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sábado, junio 09, 2007

La Corte en la política

Jorge Carrasco Araizaga
Proceso
9 de junio de 2007

M
éxico, D.F. (apro).- La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no hace política, dice su presidente, Guillermo Ortiz Mayagoitia; pero qué manera de incidir en la política ha tenido el máximo tribunal del país.

La resolución del juicio de acción de inconstitucionalidad de la llamada Ley Televisa, como se conoció a las contrarreformas de las leyes federales de Radio y Televisión, y de Telecomunicaciones, demostraron una vez más la creciente importancia del Poder Judicial en el equilibrio de los poderes en México.

“La realidad es que no saben de lo que estamos hechos (los ministros), para cumplir con nuestras encomiendas, no pagamos costo político alguno”, dijo el ministro ponente de ese juicio, Sergio Salvador Aguirre Anguiano, al comienzo de la instrucción del mismo.

Su advertencia fue tanto para la campaña televisiva en su contra por proponer la anulación de partes sustanciales de esas reformas, como para quienes promovieron la acción de inconstitucionalidad.

Fue la primera de las sorpresas del juicio que salió del pleno de ministros, sobre todo de aquellos que, comenzando por Aguirre, identificado con el PAN, son conocidos por sus posiciones conservadoras e interpretaciones ortodoxas de la Constitución.

A él se sumó el mismo Mariano Azuela, quien como antecesor de Ortiz Mayagoitia en la presidencia de la Corte sí hizo política en pleno proceso electoral del 2006 –y aún antes, en el caso del desafuero– con su abierta oposición a Andrés Manuel López Obrador.

En este juicio, Azuela fue de los ministros que con más énfasis reclamó no sólo la rectoría del Estado en el espacio radioeléctrico que pretendían a perpetuidad Televisa y TV Azteca, sino que se opuso a la discriminación que pretendían establecer las reformas de los permisionarios de las radios públicas y comunitarias respecto a los concesionarios de la radio y televisión comercial.

El pleno de ministros se erigió como tribunal constitucional, producto de la reforma al Poder Judicial de 1995 que le dio las facultades para resolver acciones de inconstitucionalidad –para que minorías parlamentarias calificadas impugnen las decisiones de las mayorías legislativas– y controversias constitucionales para dirimir las diferencias entre los poderes, los distintos niveles de gobierno o entre ambos.

Esa facultad ha permitido la incidencia de la Corte en la política, aunque también ha sido motivo para que la clase política quiera resolver sus diferencias en el máximo tribunal y no en la negociación que les debe ser propia y a la que están obligados.

Pero casos como la Ley Televisa demostraron, como pocas veces, la importancia del respeto a los principios constitucionales. De haber sido esa la actitud prevaleciente, la historia del país sería otra.

“Interpretamos el texto constitucional a partir de peticiones que se nos presentan. La agenda del tribunal constitucional de México es eminentemente pública: pertenece a quienes solicitan nuestra intervención”, dijo también Mayagoitia en un mensaje político en la conclusión del juicio que, por su trascendencia en la vida pública y económica, concentró la atención mediática.

No sólo eso, la Corte transparentó el desahogo del juicio, incluso con la puesta en internet del proyecto de resolución, algo que, como observó Azuela, no está previsto por la Ley de Transparencia, pues como en cualquier juicio el expediente debe estar reservado hasta que los jueces emitan su fallo.

Pero por tratarse de un asunto de interés público en el que estaba de por medio uno de los bienes de la nación –el espacio radioeléctrico– ese ministro propuso, incluso, que en casos similares que trate la Corte se proceda de la misma manera. La propuesta no se votó, pero ya está el precedente para que el máximo tribunal fije ese criterio.

Lo que sí hizo la Corte, fue darle los argumentos a Felipe Calderón para que, como presidente, tome decisiones políticas frente a las televisoras en defensa del interés público.

Superado este juicio, la Corte desahogará en lo inmediato otras causas judiciales que también incidirán en la política.

El primero, el recurso de reclamación de la Cámara de Diputados por la decisión de la Corte de admitir la controversia constitucional interpuesta por el Instituto Federal Electoral contra ese órgano legislativo por supuesta invasión de esferas, generada con la decisión de los legisladores de recortarle el abultado presupuesto a la autoridad electoral.

En seguida, la Corte tendrá que resolver la solicitud de la misma Cámara de Diputados para que se investiguen los hechos ocurridos el año pasado en Oaxaca, relacionados con graves violaciones a los derechos humanos y que involucran al gobernador Ulises Ruiz.

En el mismo sentido habrá de dar a conocer los resultados de la investigación que realiza en contra del gobernador de Puebla, Mario Marín, por el caso Lydia Cacho.

También, sobre lo ocurrido en Atenco, en el Estado de México y en el que, además de involucrar a autoridades locales, aparece el procurador de Felipe Calderón, Eduardo Medina Mora.

La Corte, insiste, su presidente, no hace política. Pero de que influye en ella, no hay duda. (8 de junio de 2007)

jueves, mayo 24, 2007

Cierran la televisión golpista en Venezuela; ¿por qué no en México?

Pedro Echeverría V.
Rebelión
24 de mayo de 2007

1. El próximo domingo 27 el pueblo venezolano debería brincar de alegría porque una televisora mentirosa y golpista, Radio Caracas Televisión (RCTV), saldrá del aire por desinformar de manera irresponsable a sus televidentes. El gobierno popular de Hugo Chávez retirará a los poderosos empresarios venezolanos y yanquis la concesión que durante décadas les ha permitido hacerse multimillonarios como dueños de esa empresa y, al mismo tiempo, dedicarse a tergiversar las noticias para beneficio propio. Lo mismo debería hacerse en México con la basura televisiva que desde hace décadas nos invade por provenir de gigantescos monopolios (Televisa, TV Azteca y Telefórmula) que controlan a gobiernos, partidos, iglesias, políticos e “intelectuales” de todo tipo.

2. En México, casualmente coincidiendo con la posibilidad de que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) echen abajo la llamada Ley Televisa, esas empresas televisivas mexicanas antes nombradas, han desatado una gran campaña de calumnias contra los senadores Javier Corral y Manuel Bartlett por ser (y haber sido) los legisladores más destacados que con todos los argumentos necesarios demostraron ante la opinión pública la felonía de esas empresas. Contrario a la actitud digna de Hugo Chávez, los gobiernos mexicanos, desde la década de los sesenta con Díaz Ordaz hasta Calderón, han vivido arrastrándose ante los poderosos dueños de las empresas televisivas. Por eso los Azcárraga y Salinas Pliego no dejan de vomitar basura.

3. Un anuncio importante para los venezolanos fue que se haya anunciado la inclusión de los medios de comunicación alternativos y comunitarios en la reforma socialista a la constitución venezolana. La reforma constitucional prevé profundizar el amparo de los medios de comunicación alternativos y comunitarios para la democratización del acceso a la información en Venezuela. Aseguró el ministro de Comunicación que ”Como demócratas, consideramos que una de las grandes conquistas del proceso de cambios es la comunicación alternativa y comunitaria, y allí nuestro empeño perseverante que siga desarrollándose con mucha fuerza este potente espacio democrático de la sociedad venezolana”. Si este paso se consolidad se convertirá en un magnífico ejemplo.

4. En tanto que en México el monopolio de las televisoras y las empresas radiofónicas, con el apoyo de los gobiernos, bloquean la instalación de TV y radios comunitarias, indígenas, independientes, universitarias, así como el surgimiento de otros medios impresos, el gobierno venezolano de Hugo Chávez se ha dedicado a gestionar la adquisición de imprentas para los medios impresos comunitarios, con la finalidad de que no dependan de las circunstancias de un favor ocasional. Se ha dicho que en la actualidad existen alrededor de 250 periódicos, 167 radiodifusoras y 26 estaciones de televisión comunitarias habilitadas en territorio venezolano. En formato digital existen más de 1.000 medios digitales, cifra que cambia día con día.

5. Chávez ha rechazado la intromisión del exterior para que renueve la concesión a la empresa Radio Caracas Televisión (RCTV) en el país. Su decisión ha sido de no renovar la concesión porque es una medida soberana, legal y constitucional. La empresa privada RCTV saldrá del aire el próximo domingo 27 de mayo y la señal será concedida a un nuevo canal de televisión al servicio del Estado. No debe olvidarse que RCTV apoyó la asonada golpista de abril de 2002 contra el presidente Chávez y la paralización de la industria petrolera de finales de ese año y que concluyó en febrero de 2003. El gobierno ha censurado el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y empresas de otros países que lo critican por no renovar la licencia a la RCTV.

6. En México la campaña contra Chávez ha arreciado. Durante el gobierno de Vicente Fox la televisión y la radio aprovecharon todas las oportunidades para pedir, y hasta exigir, la ruptura de relaciones diplomáticas. Pero el período que más se explotó para presentar a Chávez como un dictador, un populista y un comunista, fue durante el desafuero y la campaña presidencial de López Obrador. El actual presidente de los empresarios, Felipe Calderón, dedicó muchos discursos y declaraciones para denostar al mandatario venezolano; por cada una de sus calumnias la TV y la radio le obsequió muchos minutos de spot. Lo mismo ha sucedido en las últimas semanas al ritmo en que se acerca el domingo 27. ¿Puede acaso esperarse otro comportamiento del imperio?

7. Por eso los gobernantes venezolanos han dicho que no aceptarán que nadie se meta en los asuntos internos de Venezuela, esto en respuesta a la visita al país de un grupo de parlamentarios europeos, quienes expresaron su interés en abrir un debate en el seno del parlamento europeo sobre el cierre de Radio Caracas Televisión. La delegación europea la encabezaba el español Fernando Fernández e incluía a los portugueses José Ribeiro y Sergio Márquez, y el británico Daniel Hannan, quienes lamentaron no ser recibidos por el vicepresidente Jorge Rodríguez, el segundo en el gobierno del presidente Chávez. Sin embargo hay que decir que Venezuela es un país de puertas abiertas para quienes no llegan representando intereses empresariales e imperialistas.

8. ¿Qué pasará con los cientos de empleados y trabajadores honestos de aquella empresa? Los honestos, que son los más, seguramente serán recontratados; pero todos aquellos que aprovecharon las movilizaciones golpistas para congraciarse con los dueños (que seguramente serán varios cientos) tendrán que buscar una ocupación donde puedan trabajar con honradez. Los periodistas verdaderos, auténticos, son aquellos que no están dispuestos a venderse por “un plato de lentejas”. ¿Qué sería del periodismo impreso, radiofónico o televisivo sin periodistas con vergüenza y dignidad, dispuestos a enfrentarse a sus jefes y patrones? Reporteros, articulistas, cartonistas, etcétera, no pueden cargar con la vergüenza y la censura para evitar la pérdida de su empleo.

9. El derecho a la información y la libertad de prensa nada tienen que ver con esos poderosos monopolios empresariales que dominan las economías y políticas de los países. En México y en Venezuela, así como en Italia y los EEUU, la televisión, la radio y la prensa escrita están en manos de unos cuantos multimillonarios. Los pueblos de esos países en lugar de estar objetivamente informados, son víctimas de una gran desinformación para beneficiar a gobiernos capitalistas y empresarios. Hugo Chávez cuenta con el pleno apoyo de su pueblo y debería contar con el respaldo de los pueblos del mundo explotados, oprimidos y engañados por los dueños del capital. En México es urgente profundizar la batalla contra esos medios que bloquean cualquier avance mientras saquean al país.

viernes, marzo 02, 2007

Ratings contra “Óscares”

Jenaro Villamil
Proceso
28 de febrero de 2007

México, D.F., 27 de febrero (apro).-
Si algo ejemplifica la necesidad de nuevas opciones de contenidos en la televisión mexicana es lo sucedido el domingo pasado en la guerra de los ratigns del duopolio: Televisa y TV Azteca.
La noticia espectacular son los 43 puntos de rating que alcanzó el final de la telenovela “La Fea más Bella”, transmitida en el Canal 2 de Televisa, frente a los 9.5 puntos que registró la ceremonia de entrega de los premios Oscar, difundida por Canal 7, de TV Azteca.
Traducido en números de audiencia, hablamos de poco más de 25 millones de mexicanos sintonizando el final de un melodrama cuya originalidad radicaba en los reiterados gags cómicos que adocenaban este refrito de la versión colombiana –cuya producción fue mucho más cuidada--, mientras que alrededor de 6 millones estuvieron interesados más en la transmisión de los premios de la Academia de Ciencias y Artes de Hollywood, cuya atracción principal radicaba en las 17 nominaciones que obtuvieron tres películas realizadas por directores mexicanos y que involucraron actores, productores y artistas nacionales.
Para Televisa, los 43 puntos de rating constituyen un auténtico récord. Supera ampliamente el final de la telenovela “Cuna de Lobos”, producción original de Carlos Olmos, que en su momento alcanzó más de 33 puntos de audiencia.
Sin embargo, también revela el otro lado oscuro del manejo de las audiencias mexicanas: ante la falta de opciones creativas y el exceso de mercadotecnia que giró en torno de “La Fea más Bella”, la empresa de Emilio Azcárraga Jean optó por demostrar que el provincianismo melodramático será su apuesta por rentabilidad, por encima de un espectáculo en el cual Televisa no tenía ningún interés.
A la principal empresa de contenidos audiovisuales mexicana no le interesó la entrega de los Oscar porque nunca ha querido invertir un quinto en el mejoramiento del cine mexicano. La pobreza de la industria mexicana nacional no radica en su falta de creatividad, como está demostrado en el caso de Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro o Alfonso Cuarón. Su pobreza está relacionada con la ausencia de cualquier compromiso de Televisa o de TV Azteca para con la pantalla grande. En México, a diferencia de otros países como España, ninguna ley obliga a las televisoras a financiar producciones cinematográficas.
Si alguna prueba existiera de que a Televisa le interesa el apoyo a la industria cinematográfica, por lo menos, hubiera tenido el detalle de transmitir “El Laberinto del Fauno”, de Guillermo del Toro, en los días anteriores o subsiguientes a la entrega de la premiación de Hollywood.
Por otro lado, para TV Azteca los 9.5 puntos de audiencia son una buena noticia en su alicaída barra dominical. En el Valle de México, la transmisión de Canal 7 alcanzó 10.1 puntos de ratings frente a los 44.1 puntos de “La Fea más Bella”. Estos índices son de por sí altos para la entrega de los premios Oscar.
En los hechos, esta guerra de los ratings nos revela otros signos:
1. La acelerada pauperización de los gustos en el caso de las audiencias masivas. El consumo de telenovelas se ha convertido prácticamente en el único mecanismo que tiene Televisa para garantizar su hegemonía comercial y su indiscutible superioridad entre las audiencias masivas. Sin embargo, está claro que ha perdido la batalla por la creatividad y la credibilidad, como lo demuestran otros indicadores. ¿Qué harán ahora para recuperar ese terreno perdido?
2. Tener 43 puntos de audiencia a nivel nacional es un triunfo pírrico porque justifican la calidad a la baja que se observa en la pantalla comercial mexicana, la ausencia de opciones y la falta de compromiso por formar y fortalecer visiones distintas para audiencias especializadas. Por otro lado, el target de la audiencia demostrará que aquellos sectores de mayor poder adquisitivo han emigrado de la televisión abierta a las señales por cable o por Sky. Si la pobreza de esos contenidos las quiere trasladar Televisa a su pretensión de controlar la televisión por cable, nos espera una temporada muy mala para la creatividad de la industria televisiva.
3. Esta situación explica la migración de talentos hacia Estados Unidos o hacia otros sitios donde los directores, guionistas, actores y fotógrafos encuentran no sólo espacios de libertad y creatividad más grandes, sino una competencia de opciones mayores.
Pobre televisión mexicana y mal augurio para las audiencias mexicanas, pero, por otro lado, se confirma que la apuesta por algo distinto está fuera del duopolio televisivo.

Email:
jenarovi@yahoo.com.mx