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miércoles, julio 25, 2007

Su propio juego

Eduardo Valle
¡Por esto!
25 de julio de 2007

Como cualquiera podía esperar -con la excepción de las autoridades mexicanas- la DEA hizo su propio juego en el caso de Zhenli Ye Gon. Desde junio, hace más de un mes, lo acusó ante un juez federal de los EUA de tráfico de drogas (¡por 500 gramos de seudoefedrina!) y lavado de dinero.

De esta forma el día lunes ya tarde, en Silver Springs o en Rockville, Maryland, mientras Ye Gon se reunía en un restaurante (de comida asiática) con uno de sus abogados, fue arrestado por la DEA. Se suponía existía un trato para que Ye Gon se entregara al U.S. Marshalls el próximo jueves, pero esto a la DEA no le gustó y antes fue por él.

Así que ahora Ye Gon tendrá que enfrentar un juicio en los Estados Unidos antes de que se tramite la solicitud de extradición del gobierno mexicano en relación con su persona. Y en el caso probable de ser encontrado culpable, entonces va a tener que cumplir su condena en una de las cárceles de EUA antes de ser extraditado a México. A menos que se presentara un acuerdo extraordinario entre Washington y la Ciudad de México. Pero, por lo pronto, Ye Gon está detenido en EUA no por una presión o demanda del gobierno mexicano sino por una orden de arresto estadounidense. Por si fuera poco -y el dato no es menor- una mujer -Michelle Wong- fue arrestada en Las Vegas, Nevada, como cómplice de Ye Gon. Con lo que se afirma que el arresto de Ye Gon se realizó no por requerimiento del gobierno mexicano, sino por una orden de un juez estadounidense. Y entonces primero tendrá que cumplir “allá” antes de ser extraditado para “acá”. Lo cual no le va a gustar mucho al gobierno de México quien quería tenerlo lo más pronto posible en sus manos.

¿Para qué quiere la DEA a Ye Gon? No para reclamar parte del dinero confiscado, “abandonado y rescatado”, de Ye Gon. Si lo que nos han dicho es cierto -y hay un buen margen razonable de duda- el dinero físicamente está depositado en Estados Unidos en una cuenta del Banco de México, y esa cuenta propiedad de un banco central es intocable por acuerdos y tratados internacionales. Entonces lo que la DEA quiere de Ye Gon es información sobre los productores de seudoefedrina en China continental y sus contactos de exportación en diversas partes del mundo, incluida Europa.

Por supuesto, esto le cambia la jugada a los abogados estadounidenses de Ye Gon. Ellos esperaban enfrentarse a una expulsión o deportación del territorio estadounidense de Ye Gon -por haber ingresado en forma ilegal- o un proceso de extradición frente al cual dirían que se trataba de una persecución política -"este hombre irá tras las rejas", dijo en un discurso reciente Felipe Calderón- pero ahora van a tener que trabajar sobre la base de una acusación que habla de medio kilo de drogas de diseño y de lavado de dinero. Y para documentar que este asunto no se trata de una requisitoria mexicana, ya se sabe que la DEA también incursionó en el domicilio de Ye Gon en la ciudad de Wheaton, Maryland. Nada más para hacerle ver al presidente Calderón y al gobierno mexicano que la DEA -Karen Tandy- tiene su propio juego; el cual puede o no coincidir con el de Eduardo Medina Mora, el titular de la PGR. Veremos qué pasa.

mvalle131@aol.com

martes, julio 24, 2007

La DEA captura a Ye Gon

Por: Eratóstenes Horamarcada

Pese a que el gobierno de México había solicitado desde hace semanas al de Estados Unidos arrestar al presunto narcotraficante Zhenli Ye Gon, quien se ubicó en territorio norteamericano cuando escapó de nuestro país, no fue sino hasta ayer lunes que la DEA (Agencia Inspectora de Drogas, por sus siglas en inglés) detuvo a Ye Gon y a su amante Michelle Wong. ¿Por qué se demoró tanto Estados Unidos en satisfacer la petición del gobierno mexicano? La DEA está obligada a responder; quién sabe si lo haga.

A valedores y perseguidores del empresario de origen chino se les calienta en las manos un caso que aparece envuelto en confusión desde el principio; desde lo que para nosotros --simples lectores de periódicos-- fue el principio: el 15 de marzo de 2007, cuando la PGR se adjudicó el decomiso de dinero más cuantioso en la historia mundial del narcotráfico. Entonces se dijo que los más de 200 millones de dólares encontrados en una casa de Ye Gon pertenecían a una red de criminales vinculados con el Cártel de Juárez; lo que no se nos dijo es que esta fortuna es inexplicable sin la complicidad de funcionarios vinculados con Francisco Gil Díaz y los hermanos Bribiesca Sahagún. Sólo en los últimos días nos hemos enterado de que la Secretaría de Hacienda tardó más de seis meses --de noviembre de 2005 a junio de 2006-- en notificar a las aduanas de Michoacán que Ye Gon era sospechoso de falsificar permisos para importar sustancias químicas.

El caso se retorció todavía más cuando el despacho de abogados que lleva en Estados Unidos el caso de Ye Gon --contraviniendo los consejos de su defensor en México, Rogelio De La Garza-- arguyó que los millones de dólares incautados no le pertenecían en realidad a su cliente, señalando que éste se había limitado a cumplir el papel de guardián del tesoro --como en los cuentos chinos de dragones-- que le obligaron a jugar misteriosos funcionarios de la administración panista. El dinero --un excedente de la campaña presidencial de Felipe Calderón-- se utilizaría, dice la defensa del Chino, para comprar armas y voluntades, y provocar así la inestabilidad de una presidencia que, se preveía, no sería la de Calderón.

Tan verosímil como sensacionalista, la tesis, sin embargo, no es sostenida por una sola prueba; al menos, no una que hayan mostrado los defensores de Ye Gon a la prensa o a los tribunales. Si, como aseguran los abogados, existen videograbaciones que sustentan la inocencia del Chino, es de creerse que serán presentadas durante el juicio con que se está planificando evitar la extradición del empresario a México. Pero, por lo pronto, no hay nada.

Ahora bien: antes de defender Ye Gon su inocencia --suponiendo que sea extraditado a nuestro país--, es el gobierno mexicano el que tiene que demostrar la culpabilidad del empresario. Y eso va a ser muy difícil, porque el gobierno mexicano ha destruido la principal evidencia de participación de Ye Gon en el tráfico de sustancias prohibidas. Cada billete y cada moneda encontrados en la casa de Ye Gon constituye una posible prueba del presunto delito. Como ha explicado en más de una ocasión el Secretario de la Hacienda Pública del gabinete de oposición de Andrés Manuel López Obrador, Mario Di Constanzo, "muchas de las fajillas de billetes de cien dólares tenían aún los sellos del One Bank de Nueva York, lo que indica que parte de las divisas decomisadas, que ahora se encuentran en Estados Unidos, fueron compradas en ventanilla, por lo cual sería relativamente fácil conocer quiénes fueron las personas que directamente los adquirieron". No obstante lo anterior, el edicto que publicó la PGR el día 18 de este mes en el Diario Oficial de la Federación convierte a nuestro gobierno en propietario legítimo del dinero, listo para disponer de él como mejor le convenga.

En justicia, los billetes encontrados en la casa de Ye Gon debieron haber permanecido "congelados" en la Tesorería de la Federación, sin generar intereses, pues una vez depositados en un banco --mexicano o extranjero, no importa-- los billetes, prueba física de un delito, se han "diluido" en la corriente de flujo de dinero natural de los bancos.

El gobierno de Felipe Calderón es culpable de lavado de dinero y de destruir las pruebas de un delito.