Qué carambas; había que postear la mención honorífica que recibió en la revista Día 7 nuestro colaborador Beam, colaborador asimismo del blog más leído en Hispanoamérica, Sendero del Peje. El reportaje completo contempla el ciberespacio como otro de los escenarios de las campañas presidenciales; publico aquí la parte del texto enfocada al tan mentado Sendero del Peje.
La otra trinchera
Uno de los blogs que ha tenido una participación muy activa es “El Sendero del Peje” (www.senderodelpeje.com), creado por “El Víctor Hernández”, un viejo conocido en la internet.
“‘El Victor’ y yo participábamos en foros, como el de Presidencia de la República o El Cadillo, abríamos temas de política los cuales eran rotos por los derechistas del mismo foro”, dice Morfo, en entrevista con Día Siete.
Esta situación motivó hacer su propio weblog, también conocido como “blog” o bitácora, que es un sitio web actualizado periódicamente y que recopila cronológicamente diferente tipo de información en diferentes formatos como texto, fotografía o video.
Comenzaron el 17 de diciembre de 2004. Y también fue un éxito. Hasta la fecha han tenido más de un millón 250,000 visitantes totales.
Actualmente 13 personas participan en el blog y “El Víctor” es el director. “Algunos usamos nicknames (sobrenombres) y otros sus nombres reales. Fui invitado a escribir, así como los demás. Todos nos dedicamos a distintas actividades por separado”, explica Morfo. Los participantes son Beam 9000, Víctor Hernández, Masiosare, VicBet, Armando García Medina, Edgar González Ruiz, Sofia Demkova, Dr. Siquiatra, PEJEgap, Mariana Guerra, Luis Osejo y Jacinto Malacara.
A este blog nadie le invierte un sólo peso (ya que están alojados en un servidor gratuito llamado www.blogspot.com), “excepto en la luz e internet los cuales los paga cada quien en sus hogares o sus patrones en la oficina, como el mío (risas)”, dice en tono de broma Morfo.
Aunque “El Sendero del Peje” ha sido descalificado por varios medios como el programa El Weso, de W Radio, “no hizo más que aumentar la curiosidad del público y aumentar nuestras visitas”, asevera.
Para “Morfo”, la publicación en el blog de las actas de casilla con los resultados inconsistentes del sistema del IFE es lo más importante que ha ayudado a López Obrador, pero todo esto tiene su lado negativo: “recibí una amenaza más, dice que ya saben quien soy y que yo y mi familia ya valieron madre”.
“Esta amenaza me la envió una persona que propuso en la internet envenenar alimentos y llevarlos a los campamentos de la ‘Resistencia Civil’. Al enterarse que ya tenemos sus datos personales reaccionó de forma violenta y lanza esta amenaza. Sin embargo estamos recabando más datos para destinarlos a la autoridad correspondiente. No me quitan el sueño las amenazas”, comenta el blogger.
La amenazas al equipo de El Sendero del Peje han sido diversas, por ejemplo, un sujeto ofreció una recompensa en efectivo a quien proporcionara datos de “El Víctor Hernández” para localizarlo y darle un balazo.
“¿Crees que el gobierno de Vicente Fox (o el Cisen, por ejemplo), saben quiénes son ustedes?”, se le pregunta. “Tenemos la suficiente experiencia como para no ser tan confiados –responde–. Sin embargo es posible que se investigue sobre nosotros ya que vamos en contra de los intereses de ciertos sectores del gobierno. Si saben quiénes somos, lo considero un honor y les envío un saludo”.
miércoles, septiembre 27, 2006
martes, septiembre 26, 2006
El México escindido y los espectros de 1988
Fernando Belaunzarán
Memoria
Agosto de 2006
Los saldos inmediatos y evidentes de la primera elección ideológica del pluripartidismo mexicano son la división, el encono, la crispación, la desconfianza absoluta, la rabia apenas contenida. Los campos de la izquierda y la derecha han quedado nítidamente diferenciados, no sólo en la geografía electoral que muestra el norte prácticamente azul frente al sur casi amarillo, sino también en el inocultable voto de clase que preponderó en gran parte del territorio nacional.
Para colmo de males, el resultado electoral es severamente cuestionado, pues la certeza del mismo se perdió junto con la imparcialidad del árbitro. El IFE se olvidó, inclusive, de guardar las formas y se ha convertido en ariete mediático al servicio del candidato de la derecha. Claro, después de haberle operado un “triunfo” nebuloso y evitando que éste pudiera ser verificado. Así que, si de por sí es difícil cerrar brechas y tender puentes después de una campaña con dados cargados, en la que se echó mano de todo para favorecer a uno y detener al otro, resultará imposible hacerlo si no se establece con transparencia y objetividad al ganador de los comicios.
El peor error que se puede cometer es pensar que esta aguda escisión mexicana deviene, únicamente, del conflicto dentro de la clase política por el poder y no ver el proceso de fermentación del hartazgo, sobretodo en amplias capas de la población con menores ingresos, ni la maduración subjetiva de la inconformidad con los múltiples y lacerantes agravios que este país, con la desigualdad con la que vivimos, genera a raudales. El respaldo fervoroso de millones de personas -fundamentalmente de las clases bajas, que ha resistido múltiples y duras pruebas en los últimos años-, a Andrés Manuel López Obrador, es también síntoma de esa situación, del momento social crítico que se vive abajo. Sin duda, aquí hay un paralelismo -que por desgracia no es el único- con 1988.
La coalición de poderosos, que convergió para cerrarle el paso a López Obrador, lleva ahora a las buenas conciencias,mediante los medios de comunicación, a escandalizarse por los efectos de un ambiente que ellos mismos crearon. Después de echarle leña al fuego, estigmatizar al adversario y hacer uso de todas las trampas que se les ocurrieron, ahora presionan para que el objeto de sus ataques agache la cabeza, se resigne a una derrota por decreto y meta a sus seguidores a sus casas. Quieren que tras ser burlado se dirija obediente e inofensivo al cadalso y con él la enorme fuerza política que hoy representa. Porque a ellos les gusta la izquierda, la lucen, alardean de su convivencia con ella, aceptan la justeza de sus preocupaciones y se dan el lujo de hacerle “concesiones”, siempre y cuando ésta no tenga ninguna posibilidad de ganar, es decir, que no les pueda disputar realmente el poder. Si ocurre lo contrario ya sabemos que no escatimarán denuestos, insultos, descalificaciones, mentiras, ataques, persecuciones, hostigamiento y represión contra los enemigos de su mundo feliz. Si imponen a Calderón lo que viene no es la convivencia, sino la continuación de la ofensiva de Estado para reducir a la fuerza que osó pelearles en serio la conducción del país. En eso y en que ya está lista -gracias a la alquimia electoral- la izquierda buena, es decir, la que es débil y cooperativa, también se reconoce al mítico y, según se decía, irrepetible 1988. Además, los mensajes que manda Felipe Calderón indican que quiere recorrer el sendero que Carlos Salinas caminó tras su traumática “elección”: cooptar a través del presupuesto, cargos públicos y favores a partidos, gobernantes, dirigentes, intelectuales y personajes para alinearlos y aislar a su adversario; implementar agresivos programas sociales para menguarle sus bases y quitarle banderas. Estrategia de Estado que durante ese sexenio se practicó contra la opción de izquierda, que 18 años después vuelve a pelear seriamente por la Presidencia de la República. Por supuesto, falta que Calderón pueda -empezando por ceñirse la banda presidencial.
La operación de Estado para impedir el triunfo de Andrés Manuel López Obrador e imponer al frente del gobierno federal a un amanuense de los grupos de poder dominantes aún no se consuma. Los costos de hacerlo serían inciertos y nada garantiza que la historia se repetiría. Ahora hay una mayor organización que entonces, hay experiencia acumulada y se han abierto espacios que no pueden ser cerrados por la simple vocación autoritaria de los principales detentadores del poder político. Baste mencionar que en la capital de la república AMLO obtuvo casi tres millones de votos y allí el PRD gobierna la ciudad y catorce de dieciséis jefaturas delegacionales. Estamos hablando del centro neurálgico del país y sería temerario retar frontalmente al corazón del lopezobradorismo, pues una crisis en la Ciudad de México es una crisis nacional.
Es verdad que es factible un frente común de partidos, organizaciones empresariales, sindicatos oficiales, actores y actrices, futbolistas, etcétera, para sostener a Calderón y darle un aura mediática de legitimidad, pero el problema que tienen es que el conflicto está abajo. La experiencia reciente indica que buena parte de la fuerza social de López Obrador está blindada y no ha disminuido, a pesar de los obuses de histeria y miedo que la televisión y la radio disparan en todo momento contra el ex jefe de gobierno desde hace años. Debe ser desesperante e inconcebible para Televisa constatar que la popularidad de un político puede prescindir de dicha empresa y, peor aún, mantenerse también a pesar de ésta. Quizá sea esta también una razón, junto a los evidentes intereses económicos y políticos, que explique la inquina mal disimulada que la televisora le tiene al tabasqueño.
Corresponde al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación darle una salida a esa enorme fuerza, mejor organizada y con mejores condiciones de resistencia que 1988. Para hacerlo no tiene que desapegarse en lo más mínimo de la ley que lo obliga ni otorgar alguna ventaja indebida. Simplemente tiene que ordenar que se cuente de nuevo y garantizar que se haga bien. Con eso es suficiente. Difícil encontrar una medida más mesurada, ecuánime, prudente y serena -no está de más recordar que esos atributos corresponden a la sofrosyne, máxima virtud política para los griegos- en el actual contexto. Una demanda por demás moderada, si se toma en cuenta lo que ha sido el proceso en su conjunto y la cantidad de agravios cometidos contra la izquierda y su candidato en esta contienda sucia e inequitativa en demasía. Proporcionar certeza para que se acepte el resultado es un razonamiento de elemental sentido común frente a una elección competida. Sin embargo, resulta esquizofrénico el comportamiento de numerosos medios de comunicación, que ven en ella una proposición insurreccional y exigen a AMLO actuar con responsabilidad y mesura, mientras practican una obscena competición de desgarramiento de vestiduras y denuestos morales hacia quien, simplemente, está pidiendo una verificación del resultado. Para ellos, lo único política y moralmente aceptable es asumir la teología institucional que exige no dudar de la infalibilidad del IFE.
Ahora bien, contar voto por voto y casilla por casilla para establecer al vencedor de la contienda electoral no dota de equidad al proceso ni lo limpia de la suciedad que la campaña de histeria y miedo de la derecha le impregnaron ni provoca una mágica reconciliación nacional; pero el desentrañar la verdad de las urnas, en la medida de lo que hoy es posible, es un imperativo político, social y moral. La estabilidad y gobernabilidad del país dependen de que se establezca esa verdad; ésta no resuelve el problema complejo del México escindido, pero es condición de posibilidad, el paso indispensable para que se pueda avanzar en esa dirección. De lo contrario, la regresión autoritaria se habría consumado, el cinismo del que cree que todo se vale para ganar se instalaría como el nuevo catecismo político y el espectro del salinato que nos está rondando tomaría cuerpo.
Lo que está en juego, pues, no es sólo el signo del gobierno durante los próximos seis años, que no es poca cosa, sino también la calidad de la democracia con la que en el futuro se disputará el rumbo de la nación. Estamos en un punto de quiebre. De por sí, esta elección significó un evidente retroceso con respecto a la de 2000. La intervención del presidente; el proselitismo ilegal de organismos privados por medio de spots y coaccionando a sus empleados; la inoculación de odio y miedo en los ciudadanos; la utilización electoral, sin ningún pudor, de programas sociales gubernamentales; la difamación injusta y mentirosa a la Ciudad de México y, por supuesto, la conformación y actuación del IFE marcaron desfavorablemente el conjunto del proceso. De cómo se resuelva el conflicto postelectoral dependerá la definición que tome la democracia mexicana frente a la disyuntiva de ser un mecanismo restrictivo al alcance del poder y del dinero o la genuina disputa de proyectos alternativos que respondan a distintas fuerzas sociales, es decir, se definirá si habrá en el país democracia electoral o no.
El espectro de 1988, que cada vez se vislumbra con mayor claridad, es el del fraude electoral. Desde el momento de la integración del actual Consejo General del IFE se puede constatar la descomposición del organismo encargado de organizar los comicios con imparcialidad, transparencia y certeza. Mediante “plancha” se consumó el vil reparto de cuotas entre el PAN, PRI y PVEM, que significo la elección de los nuevos consejeros por parte de la Cámara de Diputados, a diferencia del anterior, que había sido por consenso y en donde cada partido contó con la posibilidad de veto para garantizar buen perfil en el órgano electoral. Por cierto, el consejero presidente del IFE fue puesto por Elba Esther Gordillo, pues era la coordinadora de la bancada más grande y le correspondía. La renovación de toda la estructura estuvo a cargo de Arturo Sánchez, consejero propuesto y muy cercano al PAN. De la elección de 2003 a la de 2006 cambiaron consejeros locales y distritales, así como vocales ejecutivos en un porcentaje superior al 85 por ciento. De una elección a otra, el IFE cambió de piel casi en su totalidad de arriba a abajo. Casi la cuarta parte de los funcionarios de casilla originalmente capacitados fueron sustituidos por personas designadas por la nomenclatura del instituto, 25 mil 737 de ellos el mismo día de la jornada electoral (Proceso No. 1550). Si a eso le agregamos la deficiente cobertura de casillas por la Coalición Por el Bien de Todos se explica perfectamente la desconfianza razonable y fundada que existe sobre los resultados oficiales, misma que se alimenta con las anomalías documentadas, de mayor o menor grado, en aproximadamente el 60 por ciento de las actas.
¿Por qué Felipe Calderón no acepta el conteo voto por voto? Si él ganara el recuento saldría fortalecido, acrecentaría su legitimidad cada vez más cuestionada; además exhibiría al adversario, que casi lo empata, como falaz y caprichoso y salvaría al IFE del desprestigio. Ese sería su escenario ideal para iniciar su gobierno y, sin embargo, se niega rotundamente a él. La única respuesta que encuentro es que, en el mejor de los casos, no está seguro de su triunfo. No quiere que se abran los paquetes porque sabe que perdió o porque no sabe si ganó.
Con independencia del desenlace electoral existe un descontento efervescente en el país, que puede organizarse y ayudar a dar un salto cualitativo hacia adelante en la izquierda social y partidista. En ese aspecto se está en mejores condiciones de hacerlo que en 1988. La organización que se construyó como resultado de aquella irrupción cardenista -tan lejana de lo que nos gustaría que fuera- está en todo el país y cuenta con una experiencia acumulada importante e instrumentos y trincheras para dar la batalla en condiciones más propicias. El rumbo del país se define en las urnas, pero no solamente. La fuerza social de la izquierda tendrá que echarse a andar al tope de sus posibilidades para cambiar al país y hacerlo más justo, libre, democrático; para ganar elecciones, pero también para ganar conciencias y que éstas se pongan a andar. Sólo así la izquierda podrá responder en condiciones favorables al México escindido y establecer sus prioridades en la agenda del reencuentro, es decir, en la construcción del nuevo régimen político y los compromisos del nuevo Estado con el conjunto de la sociedad, pero primero (con) los pobres.
Memoria
Agosto de 2006
Los saldos inmediatos y evidentes de la primera elección ideológica del pluripartidismo mexicano son la división, el encono, la crispación, la desconfianza absoluta, la rabia apenas contenida. Los campos de la izquierda y la derecha han quedado nítidamente diferenciados, no sólo en la geografía electoral que muestra el norte prácticamente azul frente al sur casi amarillo, sino también en el inocultable voto de clase que preponderó en gran parte del territorio nacional.
Para colmo de males, el resultado electoral es severamente cuestionado, pues la certeza del mismo se perdió junto con la imparcialidad del árbitro. El IFE se olvidó, inclusive, de guardar las formas y se ha convertido en ariete mediático al servicio del candidato de la derecha. Claro, después de haberle operado un “triunfo” nebuloso y evitando que éste pudiera ser verificado. Así que, si de por sí es difícil cerrar brechas y tender puentes después de una campaña con dados cargados, en la que se echó mano de todo para favorecer a uno y detener al otro, resultará imposible hacerlo si no se establece con transparencia y objetividad al ganador de los comicios.
El peor error que se puede cometer es pensar que esta aguda escisión mexicana deviene, únicamente, del conflicto dentro de la clase política por el poder y no ver el proceso de fermentación del hartazgo, sobretodo en amplias capas de la población con menores ingresos, ni la maduración subjetiva de la inconformidad con los múltiples y lacerantes agravios que este país, con la desigualdad con la que vivimos, genera a raudales. El respaldo fervoroso de millones de personas -fundamentalmente de las clases bajas, que ha resistido múltiples y duras pruebas en los últimos años-, a Andrés Manuel López Obrador, es también síntoma de esa situación, del momento social crítico que se vive abajo. Sin duda, aquí hay un paralelismo -que por desgracia no es el único- con 1988.
La coalición de poderosos, que convergió para cerrarle el paso a López Obrador, lleva ahora a las buenas conciencias,mediante los medios de comunicación, a escandalizarse por los efectos de un ambiente que ellos mismos crearon. Después de echarle leña al fuego, estigmatizar al adversario y hacer uso de todas las trampas que se les ocurrieron, ahora presionan para que el objeto de sus ataques agache la cabeza, se resigne a una derrota por decreto y meta a sus seguidores a sus casas. Quieren que tras ser burlado se dirija obediente e inofensivo al cadalso y con él la enorme fuerza política que hoy representa. Porque a ellos les gusta la izquierda, la lucen, alardean de su convivencia con ella, aceptan la justeza de sus preocupaciones y se dan el lujo de hacerle “concesiones”, siempre y cuando ésta no tenga ninguna posibilidad de ganar, es decir, que no les pueda disputar realmente el poder. Si ocurre lo contrario ya sabemos que no escatimarán denuestos, insultos, descalificaciones, mentiras, ataques, persecuciones, hostigamiento y represión contra los enemigos de su mundo feliz. Si imponen a Calderón lo que viene no es la convivencia, sino la continuación de la ofensiva de Estado para reducir a la fuerza que osó pelearles en serio la conducción del país. En eso y en que ya está lista -gracias a la alquimia electoral- la izquierda buena, es decir, la que es débil y cooperativa, también se reconoce al mítico y, según se decía, irrepetible 1988. Además, los mensajes que manda Felipe Calderón indican que quiere recorrer el sendero que Carlos Salinas caminó tras su traumática “elección”: cooptar a través del presupuesto, cargos públicos y favores a partidos, gobernantes, dirigentes, intelectuales y personajes para alinearlos y aislar a su adversario; implementar agresivos programas sociales para menguarle sus bases y quitarle banderas. Estrategia de Estado que durante ese sexenio se practicó contra la opción de izquierda, que 18 años después vuelve a pelear seriamente por la Presidencia de la República. Por supuesto, falta que Calderón pueda -empezando por ceñirse la banda presidencial.
La operación de Estado para impedir el triunfo de Andrés Manuel López Obrador e imponer al frente del gobierno federal a un amanuense de los grupos de poder dominantes aún no se consuma. Los costos de hacerlo serían inciertos y nada garantiza que la historia se repetiría. Ahora hay una mayor organización que entonces, hay experiencia acumulada y se han abierto espacios que no pueden ser cerrados por la simple vocación autoritaria de los principales detentadores del poder político. Baste mencionar que en la capital de la república AMLO obtuvo casi tres millones de votos y allí el PRD gobierna la ciudad y catorce de dieciséis jefaturas delegacionales. Estamos hablando del centro neurálgico del país y sería temerario retar frontalmente al corazón del lopezobradorismo, pues una crisis en la Ciudad de México es una crisis nacional.
Es verdad que es factible un frente común de partidos, organizaciones empresariales, sindicatos oficiales, actores y actrices, futbolistas, etcétera, para sostener a Calderón y darle un aura mediática de legitimidad, pero el problema que tienen es que el conflicto está abajo. La experiencia reciente indica que buena parte de la fuerza social de López Obrador está blindada y no ha disminuido, a pesar de los obuses de histeria y miedo que la televisión y la radio disparan en todo momento contra el ex jefe de gobierno desde hace años. Debe ser desesperante e inconcebible para Televisa constatar que la popularidad de un político puede prescindir de dicha empresa y, peor aún, mantenerse también a pesar de ésta. Quizá sea esta también una razón, junto a los evidentes intereses económicos y políticos, que explique la inquina mal disimulada que la televisora le tiene al tabasqueño.
Corresponde al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación darle una salida a esa enorme fuerza, mejor organizada y con mejores condiciones de resistencia que 1988. Para hacerlo no tiene que desapegarse en lo más mínimo de la ley que lo obliga ni otorgar alguna ventaja indebida. Simplemente tiene que ordenar que se cuente de nuevo y garantizar que se haga bien. Con eso es suficiente. Difícil encontrar una medida más mesurada, ecuánime, prudente y serena -no está de más recordar que esos atributos corresponden a la sofrosyne, máxima virtud política para los griegos- en el actual contexto. Una demanda por demás moderada, si se toma en cuenta lo que ha sido el proceso en su conjunto y la cantidad de agravios cometidos contra la izquierda y su candidato en esta contienda sucia e inequitativa en demasía. Proporcionar certeza para que se acepte el resultado es un razonamiento de elemental sentido común frente a una elección competida. Sin embargo, resulta esquizofrénico el comportamiento de numerosos medios de comunicación, que ven en ella una proposición insurreccional y exigen a AMLO actuar con responsabilidad y mesura, mientras practican una obscena competición de desgarramiento de vestiduras y denuestos morales hacia quien, simplemente, está pidiendo una verificación del resultado. Para ellos, lo único política y moralmente aceptable es asumir la teología institucional que exige no dudar de la infalibilidad del IFE.
Ahora bien, contar voto por voto y casilla por casilla para establecer al vencedor de la contienda electoral no dota de equidad al proceso ni lo limpia de la suciedad que la campaña de histeria y miedo de la derecha le impregnaron ni provoca una mágica reconciliación nacional; pero el desentrañar la verdad de las urnas, en la medida de lo que hoy es posible, es un imperativo político, social y moral. La estabilidad y gobernabilidad del país dependen de que se establezca esa verdad; ésta no resuelve el problema complejo del México escindido, pero es condición de posibilidad, el paso indispensable para que se pueda avanzar en esa dirección. De lo contrario, la regresión autoritaria se habría consumado, el cinismo del que cree que todo se vale para ganar se instalaría como el nuevo catecismo político y el espectro del salinato que nos está rondando tomaría cuerpo.
Lo que está en juego, pues, no es sólo el signo del gobierno durante los próximos seis años, que no es poca cosa, sino también la calidad de la democracia con la que en el futuro se disputará el rumbo de la nación. Estamos en un punto de quiebre. De por sí, esta elección significó un evidente retroceso con respecto a la de 2000. La intervención del presidente; el proselitismo ilegal de organismos privados por medio de spots y coaccionando a sus empleados; la inoculación de odio y miedo en los ciudadanos; la utilización electoral, sin ningún pudor, de programas sociales gubernamentales; la difamación injusta y mentirosa a la Ciudad de México y, por supuesto, la conformación y actuación del IFE marcaron desfavorablemente el conjunto del proceso. De cómo se resuelva el conflicto postelectoral dependerá la definición que tome la democracia mexicana frente a la disyuntiva de ser un mecanismo restrictivo al alcance del poder y del dinero o la genuina disputa de proyectos alternativos que respondan a distintas fuerzas sociales, es decir, se definirá si habrá en el país democracia electoral o no.
El espectro de 1988, que cada vez se vislumbra con mayor claridad, es el del fraude electoral. Desde el momento de la integración del actual Consejo General del IFE se puede constatar la descomposición del organismo encargado de organizar los comicios con imparcialidad, transparencia y certeza. Mediante “plancha” se consumó el vil reparto de cuotas entre el PAN, PRI y PVEM, que significo la elección de los nuevos consejeros por parte de la Cámara de Diputados, a diferencia del anterior, que había sido por consenso y en donde cada partido contó con la posibilidad de veto para garantizar buen perfil en el órgano electoral. Por cierto, el consejero presidente del IFE fue puesto por Elba Esther Gordillo, pues era la coordinadora de la bancada más grande y le correspondía. La renovación de toda la estructura estuvo a cargo de Arturo Sánchez, consejero propuesto y muy cercano al PAN. De la elección de 2003 a la de 2006 cambiaron consejeros locales y distritales, así como vocales ejecutivos en un porcentaje superior al 85 por ciento. De una elección a otra, el IFE cambió de piel casi en su totalidad de arriba a abajo. Casi la cuarta parte de los funcionarios de casilla originalmente capacitados fueron sustituidos por personas designadas por la nomenclatura del instituto, 25 mil 737 de ellos el mismo día de la jornada electoral (Proceso No. 1550). Si a eso le agregamos la deficiente cobertura de casillas por la Coalición Por el Bien de Todos se explica perfectamente la desconfianza razonable y fundada que existe sobre los resultados oficiales, misma que se alimenta con las anomalías documentadas, de mayor o menor grado, en aproximadamente el 60 por ciento de las actas.
¿Por qué Felipe Calderón no acepta el conteo voto por voto? Si él ganara el recuento saldría fortalecido, acrecentaría su legitimidad cada vez más cuestionada; además exhibiría al adversario, que casi lo empata, como falaz y caprichoso y salvaría al IFE del desprestigio. Ese sería su escenario ideal para iniciar su gobierno y, sin embargo, se niega rotundamente a él. La única respuesta que encuentro es que, en el mejor de los casos, no está seguro de su triunfo. No quiere que se abran los paquetes porque sabe que perdió o porque no sabe si ganó.
Con independencia del desenlace electoral existe un descontento efervescente en el país, que puede organizarse y ayudar a dar un salto cualitativo hacia adelante en la izquierda social y partidista. En ese aspecto se está en mejores condiciones de hacerlo que en 1988. La organización que se construyó como resultado de aquella irrupción cardenista -tan lejana de lo que nos gustaría que fuera- está en todo el país y cuenta con una experiencia acumulada importante e instrumentos y trincheras para dar la batalla en condiciones más propicias. El rumbo del país se define en las urnas, pero no solamente. La fuerza social de la izquierda tendrá que echarse a andar al tope de sus posibilidades para cambiar al país y hacerlo más justo, libre, democrático; para ganar elecciones, pero también para ganar conciencias y que éstas se pongan a andar. Sólo así la izquierda podrá responder en condiciones favorables al México escindido y establecer sus prioridades en la agenda del reencuentro, es decir, en la construcción del nuevo régimen político y los compromisos del nuevo Estado con el conjunto de la sociedad, pero primero (con) los pobres.
Prepara APPO resistencia ante eventual intervención
Jorge Octavio Ochoa
El Universal
26 de septiembre de 2006
En diversas zonas de la ciudad se apertrechan integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca con bombas molotov, tubos, palos y piedras
11:20 Ante el temor de una posible intervención de las fuerzas policiacas, miembros de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) empezaron a reforzar medidas de seguridad.
En diversas zonas de la ciudad se apertrechan con bombas molotov, tubos, palos y piedras.
Mientras tanto en un intento por recuperar el control del estado, el gobierno de Ulises Ruiz intervino la madrugada de anoche, con presencia de agentes del Ministerio Público, el Instituto Estatal de Educación e hizo cinco nombramientos de funcionarios para remover a dirigentes de la sección 22 del SNTE que ocupaban cargos administrativos.
Esta noche se prevé que la ciudad sea virtualmente cerrada con barricadas luego de que la APPO declaró anoche la alerta roja.
El Universal
26 de septiembre de 2006
En diversas zonas de la ciudad se apertrechan integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca con bombas molotov, tubos, palos y piedras
11:20 Ante el temor de una posible intervención de las fuerzas policiacas, miembros de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) empezaron a reforzar medidas de seguridad.
En diversas zonas de la ciudad se apertrechan con bombas molotov, tubos, palos y piedras.
Mientras tanto en un intento por recuperar el control del estado, el gobierno de Ulises Ruiz intervino la madrugada de anoche, con presencia de agentes del Ministerio Público, el Instituto Estatal de Educación e hizo cinco nombramientos de funcionarios para remover a dirigentes de la sección 22 del SNTE que ocupaban cargos administrativos.
Esta noche se prevé que la ciudad sea virtualmente cerrada con barricadas luego de que la APPO declaró anoche la alerta roja.
Preocupados por el PAN
Aparentemente, Germán Martínez, Javier Corral y otros prominentes panistas se encuentran preocupados por tener el Yunque (adjunto a este post videoclips de Telemundo alusivos) poseído a su partido, así como por la urgencia de volver a dibujar la deteriorada imagen de éste, comprometido con poderes contradictorios: los monopolios (Wal-Mart, Coca-Cola, Sabritas, Bimbo, Televisa, TV Azteca), que apoyaron la campaña de Felipe Calderón; el sindicalismo de Elba Esther Gordillo, que le restó votos al PRI y a la Coalición por el Bien de Todos; el mismo PRI, al que necesitan para frenar el avance de la izquierda... Germán Martínez se permite, incluso, criticar al presidente Vicente Fox, cuya contribución política en la última carrera electoral del PAN fue muy poderosa. Martínez sostiene que puede lograrse la reconciliación entre su partido y los partidos de la izquierda; bastaría, dice, que se aislara a "los extremos".
No puede ser sincero Martínez. Él y toda la cúpula del PAN alentaron la campaña publicitaria que descalificaba a su principal adversario, Andrés Manuel López Obrador. En cuanto a los compromisos políticos, son imposibles de evadir.
O Calderón rompe con Fox y el Yunque o...
Álvaro Delgado
Proceso
25 de septiembre de 2006
De acuerdo con miembros destacados del PAN cercanos al sucesor de Vicente Fox, Felipe Calderón tendrá un mínimo margen de maniobra en un país polarizado... pero además se verá obligado a realizar varios deslindes: el primero, con el amateurismo político, las frivolidades y el estilo gerencial del todavía presidente; otro, con personajes como Elba Esther Gordillo y lo peor del priismo; uno más, con la ultraderechista Organización Nacional de El Yunque y, por último, con los empresarios que pretenderán cobrarle facturas, como los beneficiarios de la Ley Televisa...
Acosado por la oposición que lo tilda de usurpador, con el asedio de sus patrocinadores que le exigen cuotas en el gabinete y en medio de una sociedad polarizada por la desigualdad, Felipe Calderón enfrenta un mínimo margen de maniobra que lo obliga a hacer deslindes claros. Ya se perfilan dos: la ruptura con el foxismo y el "rescate" del PAN, hoy controlado por la facción ultraderechista de El Yunque.
"El foxismo se expresa, plásticamente, en tres elementos y símbolos: un águila mocha, una pareja presidencial y unos head hunters para definir el gabinete. Eso no se va a repetir con Felipe Calderón", adelanta Germán Martínez Cázares, uno de los políticos más cercanos al sucesor de Vicente Fox.
"El foxismo es una suerte de amateurismo político que le costó mucho al PAN y al país. Las frivolidades alrededor de eso no van a durar, y el foxismo se diluirá, inmediatamente, el 1 de diciembre", sentencia, y se refiere a la posición del calderonismo ante el PAN y la dirigencia encabezada por Manuel Espino.
"Hay que aislar a los extremistas del PAN", afirma, y los compara con los del PRD: "Con la misma intensidad y con el mismo radicalismo, hay que aislar a los extremos para que se haga el centro y queden la moderación y la templanza que generan acuerdos."
Respecto a la Organización Nacional de El Yunque en su partido, asienta: "Tenemos claro quiénes son los extremistas en el PAN, y, a esos, interna, doméstica y democráticamente debemos combatirlos, pero con la misma intensidad debe llamarse a combatir a los extremistas del PRD".
Otro prominente panista, el exsenador Javier Corral, reconoce que Calderón enfrenta un escenario complejo que le heredaron el foxismo y el proceso electoral que polarizó todavía más a la sociedad, de por sí dividida por la profunda desigualdad social.
"El deterioro de la Presidencia de la República a manos de Fox fue brutal; ya ni hablemos del jefe de Estado, que nunca existió. Fox prostituyó la palabra, prostituyó el lenguaje, y quien prostituye el lenguaje, lo prostituye todo", sentencia.
Seguro de que eso no se reproducirá con Calderón, con quien mantiene estrecha relación, Corral reconoce que un reto es enfrentar el asedio de los grupos de interés que lo patrocinaron política y financieramente para cobrar facturas con posiciones en el gabinete. Y aborda así el tema de la Ley Televisa:
"Si Calderón, en efecto, quiere gobernar y no repetir el esquema gerencial de Fox, en el que sólo se administran los intereses de los grupos privilegiados; si en realidad busca ser un presidente no sólo legal y legítimo, sino también fuerte, este es un tema ineluctable. Por indispensable, por impostergable y por ineludible, este es uno de los asuntos a rectificar por él y por el nuevo Congreso."
Como Germán Martínez, Corral prevé el "rescate del PAN", que desde la presidencia de Luis Felipe Bravo Mena, actual embajador de México ante el Vaticano, es controlado por la Organización Nacional de El Yunque, la cual ha provocado una "ruptura del carácter ético" del partido por prácticas y alianzas políticas con una lógica grupal.
"Desde ahí se ampliaron muchísimo las puertas a la corriente de El Yunque y luego se preparó el camino para Manuel Espino", asevera Corral, y acusa al dirigente de haber encabezado una turbulenta elección el año pasado y de buscar ahora la presidencia de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA):
"Pensé que iba a ser mucho más incluyente, pero no: Se ha ido develando en cada momento una acción más grupal que partidaria; tiene un tono de confrontación, y lo que más me preocupa es el desencuentro que mantiene con el próximo presidente de la República."
Corral recuerda que, hace una década, cuando asumió la presidencia del PAN, Calderón se propuso "ganar el gobierno sin perder el partido". Pero ahora, dice, se han hecho alianzas cuestionables:
"La apuesta por nosotros mismos, de la que hablaba Carlos Castillo Peraza, está terminando en una apuesta por lo peor del PRI y del ex PRI, como Elba Esther Gordillo, Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, Ulises Ruiz y Víctor Flores. Con mucha frecuencia, la gente no distingue en qué se diferencian el PAN y el PRI."
La jefa Elba Esther
Aunque por primera vez retuvo -en medio de acusaciones de fraude electoral- la Presidencia de la República, refrendó tres gubernaturas y se convirtió en la primera fuerza en las dos cámaras del Congreso, el PAN celebró sin entusiasmo su 67 aniversario el jueves 14 de septiembre: no asistieron ni Fox ni Calderón.
Y en un artículo publicado el martes 5 en El Universal, Javier Corral expone: "Debemos orear el debate de ideas si en efecto queremos rescatar al partido, al partido que, 'desde el fondo de su corazón', fundó (Manuel) Gómez Morín".
Su diagnóstico es rotundo: "Siento que estamos en el momento más crítico de la vida del PAN, paradójicamente cuando pareciera que estamos en el mejor momento. Nos está pasando lo que el propio Felipe Calderón alertaba con genuina angustia hace una década: que debíamos ganar el gobierno sin perder el partido. Crece nuestra capacidad de acción en el ámbito de poder, aumenta la destreza para tejer y operar alianzas, pero perdemos fuerza moral, y nos debilitamos de lo que hemos sido siempre: referente en la ética política".
Aún más, observa: "Contrario a nuestras más puras esencias, aparecen alianzas absolutamente cuestionables. La imagen de nuestro jefe nacional distribuyendo propaganda a favor del PRI en Chiapas es una fotografía dolorosa que plantea el nivel del problema. ¿Alguna vez alguien en el PAN se imaginó que recolectaríamos fondos para el PRI? ¿La aceptación de la transversalidad partidaria de la profesora Elba Esther Gordillo, hoy con más influencia sobre el presidente electo que cualquier órgano estatutario del partido? ¿El acuerpamiento a Ulises Ruiz en Oaxaca? ¿La connivencia con Víctor Flores, uno de los representantes más prototípicos del sindicalismo corrupto?".
En entrevista, el exsenador y exdiputado federal Javier Corral, recién incorporado a la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, no tiene duda: El PAN, en sus prácticas, se parece cada vez más al PRI, y le escandaliza que Elba Esther Gordillo se promueva para ocupar la SEP y otros cargos en el gabinete para sus allegados, sobre todo porque se han magnificado sus acciones a favor del triunfo de Calderón:
"Es inimaginable que se pudiera ceder a ella la SEP, ya sea por interpósita persona, porque no concibo cómo en un sector tan importante pueda ella negociar consigo misma la rectoría de la educación, la calidad educativa y los derechos del magisterio. Sería una mala señal."
Además, no olvida el expediente de defraudación electoral de Gordillo, como en las elecciones de Chihuahua de 1986, cuyo candidato panista fue Francisco Barrio. "Todo el mundo lo sabe: El magisterio fue una palanca fundamental en la operación electoral del PRI en los ochenta y en los noventa. Son las dos décadas en que se producen los fraudes electorales más escandalosos de la vida de México. Eso es lo que yo llamo alianzas que están desfigurando nuestras más puras esencias. Me resisto a la tesis que replantea el método de la ética por el método de que hay que ganar y después vemos qué hacemos."
En cuanto a la disputa política, expone que se ha tachado a Calderón de ser de derecha o de ultraderecha, cuando ha sido el presidente del PAN que trató de ubicar a ese partido en el centro: "No estaban dadas las condiciones para eso; ya estaba demasiado penetrado el partido de esa corriente de El Yunque que, por cierto, no terminó asimilándose al partido, como creíamos, junto con Castillo Peraza, que iba a suceder".
Y es que Castillo Peraza, cuenta Corral, pactó con El Yunque confiado en que no habría consecuencias: "El fenómeno que más me puede de lo que le está pasando al partido es que se está asimilando a ellos. No se han asimilado al estilo y a las formas de la tradición democrática del PAN, nos estamos asimilando a ellos".
Urge, entonces, a discutir de manera abierta sobre éste que ya es un control faccioso: "La ultraderecha tendrá muchos significados en términos ideológicos, pero lo más grave es que incluso los de El Yunque han abandonado sus posiciones de carácter ideológico y están metidos en una estricta lucha de poder, de disputa de espacios y posiciones".
Corral plantea que Calderón tiene un triple reto a partir de la "división que sembraron las campañas": asumir una conducta de rectitud conforme a los valores del panismo, hacer como primera tarea de gobierno la reconciliación nacional y, "como principal líder político del partido, rescatarlo" para que lo acompañe en la acción de gobierno.
Al contrario de Fox, quien dice que tiene un concepto "muy rupestre" de la política y mostró "un gran desprecio" por el PAN, Calderón debe rescatarlo y, desde su toma de posesión, hacer un "deslinde" del foxismo.
"Ajustar cuentas no, sino combatir la corrupción y acabar con la impunidad; investigar sin miramientos, sin medidas de estricta aplicación mediática. Esa sola definición nos daría para que cualquier caso sea sancionado si hay voluntad política real."
-¿Y la hay?
-Sí, es uno de los temas en los que más confianza le tengo a Calderón, porque conozco su vida personal y porque, para mí, la forma en que viven las personas dice mucho.
Adiós a "Foxilandia"
Calderón ya comenzó a marcar distancia de Fox: Después de que el TEPJF lo legalizó como presidente electo, el martes 5, en su primer discurso, omitió referirse a Fox y su gobierno, y en cambio llamó a "iniciar una nueva etapa de la vida nacional".
Ese mismo día, en la misma ceremonia en la sede del PAN, Espino invistió a Calderón como "líder indiscutible del panismo nacional", a pesar de que ambos se detestan, y cuando estaba en puerta la celebración panista del domingo 10 en la plaza de toros México, donde fue manifiesta la frialdad de esa relación.
Germán Martínez es muy claro: "El foxismo llegó a su fin". Y las palabras de Espino son otro signo: "Es el reconocimiento de una realidad. El líder indiscutible del PAN es Calderón. Eso es claro".
Pero Martínez exige que, además de palabras, Espino exhiba hechos, y subraya que "el partido, cuando pierde su doctrina, pierde el centro, pierde su moderación y pierde la confianza, que deben tenerlo siempre en sus posicionamientos políticos, que son la dignidad de la persona, la consecución del bien común y la subsidiaridad. Cuando pierde el pensamiento, pierde el centro y puede perder su esencia".
-¿Es el caso?
-Hay unas manifestaciones políticas y algunos discursos que así lo establecen.
-¿Como cuáles?
-Las alianzas. Creo en las alianzas, en el diálogo, pero no me gusta ver al PAN con el PRI en Chiapas.
Piensa que el PAN debe aliarse "sin complejos" con quien sea en el ámbito legislativo, pero no en los procesos electorales. "No me imagino que por el solo hecho de ganar nos pudiéramos aliar a Carlos Hank Rohn en Baja California. El triunfo electoral no es el objetivo, es el medio".
-Pero también Calderón se alió a Elba Esther...
-No tengo ninguna prueba que hable de eso. Ella tiene su partido y tenía su candidato. La alianza fue, en todo caso, poselectoral. Una cosa es el diálogo con todos en todo momento y otra es la alianza preelectoral. Hace bien Felipe en hablar con Elba Esther y con Víctor Flores.
Considera que es preciso "aislar a los extremistas", pero explica: "Los extremistas del PAN son los que creen que son malos los votos del PRD, pero también hay que aislar a los que creen que son malos los votos del PAN y que todos fueron espurios".
-¿Cuáles son los contrastes entre las presidencias de Luis H. Álvarez, Castillo Peraza y el mismo Calderón con la de Espino?
-En la presidencia de don Luis H. Álvarez, una generosa entrega; en la de Castillo Peraza, una inteligencia gobernando al partido, y en la de Calderón, un orden en el partido y una lealtad a esos dos antecesores. Espino tiene ejemplos por seguir.
"A Espino le falta mucho para llegar a recorrer ese terreno, y tiene que apretar el paso en la segunda mitad que le corresponde para alcanzar esas presidencias del partido."
-¿Se ganó el gobierno, pero se perdió el partido?
-No. El partido no es un dirigente, no es un esfuerzo; el partido es una idea, y son los ciudadanos los que le refrendan su confianza a esa idea.
-¿Existe ese riesgo?
-Hay que cuidar el gobierno y cuidar el partido. La mejor manera de hacerlo es concitar el debate.
Representante del PAN ante el IFE, Martínez Cázares expresa que urge el "acompañamiento" de Calderón por parte de la dirigencia del partido porque el escenario es complicado.
"Hay una serie de pendientes que deja el presidente Fox: competitividad en un mundo globalizado, generación de empleos, reformas estructurales, recomponer la relación de decoro con el Congreso", afirma, y agrega: "Yo no creo en Foxilandia".
Por eso la ruptura con el sexenio de Fox es clara, sobre todo en las "conductas frívolas" que prevalecieron durante el sexenio, como la mutilación del Escudo Nacional, el protagonismo de Marta Sahagún -incluida la boda y los escándalos de corrupción de sus hijos- y la supuesta contratación de consultores para integrar el equipo de gobierno, que Fox llamó superlativamente "gabinetazo".
Esto es lo que Martínez define como el "foxismo", "una suerte de amateurismo político que le costó mucho al PAN y al país". Y aclara: "No debe prolongarse el foxismo, pero deben prolongarse muchas de las actitudes responsables de Fox en la Presidencia de la República: manejó responsablemente la economía; no fuimos cabús de la locomotora belicista de Estados Unidos frente a Irak; Fox no ha usado el Ejército para reprimir, y ha sido prudente en el manejo frente a la provocación y la violencia perredista".
Para en seguida puntualizar: "De esos logros estoy orgulloso, pero las frivolidades alrededor del foxismo no van a durar. El foxismo llegó a su fin; Fox, no. Fox tendrá el respeto de los panistas -como lo tuvo con el acompañamiento constructivo del panismo desde el principio- y la gratitud por haber encabezado la salida del PRI de Los Pinos. Al final fue más leal el PAN que el foxismo. Ahí están Durazo y Muñoz Ledo".
-Pero también están con Calderón Eduardo Sojo y Javier Usabiaga...
-Mi sentencia es clara: El PAN le fue más leal que el foxismo.
-¿Cuál es la relación de Calderón con el foxismo?
-Con el foxismo ninguna; con, Fox de respeto. Fox va a trascender en la historia, el foxismo va a quedar como una anécdota.
-¿Pero puede haber foxismo sin Fox?
-No sé, sería catastrófico.
-Me refiero a que el foxismo se creó con la anuencia u omisión de Fox.
-Yo insisto: Prefiero ver a Fox con sus deudas, pero con sus aciertos. El foxismo se diluirá, inmediatamente, el 1 de diciembre de 2006.
Según Martínez Cázares, pese a las acusaciones de corrupción, Fox actuó con honestidad. "Yo creo que Fox es un hombre que tiene las manos limpias".
-¿Y su mujer?
-Yo sólo meto las manos al fuego por la honestidad de Vicente Fox.
http://www.youtube.com/watch?v=moEoGLcSvHw
http://www.youtube.com/watch?v=VLimutAg6hc
No puede ser sincero Martínez. Él y toda la cúpula del PAN alentaron la campaña publicitaria que descalificaba a su principal adversario, Andrés Manuel López Obrador. En cuanto a los compromisos políticos, son imposibles de evadir.
O Calderón rompe con Fox y el Yunque o...
Álvaro Delgado
Proceso
25 de septiembre de 2006
De acuerdo con miembros destacados del PAN cercanos al sucesor de Vicente Fox, Felipe Calderón tendrá un mínimo margen de maniobra en un país polarizado... pero además se verá obligado a realizar varios deslindes: el primero, con el amateurismo político, las frivolidades y el estilo gerencial del todavía presidente; otro, con personajes como Elba Esther Gordillo y lo peor del priismo; uno más, con la ultraderechista Organización Nacional de El Yunque y, por último, con los empresarios que pretenderán cobrarle facturas, como los beneficiarios de la Ley Televisa...
Acosado por la oposición que lo tilda de usurpador, con el asedio de sus patrocinadores que le exigen cuotas en el gabinete y en medio de una sociedad polarizada por la desigualdad, Felipe Calderón enfrenta un mínimo margen de maniobra que lo obliga a hacer deslindes claros. Ya se perfilan dos: la ruptura con el foxismo y el "rescate" del PAN, hoy controlado por la facción ultraderechista de El Yunque.
"El foxismo se expresa, plásticamente, en tres elementos y símbolos: un águila mocha, una pareja presidencial y unos head hunters para definir el gabinete. Eso no se va a repetir con Felipe Calderón", adelanta Germán Martínez Cázares, uno de los políticos más cercanos al sucesor de Vicente Fox.
"El foxismo es una suerte de amateurismo político que le costó mucho al PAN y al país. Las frivolidades alrededor de eso no van a durar, y el foxismo se diluirá, inmediatamente, el 1 de diciembre", sentencia, y se refiere a la posición del calderonismo ante el PAN y la dirigencia encabezada por Manuel Espino.
"Hay que aislar a los extremistas del PAN", afirma, y los compara con los del PRD: "Con la misma intensidad y con el mismo radicalismo, hay que aislar a los extremos para que se haga el centro y queden la moderación y la templanza que generan acuerdos."
Respecto a la Organización Nacional de El Yunque en su partido, asienta: "Tenemos claro quiénes son los extremistas en el PAN, y, a esos, interna, doméstica y democráticamente debemos combatirlos, pero con la misma intensidad debe llamarse a combatir a los extremistas del PRD".
Otro prominente panista, el exsenador Javier Corral, reconoce que Calderón enfrenta un escenario complejo que le heredaron el foxismo y el proceso electoral que polarizó todavía más a la sociedad, de por sí dividida por la profunda desigualdad social.
"El deterioro de la Presidencia de la República a manos de Fox fue brutal; ya ni hablemos del jefe de Estado, que nunca existió. Fox prostituyó la palabra, prostituyó el lenguaje, y quien prostituye el lenguaje, lo prostituye todo", sentencia.
Seguro de que eso no se reproducirá con Calderón, con quien mantiene estrecha relación, Corral reconoce que un reto es enfrentar el asedio de los grupos de interés que lo patrocinaron política y financieramente para cobrar facturas con posiciones en el gabinete. Y aborda así el tema de la Ley Televisa:
"Si Calderón, en efecto, quiere gobernar y no repetir el esquema gerencial de Fox, en el que sólo se administran los intereses de los grupos privilegiados; si en realidad busca ser un presidente no sólo legal y legítimo, sino también fuerte, este es un tema ineluctable. Por indispensable, por impostergable y por ineludible, este es uno de los asuntos a rectificar por él y por el nuevo Congreso."
Como Germán Martínez, Corral prevé el "rescate del PAN", que desde la presidencia de Luis Felipe Bravo Mena, actual embajador de México ante el Vaticano, es controlado por la Organización Nacional de El Yunque, la cual ha provocado una "ruptura del carácter ético" del partido por prácticas y alianzas políticas con una lógica grupal.
"Desde ahí se ampliaron muchísimo las puertas a la corriente de El Yunque y luego se preparó el camino para Manuel Espino", asevera Corral, y acusa al dirigente de haber encabezado una turbulenta elección el año pasado y de buscar ahora la presidencia de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA):
"Pensé que iba a ser mucho más incluyente, pero no: Se ha ido develando en cada momento una acción más grupal que partidaria; tiene un tono de confrontación, y lo que más me preocupa es el desencuentro que mantiene con el próximo presidente de la República."
Corral recuerda que, hace una década, cuando asumió la presidencia del PAN, Calderón se propuso "ganar el gobierno sin perder el partido". Pero ahora, dice, se han hecho alianzas cuestionables:
"La apuesta por nosotros mismos, de la que hablaba Carlos Castillo Peraza, está terminando en una apuesta por lo peor del PRI y del ex PRI, como Elba Esther Gordillo, Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, Ulises Ruiz y Víctor Flores. Con mucha frecuencia, la gente no distingue en qué se diferencian el PAN y el PRI."
La jefa Elba Esther
Aunque por primera vez retuvo -en medio de acusaciones de fraude electoral- la Presidencia de la República, refrendó tres gubernaturas y se convirtió en la primera fuerza en las dos cámaras del Congreso, el PAN celebró sin entusiasmo su 67 aniversario el jueves 14 de septiembre: no asistieron ni Fox ni Calderón.
Y en un artículo publicado el martes 5 en El Universal, Javier Corral expone: "Debemos orear el debate de ideas si en efecto queremos rescatar al partido, al partido que, 'desde el fondo de su corazón', fundó (Manuel) Gómez Morín".
Su diagnóstico es rotundo: "Siento que estamos en el momento más crítico de la vida del PAN, paradójicamente cuando pareciera que estamos en el mejor momento. Nos está pasando lo que el propio Felipe Calderón alertaba con genuina angustia hace una década: que debíamos ganar el gobierno sin perder el partido. Crece nuestra capacidad de acción en el ámbito de poder, aumenta la destreza para tejer y operar alianzas, pero perdemos fuerza moral, y nos debilitamos de lo que hemos sido siempre: referente en la ética política".
Aún más, observa: "Contrario a nuestras más puras esencias, aparecen alianzas absolutamente cuestionables. La imagen de nuestro jefe nacional distribuyendo propaganda a favor del PRI en Chiapas es una fotografía dolorosa que plantea el nivel del problema. ¿Alguna vez alguien en el PAN se imaginó que recolectaríamos fondos para el PRI? ¿La aceptación de la transversalidad partidaria de la profesora Elba Esther Gordillo, hoy con más influencia sobre el presidente electo que cualquier órgano estatutario del partido? ¿El acuerpamiento a Ulises Ruiz en Oaxaca? ¿La connivencia con Víctor Flores, uno de los representantes más prototípicos del sindicalismo corrupto?".
En entrevista, el exsenador y exdiputado federal Javier Corral, recién incorporado a la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, no tiene duda: El PAN, en sus prácticas, se parece cada vez más al PRI, y le escandaliza que Elba Esther Gordillo se promueva para ocupar la SEP y otros cargos en el gabinete para sus allegados, sobre todo porque se han magnificado sus acciones a favor del triunfo de Calderón:
"Es inimaginable que se pudiera ceder a ella la SEP, ya sea por interpósita persona, porque no concibo cómo en un sector tan importante pueda ella negociar consigo misma la rectoría de la educación, la calidad educativa y los derechos del magisterio. Sería una mala señal."
Además, no olvida el expediente de defraudación electoral de Gordillo, como en las elecciones de Chihuahua de 1986, cuyo candidato panista fue Francisco Barrio. "Todo el mundo lo sabe: El magisterio fue una palanca fundamental en la operación electoral del PRI en los ochenta y en los noventa. Son las dos décadas en que se producen los fraudes electorales más escandalosos de la vida de México. Eso es lo que yo llamo alianzas que están desfigurando nuestras más puras esencias. Me resisto a la tesis que replantea el método de la ética por el método de que hay que ganar y después vemos qué hacemos."
En cuanto a la disputa política, expone que se ha tachado a Calderón de ser de derecha o de ultraderecha, cuando ha sido el presidente del PAN que trató de ubicar a ese partido en el centro: "No estaban dadas las condiciones para eso; ya estaba demasiado penetrado el partido de esa corriente de El Yunque que, por cierto, no terminó asimilándose al partido, como creíamos, junto con Castillo Peraza, que iba a suceder".
Y es que Castillo Peraza, cuenta Corral, pactó con El Yunque confiado en que no habría consecuencias: "El fenómeno que más me puede de lo que le está pasando al partido es que se está asimilando a ellos. No se han asimilado al estilo y a las formas de la tradición democrática del PAN, nos estamos asimilando a ellos".
Urge, entonces, a discutir de manera abierta sobre éste que ya es un control faccioso: "La ultraderecha tendrá muchos significados en términos ideológicos, pero lo más grave es que incluso los de El Yunque han abandonado sus posiciones de carácter ideológico y están metidos en una estricta lucha de poder, de disputa de espacios y posiciones".
Corral plantea que Calderón tiene un triple reto a partir de la "división que sembraron las campañas": asumir una conducta de rectitud conforme a los valores del panismo, hacer como primera tarea de gobierno la reconciliación nacional y, "como principal líder político del partido, rescatarlo" para que lo acompañe en la acción de gobierno.
Al contrario de Fox, quien dice que tiene un concepto "muy rupestre" de la política y mostró "un gran desprecio" por el PAN, Calderón debe rescatarlo y, desde su toma de posesión, hacer un "deslinde" del foxismo.
"Ajustar cuentas no, sino combatir la corrupción y acabar con la impunidad; investigar sin miramientos, sin medidas de estricta aplicación mediática. Esa sola definición nos daría para que cualquier caso sea sancionado si hay voluntad política real."
-¿Y la hay?
-Sí, es uno de los temas en los que más confianza le tengo a Calderón, porque conozco su vida personal y porque, para mí, la forma en que viven las personas dice mucho.
Adiós a "Foxilandia"
Calderón ya comenzó a marcar distancia de Fox: Después de que el TEPJF lo legalizó como presidente electo, el martes 5, en su primer discurso, omitió referirse a Fox y su gobierno, y en cambio llamó a "iniciar una nueva etapa de la vida nacional".
Ese mismo día, en la misma ceremonia en la sede del PAN, Espino invistió a Calderón como "líder indiscutible del panismo nacional", a pesar de que ambos se detestan, y cuando estaba en puerta la celebración panista del domingo 10 en la plaza de toros México, donde fue manifiesta la frialdad de esa relación.
Germán Martínez es muy claro: "El foxismo llegó a su fin". Y las palabras de Espino son otro signo: "Es el reconocimiento de una realidad. El líder indiscutible del PAN es Calderón. Eso es claro".
Pero Martínez exige que, además de palabras, Espino exhiba hechos, y subraya que "el partido, cuando pierde su doctrina, pierde el centro, pierde su moderación y pierde la confianza, que deben tenerlo siempre en sus posicionamientos políticos, que son la dignidad de la persona, la consecución del bien común y la subsidiaridad. Cuando pierde el pensamiento, pierde el centro y puede perder su esencia".
-¿Es el caso?
-Hay unas manifestaciones políticas y algunos discursos que así lo establecen.
-¿Como cuáles?
-Las alianzas. Creo en las alianzas, en el diálogo, pero no me gusta ver al PAN con el PRI en Chiapas.
Piensa que el PAN debe aliarse "sin complejos" con quien sea en el ámbito legislativo, pero no en los procesos electorales. "No me imagino que por el solo hecho de ganar nos pudiéramos aliar a Carlos Hank Rohn en Baja California. El triunfo electoral no es el objetivo, es el medio".
-Pero también Calderón se alió a Elba Esther...
-No tengo ninguna prueba que hable de eso. Ella tiene su partido y tenía su candidato. La alianza fue, en todo caso, poselectoral. Una cosa es el diálogo con todos en todo momento y otra es la alianza preelectoral. Hace bien Felipe en hablar con Elba Esther y con Víctor Flores.
Considera que es preciso "aislar a los extremistas", pero explica: "Los extremistas del PAN son los que creen que son malos los votos del PRD, pero también hay que aislar a los que creen que son malos los votos del PAN y que todos fueron espurios".
-¿Cuáles son los contrastes entre las presidencias de Luis H. Álvarez, Castillo Peraza y el mismo Calderón con la de Espino?
-En la presidencia de don Luis H. Álvarez, una generosa entrega; en la de Castillo Peraza, una inteligencia gobernando al partido, y en la de Calderón, un orden en el partido y una lealtad a esos dos antecesores. Espino tiene ejemplos por seguir.
"A Espino le falta mucho para llegar a recorrer ese terreno, y tiene que apretar el paso en la segunda mitad que le corresponde para alcanzar esas presidencias del partido."
-¿Se ganó el gobierno, pero se perdió el partido?
-No. El partido no es un dirigente, no es un esfuerzo; el partido es una idea, y son los ciudadanos los que le refrendan su confianza a esa idea.
-¿Existe ese riesgo?
-Hay que cuidar el gobierno y cuidar el partido. La mejor manera de hacerlo es concitar el debate.
Representante del PAN ante el IFE, Martínez Cázares expresa que urge el "acompañamiento" de Calderón por parte de la dirigencia del partido porque el escenario es complicado.
"Hay una serie de pendientes que deja el presidente Fox: competitividad en un mundo globalizado, generación de empleos, reformas estructurales, recomponer la relación de decoro con el Congreso", afirma, y agrega: "Yo no creo en Foxilandia".
Por eso la ruptura con el sexenio de Fox es clara, sobre todo en las "conductas frívolas" que prevalecieron durante el sexenio, como la mutilación del Escudo Nacional, el protagonismo de Marta Sahagún -incluida la boda y los escándalos de corrupción de sus hijos- y la supuesta contratación de consultores para integrar el equipo de gobierno, que Fox llamó superlativamente "gabinetazo".
Esto es lo que Martínez define como el "foxismo", "una suerte de amateurismo político que le costó mucho al PAN y al país". Y aclara: "No debe prolongarse el foxismo, pero deben prolongarse muchas de las actitudes responsables de Fox en la Presidencia de la República: manejó responsablemente la economía; no fuimos cabús de la locomotora belicista de Estados Unidos frente a Irak; Fox no ha usado el Ejército para reprimir, y ha sido prudente en el manejo frente a la provocación y la violencia perredista".
Para en seguida puntualizar: "De esos logros estoy orgulloso, pero las frivolidades alrededor del foxismo no van a durar. El foxismo llegó a su fin; Fox, no. Fox tendrá el respeto de los panistas -como lo tuvo con el acompañamiento constructivo del panismo desde el principio- y la gratitud por haber encabezado la salida del PRI de Los Pinos. Al final fue más leal el PAN que el foxismo. Ahí están Durazo y Muñoz Ledo".
-Pero también están con Calderón Eduardo Sojo y Javier Usabiaga...
-Mi sentencia es clara: El PAN le fue más leal que el foxismo.
-¿Cuál es la relación de Calderón con el foxismo?
-Con el foxismo ninguna; con, Fox de respeto. Fox va a trascender en la historia, el foxismo va a quedar como una anécdota.
-¿Pero puede haber foxismo sin Fox?
-No sé, sería catastrófico.
-Me refiero a que el foxismo se creó con la anuencia u omisión de Fox.
-Yo insisto: Prefiero ver a Fox con sus deudas, pero con sus aciertos. El foxismo se diluirá, inmediatamente, el 1 de diciembre de 2006.
Según Martínez Cázares, pese a las acusaciones de corrupción, Fox actuó con honestidad. "Yo creo que Fox es un hombre que tiene las manos limpias".
-¿Y su mujer?
-Yo sólo meto las manos al fuego por la honestidad de Vicente Fox.
http://www.youtube.com/watch?v=moEoGLcSvHw
http://www.youtube.com/watch?v=VLimutAg6hc
Notas sobre Oaxaca
Ulises Ruiz pide a Fox usar fuerza en OaxacaJosé Luis Ruiz, Sergio Jiménez y Jorge Octavio Ochoa
El Universal
26 de septiembre de 2006
Señala el secretario de Gobernación, Carlos Abascal, que la posibilidad de usar la fuerza pública federal no se ha descartado
El gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, planteó al presidente Vicente Fox la intervención de la fuerza pública federal para restablecer el orden y el estado de derecho en la entidad.
El secretario de Gobernación, Carlos Abascal, señaló que esa posibilidad no se ha descartado.
El mandatario realizó la sugerencia en un encuentro de gobernadores del PRI con el Presidente, en la residencia oficial de Los Pinos.
"De ninguna manera estamos anticipando el uso de la fuerza pública o descartándolo, sino que el Estado hará lo que tenga que hacer", declaró Abascal, presente en la reunión.
El titular de Gobernación aseguró que la dimisión de Ulises Ruiz no está en la mesa de negociación.
Reconoció que el diálogo, para distender la crisis iniciada hace más de cuatro meses en la entidad, no ha rendido los resultados esperados y que los tiempos de la negociación "se han estrechado".
Añadió que una eventual participación de la fuerza pública se daría cuando sea oportuna.
"En materia de negociación política las condiciones van cambiando y las condiciones se van adecuando, y entonces las decisiones se toman cuando están maduras", explicó.
Ante el agravamiento del conflicto, que el domingo dejó como saldo un herido de bala, el presidente electo, Felipe Calderón Hinojosa, dijo que desea que el gobierno federal actúe y lo solucione, con el fin de que no entregue "expedientes abiertos".
En entrevista radiofónica aseguró que no tiene injerencia en el asunto.
En la capital oaxaqueña, el intento del gobierno del estado de reabrir las escuelas primarias se dio en medio de un ambiente de tensión.
Al final del día, el secretario de Gobierno estatal, Heliodoro Díaz, anunció que no se registraron incidentes graves y sólo mil de las 14 mil escuelas del estado abrieron sus puertas.
Por la noche, Diego Camilo Reyes, estudiante integrante de la Coordinadora de Facultades y de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, fue apuñalado por presuntos porros. Sus compañeros aseguraron que su estado de salud es grave y que esta acción es parte de la "guerra de baja intensidad" que ha iniciado Ulises Ruiz.
Ayer también fueron detenidos y amarrados en un poste de la privada de Galeana dos sujetos por haber robado un celular a un lavaautos.
Solución "absoluta" en Oaxaca, ofrece Fox
Patricia Ruiz
Milenio
26 de septiembre de 2006
Ni se anticipa ni se descarta el uso de la fuerza: Abascal
Gobernadores y la Segob respaldan al gobernador Ulises Ruiz Ortiz
La Presidencia de la República se comprometió a terminar con el conflicto de Oaxaca antes del 30 de noviembre, según dijo el vocero Rubén Aguilar Valenzuela, al asegurar que será “de manera absoluta”.
En conferencia de prensa matutina en la residencia oficial de Los Pinos, el portavoz presidencial también informó que a partir de ahora será el secretario de Gobernación, Carlos Abascal, el único responsable de informar sobre la negociación que lleva a cabo el gobierno federal con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y los maestros de la sección 22 del SNTE.
Por la tarde, después de cuatro meses de crisis política en aquella entidad, el presidente Vicente Fox recibió en Los Pinos a gobernadores del PRI, que respaldaron al gobernador oaxaqueño, Ulises Ruiz, quien solicitó al mandatario la intervención de la Policía Federal Preventiva, lo que llevó al secretario de Gobernación Carlos Abascal Carranza a asegurar: “de ninguna manera estamos ni anticipando el uso de la fuerza pública ni descartándolo; el Estado hará lo que tenga qué hacer”.
Abascal aseguró a los medios de comunicación que el acuerdo del Presidente con 11 gobernadores que integran la Conago fue hacer “un esfuerzo adicional” para dar una salida política en Oaxaca.
Admitió que los tiempos “se han estrechado”, pero si hay voluntad “real” de las partes, la política es la solución al conflicto.
Dijo que entre las decisiones acordadas anoche está ampliar la interlocución con otros sectores de la entidad y emprender una reforma en el estado, como la ciudadanización en materia electoral y de derechos humanos.
El responsable de la política interna y principal negociador con los maestros y la APPO, destacó que la renuncia de Ulises Ruiz no se trató en el encuentro con Fox.“La Secretaría de Gobernación o el Presidente de la República ni quita ni pone gobernadores. Los gobernadores son electos por la voluntad mayoritaria de los estados y entonces ese tema no está en la mesa”.
Se le preguntó cuándo entraría la fuerza pública para reestablecer las condiciones de seguridad en la capital oaxaqueña, y Abascal contestó: “Cuando sea oportuno”.
—¿Cuándo? Se le insistió.
—Cuando sea oportuno, en materia de negociación política las condiciones van cambiando y las condiciones se van adecuando y entonces las decisiones se toman cuando están maduras—, dijo Abascal después de este encuentro entre priistas y gobierno federal que duró cerca de dos horas.
Acompañaban al secretario de Gobernación, Fidel Herrera Beltrán y Félix González Canto, gobernadores de Veracruz y Quintana Roo respectivamente a las afueras de la puerta 4 de Los Pinos.
Herrera fue nombrado vocero de los gobernadores priistas de la Conago para mantenerlos informados de las negociaciones con el gobierno de Fox respecto a Oaxaca. Asistieron 11 de 17 mandatarios estatales. Los ausentes: Nayarit, Durango, Sinaloa, Tamaulipas, Coahuila e Hidalgo
Fueron insistentes las preguntas en torno a la manera en que Ruiz pidió a Fox el envío de las fuerzas federales, tras recrudecerse la violencia este fin de semana.
“Hizo un comentario incidental, pero no tengo una petición formal, por escrito, misma que de ser necesaria llegará en su momento”, deslizó Abascal.
Fidel Herrera aludió al pacto federal para justificar el hecho de que 11 gobernadores abordaron el conflicto de Oaxaca con Fox.
“Hemos expresado nuestro respaldo y reconocimiento al pueblo y al gobierno de Oaxaca, a la sección 22 para que en términos de la negociación que han venido sosteniendo con el gobierno federal y estatal se haga el mayor esfuerzo para atender a sus reclamaciones por salarios y prestaciones.
“A las organizaciones sociales del pueblo de Oaxaca y a la APPO para convenir reformas que el propio gobernador Ulises Ruiz ha comprometido para la profundización democrática y encontrar espacios para la participación”, expuso el veracruzano.
Pide Encinas solución pacífica
El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Alejandro Encinas, apresuró al gobierno federal y al de Oaxaca a solucionar de manera “inmediata” el conflicto que se vive en la entidad “antes de que la violencia cobre nuevas victimas y se descomponga más la situación política”, pues este problema “amenaza con llegar a la Ciudad de México”.
En conferencia de prensa, el mandatario local se mostró preocupado por el impacto que generaría la presencia de integrantes de la APPO en el DF, pues para él predomina “una situación de incertidumbre y de ingobernabilidad” en aquel estado, donde no se han “tomado decisiones a tiempo para resolver los asuntos desde la política”.
Instó a las autoridades federales y estatales a resolver la problemática magisterial antes de que esta situación alcance al DF. “Esperamos que se resuelva antes de que lleguen a la capital, de ahí el exhorto y la convocatoria para que este problema se resuelva de inmediato”.
Encinas refirió que debe de resolverse la situación por la vía del diálogo y no por la violencia social ni institucional.
Asimismo, consideró que no es la solución indicada contratar nuevos maestros para que reinicien las clases en la entidad, “eso puede generar un conflicto", dijo. (México • Airamsol Martínez)
Si Ulises se queda, Calderón no asumirá el poder: APPO
Octavio Vélez
La Jornada, con información de La Jornada de Oriente
26 de septiembre de 2006
Fox y el Senado serán "responsables" de la violencia
Segundo encuentro de marchistas y efectivos militares
Tamazulapan del Progreso, Oax., 25 de septiembre. "Si Ulises Ruiz no ha dejado la gubernatura de Oaxaca antes del 1º de diciembre, no dejaremos a Felipe Calderón tomar posesión como presidente", advirtió en la capital de Puebla Jesús López Rodríguez, miembro de la comisión directiva provisional de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).
En tanto, por segundo día consecutivo elementos del Ejército Mexicano reaparecieron en la carretera por donde transita la marcha Por la dignidad del pueblo de Oaxaca, 14 de junio no se olvida, del movimiento magisterial y popular que reclama la destitución del Ruiz Ortiz.
López Rodríguez ofreció una conferencia en la capital poblana para dar a conocer el itinerario de la APPO. Sostuvo que el organismo y los profesores oaxaqueños no cederán en su exigencia de que renuncie del gobernador, y culpó al Senado y al Ejecutivo federal de que "corra más sangre en Oaxaca", pues hasta ahora han evadido su responsabilidad de desaparecer los poderes de la entidad.
El dirigente anunció que la marcha que salió de Oaxaca rumbo al Distrito Federal pasará este martes por el municipio poblano de Acatlán, donde pasará la noche, antes de dirigirse a Izúcar de Matamoros. El viernes por la noche arribará a la ciudad de Puebla, donde celebrará un mitin e informará sobre la problemática en la entidad vecina.
Presencia de militares
Este lunes un convoy de tres camiones, con al menos 60 efectivos militares, se encontró de frente con los 5 mil marchistas que se dirigen a la capital del país.
"Esperamos que sea un movimiento de rutina y que no sea para reprimir al pueblo, porque esta marcha-caminata nada ni nadie la detendrá", afirmó César Mateos Benítez, miembro de la coordinación provisional de la APPO.
Destacó que la movilización "sólo se suspenderá si Ruiz Ortiz presenta su renuncia o si la Cámara de Senadores declara la desaparición de poderes".
En su jornada de este lunes la protesta comenzó a acercarse a la capital de Puebla, pese al cansancio, la insolación y las ampollas que afectan a varios marchistas, pues hasta ahora se han recorrido más de 100 kilómetros -en cinco días- desde la ciudad de Oaxaca. Algunos utilizan toallas sanitarias como plantillas para evitar estragos en los pies.
La caminata, que salió alrededor de las 9 horas de la plaza principal de Santo Domingo Yanhuitlán, se movió rápido y avanzó a cinco kilómetros por hora; sin embargo, la velocidad se redujo cuando se alcanzaron las empinadas cuestas de la región mixteca, ubicada en la confluencia de las sierras Madre de Oaxaca y Madre del Sur.
En el cerro Las Canicas, apenas recorridos unos cuatro kilómetros, los caminantes rindieron homenaje a nueve maestros fallecidos en un accidente automovilístico el 18 de marzo de 1996, cuando se dirigían a una movilización en la capital de Oaxaca.
Alrededor de las 12:40 horas, después de recorrer 12 kilómetros, la caravana fue recibida en la desviación de la carretera estatal Pérez Gazga por cientos de habitantes de San Pedro y San Pablo Teposcolula, Tlaxiaco, Yucunama y Yucudá, entre cohetes y porras.
Con pancartas y mantas mostraron su respaldo a los profesores. "Maestro no te rindas por no cobrar tres quincenas, nosotros tenemos 70 años sin salarios", escribieron en un rótulo. Los pobladores ofrecieron un desayuno a los marchistas.
Las mujeres encargadas de la cocina que se habilitó en el lugar idearon una frase nueva: "Mujeres oaxaqueñas dejamos el mandil, si fuera necesario agarraremos el fusil". Casi a las 17 horas la marcha arribó a Tejupan, donde tuvo otra calurosa bienvenida.
Agresiones en Huajapan
Mientras tanto, en Huajuapan de León, presuntos agentes de la policía ministerial del estado golpearon a miembros de la APPO, cuando boicoteaban una entrega de despensas, aparentemente encabezada por Lourdes Salinas, esposa de Ulises Ruiz, en la colonia Aviación. Los manifestantes se apoderaron de las despensas y las repartieron.
El tesorero de la APPO en el lugar, Sóstenes Angel, fue golpeado en la cabeza y en el cuerpo con la cacha de una pistola por un presunto policía. En el incidente le fracturaron una costilla y le robaron un teléfono celular y 17 mil pesos que se destinarían a la comida de este martes. También fue golpeado Rubén Santillán.
En Oaxaca hay grupos fuera de control: Ricardo Rocha
El Universal
25 de septiembre de 2006
El periodista narró que se entrevistaba en el hotel Camino Real con el líder del congreso local, Bulmaro Rito Salinas, y al diputado panista Guillermo Zavaleta Rojas cuando iniciaron las agresiones
10:19 El periodista Ricardo Rocha dijo luego de las agresiones que recibió el día de ayer en Oaxaca al encontrarse en el hotel Camino Real cuando una brigada de la APPO entró a lugar en busca del gobernador Ulises Ruiz, que “hay grupos que ya se salieron del control”. “No reconocen nada y es muy riesgoso”.
Rocha narró a W Radio que se entrevistaba con el líder del congreso local, Bulmaro Rito Salinas, y al diputado panista Guillermo Zavaleta Rojas cuando iniciaron las agresiones.
“Lo que yo viví dentro de la habitación... de pronto, cuando amagaron con que iban a tumbar la puerta...yo como había oído estruendo de la caída de la puerta principal se oyó muy fuerte entonces cuando vinieron conmigo, yo dije ahorita van a regresar con un ariete o algo y van a tumbar la puerta de mi cuarto cuando de pronto oímos los balazos ya no los vimos a ellos...”
“Poquito después oigo los toquidos que ya se identifican y me doy cuenta que ellos venían por otro lado, por una puertecita lateral que hay y por ahí los sacaron entonces yo supongo que esa fue la maniobra para poder sacar a los diputados de mi cuarto y sacarlos del hotel por otro lado”.
“Sí deseo recuperar todo mi material, una cámara y algunos cassettes los pudo ocultar mi camarógrafo”. Precisó que ya tenía grabadas varias entrevistas y reportajes con líderes de la APPO cuando ingresaron a su habitación.
Rocha descartó emitir alguna denuncia, dijo que se trató de gajes del oficio pero que si tiene la esperanza de recuperar todas sus pertenencias.
lunes, septiembre 25, 2006
Privatizaciones: lo que quiere el PAN; lo que sucedería
Con una nota y un video, La Jornada revela que en Canadá se reunieron en secreto, hace dos semanas, asesores de Felipe Calderón, ejecutivos de compañías estadunidenses y representantes del gobierno norteamericano para discutir, presumiblemente, en torno a la privatización del petróleo mexicano. En la columna México, S.A., a través del juicio del economista Joseph Stiglitz, se explica por qué la privatización de las industrias estatales no deviene en un auténtico beneficio para la totalidad de una población.
¿Para qué una refinería? / Petróleo y finanzas públicas
Dos artículos que en El Universal publicó recientemente el analista económico Rogelio Ramírez de la O.
¿Para qué una refinería?
11 de septiembre de 2006
El plan de esta administración de coinvertir en una nueva refinería en Centroamérica, en sociedad con otros países y con el sector privado debe desecharse por no tener ninguna lógica, si lo que se quiere es fortalecer el sector energético.
Es inexplicable que, sufriendo por falta de capacidad de refinación de nuestro propio petróleo crudo, el gobierno esté comprometiéndose a participar en esta inversión. Más aun cuando la producción de petróleo crudo está limitada por nuestras reservas, las cuales siguen declinando: tan sólo 10% del crudo que se extrae se repone con reservas probadas. Por ello abastecer a esa refinería con crudo nacional implicaría dejar de surtir ese crudo a nuestra propia capacidad de refinación.
Antes de considerar planes como este, el gobierno debería atender problemas fundamentales. Uno de ellos es la desconexión entre la producción de petróleo crudo y la refinación. Para un país que es el quinto productor de crudo del mundo, invertir en mayor capacidad de refinación para elaborar gasolina y otros productos que necesitamos debería ser totalmente lógico. Pero en México aparentemente no hacemos lo que es lógico, pues hemos dejado por décadas de invertir en refinación, hasta muy recientemente y en tiempos y montos insuficientes. Por esa razón importamos 25% de la gasolina que consumimos.
En 2006 esas importaciones llegarán a ocho mil millones de dólares comparadas con 530 millones en 1995. No se trata de que tengamos que ser autosuficientes en todo. En este caso, al tener una industria integrada en su cadena productiva y manejada por una sola empresa, no tiene sentido que produzca tanto petróleo crudo y que a la vez no tenga capacidad para refinar la gasolina que necesita.
Importar gasolina no es tan simple como parece. Algunas regiones geográficas pueden sufrir escasez o costos demasiado altos. México depende en sus importaciones de gasolina de Estados Unidos, en donde no ha invertido en nuevas refinerías durante 30 años. La mayor parte de estas importaciones vienen del Golfo de México, en donde los huracanes cada verano pueden causar disrupción en la oferta. Más importante aun es que si tenemos el petróleo crudo, una empresa integrada, la cadena de distribución y la demanda del mercado, no producir la gasolina indica indolencia ante la necesidad de crear nuevos empleos y de dar mayor seguridad de abasto de un producto estratégico, cuando menos para el transporte.
La respuesta a porqué México ha dejado de producir su propia gasolina está en la falta de inversión en refinación. La causa aparente es falta de fondos. Pero en realidad se trata de una excusa, pues al vender esa gasolina a los consumidores que la demandan se obtendrían los recursos. Porque son los mismos recursos que hoy se gastan en importaciones. Y además podríamos ser un exportador neto de gasolina.
Aunque nunca se va a poder justificar que esta sea la política energética, hay dos argumentos que deben considerarse. Uno es que no es necesario producir aquí todo lo que necesitamos. Eso es cierto, pero en el caso de la gasolina estamos haciendo importaciones cuantiosas y por lo tanto desperdiciando un negocio. Más aun, el tamaño de la planta laboral de Pemex está tan excedido y hay tantos trabajadores que no tienen qué hacer, en especial en la refinación, que no se justifica dejar pasar oportunidades para emplearlos y reducir los costos.
El segundo argumento es que no conviene invertir en ramas que no arrojan una tasa de retorno suficientemente alta que justifique la distracción de recursos presupuestales que bien podrían dedicarse a otras actividades de mayor prioridad. Sin duda hay muchas necesidades de inversión insatisfechas por falta de recursos suficientes, en especial en el sector público. Estas necesidades en gran medida se explican porque durante décadas dejamos de invertir lo necesario en infraestructura, seguridad, agricultura, educación y servicios sociales básicos. También es cierto que la inversión en educación puede tener tasas de retorno mucho más altas que las inversiones en energía. Sin embargo, no por dejar de invertir en energía hemos invertido mucho en educación. Al mismo tiempo, la energía es una vía para generar mayores recursos.
El tener una sola empresa petrolera estatal e integrada que aporta 38% del presupuesto de ingresos federales nos quita opciones. Así, no es opcional fortalecer esa empresa o no. Y para hacerlo invertir en su cadena de productos es lo que procede. Más aun cuando hemos aumentado la extracción de manera significativa sin que hayamos aumentado la capacidad de refinación. En 1995 producíamos 2.6 millones de barriles de petróleo crudo. Hoy producimos 3.7 millones.
El procesamiento doméstico de crudo sólo ha pasado de 1.550 millones de barriles diarios a 1.6 millones en el mismo período. En efecto, la refinación sufre por tasas de rendimiento bajas en ciertos periodos. Pero esa no debe ser la sola razón para invertir o no en refinación, porque el crecimiento de la economía siempre va a requerir de mayores volúmenes de productos. En el largo plazo daremos mayor valor a nuestra industria si la mantenemos como un sector integrado y manejado de manera racional. Para ello es imperativo que no se dedique solamente a extraer y exportar petróleo crudo.
No hemos cuestionado al gobierno por qué, si no es atractivo invertir en refinación en México, sí es atractivo hacerlo en Centroamérica. Además, este proyecto va a requerir del compromiso de abastecimiento de crudo por parte de Pemex. Como se trata de una coinversión y quienes en ella participarían no serían damas de la caridad, van a exigir seguridad de abasto y de precios de crudo; garantías de acceso a nuestro mercado y precios aceptables.
Por qué razón Pemex tendría que hacer estos compromisos con extranjeros y con el sector privado cuando aquí faltan refinerías. Por qué tendría que ceder parte de su propio mercado de gasolina y compartir las utilidades con otros socios cuando tiene todo para hacerlo solo. Es deseable que este proyecto cause muchos cuestionamientos, simplemente porque no es lógico. El crudo que vendamos a esa refinería cada vez será más escaso para nosotros y depender de gasolina importada no debe tomarse a la ligera.
Petróleo y finanzas públicas
25 de septiembre de 2006
El precio del petróleo ha caído 10 dólares por barril en unas cuantas semanas, lo que de mantenerse todo el año próximo representaría casi 1.0% del PIB, tan sólo por la venta de exportación. Para la venta total y por lo tanto para el ingreso del sector público, el impacto podría ser entre 1.5% y 2% del PIB, dependiendo de lo que pase con los precios domésticos.
Siempre se puede especular sobre el movimiento de precios y también sobre su dirección al alza o a la baja. Sin embargo, para un gobierno cuyo ingreso presupuestal depende en 36% de ingresos petroleros (promedio del período enero-junio de este año), la naturaleza especulativa de movimientos de precios no debe ser excusa para ignorar sus implicaciones y no tomar decisiones antes de que la caída ocurra.
La inercia del gasto público durante la mayor parte de esta administración indica que el gobierno no impuso criterios de ahorro y eficiencia en el uso de los recursos públicos, incluyendo el ingreso extraordinario originado en los altos precios del petróleo.
A pesar de tantas discusiones para determinar el precio presupuestal y la base de ingreso petrolero antes de cada ejercicio entre la Federación y el Congreso y luego con los estados sobre la distribución de excedentes petroleros, el hecho es que este ingreso se repartió en toda la estructura de gasto público. Como quien riega un jardín con agua embotellada.
Esto no es por una decisión de la Secretaría de Hacienda. La razón fundamental es que la arquitectura del gasto público depende fundamentalmente del Presidente y de su visión sobre la asignación de recursos y lo deseable de ahorrar más o menos.
Así ocurrió durante el período de José López Portillo, cuando se dilapidó el ingreso petrolero en mayor gasto, como lo fue en el período de Ernesto Zedillo, cuando se evitó una expansión desordenada. Los secretarios de Hacienda podían proponer, pero al final fue la visión del primer mandatario la que determinó el curso del gasto público agregado.
Más allá de los compromisos contraídos con estados y municipios, de los huecos en el sistema de pensiones, de los salarios y de las necesidades de contratación nueva, lo cierto es que la Presidencia debe marcar la pauta y tomar la iniciativa para contener la expansión del gasto.
La razón es muy simple: los recursos son escasos y en la asignación del gasto hay muchos intereses. La escasez se ilustra así: de cada 10 pesos de gasto los impuestos financian menos de 5 pesos. Otros 4 pesos los ha financiado el petróleo. Casi la mitad del gasto se basa en la venta de un recurso no renovable.
El equilibrio sano entre la escasez y los numerosos intereses en un marco de mediano plazo sólo lo puede inspirar y negociar el Presidente, pues requiere negociaciones al más alto nivel y sobre todo persuasión de las partes interesadas. Si es imposible reducir el gasto, entonces debe asegurarse que los agentes económicos paguen los impuestos que deban pagar.
Como en México se ha dificultado lograr la reforma óptima para aumentar la recaudación, entonces lo único viable en el corto y el mediano plazo es controlar el gasto público. Pero en los últimos años, ni los ingresos tributarios aumentaron como proporción del PIB, ni el gasto se redujo.
Es más, el gasto bruto que era de 103 mil millones de dólares en 1999, pasará este año a 190 mil millones. El presidente dejó que fuera la inercia la que determinara la trayectoria de ambos.
No por ello ha aumentado la inversión pública directa. Ésta ha fluctuado entre 1.0% y 1.3% del PIB en la actual administración. Tampoco se ha mejorado la calidad de la educación pública. Ante la falta de recursos para inversión directa, la deuda de los proyectos de impacto diferido en el registro del gasto (Pidiregas) hoy representa 50 mil millones de dólares.
Pero haciendo a un lado la cuestión de la eficiencia del gasto agregado, su reducción sigue siendo un asunto pendiente y su materialización parece cada día más lejana. Como si para hacer las cosas en serio necesitáramos que hubiera una crisis.
Y una crisis es lo que provocaría la caída pronunciada de precios de petróleo en 2007. De presentarse, lo más probable es que vendría acompañada de una desaceleración de la economía estadounidense. La sola desaceleración nos quitaría entre 1 y 1.5 puntos porcentuales de crecimiento del PIB. Por lo tanto, la recaudación de ingreso tributario no petrolero también caería.
Sería mucho esperar que el próximo gobierno lograra sortear una caída de ingreso fiscal de 1% a 2% del PIB sin dejar aumentar el déficit fiscal. Y la razón es que no es previsible que reduzca el gasto.
Con la salvedad de que dicha reducción no sólo dependería del gobierno mismo (pues está de por medio el Congreso y los gobiernos estatales), es claro que ni del actual ni del próximo gobierno se ha escuchado siquiera una voz de preocupación por su aumento ni por su monto absoluto. La reducción debería ocurrir aun sin que caiga el precio del petróleo.
Otros problemas le vienen encima al gobierno para los cuales no parece estar preparado.
Por ejemplo, si espera compensar la baja de ingreso petrolero con el impuesto al valor agregado (IVA) en alimentos y medicinas, en primer lugar no sería suficiente, aun suponiendo que el Congreso lo aprobara. En segundo lugar, provocaría mayor evasión. Y si el Partido Acción Nacional piensa ir al Congreso con esa solicitud, habrá que admirar su obstinación en las puertas falsas a problemas obvios.
¿Para qué una refinería?
11 de septiembre de 2006
El plan de esta administración de coinvertir en una nueva refinería en Centroamérica, en sociedad con otros países y con el sector privado debe desecharse por no tener ninguna lógica, si lo que se quiere es fortalecer el sector energético.
Es inexplicable que, sufriendo por falta de capacidad de refinación de nuestro propio petróleo crudo, el gobierno esté comprometiéndose a participar en esta inversión. Más aun cuando la producción de petróleo crudo está limitada por nuestras reservas, las cuales siguen declinando: tan sólo 10% del crudo que se extrae se repone con reservas probadas. Por ello abastecer a esa refinería con crudo nacional implicaría dejar de surtir ese crudo a nuestra propia capacidad de refinación.
Antes de considerar planes como este, el gobierno debería atender problemas fundamentales. Uno de ellos es la desconexión entre la producción de petróleo crudo y la refinación. Para un país que es el quinto productor de crudo del mundo, invertir en mayor capacidad de refinación para elaborar gasolina y otros productos que necesitamos debería ser totalmente lógico. Pero en México aparentemente no hacemos lo que es lógico, pues hemos dejado por décadas de invertir en refinación, hasta muy recientemente y en tiempos y montos insuficientes. Por esa razón importamos 25% de la gasolina que consumimos.
En 2006 esas importaciones llegarán a ocho mil millones de dólares comparadas con 530 millones en 1995. No se trata de que tengamos que ser autosuficientes en todo. En este caso, al tener una industria integrada en su cadena productiva y manejada por una sola empresa, no tiene sentido que produzca tanto petróleo crudo y que a la vez no tenga capacidad para refinar la gasolina que necesita.
Importar gasolina no es tan simple como parece. Algunas regiones geográficas pueden sufrir escasez o costos demasiado altos. México depende en sus importaciones de gasolina de Estados Unidos, en donde no ha invertido en nuevas refinerías durante 30 años. La mayor parte de estas importaciones vienen del Golfo de México, en donde los huracanes cada verano pueden causar disrupción en la oferta. Más importante aun es que si tenemos el petróleo crudo, una empresa integrada, la cadena de distribución y la demanda del mercado, no producir la gasolina indica indolencia ante la necesidad de crear nuevos empleos y de dar mayor seguridad de abasto de un producto estratégico, cuando menos para el transporte.
La respuesta a porqué México ha dejado de producir su propia gasolina está en la falta de inversión en refinación. La causa aparente es falta de fondos. Pero en realidad se trata de una excusa, pues al vender esa gasolina a los consumidores que la demandan se obtendrían los recursos. Porque son los mismos recursos que hoy se gastan en importaciones. Y además podríamos ser un exportador neto de gasolina.
Aunque nunca se va a poder justificar que esta sea la política energética, hay dos argumentos que deben considerarse. Uno es que no es necesario producir aquí todo lo que necesitamos. Eso es cierto, pero en el caso de la gasolina estamos haciendo importaciones cuantiosas y por lo tanto desperdiciando un negocio. Más aun, el tamaño de la planta laboral de Pemex está tan excedido y hay tantos trabajadores que no tienen qué hacer, en especial en la refinación, que no se justifica dejar pasar oportunidades para emplearlos y reducir los costos.
El segundo argumento es que no conviene invertir en ramas que no arrojan una tasa de retorno suficientemente alta que justifique la distracción de recursos presupuestales que bien podrían dedicarse a otras actividades de mayor prioridad. Sin duda hay muchas necesidades de inversión insatisfechas por falta de recursos suficientes, en especial en el sector público. Estas necesidades en gran medida se explican porque durante décadas dejamos de invertir lo necesario en infraestructura, seguridad, agricultura, educación y servicios sociales básicos. También es cierto que la inversión en educación puede tener tasas de retorno mucho más altas que las inversiones en energía. Sin embargo, no por dejar de invertir en energía hemos invertido mucho en educación. Al mismo tiempo, la energía es una vía para generar mayores recursos.
El tener una sola empresa petrolera estatal e integrada que aporta 38% del presupuesto de ingresos federales nos quita opciones. Así, no es opcional fortalecer esa empresa o no. Y para hacerlo invertir en su cadena de productos es lo que procede. Más aun cuando hemos aumentado la extracción de manera significativa sin que hayamos aumentado la capacidad de refinación. En 1995 producíamos 2.6 millones de barriles de petróleo crudo. Hoy producimos 3.7 millones.
El procesamiento doméstico de crudo sólo ha pasado de 1.550 millones de barriles diarios a 1.6 millones en el mismo período. En efecto, la refinación sufre por tasas de rendimiento bajas en ciertos periodos. Pero esa no debe ser la sola razón para invertir o no en refinación, porque el crecimiento de la economía siempre va a requerir de mayores volúmenes de productos. En el largo plazo daremos mayor valor a nuestra industria si la mantenemos como un sector integrado y manejado de manera racional. Para ello es imperativo que no se dedique solamente a extraer y exportar petróleo crudo.
No hemos cuestionado al gobierno por qué, si no es atractivo invertir en refinación en México, sí es atractivo hacerlo en Centroamérica. Además, este proyecto va a requerir del compromiso de abastecimiento de crudo por parte de Pemex. Como se trata de una coinversión y quienes en ella participarían no serían damas de la caridad, van a exigir seguridad de abasto y de precios de crudo; garantías de acceso a nuestro mercado y precios aceptables.
Por qué razón Pemex tendría que hacer estos compromisos con extranjeros y con el sector privado cuando aquí faltan refinerías. Por qué tendría que ceder parte de su propio mercado de gasolina y compartir las utilidades con otros socios cuando tiene todo para hacerlo solo. Es deseable que este proyecto cause muchos cuestionamientos, simplemente porque no es lógico. El crudo que vendamos a esa refinería cada vez será más escaso para nosotros y depender de gasolina importada no debe tomarse a la ligera.
Petróleo y finanzas públicas
25 de septiembre de 2006
El precio del petróleo ha caído 10 dólares por barril en unas cuantas semanas, lo que de mantenerse todo el año próximo representaría casi 1.0% del PIB, tan sólo por la venta de exportación. Para la venta total y por lo tanto para el ingreso del sector público, el impacto podría ser entre 1.5% y 2% del PIB, dependiendo de lo que pase con los precios domésticos.
Siempre se puede especular sobre el movimiento de precios y también sobre su dirección al alza o a la baja. Sin embargo, para un gobierno cuyo ingreso presupuestal depende en 36% de ingresos petroleros (promedio del período enero-junio de este año), la naturaleza especulativa de movimientos de precios no debe ser excusa para ignorar sus implicaciones y no tomar decisiones antes de que la caída ocurra.
La inercia del gasto público durante la mayor parte de esta administración indica que el gobierno no impuso criterios de ahorro y eficiencia en el uso de los recursos públicos, incluyendo el ingreso extraordinario originado en los altos precios del petróleo.
A pesar de tantas discusiones para determinar el precio presupuestal y la base de ingreso petrolero antes de cada ejercicio entre la Federación y el Congreso y luego con los estados sobre la distribución de excedentes petroleros, el hecho es que este ingreso se repartió en toda la estructura de gasto público. Como quien riega un jardín con agua embotellada.
Esto no es por una decisión de la Secretaría de Hacienda. La razón fundamental es que la arquitectura del gasto público depende fundamentalmente del Presidente y de su visión sobre la asignación de recursos y lo deseable de ahorrar más o menos.
Así ocurrió durante el período de José López Portillo, cuando se dilapidó el ingreso petrolero en mayor gasto, como lo fue en el período de Ernesto Zedillo, cuando se evitó una expansión desordenada. Los secretarios de Hacienda podían proponer, pero al final fue la visión del primer mandatario la que determinó el curso del gasto público agregado.
Más allá de los compromisos contraídos con estados y municipios, de los huecos en el sistema de pensiones, de los salarios y de las necesidades de contratación nueva, lo cierto es que la Presidencia debe marcar la pauta y tomar la iniciativa para contener la expansión del gasto.
La razón es muy simple: los recursos son escasos y en la asignación del gasto hay muchos intereses. La escasez se ilustra así: de cada 10 pesos de gasto los impuestos financian menos de 5 pesos. Otros 4 pesos los ha financiado el petróleo. Casi la mitad del gasto se basa en la venta de un recurso no renovable.
El equilibrio sano entre la escasez y los numerosos intereses en un marco de mediano plazo sólo lo puede inspirar y negociar el Presidente, pues requiere negociaciones al más alto nivel y sobre todo persuasión de las partes interesadas. Si es imposible reducir el gasto, entonces debe asegurarse que los agentes económicos paguen los impuestos que deban pagar.
Como en México se ha dificultado lograr la reforma óptima para aumentar la recaudación, entonces lo único viable en el corto y el mediano plazo es controlar el gasto público. Pero en los últimos años, ni los ingresos tributarios aumentaron como proporción del PIB, ni el gasto se redujo.
Es más, el gasto bruto que era de 103 mil millones de dólares en 1999, pasará este año a 190 mil millones. El presidente dejó que fuera la inercia la que determinara la trayectoria de ambos.
No por ello ha aumentado la inversión pública directa. Ésta ha fluctuado entre 1.0% y 1.3% del PIB en la actual administración. Tampoco se ha mejorado la calidad de la educación pública. Ante la falta de recursos para inversión directa, la deuda de los proyectos de impacto diferido en el registro del gasto (Pidiregas) hoy representa 50 mil millones de dólares.
Pero haciendo a un lado la cuestión de la eficiencia del gasto agregado, su reducción sigue siendo un asunto pendiente y su materialización parece cada día más lejana. Como si para hacer las cosas en serio necesitáramos que hubiera una crisis.
Y una crisis es lo que provocaría la caída pronunciada de precios de petróleo en 2007. De presentarse, lo más probable es que vendría acompañada de una desaceleración de la economía estadounidense. La sola desaceleración nos quitaría entre 1 y 1.5 puntos porcentuales de crecimiento del PIB. Por lo tanto, la recaudación de ingreso tributario no petrolero también caería.
Sería mucho esperar que el próximo gobierno lograra sortear una caída de ingreso fiscal de 1% a 2% del PIB sin dejar aumentar el déficit fiscal. Y la razón es que no es previsible que reduzca el gasto.
Con la salvedad de que dicha reducción no sólo dependería del gobierno mismo (pues está de por medio el Congreso y los gobiernos estatales), es claro que ni del actual ni del próximo gobierno se ha escuchado siquiera una voz de preocupación por su aumento ni por su monto absoluto. La reducción debería ocurrir aun sin que caiga el precio del petróleo.
Otros problemas le vienen encima al gobierno para los cuales no parece estar preparado.
Por ejemplo, si espera compensar la baja de ingreso petrolero con el impuesto al valor agregado (IVA) en alimentos y medicinas, en primer lugar no sería suficiente, aun suponiendo que el Congreso lo aprobara. En segundo lugar, provocaría mayor evasión. Y si el Partido Acción Nacional piensa ir al Congreso con esa solicitud, habrá que admirar su obstinación en las puertas falsas a problemas obvios.
El compadre incómodo
Germina en Torreón el primer compadre incómodo de Calderón
José Reveles
El Financiero
25 de septiembre de 2006
Guillermo Anaya, saltó a la fama por acusaciones de nepotismo
El senador Guillermo Anaya Llamas recibió un empujón en sus aspiraciones de contender por la gubernatura de Coahuila, aunque falten cinco años para la renovación de poderes: el sábado, Felipe Calderón Hinojosa lo convirtió en el primer compadre del sexenio al apadrinar en Torreón a su pequeñita María Teresa.
Anaya, exalcalde de Torreón, cobró fama pública por acusaciones de nepotismo durante su gestión, pues su hermano Andrés apareció como gestor y ejecutor en muchas de las obras públicas.
El que ya muchos nombran compadre incómodo es sujeto de una auditoría en el Congreso estatal por la falta de transparencia al ejercer 70 millones de pesos en la red de colectores de Torreón por medio del Sistema Municipal de Agua y Saneamiento (Simas), cuyas decisiones eran siempre tomadas en un consejo de administración en el que participaban funcionarios y representantes de la iniciativa privada, que así se adjudicaban la ejecución de obras.
Hubo constructoras consentidas durante la gestión de Anaya en Torreón, con sus 750 mil habitantes y más de 200 mil que entran y salen diariamente, conurbado con Lerdo y Gómez Palacio, Durango, en lo que se conoce como la Comarca Lagunera.
Allí la especulación con terrenos urbanos que fueron ejidales (en plena cuna del reparto agrario durante la administración del general Lázaro Cárdenas) y la construcción se han convertido en un negocio multimillonario.
La constructora del propio padre del entonces alcalde, Ricardo Anaya, se benefició con obras de alumbrado.
Anaya fue uno de los 26 premiados por el gobernador priista Enrique Martínez y Martínez, en noviembre de 2005, con una patente de notario. Curiosamente aparecían otros dos panistas entre los neonotarios: Jesús de León Tello y Karla Samperio Flores. Acción Nacional subió en julio, como nunca, sus porcentajes de votación en Coahuila.
Enrique Martínez favoreció con notarías a sus amigos, a magistrados y políticos, incluido su jefe de escoltas -al estilo que lo hizo en el Estado de México Arturo Montiel-, una semana antes de transmitir el poder al actual gobernador Humberto Moreira.
De León Tello, por cierto, al igual que antes Anaya y el padrino de ambos, el hoy coordinador legislativo Jorge Zermeño, ya recibió el apoyo de la cadena de tiendas Soriana para contender por la alcaldía dentro de tres años: "Torreón cada día mejor", dice en el reverso de los recibos de pago desde ahora, con la foto de León Tello.
Hoy los panistas Anaya y De León se perfilan para gobernador y alcalde de Torreón en una lucha interna que ya se desató. No la tienen fácil, aun con el compadrazgo de Felipe, porque hay otro grupo de Acción Nacional, con el dirigente José Andrés García Villa, el alcalde de Torreón, José Ángel Pérez Hernández, el exalcalde Pedro Luis Bernal y otros que quieren contender por Coahuila, supuesto bastión panista dentro de pocos años.
Impuestos por perreras
El senador y compadre Anaya Llamas es objeto de otro escrutinio desde el Congreso estatal: en su último año como alcalde incrementó el impuesto predial de los propietarios de Torreón mediante una actualización del catastro que rebasó con mucho el 7 por ciento autorizado por la Legislatura.
Incluso la Suprema Corte le negó la razón al exalcalde en una controversia constitucional contra el Congreso por supuestamente haber violado la autonomía municipal.
El diputado priista Miguel Mery Ayup mencionó entre las irregularidades en que habría incurrido Anaya en la alcaldía de Torreón:
Pagó 15 millones a una empresa que le elaboró un muestreo aéreo sobre "la realidad" de los predios urbanos. Techos de lámina o perreras fueron registrados como "ampliaciones de la propiedad" y construcciones adicionales en 60 mil de 200 mil predios. Tejabanes eran considerados habitaciones.
Mientras esto ocurría con los pobladores, al lujoso fraccionamiento Los Azulejos se le autorizó pagar con terrenos impuestos que adeudaba, lo que hizo con 15 lotes que se sobrevaluaron para cubrir 15 millones. Además de que le correspondía pagar con cuatro veces más de superficie, varios de esos lotes ya habían sido vendidos.
José Reveles
El Financiero
25 de septiembre de 2006
Guillermo Anaya, saltó a la fama por acusaciones de nepotismo
El senador Guillermo Anaya Llamas recibió un empujón en sus aspiraciones de contender por la gubernatura de Coahuila, aunque falten cinco años para la renovación de poderes: el sábado, Felipe Calderón Hinojosa lo convirtió en el primer compadre del sexenio al apadrinar en Torreón a su pequeñita María Teresa.
Anaya, exalcalde de Torreón, cobró fama pública por acusaciones de nepotismo durante su gestión, pues su hermano Andrés apareció como gestor y ejecutor en muchas de las obras públicas.
El que ya muchos nombran compadre incómodo es sujeto de una auditoría en el Congreso estatal por la falta de transparencia al ejercer 70 millones de pesos en la red de colectores de Torreón por medio del Sistema Municipal de Agua y Saneamiento (Simas), cuyas decisiones eran siempre tomadas en un consejo de administración en el que participaban funcionarios y representantes de la iniciativa privada, que así se adjudicaban la ejecución de obras.
Hubo constructoras consentidas durante la gestión de Anaya en Torreón, con sus 750 mil habitantes y más de 200 mil que entran y salen diariamente, conurbado con Lerdo y Gómez Palacio, Durango, en lo que se conoce como la Comarca Lagunera.
Allí la especulación con terrenos urbanos que fueron ejidales (en plena cuna del reparto agrario durante la administración del general Lázaro Cárdenas) y la construcción se han convertido en un negocio multimillonario.
La constructora del propio padre del entonces alcalde, Ricardo Anaya, se benefició con obras de alumbrado.
Anaya fue uno de los 26 premiados por el gobernador priista Enrique Martínez y Martínez, en noviembre de 2005, con una patente de notario. Curiosamente aparecían otros dos panistas entre los neonotarios: Jesús de León Tello y Karla Samperio Flores. Acción Nacional subió en julio, como nunca, sus porcentajes de votación en Coahuila.
Enrique Martínez favoreció con notarías a sus amigos, a magistrados y políticos, incluido su jefe de escoltas -al estilo que lo hizo en el Estado de México Arturo Montiel-, una semana antes de transmitir el poder al actual gobernador Humberto Moreira.
De León Tello, por cierto, al igual que antes Anaya y el padrino de ambos, el hoy coordinador legislativo Jorge Zermeño, ya recibió el apoyo de la cadena de tiendas Soriana para contender por la alcaldía dentro de tres años: "Torreón cada día mejor", dice en el reverso de los recibos de pago desde ahora, con la foto de León Tello.
Hoy los panistas Anaya y De León se perfilan para gobernador y alcalde de Torreón en una lucha interna que ya se desató. No la tienen fácil, aun con el compadrazgo de Felipe, porque hay otro grupo de Acción Nacional, con el dirigente José Andrés García Villa, el alcalde de Torreón, José Ángel Pérez Hernández, el exalcalde Pedro Luis Bernal y otros que quieren contender por Coahuila, supuesto bastión panista dentro de pocos años.
Impuestos por perreras
El senador y compadre Anaya Llamas es objeto de otro escrutinio desde el Congreso estatal: en su último año como alcalde incrementó el impuesto predial de los propietarios de Torreón mediante una actualización del catastro que rebasó con mucho el 7 por ciento autorizado por la Legislatura.
Incluso la Suprema Corte le negó la razón al exalcalde en una controversia constitucional contra el Congreso por supuestamente haber violado la autonomía municipal.
El diputado priista Miguel Mery Ayup mencionó entre las irregularidades en que habría incurrido Anaya en la alcaldía de Torreón:
Pagó 15 millones a una empresa que le elaboró un muestreo aéreo sobre "la realidad" de los predios urbanos. Techos de lámina o perreras fueron registrados como "ampliaciones de la propiedad" y construcciones adicionales en 60 mil de 200 mil predios. Tejabanes eran considerados habitaciones.
Mientras esto ocurría con los pobladores, al lujoso fraccionamiento Los Azulejos se le autorizó pagar con terrenos impuestos que adeudaba, lo que hizo con 15 lotes que se sobrevaluaron para cubrir 15 millones. Además de que le correspondía pagar con cuatro veces más de superficie, varios de esos lotes ya habían sido vendidos.
Ser miembro del club, cuesta
En su columna México, S.A., del diario La Jornada, Carlos Fernández-Vega ofreció en dos partes, la semana pasada, un reportaje sobre lo que para nuestro país significa, en términos económicos, formar parte del Fondo Monetario Internacional. Ya no seremos miembros comunes del FMI, sino que tendremos una representatividad, digamos, "especial"... en razón de las aportaciones hechas a la institución. Aparte de la dudosa utilidad de la membresía especial, y de ser -así lo considero- una injusticia para los países que dentro del FMI no puedan realizar tales aportaciones, la chantajista medida, y su bobo acatamiento por parte de nuestro gobierno, agreden groseramente las finanzas mexicanas, como ilustra el reportaje.
FMI: democracia de mentiritas
20 de septiembre de 2006
Hacienda, manipuladora
Al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a las naciones que lo controlan les encanta jugar a la democracia, a la democracia de a mentiritas. Y al gobierno mexicano, vía Secretaría de Hacienda, también.
Con bombo y platillo, la Junta de Gobernadores del FMI, reunida en Singapur, aprobó "reformar" el sistema de cuotas y representación del propio organismo para que distintos países en él participantes tengan "mayor poder" en la toma de decisiones. México fue uno de los "beneficiados", y en Hacienda no caben del gusto.
Antidemocrático desde su fundación seis décadas atrás, el FMI venía advirtiendo sobre la existencia de un "déficit de democracia" en la estructura de votación y de toma de decisiones en el seno del organismo. Y consciente de ello, procedió a "resolver" el entuerto.
Decidió que era justo que México, China, Corea del Sur y Turquía incrementaran su poder de voto en el seno del FMI. En consecuencia, su Junta de Gobernadores autorizó "sustanciales" incrementos para esas naciones, "para llevarlas a niveles que reflejen con mayor fidelidad su importancia relativa en la economía mundial" (Hacienda dixit).
Pues bien, con esa histórica decisión, el poder de voto de México se incrementa de 1.2 a 1.4 por ciento; el de China, de 2.9 a 3.6 por ciento; el de Corea del Sur, de 0.7 a 1.3 por ciento, y el de Turquía, de 0.4 a 0.5 por ciento. Democracia pura, pues.
La Secretaría de Hacienda está feliz, y por ello "olvidó" contextualizar la información. En un comunicado oficial, la eufórica dependencia celebra que "con este aumento las acciones (poder de voto) de México en el FMI se incrementarían 22 por ciento, convirtiéndose en el principal accionista de América Latina, acorde con la importancia y el peso de la economía mexicana en la región".
Así, de sopetón, 22 por ciento de aumento suena maravilloso, exitosísimo en pleno mes de la patria, pero si se contextualiza el dato (lo que "olvidó" Hacienda") sabremos que tras la decisión de la Junta de Gobernadores el poder de voto de México en el FMI se mantiene tan raquítico como antes, como siempre, porque se "incrementa" de 1.2 a 1.4 por ciento (ese 22 por ciento), lo que desvirtúa lo dicho por la dependencia a cargo de Gil Díaz, en aquello de "...acorde con la importancia y el peso de la economía mexicana en la región".
Debe entenderse, pues, que el 100 por ciento de nada, es nada; que Hacienda descaradamente manipula la información; que, junto con el FMI, juega a la democracia de a mentiritas y que las decisiones en el seno del organismo financiero y sus draconianas políticas seguirán en manos de los de siempre, afectando, también, a los de siempre.
En el juego de la democracia de a mentiritas los dueños de las cartas son los de siempre, porque en sus seis décadas de existencia lo menos que ha pasado por las oficinas del FMI y las de su titiritero, el gobierno de Estados Unidos, ha sido el tema de la democratización de la toma de decisiones, ni mucho menos el equilibrio de la estructura de votación.
En septiembre de 2006, el Grupo de los Siete (G-7: Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia y Japón) concentra 45.29 por ciento de las cuotas y 46.08 por ciento de los votos en el FMI, y sólo el primero de los países citados acapara 17.14 y 17.08 por ciento del total de cuotas y votos, respectivamente. Rusia tiene 2.79 por ciento de las cuotas y 2.74 por ciento de los votos.
En cambio, las naciones de América Latina -laboratorio de las "reformas estructurales" diseñadas y aplicadas por el FMI y el Banco Mundial- cuentan con una capacidad de decisión por demás limitada: 7.6 por ciento de los votos en conjunto (incluido Caribe). Por ejemplo, Brasil, 1.41 por ciento de los votos; México con 1.2 (crecería a 1.4); Argentina 0.98; Chile 0.4 y las centroamericanas, en conjunto, 0.04 por ciento.
Al 7 de septiembre pasado, el monto de las cuotas aportadas por las 184 naciones participantes en el FMI llegó a 213 mil 478.4 millones de derechos especiales de giro (alrededor de 294 mil millones de dólares), y el número de votos a 2 millones 176 mil 37. De ese total, Estados Unidos se queda con el 17.4 y 17.08 por ciento, respectivamente; México, con 1.21 y 1.2 por ciento, en cada caso, pero gracias a la eufórica Secretaría de Hacienda ya "creció 22 por ciento".
Eso sí, por ser el gran concentrador de cuotas y votos, Estados Unidos tiene "derechos" en el Directorio Ejecutivo del FMI, que le permiten "vetar ciertas cuestiones importantes de política". Han transcurrido seis décadas y la membresía pasó de 29 a 184 países, pero en el juego de la democracia de a mentiritas la sacrosanta estructura de votación permanece intacta.
Las rebanadas del pastel:
Va otra de colegas: "Habemos ex trabajadores de Excélsior despedidos desde hace cinco años por no pagarnos nuestro trabajo y con demandas ante la Junta de Conciliación que no hemos visto un solo peso de todo lo que nos deben. Eso sí, estamos seguros de que ganaremos nuestras demandas, aunque sea a la larga y tendrán que pagarnos mucho más de lo que hasta ahora nos deben" (Isabel García).
FMI: democracia de mentiritas II
21 de septiembre de 2006
Hacienda, manipuladora II
Fue tal la alegría que en ella provocó la decisión del Fondo Monetario Internacional, que la Secretaría de Hacienda no sólo "olvidó" detallar el verdadero peso específico del "aumento" del voto mexicano en el seno del organismo financiero (de 1.2 a 1.4 por ciento del total), sino que dejó en el tintero una información fundamental para quienes pagan los festines, aunque nunca sean invitados, es decir, los contribuyentes.
¿Cuánto le costará a los mexicanos el nuevo "logro" del gobierno del "cambio"? ¿Cuánto el "aumento" del poder de voto en las decisiones del Fondo Monetario Internacional? ¿Cuánto, pues, el regocijo que en Vicente Fox y Francisco Gil Díaz provoca jugar a la democracia de a mentiritas?
A la jubilosa Secretaría de Hacienda no se le hizo pertinente mencionar que nada, absolutamente nada es gratuito en el Fondo Monetario Internacional. Por ello, el "reconocimiento" a la "importancia y el peso de la economía mexicana" costará a los que pagan impuestos la friolera de 836.25 millones de dólares (algo así como 569 millones de derechos especiales de giro, la "moneda" del FMI), una cifra que traducida a pesos se aproxima a los 9 mil 200 millones. Lo anterior, sin considerar los cerca de 3 mil 800 millones de dólares (2 mil 585.8 millones de derechos especiales de giro) que dan cuerpo a la "cuota" que mantiene el gobierno mexicano en el Fondo Monetario Internacional.
Para dar una idea, esos 9 mil 200 millones de pesos que costará comprar el "reconocimiento" del FMI se comparan con los siguientes presupuestos autorizados para 2006: apoyar acciones para el desarrollo social y urbano en zonas urbanas marginadas, 2 mil 60 millones (4.46 veces menos que la jugada de Paco Gil); Programa Sectorial de Vivienda, 3 mil 586 millones (2.56 veces menos); desarrollo regional, 5 mil 739 millones (40 por ciento menos); generar empleo temporal con recursos públicos, 150 millones (61.3 veces menos); apoyo a proyectos sociales y productivos de combate a la pobreza en coinversión con gobiernos locales, organizaciones sociales e instituciones mil 39 millones (8.8 veces menos) y Liconsa, con sus 200 millones de litros de leche para la población de escasos recursos, 6 mil 178 millones (33 por ciento menos).
Todo indica que Paco Gil convenció al inquilino de Los Pinos sobre la "importancia" que para México representaba un "aumento" de dos décimas de punto porcentual (de 1.2 a 1.4 por ciento) en su poder de voto en el seno del FMI, y que pagar alrededor de 9 mil 200 millones de pesos realmente era una bicoca comparado con el éxito que se alcanzaría, aunque ello implicará reforzar la política de enfrentamiento con los países latinoamericanos y de sobajamiento con los güeros del norte.
¿De dónde saldrá el dinero para pagar la "confianza" y el "reconocimiento" del FMI "a la importancia y el peso de la economía mexicana", como asegura Hacienda? Si no es de los excedentes petroleros -tan guardaditos, tan invisibles, pero tan utilizados para embellecer los "logros" del "cambio"- o de las reservas internacionales del Banco de México, entonces tendrán que sacar la tijera y recortar los presupuestos de las dependencias públicas.
Por ejemplo, y para evitarse mayores vueltas, podrían acabar con el de la Secretaría de Seguridad Pública (federal), que prácticamente es igual (9 mil 272 millones de pesos contra casi 9 mil 200 millones) a lo que el gobierno mexicano pagará por jugar a la democracia de a mentiritas en el casino del Fondo Monetario Internacional. O el de la Secretaría de Marina (9 mil 163 millones), que después ni para gasolina tiene.
De no ser así, podrían desaparecer el presupuesto del Consejo Nacional de ciencia y Tecnología (8 mil 859 millones de pesos), aunque les faltaría cerca de cuatro por ciento de ese monto para completar. Otra alternativa es nulificar el presupuesto autorizado al Poder Legislativo (6 mil 914 millones de pesos), aunque en Los Pinos no deben olvidar que el juego de la democracia de a mentiritas en el FMI y la "confianza" que el gobierno federal compró en el organismo financiero tienen que ser "ratificadas" por dicha instancia, de tal suerte que sería peligroso aplicar la tijera en esta zona.
Un funcionario del FMI, citado por la agencia Notimex, resumió el referido "aumento" del poder de voto: "no existe tal cosa como una comida gratis; sentarse a la mesa cuesta", aunque no se coma. Y el gobierno mexicano está dispuesto a pagar lo que sea, a sacrificar recursos públicos que bien podrían destinarse a renglones productivos o a los sectores sociales más desprotegidos, porque supone que con decisiones como la señalada se embellece el rostro, cuando en realidad no hace más que dilapidar los siempre escasos recursos públicos.
Cuatro mil 600 millones de pesos por décima de punto porcentual de "aumento" en el poder de voto y anunciarlo como un "logro" más del "cambio" no sólo es jugar a la democracia de a mentiritas, sino un atraco al erario.
Las rebanadas del pastel:
¿De a cómo la botellita de coñac, mi cardenal precioso?
FMI: democracia de mentiritas
20 de septiembre de 2006
Hacienda, manipuladora
Al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a las naciones que lo controlan les encanta jugar a la democracia, a la democracia de a mentiritas. Y al gobierno mexicano, vía Secretaría de Hacienda, también.
Con bombo y platillo, la Junta de Gobernadores del FMI, reunida en Singapur, aprobó "reformar" el sistema de cuotas y representación del propio organismo para que distintos países en él participantes tengan "mayor poder" en la toma de decisiones. México fue uno de los "beneficiados", y en Hacienda no caben del gusto.
Antidemocrático desde su fundación seis décadas atrás, el FMI venía advirtiendo sobre la existencia de un "déficit de democracia" en la estructura de votación y de toma de decisiones en el seno del organismo. Y consciente de ello, procedió a "resolver" el entuerto.
Decidió que era justo que México, China, Corea del Sur y Turquía incrementaran su poder de voto en el seno del FMI. En consecuencia, su Junta de Gobernadores autorizó "sustanciales" incrementos para esas naciones, "para llevarlas a niveles que reflejen con mayor fidelidad su importancia relativa en la economía mundial" (Hacienda dixit).
Pues bien, con esa histórica decisión, el poder de voto de México se incrementa de 1.2 a 1.4 por ciento; el de China, de 2.9 a 3.6 por ciento; el de Corea del Sur, de 0.7 a 1.3 por ciento, y el de Turquía, de 0.4 a 0.5 por ciento. Democracia pura, pues.
La Secretaría de Hacienda está feliz, y por ello "olvidó" contextualizar la información. En un comunicado oficial, la eufórica dependencia celebra que "con este aumento las acciones (poder de voto) de México en el FMI se incrementarían 22 por ciento, convirtiéndose en el principal accionista de América Latina, acorde con la importancia y el peso de la economía mexicana en la región".
Así, de sopetón, 22 por ciento de aumento suena maravilloso, exitosísimo en pleno mes de la patria, pero si se contextualiza el dato (lo que "olvidó" Hacienda") sabremos que tras la decisión de la Junta de Gobernadores el poder de voto de México en el FMI se mantiene tan raquítico como antes, como siempre, porque se "incrementa" de 1.2 a 1.4 por ciento (ese 22 por ciento), lo que desvirtúa lo dicho por la dependencia a cargo de Gil Díaz, en aquello de "...acorde con la importancia y el peso de la economía mexicana en la región".
Debe entenderse, pues, que el 100 por ciento de nada, es nada; que Hacienda descaradamente manipula la información; que, junto con el FMI, juega a la democracia de a mentiritas y que las decisiones en el seno del organismo financiero y sus draconianas políticas seguirán en manos de los de siempre, afectando, también, a los de siempre.
En el juego de la democracia de a mentiritas los dueños de las cartas son los de siempre, porque en sus seis décadas de existencia lo menos que ha pasado por las oficinas del FMI y las de su titiritero, el gobierno de Estados Unidos, ha sido el tema de la democratización de la toma de decisiones, ni mucho menos el equilibrio de la estructura de votación.
En septiembre de 2006, el Grupo de los Siete (G-7: Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia y Japón) concentra 45.29 por ciento de las cuotas y 46.08 por ciento de los votos en el FMI, y sólo el primero de los países citados acapara 17.14 y 17.08 por ciento del total de cuotas y votos, respectivamente. Rusia tiene 2.79 por ciento de las cuotas y 2.74 por ciento de los votos.
En cambio, las naciones de América Latina -laboratorio de las "reformas estructurales" diseñadas y aplicadas por el FMI y el Banco Mundial- cuentan con una capacidad de decisión por demás limitada: 7.6 por ciento de los votos en conjunto (incluido Caribe). Por ejemplo, Brasil, 1.41 por ciento de los votos; México con 1.2 (crecería a 1.4); Argentina 0.98; Chile 0.4 y las centroamericanas, en conjunto, 0.04 por ciento.
Al 7 de septiembre pasado, el monto de las cuotas aportadas por las 184 naciones participantes en el FMI llegó a 213 mil 478.4 millones de derechos especiales de giro (alrededor de 294 mil millones de dólares), y el número de votos a 2 millones 176 mil 37. De ese total, Estados Unidos se queda con el 17.4 y 17.08 por ciento, respectivamente; México, con 1.21 y 1.2 por ciento, en cada caso, pero gracias a la eufórica Secretaría de Hacienda ya "creció 22 por ciento".
Eso sí, por ser el gran concentrador de cuotas y votos, Estados Unidos tiene "derechos" en el Directorio Ejecutivo del FMI, que le permiten "vetar ciertas cuestiones importantes de política". Han transcurrido seis décadas y la membresía pasó de 29 a 184 países, pero en el juego de la democracia de a mentiritas la sacrosanta estructura de votación permanece intacta.
Las rebanadas del pastel:
Va otra de colegas: "Habemos ex trabajadores de Excélsior despedidos desde hace cinco años por no pagarnos nuestro trabajo y con demandas ante la Junta de Conciliación que no hemos visto un solo peso de todo lo que nos deben. Eso sí, estamos seguros de que ganaremos nuestras demandas, aunque sea a la larga y tendrán que pagarnos mucho más de lo que hasta ahora nos deben" (Isabel García).
FMI: democracia de mentiritas II
21 de septiembre de 2006
Hacienda, manipuladora II
Fue tal la alegría que en ella provocó la decisión del Fondo Monetario Internacional, que la Secretaría de Hacienda no sólo "olvidó" detallar el verdadero peso específico del "aumento" del voto mexicano en el seno del organismo financiero (de 1.2 a 1.4 por ciento del total), sino que dejó en el tintero una información fundamental para quienes pagan los festines, aunque nunca sean invitados, es decir, los contribuyentes.
¿Cuánto le costará a los mexicanos el nuevo "logro" del gobierno del "cambio"? ¿Cuánto el "aumento" del poder de voto en las decisiones del Fondo Monetario Internacional? ¿Cuánto, pues, el regocijo que en Vicente Fox y Francisco Gil Díaz provoca jugar a la democracia de a mentiritas?
A la jubilosa Secretaría de Hacienda no se le hizo pertinente mencionar que nada, absolutamente nada es gratuito en el Fondo Monetario Internacional. Por ello, el "reconocimiento" a la "importancia y el peso de la economía mexicana" costará a los que pagan impuestos la friolera de 836.25 millones de dólares (algo así como 569 millones de derechos especiales de giro, la "moneda" del FMI), una cifra que traducida a pesos se aproxima a los 9 mil 200 millones. Lo anterior, sin considerar los cerca de 3 mil 800 millones de dólares (2 mil 585.8 millones de derechos especiales de giro) que dan cuerpo a la "cuota" que mantiene el gobierno mexicano en el Fondo Monetario Internacional.
Para dar una idea, esos 9 mil 200 millones de pesos que costará comprar el "reconocimiento" del FMI se comparan con los siguientes presupuestos autorizados para 2006: apoyar acciones para el desarrollo social y urbano en zonas urbanas marginadas, 2 mil 60 millones (4.46 veces menos que la jugada de Paco Gil); Programa Sectorial de Vivienda, 3 mil 586 millones (2.56 veces menos); desarrollo regional, 5 mil 739 millones (40 por ciento menos); generar empleo temporal con recursos públicos, 150 millones (61.3 veces menos); apoyo a proyectos sociales y productivos de combate a la pobreza en coinversión con gobiernos locales, organizaciones sociales e instituciones mil 39 millones (8.8 veces menos) y Liconsa, con sus 200 millones de litros de leche para la población de escasos recursos, 6 mil 178 millones (33 por ciento menos).
Todo indica que Paco Gil convenció al inquilino de Los Pinos sobre la "importancia" que para México representaba un "aumento" de dos décimas de punto porcentual (de 1.2 a 1.4 por ciento) en su poder de voto en el seno del FMI, y que pagar alrededor de 9 mil 200 millones de pesos realmente era una bicoca comparado con el éxito que se alcanzaría, aunque ello implicará reforzar la política de enfrentamiento con los países latinoamericanos y de sobajamiento con los güeros del norte.
¿De dónde saldrá el dinero para pagar la "confianza" y el "reconocimiento" del FMI "a la importancia y el peso de la economía mexicana", como asegura Hacienda? Si no es de los excedentes petroleros -tan guardaditos, tan invisibles, pero tan utilizados para embellecer los "logros" del "cambio"- o de las reservas internacionales del Banco de México, entonces tendrán que sacar la tijera y recortar los presupuestos de las dependencias públicas.
Por ejemplo, y para evitarse mayores vueltas, podrían acabar con el de la Secretaría de Seguridad Pública (federal), que prácticamente es igual (9 mil 272 millones de pesos contra casi 9 mil 200 millones) a lo que el gobierno mexicano pagará por jugar a la democracia de a mentiritas en el casino del Fondo Monetario Internacional. O el de la Secretaría de Marina (9 mil 163 millones), que después ni para gasolina tiene.
De no ser así, podrían desaparecer el presupuesto del Consejo Nacional de ciencia y Tecnología (8 mil 859 millones de pesos), aunque les faltaría cerca de cuatro por ciento de ese monto para completar. Otra alternativa es nulificar el presupuesto autorizado al Poder Legislativo (6 mil 914 millones de pesos), aunque en Los Pinos no deben olvidar que el juego de la democracia de a mentiritas en el FMI y la "confianza" que el gobierno federal compró en el organismo financiero tienen que ser "ratificadas" por dicha instancia, de tal suerte que sería peligroso aplicar la tijera en esta zona.
Un funcionario del FMI, citado por la agencia Notimex, resumió el referido "aumento" del poder de voto: "no existe tal cosa como una comida gratis; sentarse a la mesa cuesta", aunque no se coma. Y el gobierno mexicano está dispuesto a pagar lo que sea, a sacrificar recursos públicos que bien podrían destinarse a renglones productivos o a los sectores sociales más desprotegidos, porque supone que con decisiones como la señalada se embellece el rostro, cuando en realidad no hace más que dilapidar los siempre escasos recursos públicos.
Cuatro mil 600 millones de pesos por décima de punto porcentual de "aumento" en el poder de voto y anunciarlo como un "logro" más del "cambio" no sólo es jugar a la democracia de a mentiritas, sino un atraco al erario.
Las rebanadas del pastel:
¿De a cómo la botellita de coñac, mi cardenal precioso?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)