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miércoles, enero 07, 2009

Rescatando al soldado Bush

Mi artículo de este mes.

Rescatando al soldado Bush
Gerardo de Jesús Monroy
erathora@gmail.com

Antes de abandonar la presidencia de Estados Unidos, George Bush II estuvo de visita el domingo 14 de diciembre en el país que invadió y destruyó: Irak, donde miles de norteamericanos y un millón de iraquíes han sido masacrados. No bien hubo pisado Bagdad, el presidente-emperador ofreció una conferencia de prensa, pero ésta fue interrumpida por uno de los concurrentes al hacerse escuchar con fuertes voces: ¡aquí va un regalo de parte del pueblo iraquí; toma tu beso de despedida, perro! Los dos zapatos del hombre pasaron rasando las orejas de Bush mientras el primer ministro de Irak, Nouri Kamal Al-Maliki, se aprestaba a proteger el rostro del “gringo” con sus manos. ¡Esto es de parte de las viudas, de los huérfanos y de todos los que han muerto en Irak!, volvió a escucharse un grito árabe. Mal recobrados de su desconcierto, los guardias de Bush se echaron sobre Muntazer Al-Zaidi, de 29 años, iraquí y quien se desempeña como reportero del canal de televisión por satélite Al-Bagdadiya.

Hasta aquí los hechos. Lo que sigue son las interpretaciones de los hechos.

El director de Milenio Diario, Carlos Marín, es autor de una columna, El asalto a la razón, en la que repasó el incidente de Bagdad el martes 16 (“Secuela de los zapatazos”), el jueves 18 (“Espadazo al zapatocaso”) y el viernes 19 (“Las quebradas de Al-Zaidi”). La perezosa columna de Marín rara vez se extiende más allá de dos o tres breves párrafos, pero los días 18 y 19 fueron especialmente relajados para el columnista, pues limitó su trabajo a copiar un artículo del periódico español El Mundo (“Periodismo descalzo”, miércoles 17) firmado por Arcadi Espada. Las frases de Espada seleccionadas por Marín dicen —después de calificar como “mamarrachada” la acción de Al-Zaidi—: “[...] yo no habría salido de la cárcel de haberme comportado con el mismo lujo desinhibido que mi colega [Al-Zaidi]. No me faltaron (ni me faltan) ganas. Pero, obviamente, el periodista que en una rueda de prensa se instala ante mentirosos, corruptos o asesinos no debe quitarse los zapatos [...]. Muntazer Al-Zaidi no hizo otra cosa que quebrar un sagrado principio de su oficio: la imposibilidad de convertirse en noticia”.

¿Y quién será este espadachín del periodismo —se pregunta el lector mexicano—, quién será este caballero Espada que diagnostica de “mamarracho” a un iraquí exasperado y descalzo? ¿Dónde siguió las lecciones de ética que en buena hora viene sentenciosamente a darnos?

El académico y el fotógrafo

El periódico Excélsior, que publicó el 1 de diciembre una entrevista con él en el suplemento Código topo, presenta a Arcadi Espada Enériz (Barcelona, 1957) como un “académico y periodista que acostumbra a reflexionar del tema [sic] [del terrorismo] con tono sentencioso, crítico y sólido [sic]. El estudioso de la comunicación y profesor de periodismo en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, aunque muchas veces polémico (como cuando publicó críticas a una fotografía realizada por el premio Pulitzer Javier Bauluz) ha sido colaborador de diarios como La Vanguardia, Diario de Barcelona, El País y, actualmente, El Mundo”. Marín agrega en Milenio que el blog* de Espada es “muy respetado y popular en España”.

En tanto que generalizaciones cuya finalidad es introducir aceleradamente a la clientela mexicana en el universo de Espada (un universo reducido, ya lo veremos), podemos dar por válidos los enunciados de Milenio y Excélsior que acabamos de citar. Pero el lector inquisitivo nos obliga a ser más precisos; nos obliga a contestarle, por ejemplo, ¿qué críticas hizo Arcadi a Javier Bauluz y por qué Excélsior las relaciona con un supuesto carácter “polémico” de Espada?

Bauluz había recibido en 2001 el premio Godó de fotoperiodismo, por la captura de la imagen de un hombre y una mujer que se asolean en una playa de Cádiz frente a un inmigrante muerto. La imagen fue publicada en el suplemento El Magazine, del diario catalán La Vanguardia, y en la portada del New York Times. Arcadi, en su libro Diarios, premio Espasa de ensayo 2002, reprodujo la foto sin permiso de Bauluz y se refiere burlonamente a él como “demiurgo imprescindible” y “hombre bondadoso dedicado profesionalmente a los destruidos”, además de hablar de la “docilidad que hace grandes a los tipos como Bauluz, capaces de cazar como si fueran conejos a dos desapercibidos bañistas que puede que estén rezando en silencio ante el cadáver de un inmigrante [...]; por fortuna, el cadáver no era de un pobre blanco: ni Bauluz habría sacado tanto provecho”. Espada acusó a Bauluz de excluir de su fotografía deliberadamente al personal del Estado encargado de recoger el cuerpo, así como de inducir la ilusión de proximidad entre la pareja y el cadáver.

Excélsior dice que el “académico y periodista” es “polémico”; no lleguemos a tanto: Arcadi, simplemente, es mentiroso. Como nunca proveyera pruebas de sus acusaciones en contra del fotógrafo, el Consell de la Informació de Catalunya resolvió en mayo de 2003 que las declaraciones del académico sobre Bauluz son “falsas, injustas y fuera de toda razón” y vulneran el código deontológico de la profesión periodística de Cataluña. Espada, todavía hoy, recuerda a veces en sus artículos el conflicto con Bauluz y sigue rumiando su ira y su desvergüenza.

Pero además está el señalamiento hecho a Muntazer Al-Zaidi por haber quebrantado el “sagrado principio” del periodismo que es “la imposibilidad de convertirse en noticia [...] construyéndola él mismo con su propia acción calculada. Despreciando el fact (hecho) y abrazando su corrupción, el factoide: un hecho que sólo existe si se exhibe”. Pues bien: no otra cosa hizo en Girona el “académico y periodista” (y político) Espada el 5 de junio de 2006, cuando al frente de la asociación Ciutadans de Catalunya actuó con provocaciones en contra del movimiento independentista catalán. Espada, otros Ciutadans así como sus rivales independentistas sufrieron agresiones físicas y verbales, pero la prensa española recogió sólo las quejas de los Ciutadans y nadie las de los Maulets (la juventud independentista catalana).

El asalto a la razón

Desinformado por las “versiones oficiales”, Carlos Marín desinforma a sus lectores. En su columna del viernes 19 dice: “tres días después de su temerario lanzamiento [Al-Zaidi] escribió al primer ministro de su país reconociendo: «es ahora demasiado tarde para lamentar la enorme y fea acción que perpetré», pero «le pido su perdón...»”. Sin embargo un hermano de Muntazer, Uday, entrevistado por Al-Bagdadiya, desmintió a las presidencias norteamericana e iraquí —en cuyos “partes” fundamenta Marín sus artículos—: “mi hermano acaba de decirme que nunca mandó excusas al gobierno”. Muntazer, asegura Uday, no se arrepiente de lo que hizo.

Se quejan Marín y Espada de que en “la habitual orgía hipócrita” no se diga nada (!) “como es natural” (?) sobre el uso alevoso que le habría dado el iraquí a su oficio: “Muntazer Al-Zaidi le tiró sus zapatos a Bush porque llegó a colocarse a pocos metros de él, y el acceso a esa distancia, tan confianzuda y campechana, se lo dio su oficio de periodista”. Pero ¿quién si no un periodista tiene en Irak la posibilidad de lanzar a la cara del emperador esas verdades puntiagudas que no quisiera saber? ¿No se han dado cuenta el español y el mexicano de la grave crisis humana por la que, como por una herida, sangra nuestro planeta; crisis social mundial de la que George Bush II es el culpable más notorio?

En una situación de enfermedad y veneno, de honda agonía como la que atravesamos, ¿no se ha alargado demasiado la hora de mantener nuestro “guardar las formas”? ¿Seguiremos perpetuando el divorcio entre el periodista y el ciudadano? ¿En qué momento se castró a los periodistas para que no reconocieran el derecho a la rebelión, un derecho que se gana más allá de la cortedad de la ley?

George Bush, que debería responder a un tribunal por sus crímenes contra la humanidad, pasará en libertad el resto de sus años, gozoso de salud, henchido de riquezas. El joven periodista que expresó, no digamos la indignación propia de un ser humano reflexivo, sino la ineludible cólera de una criatura viviente, el joven periodista está en la cárcel, culpable del delito de arrojar un zapato.

*Blog: cuaderno de apuntes que se actualiza al gusto del autor a través de internet.

viernes, octubre 10, 2008

La rebelión de los Andrés y las Andreas

Mala semana para el espurio. Todavía no deja de festejar la población a los estudiantes Andrés Gómez Emilsson y Marco Virgilio Jiménez por haber definido lo que es Felipe Calderón: un usurpador y un político espurio, cuando otra vez los gritos de la memoria nos reiteran a todos la ilegitimidad del ocupante de Los Pinos. La protagonista del más reciente grito es hija del popular comentarista de deportes Ángel Fernández, ya fallecido, a quien sin duda muchos de nuestros lectores recordarán con simpatía. Ella es periodista, como su padre, y se llama Andrea Fernández; es tocaya, pues, de Gómez Emilsson y del presidente legítimo. Su hazaña tuvo lugar en pleno Senado de la República, durante la entrega de la medalla Belisario Domínguez a Miguel Ángel Granados Chapa. A continuación la nota tal como aparece en el blog y periódico El Sendero del Peje.

Increpan a Calderón en entrega de la medalla Belisario Domínguez
Yuriria Rodríguez Castro
8 de octubre de 2008

¡Es un honor estar con Obrador!, gritó una periodista.

Felipe Calderón gusta de meterse a la boca del lobo, ahora su presencia en la entrega de la medalla de honor Belisario Domínguez 2008, no fue la excepción. La presea le fue otorgada al periodista y escritor, Miguel Ángel Granados Chapa, en medio de un ambiente intelectual, poco conocido para él y rodeado de miembros del Senado, periodistas y luchadores sociales, Calderón volvió a escuchar las palabras de rechazo que lo persiguen como una constante en cada acto oficial en el que se aparece un ciudadano: “¡Es un honor estar con Obrador!”, le gritó Adriana Fernández, periodista de Radio Educación y Radio UNAM; en seguida, la mujer levantó nuevamente la voz: “¡Arriba López Obrador!”, mientras los senadores perredistas guardaban silencio.

Otra vez, a Calderón, el protocolo le costó caro: Granados Chapa se refirió a la tentación autoritaria, a los levantotes y desapariciones por parte de autoridades federales y estatales; habló del periodismo comprometido con la democracia, hizo un llamado a aprobar una ley de amnistía para la liberación de presos políticos. Finalmente también se refirió al tema energético, la relevancia que tuvo un debate abierto, sumado a la movilización ciudadana y al ejercicio de las libertades. De igual forma, destacó la fortaleza adquirida por el Poder Legislativo en dicha materia; ahí en el lugar donde se dieron cita los representantes del Senado y un testigo de honor deshonrado, Felipe Calderón Hinojosa.

Tanto el discurso de Granados Chapa, como las consignas que se escucharon en el recinto no legitimaron a Calderón, lo rechazaron, los gritos claramente, el discurso con retórica. Nada hizo falta de nuevo. Y éste es sólo el comienzo de esas muestras de ilegitimidad. Ahora ya no son nada más los perredistas, quienes se pueden dar el lujo de callar, mientras los ciudadanos y una clase de periodistas desapegados al sistema, lo reprueban.

Rosario Ibarra de Piedra, con su adoración por las imágenes, pegó una foto del Presidente Legítimo en su escaño, pero no habló. Se quedó escuchando primero el himno nacional mexicano, e inmediatamente después el grito de Adriana Fernández, hija del locutor deportivo, del cronista poeta, Ángel Fernández.

Lo que sigue es la versión que ofrece de los hechos el periódico Milenio.

“Es un honor estar con Obrador!”
Elba Mónica Bravo
Milenio
8 de octubre de 2008

La hija del cronista deportivo Ángel Fernández se manifestó a favor del perredista durante la entrega de la medalla Belisario Domínguez.

Es un honor estar con Obrador, se escuchó la voz femenina en solitario que salió del lado de las curules del PAN en el recinto del Senado.

Habían pasado los primeros cinco minutos de la llegada del presidente Felipe Calderón, quien acudió a la sesión solemne para la entrega de la medalla Belisario Domínguez, que se entregó al periodista Miguel Angel Granados Chapa.

Calderón escuchó el tono del grito popular, como lo definió la locutora Andrea Fernández, hija del extinto cronista deportivo Angel Fernández —quien ocupó un lugar de la primera fila en los invitados de honor—, justo en el momento en que concluyó el Himno Nacional.

El silencio y la sorpresa se apoderó de los senadores de PAN, PRI, PRD y Verde Ecologista, porque el grito salió del lado en que se ubica el albiazul, y porque se tenía el compromiso del líder de los perredistas Carlos Navarrete de conducir a su bancada con civilidad en la ceremonia solemne.

Pero también vino la confusión, y durante unos minutos no faltó quien dijera que la senadora petista Rosario Ibarra era la autora del grito, quien mantuvo el puño de la mano izquierda levantado mientras se entonó el Himno.

A diferencia del estudiante galardonado Andrés Gómez Emilsson, quien fue conducido a la agencia 33 del MP, a Andrea dos elementos del Estado Mayor Presidencial le retiraron su gafete de invitada.

Andrea permaneció en el recinto hasta que concluyó la sesión, fue el único incidente de la ceremonia que se prolongó 46 minutos. En la bancada perredista no estuvieron presentes los senadores más cercanos a Andrés Manuel López Obrador, entre ellos el vicecoordinador de la bancada Ricardo Monreal y la senadora Rosalinda López.

Ataviada con un blusón azul rey, Andrea participó en el convivio que ofreció el Senado en el patio de la vieja casona de Xicoténcatl y salió del recinto junto con el galardonado Miguel Angel Granados Chapa.

Antes de retirarse relató convencida que expresó “un grito público en un lugar público”, que se trató de “un grito popular que abandero en muchos lugares y que manifesté aquí”.

Después del grito, la ceremonia continúo como si nada hubiera pasado, pero se sentía la tensión. En ese momento, Calderón estaba de pie, a la izquierda de Granados Chapa, a la derecha del presidente del Senado, Gustavo Madero.

En el salón de plenos, los acompañantes del mandatario, ubicados muy cerca de Andrea parecían no dar importancia al segundo desaguisado de los últimos cuatro días.

Calderón llegó acompañado por su esposa Margarita Zavala; el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y su secretario particular, César Nava.

La sesión se inició en punto del mediodía con sólo 79 de los 128 senadores; la propia presidenta de la comisión de Cultura, la perredista María Rojo, fue cautelosa en su discurso, en el que no se refirió explícitamente a Calderón, sino a “los señores titulares de los Poderes de la Unión”.

Andrea afirmó que al igual que su tocayo está convencida de que el triunfo de López Obrador no se trata de “una cuestión política, sino matemática”.

Sólo para no perder de vista que a los medios llamados “de comunicación” la población ha de leerlos siempre con desconfianza, reproducimos una nota de El Informador, diario de Guadalajara, donde se afirma —falsamente— que a Andrea “nadie la molestó, ahí permaneció”. Desde el título, la nota revela el anhelo del diario de congraciarse con la derecha de los oligarcas y con la izquierda de los traidores. Los errores ortográficos, desde luego, aparecen en el original. Todo un ejemplo de anti-periodismo.

Juntos, Calderón y perredistas, pero sin escándalo
El Informador
8 de octubre de 2008

“¡Es un honor estar con Obrador!” grito una mujer cuando el Jefe del Ejecutivo entraba al recinto senatorial

Ahí estuvieron la solemnidad y la emoción. Por primera vez en el sexenio, estuvieron en mismo salón el Presidente de la República y los senadores perredistas

MÉXICO.- Ahí estuvieron la solemnidad y la emoción. Por primera vez en el sexenio, estuvieron en mismo salón el Presidente de la República y los senadores perredistas. Pero el escándalo y la protesta apenas si se asomaron.

“¡Es un honor estar con Obrador!” grito una mujer cuando el Jefe del Ejecutivo entraba al recinto senatorial. Se llama Andrea Fernández, trabaja en Radio Educación, pero le gusta que le digan “Dorotea Arango”. Nadie la molestó, ahí permaneció. Poco después, cuando se entonó el Himno Nacional, Rosario Ibarra levantó el puño izquierdo. En su lugar colocó una fotografía de Andrés Manuel López Obrador con la leyenda: “Presidente legítimo”.

Miguel Ángel Granados Chapa recibió la Medalla Belisario Domínguez. Conmovido recibió los aplausos al llegar y después de su mensaje. Mientras él hablaba en la tribuna, el Presidente Calderón escribió durante varios minutos, con la mano derecha, en hojas que luego guardó. Mientras, Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, pasó el rato en el envío y recepción de mensajes en su iPhone.

Eran evidentes, inocultables, el nerviosismo, la tensión en la sede de la Cámara de Senadores que estaba rigurosamente vigilada. Antes de que se iniciara la sesión, los legisladores del PRD se reunieron a puerta cerrada, discutieron cual sería su actitud ante Felipe Calderón. Ricardo Monreal insistió en que algo había que hacer, que decirle, que gritarle. Perdió la votación, decidió con otros dos integrantes de su bancada no acudir.

Y ya estaban todos en su sitio. Los cadetes del Colegio Militar hacían valla. Los senadores conversaban. Carlos Navarrete bromeaba con Manlio Fabio Beltrones y Ángel Aguirre, les decía que les perdona la derrota que le propinaron a su partido en Guerrero si por fin organizan la reunión bohemia con Joan Sebastian, compadre de Aguirre.

Poco después, llegó el galardonado. Caminaba lentamente. Sonrió al encontrar rostros y miradas de amigos, de discípulos. Estrecharía la mano de Felipe Calderón cuando éste se la tendió para saludarlo. Emocionado escuchó el buen discurso de una elegante María Rojo.

Después él hablo. Llamó, “ciudadano Presidente de la República” a Calderón Hinojosa. Dijo que aunque parte de su oficio consiste en tejer palabras, no encontraba las que revelaran con precisión sus sentimientos al recibir la Medalla Belisario Domínguez. Continuó. Sacó sus convicciones. Concluyó con un llamado: Impidamos que la sociedad se disuelva, reconstruyamos la casa que nos albergue a todos.

Él y su emoción. Fuerte el aplauso de todos. Terminaba la sesión solemne, el escándalo finalmente no estalló, apenas asomó su rostro.

Para finalizar, el cubrimiento más objetivo lo dio La Jornada. Fue el único diario nacional que dio cuenta del ambiente de represión que se respiraba en el Senado.

Severa vigilancia del EMP en el Senado
Andrea Becerril y Víctor Ballinas
8 de octubre de 2008

Detienen al perredista Fernández Noroña

Un fuerte dispositivo de seguridad, a cargo de elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP), la Policía Federal Preventiva (PFP) y granaderos se aplicó ayer en los alrededores del Senado de la República, horas antes de que el presidente Felipe Calderón Hinojosa asistiera al recinto como testigo de la entrega de la medalla Belisario Domínguez al periodista Miguel Ángel Granados Chapa.

Desde un día antes se colocaron vallas metálicas en las calles de Donceles, Tacuba, Allende y Filomeno Mata. Ayer, la sede senatorial estuvo resguardada por elementos policiacos que vigilaban el acceso al recinto de Xicoténcatl y habían detenido al perredista Gerardo Fernández Noroña.

Los senadores Ricardo Monreal, Yeidckol Polevnski y Rosario Ibarra debieron rescatar al ex vocero del sol azteca, al que granaderos y miembros del Estado Mayor Presidencial tenían contra la pared en la esquina de Donceles y Callejón del 57.

Los legisladores discutieron largo rato con los elementos policiacos y lograron que se liberara a Fernández Noroña, quien se concentró con un grupo de manifestantes instalados en el Eje Central y Donceles, quienes, pese a estar en todo momento rodeados de militares y policías, no dejaron de gritar consignas contra Calderón Hinojosa.

Dentro del recinto de Xicoténcatl, en tanto, integrantes del resguardo parlamentario y del Estado Mayor mantuvieron bajo vigilancia a la periodista Andrea Fernández durante los 55 minutos que duró la sesión solemne en que se entregó la medalla Belisario Domínguez.

La comunicadora, hija del fallecido cronista de deportes Ángel Fernández, llegó como invitada especial y muy cerca de Calderón Hinojosa lanzó la consigna “es un honor estar con López Obrador”. De inmediato la flanquearon dos vigilantes, le arrancaron el gafete y la escoltaron hasta la salida.

domingo, julio 13, 2008

Asesinado periodista en Cuba

El 26 de julio de 1953, en Santiago de Cuba, un grupo de opositores a la dictadura de Fulgencio Batista tomó por asalto el Cuartel Moncada, una de las fortalezas militares más importantes en el territorio nacional. Aunque los combatientes, encabezados por el joven abogado Fidel Castro, fueron derrotados, el suceso, en la memoria colectiva cubana, encarna el momento cuando el país resuelve que es posible desembarazarse del régimen subordinado a Estados Unidos para conducir su política, su economía y su historia por un camino independiente, durante cuyo viaje el pueblo todo fuera reconquistando la libertad y la dignidad. El siguiente artículo aparece en la edición de julio del periódico Kiosco, dedicado a conmemorar la Revolución Cubana.

Asesinado periodista en Cuba
Gerardo de Jesús Monroy
erathora@gmail.com

In memoriam C. B. A.

Noticias de 1958

Tratándose de Cuba, la Guerra Fría no ha finalizado. Estamos en 2008. Hemos verificado medio siglo desde el triunfo de la Revolución y a lo largo de todo este tiempo el gobierno de Estados Unidos ha sostenido sin detenerse su asedio sobre la isla, un asedio que abarca acciones de sabotaje contra su agricultura, su ganadería y su industria; la violación de sus espacios aéreos, marítimos y terrestres (Guantánamo); secuestros y encarcelamientos injustos de ciudadanos cubanos (citemos el caso reciente de “los cinco”: militantes comunistas condenados por el régimen de Bush, basado en mentirosas acusaciones de espionaje); atentados contra la vida de dirigentes revolucionarios; atentados terroristas como el estallido (6 de octubre de 1976) del vuelo 455 de Cubana de Aviación, donde murieron 73 personas inocentes; un bloqueo económico en el que se obliga a participar a los países controlados por Estados Unidos; y —el más eminente de sus ataques— la invasión del país en abril de 1961, felizmente repelida por el pueblo cubano.

Con excepción del bloqueo, la mayoría de las acciones enumeradas, más otras que corrieron en el mismo sentido, no rindieron los frutos que Estados Unidos esperaba. Pero donde la violencia fracasó, la ‘pacífica’ guerra psicológica dio al imperio victorias memorables. Gracias a la tenaz e insidiosa campaña de Estados Unidos en los medios informativos —cuyos propósitos y origen pasan inadvertidos por el gran público—, en el imaginario colectivo de Occidente, hoy en día, Fidel y Raúl Castro representan atraso económico, brutalidad policiaca y ausencia de libertad.

Uno de los lugares comunes de la propaganda imperial repite que en las cárceles cubanas se tortura a los periodistas y que éstos son asesinados en el cumplimiento de su deber. Ambas afirmaciones son falsas. La única prisión cubana donde se tortura actualmente es la de la bahía de Guantánamo, ocupada de forma indebida por Estados Unidos desde 1898. Y el último periodista que murió asesinado en Cuba fue Carlos Bastidas Argüello, ejecutado en mayo de 1958, antes de la Revolución, por la policía de Fulgencio Batista, el opresor vasallo de Estados Unidos cuya dictadura combatió y derrocó Fidel Castro.

Vida de Carlos

Carlos Bastidas Argüello nació en Ecuador en 1935. Estudió Comunicación en Estados Unidos. En su calidad de corresponsal de El Telégrafo y otros periódicos de su país, fue testigo de las revueltas húngaras de 1956 contra el dominio soviético, así como de la caída de los regímenes de Gustavo Rojas Pinilla en Colombia y de Marcos Pérez Jiménez en Venezuela.

Bastidas se había comprometido con los ideales de progreso para los pueblos con los que en aquella época se sentían identificados muchos jóvenes en el mundo. Su compromiso ideológico desató la ira de sujetos como Rojas Pinilla y Pérez Jiménez; este último llegó a ponerlo prisionero. Leónidas Trujillo, el dictador de la República Dominicana, ni siquiera le permitió ingresar al territorio nacional.

De acuerdo con el biógrafo de Bastidas, Juan Marrero González, el reportero arribó a la Sierra Maestra cubana a principios de marzo de 1958 para entrevistar a los guerrilleros que se habían alzado contra Batista. Conversó con Fidel Castro y hasta colaboró con Radio Rebelde, la emisora de la guerrilla, presentándose a los oyentes con el pseudónimo de Atahualpa Recio.

Bastidas, ciertamente, no pretendió nunca ser ‘objetivo’ o ‘imparcial’. ¿Será deseable la imparcialidad? Lo que sé es que es irrealizable; salvo escasísimas y honrosas excepciones, los empleados de los medios defienden los intereses de los dueños del canal televisivo, la estación radiodifusora o el periódico. Y los defienden mintiendo. Bastidas decidió tomar partido, pero no al servicio de un interés, sino de una idea; y decidió defender esta idea no con la mentira, sino con la verdad. Y al igual que Ernest Hemingway en la Guerra Civil Española, su solidaridad con los pobres lo llevó a desempeñarse como periodista y como combatiente.

El 13 de mayo de 1958, luego de discutir en un bar, el teniente Orlando Marrero ultimó a balazos a Bastidas. Tenía apenas 23 años. Del crimen nada dijo la prensa batistiana. El cadáver del ecuatoriano permaneció tres días con la policía, hasta que fue reclamado por el Colegio de Periodistas de Cuba.

Año con año, cientos de periodistas mueren cruelmente en el llamado ‘mundo libre’ de la órbita norteamericana. Sin ir más lejos, en nuestro México, durante el sexenio de Vicente Comes-y-te-vas Fox, treinta y dos periodistas fueron asesinados, lo que nos coloca en la nada honorable posición de ser, junto a Colombia, el país latinoamericano donde las vidas de los periodistas corren mayor riesgo.

Durante los cincuenta años de la Revolución liderada por Fidel Castro, ni un solo periodista, cubano o extranjero, ha fallecido de forma violenta en Cuba en razón de sus opiniones. El homenaje mínimo que podemos hacerle a Carlos Bastidas Argüello es revelar esta verdad.

sábado, enero 12, 2008

Aristegui, la censura corporativa

Jenaro Villamil
Proceso
8 de enero de 2008


Carmen Aristegui; foto: Miguel Dimayuga

M
éxico, D.F. (apro).- Desde el sexenio pasado, la censura tomó argumentos peculiares para justificar los cierres de espacios informativos y de libertad de expresión. La censura contra Carmen Aristegui constituye el caso más ofensivo de este nuevo estilo que tomó carta de naturalización desde el Chiquihuitazo contra Canal 40: la censura corporativa, resultado de una plena identificación entre la tentación de control de la opinión pública por parte del gobierno y los grupos de poder ideológico, empresarial y político y el alto nivel de concentración en los medios electrónicos, el pegamento que explica la impunidad de estos casos.

Un simple repaso por los casos más recientes y emblemáticos nos da el perfil de esta censura corporativa:

1.- “Problemas entre particulares”, afirmaron las autoridades de las secretarías de Comunicaciones y Transportes y Gobernación cuando un comando armado de Televisión Azteca decidió suspender la señal de Canal 40, bajo el pretexto de una deuda de 25 millones de dólares que Javier Moreno Valle no le pagó a Ricardo Salinas Pliego.

“¿Y yo por qué?”, fue la famosa frase de Vicente Fox en enero de 2003 para deslindarse del asunto. La complicidad con Los Pinos era obvia: nadie sin el consentimiento de la fuerza pública llega a cortar la señal de una concesión de un medio electrónico, en franca violación a la Ley General de Vías de Comunicación.

Sorprende que ahora el periodista Ciro Gómez Leyva considere que el Chiquihuitazo no fue un caso de censura. El exconductor de lo que fue uno de los noticiarios más frescos y polémicos de la televisión, ahora se compró el argumento corporativo: fue un problema de deudas, no de cierre de espacios informativos. ¿Ya se olvidó del boicot publicitario de los Legionarios al Canal 40, de la incomodidad de Martha Sahagún con el noticiario, del boicot publicitario? ¿No fue censura que Televisión Azteca se apropiara a la mala de una concesión que no le pertenece?

2.- “Boicot publicitario” acusó José Gutiérrez Vivó, el director y dueño de Monitor cuando interrumpió la señal de su emblemático noticiero radiofónico a mediados del año pasado. En entrevista con Proceso, Gutiérrez Vivó también rememoró una frase que provino del jefe de Comunicación Social de Felipe Calderón, Max Cortázar: “Se les dará publicidad cuando se porten bien”.

Algo similar ha justificado por décadas boicots publicitarios a medios incómodos para el poder como Proceso, Diario de Yucatán, La Jornada o El Norte. Lo singular en el caso de Gutiérrez Vivó fue la acción coordinada de los anunciantes privados y de la publicidad pública, para asfixiar a una estación.

Una y otra vez los efímeros defensores de la libertad de expresión justificaron la salida de Gutiérrez Vivó, argumentando el flanco débil de su caso: son problemas por deudas con Radio Centro, fue un “mal administrador” y, el gran pecado original de este sexenio: le dio “demasiado espacio” a Andrés Manuel López Obrador.

3.- Ahora, el espacio informativo conducido por Carmen Aristegui es cancelado bajo el eufemismo de un “nuevo modelo editorial” que Prisa y Televisa quieren imponer en W Radio y que no compagina con el periodismo que durante cinco años realizó Aristegui, respaldado con credibilidad y altos índices de audiencia.

La explicación de W Radio no deja lugar a dudas de que se trató no de una simple “incompatibilidad editorial”, sino de una incomodidad corporativa de la empresa frente a una periodista que supo hacer su trabajo y ganar un reconocimiento generalizado a su profesionalismo:

“La decisión se enmarca dentro de un proceso de renovación, actualización y expansión en el que está inmersa la W, que se refleja también en otros cambios en la parrilla (sic), que hemos realizado en los últimos meses”.

Esos “cambios en la parrilla” tuvieron un corolario bastante grave: eliminar el espacio más plural, de mayor rating y que convirtió a la W en un referente noticioso después de años de vivir en el letargo y la superficialidad mediática.

Imaginemos la reacción de un periodista como Iñaki Gabilondo, quizá el más emblemático de los noticiarios radiofónicos de Grupo Prisa en España, con un razonamiento similar. ¿Sacrificaría el consorcio editor de El País a su periodista con mayor credibilidad para que respetara un “nuevo modelo de organización y trabajo” y sus “cambios en la parrilla”?

Para nadie era un secreto la incomodidad y la molestia del gobierno de Calderón, de la jerarquía eclesiástica, de los propios corporativos mediáticos –en especial, de Televisa-- contra Carmen Aristegui. Era incómoda para el establishment porque todo buen periodista es incómodo cuando se dedica a informar lo que la censura quiere que no se ventile.

Extraoficialmente, uno de los “pecados” de Aristegui fue haber entrevistado ¡dos veces a López Obrador en un año! En otras palabras, no se unió a una pretensión de uniformidad informativa y de odio acrecentado contra “el peligro para México” que domina en los espacios radiofónicos y televisivos.

El grave problema para quienes buscan reducir la expulsión de Carmen Aristegui a un simple desacuerdo laboral, es que ella cuenta con un capital social enorme del cual carecen Televisa, Prisa y el gobierno de Calderón: la credibilidad.

El otro problema es que, a diferencia de los casos de Canal 40 y de Gutiérrez Vivó, Aristegui no es empresaria, ni concesionaria ni tiene intereses corporativos que la vuelvan vulnerable a los pactos corporativos. Es la dueña del único capital que un periodista tiene para defenderse: su trayectoria, su profesionalismo y un carisma que ahora se demuestra en miles de cartas y de correos electrónicos de apoyo y en protesta por su salida.

Si imponerle el silencio a una periodista que sobrevivió a los intereses de estos tiburones mediáticos y a un gobierno incómodo con la crítica no es censura, entonces el cinismo se ha vuelto la moneda de cambio de estos malos tiempos para la libertad de expresión.

jenarovi@yahoo.com.mx

lunes, diciembre 03, 2007

Los pederastas tienen permiso y la muerte también, señores ministros

María Teresa Jardí
¡Por esto!
2 de diciembre de 2007


Mientras el usurpador, a un año de la ocupación del lugar que el pueblo le otorgó a otro, llevada adelante en un búnker militarizado custodiado por el Estado Mayor Presidencial, se dedica a prometer erradicar la pobreza extrema: de sus amigos y sobre todo de toda su familia, reiterativa promesa, cuando para el pueblo es obvio que así será, porque no tiene nada más qué ofrecer ni menos aún qué celebrar, como logro de ese año de usurpación en el que a la par que la miseria extrema lo único que ha crecido de igual manera es la corrupción, también extrema.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación le otorga el permiso a los pederastas de violar niños y niñas, menores de edad, sí, y mujeres y hombres, porque es amplio el permiso otorgado por la Suprema Corte de Injusticia de la bananera narcorrepública, en que México, con la ayuda de ministros y ministras, ha sido convertida.

Pero cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación otorga, a los que ejercen el poder y a sus amigos empresarios protegidos por los funcionarios públicos, el permiso para violar a los niños y a las niñas y cuando ese poder: el Judicial, desde la cabeza misma, legaliza al mismo tiempo que la prostitución, la tortura. Cuando al pueblo le queda claro que los corruptísimos "ministros" legalizan la pederastia para proteger a un impresentable gobernador, en el mejor de los casos, protector de pederastas, casi seguro que pederasta él también. Cuando el pueblo sabe que el Poder Judicial protege al "góber precioso", a pesar de tener en sus manos las pruebas de la complicidad de ese funcionario impresentable con otro empresario igual de impresentable que él, porque el pueblo ha escuchado, a través de las televisoras a modo del sistema, cómo, por el teléfono, se congratulaban los sujetos exculpados por la Corte por haber secuestrado, en otro Estado de la república, a una mujer. Sin importar siquiera que Lydia Cacho hubiera mentido en el libro causa de la molestia.


Acusaciones que además fueron hechas por el diario POR ESTO! que fue el que descubrió y dio a conocer la existencia de esa red de pederastas encabezada por Succar Kuri, de la que sin duda forma parte el impresentable Kamel Nacif. Cuando el secuestro y traslado es público que se realizó con la complicidad de dos gobiernos estatales, y la SCJN en lugar de hacer justicia, avala la tortura, que de manera innegable se desprende del hecho, el pueblo se ve en la necesidad de otorgarse el permiso de irse a una confrontación armada. No tiene remedio. Cuando se corrompe el alma y la mente y cuando el cinismo substituye a la vergüenza, incluso en el caso de los ministros y las ministras de la Suprema Corte de Justicia, al pueblo no le queda más que otorgarle permiso a la muerte para cambiar las cosas.


Y que nos vengan esos impresentables ministros que eligieron pasar a la historia, no como juristas, que son una vergüenza para el país, que se vendieron por treinta monedas, que no nos vengan a decir que los que vemos que no le están dejando otra salida al pueblo mexicano que la de coger las armas, que es lo que hacen los pueblos cuando la injusticia ya no se puede resistir más, promotor y avalador de la represión, en que se ha convertido el Poder Judicial, que no nos vengan a decir que los que decimos lo que vemos que están propiciando con su renuncia a la ética y a todo vestigio que pudiera quedarles de moral, incluso pública, somos los que estamos invitando a la rebelión, que sí están propiciando ellos con su infinita desvergüenza.


Además de botellas vacías de coñac, como propone enviar alguna de las redes ciudadanas, habría que enviarles a los señores, ministros y ministras, de regalo por esta Navidad, aparatos para la sordera, aunque sean usados. Ya se sabe que el pueblo es pobre y no puede hacerles los mismos regalos que recibirán del "góber precioso". Pero agiotistas, que han demostrado ser, capaces de asesinar por unas monedas a la justicia, no les importará que sean usados y a lo mejor así escuchan la próxima vez.

Artículo en pdf sobre Lydia Cacho

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http://www.lydiacacho.net
Blog sobre Lydia Cacho, organizado por amigos de la periodista, con el propósito de concentrar los materiales relacionados con su caso y para dar a conocer los incidentes de esta cruzada cívica.