médico, no se observaron lesiones de origen traumático al exterior".
Conocedor de esta descripción en la víspera de que la CNDH la hiciera pública, el diputado panista, general retirado Justiniano González, presidente de la Comisión de defensa nacional en San Lázaro expresó en declaración periodística lo que la CNDH no se atrevió a afirmar: que la señora falleció "debido a una anemia aguda secundaria". Y citó como fuente un "dictamen oficial", la información de la CNDH a la que tuvo acceso privilegiado (La Jornada, 29 de marzo).
Dejadas atrás de ese modo las imputaciones a militares -no obstante que un comunicado del Ejército mencionó la existencia de líquido seminal en el cuerpo de la señora Ernestina- ahora la pesquisa se dirige contra el Ministerio Público local y sus auxiliares.
Cajón de Sastre
El gobierno de Estados Unidos confirmó su advertencia sobre la situación política de Oaxaca y recomendó cautela a sus nacionales si viajan a esa entidad. Habría sido un gesto atinado que el presidente Felipe Calderón tuviera en cuenta esas consideraciones y se abstuviera de ir a esa entidad o, en caso extremo, hacerlo con cuidado. Pero se comprende que se desplazara a Oaxaca pues, por un lado, no corre riesgos personales y, por otro lado, ha de ser fiel cumplidor de sus compromisos. La escolta y el circuito de seguridad que rodean al Ejecutivo, más amplios y rigurosos que nunca, le impiden aproximarse a la realidad de los lugares que visita. Y tiene que recompensar el apoyo que el PRI le ofrece para afianzarse en la silla, contribuyendo a que gobernadores en cuestión como el de Puebla, Mario Marín, y como Ulises Ruiz superen sus contratiempos. La recomendación norteamericana revela un mayor sentido de la realidad que el del Presidente, que parece desarrollar las afinidades electivas de que habló Goethe.
Correo electrónico: miguelangel@granadoschapa.com


Líquido seminal
Carmen Aristegui

Reforma
30 de marzo de 2007
El caso de la muerte de la señora Ernestina Ascensio Rosario, ocurrida el 26 de febrero en la Sierra de Zongolica, ha entrado en un oscuro territorio plagado de dudas, confusiones y muchas interrogantes. Estamos frente a una situación que involucra tal cantidad de cosas, que la sociedad mexicana debería ocuparse en seguir los detalles de la historia. En primerísimo lugar, la verdad sobre la muerte de una persona que reunía los rasgos de mayor vulnerabilidad posible en la sociedad mexicana -mujer, indígena y anciana- en condiciones que deben quedar totalmente aclaradas. Van de por medio los sistemas de justicia estatal, federal y militar, así como la palabra del secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, que se comprometió en persona con la autoridad municipal de Soledad Atzompa y con líderes y representantes partidistas del PRD y de Alternativa, a llegar al fondo en las investigaciones. Va de por medio la credibilidad de la CNDH y, por si fuera poco, la fiabilidad de la voz del presidente Calderón. Y va de por medio el derecho de los mexicanos a una información veraz y confiable. Hoy hay dos versiones: la que se difundió desde el primer momento, sobre cómo Ernestina fue víctima de una violación tumultuaria por parte de elementos del Ejército mientras llevaba a pastar a sus ovejas. Se cuenta con testimonios de los pobladores y el de su hija Martha quien, en lengua náhuatl, ha dicho que su madre antes de morir le dijo que "los soldados se le habían echado encima". La primera información oficial disponible corroboraba los hechos. El subprocurador de Veracruz, Miguel Mina, informó días después de la muerte: "es un hecho aberrante y no lo podemos soslayar... de acuerdo al dictamen médico pericial, hay un traumatismo craneoencefálico, que son golpes en la cabeza, y anemia aguda producida por un desgarro que, de acuerdo al médico, había perforado parte de la región anal y que eso hubiese provocado la misma". La otra versión, se sostiene en la necropsia realizada a petición de la CNDH después de la exhumación. Ayer José Luis Soberanes informó que "...no murió de este traumatismo craneoencefálico, sino de una anemia aguda, debido a un sangrado en el tubo digestivo ocasionado por úlcera péptica. Eso fue de lo que murió y también... se llegó a la conclusión... de que no había habido tal violación ni propia ni impropia". ¿Qué pasó entonces? ¿Fue violada o no por soldados del Ejército? ¿Murió o no a consecuencia de una acción aberrante? El comunicado de la CNDH descalifica de tal manera las informaciones de la autoridad local que anuncia también que denunciará los presuntos delitos y faltas administrativas de funcionarios de la Procuraduría de Veracruz. Conclusión: según la CNDH, nada de lo que se dijo anteriormente sobre este caso es cierto. Murió, como lo dijo Felipe Calderón anticipadamente a Elena Gallegos en La Jornada, de una gastritis mal tratada. No hubo violación de soldados, no hubo golpes, no hubo fracturas, no hubo nada de lo que dicen testimonios ni mucho menos nada de lo que informó, en su momento, el subprocurador Mina. ¿Todo se inventó? ¿De veras -como algunos sugieren- los pobladores de la Zongolica están utilizando la muerte de su hermana mayor -como le llaman a Ernestina- para presionar a que los militares se vayan de esta zona en la que se presume existe presencia guerrillera?, o ¿estamos frente a una distorsión de la justicia para encubrir hechos aberrantes de abusos del Ejército en contra de la población civil? Por lo pronto hay demasiadas preguntas que deben ser contestadas. ¿Por qué, si no hubo tal violación, el Ejército informó en su segundo comunicado 019 del 6 de marzo que "...especialistas, llevan a cabo el dictamen pericial... consistente en comparar el líquido seminal recogido de la hoy occisa"? Al día siguiente emitió el comunicado 020 informando que se tomaron muestras hemáticas a todo el personal de la base de operaciones y que "...junto con la muestra de semen obtenida del cuerpo de la extinta, serán trasladadas a la ciudad de México, para que con apoyo de los servicios de la PGR, se obtengan los perfiles genéticos... los resultados... tienen un tiempo estimado de 15 ó 20 días". Si no hubo violación, ¿cómo es que el Ejército envió muestras de sangre y de líquido seminal para ser analizadas al DF? ¿También lo inventó? ¿Por qué el Ejército emitió un comunicado, el 019, que después sustituyó por otro de mismo número, en dónde señalaba: "...delincuentes que utilizaron prendas militares, perpetraron el crimen buscando inculpar a integrantes de esta Dependencia... y que se abandone el área para con ello continuar con sus actividades".
¿Perpetraron el crimen? ¿Hubo o no crimen? Si no hubo crimen, ¿por qué sintieron algunas autoridades la necesidad de regalar casas y bicicletas a los familiares de Ernestina Ascensio en los últimos días? ¿Por qué se ve en una fotografía de Ernestina un charco de sangre junto a su cabeza, si la hemorragia fue interna y por razones médicas? Ayer Soberanes contestó: "Habría que preguntarle a los peritos nuestros que estuvieron ahí presentes cuál fue el origen de esta sangre. Yo por el momento no se lo puedo decir". Por la memoria de esta mujer y por nuestro derecho a la verdad, la interrogante mayor debe esclarecerse: ¿cómo murió Ernestina?

viernes, marzo 16, 2007

Calderón: burla y encubrimiento

Miguel Ángel Granados Chapa
Reforma
14 de marzo de 2007

Sin información, o con ánimo de encubrir a miembros de las Fuerzas Armadas a las que tanto se ha acercado, Felipe Calderón asegura rotundamente que la señora Ernestina Ascensio Rosario no fue violada, y que murió por una gastritis crónica mal atendida
El lunes fue un día ajetreado para Felipe Calderón. Antes de viajar a Mérida para encontrarse al día siguiente con su invitado, el presidente George W. Bush, recibió en Los Pinos a su antecesor -y uno de los artífices de su ascenso al poder- Vicente Fox, con quien comió. Y concedió entrevistas a por lo menos dos diarios, Excélsior (es decir, al Grupo Imagen, poseedor de ese periódico, varias emisoras radiofónicas y un canal de televisión) y La Jornada. Era su modo de festejar los 100 días de su gobierno.
A Elena Gallegos, coordinadora de información general del segundo de esos diarios, le habló de la intervención del Ejército en asuntos de seguridad y "a manera de despedida", se refirió a la señora Ernestina Ascensio Rosario. Ofreció una visión sorprendente del caso, ignoro si producto de la desinformación o elaborada para exonerar desde su altura a miembros de las Fuerzas Armadas que probablemente participaron en el ultraje bárbaro a esa anciana de 73 años de edad atacada sexualmente, y muerta en Tetlalzingo, municipio de Soledad Atzompa, en la sierra de Zongolica en Veracruz. Dijo Calderón a la reportera, sin pregunta previa: "He estado pendiente del caso de la señora que se dice asesinaron en Zongolica... La CNDH intervino y lo que resultó de la necropsia fue que falleció de gastritis crónica no atendida. No hay rastros de que haya sido violada. Ojalá ustedes puedan tener, por sus medios, acceso a esa información".
Quién sabe, por los suyos, de dónde obtuvo datos para esa patraña el Presidente. Cada palabra, cada una de esas líneas revela ignorancia de la situación. No "se dice" que asesinaron a esa señora. No es chisme, un rumor banal. Es un hecho, que ha suscitado averiguaciones de la Procuraduría militar, que a través de la Secretaría de la Defensa Nacional, depende del Ejecutivo; y de la procuraduría estatal veracruzana. Efectivamente la CNDH intervino, pero no ha producido informes sobre la presencia y actuación de los visitadores enviados a la comarca. No, al menos, los ha hecho públicos, por lo que habría que preguntarse si comunicó privadamente al Ejecutivo los avances de su investigación. En un caso tan delicado se comprendería que lo hiciera, pero sería útil saber si lo hizo.
La oficina del ombudsman nacional solicitó exhumar el cadáver para la práctica de una segunda autopsia. En términos ambiguos y escandalosos, Calderón informa que "lo que resultó de la necropsia fue que falleció de gastritis crónica no atendida". ¿A cuál necropsia se refirió quien horas después sería el anfitrión de Bush? ¿A la primera, declarada insuficiente por lo cual se dispuso la práctica de una segunda? ¿A ésa, realizada 48 horas antes de que hablara de ella el Ejecutivo federal? Y, ¿de cuál de ellas obtuvo la información que le permite afirmar rotundamente que "no hay rastros de que haya sido violada"?
Los hay, para información del Presidente, en abundancia. Y también de la golpiza que le provocó fracturas. Y de la brutalidad con que la ultrajaron. Quizá la negligencia médica que ahora se investiga respecto de quienes presuntamente la desatendieron en el hospital de Río Blanco contribuyó a su muerte. Pero las causas fueron otras. Y desde luego no la gastritis crónica no atendida.
Miguel Mina Rodríguez, subprocurador de justicia de Veracruz, encargado de la zona centro informó: "El dictamen médico pericial revela que tenía fractura de cráneo y fractura de costillas, así como lesiones en diversas partes del cuerpo".
El funcionario, igualmente "confirma que la violación fue por la vía anal y por la vía vaginal". Y explica: "Se encontraron laceraciones y desgarres en la vía anal, lo mismo que en la vía vaginal...". Agregó que la muerte fue causada "por la fractura de cráneo y por la anemia que le produjo una hemorragia en la vía anal". Y, en fin, a la pregunta de si han llamado a declarar a militares, el subprocurador Mina Rodríguez aceptó, el viernes 9: "Sí, sí. Hemos requerido a cuatro. Pero hasta el momento no han venido a comparecer. Me informan que ellos allá están practicando sus propias diligencias" (Proceso, 11 de marzo).
Efectivamente están haciéndolo. Y han emitido boletines al respecto, que su comandante supremo desconoce. De lo contrario, sabría que en su comunicado número 19 (el segundo de ese número, sustituto de otro que fue súbitamente retirado de la circulación) la Secretaría de la Defensa Nacional informó que "peritos especialistas llevan a cabo el dictamen pericial en materia forense consistente en comparar el líquido seminal recogido del cuerpo de la hoy occisa, con muestras de sangre que se tomen del personal militar". La sola presencia de ese líquido muestra el ajetreo sexual a que fue brutalmente sometida la víctima. De modo que se hace urgente que la Sedena corrija a su jefe informándole que sí "hay rastros de que haya sido violada".
También debe ser informado el mando supremo, para que no haga aseveraciones sin sentido, que anteayer lunes, el mismo día en que Calderón expresó sus despropósitos, el alcalde de Soledad Atzompa tuvo "información dada a conocer por el Ejército mexicano" de que un soldado ha sido detenido y dos más están arraigados, como consecuencia del avance de las investigaciones.
Calderón ha sacado de sus cuarteles a las tropas, sus jefes y oficiales y no pierde ocasión de congraciarse con ellos, amén de aumentar sus haberes en montos 10 veces mayores al incremento de los salarios generales. ¿Pretende también encubrirlos?

Cajón de Sastre
Treinta y cuatro días antes de cumplir 100 años murió Antonio Ortiz Mena, nacido en Hidalgo del Parral, Chihuahua el 16 de abril de 1907. Formado en la Universidad Nacional como licenciado en derecho, se adentró en las finanzas estatales en el Banco Nacional Hipotecario, urbano y de obras públicas, en los años iniciales de su ejercicio profesional. Su primer cargo de responsabilidad fue la dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social y luego fue, durante casi 12 años (bajo los presidentes López Mateos y Díaz Ordaz), secretario de Hacienda, impulsor (junto con Rodrigo Gómez, director del Banco de México) de la política económica del desarrollo estabilizador, que propició el crecimiento industrial y el fortalecimiento de la clase media. También fue largo su periodo al frente del Banco Interamericano de Desarrollo: 17 años que hubieran podido ser más de 20, porque renunció antes de concluir su último periodo. Todavía fue director, en reemplazo de Fernando Solana, de Banamex en la etapa en que fue propiedad estatal.

Correo electrónico: miguelangel@granadoschapa.com

martes, marzo 13, 2007

Tello y las intolerancias

Miguel Ángel Granados Chapa
Reforma
12 de marzo de 2007

Me disgustan, y hasta diría que desapruebo (si hacer lo contrario estuviera a mi alcance) las manifestaciones de lopezobradoristas contra actos que descalifican. Pero su importancia es minúscula comparada con la exclusión y el silenciamiento practicados por la televisión

Me disgustan -y si el verbo fuera el correcto diría que desapruebo- las manifestaciones de partidarios de Andrés Manuel López Obrador que ruidosamente han estorbado -sólo ruidosamente, sólo estorbado- presentaciones de libros sobre el proceso electoral del año pasado. En una de ellas, Lydia Cacho y yo mismo disuadimos a quienes protestaban estentóreamente de seguir haciéndolo. Era el martes 13 de febrero. Denise Dresser había leído su texto sobre El Presidente electo, de Jorge Zepeda y Salvador Camarena. Se disponía a hacer lo propio Carlos Loret de Mola quien, punzantemente se refirió a la silla que, sin aviso ni disculpa había dejado vacía Germán Martínez, el secretario de la Función Pública que había aceptado comentar el libro y se arrepintió. Apenas iniciada, la exposición del periodista de televisión fue interrumpida por gritos de un grupo que abandonó sus sillas y se colocó al lado del presidium, proclamando su descontento a todo pulmón y desplegando mantas y pancartas. En un primer momento, parte del público aplaudió la protesta pero a medida que se prolongaba creció el descontento y el pedido a los manifestantes de retirarse para que el acto continuara. En ese propósito, la periodista Lydia Cacho y yo decidimos convencer a los protestantes de guardar silencio y marcharse. Después de algunos minutos se persuadieron de nuestras razones, o creyeron ya cumplida su misión y se fueron. Fue un episodio molesto, desagradable pero nada más. Loret de Mola pudo expresarse, y lo mismo hicieron los autores del libro.
El martes pasado, 6 de marzo, en cierta forma se repitió el suceso, aunque de modo más agresivo por la índole del libro a presentar. Carlos Tello escribió 2 de julio, subtitulado "La crónica minuto a minuto del día más importante de nuestra historia contemporánea", un libro polémico según lo calificó uno de los presentadores, José Woldenberg (el otro fue Jorge Castañeda, y el moderador, Leo Zuckerman). Concluidas las presentaciones, cuando Tello ofreció la palabra al público, se la tomaron partidarios de López Obrador que a voz en cuello lo tildaron de mentiroso y mostraron pliegos de papel donde reiteraban la acusación. La batahola duró 10 minutos, al cabo de los cuales los participantes en la mesa se retiraron. No puede decirse que la sesión fue reventada porque su parte medular ocurrió sin interrupciones.
Sin embargo, la acción de los manifestantes ha sido denostada como actitud fascista, suma de intolerancias. Contra toda lógica se ha llegado a decir "¡de la que nos salvamos!", suponiendo que de ser presidente López Obrador se multiplicarían episodios como el de la noche del 6 de marzo, como si se ignorara que la fuente de la ruidosa protesta es la convicción de los lopezobradoristas de que la elección fue trucada y que una suma de factores, entre ellos actos y omisiones de los órganos electorales, torció el resultado, que favoreció en realidad a su candidato.
La acusación de querer imponer censura, de silenciar el debate, de deturpar a quienes opinan diferente, lanzada contra los manifestantes, es una mala pasada de las buenas conciencias que no aprecian que los desahogos de puñados de inconformes son nada comparados con el silenciamiento, con la exclusión que los medios electrónicos practican contra López Obrador y su actuación al frente de la resistencia civil pacífica. Unos y otros elementos configuran un escenario como el del viejo cuento en que, en el Coliseo romano, un esclavo, sumergido hasta el cuello en la arena, mueve la cabeza eludiendo el ataque del león que de un momento a otro lo devorará. En uno de los saltos de la bestia la inminente víctima lanza a su vez un mordisco, que da directamente en los testículos de la fiera, lo cual provoca la irritación del público que le reprocha a gritos: "¡Pelea limpio, cristiano!".
La acusación a Tello surgió del desmentido con que César Yáñez, Federico Arreola y José María Pérez Gay niegan haber oído a López Obrador, a la una de la mañana del 3 de julio, aceptar su derrota. "Yo ignoro si los tres estuvieron presentes en el episodio que describo -dice Tello en la página 213 de su crónica-. Pero sé que uno de ellos sí escuchó la confesión de Andrés Manuel y que la comentó, en los primeros días de julio, con al menos tres personas, a través de las cuales tuve conocimiento del episodio. Mis fuentes para recrear esta escena, que es clave, son entonces todas indirectas, pero confiables".
Tello ha buscado desviar la atención del punto medular (si López Obrador pronunció o no la palabra perdí) al accesorio de sus fuentes, a las que él protege. Es una falacia, pues la negativa rotunda de quien habría esparcido ese dicho del candidato presidencial deja sin sustancia al asunto. En un encuentro entre Arreola y Tello, concertado por Carmen Aristegui, el autor del libro aceptó campanudamente haber mentido. Sus detractores suponen que lo hizo a sabiendas, para generar un poderoso argumento contra López Obrador, que a esta altura sigue insistiendo en ser Presidente legítimo no obstante admitir desde el 3 de julio que había sido derrotado.
Hace 12 años, Tello escribió otro libro polémico, La rebelión de las cañadas, sobre la insurrección zapatista. Tras examinarlo críticamente, y encontrar que sus fuentes eran policiacas y ministeriales y el autor no lo reconocía, concluí entonces que "tras el disfraz de una indagación histórica seria, el libro esconde un alegato propagandístico". Eso ocurre también ahora.

Cajón de sastre
Con parsimonia que tal vez pone en relieve la indiferencia que el tema le provoca, el Senado camina hacia la designación de un miembro del Consejo de la Judicatura federal, de los dos nombramientos que le conciernen, para cubrir la vacante dejada por Constancio Carrasco Daza, hoy magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Por el transcurso del tiempo, al menos dos de los candidatos dejaron de serlo pues encontraron ocupación en la administración calderonista. Ése es un problema menor para los senadores, pues la lista es de 26 aspirantes. El de mayor hondura consiste en que 19 de ellos pertenecen al Poder Judicial. Si por algo se otorgó al Senado la facultad de nombrar a dos consejeros es para contrastar esa atribución con la de la Suprema Corte, que designa a cuatro, siempre de entre los integrantes de la Judicatura. Aunque su universo sea restringido, convendrá al Senado incorporar al Consejo una perspectiva que haga menos endogámica la composición de ese órgano judicial.

Correo electrónico: miguelangel@granadoschapa.com

lunes, marzo 12, 2007

Más allá del fuero militar

Miguel Ángel Granados Chapa
Reforma
11 de marzo de 2007

En el caso de la muerte de Ernestina Ascensio, el Ejército pasó de la duda jurídica a la certeza de que el crimen contra la indígena veracruzana fue una acción de grupos delictivos para desprestigiar a las fuerzas castrenses.
Anteayer viernes fueron exhumados los restos de la señora Ernestina Ascensio Rosario, muerta a los 73 años de edad (según se lee en su acta de defunción) tras de ser violada brutalmente, tal vez por miembros del Ejército o, como ha aventurado la Secretaría de la Defensa Nacional, por personas que se ataviaron como si lo fueran para desprestigiar a la institución castrense.
Sea de ello lo que fuere, el cuerpo de la víctima fue destrozado: "De acuerdo a lo informado por sus familiares -dice un comunicado del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez- el certificado de muerte señala que la señora Ernestina murió como consecuencia de una infección en intestinos e hígado. También presentaba huellas de tortura y perforación del recto". En otra parte del documento se afirma que "presentaba golpes en diversas partes del cuerpo y tenía un daño especialmente grave en la cadera".
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos solicitó a la Procuraduría de Justicia veracruzana, y a la de Justicia militar la práctica de una nueva autopsia, pues la primera mostró deficiencias e incongruencias.
Se recabó la autorización de los hijos de la víctima de abuso sexual tumultuario, Julio, Francisco, Juana, Marta y Carmen Inés, que la extendieron por escrito. Ellos directamente, así como los vecinos de la comunidad de Tetlalzingo, y del municipio de Soledad Atzompa se hallan estremecidos y temerosos por la atrocidad cometida.
A pesar de que la propia víctima, que murió horas después del ataque sufrido en su domicilio, pudo decir que militares la habían agraviado, y que hay testimonios de presencia de soldados en las inmediaciones de su casa, el alto mando militar se ha parapetado en una defensa previa y ajena al procedimiento ministerial, de los miembros del Ejército que pudieran estar implicados.
Tres días después del atentado, la Sedena tomó su primera posición pública ante el caso. Informó el 1o. de marzo haber realizado "diversas acciones entre las que se destacan exámenes médicos y entrevistas a los efectivos militares desplegados en el mencionado lugar, sin que hasta el momento se haya encontrado alguna prueba que los involucre".
El 3 de marzo la CNDH anunció el envío de cinco visitadores a la comunidad, situada en la sierra de Zongolica para ocuparse del caso. Dijo que la víctima "falleció a consecuencia de las lesiones que le fueron infligidas por elementos de una partida militar".
Al día siguiente el gobernador Fidel Herrera condenó el crimen y ubicó en contexto la presencia militar. Explicó que hace 10 años el Ejército "asumió la tarea de vigilar sobre todo las fronteras de Veracruz, la de la parte colindante del Pico de Orizaba con la Sierra Negra de Puebla. Por ahí ha habido leyendas acerca de la existencia de grupos armados y de algunos grupos delictivos del crimen organizado, de suerte que el Ejército mexicano, dentro de sus líneas estratégicas, opera con volantas móviles (sic) y con escuadrones que recorren algunas regiones, siempre coordinados con el gobierno de Veracruz".
Al conocer el ultraje y asesinato de la señora Ernestina ("hecho terrible y trágico", "hecho proditorio que agravia y lastima", "crimen artero y abominable", lo llamó) Herrera viajó a Tetlalzingo. "Ahí llegué y dije, por cierto que con el apoyo del comandante de la región, que ese caso sería investigado con toda la fuerza. Convoqué y conminé al Ejército para que dentro del fuero de su propia jurisdicción, que es el castrense, se hiciera la averiguación más profunda... cosa que ocurre. El mismo Ejército expresó, en un acto que yo reconozco y agradezco, su disposición para poner a cualquier indiciado a disposición de la jurisdicción local...".
La expresión pública de la Sedena va en sentido contrario a la que el gobernador dice haber captado. El martes 6, tras la visita de la agenta del Ministerio Público Lourdes Montes Hernández al cuartel de la 26a. Zona Militar en Orizaba, la dirección de comunicación social de la Sedena emitió a las 18:20 horas el comunicado de prensa número 19.
Una hora después se pidió a la prensa de la región dar por no presentado ese boletín y esperar otro, también numerado como 19, que era el válido.En boletín que perdió carácter oficial, pero que lo tuvo por al menos una hora, la Sedena insistió en hablar, como lo había hecho cinco días atrás, de una "supuesta violación" y reiteró que, investigado "el personal militar, no se encontraron indicios o pruebas que indiquen la participación de dicho personal en la muerte de la señora Ernestina Ascensio Rosario".
En el último párrafo la Sedena fue más allá, pues como si hubiera indagado no sólo a su personal sino la situación general, atrevió una hipótesis no presentada como tal sino como conclusión rotunda: "...es preciso señalar que grupos desafectos a este Instituto armado en reiteradas ocasiones han puesto en tela de juicio las acciones que realiza en beneficio de la sociedad mexicana y en este caso en particular delincuentes que utilizaron prendas militares perpetraron el crimen, buscando inculpar a integrantes de esta dependencia del Ejecutivo federal y que se abandone el área para con ello continuar con sus actividades".
Alguien encontró insostenibles esas afirmaciones, y decidió borrarlas del expediente. En efecto, el Ejército tendría que explicar por qué pasó de la duda jurídica ("supuesta violación") a la convicción de que realmente sí hubo un crimen y cómo tuvo conocimiento de que "delincuentes" se disfrazaron de militares. Tendría que explicar, sobre todo, cómo identificó el móvil de esa acción: inculpar a soldados y oficiales, para forzar su retiro de la zona para que los delincuentes siguieran activos en la comarca.
A fines de enero, una "volanta móvil", como diría pleonásticamente el gobernador Herrera, había estado en Soledad Atzompa y sólo causó tropelías, que fueron denunciadas por el alcalde Javier Pérez Pascuala a la comandancia en Orizaba sin recibir respuesta, y sin que se produjera información sobre delincuencia actuante en la zona.
El boletín 19 que reemplazó al 19 y omitió ese párrafo, tornó a negar "la participación de personal militar" en el grave suceso. Hablando en nombre propio y, de modo irregular, de la Procuraduría veracruzana, la Sedena puntualizó que fueron entrevistados 79 soldados y cuatro oficiales de la base de operaciones García, situada a dos kilómetros del lugar de los hechos, "sin que hasta la fecha se obtengan resultados fehacientes que los incriminen".
También se revisó el área genital a toda esa gente, y no se encontró que nadie padeciera "ningún tipo de lesión en esa área, indicativo considerado para establecer que no han tenido actividad sexual cuando menos siete días antes de los hechos que se imputan".
En oposición a su reasumido credo sobre la "supuesta violación", ese boletín informó también de la elaboración de un dictamen pericial que compara "el líquido seminal recogido del cuerpo de la hoy occisa con muestras de sangre que se tomen del personal militar".
Por supuesto que si se establece con toda claridad que la tropa fue ajena al execrable crimen, nadie insistiría en inculparla. Pero la actitud de los mandos, asumida tan apresuradamente y al margen de las averiguaciones formales hace temer que el caso se disuelva en la impunidad, como en casos similares.
Algunos, citados por el Centro Pro son "los de Inés Fernández, indígena tlapaneca, originaria de Ayutla de los libres, Gro., quien en el año 2002 fue agredida sexualmente por elementos castrenses: Valentina Rosendo Cantú, indígena tlapaneca, originaria de Caxitepec, Gro., quien también fue violada y torturada por militares en el año 2002; Francisca Santos y Victoriana Vázquez, indígenas mixtecas, originarias de Barrio Nuevo san José, Gro.; así como el de las hermanas tzeltales Ana, Beatriz y Celia González, quienes en el año de 1994, después de haber sido privadas de su libertad, fueron también violadas por militares".
El Centro Pro deplora que "hasta la fecha los responsables se han sustraído a la acción de la justicia, toda vez que son canalizados a la justicia militar, con el sustento del artículo 57 del Código de justicia militar", aplicable a los delitos y faltas "cometidos por militares en servicio o con motivo del mismo".
No hay que permitir que de nuevo se añada a la ofensa el agravio.