domingo, octubre 05, 2008
No me llames “espurio” (Don't call me “spurious”)
Para los que no se enteraron, les cuento rapidito. Ahí tienen que el viernes 3 por la mañana, el presidente ilegítimo Felipe Calderón (apodado FeCal por el lépero ingenio de nos, el populacho) andaba muy contento en su palacio dando un discurso durante la entrega del Premio Nacional de la Juventud. Algo decía Felipe en elogio de la libertad de expresión y de los estudiantes asesinados por el gobierno en 1968, cuando “desde algún lugar entre el bosque de jóvenes” (como escribe en su crónica Enrique Castillo González) uno de los presentes grita: “¡espurio!”, con todo el ímpetu de sus pulmones. Estallaron las risas, los aplausos y los signos de aprobación. Los guaruras del presidente se internaron en el auditorio y se escuchó un nuevo (¿o viejo?) grito: “¡no hay libertad!” A Felipe, nervioso y malcontento, no cesaron de escapársele fosforescentes “gallos” durante el resto de su discurso. Repitió que en México hay libertad y procedió a callarse y a otorgar los premios.
Entonces un muchacho pelirrojo, enfundado en un traje oscuro, se adelanta hacia el proscenio; recoge la presea de manos del usurpador pero no lo saluda, lo deja con los cortos bracitos extendidos: era el que había gritado, un estudiante de ciencias llamado Andrés Leonardo Gómez Emilsson.
No bien había concluido (¿o no había concluido bien?) la ceremonia cuando los pelafustanes del Estado Mayor detienen por la fuerza, y sin que medie acusación alguna, a Andrés, junto a Marco Virgilio Jiménez Santiago (el de “¡no hay libertad!”). La noticia, pese a ser silenciada por los medios de comunicación más vistos, corría ya por internet. El locutor de radio Jacobo Zabludovsky pidió a los reporteros del programa De 1 a 3 dar seguimiento a lo que les sucediera a los jóvenes. Dada la presión pública, éstos fueron liberados unas horas más tarde; pero, con sus acciones, los muy elementales elementos del Estado Mayor demostraron que el grito de Marco significa una vergonzosa verdad.
Revise mi hipócrita lector los comentarios dirigidos a Andrés en el blog Fábrica de inventores; entre decenas de felicitaciones, no faltan ejemplos de racismo (“es un renegado que no se ha quitado el penacho”) o de homofobia (“qué se puede esperar de un renegado que se pinta el pelo de ese color... es un joto”). Uno rápidamente se da cuenta —basta echar un vistazo a sitios como éste o éste— de que el primer impulso de esos que defienden que Calderón se haya posesionado de la presidencia “haiga sido como haiga sido” (expresión que por lo visto abarca fraudes electorales, campañas sucias y otras legalísimas tretas) es adjetivar de “indios”, “negros”, “nacos”, “tontos” y “escandalosos” a quienes se inconforman con un estilo de conducir la política en el que el fin justifica los medios. Los dos protagonistas del incidente del viernes podrán ser escandalosos o nacos, más o menos negros o más o menos blancos, pero de tontos nada: a sus 24 años, Marco es tesista de la carrera de historia en la UNAM; en cuanto a Andrés, que recién llega a la mayoría de edad, ha ganado no pocas medallas en concursos nacionales e internacionales de matemáticas.
Observo que el video anterior, como otros que en YouTube ilustran las mismas escenas, toma sus imágenes de un video original del periódico El Universal; sin embargo, la cuenta de YouTube de El Universal no muestra ningún video alusivo al tema; ¿por qué será?
La aventura de Marco y Andrés rebasa lo anecdótico y alcanza lo sintomático. Viene al caso recordar que el año pasado, el martes 27 de marzo, durante un encuentro con becarios de la fundación Telmex, Calderón fue recibido con abucheos y estruendosas rechiflas. Los medios de manipulación masiva dieron a conocer una grabación de audio editada, 'expurgada', digamos, libre de incómodos clamores, pero (una vez más) en el noticiario de Zabludovsky difundieron el sonido de la ceremonia íntegro, con gritos.
La 'convivencia' con los becarios es, hasta hoy, la más avergonzada de las intervenciones en público de Calderón, por la cantidad de personas que le manifestaron su repudio.
Unos meses más tarde, el sábado 24 de noviembre del año pasado, durante la inauguración de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, Jalisco, el espurio personaje fue acusado de usurpador —en voz muy, muy alta— por una joven que, más rápido de lo que te lo cuento, fue retirada del salón por el grupo de fieles y descerebrados esclavos que integra el Estado Mayor Presidencial, pero no antes de que la concurrencia escuchara: “Felipe Calderón, eres un fraude; eres un pelele y no es insulto, es descripción; tú no eres presidente de nadie”. A continuación, las imágenes de la indómita mujer con la que más de 13 967 mexicanos nos queremos casar (a juzgar por el número de 'clics' en algunos de los videos que reproducen el acontecimiento; a propósito, dicen las buenas lenguas que su nombre es 'Liz' o 'Elizabeth'). Noten que hasta para la esposa y los allegados de Calderón es imposible contener la risa.
Aquí, una toma de cámara más próxima al rostro de Calderón, que sonriente agradece a Liz el piropo (el pobre debe estar pensando: “ya con que no me recuerden a mi madrecita es bastante”).
Podríamos pasar varias horas considerando centenares de casos que muestran el agravio y la exasperación de una parte notable de la juventud. Un pequeño grupo de viejos políticos reaccionarios y ladrones —con el respaldo de un grupo no tan pequeño de comunicadores corruptos y mentirosos— obtuvo la jefatura del gobierno nacional e intenta ahora cancelar el futuro de estos jóvenes deshaciéndose del recurso del que mal o bien depende principalmente nuestra economía, el petróleo. La estrategia del PAN para apoderarse de la presidencia en 2006 se basó en la descalificación: los conservadores no previeron (o no les importó) que recurrir a la mentira para vencer a Andrés Manuel López Obrador implicaba el desprecio de la sensibilidad ética y de la inteligencia de quienes apoyaban a Andrés Manuel, y aun de quienes apoyaban a cualquier otro candidato, incluido Calderón; la campaña del 2006 implicó el desprecio de la ciudadanía. Los insultos regresan en 2008 al mismo PAN, se vuelven en contra del partido y le escupen en la cara al usurpador: Felipe Calderón no es el presidente del empleo, sino el presidente del insulto ('presidente del odio' lo bautizó el monero José Hernández); sólo con desprecio e insultos pueden los jóvenes referirse a Calderón; es imposible sentir el menor respeto por FeCal.
Vínculos interesantes:
En El Universal recuerdan otros casos de chamacos gritones
Información del viernes en La Jornada
Artículo de Enrique Castillo en el portal Kaos en la red
Andrés Manuel respalda a Andrés Leonardo
Perfil de Andrés Leonardo en el blog Fábrica de inventores
jueves, agosto 09, 2007
La fórmula mágica
David Luhnow
Wall Street Journal
4 de agosto de 2007
Ha construido su fortuna a la antigua: mediante monopolios
Ciudad de México. Carlos Slim es el Señor Monopolio de México. Es difícil pasar un día en este país y no poner dinero en su billetera. El magnate de 67 años controla más de 200 compañías en sectores como telecomunicaciones, tabaco, construcción, minería, bicicletas, gaseosas, aerolíneas, hoteles, ferrocarriles, banca e imprenta. Slim dice que ha "perdido la cuenta". En total, todas sus empresas representan más de un tercio del valor del principal índice bursátil de México, mientras que su fortuna asciende a 7% de la producción económica anual de ese país (en su punto álgido, la riqueza de John D. Rockefeller llegaba a 2,5% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos).
"Este restaurante es el único lugar en México que no pertenece a Carlos Slim", bromea en su carta un local de comida en Ciudad de México.
La riqueza de Slim ha crecido más rápido que cualquier otra en el mundo, aumentando en más de US$20.000 millones en los últimos dos años para llegar actualmente a unos US$60.000 millones. Si bien el valor de mercado de sus empresas que cotizan en bolsa podría caer, hoy es probablemente más rico que Bill Gates, que según la revista Forbes tenía un patrimonio de US$56.000 millones en marzo. Sería la primera vez que una persona del mundo en desarrollo ocupa el primer lugar desde que la revista comenzara a seguir a los ricos fuera de EE.UU. en los años 90.
"No es una competencia", dijo Slim hace poco durante una entrevista, jugueteando con un habano sin prender en una oficina en un segundo piso decorada con pinturas mexicanas del siglo XIX. Un hombre relativamente modesto, que usa las corbatas de sus propias tiendas, Slim afirma que no se siente más rico sólo porque lo es en el papel.
¿Cómo logró este hijo mexicano de inmigrantes libaneses llegar a estas cimas? Lo hizo al ensamblar monopolios, algo parecido a lo que hizo John D. Rockefeller con la industria de la refinación de petróleo durante la era industrial. En el mundo postindustrial, Slim ha construido un baluarte en torno a la telefonía en México. Sus compañías Teléfonos de México SAB (Telmex) y Telcel controlan 92% de todas las líneas fijas y 73% de la telefonía móvil, respectivamente. Al igual que Rockefeller en su momento, Slim ha acumulado tanto poder que es considerado un intocable en su país, una fuerza tan grande como el Estado mismo.
Slim es un caso de estudio sobre las contradicciones. Dice que le gusta la competencia en los negocios, pero intenta bloquearla cada vez que puede. Le encanta hablar acerca de las tecnologías, pero no usa una computadora y prefiere el papel y el lápiz. Ha sido anfitrión de personajes tan variados como Bill Clinton y Gabriel García Márquez, pero en muchos sentidos es provinciano. No le gusta mucho viajar y dice con orgullo que no posee ninguna vivienda fuera de México. En un país fanático del fútbol, le gusta el béisbol. ¿Su equipo favorito? Los Yankees de Nueva York.
Sus admiradores dicen que Slim, un insomne que se queda hasta altas horas de la noche leyendo libros de historia (Ghengis Khan y sus engañosas estrategias militares es uno de sus temas favoritos), encarna el potencial de México para convertirse en un tigre latino. Su austeridad, tanto en sus empresas como en su vida privada, dicen, es un modelo de moderación en una región en la que muchos grandes empresarios son conocidos por ostentar su riqueza.
Para sus detractores, no obstante, el auge de Slim dice mucho acerca de los problemas más profundos de México, incluyendo la brecha entre ricos y pobres. En el último ranking de la ONU, México figura en el lugar 103 entre 126 países en cuanto a igualdad. En los últimos dos años, Slim ha ganado casi US$27 millones el día, mientras que un 20% de la población vive con US$2 o menos al día.
"Es como EE.UU. y los grandes industrialistas de 1890. Sólo que Slim es Rockefeller, Carnegie y J.P. Morgan todo en uno", afirma David Martínez, un inversionista mexicano que vive en Nueva York.
"Es sorprendente ver cómo las grandes empresas han capturado el Estado mexicano", dice Eduardo Pérez Motta, presidente de la Comisión Federal de Competencia de México. "Es un riesgo para nuestra democracia y está sofocando nuestra economía".
Como el rostro de la nueva élite, Slim representa un difícil desafío para el nuevo presidente del país. Felipe Calderón tiene que decidir si debe contener a Slim, a pesar de su reputación de ser el mayor empleador privado y contribuyente tributario del país. El Congreso casi nunca aprueba leyes que amenacen sus intereses. y sus empresas representan una parte importante del ingreso publicitario de México, por lo que los medios son reacios a criticarlo.
En los últimos meses, Calderón ha tratado de llegar a un acuerdo a puertas cerradas con Slim. En varios encuentros cara a cara, el presidente ha tratado de convencer al magnate de aceptar una mayor competencia, según fuentes al tanto. El gobierno tiene una carta de peso: Slim no puede ofrecer video —un mercado potencialmente gigantesco— en sus redes sin la aprobación del gobierno. Pero algunos cercanos a Calderón dicen en privado que estas conversaciones reservadas le siguen el juego a Slim, ya que le permiten circunvalar a los reguladores del país, lo que subraya la debilidad de las instituciones mexicanas. Slim afirma que sus compañías están en "contacto constante" con los reguladores, pero le restó importancia a la noción de una negociación secreta.
Slim —un hombre al que le gusta hablar y que suele ser empático, aunque también se enoja con facilidad— rechaza la etiqueta de monopolista. "Me gusta la competencia. Necesitamos más competencia", dice mientras toma unos sorbos de Coca-Cola Light. Slim recalca que sus empresas operan en mercados competitivos y que México representa sólo un tercio de los ingresos de su operadora celular América Móvil SAB, que tiene clientes desde San Francisco a Santiago de Chile.
La estrategia de Slim ha sido consistente a lo largo de su carrera: comprar compañías a precio de liquidación, reestructurarlas y marginar a la competencia sin piedad. Después de obtener el control de Telmex en 1990, Slim se apoderó rápidamente del mercado de cables de cobre que esa empresa usa para los cables de teléfono. Compró uno de los dos principales proveedores y se aseguró que Telmex no adquiriera cables del otro proveedor. Al final logró que los dueños de la otra empresa vendieran su negocio a Slim.
Su control sobre la telefonía mexicana ha atrasado el desarrollo del país. Sólo un 20% de los hogares de ese país tiene una línea de teléfono y sólo un 4% de los mexicanos tiene acceso a banda ancha. Según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), los consumidores y empresas de México pagan precios superiores al promedio por sus llamadas telefónicas.
Slim concuerda en que muchas industrias en México son dominadas por grandes compañías, pero no ve problema en ello mientras ofrezcan buen servicio y buenos precios.
Los años clave
El año que moldeó el futuro de Slim fue 1982. La caída en los precios del petróleo llevó a que México cayera en picada. Cuando el presidente saliente José López Portillo nacionalizó los bancos, la tradicional élite empresarial temió que el país se volviera socialista y comenzó a abandonar México. Muchas empresas se vendían a un 5% de su valor libro. Slim adquirió decenas de grandes firmas a precio de ganga, decisión que fue recompensada cuando la economía comenzó a recuperarse en los años siguientes. "Los países no quiebran", dijo Slim a sus amigos en esos años.
A pesar de sus habilidades empresariales, muchos mexicanos creen que su gran momento fue el ascenso al poder de Carlos Salinas en 1988, un tecnócrata educado en la Universidad de Harvard que quería modernizar el país. Ambos hombres hicieron amistad a mediados de los años 80. Salinas privatizó cientos de empresas estatales, incluyendo Telmex en 1990. Slim, junto a Southwestern Bell y France Telecom, ganó la subasta, por sobre un grupo de empresas encabezado por su amigo Roberto Hernández. Éste último después insinuó que la venta estaba arreglada, algo que tanto Slim como Salinas han negado siempre. Sea como sea, el proceso de privatizaciones creó una nueva clase de superricos en México. En 1991, el país tenía a dos hombres con una fortuna superior a los US$1.000 millones en la lista de Forbes. En 1994, al final del sexenio de Salinas, ya eran 24. Y el más acaudalado de todos era Slim.
Retrospectivamente es fácil ver por qué Slim y Hernández consideraban que Telmex era un trofeo que bien valía la pena terminar con su amistad. Mientras que países como Brasil y Estados Unidos disolvieron sus monopolios estatales al crear a partir de éstos varias empresas que competían entre sí, México vendió su compañía intacta, excluyendo cualquier competencia en los primeros seis años. Y a diferencia de otros países, a Telmex se le permitió ofrecer los tres servicios —llamadas locales, de larga distancia e inalámbricas— en todo el país. Al principio, el gobierno ni siquiera se empeñó en crear un regulador para el mercado de la telefonía, lo que sólo ocurrió tres años después de la privatización.
A lo largo de los años, la mayoría de los intentos de regular a las compañías de Slim ha fracasado. La Cofetel, el regulador de las telecomunicaciones, era tan débil en los años 90 que los rivales de Telmex lo tildaron de "Cofetelmex". Cuando las autoridades trataban de actuar, los abogados de Slim bloqueaban la iniciativa en los bizantinos tribunales del país.
El dueño de Telmex también tenía amigos en altos cargos. Cuando fue electo presidente en 2000, Vicente Fox escogió a Pedro Cerisola, un ex empleado de Telmex, como secretario de Comunicaciones y Transporte. Cerisola, quien no quiso comentar para este artículo, rara vez hacía algo en contra de su ex compañía, afirman ejecutivos de telefónicas rivales.
Con el dinero proveniente de su imperio telefónico, Slim se ha expandido a otros mercados en México y América Latina. América Móvil tiene 124 millones de clientes en más de 10 países en la región.
En su país natal, Slim se ha enfocado en industrias que dependen de contratos gubernamentales. Su nueva compañía constructora, Ideal SAB, apuesta a gestionar algunas de las carreteras más grandes de México. Su empresa de servicios petroleros construyó hace poco la mayor plataforma de crudo del país.
En privado, algunos líderes de negocios dicen que sienten que Slim se ha vuelto demasiado codicioso. La muerte de su esposa Soumaya en 1999 lo dejó sin un cable a tierra, dice Enrique Trigueros, amigo de Slim cuando ambos eran jóvenes corredores de bolsa en los años 60. "Ella era una mujer especial, del tipo que sabe mantener a raya a un hombre. Hoy, lo único en lo que puede pensar es negocios", afirma.
sábado, julio 07, 2007
La riqueza insultante de Carlos Slim, fruto del paraíso fiscal mexicano
Desde abajo
5 de julio de 2007
La ironía que significa que el presunto hombre más rico del mundo sea mexicano, significa un tópico que toca los temas de la desigualdad y la injusticia, pues México representa un paraíso fiscal para los empresarios como el dueño del mayor monopolio de las telecomunicaciones en el mundo, y un verdadero “infierno” para los pequeños contribuyentes: “En un país lleno de pobreza como lo es México no puede haber el hombre más rico del mundo”, sentenció el economista Francisco Tobal Quezada, coordinador de finanzas de la Academia Hidalguense de Educación y Derechos Humanos (ACADERH).
Pachuca, Hgo., México.- Es “insultante” que Carlos Slim se convierta en el hombre más rico del mundo cuando en México se viven estados de alta marginación, desigualdad y pobreza.
Esto fue expresado así por el economista Francisco Tobal Quezada, coordinador de finanzas de la Academia Hidalguense de Educación y Derechos Humanos (ACADERH) quien recalcó que uno de los motivos por los cuales el presidente del Grupo Carso se ha convertido en el mayor magnate en el mundo, es gracias a los altos índices de evasión fiscal que el gobierno mexicano permite a los grandes empresarios como Slim.
Y a pesar de que unos lo llaman uno de los más ricos del mundo y otros no, para Quezada es lo de menos: “El lugar que ocupe. Es insultante para la población de México donde hay mediciones que indican que hasta el 70 por ciento de la población es pobre, aunque hay otras que dicen que sólo es 60. Pero de todas formas es injusto económicamente”.
La ironía que significa que el presunto hombre más rico del mundo sea mexicano, es un tópico que toca los temas de la desigualdad y la injusticia, pues, México representa un paraíso fiscal para los empresarios como el dueño del mayor monopolio de las telecomunicaciones en el mundo –Telmex, cedido a Slim por el expresidente Carlos Salinas de Gortari-, y un verdadero “infierno” para los pequeños contribuyentes: “En un país lleno de pobreza como lo es México no puede haber el hombre más rico del mundo”, sentenció.
“La labor del gobierno es distribuir la riqueza, a través de la política fiscal; sin embargo, se da trato preferencial a los ricos como se pretende en la reforma fiscal. Y la mayor parte de ellos son grandes evasores fiscales y el gobierno debe ser estricto con ellos, como es el caso de Slim.
“Se debe acabar con el trato preferencial para los grandes empresarios y dejar de perseguir a los pequeños contribuyentes; esto es la utilización de la desigualdad y la injusticia como herramientas del estado hacia la población”.
Y los benéficos para Slim se hacen mayores gracias a la diversificación de sus inversiones –señaló Quezada-, “por eso es difícil contabilizar su riqueza”.
Y aunque se ha dicho que Slim seguirá los pasos filantrópicos del magnate de las computadoras, el estadounidense, Bill Gates, como “una estrategia para lavar un poco la mala imagen que tienen los ricos”, las aportaciones del empresario mexicano serán tan solo del 5 por ciento, por todo lo anterior “esto es muy injusto”, sentenció el economista.
jueves, junio 14, 2007
La Ley del ISSSTE es un regalo a las Afores
Zósimo Camacho
Contralínea
1a quincena de junio de 2007
Los grupos financieros -mayoritariamente de capital trasnacional- que controlan el mercado de capitales en México verán acrecentar sus activos en más de 58 mil millones de pesos cuando, en tres años, comiencen a captar los ahorros de los afiliados al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
El fondo del Pensionissste cuenta actualmente con más de 58 mil 500 millones de pesos. Las cuentas individuales de los trabajadores podrán ser “recibidas” por las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) en 2010, cuando se cumplan tres años de aprobada la reforma que finiquitó el sistema solidario de cuentas.
Los fondos de los trabajadores del apartado B, quienes laboran para las instituciones del Estado mexicano, se sumarán a los 718 mil 146 millones –según cifras de la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados– que ya administran las Afores y que provienen de los ahorros de los trabajadores del apartado A, aquellos que trabajan para las empresas privadas. A 10 años de la reforma a la Ley del IMSS, las Administradoras mantienen uno de los cobros por manejo de cuentas más altos del mundo y, al mismo tiempo, otorgan exiguos rendimientos (Fortuna 49).
“En este momento la Ley plantea que lo que los trabajadores han ahorrado en el SAR (Sistema de Ahorro para el Retiro) se pase de manera automática al Pensionissste; pero también contempla que a los tres años de entrada en vigor, los trabajadores podrán cambiarse a cualquiera de las Afores que exista en el mercado”, dice la secretaria de la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados, Rosario Ortiz.
La legisladora agrega que “entonces pasará lo que ya ocurrió con los del IMSS. Las Afores van a lanzar una campaña mediática muy fuerte para ganarse a los trabajadores que están en el Pensionissste. Y como los trabajadores conocemos muy poco acerca del manejo financiero, terminarán otorgando sus ahorros a los grandes grupos empresariales. Esto ya ocurrió anteriormente; hicieron un gasto impresionante en publicidad, pero obtuvieron la administración de los ahorros”.
Los beneficiados
En el actual sistema de pensiones mexicano existen 21 Afores propiedad de igual número de grupos financieros. A pesar de que la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) ha calificado de un “triunfo” la existencia de más de 20 opciones en el mercado de las administradoras de fondos, sólo seis acaparan el 62.5 por ciento del total de las cuentas: Banamex, Bancomer, Inbursa, GNP, Banorte y Principal.
De acuerdo con cifras de la Consar, al mes de marzo de 2007, la Afore Banamex es la que más número de cuentas de trabajadores administra: 5 millones 711 mil 610, lo que representa el 15.1 por ciento del total.
Banamex fue comprado en 2001 al “amigo de Fox” Roberto Hernández por la estadunidense Citigroup Inc., el conglomerado financiero más importante del mundo. La transacción, por 12 mil 500 millones de dólares, se realizó mediante la Bolsa Mexicana de Valores con el objetivo de evitar el pago de impuestos. Banamex fue el banco más favorecido por el Fobaproa. Al momento de la compra, los pagarés del rescate bancario representaban 58 por ciento del valor total del banco.
Aunque la institución bancaria dejó de ser “mexicana”, los dueños estadounidenses conservaron casi sin cambios al grupo directivo de la institución. Al frente se encuentra Manuel Medina Mora, hermano del actual procurador General de la República Eduardo Medina Mora, quien encabezó de 2000 a 2005 el organismo de inteligencia y contrainteligencia civil mexicana, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional.
La Afore Bancomer administra los ahorros de 4 millones 335 mil 130 trabajadores, el 11.5 por ciento del total de los asalariados en México. La compra total del banco, por parte del grupo financiero español Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, se concretó en febrero de 2004 con objeciones del gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, y el “total respaldo” del entonces secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, quien incluso celebró ante estudiantes de la universidad de Columbia: “México tendrá en breve el primer banco totalmente español en su territorio”.
Hasta 2001 el accionista mayoritario del banco era el gobierno mexicano, quien en junio de ese año inició la venta de sus acciones. La supervisión de la transacción fue considerada “deficiente” por la Auditoría Superior de la Federación en el Informe de la revisión de la Cuenta Pública 2002.
Incluso, las acusaciones de haber utilizado dinero de procedencia ilícita para la compra de Bancomer le valieron a BBVA la apertura de investigaciones en Estados Unidos y España que concluyeron con el enjuiciamiento de 22 directivos, entre ellos su ex presidente Emilio Ybarra, por el desvío de casi 20 millones de euros a cuentas secretas en Suiza y otros países europeos. En México prevaleció el “respaldo” de Gil Díaz.
Bancomer fue otro de los principales beneficiarios del Fobaproa y actualmente genera el 70 por ciento del total de las utilidades que BBVA obtiene de América Latina y el 28 a nivel global. El directivo designado para encabezar BBVA Bancomer es Ignacio Deschamps González.
Afore Inbursa administra el 9.5 por ciento del total de las cuentas de los trabajadores mexicanos, es decir, 3 millones 597 mil 951. El banco es el brazo financiero del emporio del magnate mexicano y segundo hombre más rico del mundo Carlos Slim Helú, cuyo patrimonio supera los 53 mil 100 millones de dólares, es decir, alrededor del 6.3 por ciento del producto interno de México.
Slim construyó su fortuna sobre la antigua paraestatal Telmex, la cual, ahora en sus manos, mantiene el monopolio del servicio telefónico en el país. Además de Inbursa y Telmex, Slim es dueño, entre otras empresas, de América Móvil y la constructora Ideal.
La Afore Profuturo del Grupo Nacional Provincial posee las cuentas de ahorros de 3 millones 389 mil 462 trabajadores, el 9 por ciento del total. El dueño de este grupo financiero es el segundo hombre más rico del país –con alrededor de 3 mil millones de dólares–, Alberto Bailleres, quien también posee El Palacio de Hierro y la minera Peñoles.
Además, cuenta con la casa de bolsa Valmex y es el “apoyo financiero y guía” de la junta de gobierno del Instituto Tecnológico Autónomo de México.
La Afore de Banorte Generali administra el 8.7 por ciento del total de los fondos de ahorro de los trabajadores, es decir, 3 millones 288 mil 188. Esta administradora fue conformada por el grupo Financiero Banorte, de Roberto González Barrera, y la italiana Assicurazzioni Generali.
Además del grupo financiero, González Barrera es dueño de Maseca. De 1988 a 1991 otorgó préstamos “a la palabra” a Raúl Salinas –hermano del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari–, con quien rompió por adeudos pendientes cuando estuvo en prisión.
Principal Afore, del estadounidense Principal Financial Group, administra 3 millones 290 mil 479 de cuentas de ahorro individuales, alrededor de 8.75 por ciento del total.
Otras Afores que administran más de un millón de cuentas de ahorro de los trabajadores son Santander, del grupo financiero español Santander, con 3 millones 25 mil 319; Siglo XXI, la cual perteneció esporádicamente al propio IMSS y ahora se encuentra en manos del grupo financiero IXE, de Enrique Castillo Sánchez Mejorada, y que actualmente suma alrededor de 2 millones 600 mil cuentas; el británico-hongkonés HSBC, con un millón 767 mil 486 fondos de ahorro; Azteca, de Salinas Pliego, dueño también de Televisión Azteca y Elektra, entre otras empresas, con un millón 254 mil 547 cuentas, y Actinver, de Héctor Madero, con un millón 229 mil 964.
La “quiebra” del ISSSTE
De acuerdo con los impulsores de la reforma, el cambio a la Ley era “necesario e inminente” porque el ISSSTE estaba “quebrado” y no podía hacer frente a los pasivos de pensiones.
“El ISSSTE ya estaba prácticamente en quiebra técnica, pues el déficit en el fondo de pensiones era de 50 mil millones de pesos”, señala Samuel Aguilar Solís, secretario de la Comisión de Seguridad Social.
“A esto se agrega –dice el legislador por el Partido Revolucionario Institucional– que se redujeron los trabajadores en activo y aumentaron los jubilados, no se incrementaron las cuotas obrero patronales y creció la esperanza en el nivel de vida.”
–¿En qué se gastaron los ahorros de los trabajadores?
–En la creación de una gran infraestructura, que es la que existe, y aun cuando se diga que es ineficiente, pues ahí está, y en eso se gastó el ahorro de los trabajadores.
–¿Fue legal el destino que se le dio al dinero?
–Sí, porque la Ley no establecía la individualización de los fondos. Antes, todo estaba en un cajón y lo que subsistía era un pragmatismo total: si había recursos y había una necesidad, se respondía a esa necesidad urgente tomando el dinero de donde había.
Aguilar Solís considera que ni siquiera se puede acusar de “irresponsables” a los anteriores directores del Instituto.
Sin embargo, para la legisladora Rosario Ortiz, la reforma a la Ley del ISSSTE, aprobada el 23 de marzo pasado, tiene como destinatarios los conglomerados financieros “que son los grandes consentidos en el país desde hace cuatro sexenios”.
Los fondos de pensiones de los trabajadores del ISSSTE “finalmente irán a parar a los grandes grupos financieros. Las Afores, propiedad de bancos, en su mayoría trasnacionales, son las principales beneficiarias de la reforma a la Ley de ISSSTE”, concluye la legisladora Rosario Ortiz.

