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sábado, agosto 11, 2007

La posible destrucción de Irán a fines del 2007 y sus implicaciones para Venezuela

Heinz Dieterich Steffan
Rebelión
11 de agosto de 2007

Dos camarillas de la Casa Blanca luchan por imponer el proyecto de “reordenamiento” imperialista del Medio Oriente, pese a los contratiempos sufridos en Irak. Coinciden en que el triunfo pasa por el desmontaje del régimen iraní, pero difieren en los métodos. Dialécticamente entendido, contención versus destrucción es la alternativa. Venezuela, por su alianza estratégica con Irán, será afectada por el desenlace del proceso.

1. El estrangulamiento
El Departamento de Estado de Condoleezza Rice, confía en que el creciente estrangulamiento económico, financiero, político y mediático, combinado con la subversión paramilitar --por ejemplo, sus terroristas islámicos Fatah al-Islam en Libano y Jundullah en Pakistán-- y la amenaza militar-nuclear, doblegarán al gobierno de Mahmoud Ahmadinejad o lo harán colapsar.

La reciente aceptación de Corea del Norte, de sellar su reactor nuclear a cambio de ayuda material y la normalización de las relaciones políticas con Japón y Estados Unidos, ha reforzado sustancialmente la política de contención (containment) de esta facción que considera que un ataque militar contra Irán traería más problemas que ventajas. Su nueva medida, la venta de armamento bélico a Israel y siete países árabes por un valor de 63 mil millones de dólares, obligará a Irán a una carrera armamentista que no podrá sustentar.

2. El golpe militar
La otra facción, que desde el primer gobierno de George W. Bush ha dominado la política de la Casa Blanca, está compuesta por los arquitectos del proyecto de dominación estadounidense de Euroasia: los “neoconservadores” (fascistas) del “Project for the New American Century” (PNAC), el complejo militar-industrial, las poderosas organizaciones sionistas estadounidenses, como el “American Israel Public Affaires Committee” (AIPAC) y la clase dominante de Israel.

Las cabezas más visibles de esta camarilla son el Vicepresidente Richard Cheney, el Presidente de facto de Estados Unidos desde el año 2000, y el Consejero Adjunto de Seguridad Nacional, Elliott Abrams, uno de los principales criminales de guerra de la agresión militar contra el gobierno sandinista. Este grupo quiere la destrucción militar de Irán, forzando por la vía de los hechos, si fuese necesario, la intervención bélica de Bush. El plan de guerra es el siguiente.

3. El plan de ataque
La camarilla belicista ha dado luz verde a Tel Aviv para realizar un ataque de sorpresa contra las instalaciones nucleares de Irán. La agresión se llevará a cabo mediante un ataque aéreo y/o con misiles cruceros disparados desde los submarinos israelitas. Israel, la quinta potencia nuclear, tiene tres avanzados submarinos alemanes “Delfín”, que han sido adaptados para lanzar cohetes nucleares en posición sumergida.

La esperanza de la camarilla de Cheney es que Irán responda militarmente a esta agresión. Si no lo hace pierde su autoridad política interna e internacional. Y si lo hace, obliga a Bush a lanzar un ataque convencional o táctico nuclear contra el régimen de la “Revolución islámica” que mutilará la infraestructura del país y lo dejará languidecer, como a Irak después de 1991.

4. La fecha de ataque – Deadline 2007
La preparación de la opinión pública para este escenario lleva años, pero aumenta en la medida en que se acerca el golpe. Cheney había dado la pauta en enero de 2005, en la televisora estadounidense MSNBC, diciendo que “en vista del hecho de que Irán tiene una política declarada cuyo objetivo es la destrucción de Israel, los israelíes perfectamente podrían decidir actuar primero, y dejar que el resto del mundo se preocupe después de limpiar el lío diplomático.”

Hace dos meses, el ministro de Comercio y anterior ministro de Defensa de Israel, General Shaul Mofaz, deliberó con funcionarios del gobierno Bush en Washington, acerca del programa nuclear iraní. En esas conversaciones emplazó a Condoleezza Rice a “aplicar sanciones lo suficientemente severas como para forzar a los iraníes a cambiar su política antes de fin de año".

De hecho, el fin de 2007 es el límite que Israel y los neoconservadores están dispuestos a conceder a Bush. Según el Canal 2 de la televisión israelí, Mofaz dejó claro ante el gobierno de Bush que Israel bombardearía las instalaciones nucleares iraníes hacia fines del 2007, inicios del 2008, en caso de que las presiones de Washington, de la Unión Europea y de la ONU no lograsen que Teherán abandone sus actividades de enriquecimiento de uranio.

Un mes más tarde, Avigdor Lieberman, Ministro de Asuntos Estratégicos y presidente del partido “Israel Nuestra Casa”, reveló --después de reunirse con funcionarios de la OTAN y de la Unión Europea-- que había recibido el permiso tácito de Europa y de Estados Unidos para un ataque militar contra las instalaciones nucleares de Irán: “Si iniciamos operaciones militares contra Irán, entonces la UE y Estados Unidos nos apoyan”, afirmó Lieberman en la radio del ejército israelí.

El ministro agregó que las potencias de Occidente reconocen la severidad de la amenaza nuclear contra Israel, pero que los conflictos en Afganistán e Irak “impedirán que los líderes de los países europeos y de Estados Unidos… usen la fuerza para destruir las instalaciones nucleares de Irán”, aun en el caso de que la diplomacia falle. El mensaje de la OTAN y de la Unión Europea es, en palabras del ministro, que Israel “debe prevenir la amenaza” de Irán (Israel Today, 11.7.2007).

5. La justificación del ataque
Todo agresor bélico requiere una justificación para controlar a la opinión pública. Cuando esa apología no existe, tiene que inventarla, tal como hizo Cheney en Irak con las supuestas armas de destrucción masiva. Pero, en este caso, Israel y Washington no necesitan construir la apología del bellum iustum (“guerra justa”), porque el presidente iraní se la ha presentado en bandeja de plata con sus antiéticas y estúpidas declaraciones sobre la inexistencia del holocausto nazi y la cercana destrucción del Estado de Israel. Es más, no solo les ha proporcionado el pretexto propagandístico necesario para el golpe, sino la base jurídica de un casus belli: la guerra preventiva para abortar una agresión planeada.

6. Fin de la hegemonía venezolana
Norman Podhoretz, miembro del grupo fascista de Cheney, resumió recientemente en The Wall Street Journal, "Las razones para bombardear Irán". La principal es que Teherán busca "el reemplazo del actual orden internacional". Habiéndose declarado Venezuela aliado estratégico de Irán que comparte el proyecto de un nuevo orden internacional sin supremacía estadounidense, una eventual derrota de Irán tendría un costo político considerable para el gobierno bolivariano; tanto más, cuanto que coincidirá con el debilitamiento estructural de la influencia venezolana en la integración subcontinental que se evidencia en los últimos posicionamientos geopolíticos de Kirchner y Lula.

Defendiendo su política de acercamiento de México al Mercosur, Kirchner dijo durante la última visita del Presidente Chávez, el 6 de agosto: “Creemos en la consolidación del Mercosur, creemos que el aporte de Venezuela es muy importante, pero más allá del contenido político ideológico de cada país, pensamos que es muy importante acercar a la hermana República de México". El mensaje de la pareja Kirchner no podría ser más claro: ganaremos las elecciones de octubre 2007 con el apoyo de Washington, Madrid, Tel Aviv y de la City, mas no con el bolivarianismo, el ALBA o el socialismo cristiano de Caracas.

Más directo fue Lula en cuanto a la admisión plena de Venezuela en el Mercosur y los respectivos comentarios del Presidente Chávez sobre “la derecha” brasileña: "Para entrar hay que tener reglas. Para salir, no hay reglas. Si no quiere quedarse, que no se quede”.

Los inequívocos posicionamientos de Lula y Kirchner indican el fin de la hegemonía relativa que el Presidente Chávez disfrutó durante cierto tiempo en el desarrollismo regional latinoamericano. No se va a romper la alianza desarrollista porque le conviene a ambas partes. Pero, Brasil y Argentina, recuperados de sus crisis temporales, no aceptarán interferencias de Caracas en sus modelos de acumulación ni en sus proyectos geopolíticos.

¡Ojalá que las diplomacias de Venezuela, Cuba y Bolivia estén a la altura de este nuevo desafío estratégico!

viernes, marzo 23, 2007

Respuesta a la pregunta de la revista "Time": “¿Por qué se odian unos a otros?”

Richard Marsden
Rebelión
19 de marzo de 2007
Original: The Business of Emotions
Traducción: Sinfo Fernández


“Sunníes contra Chiíes. ¿Por qué se odian los unos a los otros? ¿Cuáles son las causas reales de la guerra civil que está destrozando Oriente Medio?”
Esa es la pregunta que plantea la portada de la revista Time en el número correspondiente al 5 de marzo de 2007, en las ediciones para EEUU y el Pacífico. Cabe presumir que saben que es más conveniente ponerla en esas áreas que en la portada de la edición para Europa.
Todo esto me recuerda la portada de mayo de 2006 de The Economist: “Iraq at war with itself”, con el rostro de un hombre iraquí gritando. Lo comenté en su momento.

Entonces aquel rostro representaba la cara del dolor. Lo que simboliza ahora es la cara del odio.
En ambos casos, los iraquíes son retratados como emocionalmente desafortunados ante el lector habitual de Time, para quien la “persona del 2006”, permítasenos recordarlo, era Usted, representado mediante un ordenador como el rostro de la racionalidad misma.
Recuerden los fantasmas de aquel “¿Por qué nos odian?” que siguió a los ataques contra el World Trade Center y el Pentágono del 11 de septiembre de 2001.
Más allá de esta imagen (escenificada y poco convincente) de esos dos iraquíes llenos de odio, hallamos la ahora familiar explicación estadounidense de esas ‘odiosas sectas guerreras’ en “Behind the Sunni-Shi’ite Divide”.
La introducción que aparece en la página de contenidos nos proporciona el meollo del asunto:
La guerra entre las dos sectas islámicas ha acabado con las esperanzas de EEUU de leva
ntar un Iraq estable de entre las ruinas. Una mirada a las raíces del enfrentamiento, y a las posibilidades existentes de contenerlo.
Esta interpretación debe confortar en gran medida a los lectores estadounidenses. La guerra de guerrillas contra sus soldados, que se intensifica incluso con las actuales y duras medidas de seguridad, ni siquiera de puntillas se menciona en el artículo de Time.
Así, en el espacio de un año, la “narrativa” se ha transformado desde el Iraq al que EEUU había arruinado a la ruina de las “esperanzas estadounidenses”. Es decir, es con los estadounidenses con quien hay que sentir empatía. Si no fuera por esos iraquíes tan excesivamente emocionales, habrían reconstruido el país, habrían hecho el equipaje y estarían ya en casa.

No es de extrañar que no colocaran esa portada en la edición europea. Saben bastante poco de cómo es EEUU.
Más que una declaración, es una bofetada y, en verdad, si lo que Time trata de hacer es aclarar cualquier persistente malentendido en la historia actual de las noticias, haría mejor en reunir las palabras para formular la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que ha hecho que se odien los unos a los otros?

Es una buena pregunta porque, hasta hace bien poco, el ser sunní o chií no era un rasgo que definiera su identidad.
Desde luego, el extendido punto de vista de que los sunníes, aunque en minoría, controlaban Iraq y discriminaban negativamente a los chiíes, que se resentían profundamente por esa situación, se apoya bastante en los archivos históricos.
Pero no fue esa la forma en que actuó Sadam Husein. Data de los días del Imperio Otomano (1534-1918), cuando se colocaba en los puestos de poder a los árabes sunníes de los alrededores de Bagdad para prevenir la amenaza de un Irán en conexión con los clérigos chiíes.
Durante la primera mitad del siglo pasado, cuando los británicos se apropiaron del control de la región, continuaron esas prácticas. Sunníes y chiíes empezaron a integrarse unos con otros tan pronto como los británicos se marcharon (aunque su monarquía permaneció), integración que tuvo su continuidad con los baazistas.
Más recientemente:
“En Iraq, en los últimos años de la década de 1980-90, las tensiones reales se produjeron entre la mayoría de la población, tanto sunní como chií para quienes las prácticas y creencias religiosas eran valores importantes, y los baazistas laicos, más que entre sunníes y chiíes. Aunque los chiíes estuvieron poco representados en puestos del gobierno durante el período de la monarquía, lograron progresos sustanciales en los campos educativos, comerciales y legales. Su avance en otras áreas, como es el caso de los partidos de oposición, fue tal que en los años ente 1952 y 1963, antes de que el partido Baaz llegara al poder, los chiíes detentaban la mayoría de los puestos importantes del partido. En los últimos años de la década de los ochenta, los observadores pudieron percibir que los chiíes estaban representados en todos los niveles del
partido en proporción aproximada a las estimaciones del gobierno de las cifras de población. Por ejemplo, de los ocho máximos dirigentes iraquíes que a principios de 1988 se sentaban con Husein en el Consejo del Mando de la Revolución –el órgano gubernamental de rango superior-, tres eran árabes chiíes (uno de ellos, Ministro del Interior), tres eran árabes sunníes, uno era un árabe cristiano y uno era kurdo. En ese momento, en el Consejo del Mando Regional –el órgano de gobierno del partido- predominaban los chiíes. Durante la guerra, un grupo de oficiales chiíes muy competente fue promovido a comandantes de cuerpo. El general que hizo retroceder las primeras invasiones iraníes en Iraq en 1982 era chií.” [Helen Chapin Metz. ed. Iraq: A Country Study, 1988].
La integración entre sunníes y chiíes prosiguió durante la Presidencia de Sadam Husein. La mayoría de los integrantes de su gobierno eran chiíes. Que yo recuerde, la mayoría de aquellos “más buscados” representados en la baraja del Departamento de Defensa estadounidense eran chiíes, no sunníes.
Se casaron unos con otros y vivieron juntos como musulmanes e iraquíes. Hace poco más de un año estaban luchando codo con codo en la resistencia contra la ocupación. (1)
Así pues, estaría bien que nos preguntáramos: ¿Por qué ahora todas esas matanzas sectarias?
Lo que ocurre es que si alguien trata de matarte a ti y a los tuyos, una respuesta lógica es que se generen emociones de rabia y odio. Cuando no hay un sistema estatal de justicia, y debido al sentido del honor tribal iraquí que considera que aquéllos que son atacados han de tomar represalias, nadie debería sorprenderse de que todo eso esté incitando a la guerra civil.
En la actualidad asistimos a la visión de un avispero de ataques y represalias, causas y efectos. Pero empecemos analizando el hecho que parece haber transformado una resistencia iraquí unida ante la ocupación en una guerra civil: las bombas que estallaron hace poco más de un año en la mezquita de al-Askari.
Mis pensamientos sobre este suceso en aquel momento se sitúan en la mezquita al-Askari. ¿Quiénes eran aquellos hombres enmascarados?
¿Es verdad que el estado de ánimo en la calle tras la destrucción de la mezquita era anti-sunní? No, según Sami Ramadani escribió en The Guardian: Lo que se oyó en la calle fue (y es) que “esto es obra de EEUU y sus aliados –las banderas israelíes y estadounidenses
fueron quemadas en protesta-, no de extremistas sunníes”. Los ánimos estaban contra la ocupación, no había sentimientos sectarios.
Por eso, repito ¿quiénes eran aquellos hombres enmascarados que estuvieron doce horas colocando los explosivos bajo la cúpula, en la Samarra entonces controlada por EEUU? (*)
Es una pregunta que aún ahora se hacen muchos iraquíes. Es la que subyace en el artículo de Akram Abdulrazzaq Iraq’s Car Bombers, who are They?(**) ¿Por qué de entre miles de coches bombas no se ha identificado ni a uno solo de sus propietarios?

Prosigue Abdulrazzaq:
Antes de que Bagdad cayera ante las tropas estadounidenses, el país tenía un sofisticado sistema de registro de vehículos, y las autoridades podían identificar al propietario de cualquier coche siniestrado en cuestión de minutos.

Entonces, ¿por qué no puede hacerse ahora?
¿No tienen esos coches matrículas y números de serie? Todavía estamos esperando que las autoridades identifiquen al propietario de un solo vehículo utilizado como coche bomba o que nos digan al menos de dónde salió.

A los iraquíes, sostiene, no los convencen nada las “excusas ingenuas” de las autoridades.
Necesitan que los estadounidenses y las autoridades iraquíes que les apoyan les digan de dónde salen todos esos coches bomba. ¿Cómo es posible que puedan estar es
curriéndose por tantos controles y bloqueos de carretera estadounidenses e iraquíes, sobre todo en Bagdad?
Con más de 80.000 tropas estadounidenses ahora en Bagdad, y con tantos medios tecnológicos que tienen al alcance de la mano, ¿cómo se explica?
Amin al-Hashmi, en “Hiding Iraq’s Death Squads no Game”, pregunta:

¿Cómo puede uno ignorar el hecho de que con todas las capacidades que tienen, los ocupantes y el gobierno fracasen a la hora de impedir que un vehículo que lleva cientos de kilos de explosivos pueda cruzar la frontera, viajar por las calles y pasar un control tras otro? Para colmo, las autoridades han sido incapaces de identificar siquiera un solo coche bomba ni a una sola persona que los haya preparado; y han fracasado también a la hora de impedir su paso a través de los controles del gobierno en su camino hasta el luga
r donde se estacionan en medio de las tiendas y de la gente inocente.
¿Habrían pensado que los “servicios de seguridad” habrían hecho un esfuerzo especial con ocasión de la ceremonia del 12 de febrero en el mercado de Shorya que señalaba el aniversario de un año de las bombas de la mezquita de al-Askari? Dos coches bomba. Al menos 80 personas muertas.
¿De dónde salieron esos coches? ¿Quiénes son sus propietarios? ¿Cómo es que siempre son “desconocidos” los autores de la colocación de esos coches bomba?
Muchos de los coches utilizados como coches bomba, quizá se sorprendan de saberlo, vienen de Estados Unidos. Eso defiende Debbie Hamilton, de Right Truth. Cree que son suministrados por “comerciantes de coches usados árabes/musulmanes”, que apoyan a los “terroristas”, pero es fácil llegar a otra conclusión mucho más obvia.
Entremos también a considerar el artículo “¿Están los 70.000 mercenarios del Pentágono en Iraq matando chiíes y sunníes?, publicado en Al Yazira, un estudio del libro de Robert Pelton “License to Hill: Hired Guns in the War on Terror”:

¿Podrían ser algunos de los mercenarios alquilados por el Pentágono los autores reales de las bombas diarias y de los asesinatos de sunníes y chiíes en Iraq?
La devastación actual del país asolado por la guerra, ¿es parte de un complot más amplio para provocar la guerra civil, planeada por EEUU/Israel, que desmembrará Iraq?

Sólo tienen que pensar en quién está detrás de esa maquinaria de guerra privatizada.
Y mientras, sigamos con esta cuestión, ¿de dónde salieron los dos soldados británicos, disfrazados de árabes, que fueron atrapados poniendo una bomba cerca de un lugar donde se celebraba una fiesta religiosa en Basora? El relato de John Pilger está aquí. El mío está aquí. Vean también de Steve Watson “Who are the Real terrorist in Iraq?”.
¿Por qué la revista Time no se hace preguntas como esas? Los estadounidenses (y los británicos, si vamos a ello) tienen una opinión tan exagerada sobre ellos mismos que no pueden creer que “ellos” tengan algo que ver en la incitación de esa guerra civil.
Si la reciente encuesta del BBC World Service, que evalúa a EEUU en relación con Irán, Israel y Corea del Norte, sirve de orientación, el resto del mundo no parece tener ese problema.

Fuentes:
- Ali Al-Hamdani, An “Open Setter” to the Iraqi Resistacne; Call for “Joint Action”.
- Fred Halliday, “Sunni, Shi’a and the “Trotskyist of Islam”, Open Democracy, 9.2.2007.
- Jessica Long: “Analizing the pandemic of global American hatred”.
- Jan Morris: “Once the most beloved country in the world”, the US is now the most hated.
- “World View of US Role Goes From Bad to Worse”, World Public Opinion. 10 marzo 2007.

N. de T.:
(*) Véase en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=27323
(**) Véase en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=46361
Texto original en inglés:
http://businessofemotions.typepad.com/drrm/2007/03/a_response_to_t.html