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viernes, diciembre 12, 2008

Tío Erat te invita a disfrutar de un comiquísimo video

Preparen unas palomitas pero para VOMITARLAS, porque en realidad el video no tiene nada de cómico; más bien como que da un asquito muy genuino.

El PRD pide perdón con spots

Conmueve al punto de cocodrilianas lágrimas ver a Jesús Ortega y a Ruth Zavaleta pidiendo perdón; pero no por los miles de pesos de impuestos que les acaban de bonificar a los congresistas de todos los partidos. No, el motivo por el que te piden perdón, amiguito lector-elector, es "por hacerte sentir (sic) que los políticos viven dividiendo".

Todos sabemos a quién se refieren: al único líder político que no teme mezclarse con la gente cuando se trata de defender el bienestar económico y los derechos políticos de la parte más desfavorecida de la población. Al único que señaló desde antes de la elección de 2006 que valía la pena ser muy riguroso en la defensa de un recurso natural tan importante para nuestro país como lo es el petróleo.

Recuerdo cuando mi abuela pedía perdón en la iglesia no sólo por los pecados que ella cometía, sino por los que pudieran haber cometido sus hijos y sus nietos; y yo pensaba: ¡pero si son mis pecados! ¡Me costó mucho trabajo cometerlos! ¡Tan sólo para cometer un pecado pequeñito se requieren años de cuidadosa estrategia y de esmerado desarrollo de la maldad personal! López Obrador podría pedirles a Jesús (¿alias El Cristo?) Ortega, a Carlos Navarrete y a Ruth Pantaleta (valga un segundo mi adjetivación machista) que por favor no anden usurpando pecados ajenos y que no pidan perdón por las faltas que no cometieron almas tan nobles y tan puras como las de ellos.

Si la población percibe que los políticos "viven dividiendo", no se debe a López Obrador: se debe a la labor de los dos partidos preferidos por la gran burguesía, el PAN y el PRI. Y, en igual medida, se debe a la ardua labor desinformativa de los medios de comunicación de la burguesía, parasitaria, que son prácticamente todos. Casi ninguno se salva.

Además, ¿de verdad creen los imbéciles del PRD que pidiendo disculpas van a conquistar un mayor número de votos? ¡Por el perro! ¿Desde cuándo ha sido sexy pedir disculpas? ¿Y qué tal la niñita cejoncita (muy tierna ella, eso que ni qué) cuando pronuncia torpemente la palabra "privatización"? De alguna manera nos está diciendo: "soy una pendejita que no sabe pronunciar bien una palabra de más de cuatro sílabas; escurro baba como un caracol; la educación que me dio la maestra Gordillo valió vergas". Además, yo nunca dejaría a mi hija al cuidado del tío Chucho, con esa lúbrica mirada que baja golosamente de sus ojos. Eso es abuso infantil.

M
e reconforta pensar que esa niña un día va a ganar una demanda en contra de sus padres, por haber consentido en hacerla quedar como una deficiente mental.

E
n un contexto coahuilense, lo peor es que quien deja de votar por el PRD tiene sólo dos alternativas "naturales": el PT y Convergencia, partidos a los que les ha sido retirado el registro en nuestra entidad.

¿
De qué tendría que pedir perdón López Obrador, que es en realidad al que se está culpabilizando con este spot, que más que "espot" es "esputo"? No digo palabra soez, vean el dicionario. Me vienen a la mente más de tres errores tácticos de López Obrador, que quizás ameritarían una disculpa de su parte; pero ¿debe pedir perdón López Obrador por defender el derecho de millones de mexicanos a expresar públicamente sus inconformidades? ¿Debe pedir perdón por acompañar —más que encabezar— a millones de mexicanos en la reivindicación de sus derechos políticos, vulnerados desde la elección presidencial de 2006? ¿Pedir perdón por salir a la calle? ¿Por negarse a hacer de las reformas electoral y energética una farsa, como quisieran el PAN, el PRI y una vergonzosa fracción del PRD, que es la que hoy está sacando estos spots?

Cuando el PRD desaparezca, que será muy pronto, el tío Chucho y su pandilla tendrán que hacer un nuevo spot donde nos pidan perdón, ahora sí en su propio nombre.

martes, noviembre 04, 2008

Coahuila: Campañas para diputados transcurren entre multas y bravuconería

Mi artículo de este mes para el periódico Kiosco.

Campañas para diputados transcurren entre multas y bravuconería
Gerardo de Jesús Monroy
erathora@gmail.com

Es un atasco del que las consecuencias deberían haber sido previstas con anticipación. Durante la campaña propagandística anterior a la jornada electoral del domingo 19 de octubre, cuando los ciudadanos de Coahuila emitimos nuestro voto para elegir diputados, los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional inútilmente intercambiaron —como acostumbran desde hace décadas— bravuconadas y amenazas tan cansinas como inútiles. El espectáculo de fanfarronería que montan en cada campaña electoral los dos grandes partidos en Coahuila es inútil, en primer lugar, porque para sus electores estas reyertas no redundan en una competencia real que transmita beneficios reales: sociales, económicos, jurídicos, políticos. Es inútil, además, porque ni siquiera sirve, pragmáticamente, para que la gente salga a votar en defensa de uno u otro partido, o de un tercero; antes bien, la permuta de insultos mantiene a los ciudadanos lejos de las casillas. Pensándolo mejor, ése es seguramente el objetivo que persiguen el PAN y el PRI con sus escupideras: aburrir a la ciudadanía hasta que ésta, decepcionada, abandone incluso el mínimo ejercicio del voto para que la política —la parte de la vida que nos es común a todos— se confirme periódicamente (¡y con nuestro permiso!) como territorio exclusivo de un grupúsculo de farsantes.

Un día antes de las elecciones, el sábado 18 de octubre, Rogelio Carbajal Tejada —casi recién llegado a la secretaría general del PAN para todo el país en sustitución de otro torreonense, Guillermo Anaya Llamas— acusó al gobernador de Coahuila Humberto Moreira Valdés (del PRI) de preparar una elección de Estado en favor del Revolucionario Institucional. Unas horas después, en pleno domingo de comicios, el presidente del PRI estatal, Rubén Moreira (hermano del gobernador), entrevistado tras llevar su voto a la urna, rechazó las imputaciones de Carbajal y contraatacó: si una intervención hubo, ésta se dio por parte del poder ejecutivo nacional —panista, como todos sabemos—, que públicamente llevó a cabo “diversos eventos” (sic) y continuó promoviendo sus actividades pese a la explícita prohibición legal. Rubén Moreira recordó que la transmisión de spots del PAN no fue suspendida a tiempo y que dependencias federales como el Infonavit (Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores) y la Sagarpa (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación) compraron espacios publicitarios en la prensa local, acción que en un alarde de ironía el hermano del “profe Beto” calificó de “descuido” por parte del gobierno federal.

Presidente panista, denunciado por violar la Constitución

El PRI, de hecho, denunció ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) al presidente panista Felipe Calderón por violar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 41, base III, apartado C, párrafo 2º, que dice: “Durante el tiempo que comprendan las campañas electorales federales y locales y hasta la conclusión de la respectiva jornada comicial, deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación social de toda propaganda gubernamental, tanto de los poderes federales y estatales, como de los municipios, órganos de gobierno del Distrito Federal, sus delegaciones y cualquier otro ente público. Las únicas excepciones a lo anterior serán las campañas de información de las autoridades electorales, las relativas a servicios educativos y de salud, o las necesarias para la protección civil en casos de emergencia”.

Menos de una semana antes de la elección, coahuilenses beneficiarios de programas sociales federales recibieron cartas personalizadas donde Calderón, con mediano disimulo, promovía de facto a los candidatos de su partido en el siguiente tenor: “sé que eres beneficiario del crédito Fonacot, y por eso quiero ponerte al tanto para que trabajadores como tú...” A continuación, el mandatario resumía algunas de las bondades del IMSS y del ISSSTE (programa Ésta es tu casa, etc.; véase nota de Hilda Fernández Valverde “Acusa PRI que Calderón violó la ley en Coahuila” en la versión on-line de El Universal, 18 de octubre). Ramón Verduzco, representante del PRI ante el consejo general del IEPC, consideró la posibilidad de exigir juicio político contra Calderón.

El erróneo IFE

Aparte de su queja contra el ejecutivo, el PRI acudió ante la Secretaría de la Función Pública para denunciar a diversas dependencias federales —Secretaría de Seguridad Pública, Fondo de Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (FOVISSSTE) y la mencionada Sagarpa— por publicitarse en tiempos electorales, y a la Secretaría de Gobernación por tolerar que esto ocurriera. Por último, demandó al árbitro mismo de la contienda, el Instituto Federal Electoral (IFE), que remitió a las empresas radiodifusoras y televisoras los spots de los partidos tan separados como revueltos: por ejemplo, los que promocionaban a los candidatos del IX distrito, con sede en Torreón, fueron transmitidos en Ciudad Acuña; y los de los candidatos del XIV distrito, correspondientes a Frontera, terminaron en Saltillo. Un caos casi cómico.

Durante las primeras semanas de campañas, de acuerdo con un expediente en manos del IEPC, el IFE omitió revisar el comportamiento de alrededor de 30 estaciones de radio, ubicadas en los municipios de Acuña, Allende, Múzquiz, Nava, Nueva Rosita, Parras, Sabinas y Zaragoza, que abarcan los distritos XVII, XVIII, XIX y XX. Tal ineficiencia se explica por haber instalado el IFE tan sólo cuatro sitios de monitoreo (Monclova, Piedras Negras, Saltillo y Torreón) para todo el estado. Con tan sólo los datos de estos sitios el IFE, desde la muy lejana capital del país, verificó el cumplimiento de la pauta. Cualquier estación que no sea escuchada en el centro de verificación es como si no existiera. No es vigilada. Como podemos ver, ciertos funcionarios continúan ejerciendo la arrogancia más o menos típica de las ciudades más o menos grandes: fuera de Torreón y Saltillo, todo es desierto.

Para que el lector de kioSco se haga una idea de la difícil labor que echó sobre su solitaria espalda el IFE, sepa que si nos fijamos nada más en los tres partidos que le dan más votantes a la entidad —PRI, PAN y PRD—, fueron transmitidos 160 000 anuncios. Ahora bien: no se redujo a tres, sino se extendió a nueve el número de partidos concursantes en estos comicios, y a lo largo de todo el proceso se transmitieron 425 831 anuncios a través de 127 canales electrónicos: 91 estaciones de radio y 36 de televisión.

Hasta el 7 de octubre, cuando el pleno del Congreso de Coahuila demandó públicamente al IFE rectificar su desempeño, el órgano electoral había detectado más de 27 errores en la programación de la publicidad y los partidos políticos habían presentado siete quejas relacionadas con el problema. El jefe de la bancada priista, Horacio Del Bosque Dávila, juzgó imposible para el IFE cubrir por sí solo el monitoreo de la publicidad partidista. “Si el IFE —adelantó— no puede con los comicios locales en nuestra entidad, menos podrá con el monitoreo en los 31 estados” (El Universal on-line, 7 de octubre). Sin embargo, desde la reforma electoral es facultad exclusiva del IFE controlar los spots. Hay que destacar que el Congreso coahuilense fue el único en oponerse a la reforma que hoy tiene al IFE atascado.

Medios y miedos

En medio de la campaña, el líder del PRI coahuilense reclamó al PAN por llevar ante el IFE una solicitud para realizar una revisión de los contenidos de los noticiarios y demás programas de radio y televisión donde se hablara del proceso electoral (“Rubén Moreira advierte sobre propuesta del blanquiazul”, nota de Raúl Coronado en el website de Milenio, 2 de octubre). Según Moreira, la nueva legislación electoral desestimula la discusión de temas políticos en los medios; la intención del PAN sería preparar el terreno para una impugnación, previendo su derrota en las urnas (que puntualmente tuvo lugar).

De resultar ciertas las elucubraciones de Moreira, la estrategia del PAN habría apelado, una vez más, al miedo. Recordemos que Felipe Calderón no sería hoy presidente si en su campaña de 2006 no hubiera excitado la respuesta irracional de los mexicanos machacando a toda hora, por todas las vías posibles, con una imagen diabólica —y ridícula— de su adversario, el perredista Andrés Manuel López Obrador.

Hoy el PAN genera el miedo en dirección de un sujeto-objeto distinto; no se enfoca directamente sobre el electorado, sino sobre el vehículo que lo hace llegar al electorado. Un monitoreo mal llevado es una sutil amenaza de una pesada multa a los canales radio y teledifusores, y una reducción de nuestra de por sí muy limitada libertad de expresión.

Multas cuantiosas

Tres empresas dedicadas a la radiocomunicación fueron sancionadas por el IFE con multas cuantiosas; aparentemente, las estaciones de radio pertenecientes a estas empresas incumplieron con las pautas de difusión de spots de partidos políticos.

Las empresas sancionadas fueron Administradora Arcángel S.A. de C.V., filial de Grupo Imagen y concesionaria de XEDE-AM, “La Caliente” (597 290 pesos de multa); Impulsora Radial del Norte S.A. de C.V., concesionaria de XHSG-FM, “Romántica 99.9” (715 644.72 pesos de multa); y Anáhuac Radio S.A., concesionaria de XHPSP-FM (625 558.05 pesos de multa). La primera estación de la lista se oye en Saltillo, las otras dos en Piedras Negras.

Tan desproporcionales resultan estas multas que, de acuerdo con el columnista Mario Gálvez, una de ellas excede más de tres veces el monto de ventas anuales de la estación castigada (“Sanciones draconianas”, columna Politicuentos en La Opinión - Milenio, 16 de octubre).

Para la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT) no hay manera de justificar las sanciones pues la incorrecta difusión de spots —con la parte de culpa que les toca a los concesionarios— fue, como queda explicado en párrafos anteriores, provocada en gran medida por el propio IFE, sobrecargado de trabajo y consiguientemente incapaz de realizar con la necesaria eficacia el monitoreo.

Además, quienes defienden a los inculpados argumentan que la autoridad no les permitió a los representantes de las estaciones aportar pruebas de descargo ni tomó en cuenta la situación financiera de las empresas.

lunes, octubre 13, 2008

Revista Proceso: selección del libro de memorias de Ugalde

Esta semana, la revista Proceso ofrece una selección del libro de memorias del ex-presidente del IFE Luis Carlos Ugalde. El libro se titula Así lo viví, testimonio de la elección presidencial de 2006 y será publicado por la editorial Grijalbo. Como ocurre siempre con los libros de memorias de los hombres que se han dedicado a la política (Carlos Salinas de Gortari, José López Portillo), pocas razones hay para pensar que Ugalde intentará otra cosa que "limpiar su nombre"; con todo, resultan interesantes las revelaciones que dejan ver las palabras de Ugalde, aunque haya que leer "entre líneas". Por ejemplo, pese a que Ugalde pretende retratarse a sí mismo como si hubiera sido muy independiente de Elba Esther Gordillo, su propio dicho lo pone en ridículo y realza la participación de Gordillo en el proceso electoral. Asimismo, Ugalde formula de manera cautelosa una pregunta: ¿sería presidente hoy Felipe Calderón si el IFE no hubiera tolerado por tanto tiempo la campaña sucia del PAN y los súper empresarios en contra de Andrés Manuel López Obrador? En este blog les ofrecemos una "selección de la selección" de lo que escribió Ugalde, esperando que despierte el deseo de los lectores de adquirir el número de esta semana de Proceso, una de las pocas revistas de circulación nacional que intenta cubrir con objetividad los acontecimientos más relevantes de la vida política de nuestro país (Nota: las observaciones entre paréntesis de los siguientes párrafos las hace Proceso, no Ugalde).

(...) La interrogante central es si el conflicto después del 2 de julio es consecuencia de que las contiendas fueron inequitativas. Si Fox no hubiera hablado y los empresarios no hubieran transmitido sus spots, ¿López Obrador habría aceptado el resultado que no le favoreció? Y, más importante quizá, ¿habría ganado Felipe Calderón?

(...)

Hacia las 11:40 de la noche (del 2 de julio de 2006), poco antes de entrar a la última sesión del Consejo General, cuando iba a bordo de la camioneta que me transportaba a la sala de sesiones, hablé con el presidente (Fox). La charla fue ríspida y desagradable.

-Señor presidente, como ya lo ha escuchado, la elección está tan cerrada que no pudimos anunciar quién ha ganado la elección para presidente de la República.

Esperaba una respuesta de apoyo institucional. No la hubo. Con tono seco y altivo me dijo que era una lástima que no hubiera anunciado ganador. Según él, todas las encuestas "serias" mostraban un ganador claro (...) Me dijo que estaba colocando al país en una situación de ingobernabilidad por no haber dado ganador.

En ese momento me enojé y exalté. ¡Cómo era posible que Fox le reclamara a la autoridad electoral y, con sus palabras, sugiriera como error no dar ganador! El IFE es una autoridad que da resultados si los hay, y nuestra función no era anunciar triunfos "para que hubiera gobernabilidad", sino dar resultados, aunque éstos fueran que, con base en la información dura, todavía no había ganador. (...)

Con su tono y actitud, Fox pretendía transferirme a mí la culpa de la posible ingobernabilidad del país. Olvidaba que sus declaraciones durante las campañas habían contribuido a construir un clima conflictivo. Molesto, le dije:

-Mi función como presidente del IFE es respetar los acuerdos del Consejo General y acatar la decisión del Comité del Conteo Rápido. El comité me informó que la elección está tan cerrada que es imposible saber quién ganó. Y así lo hice.

Colgamos de manera abrupta. Yo estaba bastante molesto. Supongo que él lo estaba más.

Cuando estaba bajando de la camioneta (...), (Alejandro) Ríos Camarena (secretario de Ugalde) recibió en su teléfono una llamada de Elba Esther Gordillo.

-Habla Elba Esther Gordillo. Comuníqueme con Luis Carlos Ugalde -le dijo la lideresa magisterial.

-El doctor Ugalde no puede tomar la llamada, está a punto de entrar a la sesión del Consejo General.

-¡Cómo que no puede tomar la llamada! Usted no sabe quién soy.

Mientras caminábamos para ingresar a la sala de sesiones, observé a Alejandro contrariado. En ese momento no sabía con quién hablaba. Elba Esther le decía:

-Necesito hablar con él, porque está poniendo al país en una situación muy grave. Necesito hablar con él antes de que inicie la sesión.

Ríos Camarena insistió:

-No puedo comunicárselo.

La doble negativa de Alejandro enfureció a "la maestra". Ella había sido gestora de mi elección como presidente del IFE en 2003 y en el momento más crítico de mi gestión mi secretario particular le negaba hablar conmigo. Lo insultó y le dijo que se arrepentía de haber votado por mí como presidente del IFE años antes.

-Ha sido el peor error de mi vida -dijo Elba Esther.

Alejandro cortó la llamada. (...) Eran las 11:45 de la noche. Mientras entrábamos en el salón de sesiones sentí un ambiente tenso. Muy diferente de la sesión de esa mañana. Sonó nuevamente el teléfono de Ríos Camarena.

-Necesito hablar con el consejero presidente.

Era nuevamente Elba Esther Gordillo.

-No puede tomarle la llamada -reviró Ríos Camarena.

-Dígale que le faltó valor para decir quién ganó.

(...) Tiempo después una persona que había presenciado la conversación de Elba Esther con mi secretario particular me narró que estaba furiosa. Quería que anunciara que Calderón había ganado. Al colgar (...) habría dicho:

-Le faltaron huevos a Ugalde.

(...)

(Ese mismo 2 de julio, antes de que Ugalde hablara con Fox, Ríos Camarena había contestado otra llamada.)

(Ríos Camarena) me dijo: "Felipe Calderón quiere hablar contigo". Hice una exclamación silenciosa con los brazos, en tono de rechazo. (...) Todas las reglas eran conocidas y estaban a la vista (...).

-El doctor Ugalde no está tomando llamadas de ningún candidato -contestó de manera inmediata Ríos Camarena, al observar mi reacción. Del otro lado de la línea insistían en que Calderón quería hablar conmigo.

-Lo lamento -dijo Ríos Camarena-, es una decisión tomada hace días y no hablará con ningún candidato.

Desde las cuatro de la tarde, Felipe Calderón tenía la certeza de que había ganado la elección, y quería que el presidente del IFE lo anunciara (...) Sin embargo, partía de un error. Efectivamente, iba literalmente arriba en la mayoría de las encuestas de salida, pero la distancia que lo separaba era tan pequeña que el conteo rápido sería insuficiente para determinar, con plena certeza, que el candidato del PAN era el triunfador esa noche.

(Durante la campaña, cuando el TEPJF ordenó al IFE suspender los spots donde se calificaba a López Obrador como "un peligro para México", Calderón también había hablado telefónicamente con Ugalde.)

Argumentó que si el IFE los prohibía (los spots), se estaría limitando la libertad de expresión y se daría un golpe a la democracia. Su tono de voz reflejaba molestia. Expresó que era inadmisible que los consejeros cediéramos frente a las pretensiones del PRD. Me dijo que tenía derecho a decir lo que pensaba, y que el IFE no se lo podía prohibir. (...)

Le dije que la señal del Tribunal Electoral era muy clara. "Los magistrados quieren que se detengan las campañas negativas. Si no lo hacemos nosotros -explicaba-, lo harán ellos, y yo no puedo permitir que el IFE sea omiso frente a un mensaje claro de los magistrados". (...)

El tono de la charla era áspero. Calderón insistía en que no teníamos derecho a retirar sus spots.

-Lo lamento mucho, pero mi voto es a favor del retiro de los spots y no lo cambiaré -reiteré al candidato del PAN.

Con el paso del tiempo he recordado varias veces esa conversación. He reflexionado sobre el contraste entre el Felipe Calderón que como candidato era defensor de la libertad de expresión, a costa de lo que fuera, y el Felipe Calderón que como presidente publicó una reforma constitucional, en noviembre de 2007, que prohíbe el tipo de publicidad política que él mismo empleó contra AMLO y que defendió ante mí en abril de 2006 (...).