miércoles, enero 10, 2007

¿Y la leche?

Alberto Barranco
Columna Empresa
El Universal

10 de enero de 2007

Centrados los reflectores de cara en la inminente apertura total de fronteras en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en los estragos a los productores locales de maíz y frijol, se está soslayando el tercer producto en la lista con idéntica etiqueta de sensible: la leche en polvo.
La preocupación de los afectados alcanza proporciones mayúsculas, tomando en cuenta que bajo el actual esquema de cupos o de ingreso al país con aranceles ridículos las compras procedentes de la región se han elevado al infinito, con énfasis en las que realiza el propio gobierno federal.
Imagínese, pues, el escenario de 2008 cuando el ingreso sea sin restricción alguna. Durante 2005, para no ir lejos, el país no sólo agotó la agenda de cupos, es decir cuotas de ingreso libre de aranceles, sino llenó hasta el último casillero de sobrecupos que se abrieron sin tregua una y otra vez.
La marca la alcanzó Leche Industrializada Conasupo, Liconsa, con compras por 90 mil 155 toneladas, ubicándose en segundo lugar Nestlé con 29 mil 994; en tercero el grupo Lala con 8 mil 23; en cuarto la empresa Chilchota con 6 mil 277, y en quinto Sigma Alimentos con 2 mil 320. La lista la complementan el grupo Alpura con 2 mil 62 y la filial en México de la firma francesa Danone, con mil 88.
En contraste, las firmas compraron a productores nacionales cantidades insignificantes o simbólicas.
El caso más patético, a contrapelo de las promesas demagógicas que hablan de promover la producción local, fue de Liconsa, con una facturación de 278 millones 900 mil litros, equivalentes a sólo 0.76% de la producción nacional. En contraste, el grupo Lala adquirió 5.02% del total, es decir mil millones 834 mil litros, colocándose en escala descendente el grupo Alpura con 912 millones 700 mil, equivalentes a 2.50%; Nestlé, con 777 millones 200 mil (2.13); Danone, con 202 millones 900 mil (0.56); Sigma Alimentos con 161 millones 300 mil (0.44), y Chilchota, con 139 millones 300 mil (0.38).
De hecho, mientras en el periodo de 2001 a 2005 la producción nacional de leche de vaca creció 4.2%, las importaciones lo hicieron 26.8%.
El problema, naturalmente, es que 76% de todos los lácteos que importa el país provienen de Estados Unidos. cuyos subsidios a la producción llegan por toneladas.
Para no ir lejos, en 2004 la diferencia entre el precio por litro de leche producida en el país y la rehidratada era de 82 centavos (3.50 frente a 2.68), estrechándose el diferencial al año siguiente a 43 (3.64 contra 3.21), para alcanzar 42 entre abril y septiembre del año pasado (3.72 versus 3.30).
La asimetría, pues, parecería insalvable, en un escenario en que la producción nacional se ha atomizado, por más que 60% se concentra en la región lagunera, Jalisco, Chihuahua y Veracruz.
El fenómeno provoca estacionalidades en el volumen de producción, en un escenario en que en determinadas épocas del año se mantienen excedentes de producción que generan volatilidad en los precios al productor.
Lo dramático del asunto, además, es que en la fase previa a la apertura total el gobierno no se preocupó por generar acuerdos de cooperación y/o asistencia técnica con el sector productor de lácteos de Estados Unidos.
Más aún, tampoco hubo la mínima intención de combatir las distorsiones del mercado provocadas por el llamado contrabando técnico en las preparaciones lácteas; la catarata desbordada de importaciones; la sobreproducción estacional de leche de calidad muy diversa, y la disminución sistemática de la rentabilidad y pérdida de competitividad de los productores.
Ahora que lo interesante del caso es que frente a las veladoras que le están prendiendo a San Bioetanol en la Secretaría de Economía para evitar que aplaste a los productores locales de maíz la avalancha de importaciones de la gramínea a partir de 2008, los productores de leche sí plantean fórmulas aterrizadas de salida. La Asociación Nacional de Ganaderos Lecheros que encabeza Carlos Fernández, por ejemplo, sin quitar el dedo en el renglón de una eventual renegociación de la apertura y sin soslayar la trascendencia social de las importaciones de Liconsa, plantea tres programas de apoyo a los productores, cuyo punto de partida sería la elaboración de un padrón ganadero que llegue a detalles como el tamaño y el tipo de hato; el proceso de ordeña y aún la infraestructura de enfriado.
El primero de ellos habla de establecer un apoyo similar al de Procampo para los productores de escala marginal, es decir que tengan menos de 20 cabezas.
El segundo plantea una campaña para promover el secado de leche que instrumenta desde el año pasado la Secretaría de Agricultura, lo que permitiría apoyar la producción estacional de excedentes en las diferentes regiones, garantizándose un precio justo. El tercero habla de establecer un precio soporte para el lácteo cuando éste resulte inferior al llamado precio de indiferencia, es decir la distancia con el costo de la leche en polvo.
Ahora que ya metidos en gastos, se pide desde un ángulo establecer un compromiso con los productores de allende el Bravo para que no apliquen subsidios o subvenciones de manera directa a la exportación de productos lácteos destinados a México, y por otro implantar mecanismos de coordinación aduanera para evitar la triangulación.
Las recetas, pues, están en la mesa.
Balance general
Sería la intuición que tradicionalmente acompaña como el otro yo al magnate; sería la efectividad de sus servicios de inteligencia, o un simple chispazo de buena suerte, el caso es que a Carlos Slim le pasó la bala rozando en Venezuela.
Hete aquí que a finales del año pasado Teléfonos de México decidió aplazar unas semanas, es decir hasta el 28 de febrero, el cierre de la operación por medio de la cual se adjudicaría, en alianza con la empresa Verizon, 28.51% de la firma de telefonía celular Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV). El precio pactado por el paquete, lo recordará usted, fue de 678 millones de dólares.
El lunes, como usted sabe, el gobierno del presidente Hugo Chávez decidió nacionalizar todas las empresas de telecomunicaciones y electricidad.
* * *
Lo cierto es que pese a la resolución de la Suprema Corte de Justicia que desechó la posibilidad de deducir fiscalmente los 589 millones de pesos que había pagado por concepto de penalización a los tenedores de dos bonos de deuda conocidos como Yankee I y Yankee III, la empresa Transportación Marítima Mexicana no tiene deuda alguna con el fisco.
Habiéndose cubierto el entero de los gravámenes en tiempo y forma, lo que se reclamaba era la devolución. La empresa reconoció el efecto de la erogación en sus estados financieros de 2004.
* * *
A la callada, bajo el cobijo de una audiencia privada, ayer en la tarde el presidente Felipe Calderón recibió en la residencia oficial de Los Pinos al presidente y director general ejecutivo de la multinacional General Electric, Jeffrey R. Immelt.
El tema central de la agenda, lo adivinó usted, fue la pretensión de la firma de obtener, vía su filial Telemundo, una concesión para explotar una tercera cadena de televisión abierta en el país.
Apretar la pinza, pues, frente al titubeo del secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez.
A quién le importa si para el capital mexicano no hay trato recíproco en Estados Unidos.
albertobach@yahoo.com.mx
barrancoalberto@prodigy.net.mx

2 comentarios:

Anónimo dijo...

pero eso a el no le importa, a fecal no le importan los productores nacionales, no le importa el maiz no le importa el frijol no le importa la leche porque el es millonario y tiene la vida resuelta

Eratóstenes Horamarcada dijo...

Amigo o amiga:
La única lechita que le gusta a Felipe Calderón es la de Juan Camilo Mouriño.