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lunes, septiembre 01, 2008

Reforma energética: contradictoria al proceso de desarrollo histórico de la nación mexicana

Nael Ramírez Domínguez

Rebelión

30 de agosto de 2008

INTRODUCCIÓN

Hablar del petróleo, es hablar de un recurso fundamental para el desarrollo de cualquier economía, en el caso de México el petróleo ha sido palanca del desarrollo en los años posteriores a su nacionalización y hasta antes de la llegada de un nuevo modelo económico denominado neoliberalismo, el cual sustenta la contradictoria política del libre mercado (es decir, estado mínimo) en la etapa del capitalismo monopolista, contradictoria por su practicidad anacrónica.

Ante tal importancia del petróleo, es imprescindible hablar de él bajo su administración actual la paraestatal PEMEX, el surgimiento de carácter antiimperialista de éste, así como del modelo económico adoptado que vino a debilitarlo y a ponerlo hoy día en la encrucijada histórica: inversión nacional-extranjera o exclusividad del Estado en lo referente; encrucijada que bajo las condiciones de nuestro país subdesarrollado pasa a ser: desarrollo independiente o neocoloniaje.

Por la gran importancia del tema, es que comenzaré con lo fundamental para el análisis de todo objeto social, político o económico, la historia.

1.- LA EXPROPIACIÓN DE PEMEX.

1.1.- El carácter de la revolución de 1910.

La revolución de 1910, se da como todas las revoluciones, por la "necesidad imperiosa de transformar el régimen establecido, de resolver de manera progresista el profundo antagonismo entre las fuerzas que hacen posible la producción, y la forma injusta de distribuir el producto" [1].

El antagonismo que se dio en el seno del porfiriato fueron diversas, según las clases sociales que estaban inmiscuidas; pero para entender esas contradicciones, es necesario explicar las condiciones que imperaban en el contexto de 1910.

Hace noventa y ocho años vivían en México alrededor de 15 millones de compatriotas, la mayoría en condiciones dramáticas, la estructura económico-social de ese entonces era el latifundismo, que consistía en grandes haciendas, los cuales tenían bajo su dominio a pueblos enteros, con decirles que: "setenta mil de las comunidades habitadas en toda la república, cincuenta y cinco mil se hallaban bajo el dominio de hacendados" [2]. Con esta estructura económica, la concentración y centralización de la riqueza en pocas manos era incuestionable; el uno por ciento de la población era propietaria del 95 % del territorio nacional, a pesar de que el 96 % de la población se dedicaba a la agricultura [3].

En las haciendas se mantenía el modo de producción feudal, los campesinos siervos se hallaban endeudados "eternamente" mediante la tienda de raya, tienda del señor hacendado, las condiciones de vida del campesinado era la pobreza extrema.

En cuanto al comercio, no había un mercado interno eficiente, los ferrocarriles propiedades de norteamericanos e ingleses estaba orientado a servir los intereses de mineros y latifundistas que exportaban la mayor parte de la producción en forma de materias primas, y no orientado hacia el desarrollo de la economía nacional.

Respecto a la industria de ese entonces es preciso mencionar que "la industria manufacturera constituía el 72. 5 %, mientras que el 27.5 % le correspondía a otras industrias varias, como la de tabaco, calzado, textiles, etc." [4] Lo que caracterizaba a la industria en general era su carácter de país colonial, debido a que la mayor parte de la producción salía en bruto para ser beneficiada en el extranjero. Es necesario también mencionar que la mayor parte la industria primaria como la manufacturera pertenecían a capitales extranjeros, debido a que, de 1982 a 1907, la inversión de los capitales mexicanos fue de 591 millones de pesos en la economía nacional, contra 1317 millones de peso de capitales extranjeros, de los cuales 711 millones eran capital norteamericano. Así pues, tan solo "tres años antes de iniciarse la revolución de 1910 los intereses yanquis tenían el 50 % de la riqueza nacional" [5].

Ante esas condiciones de la economía nacional, "se creó un conflicto insalvable entre la población rural y el sistema de haciendas; entre los obreros y la mayoría de los patrones de mentalidad feudal; entre la burguesía industrial mexicana del tipo nuevo que empezaba a formarse y los hacendados, banqueros especuladores, las empresas extranjeras que hacían imposible el desarrollo de la economía nacional" [6] estos conflictos fueron causa de la rebelión del pueblo mexicano contra la dictadura porfiriana.

Pero ¿qué intereses representaban los impulsores del cambio progresista de la situación económica, social y política de México? Los intereses que representaban eran propias de su clase, los campesinos y los obreros se movilizaban los primeros por tierras y libertad, los segundos por mejores condiciones de vida y de salario, los escritores intelectuales como Flores Magón y Molina Enríquez pertenecientes a la pequeña burguesía, representaban las posiciones de avanzada en la reivindicación del pueblo y la nación, así mismo la burguesía terrateniente moderna, opuesta a las relaciones feudales de producción combatía el régimen de Díaz, el claro ejemplo es Francisco I. Madero, miembro de una familia terrateniente e industrial en el norte, así mismo la burguesía industrial nacional se oponía a la entrega de los mejores recursos naturales a capitales extranjeros. Estas dos últimos grupos de una misma clase se oponían al régimen, pero sin romper absolutamente con los lazos que tenían en el círculo gobernante.

Es pues, por las condiciones de ese entonces y los intereses de clases que participaron en la rebelión contra la dictadura pro-imperialista de Díaz, que la revolución de 1910 tuvo un carácter democrático, antifeudal y antiimperialista, el carácter antiimperialista es propio de revoluciones de países coloniales subyugados por el imperialismo.

1.2.- La expropiación petrolera.

Como resultado de la revolución de 1910 y su carácter democrático, antifeudal y antiimperialista se llego a formular una nueva constitución, la que retomó todo los anhelos de los grupos y clases que participaron en la revolución, claramente expuestos en los artículos 3, 27 y 123 constitucional.

La constitución de 1917 era para su tiempo una de las constituciones más avanzadas en cuanto a su contenido de seguridad social y derechos laborales, pero también por su contenido ajeno al liberalismo clásico, el cual tiene a la propiedad privada como "derecho natural", en el caso de nuestra constitución, el Estado es propietario de las tierras y aguas, los recursos naturales, minerales, etc., y es éste el que "tiene el derecho de trasmitir su dominio a los particulares, constituyendo así la propiedad privada" [7] , es ese el carácter superior de nuestra constitución respecto a otras constituciones liberales.

El carácter de la república mexicana tomara un rumbo distinto al de las naciones europeas en ese entonces desarrollándose hacia el imperialismo, en México y como resultado de la revolución de 1910, así como de sus condiciones materiales, se adoptará una forma de política económica propia de los países subdesarrollados, y que responda a la necesidad de un desarrollo independiente, tal política es conocida como el nacionalismo revolucionario, que es: "una vía capitalista de desarrollo, pero no idéntica al capitalismo clásico,… que abre a los países del capitalismo periférico la posibilidad de desenvolver sus fuerzas productivas con independencia y progreso social" [8].

El nacionalismo revolucionario, es el resultado de luchas previas por la independencia económica de la nación, ésta política económica es la que da sustento jurídico e ideológico a la expropiación petrolera, el cual es preparada y organizada por Vicente Lombardo Toledano, secretario general de la CTM y que dirigió el Sindicato de Trabajadores Petroleros para la obtención de un solo contrato de trabajo para toda la industria petrolera, la cual estaba en manos de compañías norteamericanas e inglesas; ante la desobediencia de estas empresas extranjeras a sujetarse a la legislación mexicana, Lombardo Toledano conduce la lucha hacia una posible huelga de trabajadores de la industria petrolera y con ella a un paro productivo de dicha área, ante ello es que se da la decisión patriótica del presidente Lázaro Cárdenas de expropiar y nacionalizar la industria petrolera en 1938.

Es en 1940 cuando se enriquece el contenido del artículo 27 constitucional, al incorporarse el párrafo sexto, el cual dispone que tratándose del petróleo y de carburos, será exclusividad de la nación la explotación de esos recursos [9].

La expropiación petrolera es, pues, el resultado de una política económica surgida de los anhelos por los que se luchó en la revolución de 1910, el nacionalismo revolucionario es el resultado de las luchas antiimperialistas de inicios del siglo XX, luchas que tenían como objetivo la plena independencia de nuestra nación respecto del exterior, tanto en lo económico como en lo político, para así tener una plena soberanía nacional.

La expropiación y nacionalización petrolera es el punto álgido de despliegue de una política económica antiimperialista y a su vez, comienzo de una etapa de desarrollo independiente de nuestra economía, aun teniendo sus errores y en ocasiones retrocesos.

2.- EL NEOLIBERALISMO

2.1.- El cambio de modelo económico.

El nacionalismo revolucionario estuvo predominando en nuestra economía hasta antes de los ochenta, con sus errores, sus tropiezos y en ocasiones sus retrocesos, aún así se disponía al desarrollo de manera independiente de nuestro país.

Con la crisis de la deuda externa de nuestro país de finales de los setentas, se pide apoyo financiero al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial (BM), organismos internacionales que sirven como tentáculos del imperialismo norteamericano y europeo para imponer su visión del mundo y subyugar a los países subdesarrollados.

El FMI y el BM dan créditos para contrarrestar los déficits públicos de gobiernos, en el caso nuestro, del gobierno mexicano. Otorgan los préstamos pero con condiciones de "reformas estructurales" que causen beneficios a las empresas transnacionales europeas y principalmente estadounidenses, estas reformas estructurales son: la eliminación de aranceles, la formación de un estado mínimo, es decir, que el Estado no sea propietario de empresas, la venta de las empresas por parte de los Estados a la iniciativa privada, la "flexibilización laboral" que no es más que arrebatarle derechos a los trabajadores para beneficios de las arcas de las empresas extranjeras, etc.

Estas condiciones que pide el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, esas "reformas estructurales" no es más que principios del modelo económico neoliberal; de acuerdo con la Mtra. Ifigenia Martínez, "el neoliberalismo retoma las viejas ideas de dejar hacer, dejar pasar; de la mano invisible del mercado del siglo pasado, nos habla del libre comercio, libre movimiento de capital, libre convertibilidad de las monedas, reducción de la participación del Estado en la economía y su confinamiento a un área social y de los topes" [10].

Como vemos, los postulados y principios del neoliberalismo son los propios que proponía el liberalismo en el siglo XIX, pero en aquel siglo era una etapa pre-monopolista, es decir no existían monopolios empresariales, y se necesitaba el "libre mercado", el "libre comercio" para crear la riqueza material que declarara obsoleta al feudalismo. Pero en nuestras condiciones actuales, en la etapa del imperialismo, fase superior del capitalismo como manifestara Lenin, es ingenuo pensar en el "libre mercado", en el "libre comercio" debido a que los monopolios existentes son los que controlan los mercados y son los que imponen sus reglas consensuadamente, violentamente o como sea, el capital no conoce formas sino fines.

En México este modelo económico neoliberal asaltó el poder con la administración de Miguel de la Madrid, el cual siguió sus designios al privatizar alrededor de 700 empresas paraestatales, así como su sucesor Carlos Salinas De Gortari que privatizó alrededor de 400 empresas paraestatales, Ernesto Zedillo Ponce de León que privatizó los Ferrocarriles, Vicente Fox Quesada que logró "reformas" y "aperturas" y el actual presidente Felipe Calderón que desea privatizar a PEMEX, mediante estos personajes, el grupo y partido político que los postula y que están detrás de ellos es que se mantiene el modelo económico neoliberal.

2.2.- Neoliberalismo y PEMEX.

Como hemos visto, el neoliberalismo postula la mínima intervención del Estado en las cuestiones económicas, al ser adoptada esa política económica en México por el gobierno de Miguel de la Madrid, se busca debilitar lo más que se pueda a las empresas paraestatales, para con esto dar sustento al viejo discurso de que el Estado es un mal administrador y con ello, privatizar todos sus bienes, esta intención neoliberal es adoptada para debilitar a PEMEX.

Hace más de un cuarto de siglo, Pemex era una empresa exitosa, cuyo crecimiento en productos superaba el 10 % anual. Tenía siete refinerías (Cadereyta, Salamanca, Tula, Minatitlán, Salina Cruz, Madero y Azcapotzalco), hace ya 27 años que no se construye una sola refinería en México, desde 1982 no se incrementa la refinación y la petroquímica ha disminuido un 80%. En amoniaco teníamos el complejo más grande del mundo: 5 millones de toneladas por año, hoy fabricamos solamente el 10%. Estos datos dan muestra de la viabilidad de PEMEX como empresa paraestatal en los inicios de la década de los ochenta [11].

En la actualidad, y debido al debilitamiento que impusieron a PEMEX todos los gobiernos neoliberales de Miguel de la Madrid hasta Vicente Fox, es que la empresa se ha debilitado, pero aún así sus rentas son vitales para el funcionamiento financiero del Estado mexicano.

2.3.- PEMEX hoy.

En la actualidad sería un error afirmar que PEMEX pasa por un buen estado financiero y tecnológico, pero esto no da pie al fatalismo del discurso neoliberal para justificar su privatización.

PEMEX hoy tiene una debilidad, pero recordemos, esta debilidad financiera y tecnológica fue producida por la intencionalidad de los gobiernos neoliberales para dar pauta a la privatización.

En cuanto deuda, se ha observado un crecimiento anual compuesto de 11 por ciento en diez años de 1995 a 2004, al pasar de 165 miles de millones de pesos en 1995 a 419 miles de millones de pesos en 2004, sin considerar el pasivo laboral, lo que convierte a Pemex en la empresa petrolera más endeudada del mundo. [12]

En cuanto a carga fiscal, PEMEX aporta el 42 % de sus recursos al fisco, por ejemplo, en 2007 los ingresos de PEMEX fueron de 100 mil millones de dólares, y representaron 12.5 % del PIB; de ese monto la paraestatal gastó 40 mil millones de dólares: 11 mil en operación; una cantidad igual en gastos de inversión para amortizar obras y pagar intereses sobre créditos recibidos; y 18 mil en importación de gasolinas. Los 60 mil millones de dólares restantes se transfirieron al gobierno federal para cubrir gasto social y nómina de la burocracia. [13] El régimen fiscal actual es una de los más altos en el mundo, esto claramente desangra a PEMEX y no le deja recursos suficientes para reinvertirse.

Ahora en cuanto funcionamiento, PEMEX tiene seis refinerías, la refinería de Azcapotzalco fue cerrada en 1991. En cuanto a la producción de las restantes, de diciembre de 2002 a igual mes de 2007, la elaboración de petrolíferos en las refinerías se incremento un escalofriante 1 %, mientras la importación de esos productos creció, en igual periodo un 135 %. En ese mismo lapso de tiempo, la importación de gasolina del extranjero se incrementó un 263 % y la de Diesel un 201%. "En números cerrados, de las ganancias petroleras acumuladas del 2002 al 2007 se han destinado 50 mil millones de dólares para importar productos petrolíferos, monto más que suficiente para haber podido construir cuando menos siete refinerías a lo largo y ancho de la república mexicana", esto en las propias palabras del economista Carlos Fernández Vega [14].

Ahora, en cuanto a los costos de operación de PEMEX con respecto a sus ventas es de menos de 10%, la empresa transnacional Shell, que es la que le sigue tiene un costo de operación respecto de sus ventas de 45 %, esto nos quiere decir que PEMEX es una empresa rentable, debido a que le cuesta alrededor de cuatro dólares la producción de un barril de petróleo, mientras que la venta de ese barril en el marcado oscila hoy día en 110 dólares.

En general podemos decir que: "PEMEX ocupa el sexto lugar en producción de petróleo, el séptimo por la cuantía de sus reservas y el noveno por su capacidad de refinación" [15] , ante esto y lo anterior explicitado podemos decir que PEMEX es una empresa fructífera, redituable para el Estado mexicano, competitiva y viable por si misma, solo falta que se deje de desangrar y debilitar por parte de los neoliberales, los cuales buscan "justificar" su privatización y su entrega al capital transnacional.

3.- CONCLUSIONES.

Podemos concluir que la revolución de 1910 fue una revolución causada por la agudización de las contradicciones de clase, y la agudización de la contradicción entre los intereses del pueblo mexicano en general y los intereses del imperialismo, sobre todo norteamericano, contradicción entre tener una patria libre e independiente de parte de los mexicanos, y tener una neocolonia con grandes riquezas naturales, esto de parte de los imperialistas y sus servidores, la oligarquía porfirista.

Tales contradicciones vinieron a superarse por medio de la revolución de 1910, el cual tuvo un carácter determinantemente antiimperialista, esto debido a la situación de colonialismo en el que estaba nuestra patria.

Por el carácter antiimperialista de la revolución se define la política económica a seguir en las postrimerías, esa política llega a ser el nacionalismo revolucionario, en el cual confluyen ideas de diversa índole, pero en general determinadas a construir y desarrollar una economía independiente del capital extranjero, y es en su punto álgido de esta política económica que se da la expropiación y nacionalización de la industria petrolera.

La política económica surgida de la revolución de 1910 es abandonada y erradicada del ámbito público a la llegada de nuevos "líderes" instruidos en las escuelas norteamericanas, los llamados tecnócratas neoliberales, los cuales vienen a realizar en nuestro país todas las recomendaciones y dictados de Washington en cuanto a economía.

Y es a la llegada de éste modelo económico neoliberal, ajeno al proceso de desarrollo histórico propio de nuestra nación, que se vienen a privatizar todos los bienes estatales, para después ser adquiridas por capitales extranjeros, es decir, volver a las condiciones de neocoloniaje en que estaba nuestra patria bajo la dictadura de Porfirio Díaz. Volver al pasado, ese pasado de sojuzgamiento, de perdida de soberanía, de despojo y violación de nuestros derechos.

"La reforma energética" llamado por sus defensores, "la privatización de PEMEX" llamado por sus críticos conscientes no es más que lo ya expuesto, la intención de apoderarse del recurso que nos ayudo a desarrollarnos como país a mediados del siglo pasado, apoderarse del principal ingreso de divisas de nuestro país, apoderarse de nuestro destino como nación, apoderarse de todo lo que sostiene nuestra patria.

Se podrá argumentar que lo que se busca no es privatizar, sino solamente sacar a PEMEX de su situación financiera y tecnológica con la ayuda del capital privado, lo mismo se nos dijo con la reforma eléctrica en el periodo de Zedillo, y hoy día las empresas privadas generan alrededor del 30 % de la energía eléctrica que consume el país, ¿acaso no es privatizar eso?, para que se privatice PEMEX no es necesario que en vez de PEMEX aparezca SHELL o EXXON en los letreros de las gasolineras o refinerías, para privatizar falta solo que se inmiscuyan gradualmente en los procesos productivos propios de PEMEX.

En este último cuarto de siglo nos han privatizado y siguen amenazándonos las privatizaciones, ya privatizaron Altos Hornos de México, El Ferrocarril, los Bancos, Telmex, intentan ahora privatizar PEMEX, después han de querer privatizar CFE, IMSS, etc.

Como nación subdesarrollada pasamos por momentos en que países imperialistas nos neocolonializan, con sus capitales y empresas. Así mismo, vemos que cada día estamos más diezmados en cuanto a recursos naturales y económicos. Vemos con preocupación cómo volvemos cada día a ser lo que fuimos durante el porfiriato, a ser colonia.

Pero al igual que bajo el porfiriato las condiciones de pobreza, desigualdad, de concentración y centralización de la riqueza un muy pocas manos, están formando la agudización de contradicciones entre los que desean una patria libre de imperialismo y el imperialismo que cada día desea privatizar todo. Se están agudizando los intereses encontrados, y como toda contradicción exacerbada tiende a superarse, necesariamente se superara de manera progresista estas contradicciones, la cuestión es ir creando las fuerzas necesarias para la superación progresista de tal contradicción, las fuerzas que restituyan la independencia económica y por tanto política de nuestra nación respecto del exterior, las fuerzas que garanticen la plena soberanía de nuestro pueblo, fuerzas progresistas que construyan o impulsen a la construcción de una política petrolera, energética que garantice la viabilidad de PEMEX y la viabilidad de desarrollo independiente de nuestra nación, con justicia social y democracia real.

Pero tal construcción de una viabilidad económica referente a PEMEX y nuestra nación, en la actualidad hegemónicamente neoliberal, no puede ser la búsqueda de la política económica del nacionalismo revolucionario, debido a la imposibilidad de cambios graduados cuasipasivos bajo el "fascismo del capital monopolista" [16] , sino la construcción de un nuevo régimen político económico que rompa las relaciones de subordinación con el imperialismo y que construya progresivamente la socialización de los medios de producción y de los recursos naturales en manos de un nuevo Estado que responda a los intereses de la mayoría de la población.

Para que PEMEX no se vea desmembrada y debilitada, el nuevo Estado debe tenerla como apoyo a la economía más no como una caja chica del cual se saque los recursos que el Estado no pueda sacar de otras fuentes, como pasa en la actualidad. PEMEX en el nuevo Estado debe ser primordial en la estructura política económica nacional, en el sentido de que se encarga de un recurso necesario y sobre todo no renovable, carácter doble del petróleo que lo hace apetitoso a las ambiciones monopólicas imperialistas que dominan hoy el orbe.

A grosso modo PEMEX tiene viabilidad pero no bajo el régimen económico neoliberal, ni con una política económica no decidida a barrer el senil sistema capitalista, sino tendrá viabilidad solo con la instauración de un régimen económico que trate a los recursos naturales, físicos y sociales no como una mera abstracción mercantilista, sino como factores, elementos complementarios para el desarrollo histórico de la humanidad en su camino hacia la justicia social y el bienestar material. El debate sobre la reforma energética no debería basarse en la situación actual de PEMEX de la que se ha hablado mucho, sino de los modelos económicos que puedan revitalizarla y en base a la profundización de tal debate, hablar hasta de sistemas económicos que beneficien no solo a PEMEX, ni México, sino a la humanidad entera.

* * * * * * * * * *

[1] Lombardo Toledano, Vicente. Carta a la juventud sobre la revolución mexicana, su origen, desarrollo y perspec-tivas. México. Ediciones de la Juventud Popular Socialista, 1960 P. 7

[2] Idem.

[3] Idem.

[4] Ibidem. P. 9

[5] idem

[6] Ibídem. P. 11

[7] Art. 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

[8] Amezcua Dromundo, Cuauhtemoc. "México en los umbrales del siglo XXI" Edit. El Caballito. México, 2000. P.147.

[9] Campos Vega, Juan. "El artículo 27 constitucional: propiedad originaria y recursos energéticos". En Revista: Nueva Democracia. No. 13. Segundo trimestre de 2005.

[10] Mtra. Efigenia Martínez. El neoliberalismo, atentado contra la soberanía y el bienestar popular , en el libro "Soberanía y unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños" Ediciones de la Sociedad Mexicana de Estudios Legislativos. A. C. México, 2000. P.60.

[11] "la privatización inconstitucional de PEMEX" por Frente de Trabajadores de la Energía. www.fte.energía.org ;

"Ni una refinería en 27 años" por Carlos Fernández Vega. La Jornada 14 de febrero de 2008.

[12] "solución para PEMEX" Por Juan José Suarez Coppel. En http://ejecutivosdefinanzas.org.mx

[13] "veinticinco años tras la privatización de PEMEX" por Carlos Fernández Vega. La jornada 13 de febrero de 2008.

14] "Ni una refinería en 27 años" por Carlos Fernández Vega. La Jornada 14 de febrero de 2008.

[15] "Los neoliberales secaron a PEMEX" por Carlos Fernández Vega. La jornada 05 de febrero de 2008.

[16] Valdés Vivó, Raul. "reflexiones sobre el neolIiberalismo con peligro de fascismo" Editora Política. 2003.

viernes, diciembre 07, 2007

México: Felipe Calderón está decidido a privatizar el petróleo

Patricio Cortés*
Red Voltaire
28 de noviembre de 2007

ºEl PAN, partido gobernante, no ha podido privatizar aún, por la creciente oposición

El PAN ha instaurado un sistema económico injusto y absurdo que deja en el olvido la seguridad y la felicidad de los ciudadanos. Un nuevo capítulo para la construcción del bien común se abre con la pugna por la privatización de las fuentes energéticas, un resultado al que aspiran los globalistas que dirigen a la Comisión Federal de electricidad y a la empresa Petróleos Mexicanos. Esta entrevista a Irma Manrique por Patricio Cortés es reveladora.

El presidente de México, Felipe Calderón (derecha), junto al presidente estadounidense, George W. Bush (izquierda)

El FMI y el BM (Banco Mundial) ejercen mucha presión a México. EEUU al consumir la cuarta parte de la energía mundial es vulnerable a la crisis que se avecina.

Existen dos organismos internacionales cuyas recetas han dirigido el rumbo económico de México, sobre todo en los últimos 25 años: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Aunque oficialmente trabajan para el desarrollo y bienestar de las naciones de facto queda claro a quien sirven: los grandes capitales de Estados Unidos y sus socios mayores.

Si revisamos sus documentos nos encontramos que año con año las recomendaciones son básicamente las mismas: privatizar todo lo que pueda significar mayor ganancia para los grandes capitales, sobre todo el sector energético (aunque usan el término apertura), aumentar los impuestos al consumo (IVA en alimentos y medicinas) para disminuir la debilidad hacendaría crónica de nuestro país y la flexibilidad laboral.

Tan los últimos presidentes y el actual van en esa línea que Horst Köhler (entonces presidente del FMI) dijo en septiembre del 2000: "No es necesario aconsejar a las autoridades y a los gobiernos de esos dos países acerca de la necesidad de promover la economía de mercado y la democracia. Ellos lo saben. Con respecto a México, el gobierno del presidente Zedillo y ahora del presidente electo (Vicente) Fox, no es necesario pedirles que abran los mercados, porque ambos están convencidos de ello". Esas declaraciones reflejan la complacencia del Ejecutivo; pero constantemente hacen el llamado a los legisladores para que aprueben las reformas estructurales, y el hecho de que nuestro secretario de Hacienda venga del FMI lo corrobora.

El BM y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se suman con recomendaciones muy similares. Por ejemplo, en educación estos dos organismos proponen que la básica siga en la gratuidad y que después sólo haya educación para el trabajo (carreras técnicas), proponen entregar la educación superior a la iniciativa privada o que por lo menos deje de ser gratuita.

La doctora Irma Manrique Campos especialista en estudios hacendarios y del sector público de Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México advierte: "Es un ataque neoliberal muy peligroso; lo quieren todo. Les molesta que creemos conciencia, eso no lo hacen más que las universidades, por eso quieren que no existan; particularmente los centros de investigación social, pensar es peligroso. Si uno visita universidades extranjeras ve que casi no existen facultades de estudios políticos, la economía está reducida a programas sostenidos con la ideología neoclásica".

La investigadora nos refiere que en el siglo XIX el dominio hegemónico de la economía mundial lo tenía Inglaterra. Sin embargo, tras las guerras mundiales, Estados Unidos fue adquiriendo fuerza, se convirtió en el principal proveedor y acreedor del mundo por lo que empezó a imponer las reglas del juego.

Tras la I Guerra Mundial Estados europeos empieza a tomar medidas proteccionistas (antes la economía era de libertad absoluta) imponen aranceles y hacen devaluaciones para ser competitivos. "Esto lleva a la intervención del Estado que es lo que logra levantar a la economía; porque no es a través de la conciencia de la inversión privada que se va a levantar la economía sino de la inversión pública, es la primera forma contemporánea de actuar de la economía en términos mundiales. La filosofía ya no es que el Estado deja pasar, deja ser", expone.

Tras la II Guerra Mundial se dan los Acuerdos de Bretton Woods que son las resoluciones de la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, (su nombre lo deben al complejo hotelero donde se dieron las reuniones). La postura estadunidense se impone "Precisamos de grandes mercados por todo el mundo, donde comprar y vender". De ahí surge el Fondo Monetario Internacional para estabilizar las balanzas de pagos y el Banco Mundial para fomentar el crecimiento y desarrollo. Queda impuesto el patrón oro, pues a Estados Unidos le convenía por ser quien poseía mayor cantidad del preciado metal. Ya en los años 70, de acuerdo con la doctora Irma Manrique, cuando Estados Unidos gasta gran parte de sus reservas en proyectos militares, se desligan del oro y entra en juego el patrón papel.

"Creó inflación a través de sus billetes. Y todos los países que tenemos en reserva billetes verdes absorbemos toda la circunstancia norteamericana. Esa ha sido una realidad, no hay convertibilidad de la moneda en oro porque lo decidió Estados Unidos. Aparte, lo que hizo fue colocar inversión extranjera primero en Europa y luego en los países latinoamericanos", añade.

"Quedamos todos los países insertos en los planes de esos dos grandes organismos financieros, al mismo tiempo presas de sus decisiones. No se puede actuar por fuera porque estamos acordando, negociando que somos países miembros. Si México tenía un problema de balanza de pagos y en lugar de devaluar la moneda le pide prestado al Fondo Monetario Internacional. Este le presta pero determinan que los desequilibrios los produce la inflación que por exceso del incremento de precios al interior de los países está produciendo una incompetitividad de los países, lo comprometen a seguir sus reglas", comenta.

Con la molestia reflejada en su rostro, advierte: "Todas estas sugerencias que tienen el FMI y el BM se han vuelto obligatorias, porque en la medida que nuestros países no han podido mantener una balanza de pagos equilibrada hemos estado permanentemente en manos del financiamiento de los Estados Unidos. No fue que tenga fondos para siempre el FMI, sino que se volvió aval de los bancos privados internacionales y entonces ejerce el mismo tipo de control que cuando lo hacia directamente: ’Yo te voy a decir quienes están bien para prestarles’. Se le presta a aquel que cumple a pie puntillas la carta de intención que es mantener finanzas públicas equilibradas, que no exista control de cambios, que mantenga un tope salarial porque la demanda hace la inflación. Con una ideología de esta naturaleza, naturalmente la inflación no depende del dinero en circulación, no es ahí donde se gesta".

A esto se suma el Consenso de Washington: "Obliga a reestructurar las economías y la única forma de restructurar -nos dice- es privatizando, que el Estado ya no tenga un sector público de la magnitud que tenia en otros años. Entonces se determinó que por esta competencia desleal del Estado con las empresas privadas, no podía seguir adelante el capitalismo que se veía golpeado por el Estado. Impusieron en primer lugar la desregulación, quitar las reglas, las leyes cambiarlas para que ya no protejan, que se liberalicen los países en términos comerciales, económicos y financieros. Esto es lo que le conviene realmente al gran capital. Al capital ya no le interesa explotar el sector primario o secundario, le interesa el sector terciario, es decir: donde está el movimiento financiero de bancos y de flujo de capital".

Un rubro donde ejercen mucha presión los organismos internacionales es en el energético pues Estados Unidos al consumir la cuarta parte de la energía mundial es vulnerable a la crisis que se avecina. La entrevistada advierte: "Para privatizar el petróleo necesitan reformar la Constitución, pero no han podido hacerlo porque se han encontrado con que ahora hay oposición, por suerte; mal que bien no tenemos de todas y todo ganado, pero tenemos partidos opositores".

Rechaza tajantemente que la privatización, recomendada, del sector energético pueda ser benéfica para los mexicanos y explica: "En el momento en que hay privatización hay cambios de patrimonio nacional hacia el sector privado y esa es la pugna, que se privaticen todas aquellas zonas económicas que le interesan al sector privado, particularmente al sector privado norteamericano, lo que es estratégico, el petróleo, el agua. Sobre esa zona va a crear guerras para poder demostrar que no están siguiendo los lineamientos, están contra la paz el armamento nuclear, van penetrando van apoderándose de los países".

Sobre la posibilidad de no obedecer opina: "Es una decisión política, básicamente, y bueno es una decisión de un Estado conformado por gobernantes de carne y hueso que hoy no representan a todos los ciudadanos; representan intereses económicos básicamente y a esos intereses económicos es a los que hay que soliviantar y son soliviantados, ya lo hemos visto"

¿El actual régimen está más pegado?

Por supuesto, a pie puntilla están decididos a privatizar el petróleo, la electricidad y todo lo que más se pueda. Sobre la electricidad ya avanzaron lo que hacen es ir sobre las partes redituables como las comerciales, las estructurales que son las más latosas, ésas que el Estado se encargue de ellas".

¿Entonces si hay salida?

Se puede llegar a un punto de tener un proyecto nacional, es lo que necesitamos. Sí se puede hacer cosas con todo el peso y presión de Estados Unidos, bueno tenemos también poder de decisión, pero necesitamos un tipo de gobierno congruente a nuestras necesidades no a las del gran capital", complementa.

Nos dicen que ya no debemos dinero al FMI ¿Eso nos da mayor libertad Suponiendo que sea cierto?

En un momento dado no se le debe a aquel organismo que nos presta para equilibrar la balanza ¿Tenemos balanza equilibrada? Hemos logrado algún avance en la balanza de pagos a través de las entradas de las remesas, eso se puede acabar. El petróleo también se lo están acabando y se lo están llevando. Va a llegar un momento en que digamos: sí, por favor, FMI de nuevo préstanos y volvemos a quedar engarzados ahí".

Reconoce: que "Es un juego de política económica internacional que ya no es necesariamente que porque se firmó una carta de intención. Estamos ligados por muchos intereses, no podemos darnos el lujo de, por ejemplo, crear un impuesto que obligue a los capitales externos a pagar impuestos aquí o que estén un tiempo y no se vayan, porque entonces se van. Nosotros tenemos el compromiso de que entren y que se queden los más que se pueda, porque saben que en la medida que entran aunque siguen trabajando para ellos mismos, el dinero que entra equilibra la balanza, aunque no sirva para el desarrollo interno".

La flexibilidad laboral para la competitividad, no es otra cosa que desaparecer las conquistas laborales, despojando a los trabajadores de todos sus derechos. El Banco Mundial incluso nos entregó el sexenio pasado un documento con sus propuestas laborales que se reducían en una, eliminar la Ley Federal del Trabajo. Fox, por supuesto, dijo concordar con ello.

Irma Manrique explica: "Después de la II Guerra Mundial los acuerdos entre el gobierno y el sector privado eran: Nosotros (empresarios) vamos a determinar el salario mínimo, para que tengas quieto a todo el obreraje, vas a tener quieta toda la masa, la vas a tener quieta. Sí determinamos un salario mínimo tú lo obedeces, le haces llegar esto al sindicato y si no quiere ablándalo tantito. Poco a poco esto de los sindicatos fue cediendo con razones neoliberales, de que no hay para que tener un contrato colectivo y por lo tanto no se requiere un sindicato, vamos haciendo la contratación más libre, flexible y esto nos va a permitir darle a cada quien según su trabajo. De ahí empieza a haber la desregulación. Desocupar cuando le conviene al patrón sin derechos y también de dar, según esto, si lo merecen un sueldo mayor o menor, indiscriminadamente".

El BM y el FMI nos dicen que con flexibilidad laboral habrá más empleos y crecimiento, pues al gastar menos en la nómina vendrán los capitales; sin embargo, hoy en día podemos ver que muchísimos autoservicios, gasolineras, hoteles, fabricas, están ofreciendo empleos, pero no se cubren sus plazas porque los sueldos ofrecidos no resuelven la situación económica de nadie. ¿Quién puede sobrevivir con mil seiscientos pesos (110 euros)? La economista nos dice la consecuencia: "El crecimiento de la informalidad que es una deformación por este tipo de fenómenos que se dan en el capitalismo subdesarrollado, porque no hay peor cosa que el subdesarrollo".

Concluye: "Ha sido a través de estos dos organismos que han ido abrochando y apretando los tornillos para que los países obedezcan".

Revista Fórum, núm. 172; noviembre de 2007
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* Patricio Cortés es colaborador de la revista Fórum, de la ciudad de México.

jueves, diciembre 06, 2007

Los indígenas no son guardianes de nada o cómo se desmonta el mito de Tarzán

José Antonio Morán Varela
Eutsi
29 de noviembre de 2007
Fotografías del autor

Una idea recurrente sobre los indígenas (americanos en este caso) es la de percibirles como guardianes de la naturaleza. Una mirada más profunda nos desvelará el paternalismo inherente a tal concepción, así como las estrategias neo-colonialistas pintadas de verde que operan de fondo. El resultado será la constatación de cómo aquella idea dice más cosas de quien la construye (occidente) que de aquellos a quienes supuestamente define (los indígenas). Los indígenas, en general, son vistos como grupos que –congelados en una especie de Edén- viven en armonía con su entorno natural y cultural, y que conscientes tanto de su sabiduría como de su fragilidad luchan por la defensa de dichos entornos. No están solos en su batalla ya que reciben el apoyo exterior de un arco social que abarca desde el ciudadano medio, hasta ciertos sectores económicos y políticos, pasando por ambientalistas, oenegenistas, y universitarios en general. La figura del indígena como buen salvaje se erige entonces en icono que desde una supuesta sabiduría casi natural se convierte en guardián de lo ancestral.

“…el colonizador inscribe el devenir del mundo
según sus propios criterios, sus escalas de valores, sus cánones, sus normas, pero deja al colonizado el perfume del exotismo…”
(Lucas Vatim)

Los indígenas, en general, son vistos como grupos que –congelados en una especie de Edén- viven en armonía con su entorno natural y cultural, y que conscientes tanto de su sabiduría como de su fragilidad luchan por la defensa de dichos entornos. No están solos en su batalla ya que reciben el apoyo exterior de un arco social que abarca desde el ciudadano medio, hasta ciertos sectores económicos y políticos, pasando por ambientalistas, oenegenistas, y universitarios en general. Obviamente existe disparidad en cada una de estas visiones, pero algo común a todas es ver al indígena desde la categoría de “nativo ecológico” peleándose por la conservación de su medio, lo que coincide a su vez con los objetivos de una sociedad moderna que tras constatar los estragos de su actuación busca conservar lo que aún queda de prístino. La figura del indígena como buen salvaje se erige entonces en icono que desde una supuesta sabiduría casi natural se convierte en guardián de lo ancestral que aún pueda quedar tanto a nivel natural como cultural. El concepto buen salvaje implica, entonces, una especie de disposición ética positiva, y un interés innato para conservar el entorno natural.

En principio nada sobre esta noble visión debería alarmarnos…a no ser que constatemos que dichas construcciones simbólicas responden más a invenciones del observador que a la realidad misma, o que hagamos caso a autores que -como Nietzsche- nos ponen en guardia afirmando que nada hay tan peligroso como los supuestos acríticos que fundamentan nuestras opiniones y creencias. Son estas sospechas las que nos conducirán a atisbar cómo detrás de esta construcción de lo indígena (1) nos encontramos con unos presupuestos que en realidad se convierten en sólidos pilares de discursos posteriores, y que por tanto conviene no sólo problematizar sino también deconstruir para no caer en el error anunciado por el filósofo, ni participar en concepciones en las que algunos encuentran mucho beneficio.

I

Para verificar que esta idea sobre lo indígena ha sido fabricada, y para ver lo que se esconde detrás, comencemos repasando la historia. Hasta épocas recientes, los relatos de la inacabada conquista y colonización nos brindan múltiples ejemplos en los que el indio era visto como el malón salvaje, que habitaba zonas periféricas del poder y que había que pacificar; las descripciones de la época nos hablan de seres belicosos, primitivos, dañinos por naturaleza, y de dudosa capacidad de poseer alma (2). Hoy la perspectiva nos muestra cómo este estereotipo creado del indígena fue imprescindible para justificar la conquista de sus territorios, su disciplinamiento para los trabajos a los que se le sometió, y su posterior educación para que dejara “lo salvaje” y aceptara lo que se le imponía (3). Dicho con otras palabras, la necesidad de legitimar la conquista hizo que se ofreciera una visión del indio como malón salvaje convirtiéndole en enemigo interno creador de miedos que justificara el horror etnocida al que se les sometió.

Sirva este pequeño excursus para certificar cómo la variante que sobre lo indígena ha habido, muestra tanto la utilización que de ella se ha hecho como la comprobación de que esas ideas vienen impuestas desde fuera, pero sirva sobre todo para preguntarnos por lo que de oculto y neo-colonizador puede haber en la conceptualización que de los indígenas nos hemos fabricado en la actualidad. No hay que ser psicólogo para constatar que en la construcción del malón salvaje había una proyección hacia lo indio de detestables hábitos propios, y no es necesario ser adivino para intuir perversos implícitos en la bienintencionada idea del buen salvaje que guarda lo que aún queda de Edén natural. Detengámonos en algunos de estos supuestos.

II

Considerar a los indígenas guardianes de lo que aún queda de ecosistema es cargarles de una inmensa responsabilidad para que la sociedad moderna tenga aún un cabo al que agarrarse para retrasar el ecocidio. En el fondo es representarles formando parte de una naturaleza que se considera patrimonio de la humanidad y que en consecuencia pasa a ser administrada por los difusos y lejanos centros de poder. Y ya sabemos que estos centros de poder en ocasiones deciden que hay que conservar ciertas porciones de naturaleza, y en otras, las más, que hay que sacar provecho de ella. Los discursos ambientalistas globales forman parte de esta neo-imposición en cuanto que se sitúan por encima de lo local, y lo que es aún peor, que ven al indígena formando parte de esa naturaleza. La idea siempre aplaudida y nunca realizada (porque no se tocan principios sagrados del capitalismo) del desarrollo sostenible encuentra unos aliados obligados en los indígenas. Si en épocas pasadas se trató de domesticar al indio a través de la religión, el trabajo, o ideologías como la indigenista, ahora la doctrina verde puede servir de coartada para un nuevo neo-colonialismo.
Que los indígenas sean pensados como parte del ámbito natural es situarlos en el nivel que la modernidad siempre asignó a la naturaleza: como espacio donado del que servirse dominándolo. Este deseo de domino sobre la tierra es una constante que ha recorrido la historia occidental desde el Génesis hasta la Ilustración de la que se nutre la Modernidad; y cada día que pasa, aquel sueño está más próximo a realizarse, pero, paradójicamente, al hacerlo se convierte en pesadilla; es como si los dioses para castigar, utilizaran el perverso mecanismo de conceder todo lo que se les pide. La naturaleza intacta y los indígenas que en ella habitan son percibidos de forma similar a la mujer en esquemas patriarcales: sumisa, conquistada y poseída. Hoy se espera que los indígenas cumplan con el papel que se les ha asignado: nativos ecológicos (en versiones que varían de eco-mártires a eco-héroes) que insuflen oxígeno a una moribunda modernidad, y que de paso se sientan co-responsables de un ataque sin precedentes a la biodiversidad del que ellos no han sido protagonistas; no nos engañemos, el capitalismo se disfraza de verde (eco-capitalismo) con discursos de desarrollo sostenible para perpetuarse. Es así como se hace ingresar al buen salvaje en la doble expectativa que la sociedad actual tiene con la naturaleza: la de ser domesticada a la vez que protegida.

El ser asignados como parte de la naturaleza implica también una perversa distorsión temporal: invisibiliza su historia a la vez que imposibilita su futuro. Es como si en los indígenas no hubiera habido cambios, como si se pudieran mezclar indistintamente a los de las tierras altas con los de las selvas, o como si todos equidistaran por igual de las sociedades modernas. Peor aún, es como si vivieran ajenos a una conquista que se prolonga por más de quinientos años, y como si no hubieran desarrollado mecanismos de lucha y resistencia contra el enemigo. Negar la historia es tratar de hacer olvidar, pero nunca buscar la justicia; es endiosar un presente atemporal castrando cualquier interrogante histórico, es, en definitiva, provocar una amnesia quirúrgica. Y si miramos hacia el futuro el panorama se ensombrece más ya que al ser esencializados como guardianes se les imposibilita que lleven un camino diferente al asignado ¿Es que no tienen derecho a labrarse su porvenir por caminos propios? ¿Acaso las sociedades occidentales hacen algún esfuerzo por asemejarse a lo que piden a los indígenas? De la misma forma que el padre a gritos exige a su hijo que no grite, así nuestra sociedad, pide a los indígenas un esfuerzo conservacionista que ella no realiza.

Pero es que además, la realidad contradice esta visión occidental. Que se lo digan sino a indígenas que como los de Otavalo en Ecuador han optado por tejer sus redes supervivenciales en paralelo a las de los mercados internacionales (4), que se lo pregunten a tantas comunidades que como las colombianas luchan con las armas políticas de los poderosos para hacerse un hueco en una sociedad cada vez más mezclada (5), o que se fijen en casos –como en Canadá- en los que se van detectando enfrentamientos de indígenas contra ambientalistas y miembros de ONGs por interpretar que éstos les impiden el desarrollo que ellos buscan… La esencialización de los indígenas impuesta desde fuera, la museificación de su cultura, el mensaje de que si te mueves no sales en la foto… no hacen otra cosa que poner al descubierto los larvados mecanismos de invisibilización a que son sometidos, así como la asignación de un papel en la historia de la humanidad que tal vez sea a ellos a quienes menos beneficia.
III

Si damos un paso más observaremos que detrás de esta idea del buen nativo ecológico se esconde una concepción del indio como pasivo y subdesarrollado. Si en otras épocas se le intentó civilizar para que trabajara, hoy se le intenta asignar un puesto para que continúe en su estado “salvaje”. Pero detrás de esta concepción pervive la construcción del indio como ignorante, del que se desconfía que pueda llevar las riendas de su destino, y a quien hay que trazar las líneas –occidentales, por supuesto- que debe seguir; no es necesario mucho esfuerzo suplementario para ver en esta postura una utilización del indígena para justificar desigualdades y jerarquías, convirtiéndole en eslabón necesario dentro de una sociedad clasista. El mensaje que se les envía no puede ser más contradictorio, ya que mientras que por una parte se resalta su sabiduría ancestral, por otra se les orienta en su actuación; continuamente toda una pléyade de políticos, religiosos, organismos internacionales, ONGs, y economistas repiten a coro: “ustedes son los que saben pero nosotros les enseñamos cómo hacerlo” (6).

Pero más allá de estos mecanismos que podríamos denominar “ideológicos” no podemos perder de vista otros más “prosaicos”. La nueva fase de dominación económica conocida como eco-capitalismo ya se ha introducido en selvas y territorios indígenas avanzando veloz y desde distintos frentes. Uno es el de la necesidad de zonas de biodiversidad en las que industrias como la farmacéutica tienen un futuro prometedor a cambio de una insignificante aportación a los indígenas como honorarios por los imprescindibles servicios de información de su ancestral sabiduría; otro son las pujantes ganancias económicas generadas por los mercados verdes que a través de distintas estrategias como las del comercio justo ponen en los mercados occidentales una impensada -hasta hace poco- variedad de productos exóticos; y uno más es la comercialización de las tradiciones desde el denominado eco y etno-turismo que se inserta en el corazón de las comunidades a cambio de unos dólares; y por último (y más preocupante) el intento de sospechosos organismos como el BM o FMI que apoyan lo local indígena para cosechar océanos de beneficios. Todos estos frentes comparten el ver lo indígena como potencial económico ofreciéndole a cambio posibilidades de un futuro dentro de un marco de desarrollo sostenible impuesto casi siempre desde fuera, y comparten también la reificación o cosificación de su territorio y tradiciones al ser percibidos con parámetros de recursos económico-productivos.

En resumen, no es descabellado observar cómo la construcción de una identidad indígena como ecológica sirve sobre todo para la necesidad intrínseca del capitalismo de hacerse con nuevos mercados; tampoco es descabellado pensar de forma pesimista en lo que les puede ocurrir a medio plazo a los indígenas si se dejan llevar por estos cantos de sirena; y como pensar es gratis, también podemos observar este proceso desde una nueva visión colonialista de sus recursos que ahora llega en forma de proyectos de desarrollo, mercados alternativos, y reivindicación de lo indígena desde visiones cuasi-románticas cuyo trasfondo es el potenciar, a la vez que dirigir, a un indígena al que se le sigue considerando menor de edad. Hoy, desde la perspectiva del cambio climático, las políticas señaladas irán cobrando más fuerza y servirán para potenciar la idea del desarrollo sostenible y mostrar que su benefactor es el eco-capitalismo. Pero precisamente esta urgencia por entrar en los nuevos tiempos nos permitirá desvelar a quién interesa realmente que el indígena sea percibido como guardián de la naturaleza.

IV

Investigar en las direcciones apuntadas nos lleva a la constatación definitiva de que lo indígena ha sido definido desde fuera y no precisamente de forma inocente. Ahora bien, ¿qué piensan los propios indígenas? ¿Hasta dónde ha calado el intento domesticador? ¿Qué actitudes mantienen? Indudablemente no hay unanimidad en la respuesta debido a la sinfonía de matices que se despliegan desde Tierra de Fuego hasta Alaska y desde la profundidad selvática hasta las alturas andinas. Sin embargo podemos apuntar algunas reflexiones.

La primera es que el mundo indígena, con el trasfondo de los nuevos tiempos, ha globalizado una puesta en pié colectiva tras la larga noche de marginación e invisibilidad que ha superado ya los cinco siglos. Esta “sublevación” les ha llevado en muchos casos a aceptar la definición impuesta desde fuera pues se han visto en la paradójica situación de que para reclamar dignidad e igualdad tienen que mostrarse diferentes (7); y el precio a pagar es la esencialización inmovilizadora a que se someten y son sometidos. Es de suponer que la aceptación de la conceptualización aquí tratada, en unas ocasiones se hará por desconocimiento de las consecuencias, en otras por buena fe, y en algunas más por creer que con ello llegan al máximo de sus aspiraciones; pero en otras muchas se trata de un esencialismo estratégico, es decir que la aceptación de la definición y lo que implica no es tanto una meta a la que llegar sino un paso calculado y temporal en el largo camino hacia su dignidad. Lo que todos tienen claro es que su futuro está en la lectura que hagan de la situación que les traen los nuevos tiempos.

La segunda reflexión nos conduce hacia los que no aceptan el puesto que se les asigna, hacia los casos de rebeldía en la que están incluidos tanto los que se oponen a base de protestas a los planes desarrollistas de multinacionales, ONGs, ambientalistas, corporaciones económicas transnacionales y gobiernos varios… como los que luchan con la fuerza de las armas (8), o los que sintiéndose indígenas no aceptan las identidades asignadas en las que implícitamente se les presupone como rurales, pobres, alejados de la modernidad, o guardianes de la naturaleza y la cultura… (9). Ciertamente existen intereses dispares y las luchas no están unificadas, pero ello más que un problema puede verse como una virtud; de hecho la historia nos muestra un ejemplo de cómo el no tener un claro líder se convierte en invencible fuerza: los mapuches, que no poseían la solidez de otras culturas que han dejado grandes monumentos, ni un criterio unificado de lucha, ni una jerarquía clara… fueron los únicos con quienes no pudo el todopoderoso invasor español.

Y en tercer lugar, simplemente hay que constatar, más allá de valoraciones, cómo en muchas ocasiones la forma real de vida de los indígenas está en las antípodas de lo que se espera de un buen y ecológico salvaje. Así, los descubrimientos en el pasado de las reducciones de cabezas de los jíbaros, o de las incomprensibles costumbres gastronómicas de los caníbales, tienen su continuación en relatos como los de Levy-Strauss (10) o más recientemente de los yamomamo que poseen el récord de violencia social (11). Opciones como las de los wayúus de Colombia que luchan por vender derivados del petróleo y propiedades intelectuales, los pequats de EEUU que poseen el casino más grande de la zona, los indígenas canadienses que buscan la liberalización del mercado de la madera para su comercialización, o los cunas panameños que en los diseños de sus tradicionales molas incluyen logotipos comerciales… nos señalan que las ideas, como los organismos, tienen su talón de Aquiles que puede hacer tambalear todo el sistema. Para que prevalezca la idea del indígena como buen salvaje es preciso despojarla de todo lo que no interesa; es imprescindible un proceso de domesticado olvido sobre aquellas facetas o situaciones que no encajan en los esquemas construidos; es necesaria una tarea de cirugía para ocultar lo que no conviene que se vea. Pero como si del inconsciente se tratara, todo lo reprimido acaba saliendo a la luz por caminos impensados, y exhibe de forma manifiesta que lo indígena no es como se pretende mostrar que es. En el fondo no hay que perder de vista que la conservación de la naturaleza más que un fin, es un medio para mantener la continuidad de la sociedad y la identidad de sus miembros, y como tal, puede sufrir cambios y variar en aras al objetivo final (12).

V

Si buceamos históricamente en la noción de buen salvaje nos encontramos con datos que apuntan en la dirección aquí mantenida. Es deudora de los homo sylvestris medievales (seres salvajes, sátiros, faunos, centauros, etc, que tienen más de animal que de homo) que son usados tanto para reírse como para lamentarse de las miserias humanas. El lado más humano de aquellos seres llega hasta Rousseau y Hobbes quienes desnudan al hombre civilizado para ver lo que se esconde más allá de los elementos culturales y religiosos; el primero encuentra bondad y el segundo maldad; de uno se deriva el buen salvaje y del otro el malón salvaje (13). Lo importante es constatar que estas ideas arquetípicas intentan reflexionar sobre la marcha del hombre europeo, sus fantasmas y perspectivas; la aplicación de estos conceptos a sociedades exóticas será una derivación posterior, y –tras distintos devaneos- la que prima en la actualidad es la roussoniana.
Con otras palabras, detrás del buen salvaje se esconden secretos del hombre occidental que tal vez ni él mismo se atreva a mirar de frente, y por eso necesita hacer una transferencia metafórica hacia culturas exóticas; entonces, a la sombra de la construcción que sobre el indígena analizamos aquí, lo que se oculta es una presencia proyectada desde y para occidente, y/o una identidad perdida o camuflada; en todo caso una línea de vigilancia fronteriza de los “avances de la civilización”. Es, en definitiva, occidente quien construye lo indígena sin detenerse a escuchar su voz. Más aún, tal como se ha ido señalando, occidente necesita del indígena para verse en el espejo, para justificarse, entronizarse y perpetuarse. Y es que el buen salvaje como cualquier otro mito, es importante porque da sentido a lo cotidiano, y porque determina y desvela un proceso cultural e histórico; en consecuencia, el análisis de héroes y mitos de una cultura, es otra manera de desvelar las aspiraciones de toda la colectividad.

Continuando en esta perspectiva, tal vez ningún mito revele mejor lo que estas líneas pretenden como el Tarzán recreado por Burroughs hace casi un siglo. Este héroe mortal habita unas coordenadas espacio-temporales donde se mezclan la modernidad y la naturaleza, representa como nadie el sueño de aventura y conquista, defiende aptitudes y valores buenos que le llegan de manera casi innata, adquiere destrezas como la capacidad de hablar (inglés, por supuesto) sin necesidad de nadie (individualismo), como un semi-dios guía tanto a los animales como a las tribus que se encuentra, y –a pesar del bronceado sobre sus hiperdesarrollados músculos- originariamente es… blanco. ¿No parece un hermano gemelo del indígena como buen salvaje y defensor de la naturaleza? ¿No cabe afirmar que ambos –que habitan los mismos lugares lejanos, agrestes y misteriosos- nacen en occidente y representan la incursión de éste en aquellos territorios?

Tarzán es un occidental camuflado en un mundo exótico, y el indígena en cuanto buen salvaje una proyección de intereses y dudas de occidente. A los dos se les erige como guardianes de la naturaleza, pero –no nos engañemos- lo único que ambos guardan es el interés y los secretos del hombre occidental. Si queremos buscar a los auténticos guardianes de la naturaleza sin cambiar nuestros modos de vida, tal vez no nos quede más remedio que afirmar con un músico callejero de Manaos que: “… o defensor de Amazonia é o mosquito da malária”.

Notas:

1. En el fondo, este artículo también se puede leer en clave particular de las estrategias de construcción simbólica de los otros diferentes a nosotros, entendiendo por los otros a todos aquellos que –desde nuestra perspectiva- están marcados por la diferencia, ya sea sexual, racial, religiosa, étnica, política, nacional, etc. En concreto nos vamos a fijar en una de estas representaciones a la que podemos calificar como exótica y que brota del contacto entre el viejo y el nuevo mundo: es la de los indígenas americanos.

2. Por ejemplo, un obispo de Santa Marta de Colombia describía a los indios locales “no como hombres sin alma racional, sino salvajes de los bosques, razón por la cual no podrían poseer nunca ninguna doctrina cristiana, ninguna virtud ni ningún tipo de aprendizaje”. (Tomado de A. Padgen. 1988. La caída del hombre natural. Madrid. Alianza Editorial.) También pueden encontrarse múltiples referencias en Las venas abiertas de América Latina de E. Galeano.

3. Podemos encontrar historias particulares en cada país. Sirva a modo de ejemplo lo que ocurrió en Argentina tal como lo cuenta Trinchero, H.H. 2007 en Aromas de lo exótico. Colección Complejidad Humana. Buenos Aires.

4. Los de Otavalo en Ecuador son un ejemplo de cómo un grupo indígena se ha salido de los parámetros a priori asignados desde el exterior, y se mueven por caminos tan alejados, en todos los sentidos, como los de la globalización. Un magnífico estudio sobre ello se puede encontrar en Maldonado, G. 2004. Comerciantes y viajeros. De la imagen etnoarqueológica de “lo indígena” al imaginario kichwa Otavalo “universal” . Quito. Abya-Yala.

5. En el artículo titulado La construcción de la identidad indígena en medio de la guerra colombiana de José Antonio Morán Varela, publicado en esta misma revista, hay un pormenorizado estudio del recorrido y los problemas que dichos indígenas encuentran, así como un desvelamiento de las recientes trampas tendidas por el neoliberalismo económico.

6. Esta frase pertenece a un interesantísimo documento que teoriza sobre el tema aquí tratado. En Ulloa Astrid. 2004. La construcción del nativo ecológico. Bogotá. ICANH.

7. Conviene recordar que en menos de una década a finales del siglo pasado, 14 países latinoamericanos se declaran multiétnicos y pluriculturales; de ellos, en nueve, el FMI y el BM consiguieron introducir reformas neoliberales. No es ilógico sospechar que dichos organismos iban preparando el camino hacia lo que después vendría, y para ello –entre otras cosas- posibilitaban las demarcaciones y autonomías territoriales indígenas.

8. Son varios los movimientos guerrilleros que se nutren y han nutrido básicamente de indígenas, y no tanto por la lucha particular de éstos cuanto por ser los más desfavorecidos. El Movimiento Armado Quintín Lame de Colombia MAQL fue íntegramente indígena, mientras que el EZLN mexicano o la URNG guatemalteca son ejemplos de una presencia mayoritaria.

9. El citado caso de Otavalo (nota 5) o el de aquellos indígenas que habitan ciudades y se dedican a profesiones “modernas” ejemplifican las posiciones de aquellos indígenas que han construido sus identidades como tales, pero en ellas no van implícitos conceptos como los expuestos.

10. Lévi-Strauss. 1988. Tristes trópicos . Barcelona. Paidós. Entre otras cosas nos cuenta cómo los caduveos tienen aversión a ciertos sentimientos que cualquiera interpretaría como “naturales”; por ejemplo sienten asco por la procreación y en consecuencia practican el aborto, el infanticidio y el rapto de niños de tribus vecinas.

11. Chagnon, N. (2006) en Yanomamo. La última gran tribu. Barcelona. Alba Editores, nos da cuenta de datos impresionantes: el 30% de las muertes de varones adultos de esta etnia se deben a causas violentas, y el 40% de todos los adultos habría participado en la muerte de otro yanomamo.

12. En una línea argumentativa similar se desarrolla la jugosa vía de investigación de Wade, P. 2004. Los guardianes del poder: biodiversidad y multiculturalidad . En: Conflicto e (in)visibilidad. Retos de los estudios de la gente negra en Colombia. Popayán. Colombia. Universidad del Cauca.

13. El desarrollo del estudio aquí señalado puede encontrarse en el interesante libro: Bartra, R.(1997) El salvaje artificial. México. Ediciones Era. Universidad Nacional Autónoma de México.

martes, marzo 06, 2007

Temblores en el FMI y el Banco Mundial

Hedelberto López Blanch
Rebelión
6 de marzo de 2007

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) están nerviosos porque en América Latina se está gestando una entidad financiera que puede incrementar los problemas que esas dos organizaciones mundiales están padeciendo.
A finales de febrero, durante una visita que realizó el presidente argentino Nestor Kirchner a Caracas, su homólogo venezolano, Hugo Chávez anunció que esos dos gobiernos establecieron un plazo de 120 días para la construcción del Banco del Sur.
Chávez explicó que al final de ese lapso deberá existir ya un plan de acción, «con miras a la creación de los estatutos, así como el plan de ejecución para un quinquenio, el programa de captación de recursos y la estimación del capital inicial».
El gobierno venezolano está listo para mover al menos un 10 % de sus reservas para ese fin y su Presidente ha exhortado a que otros países hagan lo mismo para crear un banco, que comenzará modesto, pero que en pocos años, “no harán falta el FMI o el BM, ni andar mendigando por el mundo”.
Durante la reunión Kirchner-Chávez, se conoció que el documento base para la creación del Banco del Sur posee todo un fundamento desde el punto de vista ético, económico, político y social y que la sede principal estará en Caracas y otra en Buenos Aires. Las directivas del proyecto ofrecen facilidades para que los demás gobiernos puedan sumarse a este empeño en cualquier momento de sus fases, lo que permitirá una mayor integración latinoamericana. El ministro ecuatoriano de Economía, Ricardo Patiño, aseguró que el Banco del Sur será una realidad en pocos meses y su país, al igual que Bolivia, se adherirá a ese organismo que funcionará con recursos de las naciones integrantes.
Resulta innegable que el Banco del Sur constituye una perspectiva financiera regional emancipadora, contrapuesta a las actividades del FMI y el BM.
Se ha hecho una práctica que los gobiernos coloquen sus ahorros en los bancos del Norte, que pagan una tasa de interés del 1 ó 2 %, para luego prestar ese mismo dinero, con tasas del 6 al 12%.
En la actualidad existe una coyuntura favorable para que los países en desarrollo (PED) puedan alcanzar una política independiente respecto a naciones capitalistas más industrializadas pues en los últimos años los PED han elevado considerablemente sus reservas internacionales.
Se calcula que solo las reservas de Venezuela, Argentina y Brasil, en conjunto, alcanzan la suma de 100 000 millones de dólares.
La decisión de fundar el Banco, como es lógico, es ya un motivo de preocupación para los organismos financieros internacionales y para países industrializados pues en la práctica, los más pobres y numerosos les prestan dinero a los poderosos.
El Banco Mundial ha reconocido esa realidad al señalar en sus informes anuales, y en específico los de 2003, 2005 y 2006, titulados Global Development Finance que “Los países en desarrollo, tomados en conjunto, son prestamistas netos respecto a los desarrollados” y que los primeros “exportan capitales al resto del mundo, en particular a Estados Unidos”.
Eric Toussaint, presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) en un enjundioso estudio sobre el tema explica que la mayor parte de los PED compra bonos del Tesoro estadounidense bajo el argumento de que estos tienen mucha liquidez y pueden venderlos fácilmente. Los PED contribuyen así a sostener la potencia del imperio americano.
“Los PED ponen en manos del amo el garrote que emplea para apalearlos y expoliarlos, pues Estados Unidos tiene una necesidad vital de financiación externa para cubrir sus enormes déficit y mantener su poderío militar, comercial y financiero. Si se viera privado de una parte significativa de de esos préstamos, su predominio se debilitaría”, señala Toussaint.
Hay que señalar que las cotizaciones del dólar desde hace varios años evoluciona a la baja y los bonos son remunerados con moneda devaluada y por tanto sería más beneficioso invertirlo en el desarrollo social de esos pueblos.
El FMI está enfrentando dificultades financieras a corto plazo con un déficit de 105 millones de dólares por encima de lo previsto en este año fiscal, algo que no sucedía desde 1985 cuando se declaró una moratoria en el pago de las deudas por parte de varios países.
La razón ahora es muy distinta y se debe a los pagos adelantados que han venido realizando algunos países miembros con el objetivo de ir reduciendo sus deudas y para la cual han utilizado parte de sus reservas internacionales.
Esta situación no es nueva pues comenzó durante la crisis asiática de finales de la década del noventa, cuando los afectados decidieron cumplir con sus obligaciones crediticias a cambio de un menor control por parte del FMI.
Tanto el FMI, el BM y otras instituciones financieras mundiales dominadas por los países desarrollados, otorgan préstamos bajo la condición de que se cumpla estrictamente las recomendaciones de política económica sugeridas por esas instituciones, las cuales siempre van en detrimento de las estrategias sociales a favor de las poblaciones endeudadas.
Brasil, Argentina y Uruguay han efectuado pagos adelantados por más de 25 000 millones de dólares (para evitarse los enormes intereses). También lo han hecho Serbia e Indonesia y otros como Colombia, Chile, México, Perú y Venezuela han obtenido líneas de crédito pero no los han utilizado. Desde la fundación del FMI y del BM en 1944, estos organismos han sido instrumentos de dominación de las naciones poderosas las que han impuesto en la región desafortunadas políticas neocoloniales, neoliberales y de libre comercio en detrimento de las grandes mayorías.
Ante esa inobjetable realidad, surge el proyecto de creación del Banco del Sur que con una vocación multilateral, apunta hacia la necesaria integración latinoamericana.
Durante su visita a Caracas el presidente argentino Néstor Kirchner puntualizó que esta institución deberá ser una entidad financiera con características y filosofías diferentes a la de sedes bancarias internacionales que también han nacido con el objeto de promover inversión y que al paso de los años se han convertido, “en un verdadero castigo para los pueblos”.El Banco del Sur, junto a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) es otro despertar emancipador para las naciones de América Latina.