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viernes, marzo 20, 2009

Quién ganó y quién perdió con las “narcoprotestas”

Kristin Bricker*
Rebelión
12 de marzo de 2009
Original: Narco News**
Traducción: Germán Leyens


Calderón y los militares son héroes; los organizadores sociales y los pobres son satanizados

El 9 de febrero de 2009, varios cientos de jóvenes con rostros cubiertos bloquearon importantes carreteras en Monterrey, Nuevo León, en una serie de acciones altamente coordinadas, paralizando la ciudad de 1,1 millones de habitantes. Los manifestantes volvieron casi cada día durante más de una semana, con acciones supuestamente coordinadas por jóvenes con teléfonos celulares Nextel. Cada vez que los manifestantes volvieron a bloquear las arterias, los acompañaban más mujeres con niños pequeños en sus brazos.

Al principio, los motivos de los manifestantes no eran evidentes. Luego hicieron saber que protestaban contra el uso de los militares en la guerra contra la droga. Específicamente, demandaban la retirada del Ejército de funciones de policía civil y la renuncia del comandante de la 7ª Zona Militar, Cuauhtémoc Antúnez Pérez.

Dentro de días de la primera protesta, los militares mexicanos – que fueron desplegados a Nuevo León por el presidente Felipe Calderón en febrero de 2007 para combatir el crimen organizado – arrestaron a seis presuntos miembros de los Zetas, la organización fundada por desertores del Ejército mexicano que trabajan para organizaciones de narcotráfico. El gobierno acusa a los seis de dirigir las manifestaciones que crearon caos en Monterrey. Entre los arrestados está Juan Antonio Beltrán Cruz. Los militares dicen que encontraron armas de fuego ilegales y 71 mochilas repletas de útiles escolares en su camioneta. Beltrán Cruz iba supuestamente a vecindarios pobres a fin de seducir a padres y jóvenes para que participaran en las protestas.

Algunos manifestantes también admitieron ante el gobierno y los medios que se les pagaba por participar entre 200 y 1.000 pesos (entre 13 y 70 dólares), que las mujeres recibían más dinero, y las mujeres con niños pequeños en los brazos recibían el máximo.

El 17 de febrero, el día de las protestas más intensas en Monterrey, bloqueos de protesta contra el Ejército ocurrieron en Reynosa y Matamoros en el Estado de Tamaulipas; varias ciudades en Veracruz; y Ciudad Juárez, Chihuahua.

El 18 de febrero, los militares comenzaron a patrullar las calles de Monterrey. Los manifestantes desaparecieron.

El 19 de febrero, el presidente Felipe Calderón hizo un discurso conmemorando el Día del Ejército Mexicano en la base de la 7ª Zona Militar en Monterrey. En su discurso, calificó de “cobardes” a los cárteles de la droga por pagar a mujeres, niños y personas mayores para que manifestaran, y declaró que el Ejército no volvería a sus cuarteles hasta que la policía civil tenga la capacidad de continuar la lucha.

No son manifestaciones normales

Narco News habló con una partidaria de la Otra Campaña de los zapatistas en Ciudad Juárez sobre las manifestaciones del 17 de febrero que cerraron tres puentes internacionales en esa ciudad. Ella participa activamente en múltiples redes de organización en toda la ciudad y dice que conoce a la mayoría de las organizaciones sociales y sabe de protestas antes de que ocurran. Desea mantener el anonimato por su propia seguridad. Dice a Narco News que dos de los tres bloqueos fueron publicitados antes de que ocurrieran y que organizaciones conocidas –taxistas y familias de personas desaparecidas– participaron en ellas. Su enfoque particular en el Ejército fue nuevo –los taxistas generalmente protestan contra las políticas contra el Secretario de Transporte Público respecto a placas para taxis, la falta de paradas para taxis, y otros temas relacionados con su trabajo. De la misma manera, las familias de los desaparecidos generalmente protestan contra la violencia, la inseguridad, y la militarización, pero nunca se concentran sólo en el Ejército.

La tercera protesta, sin embargo, fue “muy extraña” dice. No fue anunciada antes de que ocurriera. Dice que ella conoce a la mayoría de los organizadores de la ciudad, pero que cuando observó la protesta en las noticias, “no vio una sola cara conocida.” Aunque dice que las manifestaciones del 17 de febrero no tuvieron nada de característico para Ciudad Juárez, dice que no fueron ni aproximadamente tan extrañas como las protestas que ocurrieron en Monterrey.

En Monterrey, los organizadores locales supieron de inmediato que la protesta contra el Ejército no era su protesta normal. Un colectivo basado en Monterrey que adhiere a la Otra Campaña dijo a Narco News que está en contacto con la mayoría de las organizaciones sociales en la ciudad que realizan manifestaciones, y que ninguna de ellas conocía a algunos activistas u organizaciones que participaron en las protestas. Ni siquiera sabían que las protestas tendrían lugar hasta que ocurrieron –no hubo avisos por correo electrónico ni volantes en las calles llamando a la gente a manifestarse.

Don Héctor Camero de la ONG basada en Monterrey, Tierra y Libertad, también supo de inmediato que esa manifestación era diferente. Dijo a Radio Bemba que grupos que participan en las protestas usualmente se dan a conocer, a sus organizaciones, y sus demandas. No fue el caso con las protestas contra el Ejército. Los manifestantes se mantuvieron anónimos, incluso con las caras cubiertas. No hicieron conocer de inmediato sus demandas, y no expresaron de qué manera habían sufrido desde que el Ejército salió a las calles en su ciudad.

Camero sabe que por lo menos algunos de los participantes fueron pagados. Contó a Radio Bemba cómo el miembro de la familia de un amigo aceptó 500 pesos por participar. El dueño de casa acababa de perder su trabajo, y alguien ofreció a su mujer 500 pesos para que participara en un bloqueo. Ella aceptó la oferta.

Seguidores de la Otra Campaña de Monterrey también empezaron a sospechar cuando vieron la reacción policial ante la protesta. Aunque esta protesta fue una de las más agresivas que Monterrey haya visto en la historia reciente, la policía se mostró más considerada que con protestas anteriores. No hubo quema de barricadas en las calles de Monterrey durante manifestaciones normales, dice la fuente de Narco News. Pero cuando entre 80 y 90 jóvenes incendiaron una barricada en la Avenida Fidel Velásquez durante las protestas contra el Ejército, la policía prefirió el diálogo a la represión. “Si las organizaciones sociales hubieran hecho eso, habría habido una represión muy violenta,” dijo un partidario a la Otra Campaña que desea guardar el anonimato por temor a represalias.

Camero está de acuerdo: “Los jóvenes se reúnen en la Plaza del Colegio Civil en Monterrey. En cuanto los jóvenes comienzan a congregarse, la policía interviene. No dejan que los jóvenes se reúnan. Ellos [los jóvenes] muestran allí películas educativas, políticas y cívicas – lo que no es un pecado – y ellos [la policía] no permiten que realicen sus actividades culturales. Los expulsan de la plaza. Pero en este caso [las “narco protestas”], la policía actuó con mucha prudencia”.

La reacción “prudente” de la policía y del Ejército ante las protestas es ampliamente documentada en los medios mexicanos. Aproximadamente 50 personas fueron detenidas durante una de las protestas. Fueron liberadas horas después, una vez que pagaron una fianza de 500 pesos. Gracias a las draconianas leyes mexicanas sobre el crimen organizado, esa gente, a la que el gobierno acusa de trabajar para los cárteles de la droga, podría haber sido retenida sin fianza –pero no fue lo que ocurrió. Reforma informa que una joven fue detenida en la Avenida de la Constitución, pero fue liberada minutos más tarde. Poco después fue vista bloqueando la Avenida Gonzalitos.

No se sabe por qué la policía se condujo con tanta prudencia. La razón oficial del gobierno local es que tantas mujeres, gente ya mayor, y niños participaron en las protestas. La fuente de Narco News en Monterrey habla de rumores de que la policía había recibido amenazas. Es una posibilidad: el día después que la policía arrestó al presunto Zeta, Beltrán Cruz, con una subametralladora de 9 mm y 71 mochilas en su poder, un comandante de la policía involucrado en su aprehensión fue asesinado a plena luz del día. Los atacantes le dispararon tantas veces que su cara quedó irreconocible. Los cartuchos recuperados en la escena del crimen muestran que por lo menos algunas de las armas usadas –una subametralladora de 9 mm y un rifle de asalto– están limitadas por la ley mexicana al exclusivo uso militar (aunque la ley no ha impedido que esas armas terminen en las manos de miembros del cártel de la droga).

Los ganadores y perdedores en las “narcoprotestas”

Durante las “narco protestas,” la atención del mundo se concentró en un aspecto: ¿Quién estaba tras las protestas? El gobierno dice que el cártel del Golfo y sus asociados armados, los Zetas, organizaron las protestas de Monterrey. Hay quien ha especulado en silencio que el propio gobierno organizó las protestas para reforzar la popularidad del Ejército. La verdad es que nadie, a excepción de los propios organizadores de la protesta podrá llegar a saber quién fue realmente el responsable. Por ello, la verdadera pregunta no es “¿quién lo hizo?” sino “¿por qué lo hicieron?”

El razonamiento tras la cuidadosa planificación y magistral ejecución de las protestas de Monterrey se comprende mejor si se evalúa quién salió ganando y quién perdió cuando por fin terminaron las “narco protestas”.

Los ganadores

El presidente Felipe Calderón: Calderón se presentó con una plataforma de “pegarle duro al crimen organizado.” Días después de hacerse cargo de su puesto, tomó la muy controvertida decisión de desplegar soldados a Estados donde consideraba que se había perdido terreno ante los narcotraficantes. Desde entonces, la violencia por la droga ha aumentado vertiginosamente: en 2008, la cantidad de asesinatos relacionados con el crimen organizado ha más que duplicado el total de 2007, haciendo que la guerra a la droga sea más letal que las propias drogas. Sin embargo, el día en que llegó a la base del Ejército en Monterrey para pronunciar su discurso del Día del Ejército, fue el primer día en más de una semana en el que no hubo “narco protestas” en Monterrey. En tanto que Calderón era asociado anteriormente con un aumento de las tasas de homicidios, caos, y violencia, ahora es asociado con paz y tranquilidad. Como lo describió el anónimo partidario de la Otra Campaña en Monterrey: “Todos hablan de un ‘Estado fracasado,’ y llega Calderón y trae el orden.”

El partido Acción Nacional (PAN) y el partido Revolucionario Institucional (PRI): 2009 es un año electoral en Nuevo León. El puesto de alcalde en Monterrey y el de gobernador estarán en juego el 5 de julio. Monterrey es controlado actualmente por el PAN, mientras el gobernador de Nuevo León es priista. Ambas contiendas se han convertido en carreras para ver qué político puede reprimir mejor el disenso que el resto de los candidatos. El PAN, al ser el partido tras el despliegue del Ejército para combatir el crimen organizado, ya tiene una mano dura comprobada cuando se trata del crimen organizado. Sin embargo, el PRI, que gobernó México con mano dura durante más de siete decenios, no será tan fácilmente derrotado.

Rodrigo Medina de la Cruz, el candidato a gobernador del PRI, propuso que el congreso estatal de Nuevo León apruebe una ley haciendo que el bloqueo de una ruta “de manera violenta” sea castigable con hasta seis años en prisión y una multa entre 7.500 y 25.000 pesos (492-1.639 dólares). El alcalde del PAN en Monterrey, Adalberto Madero Quiroga, presentó su propia propuesta al congreso estatal: los bloqueos de ruta deberían ser castigables con seis años en prisión, pero si alguien muere en la protesta, la sentencia es duplicada a 12 años. La propuesta de Quiroga no especifica si la sentencia a 12 años se aplica sólo si los manifestantes matan a la persona, o si se aplica si la policía o el Ejército también matan a alguien. En México, la policía, el Ejército, y paramilitares favorables al gobierno son generalmente responsables por las muertes de manifestantes, no los propios participantes en las protestas.

El ejército: Las protestas de Monterrey han convertido en héroes a los militares. La prensa y testigos presenciales dicen que los ciudadanos de Monterrey literalmente dieron la bienvenida con los brazos abiertos a los soldados cuando comenzaron a patrullar las calles de la ciudad sólo un día antes de la llegada de Calderón. Según las informaciones, la gente en las calles vitoreó y aplaudió cuando vio a los soldados. El contacto de Narco News en Monterrey dice que “la ciudad está completamente militarizada” –y que a la gente parece gustarle.

Si alguien hubiera querido organizar protestas para aumentar la popularidad del Ejército, Monterrey es el sitio perfecto para hacerlo. El colectivo de Monterrey dijo a Narco News que nunca hubo un sentimiento significativo contra el Ejército en Monterrey, a pesar de la presencia de los militares en Nuevo León durante más de un año. Camero explica el por qué: “En Monterrey no ha habido el tipo de trasgresiones cometidas por soldados que han tenido lugar en otros sitios. No digo que no existan; ha habido 150 o 200 agentes de la Policía Federal Preventiva (PFP). Son policías federales que también han sido desplegados en la guerra contra la droga y que participan en operaciones conjuntas con el Ejército. Pero en general, las patrullas de los soldados son realizadas con cuidado. Ha habido algunas quejas debidas a allanamientos erróneos o por los puntos de control del Ejército. Pero en general no ha habido muchas quejas respecto a su trato a la población. De modo que estas protestas, en las que los jóvenes no sólo se han embozado, sino también han andado por ahí con garrotes amenazando a conductores o mujeres jóvenes, han creado una situación en la que la población respalda al Ejército. Dice: ‘Estamos con los militares.’ De modo que las protestas están realmente provocando lo contrario’ de su objetivo declarado, que es la retirada del Ejército.”

Por cierto. Sólo dos semanas después del fin de la protesta, el gobierno federal anunció que estaba enviando otros 5.000 soldados a Ciudad Juárez, que es la ciudad más violenta de México y también sede de una protesta que los medios asociaron con las “narco protestas.” Mil policías federales y dos mil soldados ya han llegado. Antes del reciente refuerzo, había 2.000 soldados estacionados en Ciudad Juárez, lo que significa que cuando lleguen todos los refuerzos, 7.000 soldados patrullarán la ciudad de 1,4 millones de habitantes. Es un soldado por cada 200 civiles en una ciudad con una densidad de población de más de 4.632 personas por kilómetro cuadrado, o sea 23 soldados por kilómetro cuadrado. Aunque el anuncio del gobierno federal no sea probablemente un resultado directo de las “narco protestas,” las manifestaciones seguramente no perjudicaron las relaciones públicas del Ejército antes de una de las ‘oleadas’ militares más intensas en el país.

Toda organización de narco tráfico que colabore con sectores del ejército: En diciembre de 2008, el corresponsal de Narco News, Bill Conroy, presentó la evidencia de que la corrupción dentro del Ejército Mexicano podría no estar limitada a unos pocos incidentes aislados de oficiales (aunque de alto rango) en la nómina del cártel en su artículo “Asesinatos en Juárez sacan a la luz un ‘cártel militar’ emergente.” Una fuente, el ex agente de la DEA Celerino “Cele” Castillo III, dijo a Conroy:
“Durante la elección presidencial, El Chapo [Joaquín Guzmán, dirigente de la organización de narcotráfico de Sinaloa apoyó [al presidente mexicano] Calderón. Calderón luego alquiló el Ejército a El Chapo para eliminar a Osiel [Cárdenas Guillén, jefe de la organización de narcotráfico del Golfo, que controlaba la ciudad fronteriza mexicana de Nuevo Laredo]. Hay que recordar: ¿Por qué no ha sido arrestado El Chapo?”

Calderón retiró a los militares y ahora trabaja mano en mano con El Chapo. … Veteranos estadounidenses de [la Guerra de] Iraq estaban actuando como mercenarios para el Ejército Mexicano. Ahora mismo, mientras hablamos, hay veteranos estadounidenses de Iraq que trabajan para esa organización. Hacen el trabajo de refuerzo a este lado [de la frontera de EE.UU.] para los militares mexicanos. Están cobrando las… ganancias de las ventas de droga en EE.UU. Ellos [los que deben dinero a la organización de la droga] son atrapados y les dan 24 horas para enviar parte del dinero a cuentas bancarias en México. Si no, son ejecutados...

El antiguo lanzagranadas M-70 utiliza munición de 40 mm. Están sobre la mesa en la foto [de armas confiscadas por las autoridades mexicanas] del periódico de hoy. Lo que la historia no dice es que esa munición de 40 mm es de producción estadounidense. ¿Y eso, qué te parece?”
Conroy sigue diciendo: “Castillo agrega que recientemente recibió información que indica que otro grupo que se ha hecho bastante famoso a través de los medios, los Zetas (un grupo mexicano de operaciones especiales entrenado por EE.UU. que desertó del Ejército mexicano), ayuda ahora al Ejército mexicano en sus operaciones de narcotráfico a lo largo de la frontera.”

En el mismo artículo, Conroy cita a Guillermo Ramírez Peyro, antiguo miembro de alto rango de la organización de narcotráfico de Juárez, informante en el caso de la Casa de la Muerte, quien describe cómo la Armada mexicana pasaba de contrabando drogas para su organización de narcotráfico desde Colombia.

La historia de Conroy no especifica una organización de narcotráfico que tenga control sobre el Ejército mexicano. Menciona a tres o cuatro organizaciones separadas que supuestamente están en colusión con los militares: la organización de El Chapo Guzmán, los Zetas (que supuestamente trabajan para la organización de narcotráfico del Golfo o para cualquiera que pague bien), y la organización de narcotráfico de Juárez. Más bien, la evidencia y las fuentes de Conroy muestran que para que sobreviva una industria clandestina tiene que mantener cerca a sus amigos cerca y aún más cerca a sus enemigos. En un negocio en el que las alianzas y rivalidades cambian con el viento; y en el que políticos, policías, y oficiales militares se venden al mejor postor, los militares han aparecido como otro participante en el juego. Precisamente como en otros cárteles, las alianzas “de los militares con el cártel” cambian con las condiciones, y encuentran nuevos aliados si el precio es justo. Diferentes oficiales militares podrán preferir aliarse, y a los soldados bajo su comando, con diferentes organizaciones de narcotráfico. E incluso si los rumores de que el presidente Calderón tiene su organización de narcotráfico preferida y utiliza su campaña militar para eliminar a los enemigos de esa organización fueran verdad, Calderón no puede controlar a todos sus soldados mejor que cómo El Chapo puede controlar a todas las células de la “Federación” Sinaloa.

De modo que, aunque es posible que una organización de narcotráfico o una alianza entre una tal organización y un sector del Ejército haya organizado las “narco protestas,” nadie sabe qué oficial militar y sus soldados trabajan con qué organización hasta que alguien denuncie al oficial. Incluso entonces, no es seguro que el denunciante diga la verdad. De modo que el ganador oficial y evidente de las “narco protestas” fue el Ejército en su conjunto. Sean cuales sean las organizaciones de narcotráfico que estén actualmente alineadas con sectores del Ejército, acaban de presenciar el aumento del poder de su aliado, y con él el suyo propio. Y porque los militares, que han estado librando una constante batalla de relaciones públicas sobre su participación en la guerra contra la droga, acaban de aumentar su poder y popularidad, también pueden haber acabado de aumentar el valor actual de esa lealtad.

Los perdedores

Aparte de todo cártel de la droga que no esté alineado con el Ejército, particularmente en regiones en las que ocurrieron las “narco protestas”, la sociedad civil sufrió un golpe significativo debido a las protestas.

Organizadores sociales y organizaciones: Las protestas “contra el Ejército” en Monterrey lograron neutralizar demandas muy legítimas (que los militares se retiren de deberes civiles de mantenimiento del orden) y quejas (el que soldados realicen funciones civiles de mantenimiento del orden sin una declaración oficial de guerra es inconstitucional).

Cuando estallaron protestas anti-militares en áreas que tienen una historia de protestas legítimas contra la militarización, como ser Veracruz y Ciudad Juárez, hubo una especulación inmediata en la prensa de que también estaban vinculadas a narcotraficantes. Sin embargo, a diferencia de Monterrey, no ha aparecido una prueba concreta de que esas protestas hayan sido organizadas por otro que los propios manifestantes. Mientras una partidaria de la Otra Campaña en Ciudad Juárez dijo a Narco News que uno de los bloqueos anti-militares de un puente internacional en esa ciudad fue “muy extraño” en comparación con otras protestas similares, ella dijo que organizaciones sociales legítimas estuvieron definitivamente involucradas en las otras protestas y bloqueos que ocurrieron en otras partes de Ciudad Juárez ese día. Incluso a pesar de que el gobierno verificó que participaron miembros legítimos de familias de personas supuestamente desaparecidas por los militares, la prensa informó –sin citar otra evidencia– que “agentes de seguridad” no identificados dijeron que hubo gente contratada para protestar. Aunque el gobierno no ha presentado ninguna prueba o hecho ninguna declaración oficial en el sentido que por lo menos algunos manifestantes en Ciudad Juárez hayan recibido compensación por su participación, si alguien pagó a la gente para que protestara donde organizaciones sociales legítimas también estaban manifestando, tuvieron éxito en la destrucción de toda la credibilidad con la que contaban en esa ciudad las organizaciones sociales legítimas. E incluso si ni un solo manifestante en Juárez participó por haber recibido pago, el espectro sigue existiendo – los medios discutieron las protestas en todos los cuatro Estados como si en todos fuera lo mismo, sin un atisbo de prueba de que haya habido participantes fuera de Monterrey que hayan recibido alguna compensación.

Los organizadores sociales son espinas en el dorso del poder antidemocrático. Como tales, los activistas pueden ser tan inconvenientes para los narcotraficantes como para el gobierno. En localidades en las que los narcotraficantes son dueños de, o forman el gobierno, o en regiones donde los narcotraficantes son los caciques, los activistas amenazan el poder de la organización narcotraficante. Quienquiera haya estado tras las protestas –sea el gobierno o una organización de narcotráfico o una mezcla de ambos– ha consolidado su poder al arrebatar el suyo a los organizadores sociales y políticos.

Las “narco protestas” no sólo sirvieron para dañar la credibilidad de los activistas; el gobierno también las está utilizando para presionar por medidas para reprimir las protestas y obtener un cierto control sobre ellas, de un modo muy similar al utilizado por el gobierno de EE.UU. Como mencionara anteriormente, funcionarios de Nuevo León han propuesto sentencias entre 6 y 12 años y elevadas multas por bloquear una ruta durante una protesta, lo que actualmente es una trasgresión del tránsito. La única excepción propuesta a la ley es si un grupo legítimo de protesta avisa al gobierno antes de su acción de que desea bloquear una ruta durante una manifestación. Esto introducirá efectivamente un sistema de permiso para manifestaciones en México, en el que los manifestantes que desean manifestarse deberán pedir primero permiso al gobierno para hacerlo. El sistema está vigente en gran parte de EE.UU. y da al gobierno un control significativo sobre las manifestaciones. El gobierno dice a los organizadores dónde y cuándo pueden manifestarse. Cuando el gobierno no desea que haya protestas, niega directamente los permisos a los manifestantes, como fue el caso durante la Convención Nacional Republicana [RNC, por sus siglas en inglés] en Filadelfia en 2000. El gobierno de la ciudad otorgó permisos para manifestar a la RNC para toda la ciudad por la duración de la convención, no dejando nada para las organizaciones sociales (la RNC, evidentemente, no utilizó los permisos para manifestarse – simplemente quería excluir a los activistas). El único permiso dado a los organizadores de la manifestación fue en una “zona de libre expresión” (implicando que la “libertad de expresión” sólo era un derecho en esa área, pero no en el resto de la ciudad) que era un área encerrada en un rincón de un aparcamiento tan alejado del Centro de Convenciones que nadie prestó atención a los pocos manifestantes que decidieron utilizar la zona. Si la manifestación sirve para aumentar los costes de una política gubernamental o una decisión como una guerra, las manifestaciones permitidas reducen los costes para el gobierno a un dolor de cabeza menor y temporario.

Gracias a las “narco protestas,” la opinión pública en Monterrey ha dado luz verde para matar manifestantes al gobierno y a los civiles favorables al gobierno. El contacto en Monterrey de Narco News nos envía comentarios hechos en foros en línea que a su juicio representan exactamente el sentimiento de ciudadanos de Monterrey sobre las protestas. En un foro en el sitio en Internet del periódico de Monterrey El Norte, un comentario dice: “si vas en el carro y se te atraviesan, aviéntales el carro aunque los atropelles y no te pares aunque los dejes tirados. Es más, ni voltees, como si hubieras atropellado a un sapo. Si eres el de mero adelante del bloqueo, échales el carro igual”. Otro comentario dice que después de atropellar a un manifestante, los conductores deberían dar “reversa a ver si les quedan ganas de seguir de payasitos y argüernderas por unas mochilas”. Otro más dice que “si se paran cerca de un puente llévenselos y es culpa de ellos”. Y: “total si matan a esta gente nadie los va a extrañar, en cada basurero o pedazo de caca salen estos muertos de hambre o bien solo peguenle a los arboles de la indepenaca o la risca, y esas cosas salen de ahi, unos muertos de esos mas no le hacen mal a nadie, es mejor asi le hacemos un bien a la sociedad de no mantener jodidos muertos de hambre en el bote…!” [Sic].

Nadie en el foro critica semejantes comentarios que llaman a asesinar.

Ser activista en México ya es peligroso, incluso sin apoyo público para su asesinato. En febrero pasado, la Corte Suprema de México se negó a responsabilizar a los policías que mataron a Alexis Benhumea y a Francisco Javier Cortés en las manifestaciones en San Salvador Atenco en 2006. En su decisión, ni siquiera reconoció que la policía era responsable por los asesinatos, a pesar de que una bomba de gas lacrimógeno mató a Benhumea y que la pistola que mató a Cortés es de un calibre que es entregado a comandantes de la policía estatal pero cuyo porte por civiles es ilegal. También en febrero, hombres armados “que parecían ser soldados” secuestraron a dos activistas indígenas por los derechos humanos en Guerrero, los torturaron y asesinaron.

Colonias populares: Las colonias populares son vecindarios pobres en las afueras de las ciudades. Tienen que luchar por servicios municipales básicos como calles pavimentadas, agua corriente, y sistemas de alcantarillado e instalaciones sanitarias.

Narco News ha documentado cómo la operación conjunta de la policía federal y del ejército en Michoacán es utilizada para reprimir a las colonias populares, en particular las que pertenecen a organizaciones sociales. Ya que hay pruebas de que residentes de colonias populares fueron pagados para bloquear rutas durante las “narco protestas,” se puede esperar que la represión gubernamental aumente en las colonias populares de Monterrey –incluso en aquellas que no participaron.

Si los bloqueos provocaron furia contra los manifestantes en general, provocaron una furia particularmente feroz contra los residentes más pobres de Monterrey porque se sabe que algunos de ellos participaron a cambio de suministros escolares y dinero. Un comentario en el foro de El Norte escribió que deberían desplegar a los militares contra los manifestantes (fueron desplegados seis días después del comentario) y que “total si matan a esta gente nadie los va a extrañar, en cada basurero o pedazo de caca salen estos muertos de hambre o bien solo peguenle a los arboles de la indepenaca o la risca”.

El odio contra los residentes pobres de Monterrey es descaminado dice Camero, porque ignora las condiciones, creadas por el propio gobierno, que llevaron a que la gente bloquee rutas a cambio de suministros escolares y dinero. “Hay una crisis de desempleo y de abandono de los jóvenes. No hay garantía [de empleo para los jóvenes]. Ni siquiera estoy hablando de escuelas o deportes –hablo de empleo. Con este abandono es fácil hacer este tipo de ofertas [ser pagado por manifestarse]. Es un escenario muy extraño, inimaginable, pero puede suceder fácilmente debido a la situación”.

Camero culpa al gobierno de gastar millones de pesos en dineros públicos para mantener a partidos políticos cuando no provee adecuadamente a las escuelas con sus necesidades básicas. “¿Cómo es posible que los narcos estén ofreciendo útiles escolares a la gente? Tenemos una campaña permanente para obtener útiles escolares en las escuelas [de Nuevo León]. Son condiciones que el gobierno ha permitido que se desarrollen, y el crimen organizado puede aprovecharlas.”

* Kristin Bricker es corresponsal basada en México de Narco News. También forma parte del colectivo Rebel Imports que vende textiles, café y miel de comercio justo de las cooperativas zapatistas. Para contactos con Kristin escriba a krisbricker@gmail.com. Su blog personal es http://mywordismyweapon.blogspot.com.

** Reportaje original en inglés: h
ttp://narcosphere.narconews.com/notebook/kristin-bricker/2009/03/who-won-and-who-lost-mexicos-narco-protests

miércoles, marzo 18, 2009

Movimiento Armado del Norte: las dudas

Jorge Lofredo*
Periódico Impulso**
14 de marzo de 2009

Para que un grupo armado sea considerado como tal, está obligado a actuar militarmente; sin embargo, cuando esto ocurre, las dudas y suspicacias opacan cualquier otro aspecto que lo define. Este es el caso del Movimiento Armado del Norte (MAN), que recientemente reivindicó un sabotaje contra el helicóptero de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) en el cual se transportaba el titular de ese organismo, José Luis Luege Tamargo. Por lo tanto, en este caso está en duda la veracidad de ambas cuestiones: la existencia y su autoría.

Se conoce acerca del MAN desde el primero de enero de este año por tres comunicados y un parte militar y aunque aseguran en el primero de ellos que su existencia data desde 2006 no puede registrarse una actuación previa con otra denominación.

En sus escritos tampoco se alcanza a descifrar certeramente su ideología, debido a que la fraseología utilizada es confusa, aunque puede resultar una estrategia deliberada. No obstante, existen al menos dos definiciones que resultan útiles para procurar algún acercamiento tentativo. En el primero de sus textos (“Declaración de guerra”, 1 de enero) se afirma que “iniciará acciones contra el Gobierno de México; saboteando su endeble sistema político, más no la productividad económica del país”.

Esta es una clarísima referencia a las explosiones producidas por el Ejército Popular Revolucionario (EPR) contra los ductos de Petróleos Mexicanos (PEMEX) en julio y septiembre de 2007, y cobra mayor fuerza cuando en unos párrafos más abajo entra en contradicción cuando subraya que “está dispuesto a continuar y en su caso a iniciar trabajos con los diversos Grupos y Movimientos Armados y de Izquierda, tanto en México como en América Latina, ya que nuestra lucha es una misma”. En el escrito siguiente (“Segundo Comunicado del MAN”, 24 de enero), puede leerse una ratificación casi en idénticas palabras de esa definición.

Un segundo elemento que destaca por sobre el resto es el énfasis que se pone en el trabajo de infiltración (propio de cualquier organización clandestina) y otras particularidades de la guerra subversiva junto al desarrollo de nuevas herramientas para llevar a cabo dichas tareas, que el movimiento define como “revolucionarias” de nueva generación. Particularmente en su segundo texto expresan: “nuestro movimiento nació con la convicción de que las guerras revolucionarias en el mundo han cambiado; hoy las lucha armadas contra el Estado tienen otros elementos; es decir, las Fuerzas Insurgentes ya no se mueven en masa y no se enfrentan en bloque a las Fuerzas Regulares. Debido a lo anterior y consientes de que el número de Fusiles y de Combatientes ya no hacen una diferencia significativa, nuestro Movimiento opera bajo los elementos de la Infiltración, utilizando las Armas de la Información, las Armas de la Guerra Informática, las Armas de la Guerra Política, las Armas de la Guerra Jurídica y las Armas del Sabotaje, que son estas siempre más dolorosas para el Estado.” Ello, sin embargo, no resulta una novedad desde los grupos guerrilleros mexicanos.

De hecho, en el México actual la guerrilla evita la confrontación directa (particularmente desde el 2000) no controla territorios y tampoco lo pretende, sino que impulsa el desarrollo de células con un alto grado de autonomía (el MAN hace alguna referencia a esta cuestión), no territoriales, con capacidad de movilización en distintos puntos de la República Mexicana (aparentemente inconexos entre sí) sin apostar a un afincamiento en regiones donde históricamente han tenido presencia y explorando nuevos lugares para el desarrollo de sus acciones y políticas. Al respecto, la voladura de los ductos de PEMEX sucedieron en lugares donde la guerrilla no ha tenido presencia (al menos esta “nueva generación” de organizaciones) y ha resultado una suerte de bautismo de fuego de esta modalidad.

La guerrilla actual no libera territorios sino que los transita fugazmente y una de las razones es que el narco y bandas delincuenciales dominan esas geografías. Los avances tecnológicos aplicados a la contrainsurgencia, su debilidad tras las escisiones y el acecho estatal por los operativos conjuntos son otros de los factores que precipitaron la utilización de este tipo de recursos y movimientos.

En su tercer comunicado (“Posición frente al narcotráfico y la militarización”, 25 de febrero) no se encuentran definiciones acerca de cómo acabar con el narco, aunque dedican todo un texto sobre este tema y la militarización. Ocupan el texto con denuncias y se deslindan de ese flagelo, pero si se trata de una organización donde su espacio geográfico es el norte del país, con ello no alcanza. Es más: se espera de una organización así definiciones más rotundas y contundentes, pues la amenaza es cercana. Denunciar la militarización bien puede resultar otra declaración de fachada y es uno de los aspectos que el MAN debería aclarar para ganar credibilidad y demostrar que realmente se trata de lo que dice ser y no de otra cosa; todo ello, también, porque la militarización no sólo resulta un obstáculo para las organizaciones guerrilleras. Pero la cuestión más compleja es la del sabotaje al helicóptero, porque con ello tampoco alcanza para considerar real su existencia ni la autoría. Por el contrario, ejemplos abundan donde la acción no alcanza para una definición: hace un par de años, otro grupo del que se conocieron algunos escritos, las Fuerzas Armadas del Sureste (FAS), se adjudicó el sabotaje del helicóptero en el que viajaba el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz. Mucho más tiempo atrás, entre 1999-2000, otro grupo, el Frente Amplio del Sur (nuevamente FAS, aunque no puede considerarse que se trate de la misma sigla), también reivindicó una acción semejante, pero esta vez en Campeche.

Estos casos vienen a confirmar la existencia de ejemplos previos pero que el transcurso del tiempo no alcanzó para dilucidar el fenómeno; pero sí quedó registrado el hecho que de aquellos grupos jamás volvió a saberse. De hecho, tampoco volvieron a expresarse públicamente. Por lo tanto, la veracidad de la reivindicación como así también el carácter “revolucionario” del hecho se han diluido irremediablemente.

Nada menos que sus aseveraciones son las que están en entredicho: ¿realmente el MAN saboteó el helicóptero? En una región entrecruzada por distintas violencias, pero donde prima la del narco y la delincuencia organizada, la existencia y accionar de una organización guerrillera serán factores que caerán, irremediablemente, en la desconfianza. Su existencia continuará en duda, como muchos otros anuncios de similares características, pero en este caso más aún, porque la propia reivindicación puede proyectar una imagen de fuerza, decisión y operatividad pero, paralelamente, acrecienta la desconfianza en vez de credibilidad. Su continuidad en el tiempo, la convocatoria social y popular que concite a su alrededor y, en el corto plazo, la explicación detallada de las razones y proyectos políticos que sustentan son tareas que enfrenta toda organización revolucionaria, como el MAN se define a sí mismo.

En este sentido, debido a que el narcotráfico y bandas delincuenciales han adoptado, y continúan haciéndolo, diversas formas no tradicionales de expresión y acción (las narcomantas es apenas una de ellas, quizá la más llamativa, pero de ninguna manera la única) es posible equiparar la presente circunstancia a otras expresiones que se pueden observar de igual manera en otros puntos de la república.

Otros casos, que vale reconocer se presentan más burdos, también adoptan siglas que a primera vista o descuidadamente puede caracterizarse como revolucionarias pero que, en realidad, nada tienen que ver con ideales políticos o sociales.

Por todo esto, el MAN no rompió con su condición fantasmal ni efímera. Sólo la continuidad de su producción política resolverá esta circunstancia; mientras tanto, será considerado un hecho aislado que levantará suspicacias, objeto de todo tipo de especulaciones y que se le vinculará a otros fenómenos. Por otra parte, aún cuando manifiestan que sus alcances no deben acotarse a la realidad local, si su existencia y autoría son reales entonces las políticas estatales y/o regionales no alcanzan para explicar su presencia en un lugar tan conflictivo.

Es más, el objetivo (sabotaje o atentado) es de incidencia nacional, como así lo afirman en su segundo comunicado, y hasta la pretensión argumentada en sus textos también aspira a contemplar los mismos alcances. Además, si nuevamente consideramos todo esto como cierto, entonces debe atenderse que en dos meses una amenaza se convirtió en riesgo. Atentar contra un blanco humano, sabotaje del helicóptero, aunque no queda totalmente claro en su texto (“Comunicado de Prensa”, 3 de marzo) si se trató de un sabotaje o un atentado, cosa que no es lo mismo sabotear la máquina que derribarla mediante un disparo, es un cambio considerable en cuanto a lo que refiere a la actuación clandestina pero tampoco define por sí mismo la característica de la acción. Un blanco humano, un funcionario en este caso, ya no es lo mismo que atentar contra otro tipo de objetivo: expresa otro una decisión política completamente diferente. Y aunque señalan que evitaron la muerte de inocentes, jamás se puede mantener bajo control en una acción de estas características esta cuestión tan delicada.

Como dato coyuntural (cuyo valor intrínseco es exclusivamente ese) resta comprender que, si bien es cierto que el MAN se anunció a principios de año, la reivindicación de la autoría se produce casi al mismo tiempo que la visita del Jefe del Estado Mayor Conjunto de EU al país, Almirante Michael Mullen, quien se reunió en privado con los secretarios de Marina y de la Defensa Nacional mexicanos, donde enfatizó que los mexicanos “necesitan soporte en inteligencia, capacidades y tácticas que han evolucionado para nosotros en nuestra lucha contra las redes en el mundo terrorista” (Reforma, 7 de marzo).

Junto a ello, cabe destacar un error, o definitivamente una contradicción, entre los tiempos de redacción del último texto y el sabotaje. Éste está fechado el 3 de marzo y señala, puntualmente, que adrede fue redactado días después de los hechos. Ahora bien, mencionan que el sabotaje ocurrió el 28 de febrero, hecho que puede comprobarse con las notas periodísticas y hasta en el sitio electrónico de CONAGUA (donde también se describen las especificaciones del helicóptero que menciona el MAN en su texto); esto es, tres días antes. Su argumento es “no poner en evidencia la operación y los elementos que en ella participaron”. Pero ahí mismo subrayan que “el MAN reconoce ser actor de dichos eventos que constituyen la nueva guerra cinco días después de realizados”. El 5, día que se cumpliría el quinto desde el sabotaje, fue el día que se distribuyó el texto, vía correo electrónico, pero la autoría se fecha dos días antes. En medio de tanta suspicacia, ese es un dato que no pasa inadvertido.

Pero si se trata de una puesta en escena, que siempre demanda la mayor difusión posible, sobre el MAN es poco y nada lo que se ha dicho y dice, tanto en México como en EU. Más aún, si el hecho más llamativo ha sido el reclamo de su autoría del sabotaje, éste no ha trascendido casi en ningún medio de comunicación.

Cinco o seis años atrás, otro grupo que se anunció como guerrilla en las mismas zonas que ahora lo hace el MAN, el Ejército de Reconstrucción Regional (que hubo de confeccionar una lista de políticos poniéndole “precio a su cabeza”) corrió la misma suerte y, más cercano en el tiempo y contemporáneo de este grupo, el Comando Ciudadano por Juárez, que llamó la atención al manifestar su intención de matar a un delincuente por día, también parece haber caído en el olvido, al menos por ahora. Resta acotar que sobre el grupo y su reivindicación, las autoridades no se han manifestado ni fijado posición como en otras situaciones, reservándose únicamente a calificar el hecho como un “accidente” y que sus causas “serán evaluadas y dictaminadas por las instancias correspondientes” (CONAGUA, Comunicado de Prensa Nº 027-09, 28 de febrero).

La lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, particularmente en el norte del país, predominan en las informaciones sobre la región que asiduamente ganan las ocho columnas y tienden a “contaminar” el resto de los acontecimientos, donde este caso no constituye una excepción. Y para el MAN es particularmente negativo, donde se lo vinculará antes con el narco que definirlo como guerrilla.

* Investigador del Centro de Documentación de los Movimientos Armados (www.cedema.org).

** Periódico del Estado de México. En internet, el artículo se encuentra disponible como archivo pdf en la página http://cedema.org/ver.php?id=3130.

sábado, julio 05, 2008

La traición de Ingrid

Pascual Serrano
http://www.pascualserrano.net

5 de julio de 2008
Leo un clamor de indignación entre los sectores progresistas venezolanos por la reacción de desprecio de Ingrid Betancourt y su familia hacia personas que tanto interés tuvieron en su liberación, en especial el presidente de Venezuela Hugo Chávez y la senadora Piedad Córdoba. Hablan de traición indignados por lo que, a todas las luces, es una prueba de ingratitud.

Betancourt y familia no han traicionado a nadie, han vuelto a la clase social, política y económica a la que siempre pertenecieron: la burguesía neoliberal adinerada de Colombia. Ingrid es hija de Gabriel Betancourt, ministro de Educación durante el gobierno del dictador Gustavo Rojas Pinilla, y de Yolanda Pulecio, quien fue reina de belleza que llegó a Miss Colombia y Representante a la Cámara por Bogotá. Betancourt, como buena hija de la oligarquía, cursó sus estudios de secundaria en el Liceo Francés de Bogotá y más tarde ciencias políticas en Francia en el Instituto de Estudios Políticos de París; se especializó en comercio exterior y relaciones internacionales. Vivió varios años en París, donde su padre ejerció como embajador ante la UNESCO; allí conoció a su primer marido, el diplomático francés Fabrice Delloye, con quien se casó en 1981.

Se divorció en 1990 y se afilió al Partido Liberal, donde trabajó como asesora del Ministro de Hacienda Rudolf Hommes, y de Comercio Exterior, Juan Manuel Santos, durante el gobierno de César Gaviria. Ingrid se casó por segunda vez con el publicista colombiano Juan Carlos Lecompte. Durante este período escribe el libro La Rage au cœur [La rabia en el corazón], publicado originalmente en francés, sobre su visión del gobierno de Ernesto Samper.

Su apoyo popular como candidata a la presidencia, ya fuera del Partido Liberal, era tan solo de un 0,8% de intención de voto cuando fue secuestrada.

Mientras había cientos de sencillos soldados rasos y civiles anónimos en poder de las FARC y muchos más campesinos y pequeños colaboradores de la guerrilla sin delitos de sangre pudriéndose en las cárceles colombianas, Hugo Chávez y Piedad Córdoba eligieron a la hija del ministro de la dictadura y la miss Colombia como emblema de su lucha por el canje humanitario. Los medios internacionales, con Francia a la cabeza, se incorporaron a la cruzada hasta elevar a Ingrid Betancourt al rango de heroína nacional. Evidentemente la familia de la retenida, que nunca se hubiera acercado a un presidente surgido de los cerros, no hacía ascos a cualquier líder social que pidiera la libertad de Ingrid. Si había que criticar a Uribe para poder estar ante las cámaras junto a un jefe de Estado que pidiera la libertad para su hija, pues se criticaba.

Creyendo estar presionando para un acuerdo humanitario, Chávez y Piedad convirtieron a Ingrid en ejemplo de resistencia y lucha y a la guerrilla en un monstruo que retenía a una bondadosa hija, esposa y madre.

Mientras Piedad Córdoba arriesgaba su vida y Hugo Chávez su referéndum para la reforma constitucional, el mito crecía ante los ingenuos ojos de quienes creían que su buena intención estaba siendo reconocida por familiares, medios de comunicación y hasta por el gobierno francés. No comprendieron que sólo estaban siendo utilizados.

Ingrid se convierte en un símbolo internacional de la crueldad de las FARC mientras los anónimos soldados y guerrilleros seguían pudriéndose en la selva o en la cárcel. Sus madres no acudían invitadas al Aló Presidente ni nadie las entrevistaba en Telesur.

El codiciado trofeo logra la libertad de la mano de Uribe y vuelve junto a los de su clase, ideología y condición llena de odio, como es lógico, contra quienes le robaron seis años de vida. Se fotografía junto al ministro de la guerra de Colombia, pide la reelección de Uribe y dice que será un soldado contra las FARC. Viaja a Francia y se besa ante las cámaras por uno de los presidentes europeos que lidera el encarcelamiento durante año y medio de todos los colombianos que lleguen a Europa sin papeles. Ni Chávez ni Piedad le interesan ya. Se ensuciaría con el barro de los cerros y las manos callosas de los pobres si los acompañase, ya no los necesita para llamar la atención de la opinión pública internacional.

martes, abril 22, 2008

Entrevista con Rafael Correa, presidente de Ecuador

"Mis manos están limpias y sin sangre, algo que Uribe no puede decir"
Gorka Castillo

Público
18 de abril de 2008

En una entrevista con el diario español
Público, el jefe de Estado ecuatoriano acusa al Gobierno colombiano de mentir y a su presidente, Álvaro Uribe, de tener vínculos con paramilitares.

El diario Público, de España, entrevista al presidente de Ecuador, Rafael Correa

El presidente de Ecuador no tiene pelos en la lengua. Durante una hora analiza la situación de la política latinoamericana y no esconde que la herida abierta por Colombia tardará en curarse.

El escritor británico Richard Gott considera que Colombia es el principal elemento de inestabilidad en la región. ¿Comparte su opinión?

No es de ahora, sino de mucho antes. Colombia es el único el país que tiene paramilitares, tiene guerrilla, tiene narcotráfico, tiene extensos cultivos de coca y tiene amplias zonas del país que no controla el Estado. El paramilitarismo y la narcopolítica no existe en Ecuador. Tampoco cultivamos coca. Esos son términos exclusivamente colombianos. Lo digo con pesar porque es un pueblo hermano, pero Colombia es hoy el foco de inestabilidad más grande que existe en América Latina y nos perjudica a todos.

¿Quiere decir que la imagen del Gobierno colombiano en Latinoamérica no es buena?

El Gobierno de Uribe está totalmente desprestigiado. Ya hemos demostrado sus mentiras, ya nadie le cree.

En Europa no piensan así.

Es cierto que tanto en la UE como en EEUU el respaldo de algunos poderes mediáticos a sus falacias nos ha hecho daño y por eso, próximamente, emprenderé una gira por Europa para dar a conocer el Ecuador y demostrar que somos un Gobierno decente y un territorio de paz. Que el problema está en el otro lado de la frontera. Que nosotros somos víctimas del conflicto colombiano. No somos ni autores ni cómplices.

Da la sensación de que se ha desatado una guerra mediática.

No es que da la sensación sino que es un hecho real. Sabemos con quien nos enfrentamos. Con un país militarista, con un presidente con un pasado imperfecto, con un enorme respaldo de agencias de inteligencia extraregionales y con una maquinaria propagandística impresionante. Tenemos fe en que la verdad y la justicia triunfarán. Ya lo hemos logrado en América Latina donde Colombia ha sido contundentemente derrotada en lo político, en lo diplomático y en lo informativo.

¿Qué persigue Colombia acusando a los países vecinos de colaborar con las FARC?

La política militarista de Uribe comenzó desde que llegó a la presidencia. Primero contradiciendo la estrategia de su antecesor, Andrés Pastrana, quien llegó a abrazarse con Manuel Marulanda. Pero llega Uribe con la línea dura y quiere que todos hagamos lo mismo. Es como un emperadorcito que sigue el dictado de su patrono. Es obvio que su poder político y económico se basa en esta lucha contra las FARC. A Uribe no le conviene la paz porque combatiendo a la guerrilla da una sensación de seguridad al electorado colombiano. Lo preocupante es que ese conflicto se está desbordando.

Pero antes del bombardeo del 1 de marzo el respeto presidía las relaciones entre los dos países.

Uribe siempre ha mostrado falta de respeto por Ecuador. Esto es así hasta el punto de que sigue fumigando con glifosato nuestro territorio y hasta el punto de que sus aviones violan frecuentemente nuestro espacio aéreo. De todas formas, sobre el bombardeo del 1 de marzo existe una pregunta sin respuesta.

¿Cuál?

Al grupo de Raúl Reyes lo tenían controlado cuando aún se encontraba en suelo colombiano. ¿Por qué esperan a que pase a Ecuador para masacrarlo?

¿Por qué?

¿Acaso no lo hicieron para involucrar al Ecuador en un conflicto que no es suyo? ¿Acaso no lo hicieron para amedrentarlos? ¿Acaso no lo hicieron para forzarnos a participar en el Plan Colombia? Lo que no contaba Uribe era con nuestra respuesta ni con la condena que recibió de los países de la OEA. Le falló el plan porque no caímos en su trampa.

Durante la cumbre del Grupo de Río, en Santo Domingo, usted le muestra sus manos a Uribe y le dice que las mire bien porque están limpias y sin sangre. ¿A qué se refería?

Uribe ha intentado involucrarnos, no sólo a mi Gobierno sino también a las Fuerzas Armadas, de apoyar a las FARC. Luego sacó que mi campaña presidencial había sido financiada por la guerrilla. Es que es indigno. Que venga este señor, después de haber violado todo el derecho internacional acusándonos de apoyar a los grupos guerrilleros cuyas acciones hemos dicho unas mil veces que rechazamos, es indigno. Por eso dije lo de los manos. Precisamente para resaltar la contradicción con la posición de Uribe que ha tenido tantos escándalos por su relación con el narcotráfico. Hay muchos libros que lo explican. Hay videos en los que aparece reunido con paramilitares. Su política guerrerista no va acabar con el conflicto sino que lo va exacerbar y va a dejar como saldo miles de muertos. Mis manos están limpias y sin sangre. Eso no lo puede decir el presidente Uribe.

Sin embargo siguen denunciando que usted conocía las actividades de las FARC en su territorio. Aseguran que hasta en 16 ocasiones le advirtieron de la presencia de bases guerrilleras en su territorio y que hizo caso omiso. ¿Es cierto?

Es una infamia increíble. Todas mis órdenes están registradas. Es todo tan burdo y ridículo que hemos decidido no contestarle. Es que no sabemos bien por qué lo hace. Cuando mejor están las relaciones con él, ocurre algo extraño y te mete por la espalda. Hay algo que no funciona bien en su cabeza.

¿Cómo es posible que se haya alcanzado este clima de tensión si al final de la Cumbre de Río acabaron estrechándose la mano?

Ése es Álvaro Uribe Vélez. Algo le falla. Tiene un comportamiento psicótico terrible.

¿Es cierto que Reyes había contactado con los franceses para negociar la liberación de Ingrid Betancourt cuando fue bombardeado?

Uribe no quiere la paz y ni siquiera la liberación de rehenes porque Betancourt es una potencial candidata a la presidencia. Es cierto que teníamos conocimiento de que iba a producirse un contacto en un tercer país neutral para liberarlos luego en suelo ecuatoriano. El presidente Chávez también me preguntó si podíamos acoger rehenes en nuestro territorio porque la entrega en la frontera colombo-venezolana se ha vuelto muy peligrosa. Estábamos en ese proceso. Esos movimientos para liberar rehenes de la guerrilla lo encabezaba Reyes y es precisamente a Reyes a quien destrozan.

Ecuador acaba de denunciar a Colombia ante el Tribunal de La Haya por fumigaciones ilegales en su territorio.

La sentencia tardará aún muchos años pero esperamos que se dicte una pena cautelar que obligue a Bogotá a suspender las aspersiones aéreas con glifosato que ha realizado hasta 2006. Estas fumigaciones provocan que campesinos ecuatorianos de la frontera abandonen sus casas, pierdan sus cosechas, el ganado y provoque graves patologías, incluso la muerte. Sin embargo, ¿sabe usted cuál ha sido la reacción de Colombia a fecha de hoy? Pues decir que nuestra exigencia de que cesen las fumigaciones coincide con la petición de las FARC. Es infame.

La crisis ha revelado enormes grietas en el sistema de inteligencia ecuatoriano que he provocado el relevo de la cúpula militar. ¿Qué reformas deben acometer?

Algo grave pasa en nuestros servicios de inteligencia. Todavía no tenemos datos concretos pero sí podemos decir que sufrimos infiltraciones de la CIA y esta agencia trabaja para Colombia.

Hay quien le critica de ingenuidad por haber esperado tanto tiempo para cambiar a su cúpula militar, fiel al régimen anterior.

Probablemente tengan razón. Y también por haber confiado en Bogotá. Si usted quiere decirlo, subestimamos la amenaza de un ataque externo ya que con Perú las cosas se han solucionado y con Colombia teníamos buenas relaciones. Pero subestimamos que allá está Uribe.

FRONTERA

¿Es cierto que Ecuador limita con territorio de las FARC y no con Colombia?

Tenemos una frontera selvática donde hay 13 destacamentos. Colombia só

lo tiene dos cuando el conflicto guerrillero es suyo. ¿Por qué? Porque espera que nosotros pongamos los muertos. Pese a todo mantenemos desplegados a 11.000 hombres que cuesta a las

arcas del Estado cerca de 100 millones de dólares anuales. El pasado año murieron 13 soldad

os en una guerra que no es nuestra y encima tenemos que tragar la insolencia de Álvaro Uribe Vélez. Bogotá tiene cerca de 170.000 kilómetros cuadrados donde no puede entrar su Ejército. Ante esta situación reitero que nosotros no limitamos con Colombia, limitamos con las FARC.

ESPAÑA

Cuál ha sido la respuesta del Gobierno socialista a la crisis política?

Un poco ambigua. Yo aprecio mucho al Gobierno socialista y al presidente Zapatero pero su declaración fue tremendamente imprecisa, intentando contentar a los dos lados cuando los agredidos éramos nosotros. La explicación que dimos era que estaba en la recta final de la campaña electoral. Lo entendemos pero esperamos algo más del gobierno de España. Ójala que no estén presionando las ciento y pico empresas transnacionales que funcionan en Colombia porque en este tipo de cosas es más importante los principios y las convicciones que compartimos con el presidente Zapatero. Estamos de acuerdo en que siempre debe prevalecer el derecho internacional.

REHENES

¿Está dispuesto a mediar ante las FARC para lograr el canje humanitario?

Se lo he dicho una y mil veces al presidente Álvaro Uribe: el pueblo colombiano puede contar con Ecuador para resolver esa guerra civil que lo desangra desde hace tantas décadas. Eso es lo que intentábamos hacer antes del ataque. Sin embargo, ellos no quieren solucionarlo. La campaña de Bogotá contra el Gobierno de Ecuador así lo indica. No rechazamos la hipótesis de quieran desestabilizarnos por no seguir la política de Washington. Tampoco descartamos que sea una estrategia para poner en Quito un gobierno títere que acepte el Plan Colombia y que permita a la Base estadounidense de Manta continuar operando más allá de 2009, que es cuando vence su contrato.

INVERSIONES

¿Piensa eliminar concesiones de explotación de recursos a las grandes empresas?

La nueva Constitución que ahora está debatiéndose en la Asamblea Constituyente parte de un nuevo marco jurídico en esta cuestión. Variaremos la ley que hicieron los inefables burócratas del Banco Mundial, que fue un desastre. Se llegaron a dar más de 4.000 concesiones, de las que el 70% ni siquiera llegó a iniciar explotación alguna. Los contratos serán renegociados. Hace poco nos reunimos con Repsol. El interés es mutuo. Mientras se respete la ética del trabajador, del medio ambiente y paguen al Estado los impuestos que deben, no habrá problemas y será un proyecto rentable. El petróleo es del Estado y queremos que los contratos se firmen por prestación de servicio.

INMIGRACIÓN

¿Qué mecanismos manejan para que los inmigrantes no sientan el desarraigo?

Nuestro Gobierno creó nada más llegar a la presidencia un ministerio para la inmigración. Estamos en un periodo de fortalecimiento de nuestras embajadas y consulados, especialmente en España, porque creemos que la migración ecuatoriana es ya la quinta región del país. Acabamos de aprobar una partida de 9 millones de dólares para el Plan Retorno, (un programa de exención de impuestos para aquellos que regresen al país con sus bienes y subvenciones para la vivienda). También estamos creando el Banco del Migrante. A nivel político diré que en la Asamblea Constituyente hay seis representantes de la inmigración por primera vez en la historia.

jueves, diciembre 13, 2007

«He sido un asesino psicópata»

Jimmy Massey: «He sido un asesino psicópata»*
Testimonio de un ex soldado marine de EEUU que peleó en Irak

Rosa Miriam Elizalde**
Red Voltaire
22 de noviembre de 2007

Durante casi 12 años el sargento Jimmy Massey fue un marine de corazón duro. En marzo del 2003, llegó a Irak con las tropas invasoras y dirigió a 45 hombres que no dudaron en matar a civiles inocentes. Jimmy Massey participando en la Feria del Libro de Caracas, donde presentó su libro Cowboys de Infierno, un crudo testimonio del genocidio que EE.UU. comete día a día contra el pueblo iraquí. El ex marine responde a las preguntas de la periodista cubana Rosa Miriam Elizalde de Cubadebate. Desde Caracas.
Dos fotografías del soldado Jimmy Massey en Irak al desencadenarse la invasión estadounidense en marzo 2003.

«Tengo 32 años y soy un asesino psicópata entrenado. Las únicas cosas que sé hacer es venderle a los jóvenes la idea de enrolarse en los marines y matar. Soy incapaz de conservar un trabajo. Para mí los civiles son despreciables, retrasados mentales, unos débiles, una manada de ovejas. Yo soy su perro pastor. Soy un depredador. En el Ejército me llamaban "Jimmy el Tiburón"».

Este es el segundo párrafo del libro escrito hace tres años por Jimmy Massey, con la ayuda de la periodista Natasha Saulnier, que fue presentado en la Feria del Libro de Caracas. Cowboys de Infierno es el relato más violento que se haya escrito hasta ahora de la experiencia de un ex miembro del Cuerpo de Marines, uno de los primeros en llegar a Irak durante la invasión del 2003 y que decidido a contar todas las veces que sean necesarias qué significa haber sido por 12 años un despiadado marine y por qué lo cambió la guerra.

Jimmy asistió como panelista al taller principal de la Feria, que tiene un título polémico: «Estados Unidos, la Revolución posible», y su testimonio ha sido quizás el de mayor impacto en la audiencia. Lleva el pelo con un corte militar, espejuelos oscuros, camina con aires marciales y sus brazos están completamente tatuados. Parece exactamente lo que era: un marine. Cuando habla es otra cosa: alguien profundamente marcado por una aterradora experiencia que intenta evitarle a otros jóvenes incautos. Como asegura en su libro, no ha sido el único que mató en Irak: esta fue una práctica constante entre sus compañeros. Cuatro años después de dejar la guerra, todavía vive perseguido por las pesadillas.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Qué significan todos esos tatuajes?

Jimmy Massey: Tengo muchos. Me los hice en el Ejército. En la mano (señala la zona entre los dedos pulgar y anular), el logo de Blackwater, el ejército mercenario que fue fundado donde yo nací, en Carolina del Norte. Me lo hice en un acto de resistencia, porque los marines tienen prohibido tatuarse la zona que va de las muñecas a las manos. Un día los integrantes de mi pelotón nos emborrachamos y todos nos hicimos el mismo tatuaje: un cowboy de ojos inyectados en sangre sobre varias ases, que representan la muerte. Quiere decir exactamente eso que estás pensando: «mataste a alguien». En el brazo derecho, el símbolo de los marines, con la bandera norteamericana y la Texas, donde me enrolé en el Ejército. En el pecho, del lado izquierdo, un dragón chino que desgarra la piel y significa que el dolor es la debilidad escapándose del cuerpo. Lo que no nos mata nos hace más fuerte.

Tapa del libro Cowboys del Infierno que fue presentado en la Feria del Libro de Caracas (FILVEN 2007) y en presencia de Jimmy Massey. Usted podrá pedir el libro escribiendo a la editorial Timéli: mail@timeli.ch y apoyar de esta manera a nuestras investigaciones periodísticas.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Por qué dijo que en el Cuerpo de Marines encontró las peores personas que usted ha conocido en su vida?

Jimmy Massey: Estados Unidos solo tiene dos maneras de usar a los marines: para tareas humanitarias y para asesinar. En los 12 años que yo pasé en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos jamás participé en misiones humanitarias.

Rosa Miriam Elizalde: Antes de ir a Irak usted reclutaba a jóvenes para que ingresaran en el Ejército. ¿Qué significa ser un reclutador en Estados Unidos?

Jimmy Massey: Ser un mentiroso. La administración Bush ha forzado a la juventud norteamericana para que se enrole en el Ejército y lo que básicamente hace –y yo hice también- es tratar de ganar gente con incentivos económicos. Durante tres años recluté a 74 personas, que nunca me dijeron que querían entrar en el Ejército para defender al país ni argumentaron ninguna razón patriótica. Querían recibir dinero para ir a una universidad u obtener un seguro de salud. Y yo les describía primero todas esas ventajas y solo al final les hablaba de que iban a servir a la patria. Jamás recluté al hijo de un rico. Para mantener el trabajo, los reclutadores no podíamos tener escrúpulos.

Rosa Miriam Elizalde: Ahora el Pentágono ha relajado más los requisitos para entrar al Ejército. ¿Qué significa eso?

Jimmy Massey: Los estándares para el reclutamiento han descendido enormemente, porque casi nadie quiere enrolarse. Ya no es un impedimento tener problemas mentales ni antecedentes criminales. Pueden ingresar personas que han cometido felonías, es decir que han sido sentenciadas a más de un año de cárcel, lo que se considera un delito serio. Pueden ingresar muchachos que no han terminado los estudios preuniversitarios. Si pasan la prueba mental, ingresan.

Rosa Miriam Elizalde: Usted cambió después de la guerra, pero ¿qué sentimientos tenía antes?

Jimmy Massey: Yo era como otro soldado cualquiera, que creía en lo que le decían. Sin embargo, desde que estaba reclutando comencé a sentirme mal: como reclutador tenía que mentir todo el tiempo.

Rosa Miriam Elizalde: Sin embargo, creyó que su país se enrolaba en una guerra justa contra Irak.

Jimmy Massey: Sí. Los reportes de inteligencia que recibíamos decían que Saddan tenía armas de destrucción masiva. Después descubrimos que todo era mentira.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Cuándo se enteró que lo habían engañado?

Jimmy Massey: En Irak, a donde llegué en marzo de 2003. A mi pelotón le tocó ir a los lugares que habían sido del Ejército iraquí y vimos miles y miles de municiones en cajas que llevaban la etiqueta norteamericana y estaban ahí desde que los Estados Unidos ayudaban al gobierno de Saddan en guerra contra Irán. Vi cajas con la bandera norteamericana y hasta tanques de EE.UU. Mis marines –yo era sargento de categoría E6, un rango superior al sargento, y dirigía a 45 marines- me preguntaban por qué había municiones de nuestro país en Irak. No entendían. Los informes de la CIA afirmaban que Salmon Pac era un campo de terroristas y que íbamos a encontrar armas químicas y biológicas. No encontramos nada. En ese momento empecé a pensar que nuestra misión realmente era el petróleo.

Rosa Miriam Elizalde: Las líneas más perturbadoras de su libro son esas donde usted se reconoce como asesino psicópata. ¿Puede explicar por qué lo dice?

Jimmy Massey: He sido un asesino psicópata porque me entrenaron para matar. No nací con esa mentalidad. Fue el Cuerpo de Infantería de Marina quien me educó para que fuera un gangster de las corporaciones estadounidenses, un delincuente. Me entrenaron para cumplir ciegamente la orden del Presidente de Estados Unidos y traerle a casa lo que él pidiera, sin reparar en ninguna consideración moral. Yo era un psicópata porque nos ensañaron a disparar primero y a preguntar después, como lo haría un enfermo y no un soldado profesional que solo debe enfrentar a otro soldado. Si había que matar a mujeres y a niños, lo hacíamos. Por tanto, no éramos soldados, sino mercenarios.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Qué experiencia exactamente le hizo a usted llegar a esa conclusión?

Jimmy Massey: Hubo varias. Nuestro trabajo era ir a determinadas áreas de las ciudades y ocuparnos de la seguridad en las carreteras. Hubo un incidente en particular -y muchos más- que realmente me llevó hasta el borde del precipicio. Afectó a un coche que llevaba civiles iraquíes. Todos los informes de inteligencia que nos llegaban decían que los carros iban cargados con bombas y explosivos. Esa era la información que recibíamos de la inteligencia. Los carros llegaban a nuestros controles y hacíamos algunos disparos de advertencia; cuando no detenían su marcha a la velocidad que indicábamos, disparábamos sin contemplaciones.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Con las ametralladoras?

Jimmy Massey: Sí. Esperábamos que hubiera explosiones al acribillar cada vehículo. Pero nunca oímos nada. Luego abríamos el carro y ¿qué encontrábamos?: muertos o heridos, y ni una sola arma, ninguna propaganda de Al Qaeda, nada. Salvo civiles en el lugar equivocado y en el momento equivocado.

Rosa Miriam Elizalde: Usted también relata cómo su pelotón ametralló una manifestación pacífica. ¿Es así?

Jimmy Massey: Sí. En los alrededores del Complejo Militar de Rasheed, al sur de Bagdad, cerca del río Tigris. Había manifestantes al final de la calle. Eran jóvenes y no tenían armas. Y cuando avanzamos había ya un tanque que estaba aparcado a un lado de la calle. El conductor del tanque nos dijo que eran manifestantes pacíficos. Si los iraquíes hubieran querido hacer algo podían haber volado el tanque. Pero no lo hicieron. Sólo estaban manifestándose. Eso nos hizo sentirnos bien porque pensamos: «Si fueran a dispararnos, lo habrían hecho ya». Ellos estaban como a 200 metros de nuestro retén.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Quién dio la orden de ametrallar a los manifestantes?

Jimmy Massey: Del alto mando nos dijeron que no perdiéramos de vista a los civiles porque muchos fedayines (combatientes) de la Guardia Republicana se habían quitado los uniformes, se habían puesto ropas de civiles y estaban desencadenando ataques terroristas contra los soldados estadounidenses. Los informes de inteligencia que nos daban eran conocidos básicamente por cada miembro de la cadena de mando. Todos los marines teníamos muy clara la estructura de la cadena de mando que se organizó en Irak. Yo creo que la orden de disparar a los manifestantes vino de altos funcionarios de la Administración, eso incluía tanto a los centros de inteligencia militar como gubernamental.


Rosa Miriam Elizalde: ¿Usted qué hizo?

Jimmy Massey: Yo regresé a mi vehículo, un humvee (un jeep altamente equipado) y escuché un tiro por encima de mi cabeza. Mis marines empezaron a disparar y yo también. No nos devolvieron ningún disparado, mientras que yo había disparado 12 veces.

Quise asegurarme de que habíamos matado según las normas de combate de la convención de Ginebra y los procedimientos operativos reglamentarios. Intenté olvidarme de sus caras y busqué las armas, pero no había ninguna.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Y sus superiores cómo reaccionaron?

Jimmy Massey: Me dijeron que «la mierda ocurre».

Rosa Miriam Elizalde: Cuando sus compañeros se enteraron que habían sido engañados, ¿cómo reaccionaron?

Jimmy Massey: Yo era segundo en el mando. Mis marines me preguntaban por qué estábamos matando a tantos civiles. «¿Tú puedes hablar con el teniente?», me preguntaron. «Diles que tiene que haber retenes adecuados, preparados por los ingenieros de combate». La respuesta fue: «No». En el momento en que los marines descubrieron que era una gran mentira, enloquecieron más.

Nuestra primera misión en Irak no fue para dar apoyo humanitario, como decían los medios, sino para asegurar los campos petroleros de Bassora. En la ciudad de Karbala usamos la artillería por 24 horas. Fue la primera ciudad que atacamos. Yo pensé que íbamos a darle ayuda médica y alimenticia a la población. No. Seguimos de largo hasta los campos petroleros. Antes de llegar a Irak, estuvimos en Kuwait.

Llegamos en enero de 2003 y nuestros vehículos estaban llenos de comida y medicina. Le pregunté al teniente qué íbamos a hacer con los suministros, pues apenas cabíamos nosotros con tantas cosas dentro. Me dijo que su capitan le había ordenado dejar todo en Kuwait. Poco después nos dieron la orden de quemarlo todo: alimentos y suministros médicos humanitarios.

Rosa Miriam Elizalde: Usted también ha denunciado el uso del uranio empobrecido...

Jimmy Massey: Tengo 35 años y sólo conservo el 80 por ciento de mi capacidad pulmonar. Me han diagnosticado una enfermedad degenerativa de la columna vertebral, fatiga crónica y dolor en los tendones. Antes, todos los días corría 10 kilómetros por puro placer, y ahora solo puedo caminar entre 5 y 6 km todos los días. Tengo temor de tener niños por eso. Mi cara está inflamada. Mira esta foto (me muestra la imagen que aparece en la credencial de la Feria del Libro), me la tomaron poco después de regresar de Irak. Parezco un Frankenstein. Todo eso se lo debo al uranio empobrecido, ahora imagínate lo que estará pasando con la gente en Irak.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Qué ocurrió cuando regresó a Estados Unidos?

Jimmy Massey: Me trataron como un loco, un cobarde, un traidor.

Rosa Miriam Elizalde: Sus superiores han dicho que es mentira todo lo que ha contado.

Jimmy Massey: La evidencia contra ellos es abrumadora. El Ejército norteamericano esta agotado. Mientras más tiempo dure esta guerra, más posibilidades habrá de que mi verdad aparezca.

Rosa Miriam Elizalde: El libro que usted ha presentado en Venezuela está editado en español y en francés. ¿Por qué no se ha publicado en Estados Unidos?

Jimmy Massey: Las editoriales han exigido que elimine los nombres reales de las personas que están involucradas en su historia y que presente la guerra en Irak como envuelta en una neblina, menos crudamente. No estoy dispuesto a hacerlo. Editoriales como New Press, supuestamente de izquierda, se negaron a publicarlo porque temían verse envueltas en un pleito presentado por la gente involucrada en el libro.

La asociación de Jimmy Massey, la IVAW «Veteranos de Irak contra la Guerra» (Iraq Veterans Against the War, IVAW) organizando una marcha de protesta en los EEUU para denunciar esta ilegal y abusiva invasión.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Por qué medios como The New York Times y The Washington Post jamás reprodujeron su testimonio?

Jimmy Massey: Yo no repetía el cuento oficial, de que las tropas estaban en Irak para ayudar al pueblo, ni repetía que los civiles morían por accidente. Me negué a decir eso. No había visto ningún disparo accidental contra los iraquíes y me negué a mentir.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Ha cambiado esa actitud?

Jimmy Massey: No. Lo que han hecho es incorporar opiniones y libros de personas con objeciones de conciencia: que están contra la guerra en general o que participaron en la guerra, pero no tuvieron este tipo de experiencia. Se resisten todavía a mirar de frente la realidad.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Tiene fotografías o documentos que prueben lo que usted nos ha contado?

Jimmy Massey: No. Me quitaron todas mis pertenencias, cuando me ordenaron regresar a Estados Unidos. Regresé de Irak solo con dos armas: mi mente y un cuchillo.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Habrá alguna salida a corto plazo para la guerra?

Jimmy Massey: No. Lo que veo es una misma política entre demócratas y republicanos. Son la misma cosa. La guerra es un negocio para ambos partidos, que dependen del Complejo Militar Industrial. Necesitamos un tercer partido.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Cuál?

Jimmy Massey: El del socialismo.

Rosa Miriam Elizalde: Usted ha participado en un taller cuyo título es «Estados Unidos: La Revolución es posible». ¿Cree que realmente que habrá revolución en EE.UU.?

Jimmy Massey: Ya comenzó. En el sur, donde yo nací.

Rosa Miriam Elizalde: Pero esa ha sido tradicionalmente la zona más conservadora del país.

Jimmy Massey: Después del Katrina eso cambió. Nueva Orleáns se parece a Bagdad. La gente del sur está indignada y se pregunta todos los días cómo es posible que se atrevan a invertir en una guerra inútil y en Bagdad, cuando no lo han hecho en Nueva Orleans. Recuerda también que en el Sur se inició la primera gran rebelión del país.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Iría usted a Cuba?

Jimmy Massey: Admiro a Fidel y al pueblo de Cuba y por supuesto, si me invitan, yo iré a la Isla. No me importa qué me diga mi gobierno. Nadie controla a dónde yo voy.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Sabe usted que el símbolo del desprecio imperial hacia nuestra nación es una fotografía de marines mientras orinaban sobre la estatua de José Martí, el Héroe de nuestra Independencia?

Jimmy Massey: Si, lo sé. En el Cuerpo de Marines nos hablaban de Cuba como una colonia de los Estados Unidos y nos ensañaron algo de Historia. Parte de la formación de un marine es aprender algunas cosas de los países que habrá que invadir, como dice la canción.

Rosa Miriam Elizalde: ¿La canción de los marines?

Jimmy Massey: (Canta) «From the halls of Montezuma, to the shores of Tripoli…» (Desde las salas de Montezuma hasta las playas de Trípoli...)

Rosa Miriam Elizalde: Es decir, los marines quieren estar en todo el mundo.

Jimmy Massey: El sueño es dominar al mundo…, aunque por el camino nos conviertan a todos en asesinos.

* Jimmy Massey es actualmente uno de los principales activistas de la organización Veteranos de Irak contra la Guerra (Iraq Veterans Against The War, IVAW).

** Rosa Miriam Elizalde. Periodista cubana. Más artículos de esta autora.

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Entrevista a Jimmy Massey en la televisión venezolana



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Parte 3

sábado, octubre 27, 2007

El Plan México

Jorge Carrasco Araizaga
Proceso
27 de octubre de 2007

M
éxico, D.F. (apro).- Contrario a lo que el gobierno de Felipe Calderón pretende presentar como la “Iniciativa Mérida”, fue el Congreso de Estados Unidos el que desde enero de este año concibió un plan antinarco para México.

Desde los primeros días de este 2007, el 17 de enero, el representante (diputado) demócrata por Texas, Henry Cuéllar, presentó en su nombre y en el de Silvestre Reyes, nada menos que presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, la iniciativa que sirvió de base a la negociación.

El plan original consideraba recursos anuales por 170 millones de dólares entre 2008 y 2012; es decir, 850 millones en total, y no los mil 400 millones que el presidente George Bush ahora busca en su Congreso para los próximos tres años.

El propio Silvestre fue quien en junio pasado reveló lo que desde entonces se conoció como el Plan México, en referencia al Plan Colombia.

Por las implicaciones intervencionistas de ese plan en el país sudamericano, que incluye la presencia de militares estadunidenses, el gobierno de Calderón Hinojosa se apresuró en marcar una distancia respecto de los alcances de los planes estadunidenses hacia México.

Sin embargo, nada ha informado sobre el componente militar del Plan México, salvo lo filtrado sobre la entrega de helicópteros.

Llamar ahora “Iniciativa Mérida” no es más que una manipulación, pues lo que Bush y Calderón hicieron en la capital yucateca, cuando se reunieron por primera vez como presidentes en marzo pasado, no fue otra cosa que acordar el inicio de las negociaciones del plan concebido en el Congreso estadunidense.

El rebautizo de la iniciativa se quedó corto ante los desatinos posteriores del gobierno de Calderón, al dar a conocer el acuerdo alcanzado con la administración Bush. El más grave de ellos fue el intento de negar lo innegable.

El embajador de México en Washington, Arturo Sarukhán, uno de los principales negociadores del acuerdo, confirmó lo que el propio Pentágono había adelantado: que el gobierno calderonista había comprometido 7 mil millones de dólares a la iniciativa.

Sin embargo, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, se desmarcó de inmediato para no explicar de dónde saldrá ese dinero. Mucho menos la titular de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, atinó a responder en el Senado.

Pero ya no sólo en los recursos, sino en el contenido de todo el plan es lo que Calderón y sus funcionarios se niegan a informar, de manera que en México se desconoce lo que Bush ya solicitó al Congreso que se apruebe en relación con el país.

El plan original, que no preveía fondos por parte de México, aparece en la iniciativa presentada a la Cámara de Representantes bajo el nombre de “Acta 2007 de la Alianza Vecino Próspero y Seguro”, y enmienda el Acta de Asistencia Extranjera de 1961.

Como justificación, los congresistas se refirieron al “alarmante crecimiento de violencia relacionada con las drogas en la frontera común, lo que ha hecho más difícil para los estadunidenses vivir en las comunidades fronterizas”.

Recordaron que en 2006, el director de Inteligencia Nacional y exembajador en nuestro país, John Dimitri Negroponte, declaró a México ante el Comité de Inteligencia del Senado como un país de preocupación para Estados Unidos debido a la capacidad de los narcotraficantes de debilitar la autoridad del Estado.

Como vecino y nuestro segundo socio comercial, decía la propuesta de ley, México merece el apoyo de Estados Unidos para mejorar su seguridad y promover el desarrollo económico.

Parte de lo acordado entre Bush y Calderón, según la información general ofrecida por el gobierno mexicano, estaba ya establecida desde enero en esa iniciativa de ley.

La propuesta tenía cinco puntos: profesionalizar al personal de la PGR y SSP para un “combate más efectivo” contra las drogas, en coordinación con Estados Unidos; entrega de tecnología; capacitación de jueces y magistrados; mayor vigilancia a los funcionarios mexicanos que trabajan con Estados Unidos, y financiamiento para el desarrollo social en las comunidades más pobres.

Y, en una suerte de certificación de la operación del plan, esa iniciativa establecía que el Ejecutivo estadounidense tendría que enviar un reporte anual de evaluación, además de proponer nuevas estrategias para reducir la entrada de drogas desde México.

Debido a la petición de los millonarios recursos, que llegarán a México en forma de equipo, es muy seguro que este requerimiento se haya mantenido.