El traidor a la democracia que en mala hora México eligió como presidente, cedió a nuestras presiones y no dará el Grito de Independencia en el Zócalo. Y sin embargo no siento contento alguno. En una fecha alrededor de la cual, como de un núcleo sumamente atractivo, giran las emociones del pueblo, preferiríamos tener al frente de la nación a hombres mucho mejores que Felipe Calderón y Vicente Fox, súbditos de la mercadotecnia extranjera y de los monopolios nacionales. Si el acontecimiento que nos congrega rememora un pasado honorable, es vergonzante, en cambio, el septiembre que hoy vivimos. Los mexicanos hoy no gritaremos de alegría, sino de rabia. Mi bandera está a media asta.
Los cristianos que verdaderamente lo son, no recuerdan sus fechas sagradas con escándalo, sino con la lectura de un pasaje de sus Escrituras. Quisiera hacer algo parecido, y lo que está en mis manos es copiar para el casual visitante de mi bitácora este ensayo del Dr. Carlos Herrejón Peredo sobre el fondo intelectual que subyacía a la guerra que Miguel Hidalgo y Costilla declaró en contra del mal gobierno de su época.
Hidalgo: Razones de la insurgencia
Carlos Herrejón Peredo
Herrejón Peredo, Carlos (ensayo, selección y notas): Hidalgo: Razones de la insurgencia y biografía documental. Secretaría de Educación Pública. Colección Cien de México. México, D.F., 1987. pp. 15-42.
Carlos Herrejón Peredo nació en Morelia, Michoacán, en 1942. Es historiador, catedrático de historia en la Universidad Autónoma del Estado de México y de El Colegio de Michoacán. Es autor de Tlalpujahua (1980), Fundación del Instituto Literario del Estado de México (1978) y de varios ensayos sobre la insurgencia. Colaboró en la obra colectiva Don Vasco de Quiroga y el arzobispado de Morelia (1965), así como en dos volúmenes de Humanistas novohispanos de Michoacán (1982-1983). Recientemente compiló y editó Humanismo y ciencia en la formación de México.
Cuando Vicente Guerrero se lanzó de candidato a la presidencia de la República, algunos de sus adversarios formularon la objeción de que Guerrero carecía de la educación propia de un presidente. A ellos replicó el Correo, periódico de la época, diciendo que “la escuela de la revolución proporciona conocimientos que no se encuentran en los libros”.1
La verdad de esa contestación es enorme y se confirma continuamente, de tal manera que la importancia de las vivencias, de la praxis y de las experiencias nos puede llevar al extremo de anular o minimizar la que corresponde a las ideas, a la teoría y a la tradición escrita.
Por eso hay que recordar que por el mismo tiempo en que Vicente Guerrero alcanzaba la primera magistratura del país, en la Prusia de los Federicos y de los Guillermos, el idealismo filosófico exaltaba hacia el otro extremo la relevancia del espíritu con éstas o semejantes palabras: “Hoy nacen las ideas y tantos años después vienen cañones a defender esas ideas”.
Por mi parte creo que la verdad histórica suele andar por el justo medio de un influjo recíproco: la estructura sobre las ideas y éstas sobre la estructura. Es cierto que hoy nacen ideas y después vienen cañones a defenderlas; pero también es cierto que muchas ideas, por buenas que parezcan, jamás tienen cañones que las defiendan; y que no raras veces antes de ideas buenas o malas hay cañones, ambición o miseria, que las hacen posibles.2
Con las limitaciones que impone esta consideración, voy a referirme a libros e ideas, al pensamiento insurgente, únicamente en lo relativo a la justificación de la causa, al aspecto más bien teórico de la pregunta fundamental: ¿Por qué se consideró lícita la insurrección?
Propongo el tema en dos partes. En la primera trataré de referir algunos pasajes sobre la historia de unas ideas subversivas. La segunda parte continúa esa historia, ya introducida en la vida y en la obra de don Miguel Hidalgo y Costilla.3
I
Por la mañana de un domingo invernal de 1613 se podía asistir en Londres a una liturgia singular: junto a la cruz de la iglesia de San Pablo se procedía con toda solemnidad a leer la regia condenación de un libro escrito en latín que, a falta de su autor, fue mandado a las llamas previamente preparadas ante la expectación del pueblo. La condena partía del rey estuardo Jacobo I; el libro se llamaba Defensa de la fe católica; su autor, el jesuita español Francisco Suárez, y el motivo: haber escrito en el restallante libro un demoledor ataque no sólo al anglicanismo, sino también al pretendido derecho divino de los reyes.4
Las principales tesis de carácter político contenidas en esa obra son las siguientes:
1. La existencia de un poder político dimana de la sociabilidad del hombre, como propiedad de su misma naturaleza y en este sentido la autoridad legítima proviene del autor de esa naturaleza, Dios.5
2. La suprema potestad política, en virtud de la misma naturaleza humana y, en consecuencia, por disposición general del mismo autor de esa naturaleza, no reside en un determinado individuo o en un grupo de ellos, sino en toda la comunidad, en todo el pueblo, en toda la nación.6
3. Consiguientemente, la democracia es la institución primordial y “cuasinatural” de la sociedad humana, aunque no por ello la más perfecta.7
4. El pueblo, en el momento mismo de constituirse como tal, elige a su arbitrio forma de gobierno y gobernantes, celebrando un pacto, un contrato explícito o implícito con sus gobernantes y eventualmente en ellos con sus posibles sucesores. En virtud de ese pacto el pueblo 6traslada la autoridad, la suprema potestad política, a esos gobernantes, quienes en consecuencia no la reciben inmediatamente de Dios, sino a través del pueblo, siendo así cada forma particular de gobierno y cada elección o aceptación de gobernantes no de derecho natural o divino, sino de derecho positivo, sujeto en consecuencia a los términos del contrato o pacto de traslación.8
5. El pacto es estable y obliga al pueblo a la obediencia y al respeto para sus gobernantes, y a éstos, a velar por el bien común, norma suprema de toda actividad política.9
6. La estabilidad del pacto puede romperse cuando el gobernante se vuelve tirano. Se entiende propiamente por tiranía la degradación del gobierno legítimo, en cuanto que el gobernante “todo lo ordena hacia su medro personal, desatendiendo el bien común, o aflige injustamente a sus súbditos robando, matando, pervirtiendo o perpetrando contra la justicia otras semejantes cosas de manera pública y frecuente”.10
7. “En caso de que el rey legítimo gobierne con tiranía, de suerte que el reino no encuentre más remedio para defenderse que rechazar y deponer al rey, podrán hacerlo la comunidad toda, por pública y común decisión de las poblaciones y de los próceres. Esto, porque el derecho natural permite repeler la fuerza con la fuerza, y porque este caso, en cuanto necesario para la conservación de la república, siempre se entiende exceptuado en aquel pacto primordial, por el cual la república transfiere su potestad al rey”.11 “El rechazo y deposición del rey se podrán hacer, a condición de que ahí no se sigan mayores males que los causados por la tiranía”.12
8. “Después de la sentencia declaratoria que priva al rey del reino dada por autoridad legítima... aquél que pronunció la sentencia o a quien él mismo haya delegado, puede privar del reino al monarca aun dándole muerte, si no hay más recurso o si la justa sentencia se extiende también a esa pena”.13
9. En los pueblos o naciones cristianas que padezcan tiranía, la deposición y pena del tirano no podrán llevarse a cabo sino en cierta dependencia del Sumo Pontífice, “toda vez que el régimen tiránico del gobernante secular siempre es pernicioso aun para la salvación de las almas”.14
En estas tesis suarecianas resuenan diferentes voces e inquietudes: desde las inmediatas de Roberto Belarmino, Domingo de Soto, Francisco de Victoria y Martín de Alpizcueta hasta las más antiguas del Concilio de Constanza, de Manegoldo de Lautenbach y aun del antiguo derecho romano.15 Algunos han llamado a esta corriente “populista”.16 Por otra parte, ya es lugar común en las historias de las ideas políticas o de la teoría política dedicar un capítulo a las obras “contra tiranos” que, salidas de plumas tanto católicas como calvinistas, circularon a fines del siglo XVI y principios del XVII.17
Pero Francisco Suárez es el notable sistematizador de unas y otras doctrinas, distinguiéndose por la amplitud, precisión y serenidad con que toca el tema, cualidades que en cierto modo lo hacen menos vulnerable y más peligroso que las disertaciones emotivas y retóricas de un Juan de Mariana.18
Y así, a despecho de los absolutismos imperantes y de los regalismos en ascenso, la Defensa de la fe católica se imprimió cinco veces en el siglo XVII y una vez más en el XVIII.19
Es, por tanto, bastante obvio que en la Nueva España se conocieran las doctrinas populistas, tanto a través de Suárez y de quienes lo citaban, como a través de otros teólogos anteriores a él y de sus consiguientes discípulos.20
Vayan algunos casos por vía de ejemplo. Contemporáneo de Suárez y hermano de religión, Fernando Castro Palao dice que “en caso de que el rey gobierne para perdición de la república, toda ella puede privarlo del reino, porque el rey recibió la autoridad de la misma república para bien y acrecentamiento de ella, no para destruirla”.21
Posterior a Suárez, pero todavía en el siglo XVII, el cisterciense de origen bohemio Juan Caramuel se expresa así:
Comoquiera que la nación, siendo libre, instituyó la monarquía, de la misma forma puede darse un príncipe eligiendo a una sola persona, o a toda una estirpe o de ésta únicamente la línea recta, o en fin, de la manera, cualquiera que sea, que estime convenirle; ya que siendo independiente puede disponer de sí misma y la que puede no estar sujeta a nadie, puede, si así lo prefiere, elegir a quien rinda obediencia, dentro de aquellas condiciones y normas que juzgue adecuadas.22
El italiano barnabita Silvestre Giribaldi, de fines del XVII, estima que en caso de tiranía “hay que recurrir, bien al pontífice, bien al superior, si alguno tiene, bien a las asambleas del reino. Si se llega a deponer públicamente al tirano por algunas de estas autoridades, así como a privarlo de su potestad y declararlo enemigo, entonces deja de ser príncipe”.23
A principios del siglo XVIII el franciscano alemán Kiliano Kazenberger afirma que “la misma sociedad mediante sentencia legítima puede deponer al soberano legítimol, cuando la oprime con excesiva tiranía”.24
Se podrían seguir citando más tratados de teología de aquellos tiempos y se llegará a la conclusión de que el populismo era doctrina común. Se incluían temas sociales en las obras teológicas, porque todo se veía aún, en la cristiandad católica, sub specie theologica, desde una perspectiva teológica.
No obstante lo dicho, alguno pudiera pensar que tales doctrinas quedaban reservadas a los maestros de teología o al menos a los iniciados en lengua latina. Pero no es así. Un pequeño manual de moral escrito en castellano por el franciscano Enrique de Villalobos, y que en 1682 alcanzaba la décima tercera edición, contiene estas palabras a propósito de la tiranía:
Lo que ha de hacer en este caso la república es recurrir al príncipe superior, como es al pontífice o emperador que le corrijan. Y aun si hubiere peligro en la tardanza, podrá la república deponerle y aun matarle, si fuese necesario; porque el rey se ordena para el rey de la república y no al contrario, mayormente que la república dio al rey la autoridad que tiene para el buen gobierno de la misma.25
Es de advertir que la Biblioteca Nacional de México posee abundantes ejemplares de esta obra, y varios de las anteriormente citadas, procedentes de diferentes conventos y colegios.26
Sin embargo, a mediados del siglo XVIII la doctrina sobre la traslación del poder político se había ido matizando de tal modo, que esa traslación se entendía entre los autores escolásticos de dos maneras: Unos, más fieles a la tradición representada por Suárez, continuaron entendiéndola como un concesión rescindible en caso extremo; mientras que otros, ante las presiones del despotismo ilustrado, la concebían ya como abdicación absoluta y perpetua en favor del rey.27
Así las cosas, en 1767 ocurre la expulsión de los jesuitas del imperio español y acto seguido se suceden las presiones de Carlos III para lograr su total extinción. Entre los motivos alegados ante el Papa estaba el que la Compañía de Jesús era “inventora de opiniones sanguinarias... los reyes insultados, amotinados los pueblos”.28 Y como la presencia de Suárez en el mundo intelectual del despotismo ilustrado era una virtual acusación, se le declaró no grata, poniéndolo en la lista de autores prohibidos y expulsándolo de la cátedra y de las bibliotecas.29 El arzobispo de México, más tarde cardenal Lorenzana, se apresuró a hacerse eco de los reales sentimientos, prohibiendo que se enseñara la doctrina del tiranicidio “como perniciosa y destructiva de la obediencia a la autoridad civil”.30 Pero ¿acaso era posible borrar a Suárez de todas las obras que lo citaban, y todavía más, abatir el populismo teorizado por otros muchos autores anteriores y posteriores a Suárez? La medida, pues, resultó tan despótica como vana. Al menos así pasaría en un rincón de los vastos dominios de Su Católica Majestad: la antigua provincia de Michoacán, rumbo en que varias de las reformas borbónicas chocaron desde un principio con repulsa clamorosa de la población.31
II
Entre los alumnos de gramática del colegio jesuita de Valladolid de Michoacán, al momento de la expulsión, estaba Miguel Hidalgo y Costilla.32 En 1770 terminaba los estudios de artes, o sea de filosofía, y ese mismo año iniciaba los de teología,33 llevando como texto fundamental el Clypeus theologiae thomisticae del dominico francés Juan Bautista Gonet.34 Al parecer, este autor, al menos en las ediciones de fines del XVIII, no aborda todos los temas del populismo y menos la cuestión del tiranicidio, condenada entonces por el propio prelado de Michoacán, Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, quien ese año de 1770 estampó claramente que en el recién fundado Seminario Tridentino de Valladolid, el rector había de velar para que los catedráticos “no enseñen doctrinas sanguinarias, condenadas por el Concilio Constanciense y últimamente proscritas por nuestro soberano”.35
A pesar de todo, el texto de Gonet recoge la doctrina tradicional sobre el bien común, piedra fundamental del populismo, lugar que no pudo pasar desapercibido a uno de los lectores más brillantes de Gonet, el alumno nicolaíta Miguel Hidalgo.36
Dice así Gonet:
Pertenece a la ley el que sea por el bien común. Así lo enseñó Platón en el libro 1 sobre Las leyes, donde dice que “las leyes se han de dar en razón de la paz pública”; y Cicerón, quien de manera semejante, en el libro 1 De leyes, asienta que “las leyes se han de dictar por causa del bien público”. Lo mismo enseña Isidoro en el libro 5º de las Etimologías donde dice que “ninguna ley fue escrita para comodidad privada, sino para utilidad común de los ciudadanos, según aquello de las Doce Tablas, el bienestar del pueblo debe ser ley suprema”. Igualmente San Basilio en la Homilía 12 sobre el principio de los Proverbios, no lejos de donde empieza, dijo que las leyes han de encaminarse a conseguir la utilidad en el bien común y que no deben atender intereses privados. El mismo autor añade que el tirano se distingue del rey en que aquél atiende y protege sus intereses a como dé lugar; mientras que el rey sólo procura atender a sus súbditos. Y Aristóteles, en el libro 8º de la Ética, en el capítulo 10, al principio: “El tirano, dice, mira por su propia utilidad; el rey, en cambio, mira por la utilidad de sus súbditos.” Finalmente todos los teólogos y juristas están de acuerdo en que pertenece a la esencia de la ley el que se dé por el bien común.
Por tanto, la ley natural de suyo atiende al bien común de toda la naturaleza humana. Todas las leyes divinas positivas tienden a la gloria de Dios y a la común utilidad de los hombres, según aquello de Isaías en el capítulo 51: “De mí saldrá la ley y mi juicio quedará para iluminación de los pueblos”. También las leyes humanas, tanto las civiles como las eclesiásticas, se encaminan en realidad, y por completo han de encaminarse, al bien común. Para este mismo fin han de ser útiles; de otra forma se tornan inválidas y no son leyes de verdad. Porque ni Dios ni la república dieron a los hombres el poder de legislar sino por el bien común.37
Designado catedrático de teología en 1782, Hidalgo emprende una crítica contra los métodos demasiado especulativos, especialmente contra el texto de Gonet. Culmina Hidalgo en su afán crítico y renovador con la Disertación sobre el verdadero método de estudiar teología escolástica, escrita en 1785.38 En ella, propugnando una mayor atención a la historia crítica, propone como textos mejores el del agustino Juan Lorenzo Berti y el del cardenal dominico Gotti.39
Por lo que se refiere a algunas de las ideas políticas vertidas en ellos, hay que señalar que Berti conoce la doctrina de que “los mismos príncipes tienen la autoridad recibida del pueblo” y de que los decretos de reyes abusivos como Faraón o Saúl “no son verdaderas leyes, sino mandamientos de tiranos”.40 Sin embargo, Berti llega a concluir que “aunque la elección del príncipe algunas veces dependa del pueblo o de los próceres, una vez elegido no hay que desobedecerlo”.41
El mismo Berti expone adelante las tesis comunes de que “Los poderes civiles no tienen autoridad para establecer leyes eclesiásticas”,42 tentación entonces del despotismo ilustrado y de que “el poder de reino temporal no repugna al régimen espiritual de la iglesia”,43 problema agudo frente a la soberanía del Estado, encarnada también a la sazón en los déspotas ilustres.
Por su parte, el cardenal Gotti se alinea más claramente del lado del populismo con estas palabras:
Aunque bien se diga que el pueblo transfirió toda su autoridad al rey; sin embargo, así como no pretende transferirla a tal grado que el rey pueda privar (a los ciudadanos) de lo que se les debe por derecho natural, así tampoco puede privarlos de aquello que les otorga el derecho de gentes y el consejo de todas las naciones.
Por eso un rey no puede despojar a sus súbditos del dominio que tienen sobre sus propios bienes, a no ser que ellos lo consientan; puesto que los gobernantes son guardianes de los bienes de sus súbditos, mas no sus dueños.44
Miguel Hidalgo permaneció diez años impartiendo teología en San Nicolás.45 Sus últimos años de magisterio coincidieron con los cuatro primeros de la Revolución Francesa: de 1789 a 1792. Ese acontecimiento junto con la decapitación de Luis XVI, obligaban a todo teólogo a discutir los temas que el despotismo se había esforzado en esconder, pero que nunca habían desaparecido de los tratados teológicos.
Hidalgo fue removido de su cátedra en 1792 y mandado al curato de Colima y luego al de San Felipe Torres Mochas.46 Ahí siguió pasando la vida “en sus libros y en su música”,47 a tal grado que al despuntar el siglo XIX era tenido, según diversos testimonios, como “hombre doctísimo y de mucha extensión”,48 como “uno de los más finos teólogos de esta diócesis”,49 estimado por “el mejor teólogo de esta diócesis”.50Y por todo lo dicho, metido a discutir sobre cuál es la mejor forma de gobierno si el republicano o el monárquico,51 a comentar con libertad los sucesos de Francia particularmente sobre el regicidio,52 y en fin, a criticar abiertamente al gobierno español, tachándolo de déspota: “siente mal de nuestro gobierno, que se lamentaba de la ignorancia en que estamos y superstición en que vivimos, como engañados por los que mandan”.53
Por lo demás, esos temas eran la conversación frecuente de muchos: “sobre lo que todos hablan” dice otro testimonio de 1800.54 Por esos días inclusive la Inquisición seguía causa a otro clérigo ilustrado de Michoacán, Manuel de la Bárcena, por discutir sobre el tiranicidio.55 Averiguación vana, pues en el mismo Seminario Tridentino a principios del ochocientos se seguía,56 a pesar de sus constituciones, un texto de teología que conjugaba la tradición populista con la renovación historiográfica que había pugnado Hidalgo para San Nicolás: el curso del belga Carlos Billuart,57 también leído por Hidalgo desde sus días de magisterio.58
Dos pasajes de Billuart son especialmente interesantes. El primero sobre la constitución de la sociedad y el segundo sobre la tiranía.
Dice así en cuanto a la constitución de la sociedad:
Observemos cómo el hombre en comparación con los animales nace mayormente desprovisto de muchas cosas necesarias tanto para el cuerpo como para el alma. A fin de remediarlo, necesita la compañía y la ayuda de los demás. Consiguientemente el hombre por su misma naturaleza nace como animal social.
Mas la sociedad, que la naturaleza y la razón natural están mostrando como necesaria al hombre, no puede subsistir por largo tiempo, si no es gobernada por algún poder público, según aquello de los Proverbios II: “Donde no hay quien mande y gobierne, se deshace el pueblo.”
De aquí se desprende que Dios, quien ha dado tal naturaleza, le ha dado juntamente el poder gubernativo y legislativo; puesto que quien da la forma también da todo aquello que necesariamente exige esa forma.
Sin embargo, esta potestad, gubernativa y legislativa, no se puede ejercer fácilmente por parte de toda la multitud, pues resultaría difícil que todos y cada uno concurrieran tantas veces cuantas hay que tomar providencias sobre lo necesario al bien común y sobre las leyes por hacer. Así, pues, lo más frecuente es que la multitud transfiera su derecho o poder gubernativo. Si lo transfiere a unos de entre el pueblo tomados de cualquier condición, se llama democracia. Si se trata de unos cuantos de la gente principal, se llama aristocracia. Si es única la persona a quien se transfiere el poder, se llama monarquía, ora se trate de él solo, ora se trate también de cada uno de sus sucesores conforme al derecho hereditario.
De lo dicho se sigue que todo poder se remonta a Dios, como dice el Apóstol Romanos 13. Mas de manera inmediata y por derecho natural el poder político está en la comunidad. Y sólo de manera mediata y por derecho humano, está en los reyes y demás gobernantes.59
Por lo que toca a la tiranía, conviene destacar las siguientes palabras:
Los escritores de autoridad advierten que la república, mediante las representaciones unidas del reino, puede proceder contra el tirano, deponerlo o sentenciarlo a muerte, si no hay otro remedio, porque dicen que el rey tiene recibida de la república la autoridad regia no para destruirla, sino para levantarla y conservarla, y consiguientemente la misma república puede quitarlo, si el rey actúa para manifiesta perdición. Sin embargo, de ahí frecuentemente se suelen seguir males mayores que la misma tiranía: por lo cual más bien habría que tolerar pacientemente la opresión y recurrir a Dios.60
La anotación final de Billuart no debilita la doctrina suareciana, que desde antes había señalado la necesidad de observar el principio del mal menor.61 En todo caso, es claro que la puerta para la justa insurrección queda abierta desde el momento que los “males mayores” permanecen en el terreno no de lo necesario, sino de lo posible, sujeto a examen.
En resumen, estos son algunos de los puntos teóricos que en materia política albergaba el cura Hidalgo en 1802,62 año en que fue trasladado de San Felipe a Dolores. A sus conocimientos teológicos y humanísticos se añadía el trato social que había cultivado en Valladolid y la experiencia ministerial de Colima y de San Felipe, el conocimiento real de los mestizos y de los indios, así como de la situación socioeconómica en que se debatían en aquella Nueva España de principios de siglo.63
En Dolores no deja sus libros y acrecienta el contacto con el pueblo. Estando allí padece como criollo propietario los efectos de la consolidación de vales reales64 y el progresivo orillamiento del mismo grupo criollo.65 Allí mismo se entera de los sucesos de Bayona: la monarquía sin cabeza; y de los consiguientes sucesos en la capital del virreinato: el golpe contra los intentos de Iturrigaray y las voces ahogadas de Primo de Verdad, Azcárate y Talamantes.66 También ahí recibe la visita de un espía de la Inquisición, fray Miguel de Bringas, quien no tiene empacho en reconocerlo como “un gran teólogo”.67 Ahí finalmente se entera, no sin sobresalto, de la prisión de conocidos y amigos: los conspiradores de Valladolid de 1809.68 La tiranía de lejos y la tiranía de cerca se hacen intolerables, pero también vulnerables.
La premisa teórica estaba dada desde los días del magisterio teológico. La premisa factual, la comprobación de los hechos tiránicos era patente. La conveniencia práctica estaba a la puerta. El teólogo que conocía las tesis contra la tiranía, el pastor que había comprobado su azote en la carne de sus feligreses, se decide así a convertirse en el político conspirador y llevar la conclusión hasta sus últimas consecuencias.
De modo que aquella frase de la noche del 15 de septiembre: “Caballeros, somos perdidos, aquí no hay más remedio que ir a coger gachupines”,69 no es la salida irreflexiva ante el pánico de haber sido descubiertos, sino la conclusión en que resuenan las voces serenas de los teólogos populistas y el clamor desesperado del pueblo oprimido. Por eso, los argumentos que esgrimirá Hidalgo en la centelleante ruta de cuatro meses serán, en orden jerárquico,
calificar al gobierno español de tiránico y despótico, que ha tenido esclavizada la América por trescientos años, y a los españoles europeos de tiranos y déspotas, usureros, ambiciosos, enemigos de la felicidad de América, impíos, traidores, libertinos, vilipendiadores del sacerdocio, asesinos de la Religión, del Rey y de la Patria; que han calificado a los americanos de indignos de toda distinción y honor; que tenían vendido el reino a una nación extranjera, tan pronto a los franceses, tan pronto a los ingleses... y que si así no les constase (a los americanos) nunca hubieran desenvainado su espada contra los europeos.70
El ejemplo de Hidalgo cunde entre el clero. Su prestigio de rector y maestro, de teólogo competente, “de sabio, celoso párroco y lleno de caridad”,71 influyen en la deliberación de otros pastores. La mayoría se inclina por la independencia; algunos saludan con gusto su anuncio,72 pero luego se retraen ante el terror de las multitudes sublevadas, como el cura Lavarrieta de Guanajuato, también conocedor profundo de la teología;73 otros, en cambio, se comprometen en los riesgos de la lucha, y repitiendo las acusaciones de Hidalgo contra la tiranía peninsular no dudan en declarar, como José María Morelos, “que había entrado en la revolución movido en parte por el respeto que debía al cura Hidalgo”.74
Por lo demás, la justificación particular y excepcional de que un clérigo pueda entrar a la justa lucha armada también estaba considerada en los tratados teológicos, como las Disquisiciones de teología moral de Antonio Escobar, que señala cuatro casos al respecto:
Primero, cuando no hay ningún otro medio de conservar la propia vida. Segundo, si a la patria, a la propia comunidad civil o al ejército le son necesarios. En este caso inclusive los clérigos están obligados. Tercero, cuando el hacer la guerra es completamente necesario para defender la vida del inocente. Cuarto, si el hacer la guerra es de todo punto conducente al logro de la justa victoria, de la cual depende la paz y el bien común.75
Indudablemente Hidalgo se hubo de considerar incluido en cada uno de los cuatro puntos, pero de modo especial en el segundo, porque cuando le preguntaron en Chihuahua quién lo había hecho “juez competente de la defensa del reino”, dijo “que el derecho que tiene todo ciudadano, cuando cree la patria en riesgo de perderse”.76
También en Chihuahua, Hidalgo se refirió expresamente al Concilio de Constanza que condena el tiranicidio perpetrado por autoridad privada. Los acusadores de Hidalgo por parte de la Inquisición habían invocado ese documento del Magisterio para denunciar como ilícita la guerra de independencia. Según vimos, Hidalgo había fincado sus ataques al gobierno español sobre el carácter tiránico de la dominación. Por eso en los descargos que presentó en Chihuahua declaró que sus “ideas e intenciones” en la revolución eran “inconexas ni idénticas con las expresiones de Wiclef en el Concilio de Constanza”.77 En otras palabras, Hidalgo consideró que la actitud revolucionaria que había asumido no caía en la condenación constanciense. La única razón para poder decir eso consistía en haber estimado que el levantamiento contra el gobierno tiránico no era una revuelta caprichosa de algunos particulares, sino la expresión de un consenso generalizado, después que se habían agotado los medios pacíficos para superar el estado despótico.
Otra condición para la justa insurrección era que de ella no se siguieran mayores males que los causados por la tiranía.78 Este punto, sujeto al análisis histórico uy a un cálculo de probabilidades, es, conforme a la interpretación de Alamán,79 el talón de Aquiles en la justificación de la primera insurgencia.
Por lo demás, varios de los mismos impugnadores de la insurrección conocían los principios de la escolástica sobre el pacto social y sus corolarios. A pesar de esconderlos y de haberse escudado en una falsa interpretación del Concilio de Constanza, impuesta por el despotismo desde la expulsión de los jesuitas, no faltó quien, polemizando contra Hidalgo, reconociera la doctrina de la potestad regia recibida de Dios pero de manera mediata:
Suponer que la plebe pueda dar autoridad espiritual y temporal... cuando a la potestad temporal no es herejía formal absolutamente hablando, pues no está declarado por la Iglesia; y aunque la Escritura dice “Toda autoridad viene de Dios” y “No hay autoridad sino por Dios”, Romanos 13, varios autores católicos dicen que no se entiende siempre de manera inmediata; sino [que] respecto a la potestad civil en los príncipes seculares [es] o de manera mediata o de manera inmediata.80
De todo lo dicho se desprende que Hidalgo no tuvo necesidad de echar mano de los enciclopedistas franceses para lanzarse como protagonista de la causa insurgente. No poNo podemos excluir que los haya leído. Incluso, es bastante probable que conociera algunas ideas rusonianas indirectamente, pues algunos amigos o conocidos suyos, como Abad y Queipo, sí lo leían. Pero los indicios y sospechas a favor del enciclopedismo de Hidalgo son débiles frente a la evidencia de sus lecturas teológicas, que desde temprano estructuraron larga y profundamente su mentalidad. En tal forma, aun en el caso de haber conocido a Rousseau y compañía, la proporción de su influjo es exactamente a la inversa de lo que estimó el historiador José Miranda:81 poca en comparación de la tradición teológica.
Es obvio que Hidalgo no cite a los enciclopedistas en su Disertación teológica, ni en sus bandos y manifiestos, pero tampoco aparecen en las listas de libros suyos que conocemos, incluso a través de denuncias.82 Ciertamente se me imputó leer libros prohibidos; mas, a la hora de las especificaciones, lo más que se pudo traer a colación fueron obras de clérigos como Fleury y Serri,83 ambos finalmente devotos católicos, a pesar de sus resabios regalistas o jansenistas.84 Con certeza sólo consta el testimonio de que Hidalgo había leído una obra secundaria e innocua de D’Alembert: las anotaciones a la teoría de la música de Rameau.85 La Inquisición no hubiera dejado escapar la oportunidad de inculpar formalmente a Hidalgo de lector depravado, si hubiera algún fundamento para ello.86
También es cierto que Hidalgo estaba afrancesado, y en gran parte por sus lecturas. Pero leer a Racine, a Molière, a La Fontaine87 y a teólogos franceses no significa haber leído a los enciclopedistas.
El mayor acercamiento directo que tuvo Hidalgo a la ilustración francesa fue a través de historiadores cuyas obras habría que rastrear con detenimiento: el jansenista Carlos Rollin, el exjesuita Claudio Francisco Javier Millot y el jurista Francisco Gayot de Pitaval.88 Es casi seguro que en estos autores, así como en Antonio Genovesi,89 se encuentren elementos que hayan corroborado los argumentos de Hidalgo contra la tiranía y el despotismo. Mas finalmente las mayores alabanzas del propio Hidalgo en relación a sus lecturas, recaían sobre libros de corte teológico: la Defensa del clero galicano y la Refutación de los errores protestantes,90 obras del obispo de Meaux, Santiago Benigno Bossuet, de las cuales “hacía mucho aprecio y las elogiaba en extremo”.91
La inclusión de las obras históricas primeramente mencionadas en la biblioteca del cura de Dolores se explica en parte por su temprana adhesión a la teología positiva, esto es, aquella que atendía más a la historia, a la crítica y a la filología. Y simultáneamente, conforme a lo dicho, esas obras históricas brindaban a Hidalgo datos y juicios que encajaban con las tesis del populismo teológico, al narrar el fin de las tiranías y al hacer palpable la posibilidad y la licitud de un cambio. Sólo después del Grito de Dolores varios libelos, dechados de literatura satanizadora, propalaron la idea de que Hidalgo se inspiraba en Rousseau y en Voltaire.92 Nunca lo probaron y los jueces del poder hispano ni siquiera hicieron mayor caso de ello.93
La historiografía no puede estar exenta de sorpresas, pero hoy por hoy, más bien cabe hablar, por extraño que parezca, de un influjo de doctrinas tradicionales en las deliberaciones de Hidalgo. Consiguientemente, la ruptura tan tajante que en materia cultural propusieron después Lorenzo de Zavala94 y otras gentes de su generación respecto al pasado novohispano, presenta, al menos para Hidalgo, no leves dificultades.
Es verdad que a medida que avanza el siglo XIX la teoría política de impronta directamente liberal gana terreno en Hispanoamérica. Pero también es cierto que la continuidad de las doctrinas políticas de la escolástica pasa por Morelos95 y llega hasta 1821, año en que se publica en México una incisiva apología “acerca de la aportación del clero a las doctrinas políticas modernas”. Citando a Suárez, a Belarmino, a Cayetano y otros, el autor demuestra que
en los dos siglos que precedieron inmediatamente a Locke y demás personajes, [se enseñaba] que la soberanía residía esencialmente en los pueblos y no en los reyes; que éstos la recibían de aquéllos con el pacto y condición indispensable de no ejercerla sino para su beneficio y utilidad, y que de lo contrario podían deponerlos y aun hacerles guerra por ser superiores al rey; y que las naciones eran libres para establecer la forma de gobierno que les pareciera y mudarlo cuando su utilidad lo requiera...96
No obstante todo lo dicho, hay que distinguir entre los motivos que convenía utilizar frente a la sociedad y las multitudes. Las reflexiones político-teológicas del cura de Dolores, que en sí mismas eran suficientes para justificar el movimiento, se enfrentaban con hábitos tres veces seculares de acatamiento a la figura de un rey idealizado que simbolizaba el principio supremo de autoridad temporal, especialmente exaltado por el despotismo ilustrado y con ocasión de la misma prisión napoleónica.
La legitimidad de la subversión no podía darse presentando de inmediato como tirano a Fernando VII, cuyas supuestas virtudes eran objeto de una propaganda abrumadora en vísperas del Grito de Dolores.97 Consiguientemente se hizo una distinción tan oportunista como frágil. La tiranía, agravada a lo largo de trescientos años, se achacó a los políticos y funcionarios españoles, a los grupos de poder actuantes y visibles; mientras, por otra parte, se mantenía el respeto y la veneración juramentada a un rey distante e inofensivo. “Muera el mal gobierno” y “Viva Fernando VII” fue la precaria síntesis, criticada por Morelos,98 pero que, a pesar suyo, había proclamado la revolución y cuyo claroscuro se proyectaría hasta la consumación de la Independencia.
Ya en Guadalajara, cuando Hidalgo se ilusionaba con un gobierno independiente y parecía olvidarse del fernandismo inicial, enderezó más claramente sus ataques contra el dominio de la monarquía, de tal manera que uno de sus más finos opositores no dudó en señalar cuál era una fuente intelectual del cura de Dolores: “Hidalgo da el título de déspota a nuestro amado Fernando, enseñando que no repugna a lo católico el ser rebelde contra su príncipe. Doctrina singular aprendida por Hidalgo en los libros exquisitos de aquella clase de teólogos novatores que tantas veces han turbado la paz de la Iglesia.”99
Por lo demás, la opción final del cura Hidalgo en que empeñó y arriesgó su persona a favor de la revolución, estuvo fuertemente influenciada por Ignacio Allende. Ciertamente, el capitán criollo no le iba a enseñar al cura teólogo las razones que hacían legítima la revolución; pero sí le iba a mostrar las condiciones del momento y los medios prácticos con que se podía contar para dar el grito. De hecho, fue la insistencia de Allende la última fuerza que aceleró la inclinación antigua y constante de Hidalgo por la independencia.100 Su vinculación al grupo conspirador de Querétaro significó para él un ahondar inquietudes y renovar relaciones que habían nacido en los años del magisterio teológico: la cabeza intelectual de la conjura queretana era nada menos que su inmediato sucesor en el rectorado de San Nicolás, el canónigo Manuel Iturriaga, clérigo que fallecería poco antes de que se descubriera la conspiración.101 Es aquí, en las deliberaciones de Querétaro, donde se hubo de decidir el peligroso fernandismo de la revolución y donde Hidalgo recibió el influjo de otras voces, cuya resonancia también puede hallarse en el grito del 16 de septiembre y en los manifiestos o bandos de la centelleante ruta.
Asimismo hay que reconocer que una vez desatada la violencia, Hidalgo se dejó arrastrar por ella y tiró por la borda las consideraciones morales, que ciertamente conocía, acerca del mal menor y el derecho de guerra. Matanzas como las de Valladolid y Guadalajara no encuentran justificación en ninguna doctrina de teólogo católico. La responsabilidad de Hidalgo en tales asesinatos es inexcusable. El frenesí revolucionario se apoderó de Hidalgo, y su personalidad sufrió grave transformación al golpe de la violencia y al verse aclamado por la incontable multitud como Mesías terrible que había de vengar la ignominia de siglos. Frente a la serie de derrotas y matanzas, es preciso admitir que la organización y la moralidad de la causa habían pasado a segundo plano. Los demás dirigentes de la insurgencia fueron los primeros en sorprenderse ante la mutación tremenda del pacífico párroco, y los primeros en hallar la forma de contenerlo.102
Estas observaciones, empero, no anulan el planteamiento original que hubo de formularse Hidalgo acerca de la licitud de la causa; esto es, el análisis de una tiranía condenada en los tratados y comprobada en la realidad de la Nueva España.
En esta explicación global, los conatos de Francia por sublevar las colonias contra España sólo aparecen como una coincidencia con los procesos internos que se dirigían desde tiempo atrás al desenlace insurgente. O mejor dicho, también el gobierno napoleónico vio en la situación explosiva de la América española una oportunidad para abatir y someter definitivamente a España. El doctor Mora pone de relieve la semejanza entre el Grito de Dolores y las instrucciones de los emisarios de Napoleón para soliviantar los dominios hispanos.103 El señalamiento nos conduce a examinar cómo se pretendía aprovechar un momento favorable y a reconocer el oportunismo recíproco entre franceses y conspiradores novohispanos. La entrevista del general D’Alvínar con Hidalgo en Dolores, una noche de 1808, apunta en esta dirección.104 Se trata, pues, de una ocasión propicia, no de una verdadera causa en la génesis de los acontecimientos.
En fin, como reflexión general y conclusiva, creo que no carece de importancia dilucidar los motivos que tuvo Hidalgo para justificar la lucha armada, pues se trata de esclarecer una de las raíces de esta patria. Y como en el caso de los orígenes de Roma, el gran Virgilio, bien conocido por Hidalgo, también maestro de latines, llegó a cantar: “forsan et haec olim meminisse iuvabit”,105 igualmente ahora, volviendo el verso a nuestra lengua castellana y a nuestro momento histórico, habrá que decir:
“Llegará el día en que será provechoso recordar estas cosas”, unas ideas rectoras en la epopeya de la nación mexicana.
1 Citado por Michael Costeloe, La primera república federal de México (1824-1835), México, Fondo de Cultura Económica, 1975, p. 176.
2 Aun en el caso de aceptar las doctrinas marxistas, Ernest Mandel advierte que "ningún marxista digno de este nombre, fiel a la gran tradición científica del propio Marx, podría reducir el problema de las ideas a simples cuestiones de corrupción directa (por interés personal) o indirecta (por la presión del medio ambiente). Marx y Engels precisaron más de una vez que la historia de las ideas sigue su dialéctica propia, que las ideas evolucionan a partir de factores retransmitidos de una generación a otra y por la pugna de escuelas contrapuestas... Marx sólo hacía intervenir el factor social en tanto que explicación del último resorte de esta evolución (de las ideas), y no en tanto que explicación inmediata". Tratado de economía marxista, México, Era, 1976, I, p. 14. Por su parte, Enrique Florescano concluye en torno al 1810 mexicano: "Las crisis económicas y demográficas, con sus golpes repetidos y devastadores, acentúan sus desequilibrios, favorecen el descontento social y crean el clima propicio a la propagación de las ideas subversivas", Precios del maíz y crisis agrícolas en México (1708-1810), México, El Colegio de México, 1969, p. 197.
3 El presente trabajo, en su primera versión incompleta apareció en Relaciones, Zamora, invierno 1983, vol. IV, n. 13, pp. 31-53.
4 Raúl de Scorraille, El P. Francisco Suárez, trad. de Pablo Hernández, Barcelona, Subirana, 1917, II, pp. 155-209.
5 Defensio fidei catholicae et apostolicae adversus anglicanae sectae errores cum responsione ad apologiam pro juramento fidelitatis et praefationem monitoriam serenissimi Jacobi Magnae Britaniae Regis, Colonia, 1614 (primera reimpresión), libro III, capítulo I, puntos 4, 6 y 7; capítulo II, puntos 2, 3 y 4. Sigo mi propia versión publicada por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México, como parte de la obra de Textos políticos en la Nueva España, 1984.
6 Defensio fidei..., libro III, capítulo II, puntos 5, 6 y 7. En el último punto Suárez aclara: "Pueblo se entiende aquí no sólo material e individualmente considerado, sino también tomado formal e indeterminadamente. Esto es, la suprema potestad no reside en una sola determinada persona, por ejemplo Adán, Jacobo o Felipe, [¡nombres a la sazón de los reyes de Inglaterra y España!], y tampoco exige de suyo estar en una persona singular. De la misma forma habrá que decir proporcionalmente del senado, sea que se contemple materialmente como integrado por determinadas personas, sea que se contemple formalmente, en cuanto es una junta de personas de tal calidad o número. Y el porqué es obvio, pues a la luz de la razón no hay motivo alguno por el que la suprema potestad se circunscriba más a una sola forma o a cierto número de personas dentro de la comunidad, que a otra. Luego, en virtud de la donación natural sólo esña de manera inmediata en la comunidad." Este pasaje muestra la diferencia de la doctrina suareciana, y en general de la teología populista, respecto al contractualismo medieval que pasó a la tradición jurídica hispana y que en lugar de fundamentarse filosóficamente, prefiere determinar los términos del contrato entre gobernante y pueblo no en el sentido amplio que le da Suárez, sino en el más reducido de nación representada.
7 Ib., punto 8. Suárez, siguiendo a Aristóteles y a la mayoría de autores, opina que, en principio, la monarquía es mejor forma de gobierno, bien que su corrupción, la tiranía, sea peor que la demagogia. Sin embargo, en cada caso habrá que observar la norma suprema, el bien común, de manera que este criterio se sobrepone a las razones en pro de la monarquía.
8 Ib., puntos 13, 18, 19 y 20. La expresión latina "suprema potestad" equivale, hasta cierto punto, a soberanía en cuanto a que un poder así no reconoce superior en su orden y en cuanto a que en ambos casos, la atribución primera es la legislativa, como lo explicaría el clásico sobre soberanía, Juan Bodino (George H. Sabine, Historia de la teoría política, México, Fondo de Cultura Económica, 1968, pp. 301-302). Sin embargo, la evolución del concepto soberanía fue progresivamente en el sentido de una suprema potestad excluyente de otro poder más o menos autónomo, como la Iglesia.
9 Ib., capítulo III, puntos 2, 3 y 4.
10 Ib., libro VI, capítulo IV, punto 1.
11 Ib., punto 15.
12 Ib. Nuevamente aquí se impone como criterio último, siguiendo a Santo Tomás, el bien común, no entendido ciertamente en sentido colectivista inmanente, sino personalista trascendente.
13 Ib., punto 18.
14 Ib., punto 17. Hay otra tesis suareciana, cuya tradición sería útil seguir: la relativa a la tiranía que ocurre sobre un pueblo sometido por guerra injusta, tema relacionado con el argumento insurgente de los "trescientos años" de dominación tiránica: Ib., libro III, capítulo II, punto 20.
15 El propio Suárez, a lo largo de los capítulos citados, aduce numerosos y respetables autores, de manera que considera sus puntos de vista como algo común y conforme a la tradición. La diversidad de autores que la continúan lleva a la conclusión de que no se trata de una doctrina suareciana ni jesuita en sentido exclusivo o típico. La distinción que debe hacerse es entre los que, como Suárez, toman un fundamento filosófico para atribuir primordialmente al pueblo sin más la suprema potestad, y aquellos más bien juristas, que van determinando los términos del contrato entre gobernante y pueblo, reducido éste a sus representantes estamentarios.
16 Manuel Giménez Fernández, "Las ideas populistas en la independencia de Hispanoamérica", en Anuario de Estudios Americanos, 3, Sevilla, 1946, pp. 517-665. Este trabajo, no obstante ser pionero, hizo una aplicación festinada de las tesis suarecianas forzando textos, suponiendo demasiado y pasando por alto la continuidad y presencia efectiva del populismo a través de los textos realmente leídos por los insurgentes. Anterior a Giménez, en la misma línea, es el trabajo de Ricardo Levene, Síntesis sobre la Revolución de Mayo, Buenos Aires, 1935.
17 George H. Sabine, op. cit., pp. 282-291. Walter Theimer, Historia de las ideas políticas, Caracas-Barcelona, Ariel, 1969, pp. 110-118.
18 Del rey y de la institución real, en Biblioteca de Autores Españoles, t. XXXI, Madrid, 1950, pp. 463-576.
19 Coimbra, 1613; Colonia, 1614; Maguncia, 1619 y 1655; Roma, 1698; Venecia, 1749.
20 Lo que aún queda en la Biblioteca Nacional de México, de lo que fueron las bibliotecas novohispanas de colegios y conventos de la metrópoli, así como los acervos de otras bibliotecas públicas de la República, por ejemplo los de Guadalajara y de Morelia, ofrecen la certeza de la afirmación.
21 Fernando Castro Palao, Operis moralis de virturtibus et vitiis contrariis pars qarta, Lyon, 1646, p. 715.
22 Juan Caramuel y Lobkowitz, Theologia intentionalis, Lyon, 1664, III, p. 137.
23 Silvestre Giribaldi, Opera moralia, Bolonia, 1752, IV. p. 344.
24 Kiliano Kazenberger, Supplementum theologiae moralis decalogalis R. P. f. Patritii Sporer, Venecia, 1775.
25 Enrique de Villalobos, Suma de la teología moral y canónica; segunda parte, Madrid, 1672, p. 201. La difusión de las doctrinas políticas de la escolástica, también en lengua vernácula, aparece en obras de otro carácter, como la Monarquía indiana de Juan de Torquemada, II, libro XI, capítulos X-XII.
26 Particularmente los fondos procedentes de San Francisco el Grande, San Fernando, San Joaquín, La Turriana y La Profesa.
27 El jurista Hugon Donelli consigna las dos tendencias: Opera omnia commentariorum de iure civili, Luca, 1762, t. I, p. 126.
28 León Lopetegui y Félix Zubillaga, Historia de la Iglesia en la América Española, Madrid, La Editorial Católica, 1965, pp. 920-921.
29 Documentos para la historia de la cultura en México. Una biblioteca del siglo XVII, Catálogo de los libros expurgados a los jesuitas en el siglo XVIII, México, Archivo General de la Nación-Universidad Nacional Autónoma de México, 1947, pp. 110, 117, 118, 120, 124, 129, 131. Además, Real Cédula de 12 de agosto de 1786, citada por Águeda María Rodríguez Cruz, Historia de las universidades hispanoamericanas; periodo hispánico, Bogotá, Patronato Colombiano de Artes y Ciencias-Instituto Caro y Cuervo, 1973, I, pp. 22-23.
30 Luis Sierra Nava-Lasa, El cardenal Lorenzana y la ilustración, Madrid, Fundación Universitaria Cisneros, 1975, pp. 121-122.
31 Particularmente el establecimiento de la leva militar y la expulsión de los jesuitas. Para lo primero, María Ofelia Mendoza Briones, Sentencia contra los naturales de San Francisco de Uruapan, 1767, Morelia, Fimax, 1968. Para lo segundo, José Bravo Ugarte, Historia sucinta de Michoacán; II; Provincia mayor e intendencia, México, Jus, 1963, pp. 149-150.
32 Nicolás Rangel, "Estudios literarios de Hidalgo" en Boletín del Archivo General de la Nación, t. I, n. 1. sept-oct. 1930, pp. 15-16.
33 Ib., pp. 16 y 21.
34 Joannes Baptista Gonet, Clypeus theologiae tomisticae, Venecia, 1772, 5 vols.
35 Erección del Pontificio y Real Colegio Seminario del Príncipe de los Apóstoles, el Sr. San Pedro, y Constituciones para su gobierno, que con su autoridad ordinaria y con la facultad bastante del Rey Nuesto Señor (que Dios guarde) ha hecho en la ciudad de Valladolid, capital del obispado de Michoacán, el Ilmo. Sr. Dr. D. Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, del Consejo de su Majestad, obispo de aquella diócesis y fundador del mismo Pontificio y Real Colegio, México, Imprenta del Lic. D. José Jáuregui, 1771, p. 4.
36 Julián Bonavit, Fragmentos de la historia del Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Escuela Industrial Militar "Porfirio Díaz", 1910, pp. 244-245, citado por Gabriel Méndez Plancarte, "Hidalgo reformador intelectual", Ábside, México, abr.-jun. 1935, XVII, 2, p. 139.
37 Gonet, op. cit., Tomus tertius continens tractatus de beatitudine et actibus humanis, p. 231.
38 De sus varias ediciones destaca la publicada por Gabriel Méndez Plancarte en Ábside, México, abr.-jun. 1935, XVII, 2, pp. 173-196.
39 Ib., p. 193. El arcediano de Valladolid y amigo de Hidalgo, José Pérez Calama, compartía con él la preferencia por estos autores: Germán Cardozo Galue, Michoacán en el Siglo de las Luces, México, El Colegio de México, 1973, pp. 30 y 84.
40 Ioh; Laurentii Berti fratris eremitae augustiniani theologi praeclarissimi lib. XX-XVII de theologicis disciplinis accurata synopsis quam notis perpetuis et novis dissertationibus auctam concinnavit fr. Hieronymus Maria Buzius augustinianus... Tomus II. Valentiae Hedetanorum, ex calcographia Benedicti Montfor, 1771, pp. 305 y 260.
41 Ib. p. 306.
42 Ib. p. 312.
43 Ib. p. 314.
44 Vicente Luis Gotti, Scholastico-dogmatica theologia, Venecia, ex typographia balleoniana, 1786, t. II, p. 493.
45 Documentos en Julián Bonavit, I.c. y Nicolás Rangel, op. cit. pp. 21-23. Conforme a esta documentación Hidalgo impartió la teología escolástica primero como subsistuto y luego como propietario. También aparece como catedrático sustituto, por algún tiempo menos largo, de teología moral, y sin otra precisión, como maestro de latinidad y filosofía. Por lo demás, frecuentemente participaba en actos académicos del Colegio Seminario Tridentino de San Pedro Apóstol.
46 Ezequiel A. Chávez, Hidalgo, Campeador, 1957, pp. 25-27. Luis Castillo Ledón, Hidalgo. La vida del héroe, México, Cámara de Diputados, 1972, I, pp. 46-52.
47 Procesos inquisitorial y militar seguidos a D. Miguel Hidalgo y Costilla, preámbulo de Antonio Pompa y Pompa, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1960, p. 22.
48 Ib., p. 14, testimonio del chantre de Valladolid, doctor Ramón Pérez dirigiéndose a la Inquisición.
49 Ib., p. 61.
50 Ib., p. 68. Véase también p. 105: "argüía en otros actos públicos dicho don Miguel (Hidalgo) con mucho peso, mucho nervio, mucho tino, de manera que según se produjo en las mismas veces que concurrimos o le escuché, yo le tuve por de sólido razonar y capaz de hacerse un honroso distinguido hombre de estudios".
51 Ib., pp. 50, 94, 95, 37 y 125.
52 Ib., pp. 98, 37, 125, 45.
53 Ib., p. 47.
54 Ib., p. 50.
55 Catalina Sierra Casasús. "El excomulgador de Hidalgo", en Historia Mexicana, México, oct.-dic. 1953, vol. III, n. 4(10), pp. 186-187.
56 Libro en que se asientan las funciones literarias de este Pontificio y Real Colegio Seminario cuyo título es el Tridentino de Señor San Pedro Apóstol, manuscrito en la biblioteca del Seminario Tridentino de Morelia, ff. 26, 50, citado por Agustín García Alcaraz, La cuna ideológica de la Independencia, Morelia, Fimax, 1971, p. 254.
57 F. Carlos René Billuart, Summa S. Thomae hodiernis academiarum moribus accomodata, sive cursus theologiae juxta mentem divi Thomae insertis pro re nata digressionibus in historiam ecclesiasticam.
58 Documento en Nicolás Rangel, op. cit., p. 30. También en San Nicolás al menos a principios del siglo XIX ya se seguía a Billuart, y a pesar de que no siempre se leyera íntegro en las lecciones escolares, era, como texto oficial, una de las obras de consulta más a la mano: documento en Francisco Miranda Godínez, Don Vasco de Quiroga y su colegio de San Nicolás, Morelia, Fimax, 1972, p. 321.
59 F. Carlos René Billuart, op. cit., Secundae partis pars prima, Venecia, typis Petri Savioni, 1777, p. 199.
60 Ib., Tomus VI... París, apud Victorem Lecoffre Bibliopolam, 1904, p. 225.
61 Véase nota 13.
62 Faltaría por analizar las Prelectiones theologicae-dogmaticae polemicae-scholasticae, del dominico Jacobo Jacinto Serry, Venecia, 1742, 5 vol., leído por Hidalgo también desde los días de su magisterio nicolaíta: Procesos inquisitorial y militar seguidos a D. Miguel Hidalgo y Costilla, pp. 53-54, 105; y Julián Bonavit, op. cit., pp. 244-245. Del mismo Serry, Hidalgo conocía otras tres obras: (Procesos... pp. 54, 121, 14, 122): una de carácter histórico: Historia congregationum de auxilüs divinae gratiae, Lovaina, 1700, en que el autor se muestra demasiado enemigo de la postura molinista; otra, teológica, que apareció como anónima, en que Serry trata de proteger algunas proposiciones condenadas del jansenista Pascasio Quesnel, y que consiguientemente fue puesta en el Índice: Theologia supplex coram Clemente VI Pontif. Max Clementinae Constitutionis "Unigenitus Dei Filius" explicationem atque intelligentiam rogans, Colonia, 1737: Henricus Denzinger et Adolfus Schönmetzert, Enchiridion symbolorum, definitionum et declarationum de rebus fidei et morum, Barcelona, Herder, 1963, nos. 2008 y 2400, pp. 446, 490; y finalmente otra, de crítica a los abusos en la piedad mariana: Exercitationes historicae, criticae, polemicae de Christo ejusque Virgini Matri, Venecia 1719. Procesos... pp. 121-122.
63 El conocimiento que tuvo Hidalgo de la Nueva España no se reduce a los lugares frecuentados antes de 1810 por razones familiares, de estudios, ministeriales o de negocios: Pénjamo, Cuitzeo de los Naranjos, La Piedad, Zamora, Tiríndaro, Irapuato, Valladolid, Celaya, Colima, San Felipe, Guanajuato, Taximaroa, Tuxpan, México, Dolores, etc., sino también, en alguna forma, a los puntos en que se hallaban sus compañeros y discípulos diseminados por todo el extenso obispado de Michoacán, del Pacífico al sur de Tamaulipas, comoquiera que aun oficialmente hubo de tratar a muchos de ellos, en virtud de ser, al menos por algún tiempo, "examinador sinodal de confesores y ordenados", Julián Bonavit, loc. cit.
64 Romeo Flores Caballero, "La consolidación de vales reales en la economía, la sociedad y la política novohispanas" en Historia Mexicana, México, ene-mar. 1969, XVIII, n. 3, pp. 334-378, y Massae Sugawara H., La deuda pública de España y la economía novohispana, 1804-1809, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1976. D. A. Brading, "La situación económica de los hermanos don Manuel y don Miguel Hidalgo y Costilla, 1807", ene-jun. 1970, t. XI, nos. 1-2, pp. 15-82.
65 Aunque de tiempo atrás, son muy significativos los datos aportados por D. A Brading, Mineros y comerciantes en el México borbónico (1763-1810), México, Fondo de Cultura Económica, 1975, pp. 59-69. Sobre los habitantes de Dolores hacia 1778 hay este testimonio: "no tienen aquellos miserables un palmo de tierra para hacer sus siembras, pues las pertenencias de la [hacienda] llegan hasta las goteras del lugar". (Fray Agustín de Morfi, Viaje de indios y diario del Nuevo México, México, Porrúa, 1980, p. 75.)
66 Genaro García, Documentos históricos mexicanos, México, 1910, II, pp. 15-206.
67 Procesosinquisitorial y militar seguidos a D. Miguel Hidalgo y Costilla, pp. 121-122. El testimonio de Bringas es valioso; estuvo inesperadamente en Dolores en marzo de 1809, examinó la biblioteca de Hidalgo y como obras prohibidas sólo halló las de Serry. Posteriormente Bringas se mostraría furibundo realista.
68 José Bravo Ugarte, Historia sucinta de Michoacán, México Jus, 1964, III, pp. 14-18.
69 Procesos... p. 284.
70 Ib., pp. 241-329.
71 Ib., p. 133.
72 El virrey Venegas lo atestiguaba: "El clero secular y regular de aquella ciudad (Valladolid), empezando por la mayor parte de los prebendados de su catedral, han apoyado las ideas revoltosas y disparatadas del cura Hidalgo, a quien tienen por un oráculo": José Bravo Ugarte, Temas históricos diversos, México, Jus. 1966, p. 108. Sobre nombres concretos de clérigos y frailes insurgentes, sin contar simpatizadores, Ib. pp. 81-100.
73 José María Miguel I. Vergés, Diccionario de insurgentes, México, Porrúa, 1980, p. 318.
74 Historia militar del general don José María Morelos sacada en lo conducente a ella de sus declaraciones recibidas de orden del virrey de México, cuando estuvo arrestado en la ciudadela de esta capital, México, Oficina del Águila, 1825, p. 6, reedición en Tres estudios sobre don José María Morelo y Pavón, prefacio "El Lic. don Carlos María Bustamante y don José María Morelos y Pavón" por Antonio Martínez Báez, México, UNAM, 1963.
75 Antonio Escobar, Universae theologiae moralis absque lite sententiae necnon controversae disquisitiones, Lyon, sumptibus Philippi Borde, Laurentii Arnaud, Petri, Borde et Guillielmi Barbier, 1663, t. VI, p. 132. Por esto y todo lo dicho, Hidalgo desde tiempo tenía "inclinación a la independencia": Procesos pp. 242 y 265.
76 Procesos... p. 243, Anteriormente, en el curso de la guerra, Hidalgo utilizó, aplicándolas al caudillaje de la insurgencia, las expresiones "autorizados por la voz común de la nación", "autorizado por mi nación", "electo por la mayor parte de los pueblos del reino", "nombrados por la nación mexicana para defender sus derechos" (Juan Hernández y Dávalos, Colección de documentos para la historia de la Guerra de Independencia, México, Imp. José María Sandoval, 5 vol. 1877-1882, I, pp. 119-120; II, p. 404). Este principio de la representación nacional, unido a la crítica de la tiranía, se aviene adecuadamente en las concepciones de la teología populista; y en principios también con las tesis rusonianas. Sin embargo, el sentido real que Hidalgo quiso dar a tales expresiones no puede alejarse de los esquemas arraigados en el cura teólogo. Ya Luis Villoro indica la posibilidad de "la corriente jurídica que arranca de Suárez": Las corrientes ideológicas en la época de la Independencia, en: Estudios de historia de la Filosofía en México, México, UNAM, 1973, pp. 220-221, nota 30.
77 Juan Hernández y Dávalos, op. cit., I, p. 190.
78 Véase nota 12.
79 Alamán tenía noticia acerca de la doctrina del regicidio, en cuanto achacada a los jesuitas (Lucas Alamán, Disertaciones, México, Jus, 1969, II, p. 235). Pero más claro y sugestivo es que su crítica a la primera insurgencia, a lo largo de toda la historia de Méjico, se condense en los males mayores que había causado, según su apreciación.
80 Fray Josef Ximeno, franciscano del colegio de la Santa Cruz de Querétaro, impugnando en abril de 1811 el manifiesto de Hidalgo contra la Inquisición (Juan Hernández y Dávalos, op. cit., II, p. 432. Traduje las expresiones latinas). Se admite también la posibilidad de una institución inmediatamente divina, en razón de algunos casos del Antiguo Testamento. Otro de los que usaron la pluma contra Hidalgo fue Manuel Alcayde y Gil. Para apoyar la doctrina de la obediencia a la autoridad legítima cita, entre otros, a Vitoria y al Abulense, autores citados por Suárez y que junto a este principio defienden la potestad mediata y sus consecuencias, asuntos que naturalmente conocía y ocultaba al atacar a Hidalgo (Juan Hernández y Dávalos, op. cit., III, p. 548. Francisco Suárez, Defensio fidei, libro III, capítulos II y III).
81 José Miranda, Las ideas y las instituciones políticas mexicanas, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1952. Posteriormente a las pistas indicadas por Giménez Fernández (nota 16), Miranda señala la tradición político-legal española, junto con el liberalismo gaditano, como "fondo teórico del pensamiento político mexicano" a la hora de la Independencia, suponiendo que la doctrina teológica tradicional "casi no hace acto de presencia", p. 272; en cambio, las ideas políticas francesas "constituyen en rigor la médula del pensamiento político", p. 276. Estos puntos de vista, aunados al desconocimiento de Hidalgo como teólogo, llevaron a Miranda a disociar a Hidalgo del grupo teológico, p. 292, e incluirlo, a falta de datos, en un "sector moderado" de la corriente liberal-democrática: pp. 314-315. Semejante opinión sustenta Miranda en trabajo posterior incluido en Vida colonial y labores de la Independencia, México, Secretaría de Educación Pública, 1972, pp. 221 y 231.
82 Desde luego los testimonios de los Procesos, particularmente el de fray Miguel de Bringas (nota 67) son significativos. Además, el testimonio de José Martín García de Carrasquedo en Juan Hernández y Dávalos, I, pp. 148-150. Ya Gabriel Méndez Plancarte notó la ausencia de los enciclopedistas en Hidalgo: op. cit. p. 169, y en pos de él Xavier Tavera Alfaro, "Dos asedios a Hidalgo", en Historia Mexicana, México, abr.-jun. 1955, IV, n. 4, p. 617. La propuesta de Hidalgo de establecer "un congreso que se componga de representantes de todas las ciudades, villas y lugares de este reino" (Procesos... p. 330), difícilmente responde a las tesis rusonianas, al menos directamente. Desde luego, porque se inscribe en la apología pública que el propio Hidalgo hizo frente a los ataques de la Inquisición; y además, porque el tipo de representación que propone, por "ciudades, villas y lugares" encaja con la tradición jurídica hispana, relacionada con la teología populista, aunque diferente de ella. Sin embargo, el término "congreso" sí trasluce un influjo de la modernidad ilustrada sobre Hidalgo, no tanto a través de teorías políticas cuanto por la realización seductora de los Estados Unidos de América, cuya "constitución federativa" sería el modelo de la mexicana para "vivir en la libertad de hombres" según el propio Hidalgo (Genaro García, Documentos históricos mexicanos, México, Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, 1910, VI, pp. 33 y 34). Es de advertir, empero, que tanto la propuesta de congreso como la de constitución federativa sólo aparecen después que Hidalgo toma como secretario al licenciado Ignacio Rayón. Más sugestiva es la noticia, no comprobada, de que Hidalgo leía el Código de Napoléon. (Roberto Ramos, Libros que leyó don Miguel Hidalgo y Costilla, Guanajuato, Imp. del Gobiero del Estado, 1953, p. 13.)
83 Claudio Fleury, Histoire ecclésiastique, editada por primera vez en 1691, circuló en Nueva España según las ediciones de París 1724 y 1750, Avignon 1777 y Nimes 1779. La base primordial sobre la cual descansan las acusaciones del proceso inquisitorial seguido a Hidalgo es, precisamente, la repetición e interpretación de varios pasajes de Fleury: Procesos... pp. 10, 16-17, 25, 53, 339-340. "Con rigor polémico que denuncia su habilidad en la dialéctica, con una serenidad majestuosa" Hidalgo rebatió las acusaciones ya preso en Chihuahua: Ernesto de la Torre Villar, "Hidalgo y Fleury" en Historia Mexicana, México, oct.-dic. 1953, vol. III, n. 4(10), pp. 211-212. Acerca de Jacobo Jacinto Serry, véase nota 62.
84 Dictionnaire de théologie catholique sous la direction de A. Vacant et E. Mangennot, continue sous celle de Mgr. E. Amann, París, 1941, XIV cols. 1957-1963; 1947, cols. 21-24.
85 Severo Maldonado, El Telégrafo de Guadalajara, cit. por Luis Castillo Ledón, Hidalgo: La vida del héroe, México, Cámara de Diputados 1972, II, p. 177. La obra aludida de Rameau lleva este nombre preciso: Nouveau systeme de musique thíorique (1726).
86 Las prohibiciones y procesos inquisitoriales seguidos a otras personas sobre lectura de libros heréticos y sediciosos, particularmente los de Rousseau, son prueba de ello. (José Miranda, Vida colonial y albores de la independencia, pp. 215-219.)
87 Procesos... p. 89; Juan Hernández y Dávalos, I.c.; Gabriel Méndez Plancarte, op. cit. pp. 166-168. También se le acusó de leer el Corán: Procesos... p. 31.
88 Juan Hernández y Dávalos, op. cit., I. pp. 149-150. En este lugar se halla el testimonio del amigo de Hidalgo, José Martín García de Carrasquedo, sobre los libros que leía el cura de Dolores. Corregidos nombres de autores y de obras, y éstas en su original, he aquí los datos relativos a los tres historiadores: Carlos Rollin (1661-1741), Histoire ancienne, 1730-1738; Claudio Francisco Javier Millot (1726-1785), Élements d'histoire générale, ancienne et moderne, 9 vol., París, 1772-1783; Francisco Gayot de Pitaval (1673-1743), Causes célebres et interessantes, París, 1734.
89 Antonio Genovesi (1712-1769), sacerdote, filósofo y economista. Además de escribir Lezioni di commercio di economia civile, Milán, 1786, fue autor de varias obras sobre metafísica y lógica, en que se muestra abierto a corrientes de la filosofía moderna buscando un eclecticismo con la enseñanza tradicional.
90 Los nombres correctos y originales son Declaratio cleri gallicani, 1682; Histoire des variations des Églises protestantes, 1688.
91 Juan Hernández y Dávalos, loc. cit.
92 Ramón Casáus, El Anti-Hidalgo. Cartas de un Dr. mexicano al Br. D. Miguel Hidalgo y Costilla, ex-cura de Dolores, ex-sacerdote de Cristo, ex-cristiano, ex-americano, ex-hombre y generalísimo capataz de salteadores y asesinos, en Juan Hernández y Dávalos, Colección de documentos para la historia de la Guerra de Independencia, II, pp. 624-695; Mariano Beristain, Diálogos entre Filópatro y Aceraio, ib. pp. 695-740; Fermín de Reygadas, El Aristarco, publicación semanaria refutandoel manifiesto del Sr. Hidalgo, ib. pp. 752-815. Los pasajes de estas obras en que se inculpa a Hidalgo de leer a los enciclopedistas han sido destacados por Juan Hernández Luna, Imágenes históricas de Hidalgo, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 1981, pp. 24, 133-135. Es de advertir, conforme a Hernández Luna, que el primero de los libelos reconoce la ciencia teológica de Hidalgo y su agudeza en el manejo de la lógica: ib, pp. 22-23. Más tarde, en 1814, Manuel Gorriño y Arduengo se hace eco de esta literatura, suponiendo que Hidalgo "dejó el Voltaire sobre su mesa, para enarbolar el estandarte de la impía rebelión". (Raúl Cardiel Reyes, Del modernismo al liberalismo. La filosofía de Manuel María Gorriño, México, UNAM, 1981, p. 230.)
93 El silencio de la Inquisición sobre el enciclopedismo de Hidalgo, desde que le inició proceso en 1800 hasta 1809, es elocuente. No fue sino hasta después de la insurrección cuando, jalando de los pelos las débiles acusaciones de ese tiempo anterior, se le declaró seguidor de una docena de herejías, y además "sospechoso de ateísmo y materialismo... sectario de la libertad francesa... libertino, sedicioso, cismático": Procesos... p. 129. Obviamente el fundamento de tal sospecha era el haberse lanzado a la insurrección, pero antes de ella, sólo se adujeron vagas suposiciones sobre su posible relación con el enciclopedismo: que Hidalgo "Favorece la libertad francesa: la desea (para) nuestros reinos; asegura el despotismo del gobierno monárquico"; Procesos... pp. 37 y 127. En cuanto a otras autoridades eclesiásticas, Abad y Queipo declaró a Hidalgo y a sus capitanes "perturbadores del orden público y perjuros y han incurrido en la excomunión" (esto último por atentar contra clérigos). Consideró también el movimiento de independencia como "efecto de la Revolución Francesa", punto que no se discute mientras no se tome exclusivamente, pues de él no se deduce que Hidalgo haya leído enciclopedistas... (Juan Hernández Luna, pp. 13 y 16). Hasta que la insurgencia se formalizó más bajo Morelos, Abad y Queipo citará a Rousseau, mas no precisamente como leído por Hidalgo. (José Miranda, Vida colonial y albores de la independencia, p. 230.) Finalmente, el arzobispo de México, Francisco Javier de Lizana y Beaumont, acusó a Hidalgo de soberbia luciferina y de ser emisario de Napoleón, esto último sin mayor especificación ni prueba (Juan Hernández Luna, loc. cit.).
94 Lorenzo de Zavala, Memoria de Gobierno, 20 de marzo de 1828, en Obras, México, Porrúa, 1976, p. 320.
95 Carlos Herrejón Peredo, Morelos. Vida preinsurgente y lecturas, Zamora, El Colegio de Michoacán, 1984, pp. 61-62.
96 Conjuro contra duendes, México, Alejandro Valdés, 1821. Reproducido por Francisco Morales, Clero y política en México (1767-1834), México, Secretaría de Educación Pública, 1975, pp. 150-151.
97 Esta propaganda se desató a raíz de la proclamación de Fernando VII y de los sucesos de Bayona, por medio de sermones, poesías y periódicos. La disposición de fidelidad al monarca aparece en los ofrecimientos de los csbildos novohispanos de ese tiempo. Pero es de notar que entre ello, independientemente del ayuntamiento de México, también se advierte con toda claridad la doctrina del contractualismo político según la tradición escolástica-jurídica: "El reinado en su origen y substancia viene del Ser Supremo, que dio al hombre el libre y recto juicio de la razón, el cual mediante, han elegido los pueblos en obsequio del bien público y para su mejor régimen, príncipes que los gobiernen, haciéndose de este modo la monarquía de derecho de gentes, como enseña el maestro Antonio Gómez sobre la ley cuarta de Toro. La exaltación al trono no conoce otras puertas legítimas que la elección o la sucesión, en doctrina del ilustrísimo Covarrubias, capítulo 1 de sus Cuestiones Prácticas. La segunda, esto es la sucesión, se ha adoptado en España por el consentimiento general del pueblo. Luego, sin su anuencia y voluntad, no puede el soberano mismo constituir otro rey sobre nosotros, que no provenga de la dinastía recibida por la nación" (el intendente y el ayuntamiento de Zacatecas, en: Guadalupe Nava Oteo, Cabildos de la Nueva España en 1808, México, Secretaría de Educación Pública, 1973, p. 72).
98 "Que se quite la máscara a la independencia, porque ya todos saben la suerte de nuestro Fernando VII." Morelos a Rayón, 2 de noviembre de 1812, en: Ernesto Lemoine Villicaña, Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época, México, UNAM, 1965, doc. 39.
99 Juan Hernández y Dávalos, op. cit., II, 799.
100 Procesos inquisitorial y militar seguidos a D. Miguel Hidalgo y Costilla, pp. 221-223.
101 Enrique Arreguín, Hidalgo en San Nicolás; documentos inéditos, Morelia, Fimax, 1956, p. 177. José María Luis Mora, México y sus revoluciones, México, Porrúa, 1965, III, pp. 20-28.
102 Procesos... pp. 234-236; 283-285; 220. Edmundo O'Gorman, en su discurso de ingreso a la Academia de la Historia percibió con agudeza la impresión alarmante de los conocidos de Hidalgo: 1964, p. 223.
103 José María Luis Mora, México y sus revoluciones, pp. 23-28. Abunda en este tema, con más documentación, Ernesto de la Torre Villar, "Hidalgo y las proclamas de Bonaparte", Boletín del Archivo General de la Nación, México, la serie, t. XVIII, n. 3, 1947.
104 Ib., pp. 232-233. José María Miguel I. Verges, op. cit., p. 20.
105 Virgilio, Eneida, I, v. 203. La intuición poética de Salvador Díaz Mirón destacó las lecturas épicas e históricas de Hidalgo:
Belígeras historias,
que leíste por útiles memorias
junto a moreras o arrimado a vides,
tuvieron en tus pugnas rica parte:
iban, como sirenas, a cantarte
¡laureles de famosos adalides!
("Al buen cura" en Ábside, México, abr.-jun. 1953, XVII, 2, núm. 132).
viernes, septiembre 15, 2006
jueves, septiembre 14, 2006
El IFE responde negativamente a nuestra petición de volver a contar los votos
Hace unas semanas, la revista Proceso nos convocó a los ciudadanos a contar por segunda ocasión los votos emitidos el pasado 2 de julio. Muchas personas respondimos de manera entusiasta a la convocatoria, incluyendo, me consta, a simpatizantes no sólo de la izquierda (como pudiera pensarse dada la tendencia de la revista), sino de todos los partidos.Desafortunadamente, el IFE dio respuesta negativa a nuestra petición. Nuestra, digo, y no sólo de Proceso, pues la revista no hizo sino recoger el reclamo de quienes, con base en argumentos muy precisos, algunos de los cuales he detallado en este blog, solicitábamos desde julio volver a contar los votos, de la misma forma en que se ha procedido en otros países cuando, como en el nuestro, la votación ha arrojado resultados cercanísimos entre los dos candidatos punteros.
A través de los siguientes textos, podemos recorrer la última fase de la andanza de Proceso y conocer los motivos que aduce el IFE para no sólo negarse a recontar los votos, sino para quemar las boletas (lo cual inevitablemente traslada nuestra memoria a 1988). En medio de estos acontecimientos, Felipe Calderón pretendió sumarse al reclamo ciudadano y le rogó al IFE no emprender la quema, ruego al cual el IFE dio la misma respuesta que a la Coalición por el Bien de Todos: las boletas deben ser destruidas; de esto publico una nota.
Sobre los motivos del IFE, recomiendo los dos artículos del politólogo Leo Zuckermann transcritos aquí. Para una crítica de los argumentos del IFE, ofrezco un texto del filósofo Enrique Dussel A.
Rechaza el IFE acceso a boletas electorales
Daniel Lizárraga
Proceso
7 de septiembre de 2006
Notifica a Proceso que serán destruidas una vez concluido el trabajo del TEPJF
México, D.F., 6 de septiembre (apro).- El Instituto Federal Electoral (IFE) rechazó que los ciudadanos puedan acceder a las boletas utilizadas en la elección para Presidente de la República, y anunció que éstas serán destruidas una vez concluido el trabajo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
En una notificación enviada a Proceso, la Secretaría Ejecutiva y el Comité de Información del IFE concluyeron que no hay posibilidad alguna de permitir el paso a los sitios en los cuales se resguardan los paquetes electorales, ni tampoco abrir los sobres con los votos.
Con base en la Ley Federal de Transparencia, el pasado 28 de julio, Proceso presentó un paquete de tres solicitudes de información. En dos de ellas, se demandaron copias de documentos oficiales elaborados por el IFE durante el pasado 2 de julio, y en otra se pidió acceso a las boletas para Presidente de la República, a fin de realizar un nuevo conteo independiente de los partidos, candidatos y organizaciones a fines.
El IFE aceptó entregar las actas de escrutinio y cómputo de las casillas, pero rechazó que cualquier ciudadano y los medios de comunicación puedan manejar las boletas.
La negativa del IFE gira, fundamentalmente, sobre dos ejes: los votos no son documentos públicos, y el Consejo General tiene la obligación de procesarlos, cuidarlos y después destruirlos.
Las boletas no se ajustan a la definición legal de documento de acuerdo con la Ley Federal de Transparencia y el Reglamento del IFE en materia de transparencia. Para que pueda convertirse en tal, necesariamente debería registrar actividades o facultades de los servidores públicos, argumentaron.
“Las boletas no son documentos jurídicamente hablando, sólo son la expresión material de la preferencia electoral de la ciudadanía votante. Las boletas registran la expresión popular del voto y esa expresión no puede calificarse como actividad o facultad del IFE y sus servidores públicos”, justificaron.
De esta manera, el IFE rompió el vínculo entre boletas y documentos públicos que lo hubiera obligado a permitir el acceso o, en su defecto, a clasificarlas como reservadas.
Por otra parte, señalan que el Cofipe regula la “inviolabilidad de los votos” y establece los casos excepcionales, extraordinarios y de última instancia para la apertura de los sobres, exclusivamente, en las sesiones de cómputo distrital.
En la negativa de acceso, el IFE agregó que no existe disposición alguna en el Cofipe que regule el acceso a las boletas fuera de los caso previstos.
“Sobre el destino de las boletas, el artículo 254 del Cofipe mandata su destrucción. Dicha destrucción es el acto que, por naturaleza, explica y demuestra la definitividad de las distintas etapas del proceso electoral. Una vez que el TEPJF resuelve los diversos recursos que recaen en el proceso electoral –dentro de los que se contempla el conteo de los votos que presentan dudas-- el proceso es definitivo. El TEPJF ya determinó que los materiales electorales no pueden tener ningún otro fin que aquel que establece la ley electoral”, añaden.
Para la Secretaría Ejecutiva y el Comité de Información del IFE, no existe razón alguna para interrumpir el resguardo, la inviolabilidad y la destrucción de las boletas, con excepción de un mandato judicial emanado del TEPJF.
El rechazo a la solicitud de información llegó a Proceso un día después de que la Sala Superior del TEPJF declaró presidente electo a Felipe Calderón.
Ahora, Proceso cuenta con 15 días hábiles para presentar un recurso de revisión ante el Comité de Información del IFE y, en caso de confirmarse la negativa, aún queda la posibilidad de recurrir al TEPJF.
Rechaza IFE solicitud de Calderón de preservar boletas
Francisco Reséndiz
El Universal
12 de septiembre de 2006
Luis Carlos Ugalde, presidente consejero del IFE, recuerda al presidente electo que la destrucción de la documentación electoral se contempla en el Cofipe desde 1990
El consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, respondió al presidente electo, Felipe Calderón Hinojosa, que procederá a la destrucción de las boletas utilizadas en la jornada comicial del pasado 2 de julio.
En una carta enviada esta misma noche al michoacano, Ugalde recuerda a Calderón que la destrucción de la documentación electoral se contempla en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) desde 1990.
Apunta: “Para que en el futuro el IFE pudiera ‘preservar’ las boletas electorales o darles un destino diferente al que está marcado pro el Cofipe, sería necesario que el Congreso de la Unión modificara el ordenamiento legal”, señala en la presidente del organismo en la misiva.
Agrega que para dar cumplimiento a lo establecido en la ley y proceder ala destrucción del material y documentación, el Consejo general del IFE debe, primero, aprobar un acuerdo para ese fin.
En dicho acuerdo –matiza Ugalde- se deberán establecer los tiempos y procedimientos para la destrucción del material ordenada por el Cofipe.
Hasta ahora el Consejo General no ha aprobado tal acuerdo, por lo que aún no están establecidas las fechas para cumplir esta obligación legal.
El consejero presidente destaca que el IFE rige su actuación con base en los principios constitucionales de certeza, legalidad, imparcialidad, objetividad e independencia.
“Por convicción democrática y por mandato de ley, compartimos el propósito de contribuir al entendimiento entre los mexicanos y ala confianza de los ciudadanos en las instituciones.
“Nuestro marco normativo señala expresamente las obligaciones del IFE respecto a las documentación electoral al final de cada proceso electoral.
En este sentido el término de ‘preservación’ que usted propone en su carta no figura en la legislación electoral actual para referirse al uso o destino de los materiales y documentación electoral”, abunda.
En el documento de dos cuartillas, Ugalde hace notar al presidente electo que el resguardo físico de los amteriales y documentación electoral tiene lugar en el lapso que va desde los actos preparatorios de la elección hasta el final previsto por la ley.
Cita que el artículo 254 del Cofipe señala que le IFE tiene la obligación de proceder ala destrucción de la documentación electoral “una vez concluido el proceso electoral”, además de que dicho ordenamiento, en su artículo 234, señala que deberá incluirse en la destrucción las boletas sobrantes inutilizadas, las que contengan votos válidos y los votos nulos para cada elección”.
¿Por qué sí deben publicarse las boletas?
Leo Zuckermann
Excélsior
11 de septiembre de 2006
Una democracia se construye en el tiempo por medio de la deliberación y resolución de distintos temas que van apareciendo en la agenda. La polémica y la discusión pública son fundamentales en un régimen democrático y eso lo hace superior a las dictaduras, donde una pequeña élite dirime y resuelve todo tipo de cuestiones. En México, estos años hemos visto la proliferación de distintas polémicas fascinantes. Hoy surge una más: ¿deben hacerse públicas las boletas electorales de la pasada elección presidencial?
Hay quienes piensan que sí y quienes consideran que no. Los argumentos de ambas partes tienen méritos. Presento, a continuación, los de quienes han solicitado al IFE (medios, académicos y organizaciones civiles) el acceso a las 42 millones de boletas, con un objetivo muy claro: realizar ellos el famoso recuento, voto por voto, casilla por casilla, para comprobar si hubo o no fraude.
La solicitud de estas personas se ha hecho con base en el artículo sexto constitucional y la Ley Federal de Transparencia (LFT), tomando en cuenta que la legislación electoral (el Cofipe) no prevé un mecanismo de acceso a los documentos correspondientes. Quienes quieren ver las boletas argumentan que la LFT prevalece sobre el Cofipe, ya que, con la resolución final e inatacable del TEPJF, el asunto ya no es de carácter electoral sino de transparencia. Si bien el Cofipe obliga al IFE a la inviolabilidad de los paquetes (es decir, no puede abrirlos a menos que exista una orden judicial), la inviolabilidad pierde sentido con la declaratoria de validez de la elección.
Para quienes quieren las boletas, puesto que ya hay Presidente electo, los paquetes se pueden abrir y los ciudadanos acceder a los votos que son documentos públicos, de acuerdo con los principios de la LFT, una de las legislaciones más trascendentales que se aprobaron durante este sexenio. Además, no se vulneraría el secreto del voto, pues no habría manera de identificar a las personas que emitieron cada sufragio.
El Cofipe, sin embargo, ordena la destrucción de los documentos electorales una vez concluido el proceso. Pero el Consejo General del IFE es el que decide la fecha para la destrucción de los materiales. Como no hay un plazo perentorio definido, se argumenta que el Instituto podría dar acceso a las boletas y luego destruirlas.
El IFE cuenta con un reglamento interno que tiene el mismo espíritu de la LFT, de promover la transparencia. Esta norma interna establece que en ningún caso la entrega de información estará condicionada a que se motive o justifique su utilización ni se requerirá demostrar interés alguno. Por lo tanto, desde un punto de vista legal, resulta irrelevante que se quiera las boletas para volver a contarlas. De hecho, muy probablemente se realizarían muchos recuentos, todos ellos sin ninguna validez jurídica, ya que el conteo oficial se realizó conforme a la Constitución y el Cofipe, que supuestamente transparentarían lo ocurrido. Así, quienes quieren las boletas argumentan que Felipe Calderón podría superar la sombra que le ha colgado el movimiento lopezobradorista de ser un Presidente espurio producto del fraude electoral (...).
¿Por qué no deben publicarse las boletas?
Leo Zuckermann
Excélsior
12 de septiembre de 2006
(...) (A continuación) expongo los (argumentos) de aquellos que consideran que no (deben hacerse públicas las boletas de la pasada elección presidencial).
En primer término, existe toda una controversia de cuál es la ley que aplica en esta materia, si la Federal de Transparencia o la electoral (el Cofipe). Ninguna de las dos facultan al IFE para permitir el acceso a las boletas. Sin embargo, de acuerdo con el reglamento interno de transparencia del IFE, cualquier ciudadano puede pedir documentos de ese Instituto para revisarlos. Pero, ¿son las boletas documentos públicos?
No, según el Comité de Información del IFE, debido a que las boletas no permiten valorar el desempeño del Instituto como sujeto obligado. Para entenderlo: la legislación de transparencia está diseñada con el fin de que un ciudadano pueda ver documentos y comprobar si la actuación de un órgano de gobierno fue buena o mala; puesto que con las boletas no se puede realizar esta valoración, entonces no es posible considerarlas documentos públicos.
El segundo argumento en contra de hacer públicas las boletas tiene que ver con el Cofipe, el cual ordena la destrucción del material electoral una vez terminado el proceso. En la práctica, esto ha ocurrido entre cuatro y ocho meses después de la conclusión de procesos electorales anteriores a 2006. La fecha es determinada por el Consejo General del IFE. Se entiende que, cuando el Tribunal notifica su sentencia definitiva e inatacable, no hay por qué seguir dándole vueltas al asunto: los paquetes (incluidas las boletas) siguen siendo inviolables y deben destruirse.
Hay un tercer argumento: los recuentos que se harían. En la práctica, al poder ver los 42 millones de votos, se le estaría dando la oportunidad a otros ciudadanos de volver a contarlos, lo cual vulneraría el sistema electoral mexicano, basado en el principio de que el cómputo lo hacen ciudadanos sorteados al azar, al final del día de los comicios, cuando hay incertidumbre del resultado final.
Hoy no sería el caso. Muchos recuentos tendrían la agenda de cuestionar el triunfo de Calderón y con toda seguridad serían manipulados en este sentido. Y es que no hay manera de asegurar la imparcialidad de los recuentos de los distintos solicitantes de las boletas.
Existe un último argumento en contra de dar las boletas y tiene que ver con la logística. Si son muchos quienes han pedido los votos, cómo se les podrían dar las 42 millones de papeletas. ¿En fotocopia o digitalizadas? ¿Cómo se identificaría la casilla de dónde provienen? ¿O se enseñarían en sesiones públicas en cada uno de los 300 distritos? ¿Quién asumiría el costo de todo el ejercicio?
He presentado los argumentos en favor y en contra de hacer públicas las boletas. Al final, será el Tribunal Electoral o la Suprema Corte los que dirimirán y van a decidir sobre el tema (ni siquiera queda claro cuál de estos dos órganos tendría la jurisdicción para resolver el caso). Mientras tanto, la polémica y el debate público continuarán. Qué bueno que así sea: que se escuchen los argumentos. Porque la discusión es, a final de cuentas, lo que le da vitalidad a una democracia institucional, como la nuestra, y lo que mejor la protege de quienes la desafían.
¿El voto es un documento público?
Enrique Dussel A.
La Jornada
12 de septiembre de 2006
Se ha juzgado que el voto no es jurídicamente un "documento público". Habría que reflexionar un poco sobre ambos términos: lo de "documento" y lo de "público". Nos situaremos en un nivel del sentido común y de la filosofía política, nivel que fundamenta el sentido jurídico del asunto.
Llamamos "documento" a un instrumento material en el cual se deja constancia de un momento subjetivo: una idea, decisión o intención. En el código de Hammurabi, hace unos 37 siglos en Babilonia, sobre la arcilla todavía mojada se escribía con un cincel en escritura cuneiforme la venta de una casa, por ejemplo. Dicha arcilla se cocía como un ladrillo y se guardaba en un archivo. Era un "documento" que probaba la existencia de la decisión y el hecho de la venta de una casa. El "documento" expresa externamente una voluntad subjetiva interna.
El voto, o mejor, la papeleta que expresa la voluntad ciudadana es el momento documental por excelencia de la vida política, más incluso que la Constitución. La Carta Magna es la ley fundamental creada por una Asamblea Constituyente, pero sus miembros fueron elegido por votos. Los votos constituyen a los constituyentes en cuanto tales. Y el poder delegado del pueblo es el "poder constituyente" que proclama una Constitución.
El voto indica el momento en que la voluntad subjetiva, íntima y secreta del ciudadano se expresa, se "aliena" (diría Hegel, en otro sentido que Marx), se "hace cosa": es la papeleta que junto a la totalidad de todas las papeletas o votos expresa la "voluntad del pueblo". Es entonces el "documento" más "sagrado" de todo sistema político, de lo político en cuanto tal. Es la última referencia "documental", probatoria, de la decisión instituyente de la comunidad política.
Ante la duda razonable sobre la suma de papeletas en una elección, jamás habría que destruir esos documentos probatorios. Por el contrario, el culpable de dolo sugerirá una pronta extinción de la prueba para borrar la posibilidad de que se pruebe el ilícito. En 1988 los que recomendaron la quema de papeletas probaron la culpabilidad de sus conciencias: si se archivan documentos de menor importancia no podrían aducir falta de espacio o incomodidad en conservar por un tiempo ese material. El que se sabe culpable apresura la desaparición de las pruebas.
Por otra parte, podría pensarse que la boleta no es un documento "público". Lo privado y lo público son dos modos de la intersubjetividad, ya que aun lo íntimo supone otros sujetos. Lo privado no es lo íntimo-solitario, ni lo público político es lo efectuado ostensiblemente a la vista de la comunidad. Una empresa "privada" comporta un acto visto por todos los miembros de la comunidad y no es "pública". Cuando hablamos de lo "público político" (en este caso el voto) se invoca lo ostensible, visible, constatable, pero en referencia a momentos (acciones, instituciones) de la sociedad política como un todo (en pocas palabras: en referencia al Estado, en sentido restringido o ampliado, a decir de Antonio Gramsci).
Acto políticamente público es promulgar una ley o imponer un castigo por incumplirla. Es este sentido, el voto o el instrumento -apretar un botón de computadora en Brasil o trazar una cruz en un papel impreso en México- que expresa la voluntad del ciudadano ¿es un documento público?
Pareciera que tal instrumento objetivo es el documento "público" por excelencia, en torno al cual todos los otros documentos públicos guardan una referencia de fundamentación ontológica. Es decir, ese documento público llamado voto es el documento sobre el cual los restantes documentos fundan el hecho de "ser públicos".
El voto es la expresión objetiva, absolutamente primera, por la que la voluntad del pueblo (la sede primigenia del poder en sí, que hemos llamado potentia en nuestra reciente obra 20 tesis de política, publicada en Siglo XXI) se desdobla, constituyéndose en una entidad objetiva, desde donde se despegarán todas las instituciones políticas que deberán ejercer delegadamente ese poder (lo que llamo la potestas).
En ese sentido, el voto es la mediación constitutiva de dichas instituciones, que podrán producir documentos "públicos". Lo "público" de todos los documentos de las instituciones públicas depende del voto que constituyó a los representantes que organizan y ejercen esas instituciones. El voto es el "documento público" que instituye lo público de todos los documentos públicos, políticos o jurídicos restantes.
Que un juez dicte sentencia sobre lo "no-público" del voto es haber desvirtuado el sentido de lo jurídico. Lo jurídico es un momento de lo político (un momento del sistema de legitimidad político, y por ello del estado de derecho), pero no puede negar lo "público" de un "documento" fundacional de todo derecho. El voto expresa el poder constituyente del pueblo.
Francisco Suárez, el gran filósofo político fundador del derecho moderno, expresa muy bien que la democracia podría definirse como un régimen natural, en cuanto a la decisión de adoptar una monarquía o una república aristocrática o democrática, y debe decidirse por el "consenso" de la comunidad, que actuaría antes de toda institucionalidad acordada. Por ello, la única forma de decidir sobre los momentos de lo "público" consiste en votar acerca de diversas posibilidades de acuerdo público. El voto, siendo la expresión ontológica primera que exterioriza la voluntad interior del ciudadano, es el primer momento público del campo político, y, si queda expresado en una papeleta, es el documento público por excelencia.
Destruir ese documento revela la conciencia torcida de una persona o institución. ¡Hay que guardar esos documentos para el juicio de las generaciones venideras; destruirlos es un crimen contra la comunidad política presente y futura!
miércoles, septiembre 13, 2006
México necesita nuevas elecciones para legitimar a su presidente
Arturo Jiménez
La Jornada
10 de septiembre de 2006
O hay una regresión política o se consolida la democracia, afirma Loïc Wacquant
El país tiene la oportunidad de reforzar los valores democráticos del mundo, considera
Desde hace una década el sistema político está desconectado de las demandas de la gente
Existe en México un impasse político -"que todos esperamos se pueda resolver por medios pacíficos"-, en el cual persisten dudas muy importantes sobre la transparencia de las elecciones del pasado 2 de julio, lo que hace temer que "si se mantiene el actual presidente electo podrían darse movimientos sociales muy fuertes".
La advertencia viene de Loïc Wacquant, sociólogo y antropólogo francés radicado en Estados Unidos, especialista en temas de la democracia y quien agrega que, por eso, independientemente de los tiempos oficiales, "quizá la mejor manera de reforzar la democracia mexicana sería pedir otras elecciones, a fin de eliminar cualquier duda y que el presidente electo sea muy legítimo".
Para Wacquant, México tiene hoy una oportunidad muy importante para reforzar los valores democráticos de todo el mundo, pero si Felipe Calderón se mantiene con base en una votación cuestionada, "arriesga debilitar la democracia en México, América Latina y el resto del mundo".
Wacquant, autor de libros como Entre las cuerdas, cuadernos etnográficos de un aprendiz de boxeador y, recientemente, coordinador de El misterio del ministerio. Pierre Bourdieu y la política democrática (Gedisa), señala en entrevista que "se pueden ver a Calderón y a (Andrés Manuel) López Obrador como dos maneras de defender la democracia en México.
"Lo cierto es que existe una oportunidad hoy en México que, paradójicamente, debido al conflicto, podría reforzar la dinámica de la democratización. Aunque también puede que se convierta en una regresión política y social. Es una coyuntura en la que hay que luchar para que las tendencias hacia la democratización se asienten."
Este investigador, que por primera vez visita México para participar en la Feria Internacional del Libro de Antropología, con el apoyo del Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos de la embajada de Francia en México, comenta:
"Hace ya más de una década que México está en una crisis protopolítica bastante importante, donde hay una desconexión cada vez más fuerte entre un sistema político que estaría girando solito, sobre sí mismo, y las demandas populares.
"Los políticos mexicanos quieren ser como los estadunidenses o europeos, ingresar a la modernidad política, imitando a Blair, Clinton, Jospin o Bush, tanto de izquierda como de derecha. Recurren a sus estrategias políticas, haciendo uso de los sondeos, de marketing, recurriendo a los expertos, a las campañas de medios.
"Es decir, están jugando una especie de juego que cada vez más es de especialistas, que solamente hablan con sí mismos, con otros políticos o medios de comunicación, perdiendo el contacto con la gente común. Eso es cierto también en Brasil y en muchos otros países.
"Queriendo imitar a los políticos del primer mundo, están profundizando su desconexión con la gente común. Entonces, la esfera política evoluciona más y más en su propio mundo, como un planeta perdido. Pero la sociedad grita: ¡Y nosotros qué! ¿Cuándo nos van a hacer caso?"
Ambigüedad de los medios
Wacquant menciona además el factor de los medios de comunicación."En el caso México, así como en Francia, Estados Unidos o cualquier país, los medios juegan un papel bastante ambiguo y los estudios empíricos muestran que por lo general son muy sesgados, presentando una visión interesada de la lucha, queriendo dar los elementos para hacer creer a la gente que una cosa, o la otra, es justa. Por ejemplo: o los sondeos, o las manifestaciones.
"Entonces, debido a los medios de comunicación la gente, efectivamente, puede empezar a pensar: ah, sí es cierto, los sondeos tienen la razón, o que la tienen las manifestaciones.
"Indirectamente, los medios pueden decidir dando la idea de que solamente observan, cuando en verdad contribuían a coproducir la realidad política. Así que los medios tienen una responsabilidad histórica muy grande."
Loïc Wacquant reflexiona sobre la naturaleza de la democracia: "Como bien decía Bourdieu y otros teóricos, la democracia es un movimiento, siempre vamos a estar en un impasse de democratización con fuerzas que luchan en contra y que proponen formas distintas y rivales de democratización."
-Como sociólogo, ¿le dice algo manifestaciones masivas hasta de más de 2 millones de mexicanos denunciando fraude electoral?
-Por un lado, hay que acreditarlo a la gente que se manifestó, ya que con eso muestran su apego a los valores democráticos. Y esto demuestra que si tanta gente está en la calle es que sí hay un problema.
La Jornada
10 de septiembre de 2006
O hay una regresión política o se consolida la democracia, afirma Loïc Wacquant
El país tiene la oportunidad de reforzar los valores democráticos del mundo, considera
Desde hace una década el sistema político está desconectado de las demandas de la gente
Existe en México un impasse político -"que todos esperamos se pueda resolver por medios pacíficos"-, en el cual persisten dudas muy importantes sobre la transparencia de las elecciones del pasado 2 de julio, lo que hace temer que "si se mantiene el actual presidente electo podrían darse movimientos sociales muy fuertes".
La advertencia viene de Loïc Wacquant, sociólogo y antropólogo francés radicado en Estados Unidos, especialista en temas de la democracia y quien agrega que, por eso, independientemente de los tiempos oficiales, "quizá la mejor manera de reforzar la democracia mexicana sería pedir otras elecciones, a fin de eliminar cualquier duda y que el presidente electo sea muy legítimo".
Para Wacquant, México tiene hoy una oportunidad muy importante para reforzar los valores democráticos de todo el mundo, pero si Felipe Calderón se mantiene con base en una votación cuestionada, "arriesga debilitar la democracia en México, América Latina y el resto del mundo".
Wacquant, autor de libros como Entre las cuerdas, cuadernos etnográficos de un aprendiz de boxeador y, recientemente, coordinador de El misterio del ministerio. Pierre Bourdieu y la política democrática (Gedisa), señala en entrevista que "se pueden ver a Calderón y a (Andrés Manuel) López Obrador como dos maneras de defender la democracia en México.
"Lo cierto es que existe una oportunidad hoy en México que, paradójicamente, debido al conflicto, podría reforzar la dinámica de la democratización. Aunque también puede que se convierta en una regresión política y social. Es una coyuntura en la que hay que luchar para que las tendencias hacia la democratización se asienten."
Este investigador, que por primera vez visita México para participar en la Feria Internacional del Libro de Antropología, con el apoyo del Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos de la embajada de Francia en México, comenta:
"Hace ya más de una década que México está en una crisis protopolítica bastante importante, donde hay una desconexión cada vez más fuerte entre un sistema político que estaría girando solito, sobre sí mismo, y las demandas populares.
"Los políticos mexicanos quieren ser como los estadunidenses o europeos, ingresar a la modernidad política, imitando a Blair, Clinton, Jospin o Bush, tanto de izquierda como de derecha. Recurren a sus estrategias políticas, haciendo uso de los sondeos, de marketing, recurriendo a los expertos, a las campañas de medios.
"Es decir, están jugando una especie de juego que cada vez más es de especialistas, que solamente hablan con sí mismos, con otros políticos o medios de comunicación, perdiendo el contacto con la gente común. Eso es cierto también en Brasil y en muchos otros países.
"Queriendo imitar a los políticos del primer mundo, están profundizando su desconexión con la gente común. Entonces, la esfera política evoluciona más y más en su propio mundo, como un planeta perdido. Pero la sociedad grita: ¡Y nosotros qué! ¿Cuándo nos van a hacer caso?"
Ambigüedad de los medios
Wacquant menciona además el factor de los medios de comunicación."En el caso México, así como en Francia, Estados Unidos o cualquier país, los medios juegan un papel bastante ambiguo y los estudios empíricos muestran que por lo general son muy sesgados, presentando una visión interesada de la lucha, queriendo dar los elementos para hacer creer a la gente que una cosa, o la otra, es justa. Por ejemplo: o los sondeos, o las manifestaciones.
"Entonces, debido a los medios de comunicación la gente, efectivamente, puede empezar a pensar: ah, sí es cierto, los sondeos tienen la razón, o que la tienen las manifestaciones.
"Indirectamente, los medios pueden decidir dando la idea de que solamente observan, cuando en verdad contribuían a coproducir la realidad política. Así que los medios tienen una responsabilidad histórica muy grande."
Loïc Wacquant reflexiona sobre la naturaleza de la democracia: "Como bien decía Bourdieu y otros teóricos, la democracia es un movimiento, siempre vamos a estar en un impasse de democratización con fuerzas que luchan en contra y que proponen formas distintas y rivales de democratización."
-Como sociólogo, ¿le dice algo manifestaciones masivas hasta de más de 2 millones de mexicanos denunciando fraude electoral?
-Por un lado, hay que acreditarlo a la gente que se manifestó, ya que con eso muestran su apego a los valores democráticos. Y esto demuestra que si tanta gente está en la calle es que sí hay un problema.
martes, septiembre 12, 2006
Calderón no podrá quitarse la sombra de la duda
Uno propone y Satanás dispone; si no me creen, vean lo que pasó con nuestros votos. El caso es que no he encontrado el tiempo necesario para redactar algo que merezca leerse. Hay que tener cierto pudor para sacar a la luz lo que uno escribe. Prefiero, por ahora, compartir con ustedes estos párrafos que encontré entre los archivos de la revista Proceso. ¿Será posible para Felipe Calderón arrojar lejos de sí la sombra que arrastra; quiero decir: la sombra que nos dice todo el tiempo que no es él el ganador de estas elecciones? ¿Y cómo va a lograrlo si se nos impide a los ciudadanos acceder a los votos para volver a contarlos?
WOLA: Calderón no podrá quitarse la sombra de la duda
J. Jesús Esquivel
Proceso
6 de septiembre de 2006
La decisión del TEPJF le arrebató una oportunidad valiosa a la democracia mexicana para validar la elección, señala
Washington, 5 de septiembre (apro).- Felipe Calderón Hinojosa, asumirá la Presidencia de México pero no podrá quitarse de encima la sombra de la duda sobre su legitimidad en el poder, debido a que su designación la hizo el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sin realizar un recuento total de los votos que le hubieran dado validez a su elección, afirmó la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).
“Bajo las circunstancias actuales, Felipe Calderón asume la Presidencia bajo la sombra de la duda, y México permanecerá acechado por 1988 y el espectro de más de 70 años del gobierno de un sólo partido”, sostuvo Joy Olson, directora ejecutiva de WOLA.
Esta organización no gubernamental dedicada a la defensa de los derechos humanos, la democracia y la justicia social y económica en América Latina, enfatizó que la decisión de los siete jueces del TEPJF “le arrebató una oportunidad valiosa” a la democracia mexicana de aclarar las dudas sobre la validez de las elecciones presidenciales.
En un documento titulado “Elecciones en México: Oportunidades perdidas y nuevos retos”, WOLA sostiene que el TEPJF tenía en su manos la herramienta para fortalecer el proceso electoral mexicano y eliminar las dudas que se abrieron sobre la integridad de los comicios del pasado domingo 2 de julio; y que no era otra cosa más que ordenar un recuento total de los votos emitidos por los electores.
“Desafortunadamente, estas elecciones han dañado la confianza de los mexicanos en el proceso electoral”, indicó, por su parte, Maureen Meyer, analista de WOLA para México y Centroamérica.
“Aquellos que ven estas protestas como meras inconveniencias, están perdiendo de vista el punto central. Los manifestantes creen que estas elecciones fueron fraudulentas y que a Andrés Manuel López Obrador le robaron la elección”, señaló Olson, en alusión a los plantones que mantienen en la capital mexicana los partidarios de la coalición Por el Bien de Todos.
“La experiencia histórica, muchas veces personal, con elecciones pasadas que fueron robadas, le agrega a estos sentimientos”, acotó Olson.
En su crítica WOLA no se olvidó del IFE y arremetió contra éste, sobre todo por lo que considera como su “falta en regular adecuadamente las campañas presidenciales y su fracaso en comunicar claramente los resultados preliminares la noche de las elecciones”.
Respecto a los retos que le esperan a Felipe Calderón, WOLA apuntó que primero deberá “restaurar la credibilidad de las instituciones electorales, reanudando el debate sobre formas electorales y estableciendo mecanismos claros para resolver elecciones cerradas”.
Destacó, además, que lo más urgente es “confrontar el hecho de que hay una creciente división en México entre los ricos y los pobres; y entre aquellos que se sienten adecuadamente representados por la elite política mexicana y aquellos que se sienten excluidos del proceso”.
WOLA: Calderón no podrá quitarse la sombra de la duda
J. Jesús Esquivel
Proceso
6 de septiembre de 2006
La decisión del TEPJF le arrebató una oportunidad valiosa a la democracia mexicana para validar la elección, señala
Washington, 5 de septiembre (apro).- Felipe Calderón Hinojosa, asumirá la Presidencia de México pero no podrá quitarse de encima la sombra de la duda sobre su legitimidad en el poder, debido a que su designación la hizo el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sin realizar un recuento total de los votos que le hubieran dado validez a su elección, afirmó la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).
“Bajo las circunstancias actuales, Felipe Calderón asume la Presidencia bajo la sombra de la duda, y México permanecerá acechado por 1988 y el espectro de más de 70 años del gobierno de un sólo partido”, sostuvo Joy Olson, directora ejecutiva de WOLA.
Esta organización no gubernamental dedicada a la defensa de los derechos humanos, la democracia y la justicia social y económica en América Latina, enfatizó que la decisión de los siete jueces del TEPJF “le arrebató una oportunidad valiosa” a la democracia mexicana de aclarar las dudas sobre la validez de las elecciones presidenciales.
En un documento titulado “Elecciones en México: Oportunidades perdidas y nuevos retos”, WOLA sostiene que el TEPJF tenía en su manos la herramienta para fortalecer el proceso electoral mexicano y eliminar las dudas que se abrieron sobre la integridad de los comicios del pasado domingo 2 de julio; y que no era otra cosa más que ordenar un recuento total de los votos emitidos por los electores.
“Desafortunadamente, estas elecciones han dañado la confianza de los mexicanos en el proceso electoral”, indicó, por su parte, Maureen Meyer, analista de WOLA para México y Centroamérica.
“Aquellos que ven estas protestas como meras inconveniencias, están perdiendo de vista el punto central. Los manifestantes creen que estas elecciones fueron fraudulentas y que a Andrés Manuel López Obrador le robaron la elección”, señaló Olson, en alusión a los plantones que mantienen en la capital mexicana los partidarios de la coalición Por el Bien de Todos.
“La experiencia histórica, muchas veces personal, con elecciones pasadas que fueron robadas, le agrega a estos sentimientos”, acotó Olson.
En su crítica WOLA no se olvidó del IFE y arremetió contra éste, sobre todo por lo que considera como su “falta en regular adecuadamente las campañas presidenciales y su fracaso en comunicar claramente los resultados preliminares la noche de las elecciones”.
Respecto a los retos que le esperan a Felipe Calderón, WOLA apuntó que primero deberá “restaurar la credibilidad de las instituciones electorales, reanudando el debate sobre formas electorales y estableciendo mecanismos claros para resolver elecciones cerradas”.
Destacó, además, que lo más urgente es “confrontar el hecho de que hay una creciente división en México entre los ricos y los pobres; y entre aquellos que se sienten adecuadamente representados por la elite política mexicana y aquellos que se sienten excluidos del proceso”.
jueves, septiembre 07, 2006
México: ¡no te rajes!
Soy un pésimo estudiante autodidacta de temas computacionales. Aquí me tienen batallando con Blogger, aprendiendo dos o tres cosillas; de haber sabido esas dos o tres cosillas no habría cometido un par de errores antier, pero, bueh, nada que no tenga remedio.
Quisiera en este nuevo espacio reducir la cantidad de artículos y notas tomados de periódicos y revistas; mi meta es que la mayor parte de las entradas ("posts") me tengan como autor.
La sección de comentarios está abierta para que ustedes hagan cambiar el curso de la nave. Las discusiones que ustedes susciten nos ayudarán a quienes confluyamos en este blog a entender mejor a los que sostienen posiciones contrarias a las nuestras. Cada comentario es el testimonio de un año tenso y difícil que, pese a todo, tuvo una buena consecuencia: los ciudadanos comunes y corrientes volvimos a interesarnos por la cosa pública.
Inicio, pues, el blog. Y lo hago con una reflexión sobre el papel de los blogs en las campañas electorales mexicanas. La periodista venezolana Khabiria tuvo a bien publicar este texto mío en su bitácora hace ya dos meses. Lo presento por primera vez aquí, ligeramente modificado.
México: ¡no te rajes!
Publicado originalmente en el blog de Khabiria
6 de julio de 2006
En México ha tenido lugar un fenómeno periodístico del que no sé si exista alguna similitud en Venezuela: los blogs.
Los dos blogs más visitados de mi país, Sendero del Peje y Sendero de Fecal, giran en torno al asunto de las elecciones, y ambos tienen una clara tendencia partidista; apoyan al candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador. Reciben decenas de miles de visitas diarias y su impacto en la opinión pública es notorio, pese a ser difícil de medir. Mucha gente confía más en ellos que en los tradicionales medios de comunicación debido a un factor muy fácil de entender: la información del blog es aportada directamente por los ciudadanos. En cambio, la televisión se encuentra sumamente desacreditada en México. Los mexicanos nos la pasamos viendo televisión, pero no confiamos en lo que nos dice. Los blogs permiten a la gente dar a conocer ella misma las noticias que no encuentran otro medio de difusión. De hecho, uno de los periódicos mexicanos más importantes, La Jornada, ha debido tramar contacto con los autores de ambas bitácoras, pues fue lo suficientemente inteligente para apreciar su importancia.
A Sendero del Peje y Sendero de Fecal (FeCal es el anagrama burlón del candidato oficialista, Felipe Calderón) han llegado contribuciones valiosísimas de -por citar lo reciente- científicos de la Universidad Nacional y otras instituciones que han demostrado mediante modelos estadísticos la imposibilidad de que el Programa de Resultados Preliminares (PREP, que es un programa de conteo rápido) del Instituto Federal Electoral (IFE) refleje la voluntad ciudadana.
Los cómputos distritales que se emprendieron el día de hoy (4 de julio) tampoco son confiables; aunque desempeñaron un buen papel los funcionarios de casilla (ciudadanos que el IFE selecciona al azar), se han registrado muchísimas irregularidades, como la detección de papelería electoral (incluyendo boletas de voto) en basureros públicos, amedrentamiento de votantes, compra de votos, actas firmadas bajo protesta, etc.
Esto es decepcionante porque el actual partido en el poder (Partido Acción Nacional, PAN) luchó durante casi 60 años para que sus victorias electorales fueran reconocidas por el anterior gobierno, encabezado durante 7 décadas por el Partido Revolucionario Institucional (PRI): el PAN está repitiendo la actuación de su alguna vez enemigo PRI.
Dado que la política económica del PAN y de los últimos sexenios del PRI es idéntica y no ha conducido a la mejoría del nivel de vida de los mexicanos, la izquierda, representada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), constituye una esperanza para muchos, entre los cuales me cuento. Las encuestas de salida dieron como ganador a López Obrador, pero sus simpatizantes tememos que, mediante artimañas de diversos tipos, el PAN no le permita llegar a la presidencia. Y eso desembocaría en la violencia.
Lo único que podría detener el estallido de violencia es atender la solicitud del PRD de abrir los paquetes electorales para volver a contar voto por voto, todos los votos; pero el IFE se niega, aduciendo falta de motivos suficientes.
En esto es en lo que voy. Estoy sumamente preocupado. Si algo mantiene mi esperanza de que no se permitirá consumar un fraude es justamente la presencia de la prensa extranjera en mi país, el interés de los extranjeros en la situación nacional. Por eso quise darte a conocer mi visión del panorama político mexicano.
Quisiera en este nuevo espacio reducir la cantidad de artículos y notas tomados de periódicos y revistas; mi meta es que la mayor parte de las entradas ("posts") me tengan como autor.
La sección de comentarios está abierta para que ustedes hagan cambiar el curso de la nave. Las discusiones que ustedes susciten nos ayudarán a quienes confluyamos en este blog a entender mejor a los que sostienen posiciones contrarias a las nuestras. Cada comentario es el testimonio de un año tenso y difícil que, pese a todo, tuvo una buena consecuencia: los ciudadanos comunes y corrientes volvimos a interesarnos por la cosa pública.
Inicio, pues, el blog. Y lo hago con una reflexión sobre el papel de los blogs en las campañas electorales mexicanas. La periodista venezolana Khabiria tuvo a bien publicar este texto mío en su bitácora hace ya dos meses. Lo presento por primera vez aquí, ligeramente modificado.
México: ¡no te rajes!
Publicado originalmente en el blog de Khabiria
6 de julio de 2006
En México ha tenido lugar un fenómeno periodístico del que no sé si exista alguna similitud en Venezuela: los blogs.
Los dos blogs más visitados de mi país, Sendero del Peje y Sendero de Fecal, giran en torno al asunto de las elecciones, y ambos tienen una clara tendencia partidista; apoyan al candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador. Reciben decenas de miles de visitas diarias y su impacto en la opinión pública es notorio, pese a ser difícil de medir. Mucha gente confía más en ellos que en los tradicionales medios de comunicación debido a un factor muy fácil de entender: la información del blog es aportada directamente por los ciudadanos. En cambio, la televisión se encuentra sumamente desacreditada en México. Los mexicanos nos la pasamos viendo televisión, pero no confiamos en lo que nos dice. Los blogs permiten a la gente dar a conocer ella misma las noticias que no encuentran otro medio de difusión. De hecho, uno de los periódicos mexicanos más importantes, La Jornada, ha debido tramar contacto con los autores de ambas bitácoras, pues fue lo suficientemente inteligente para apreciar su importancia.
A Sendero del Peje y Sendero de Fecal (FeCal es el anagrama burlón del candidato oficialista, Felipe Calderón) han llegado contribuciones valiosísimas de -por citar lo reciente- científicos de la Universidad Nacional y otras instituciones que han demostrado mediante modelos estadísticos la imposibilidad de que el Programa de Resultados Preliminares (PREP, que es un programa de conteo rápido) del Instituto Federal Electoral (IFE) refleje la voluntad ciudadana.
Los cómputos distritales que se emprendieron el día de hoy (4 de julio) tampoco son confiables; aunque desempeñaron un buen papel los funcionarios de casilla (ciudadanos que el IFE selecciona al azar), se han registrado muchísimas irregularidades, como la detección de papelería electoral (incluyendo boletas de voto) en basureros públicos, amedrentamiento de votantes, compra de votos, actas firmadas bajo protesta, etc.
Esto es decepcionante porque el actual partido en el poder (Partido Acción Nacional, PAN) luchó durante casi 60 años para que sus victorias electorales fueran reconocidas por el anterior gobierno, encabezado durante 7 décadas por el Partido Revolucionario Institucional (PRI): el PAN está repitiendo la actuación de su alguna vez enemigo PRI.
Dado que la política económica del PAN y de los últimos sexenios del PRI es idéntica y no ha conducido a la mejoría del nivel de vida de los mexicanos, la izquierda, representada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), constituye una esperanza para muchos, entre los cuales me cuento. Las encuestas de salida dieron como ganador a López Obrador, pero sus simpatizantes tememos que, mediante artimañas de diversos tipos, el PAN no le permita llegar a la presidencia. Y eso desembocaría en la violencia.
Lo único que podría detener el estallido de violencia es atender la solicitud del PRD de abrir los paquetes electorales para volver a contar voto por voto, todos los votos; pero el IFE se niega, aduciendo falta de motivos suficientes.
En esto es en lo que voy. Estoy sumamente preocupado. Si algo mantiene mi esperanza de que no se permitirá consumar un fraude es justamente la presencia de la prensa extranjera en mi país, el interés de los extranjeros en la situación nacional. Por eso quise darte a conocer mi visión del panorama político mexicano.
miércoles, septiembre 06, 2006
Los mexicanos no queremos a Felipe Calderón como presidente
El cínico publicista norteamericano Dick Morris, junto al corrupto funcionario mexicano Camilo Mouriño, impusieron un estilo de campaña electoral basado en el odio, el temor y la difamación del adversario político.
Tales mañas no fueron suficientes para que el candidato oficialista Felipe Calderón (FeCal) ganara el voto popular, y los conservadores han tenido que aprovechar todos los huecos e insuficiencias legales para nombrar a FeCal presidente de México.
No obstante, México ha dado prueba en los campos y en las calles de que no quiere dejar su destino en manos de tan repugnante personaje.
Expresa tu indignación y tu repudio hacia Felipe Calderón en el nuevo blog
EL PEDOTE DE FECAL
http://elpedotedefecal.blogspot.com
"Felipe Calderón, presidente del odio", caricatura de José Hernández
Tales mañas no fueron suficientes para que el candidato oficialista Felipe Calderón (FeCal) ganara el voto popular, y los conservadores han tenido que aprovechar todos los huecos e insuficiencias legales para nombrar a FeCal presidente de México.
No obstante, México ha dado prueba en los campos y en las calles de que no quiere dejar su destino en manos de tan repugnante personaje.
Expresa tu indignación y tu repudio hacia Felipe Calderón en el nuevo blog
EL PEDOTE DE FECAL
http://elpedotedefecal.blogspot.com
"Felipe Calderón, presidente del odio", caricatura de José Hernández
martes, septiembre 05, 2006
El pedote de FeCal
5 de septiembre del año de (des) gracia de 2006. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación proclama presidente de México al ciudadano Felipe Calderón, mejor conocido como FeCal.
Con esta misma fecha doy inicio a El pedote de FeCal (http://elpedotedefecal.blogspot.com). Este blog pretende revisar los acontecimientos de la vida política de nuestro país, principalmente aquellos que tengan como protagonista al mentado FeCal, quien, con base en una sucia campaña, consiguió poner a medio país en su contra.
Yo soy parte de ese medio país que no quiere a FeCal como presidente; ese medio país destrozado por Calderón, Vicente Fox y Dick Morris. Para mala suerte de Calderón, la mitad del país que lo repudia no se quedará callada.
El pedote de FeCal es recipiente de todos los archivos del blog Erat Hora (http://erathora.blogspot.com) anteriores a esta fecha; incluyo no sólo las entradas, sino los comentarios que los visitantes hicieron a aquel blog desde abril. Dedicaré Erat Hora a la literatura, porque así lo ordena Érato, que ha tolerado por demasiado tiempo mi desobediencia; y vertiré, en este nuevo blog que hoy presento, mis opiniones políticas.
Perdón, oh Érato, pero, FeCal, te lo has ganado: ¡chingas a tu madre!
Amable lector, si deseas mentárnosla a FeCal o a mí, visita...
EL PEDOTE DE FECAL
http://elpedotedefecal.blogspot.com
Con esta misma fecha doy inicio a El pedote de FeCal (http://elpedotedefecal.blogspot.com). Este blog pretende revisar los acontecimientos de la vida política de nuestro país, principalmente aquellos que tengan como protagonista al mentado FeCal, quien, con base en una sucia campaña, consiguió poner a medio país en su contra.
Yo soy parte de ese medio país que no quiere a FeCal como presidente; ese medio país destrozado por Calderón, Vicente Fox y Dick Morris. Para mala suerte de Calderón, la mitad del país que lo repudia no se quedará callada.
El pedote de FeCal es recipiente de todos los archivos del blog Erat Hora (http://erathora.blogspot.com) anteriores a esta fecha; incluyo no sólo las entradas, sino los comentarios que los visitantes hicieron a aquel blog desde abril. Dedicaré Erat Hora a la literatura, porque así lo ordena Érato, que ha tolerado por demasiado tiempo mi desobediencia; y vertiré, en este nuevo blog que hoy presento, mis opiniones políticas.
Perdón, oh Érato, pero, FeCal, te lo has ganado: ¡chingas a tu madre!
Amable lector, si deseas mentárnosla a FeCal o a mí, visita...
EL PEDOTE DE FECAL
http://elpedotedefecal.blogspot.com
Difícil pensar que no hubo fraude
Podemos prever cuál será la decisión que tomará hoy el Tribunal que estudió los resultados de nuestras elecciones, las impugnaciones que se les hicieron y las condiciones por las cuales se desarrollaron. Me parece más interesante presentar dos notas que deshacen el consenso internacional sobre la supuesta limpieza de nuestras elecciones.
La primera es de La Jornada (gracias, Hildebrando).
Difícil pensar que no hubo fraude: expertos en EU
La Jornada
3 de septiembre de 2006
El Centro de Investigación Económica y Política (Center for Economic and Policy Research, CEPR), con sede en Washington, conformado por economistas, en su mayoría estadunidenses, realizó un análisis de los datos publicados en la página de Internet del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), en los que encontró que tras el recuento de más de 11 mil casillas "hay una reducción significativa de votos" para el candidato presidencial panista, Felipe Calderón.
Ese centro de estudios tomó una muestra de mil 706 casillas, 14.4 por ciento de las casi 12 mil que el TEPJF ordenó recontar, y encontró que el panista sufre una pérdida de mil 362 votos, mientras el candidato de la coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, gana 77.
El director adjunto del CEPR, Mark Weisbrot, consideró que ese análisis comprueba que el resultado de la elección presidencial "es inexplicablemente parcial".
Patrick McElwee, del equipo de investigadores del CEPR, afirmó que el resultado de la muestra debe analizarse para replantear el conteo de los sufragios. "No podemos asegurar que hubo un fraude, pero es muy difícil pensar en otra explicación."
El análisis de esta agrupación internacional podrá consultarse a partir del lunes en la página www.cepr.net, o en la siguiente liga: http://www.cepr.net/publications/mexico_discrepancies_2006_08.pdf.
Tomé la segunda nota (en inglés) del sitio de internet oficial del CEPR.
CEPR adds up available recount data, finds significant vote reduction for Calderón
Center for Economic and Policy Research
September 2, 2006
Result Could Explain Electoral Authorities' Reluctance to Release Recount Data
The Center for Economic and Policy Research (CEPR) has found a significant loss of votes for PAN presidential candidate Felipe Calderón in a sample of recounted ballots.
Adding up the numbers for 1,706 ballot boxes (casillas) shows a loss of 1,362 votes for Felipe Calderón. Andrés Manuel López Obrador of the PBT shows a gain of 77 votes.
"This is inexplicably one-sided, with Calderón losing votes but López Obrador not losing any," said CEPR Co-Director Mark Weisbrot. "It is also a significant percentage of votes in an election this close."
The 1,362 votes lost by Calderón represent 0.54 percent of his votes in these ballot boxes.
The result for the whole group of recounted ballot boxes would likely show a similar percentage, since the above ballot box totals were chosen randomly from the documents posted on the Electoral Tribunal of the Federal Judiciary (TEPJF) web site. The ballot box totals compiled by CEPR comprise 14.4 percent of the 11,839 ballot boxes that were recounted.
The Center for Economic and Policy Research (CEPR) has been searching through many thousands of pages in 375 documents [www.trife.org.mx (see "Últimas sentencias dictadas")] released over the past week by the TEPJF, for numbers on the recount conducted by the TEPJF from August 9 to August 13. The process is laborious but most of the results appear to be buried in these documents.
In other words, the full recount results might be available but it takes several days of research to find and compile the numbers for 11,839 ballot boxes scattered among many thousands of pages of documents.
Although the recount was completed nearly three weeks ago, the TEPJF has refused to release the numbers showing how the candidates' vote totals were changed by the recount. This contrasts sharply to the procedure followed for the preliminary and second vote tallies in July, when the results were made public immediately.
"This certainly casts doubt on the electoral authorities' decision to reject a full recount," said Weisbrot. "And it makes the TEPJF's decision not to release the recounted vote totals look even worse."*
See also CEPR's most recent paper examining the "adding up" errors in the vote count: http://www.cepr.net/publications/mexico_discrepancies_2006_08.pdf
*Last Monday the TEPJF released the results of its annulment of 237,736 votes; many press accounts mistakenly reported these numbers as the results of the recount, which they were not. The ballot boxes where votes were annulled are not the same as those which were recounted. See http://www.trife.org.mx/consultas/boletines/archivos/079-2006.html
La nota dice, en resumen, que, a partir de los mismos resultados del recuento parcial ordenado por el TRIFE y publicados en la página de internet del Tribunal, el CEPR encuentra inexplicable (de ahí la sospecha de fraude) la pérdida relativamente grande de votos para Felipe Calderón junto al hecho de que Andrés Manuel López Obrador no pierde votos.
Mark Weisbrot fue entrevistado por el canal de televisión Democracy Now. Presento la entrevista a continuación, con subtítulos en español. Espero que la lectura de las dos notas, junto a esta entrevista, suscite una necesaria discusión entre los visitantes de este blog.
http://www.youtube.com/watch?v=43QFiNtetfY
La primera es de La Jornada (gracias, Hildebrando).
Difícil pensar que no hubo fraude: expertos en EU
La Jornada
3 de septiembre de 2006
El Centro de Investigación Económica y Política (Center for Economic and Policy Research, CEPR), con sede en Washington, conformado por economistas, en su mayoría estadunidenses, realizó un análisis de los datos publicados en la página de Internet del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), en los que encontró que tras el recuento de más de 11 mil casillas "hay una reducción significativa de votos" para el candidato presidencial panista, Felipe Calderón.
Ese centro de estudios tomó una muestra de mil 706 casillas, 14.4 por ciento de las casi 12 mil que el TEPJF ordenó recontar, y encontró que el panista sufre una pérdida de mil 362 votos, mientras el candidato de la coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, gana 77.
El director adjunto del CEPR, Mark Weisbrot, consideró que ese análisis comprueba que el resultado de la elección presidencial "es inexplicablemente parcial".
Patrick McElwee, del equipo de investigadores del CEPR, afirmó que el resultado de la muestra debe analizarse para replantear el conteo de los sufragios. "No podemos asegurar que hubo un fraude, pero es muy difícil pensar en otra explicación."
El análisis de esta agrupación internacional podrá consultarse a partir del lunes en la página www.cepr.net, o en la siguiente liga: http://www.cepr.net/publications/mexico_discrepancies_2006_08.pdf.
Tomé la segunda nota (en inglés) del sitio de internet oficial del CEPR.
CEPR adds up available recount data, finds significant vote reduction for Calderón
Center for Economic and Policy Research
September 2, 2006
Result Could Explain Electoral Authorities' Reluctance to Release Recount Data
The Center for Economic and Policy Research (CEPR) has found a significant loss of votes for PAN presidential candidate Felipe Calderón in a sample of recounted ballots.
Adding up the numbers for 1,706 ballot boxes (casillas) shows a loss of 1,362 votes for Felipe Calderón. Andrés Manuel López Obrador of the PBT shows a gain of 77 votes.
"This is inexplicably one-sided, with Calderón losing votes but López Obrador not losing any," said CEPR Co-Director Mark Weisbrot. "It is also a significant percentage of votes in an election this close."
The 1,362 votes lost by Calderón represent 0.54 percent of his votes in these ballot boxes.
The result for the whole group of recounted ballot boxes would likely show a similar percentage, since the above ballot box totals were chosen randomly from the documents posted on the Electoral Tribunal of the Federal Judiciary (TEPJF) web site. The ballot box totals compiled by CEPR comprise 14.4 percent of the 11,839 ballot boxes that were recounted.
The Center for Economic and Policy Research (CEPR) has been searching through many thousands of pages in 375 documents [www.trife.org.mx (see "Últimas sentencias dictadas")] released over the past week by the TEPJF, for numbers on the recount conducted by the TEPJF from August 9 to August 13. The process is laborious but most of the results appear to be buried in these documents.
In other words, the full recount results might be available but it takes several days of research to find and compile the numbers for 11,839 ballot boxes scattered among many thousands of pages of documents.
Although the recount was completed nearly three weeks ago, the TEPJF has refused to release the numbers showing how the candidates' vote totals were changed by the recount. This contrasts sharply to the procedure followed for the preliminary and second vote tallies in July, when the results were made public immediately.
"This certainly casts doubt on the electoral authorities' decision to reject a full recount," said Weisbrot. "And it makes the TEPJF's decision not to release the recounted vote totals look even worse."*
See also CEPR's most recent paper examining the "adding up" errors in the vote count: http://www.cepr.net/publications/mexico_discrepancies_2006_08.pdf
*Last Monday the TEPJF released the results of its annulment of 237,736 votes; many press accounts mistakenly reported these numbers as the results of the recount, which they were not. The ballot boxes where votes were annulled are not the same as those which were recounted. See http://www.trife.org.mx/consultas/boletines/archivos/079-2006.html
La nota dice, en resumen, que, a partir de los mismos resultados del recuento parcial ordenado por el TRIFE y publicados en la página de internet del Tribunal, el CEPR encuentra inexplicable (de ahí la sospecha de fraude) la pérdida relativamente grande de votos para Felipe Calderón junto al hecho de que Andrés Manuel López Obrador no pierde votos.
Mark Weisbrot fue entrevistado por el canal de televisión Democracy Now. Presento la entrevista a continuación, con subtítulos en español. Espero que la lectura de las dos notas, junto a esta entrevista, suscite una necesaria discusión entre los visitantes de este blog.
http://www.youtube.com/watch?v=43QFiNtetfY
lunes, septiembre 04, 2006
Entregó el informe y se fue
Blindaje
Jesusa Cervantes, Alejandro Gutiérrez, José Gil Olmos y Rosalía Vergara
Por esto
3 de septiembre de 2006
Entregas y te vas; El Fisgón, La Jornada
La logística coordinada por el Estado Mayor Presidencial dentro y fuera del Palacio Legislativo, que supuestamente "blindaría" a Vicente Fox para rendir el último informe de su gobierno, fracasó rotundamente.
Los perredistas consiguieron tomar la tribuna. Y mientras, en el Zócalo, López Obrador anunció que sus seguidores no irían a San Lázaro, con lo cual desactivó el operativo policíaco-militar y, de paso, borró el rito del informe presidencial.
Entregó el informe y se fue. El presidente Vicente Fox no pudo entrar al salón de sesiones de San Lázaro a dar su sexto y último Informe de Gobierno. Ya no pudo continuar con el rito presidencial establecido desde 1917, ya que se lo impidió la toma de tribuna por legisladores del PRD.
Esta acción hizo que el jefe del Estado Mayor Presidencial (EMP), general José Armando Tamayo, decidiera de último momento que la entrega del documento fuese en el vestíbulo de la sede legislativa. Y también que Fox llegara como se fue: sobrevolando el cerco militar instalado alrededor de San Lázaro para su protección.La actuación sorpresiva de los legisladores del PRD rebasó los escenarios previstos por el EMP.
La Segunda Sección de este organismo no tuvo a tiempo la información precisa de lo que ocurriría en la sesión parlamentaria y por ello decidió que el presidente de la República no rindiera su último informe de gobierno como lo han hecho todos sus antecesores."La labor de inteligencia no funcionó, confirmando que es el gran déficit del organismo durante este sexenio. Lo único que operó fue la Sección Quinta, encargada de amurallar el recinto", confió precisamente un funcionario de los servicios de inteligencia.
Carlos Navarrete, coordinador del PRD en el Senado, aludió al cerco militar y policiaco impuesto en San Lázaro desde el pasado 14 de agosto y resumió el artículo 29 de la Constitución, referente a la suspensión de las garantías cuando exista un evento que ponga en peligro la paz social.
Minutos antes, desde el Zócalo, Andrés Manuel López Obrador había desactivado el operativo policiaco militar al anunciar que las 16 marchas previstas no llegarían al Palacio Legislativo. Prácticamente todas las movilizaciones cambiaron su ruta hacia el Zócalo.
Así, con la primera acción coordinada de la fracción legislativa del PRD con el movimiento popular encabezado por López Obrador, se revirtió la estrategia de gobierno y del PAN, al lograr que las autoridades dieran marcha atrás y se retirara el cerco.
Con el argumento de que la presencia del Ejército y la Policía Federal Preventiva (PFP) violaban las garantías individuales, el PRD arrinconó al Ejecutivo y a los legisladores de su partido, tal como éstos lo hicieron con los perredistas al negarles la presidencia de la Mesa Directiva.Y tomaron la tribuna de la nación sin aludir nunca al fraude electoral. Antes, los representantes de los otros partidos lo habían hecho, enfatizando sobre la crisis que ha vivido el país desde el 2 de julio.
El arma secreta
Faltaban 11 minutos para que Vicente Fox entrara al recinto parlamentario para dar su mensaje, cuando Navarrete dijo que al Ejecutivo le corresponde respetar la Carta Magna. En ese momento, perredistas que encabezaban a grupos de 10 legisladores abandonaron sus curules y se enfilaron hacia la tribuna, rodearon a la Mesa Directiva y empezaron a gritar sus consignas. El resto de los diputados y senadores de su partido los siguieron.
Cuando el presidente de la Mesa, el panista Jorge Zermeño --impuesto para que el informe de Fox fuera respondido por un correligionario--, intentó regresarlos a sus curules, Navarrete le demandó que respetara su tiempo en la tribuna.
Detrás de Zermeño la consigna fue una: "¡Fox, traidor a la democracia!". Entre las curules comenzó el desorden. Andrés Bermúdez, el diputado panista conocido como El Rey del Tomate, volteaba hacia todos lados buscando una respuesta a los acontecimientos, pero nadie le explicaba.
Navarrete seguía en tribuna.Pasados tres minutos, dijo que "no existen las condiciones para que el Congreso sesione, y no abandonaré, ni mis compañeros lo harán, esta Tribuna hasta que se reanude la vigencia de las garantías constitucionales que han sido suspendidas de facto, en una parte de la Ciudad de México, ordenada por el presidente Vicente Fox Quesada".
Zermeño, con el rostro enrojecido y en espera de alguna instrucción de los coordinadores parlamentarios --Santiago Creel en el Senado o Héctor Larios en la Cámara de Diputados-- declaró apresuradamente un receso e intentó regañar a los perredistas: "¡Les pido, les exijo que pasen a sus asientos!". Pero los legisladores se quedaron en la tribuna.
Ese mismo día, desde las 2 de la tarde, diputados y senadores del PRD se encerraron en el auditorio Heberto Castillo para discutir el momento en que irrumpirían en la tribuna. Al terminar su cónclave nadie mencionó el asunto, sólo hablaron de "un arma secreta". A su vez, los panistas mantuvieron en secreto la actitud que asumiría el presidente Fox, aunque sí trabajaron con detalle en la logística. Se instaló una valla para que el mandatario recorriera el camino del helipuerto de San Lázaro al Salón de Protocolo, donde debía entregar su informe. En el edificio "H" de San Lázaro, Creel, Larios y Zermeño se reunieron desde temprano para fijar su estrategia, pues daban por hecho que los perredistas tomarían la tribuna y que en las calles los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador se enfrentarían a la fuerza pública. San Lázaro ya estaba resguardado por elementos del EMP, incluso en el salón de sesiones.
Los ministros de la Suprema Corte de Justicia y los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), invitados al protocolo, nunca llegaron.También estuvieron vacíos los lugares que tradicionalmente se asignan a los generales de tres estrellas, divisionarios, quienes le dan cuerpo al presidente de la República como jefe de las Fuerzas Armadas. Esta vez no fueron invitados.
Amlofobia
El EMP se esmeró en montar el operativo policiaco y militar, pero su fracaso fue rotundo: La Sección Segunda del EMP --de Inteligencia--, dirigida por el coronel de infantería DEM Roberto Francisco Miranda Moreno, falló en su intento de obtener la información y el análisis de las acciones que emprenderían los distintos grupos políticos y gremiales inconformes con el gobierno de Fox.
"Esto no es para detener a miles de globalifóbicos que entren a un lugar, sino es una parafernalia para que entre una sola persona a este recinto a dar un informe", dijo un reportero, luego de su odisea para sortear los retenes militares.
El titular del EMP, general José Armando Tamayo Casillas designó al general brigadier Jorge Cuevas Martínez, subjefe operativo del EMP, como responsable de la seguridad del informe.Este excomandante del Segundo Batallón de Policía Militar y responsable de la logística de seguridad de las cumbres internacionales de Cancún, Guadalajara y Los Cabos, no sólo concentró el mando de los militares, sino también el de la Policía Federal Preventiva y el de su Grupo de Operaciones Especiales (Gopes), así como el de los 3 mil elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal.
Tamayo y Cuevas designaron al coronel de Infantería Pablo Alberto Lechuga Horta como responsable del cerco de seguridad en las inmediaciones de la Cámara de Diputados.
En total, el EMP absorbió el mando de 8 mil elementos, entre militares y policías perfectamente equipados para la contención de disturbios, apostados en un área de alrededor de 10 kilómetros, llena de vallas --muchas empotradas en el asfalto y soldadas-- que convirtieron la Cámara de Diputados en una burbuja, así como 14 hidrotanquetas antimotines, 120 camiones (incluidos algunos de la Secretaría de la Defensa Nacional).
Todo en vano."El tamaño del operativo es el tamaño del miedo", dijo un funcionario de los órganos de seguridad del Estado."Es un cerco amlofóbico", ironizó el asesor de un diputado."Ni en el 68 ni en el 88 hubo algo así", se quejaba otro viejo periodista en el recinto legislativo.
Valla de acero
Durante los últimos 17 días, todos los ciudadanos, sin distingo, estuvieron impedidos de caminar libremente por esta zona. A todos se les exigía mostrar su credencial de elector o algún otro documento que acreditara su residencia en el lugar.
Vecinos de 25 colonias aledañas se organizaron para demandarle al presidente Fox el retiro del cerco policiaco y militar, así como el bloqueo al tránsito vial en importantes avenidas de la ciudad. El 1 de septiembre, el cerco se extendió sobre Congreso de la Unión hasta el Viaducto Miguel Alemán, tapando las 22 bocacalles que hay en esos dos kilómetros y medio. Y en el otro sentido, la fuerza pública bloqueó hasta la avenida Emiliano Zapata. De igual forma quedó sellada con una muralla metálica la parte posterior del Palacio Legislativo, por la avenida Eduardo Molina; en la colonia Jardín Balbuena cerraron con vallas de cuatro metros de alto la calle Cecilio Robelo, hasta la avenida Francisco del Paso y Troncoso.
Así mismo, bloquearon con la muralla de metal soldada y empotrada en el piso todo acceso a un sector de la colonia Merced Balbuena, alrededor del Parque Guadalupe Victoria, frente a la Cámara de Diputados.El crucero de Fray Servando Teresa de Mier y Congreso de la Unión --a unos 300 metros de la cámara-- era una verdadera zona de guerra.
Primero colocaron una muralla de metal para impedir el paso y se congregaron cientos de efectivos de la PFP y del EMP con equipo antimotines, y tenían preparadas las hidrotanquetas.
Hasta este punto arribó un contingente del Frente Popular Francisco Villa, de la organización de taxistas Panteras y del Frente Popular Revolucionario, quienes lanzaron piedras y botellas.El viernes 1, horas antes del informe, el EMP llegó al extremo de ampliar el cerco a todo el trayecto que recorrió el convoy con el gabinete legal y ampliado.
Policías de la PFP y de la SSP capitalina se apostaron a lo largo del Campo Marte, Parque Lira, Viaducto Miguel Alemán y Congreso de la Unión, donde además había ocho retenes.En ese mismo trayecto, simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador colgaron mantas alusivas a su movimiento postelectoral.
Antes, alrededor de las 14:00 horas, un contingente de senadores del PRD encabezados por Carlos Navarrete forcejeó con el EMP porque éste pretendió impedirles el paso en los retenes instalados entre Fray Servando Teresa de Mier y el recinto legislativo.
A un militar que le pidió su identificación, el senador Graco Ramírez le reviró: "Identifíquese usted, yo voy a mi casa".
Los priístas tampoco se salvaron de la revisión militar. El senador Francisco Labastida criticó "el exceso de seguridad". Su compañero de bancada, Carlos Jiménez Macías, calificó como "una ofensa y un agravio para los legisladores que el Estado Mayor mantenga sitiada la cámara" y se indignó de que los legisladores tuvieran que entrar a su propia sede por la puerta de atrás y a través del sótano.
La ruptura del cerco
A las 17:07, López Obrador concluía su discurso en el Zócalo y sometía a votación la propuesta de ir o no a San Lázaro. Sus simpatizantes optaron por mantenerse en la plaza principal del país. "¡Esa es la decisión correcta!", les dijo.Más relajados por las declaraciones del tabasqueño, los panistas se sentaron tranquilamente en sus curules para escuchar las posiciones de los partidos.
Los representantes de los partidos Alternativa, Nueva Alianza, Convergencia, Verde Ecologista, Del Trabajo y Revolucionario Institucional coincidieron en dos puntos: criticar la gestión de Vicente Fox y cuestionar el proceso electoral del 2 de julio.Todos hablaron de los principales contendientes, pero sólo el Partido del Trabajo planteó claramente que se mantendría al lado de López Obrador. Cuando tocó el turno al PRD para que fijara su posición sobre el VI informe presidencial, el senador Carlos Navarrete utilizó el mismo pretexto de los panistas: la presencia del Ejército en San Lázaro. Pero con una diferencia notable: no se trataba, dijo, de la seguridad del presidente de la República, sino de una violación a las garantías individuales de todos los mexicanos.
Sin atender a esa crítica, el presidente de la Mesa Directiva, Jorge Zermeño, anunció que no había las condiciones para que Fox rindiera su mensaje desde tribuna y dijo que entregaría al secretario de la mesa el documento donde aquél da cuenta del estado que guarda la nación.
El desorden creció. Mientras los perredistas se mantenían en tribuna, los panistas se volcaron hacia la entrada del recinto, encabezados por Santiago Creel, para desde ahí gritar: "¡Vicente, Vicente!" De repente, entre grito y grito, se escuchó una voz conocida. Era Fox, quien desde el vestíbulo decía:"Bien, señor secretario de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, en cumplimiento del artículo 69 de la Constitución he asistido a este Congreso de la Unión y hago entrega del informe correspondiente al último año de mi gestión. Ante la actitud de un grupo de legisladores que hace imposible la lectura del mensaje que he preparado para esta ocasión, me retiro de este recinto".
En medio del descontrol y los gritos, el coordinador del PAN, Héctor Larios, aseguró que mientras los perredistas tuvieran tomada la tribuna no ordenarían el retiro de los militares y las policías. "¿Para qué lo haríamos, para que pasen estos vándalos? No vamos a negociar la salida. Para los violentos, los pacíficos. El cerco se levantará esta noche, cuando se hayan ido los perredistas".
Pero los legisladores del PRD y del PT ya habían logrado sus objetivos: que el PAN no fijara su posición en torno al último año de Fox, que el presidente de la República no pudiera hablar desde la tribuna y, en consecuencia, que Zermeño no contestara el informe. Y lo principal: que se levantara el cerco militar."La operación fue un éxito. No hubo ni un vaso ni un vidrio rotos. Sólo la salida del Ejército", comentó el diputado del PRD Cuauhtémoc Sandoval, mientras veía cómo las vallas eran levantadas y los militares se retiraban de la sede del Poder Legislativo.
Jesusa Cervantes, Alejandro Gutiérrez, José Gil Olmos y Rosalía Vergara
Por esto
3 de septiembre de 2006
Entregas y te vas; El Fisgón, La JornadaLa logística coordinada por el Estado Mayor Presidencial dentro y fuera del Palacio Legislativo, que supuestamente "blindaría" a Vicente Fox para rendir el último informe de su gobierno, fracasó rotundamente.
Los perredistas consiguieron tomar la tribuna. Y mientras, en el Zócalo, López Obrador anunció que sus seguidores no irían a San Lázaro, con lo cual desactivó el operativo policíaco-militar y, de paso, borró el rito del informe presidencial.
Entregó el informe y se fue. El presidente Vicente Fox no pudo entrar al salón de sesiones de San Lázaro a dar su sexto y último Informe de Gobierno. Ya no pudo continuar con el rito presidencial establecido desde 1917, ya que se lo impidió la toma de tribuna por legisladores del PRD.
Esta acción hizo que el jefe del Estado Mayor Presidencial (EMP), general José Armando Tamayo, decidiera de último momento que la entrega del documento fuese en el vestíbulo de la sede legislativa. Y también que Fox llegara como se fue: sobrevolando el cerco militar instalado alrededor de San Lázaro para su protección.La actuación sorpresiva de los legisladores del PRD rebasó los escenarios previstos por el EMP.
La Segunda Sección de este organismo no tuvo a tiempo la información precisa de lo que ocurriría en la sesión parlamentaria y por ello decidió que el presidente de la República no rindiera su último informe de gobierno como lo han hecho todos sus antecesores."La labor de inteligencia no funcionó, confirmando que es el gran déficit del organismo durante este sexenio. Lo único que operó fue la Sección Quinta, encargada de amurallar el recinto", confió precisamente un funcionario de los servicios de inteligencia.
Carlos Navarrete, coordinador del PRD en el Senado, aludió al cerco militar y policiaco impuesto en San Lázaro desde el pasado 14 de agosto y resumió el artículo 29 de la Constitución, referente a la suspensión de las garantías cuando exista un evento que ponga en peligro la paz social.
Minutos antes, desde el Zócalo, Andrés Manuel López Obrador había desactivado el operativo policiaco militar al anunciar que las 16 marchas previstas no llegarían al Palacio Legislativo. Prácticamente todas las movilizaciones cambiaron su ruta hacia el Zócalo.
Así, con la primera acción coordinada de la fracción legislativa del PRD con el movimiento popular encabezado por López Obrador, se revirtió la estrategia de gobierno y del PAN, al lograr que las autoridades dieran marcha atrás y se retirara el cerco.
Con el argumento de que la presencia del Ejército y la Policía Federal Preventiva (PFP) violaban las garantías individuales, el PRD arrinconó al Ejecutivo y a los legisladores de su partido, tal como éstos lo hicieron con los perredistas al negarles la presidencia de la Mesa Directiva.Y tomaron la tribuna de la nación sin aludir nunca al fraude electoral. Antes, los representantes de los otros partidos lo habían hecho, enfatizando sobre la crisis que ha vivido el país desde el 2 de julio.
El arma secreta
Faltaban 11 minutos para que Vicente Fox entrara al recinto parlamentario para dar su mensaje, cuando Navarrete dijo que al Ejecutivo le corresponde respetar la Carta Magna. En ese momento, perredistas que encabezaban a grupos de 10 legisladores abandonaron sus curules y se enfilaron hacia la tribuna, rodearon a la Mesa Directiva y empezaron a gritar sus consignas. El resto de los diputados y senadores de su partido los siguieron.
Cuando el presidente de la Mesa, el panista Jorge Zermeño --impuesto para que el informe de Fox fuera respondido por un correligionario--, intentó regresarlos a sus curules, Navarrete le demandó que respetara su tiempo en la tribuna.
Detrás de Zermeño la consigna fue una: "¡Fox, traidor a la democracia!". Entre las curules comenzó el desorden. Andrés Bermúdez, el diputado panista conocido como El Rey del Tomate, volteaba hacia todos lados buscando una respuesta a los acontecimientos, pero nadie le explicaba.
Navarrete seguía en tribuna.Pasados tres minutos, dijo que "no existen las condiciones para que el Congreso sesione, y no abandonaré, ni mis compañeros lo harán, esta Tribuna hasta que se reanude la vigencia de las garantías constitucionales que han sido suspendidas de facto, en una parte de la Ciudad de México, ordenada por el presidente Vicente Fox Quesada".
Zermeño, con el rostro enrojecido y en espera de alguna instrucción de los coordinadores parlamentarios --Santiago Creel en el Senado o Héctor Larios en la Cámara de Diputados-- declaró apresuradamente un receso e intentó regañar a los perredistas: "¡Les pido, les exijo que pasen a sus asientos!". Pero los legisladores se quedaron en la tribuna.
Ese mismo día, desde las 2 de la tarde, diputados y senadores del PRD se encerraron en el auditorio Heberto Castillo para discutir el momento en que irrumpirían en la tribuna. Al terminar su cónclave nadie mencionó el asunto, sólo hablaron de "un arma secreta". A su vez, los panistas mantuvieron en secreto la actitud que asumiría el presidente Fox, aunque sí trabajaron con detalle en la logística. Se instaló una valla para que el mandatario recorriera el camino del helipuerto de San Lázaro al Salón de Protocolo, donde debía entregar su informe. En el edificio "H" de San Lázaro, Creel, Larios y Zermeño se reunieron desde temprano para fijar su estrategia, pues daban por hecho que los perredistas tomarían la tribuna y que en las calles los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador se enfrentarían a la fuerza pública. San Lázaro ya estaba resguardado por elementos del EMP, incluso en el salón de sesiones.
Los ministros de la Suprema Corte de Justicia y los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), invitados al protocolo, nunca llegaron.También estuvieron vacíos los lugares que tradicionalmente se asignan a los generales de tres estrellas, divisionarios, quienes le dan cuerpo al presidente de la República como jefe de las Fuerzas Armadas. Esta vez no fueron invitados.
Amlofobia
El EMP se esmeró en montar el operativo policiaco y militar, pero su fracaso fue rotundo: La Sección Segunda del EMP --de Inteligencia--, dirigida por el coronel de infantería DEM Roberto Francisco Miranda Moreno, falló en su intento de obtener la información y el análisis de las acciones que emprenderían los distintos grupos políticos y gremiales inconformes con el gobierno de Fox.
"Esto no es para detener a miles de globalifóbicos que entren a un lugar, sino es una parafernalia para que entre una sola persona a este recinto a dar un informe", dijo un reportero, luego de su odisea para sortear los retenes militares.
El titular del EMP, general José Armando Tamayo Casillas designó al general brigadier Jorge Cuevas Martínez, subjefe operativo del EMP, como responsable de la seguridad del informe.Este excomandante del Segundo Batallón de Policía Militar y responsable de la logística de seguridad de las cumbres internacionales de Cancún, Guadalajara y Los Cabos, no sólo concentró el mando de los militares, sino también el de la Policía Federal Preventiva y el de su Grupo de Operaciones Especiales (Gopes), así como el de los 3 mil elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal.
Tamayo y Cuevas designaron al coronel de Infantería Pablo Alberto Lechuga Horta como responsable del cerco de seguridad en las inmediaciones de la Cámara de Diputados.
En total, el EMP absorbió el mando de 8 mil elementos, entre militares y policías perfectamente equipados para la contención de disturbios, apostados en un área de alrededor de 10 kilómetros, llena de vallas --muchas empotradas en el asfalto y soldadas-- que convirtieron la Cámara de Diputados en una burbuja, así como 14 hidrotanquetas antimotines, 120 camiones (incluidos algunos de la Secretaría de la Defensa Nacional).
Todo en vano."El tamaño del operativo es el tamaño del miedo", dijo un funcionario de los órganos de seguridad del Estado."Es un cerco amlofóbico", ironizó el asesor de un diputado."Ni en el 68 ni en el 88 hubo algo así", se quejaba otro viejo periodista en el recinto legislativo.
Valla de acero
Durante los últimos 17 días, todos los ciudadanos, sin distingo, estuvieron impedidos de caminar libremente por esta zona. A todos se les exigía mostrar su credencial de elector o algún otro documento que acreditara su residencia en el lugar.
Vecinos de 25 colonias aledañas se organizaron para demandarle al presidente Fox el retiro del cerco policiaco y militar, así como el bloqueo al tránsito vial en importantes avenidas de la ciudad. El 1 de septiembre, el cerco se extendió sobre Congreso de la Unión hasta el Viaducto Miguel Alemán, tapando las 22 bocacalles que hay en esos dos kilómetros y medio. Y en el otro sentido, la fuerza pública bloqueó hasta la avenida Emiliano Zapata. De igual forma quedó sellada con una muralla metálica la parte posterior del Palacio Legislativo, por la avenida Eduardo Molina; en la colonia Jardín Balbuena cerraron con vallas de cuatro metros de alto la calle Cecilio Robelo, hasta la avenida Francisco del Paso y Troncoso.
Así mismo, bloquearon con la muralla de metal soldada y empotrada en el piso todo acceso a un sector de la colonia Merced Balbuena, alrededor del Parque Guadalupe Victoria, frente a la Cámara de Diputados.El crucero de Fray Servando Teresa de Mier y Congreso de la Unión --a unos 300 metros de la cámara-- era una verdadera zona de guerra.
Primero colocaron una muralla de metal para impedir el paso y se congregaron cientos de efectivos de la PFP y del EMP con equipo antimotines, y tenían preparadas las hidrotanquetas.
Hasta este punto arribó un contingente del Frente Popular Francisco Villa, de la organización de taxistas Panteras y del Frente Popular Revolucionario, quienes lanzaron piedras y botellas.El viernes 1, horas antes del informe, el EMP llegó al extremo de ampliar el cerco a todo el trayecto que recorrió el convoy con el gabinete legal y ampliado.
Policías de la PFP y de la SSP capitalina se apostaron a lo largo del Campo Marte, Parque Lira, Viaducto Miguel Alemán y Congreso de la Unión, donde además había ocho retenes.En ese mismo trayecto, simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador colgaron mantas alusivas a su movimiento postelectoral.
Antes, alrededor de las 14:00 horas, un contingente de senadores del PRD encabezados por Carlos Navarrete forcejeó con el EMP porque éste pretendió impedirles el paso en los retenes instalados entre Fray Servando Teresa de Mier y el recinto legislativo.
A un militar que le pidió su identificación, el senador Graco Ramírez le reviró: "Identifíquese usted, yo voy a mi casa".
Los priístas tampoco se salvaron de la revisión militar. El senador Francisco Labastida criticó "el exceso de seguridad". Su compañero de bancada, Carlos Jiménez Macías, calificó como "una ofensa y un agravio para los legisladores que el Estado Mayor mantenga sitiada la cámara" y se indignó de que los legisladores tuvieran que entrar a su propia sede por la puerta de atrás y a través del sótano.
La ruptura del cerco
A las 17:07, López Obrador concluía su discurso en el Zócalo y sometía a votación la propuesta de ir o no a San Lázaro. Sus simpatizantes optaron por mantenerse en la plaza principal del país. "¡Esa es la decisión correcta!", les dijo.Más relajados por las declaraciones del tabasqueño, los panistas se sentaron tranquilamente en sus curules para escuchar las posiciones de los partidos.
Los representantes de los partidos Alternativa, Nueva Alianza, Convergencia, Verde Ecologista, Del Trabajo y Revolucionario Institucional coincidieron en dos puntos: criticar la gestión de Vicente Fox y cuestionar el proceso electoral del 2 de julio.Todos hablaron de los principales contendientes, pero sólo el Partido del Trabajo planteó claramente que se mantendría al lado de López Obrador. Cuando tocó el turno al PRD para que fijara su posición sobre el VI informe presidencial, el senador Carlos Navarrete utilizó el mismo pretexto de los panistas: la presencia del Ejército en San Lázaro. Pero con una diferencia notable: no se trataba, dijo, de la seguridad del presidente de la República, sino de una violación a las garantías individuales de todos los mexicanos.
Sin atender a esa crítica, el presidente de la Mesa Directiva, Jorge Zermeño, anunció que no había las condiciones para que Fox rindiera su mensaje desde tribuna y dijo que entregaría al secretario de la mesa el documento donde aquél da cuenta del estado que guarda la nación.
El desorden creció. Mientras los perredistas se mantenían en tribuna, los panistas se volcaron hacia la entrada del recinto, encabezados por Santiago Creel, para desde ahí gritar: "¡Vicente, Vicente!" De repente, entre grito y grito, se escuchó una voz conocida. Era Fox, quien desde el vestíbulo decía:"Bien, señor secretario de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, en cumplimiento del artículo 69 de la Constitución he asistido a este Congreso de la Unión y hago entrega del informe correspondiente al último año de mi gestión. Ante la actitud de un grupo de legisladores que hace imposible la lectura del mensaje que he preparado para esta ocasión, me retiro de este recinto".
En medio del descontrol y los gritos, el coordinador del PAN, Héctor Larios, aseguró que mientras los perredistas tuvieran tomada la tribuna no ordenarían el retiro de los militares y las policías. "¿Para qué lo haríamos, para que pasen estos vándalos? No vamos a negociar la salida. Para los violentos, los pacíficos. El cerco se levantará esta noche, cuando se hayan ido los perredistas".
Pero los legisladores del PRD y del PT ya habían logrado sus objetivos: que el PAN no fijara su posición en torno al último año de Fox, que el presidente de la República no pudiera hablar desde la tribuna y, en consecuencia, que Zermeño no contestara el informe. Y lo principal: que se levantara el cerco militar."La operación fue un éxito. No hubo ni un vaso ni un vidrio rotos. Sólo la salida del Ejército", comentó el diputado del PRD Cuauhtémoc Sandoval, mientras veía cómo las vallas eran levantadas y los militares se retiraban de la sede del Poder Legislativo.
sábado, septiembre 02, 2006
Fox: Y el desprestigio total ¿era necesario?
Tlan2007
Sendero de FeCal
2 de septiembre de 2006
No se enojen, vean su rostro. Es el rostro de alguien que está a punto de llorar, que siente una enorme tristeza y arrastra una derrota. El rostro de quien soñó vivir en paz después de dejar el poder, de quien llenó de esperanza a millones de mexicanos hace 6 años y hoy vive con miedo y no puede estar con libertad entre la gente. Pero ¿quién es el responsable? Él, y nadie más que él.
Nunca supo dejar de ser candidato. Prometió de más; no supo negociar con el PRD, partido que pudo ser una oposición -y hasta un aliado- leal; prefirió doblegarse ante los poderes fácticos y pachanguearse con el poder en lugar de apoyarse con equidad en la gente que le dio el cargo para realizar el cambio prometido; decidió que era más fácil hacer el cambio en beneficio de unos cuantos. Se le podría haber perdonado su falta de cultura si hubiese actuado con honestidad, se le podrían haber perdonado sus errores al momento de fracasar sus negociaciones con los otros partidos. Pero no, porque siguió solapando el Fobaproa, habiendo prometido revelar los nombres de los responsables de los quebrantos y castigarlos; prometió castigar a los responsables de los crímenes de estado y se siguieron acusaciones endebles, inconsistentes, que garantizaron impunidad a los criminales. Lo mismo hizo con los criminales de cuello blanco que fueron trasladados desde España, Australia y otros países donde sufrían en prisión, para dejarlos aquí en libertad; ni siquiera amonestó a los responsables de haber hecho mal su trabajo en la procuración de justicia.
Habiendo llegado al poder de manera democrática, no supo reconocer en López Obrador a un adversario político; prefirió verlo como un enemigo al que había que destruir a toda costa, ignorando a todos los que simpatizaron con él desde un principio y a otros que reconocimos las bondades y lógica contundente que respaldan el proyecto alternativo de nación. A todos trató de callarnos, de negarnos el derecho a elegir libremente y, cosa absurda, terminó actuando de forma tan autoritaria, absurda y estúpida que sí, terminaron siendo más demócratas que él los hombres que hicieron el fraude electoral en 1988. La ineptitud de Fox contrasta con la excelente administración de Ricardo Monreal en Zacatecas; el Presidente de la República fue opacado por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, no sólo en la capital sino en todo el país; Fox se ganó a pulso un desprecio generalizado.
Al querer eliminar a su "enemigo" abusó del poder; utilizó facciosamente la procuración de justicia; movilizó al estado para destruir a López Obrador y despojar al pueblo de su derecho a una elección democrática libre, de la cual sí pudo disfrutar él, y ahora se siente sorprendido de que lo llamen traidor, de que las multitudes lo desprecien y de que quienes fuimos sus partidarios lo confesemos con vergüenza. De los partidos no se espera gran cosa, porque hay muchos grupos de poder y compromisos sucios, pero Fox prometió más, mucho más, y todo lo que estaba en sus manos cumplir no lo hizo. Recibió un país en paz, con unidad y esperanza; entrega un país más injusto, dividido y atemorizado, todo por conservar el poder más tiempo del que le correspondía, un poder que cada día se le desvanece.
Tristeza es lo que hoy siente. Habrá que ver cuándo despertará en él la vergüenza y cuándo le llegará la dignidad, cualidades que no tuvo en estos seis largos años.
Sendero de FeCal
2 de septiembre de 2006
No se enojen, vean su rostro. Es el rostro de alguien que está a punto de llorar, que siente una enorme tristeza y arrastra una derrota. El rostro de quien soñó vivir en paz después de dejar el poder, de quien llenó de esperanza a millones de mexicanos hace 6 años y hoy vive con miedo y no puede estar con libertad entre la gente. Pero ¿quién es el responsable? Él, y nadie más que él.Nunca supo dejar de ser candidato. Prometió de más; no supo negociar con el PRD, partido que pudo ser una oposición -y hasta un aliado- leal; prefirió doblegarse ante los poderes fácticos y pachanguearse con el poder en lugar de apoyarse con equidad en la gente que le dio el cargo para realizar el cambio prometido; decidió que era más fácil hacer el cambio en beneficio de unos cuantos. Se le podría haber perdonado su falta de cultura si hubiese actuado con honestidad, se le podrían haber perdonado sus errores al momento de fracasar sus negociaciones con los otros partidos. Pero no, porque siguió solapando el Fobaproa, habiendo prometido revelar los nombres de los responsables de los quebrantos y castigarlos; prometió castigar a los responsables de los crímenes de estado y se siguieron acusaciones endebles, inconsistentes, que garantizaron impunidad a los criminales. Lo mismo hizo con los criminales de cuello blanco que fueron trasladados desde España, Australia y otros países donde sufrían en prisión, para dejarlos aquí en libertad; ni siquiera amonestó a los responsables de haber hecho mal su trabajo en la procuración de justicia.
Habiendo llegado al poder de manera democrática, no supo reconocer en López Obrador a un adversario político; prefirió verlo como un enemigo al que había que destruir a toda costa, ignorando a todos los que simpatizaron con él desde un principio y a otros que reconocimos las bondades y lógica contundente que respaldan el proyecto alternativo de nación. A todos trató de callarnos, de negarnos el derecho a elegir libremente y, cosa absurda, terminó actuando de forma tan autoritaria, absurda y estúpida que sí, terminaron siendo más demócratas que él los hombres que hicieron el fraude electoral en 1988. La ineptitud de Fox contrasta con la excelente administración de Ricardo Monreal en Zacatecas; el Presidente de la República fue opacado por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, no sólo en la capital sino en todo el país; Fox se ganó a pulso un desprecio generalizado.
Al querer eliminar a su "enemigo" abusó del poder; utilizó facciosamente la procuración de justicia; movilizó al estado para destruir a López Obrador y despojar al pueblo de su derecho a una elección democrática libre, de la cual sí pudo disfrutar él, y ahora se siente sorprendido de que lo llamen traidor, de que las multitudes lo desprecien y de que quienes fuimos sus partidarios lo confesemos con vergüenza. De los partidos no se espera gran cosa, porque hay muchos grupos de poder y compromisos sucios, pero Fox prometió más, mucho más, y todo lo que estaba en sus manos cumplir no lo hizo. Recibió un país en paz, con unidad y esperanza; entrega un país más injusto, dividido y atemorizado, todo por conservar el poder más tiempo del que le correspondía, un poder que cada día se le desvanece.
Tristeza es lo que hoy siente. Habrá que ver cuándo despertará en él la vergüenza y cuándo le llegará la dignidad, cualidades que no tuvo en estos seis largos años.
viernes, septiembre 01, 2006
Que renuncie Calderón
Tu renuncia, prueba de lealtad a México
Javier Livas Cantú*
Por esto
29 de agosto de 2006
Felipe:
I.- LA REALIDAD
Una realidad incontrovertible: ningún tribunal podrá restaurar un resultado electoral que nació asfixiado, evidentemente manoseado y turbio.
Hechos irreversibles: tu elección interna dejó serias dudas de legitimidad y tu campaña presidencial se valió de la descalificación del oponente y la polarización de la sociedad.
Los resultados electorales preliminares han sido muy apretados, cuestionados, y poco convincentes. La duda azota al propio PAN, que se ha negado a apoyar la apertura de los paquetes electorales. El reciente estudio de Hugo Almada demuestra un marcado sesgo en las inconsistencias de las actas en tu favor.
Muchos mexicanos estamos conscientes de que gran parte de las instituciones están sobrepasadas o colapsadas. Tú mismo has afirmado que el IFE es una institución desgastada.
II. GRAVE PELIGRO DE INFARTO MASIVO
Clouthier, Conchello, Fox, Barrio, R. Elizondo, Canales, y muchos otros panistas -recurriendo a la resistencia civil activa- violamos deliberadamente leyes y reglamentos durante los 80' y 90's en la lucha por ganar el derecho a tener elecciones limpias, transparentes, y por ende, confiables. Ningún gobierno, candidato o funcionario del Partido Acción Nacional puede ahora desconocer su historia ni su compromiso moral con la absoluta limpieza electoral ni negarles esta transparencia a millones de mexicanos.
La resistencia civil activa ya está germinada y arraigada; y contiene un elemento de volatilidad. Muy posiblemente podría descarrilar a un gobierno que sea percibido como ilegítimo y haría casi imposible un diálogo tardío.
Actualmente, millones de mexicanos sufren penalidades para salir de este país en busca de las oportunidades que aquí no existen. Cuidado con tomar decisiones inerciales que agudicen la desesperanza.
Lamentablemente, vivimos un vacío de poder y se percibe un ambiente premonitorio de enfrentamientos violentos de los cuales no podremos extraernos una vez iniciados. Ya existe la masa crítica para un altercado social en ambos extremos del polarizado espectro político.
Advirtamos todos que la toma de la Avenida Reforma, es como un primer infarto en el corazón de México. Un infarto masivo en el área metropolitana más poblada de América pondría en riesgo la viabilidad de todo el cuerpo social.
III.- LA OPORTUNIDAD HISTORICA
El estudio referido arriba muestra que sobran elementos para una anulación de la elección. Si la falta de claridad del Cofipe, sin embargo, lleva a que seas declarado Presidente electo, caeríamos en una designación formalmente válida pero percibida como ilegítima.
Tu primera obligación debe ser evitar un caos irreversible. Ante este predicamento, considero que por el bien de México, deberías considerar RENUNCIAR a cualquier designación que haga el Tribunal Electoral. Idéntica propuesta procede frente a Andrés Manuel López Obrador.
Con la disputa inmediata por la Presidencia fuera del escenario, ambos deberían encontrarse en un centro de concordia e integrar un equipo de personalidades idóneas que se aboquen a rediseñar las principales instituciones del país. Se reunirían el tiempo necesario para llegar a un acuerdo patriótico para asegurar la convivencia pacífica dentro del orden que todos los mexicanos queremos y merecemos. Resolver la crisis de las instituciones es la verdadera solución que debe tener prioridad absoluta.
Este esfuerzo intelectual de fondo, debe hacerse lejos de las distracciones de las responsabilidades oficiales y de las grillas políticas partidistas que se dan en el Congreso.
Reconozcamos cabalmente que el deplorable proceso electoral jamás dará buenos frutos. Tampoco debe repetirse. México requiere campañas de altura, constructivas. Ambos candidatos contenderían dentro de dieciocho meses, bajo nuevas reglas. A ambos candidatos los conmino a reflexionar sobre la nueva oportunidad que todo el país merece.
Felipe: te exhorto a actuar apegado a los más caros ideales que han animado la sacrificada brega tomada por los panistas a lo largo de la historia. Cuídate de los intereses creados que te circundan y nos empujan a la turbulencia. LA ARMONÍA ES INDISPENSABLE PARA QUE MEXICO AVANCE.
*Javier Livas Cantú es abogado y editorialista en varios periódicos. Ha sido miembro de la Asamblea Democrática por el Sufragio Efectivo (ADESE) y del Grupo San Ángel, y precandidato presidencial por el PAN en 1993. Es autor de iniciativas de ley en materia de reforma electoral, transparencia y administración de justicia.
¿Que renuncie Calderón?
Francisco Rodríguez
De su columna Índice Político
La Crisis
29 de agosto de 2006
Es considerado amigo de Vicente Fox. Y ayer, en un desplegado publicado en al menos dos diarios de la capital nacional, le pide a Felipe Calderón que renuncie a su pretensión de tomar posesión como Presidente de México, como una “prueba de lealtad a México”.
El abajo firmante de tal desplegado es Javier Livas Cantú, un regiomontano que fue precandidato presidencial del PAN en 1993, hijo de un ex gobernador neoleonés y quien se autodefine como “agente de cambio, activista por la democracia y la libertad”.
También ex miembro del Grupo San Ángel, Livas le dice a Calderón que “los resultados electorales preliminares han sido muy apretados, cuestionados y poco convincentes. La duda azota al propio PAN, que se ha negado a apoyar la apertura de los paquetes electorales... Tú mismo has afirmado que el IFE es una institución desgastada”.
Antes, Livas dice a Felipe Calderón:
“Una realidad incontrovertible: ningún tribunal podrá restaurar un resultado electoral que nació asfixiado, evidentemente manoseado y turbio.”
También le recuerda al aún candidato Calderón que “Clouthier, Conchillo, Fox, Barrio, R. Elizondo, Canales y muchos otros panistas recurriendo a la resistencia civil activa violamos deliberadamente leyes y reglamentos durante los 80’s y 90’s en la lucha por ganar el derecho a tener elecciones limpias, transparentes y, por ende, confiables… La resistencia civil activa ya está germinada y arraigada; y contiene un elemento de volatilidad. Muy posiblemente podría descarrilar a un gobierno que sea percibido como ilegítimo y haría casi imposible un diálogo tardío…
Livas Cantú habla asimismo del vacío de poder en el que hoy vivimos los mexicanos “y se percibe un ambiente premonitorio de enfrentamientos violentos… Ya existe la masa crítica para un altercado social en ambos extremos del espectro político…”
Y le subraya a Calderón que todo está dado para que sea declarado Presidente Electo, aunque considera que “caeríamos en una designación formalmente válida, pero percibida como ilegítima”, por lo que Livas urge a Felipe Calderón a hacer frente a su primera obligación que sería la de evitar un caos irreversible.
“Ante este predicamento –enfatiza--, considero que por el bien de México deberías considerar renunciar a cualquier designación que haga el Tribunal Electoral. Idéntica propuesta procede frente a Andrés Manuel López Obrador.”
Y tras ello, su propuesta para que ambos personajes se reúnan, fuera de toda grilla, y con un grupo de personalidades se aboquen a rediseñar nuevas instituciones para el país.
No dice Livas en su documento, empero, quién deberá conducir la administración pública a partir de que su amigo Vicente Fox deje la Primera Magistratura.
¿Sería eso también materia a discutir entre Calderón y López Obrador?
¿Tendrían estos dos a algún candidato que satisficiera los requerimientos de ambos?
¿Quién?
Bueno, se trata de una idea manifiesta en un desplegado.
Nada más.
Desde el propio PAN le dicen a Calderón que si tiene dignidad y vergüenza no acepte ser Presidente ilegítimo: Ortega
Palabras del Coordinador General de Campaña, Jesús Ortega, en la Asamblea Permanente, en el Zócalo de la Ciudad de México
Página oficial de Andrés Manuel López Obrador
30 de agosto de 2006
Compañeras y compañeros:
Continuamos con nuestra Asamblea Informativa con este gran acto que realizamos día tras día, en donde se refleja nuestro ánimo de continuar la lucha hasta la victoria y hasta lograr que se respete la voluntad del pueblo y la voluntad ciudadana.
No va a pasar el fraude, compañeras y compañeros. ¡No pasarán! ¡No pasarán!
No pasarán porque se mantiene, en primer término, la dirección del movimiento perfectamente cohesionada y unida. Hay, desde el gobierno, intentos, y desde otras fuerzas conservadoras, intentos por tratar de socavar nuestra fortaleza a partir de intentar socavar nuestra unidad. ¿Pero qué hay que advertirles? La unidad del movimiento es férrea alrededor de Andrés Manuel López Obrador.
Hay algunos malintencionados y perversos que continúan permanentemente con esta intención. Pero hay otros, algunos columnistas, que aparte de perversos son ingenuos. El movimiento se mantiene firme y unido en torno a la defensa del voto ciudadano y del voto popular.
Hoy el compañero Andrés Manuel López Obrador se encuentra en Tabasco, nuestro candidato ganador de las elecciones presidenciales se encuentra en Tabasco porque en el mes próximo de octubre, en esa entidad de la República se van a realizar elecciones para presidentes municipales, para Congreso y también para gobernador del estado.
Igual que en Chiapas, vamos a ganar en Tabasco, compañeras y compañeros. Y es bueno que hagamos un reconocimiento a los compañeros de Chiapas y a los compañeros de Tabasco y a los compañeros, hombres y mujeres, de todo el país, porque no solamente en el Zócalo de la Ciudad estamos presentes.
Estamos presentes en las 32 entidades de la República con el puño en alto y con la moral en lucha. Y nuestro movimiento avanza y nuestro movimiento crece desde el punto de vista orgánico, pero también desde el punto de vista moral y déjenme platicarles, seguramente algunos de ustedes ya lo saben, pero platicarles de un acontecimiento importante.
El día de ayer salió publicado en algunos diarios un desplegado de un abogado regiomontano que tiene una característica, es un ex dirigente del Partido Acción Nacional y éste ex dirigente del PAN, que se llama Javier Livas, le dice a Felipe Calderón, de su propio partido, le dice que si tiene dignidad y tiene vergüenza que no acepte el resolutivo del Tribunal Electoral y no acepte ser Presidente de la República ilegítimo.
Desde las filas de su propio partido, y hay otros que se cubren la cara de vergüenza porque saben que Felipe Calderón está siendo sostenido por las fuerzas más retrogradas y las más corruptas, no sólo de su partido sino del propio Partido Revolucionario Institucional, porque mucha gente se da cuenta que dos de los personajes más nefastos son los que de verdad están sosteniendo a Felipe Calderón y los quiero mencionar: Elba Esther Gordillo y Víctor Flores, uno de los dirigentes más corruptos del sindicalismo.
Y si los dirigentes, los fundadores del Partido Acción Nacional que tuvieron la convicción de luchar contra la corrupción y el autoritarismo hoy se dieran cuenta de que el candidato de Acción Nacional está siendo apoyado por lo más corrupto del PRI, los fundadores de Acción Nacional volverían a morir.
Por eso estas declaraciones, como las de Javier Livas, dan cuenta de que nuestro movimiento crece desde el punto de vista cuantitativo pero se engrandece y se fortalece desde el punto de vista ético y moral, porque tenemos la razón, porque defendemos la justicia, porque luchamos por la democracia y porque luchamos por un México de libertades y un México de justicia social.
Por eso no hay que aflojar el paso en la preparación de la Convención Nacional Democrática, nos tenemos que reunir en este histórico acontecimiento millones de mexicanos, hombres y mujeres de todos los rincones del país, desde el Pacífico al Atlántico, desde el norte hasta el sur, de todos los pueblos, de las colonias, de todos los estados, reunirnos en este gran acontecimiento histórico que será definitorio para restaurar la vida constitucional en el país, para avanzar hasta alcanzar un México democrático y un México para todos, hombres y mujeres mexicanos.
Pero no hay que olvidar un asunto toral y fundamental: Nuestra lucha por ese México democrático y justo no es, bajo ninguna circunstancia, una lucha violenta. Nuestro movimiento es pacífico. Vamos a repudiar la imposición, vamos a lograr que se reconstruya la constitucionalidad de México, vamos a lograr tener una República democrática, pero todo eso lo vamos a hacer con la fuerza de la moral y con la fuerza de la razón pacíficamente.
Vamos pues a preparar la Convención en esta última fase, la Convención Nacional Democrática seguros de que el 16 de septiembre lograremos dar un ejemplo de fortaleza, de lucha, de dignidad y de congruencia en el esfuerzo por conquistar, para nuestros hijos y a las nuevas generaciones, un México nuevo. Compañeras y compañeros:
¡Viva la Convención Nacional Democrática!
¡Viva Andrés Manuel López Obrador!
¡Viva el movimiento democrático!
¡Viva México!
Muchas gracias, compañeras y compañeros.
Javier Livas Cantú*
Por esto
29 de agosto de 2006
Felipe:
I.- LA REALIDAD
Una realidad incontrovertible: ningún tribunal podrá restaurar un resultado electoral que nació asfixiado, evidentemente manoseado y turbio.
Hechos irreversibles: tu elección interna dejó serias dudas de legitimidad y tu campaña presidencial se valió de la descalificación del oponente y la polarización de la sociedad.
Los resultados electorales preliminares han sido muy apretados, cuestionados, y poco convincentes. La duda azota al propio PAN, que se ha negado a apoyar la apertura de los paquetes electorales. El reciente estudio de Hugo Almada demuestra un marcado sesgo en las inconsistencias de las actas en tu favor.
Muchos mexicanos estamos conscientes de que gran parte de las instituciones están sobrepasadas o colapsadas. Tú mismo has afirmado que el IFE es una institución desgastada.
II. GRAVE PELIGRO DE INFARTO MASIVO
Clouthier, Conchello, Fox, Barrio, R. Elizondo, Canales, y muchos otros panistas -recurriendo a la resistencia civil activa- violamos deliberadamente leyes y reglamentos durante los 80' y 90's en la lucha por ganar el derecho a tener elecciones limpias, transparentes, y por ende, confiables. Ningún gobierno, candidato o funcionario del Partido Acción Nacional puede ahora desconocer su historia ni su compromiso moral con la absoluta limpieza electoral ni negarles esta transparencia a millones de mexicanos.
La resistencia civil activa ya está germinada y arraigada; y contiene un elemento de volatilidad. Muy posiblemente podría descarrilar a un gobierno que sea percibido como ilegítimo y haría casi imposible un diálogo tardío.
Actualmente, millones de mexicanos sufren penalidades para salir de este país en busca de las oportunidades que aquí no existen. Cuidado con tomar decisiones inerciales que agudicen la desesperanza.
Lamentablemente, vivimos un vacío de poder y se percibe un ambiente premonitorio de enfrentamientos violentos de los cuales no podremos extraernos una vez iniciados. Ya existe la masa crítica para un altercado social en ambos extremos del polarizado espectro político.
Advirtamos todos que la toma de la Avenida Reforma, es como un primer infarto en el corazón de México. Un infarto masivo en el área metropolitana más poblada de América pondría en riesgo la viabilidad de todo el cuerpo social.
III.- LA OPORTUNIDAD HISTORICA
El estudio referido arriba muestra que sobran elementos para una anulación de la elección. Si la falta de claridad del Cofipe, sin embargo, lleva a que seas declarado Presidente electo, caeríamos en una designación formalmente válida pero percibida como ilegítima.
Tu primera obligación debe ser evitar un caos irreversible. Ante este predicamento, considero que por el bien de México, deberías considerar RENUNCIAR a cualquier designación que haga el Tribunal Electoral. Idéntica propuesta procede frente a Andrés Manuel López Obrador.
Con la disputa inmediata por la Presidencia fuera del escenario, ambos deberían encontrarse en un centro de concordia e integrar un equipo de personalidades idóneas que se aboquen a rediseñar las principales instituciones del país. Se reunirían el tiempo necesario para llegar a un acuerdo patriótico para asegurar la convivencia pacífica dentro del orden que todos los mexicanos queremos y merecemos. Resolver la crisis de las instituciones es la verdadera solución que debe tener prioridad absoluta.
Este esfuerzo intelectual de fondo, debe hacerse lejos de las distracciones de las responsabilidades oficiales y de las grillas políticas partidistas que se dan en el Congreso.
Reconozcamos cabalmente que el deplorable proceso electoral jamás dará buenos frutos. Tampoco debe repetirse. México requiere campañas de altura, constructivas. Ambos candidatos contenderían dentro de dieciocho meses, bajo nuevas reglas. A ambos candidatos los conmino a reflexionar sobre la nueva oportunidad que todo el país merece.
Felipe: te exhorto a actuar apegado a los más caros ideales que han animado la sacrificada brega tomada por los panistas a lo largo de la historia. Cuídate de los intereses creados que te circundan y nos empujan a la turbulencia. LA ARMONÍA ES INDISPENSABLE PARA QUE MEXICO AVANCE.
*Javier Livas Cantú es abogado y editorialista en varios periódicos. Ha sido miembro de la Asamblea Democrática por el Sufragio Efectivo (ADESE) y del Grupo San Ángel, y precandidato presidencial por el PAN en 1993. Es autor de iniciativas de ley en materia de reforma electoral, transparencia y administración de justicia.
¿Que renuncie Calderón?
Francisco Rodríguez
De su columna Índice Político
La Crisis
29 de agosto de 2006
Es considerado amigo de Vicente Fox. Y ayer, en un desplegado publicado en al menos dos diarios de la capital nacional, le pide a Felipe Calderón que renuncie a su pretensión de tomar posesión como Presidente de México, como una “prueba de lealtad a México”.
El abajo firmante de tal desplegado es Javier Livas Cantú, un regiomontano que fue precandidato presidencial del PAN en 1993, hijo de un ex gobernador neoleonés y quien se autodefine como “agente de cambio, activista por la democracia y la libertad”.
También ex miembro del Grupo San Ángel, Livas le dice a Calderón que “los resultados electorales preliminares han sido muy apretados, cuestionados y poco convincentes. La duda azota al propio PAN, que se ha negado a apoyar la apertura de los paquetes electorales... Tú mismo has afirmado que el IFE es una institución desgastada”.
Antes, Livas dice a Felipe Calderón:
“Una realidad incontrovertible: ningún tribunal podrá restaurar un resultado electoral que nació asfixiado, evidentemente manoseado y turbio.”
También le recuerda al aún candidato Calderón que “Clouthier, Conchillo, Fox, Barrio, R. Elizondo, Canales y muchos otros panistas recurriendo a la resistencia civil activa violamos deliberadamente leyes y reglamentos durante los 80’s y 90’s en la lucha por ganar el derecho a tener elecciones limpias, transparentes y, por ende, confiables… La resistencia civil activa ya está germinada y arraigada; y contiene un elemento de volatilidad. Muy posiblemente podría descarrilar a un gobierno que sea percibido como ilegítimo y haría casi imposible un diálogo tardío…
Livas Cantú habla asimismo del vacío de poder en el que hoy vivimos los mexicanos “y se percibe un ambiente premonitorio de enfrentamientos violentos… Ya existe la masa crítica para un altercado social en ambos extremos del espectro político…”
Y le subraya a Calderón que todo está dado para que sea declarado Presidente Electo, aunque considera que “caeríamos en una designación formalmente válida, pero percibida como ilegítima”, por lo que Livas urge a Felipe Calderón a hacer frente a su primera obligación que sería la de evitar un caos irreversible.
“Ante este predicamento –enfatiza--, considero que por el bien de México deberías considerar renunciar a cualquier designación que haga el Tribunal Electoral. Idéntica propuesta procede frente a Andrés Manuel López Obrador.”
Y tras ello, su propuesta para que ambos personajes se reúnan, fuera de toda grilla, y con un grupo de personalidades se aboquen a rediseñar nuevas instituciones para el país.
No dice Livas en su documento, empero, quién deberá conducir la administración pública a partir de que su amigo Vicente Fox deje la Primera Magistratura.
¿Sería eso también materia a discutir entre Calderón y López Obrador?
¿Tendrían estos dos a algún candidato que satisficiera los requerimientos de ambos?
¿Quién?
Bueno, se trata de una idea manifiesta en un desplegado.
Nada más.
Desde el propio PAN le dicen a Calderón que si tiene dignidad y vergüenza no acepte ser Presidente ilegítimo: Ortega
Palabras del Coordinador General de Campaña, Jesús Ortega, en la Asamblea Permanente, en el Zócalo de la Ciudad de México
Página oficial de Andrés Manuel López Obrador
30 de agosto de 2006
Compañeras y compañeros:
Continuamos con nuestra Asamblea Informativa con este gran acto que realizamos día tras día, en donde se refleja nuestro ánimo de continuar la lucha hasta la victoria y hasta lograr que se respete la voluntad del pueblo y la voluntad ciudadana.
No va a pasar el fraude, compañeras y compañeros. ¡No pasarán! ¡No pasarán!
No pasarán porque se mantiene, en primer término, la dirección del movimiento perfectamente cohesionada y unida. Hay, desde el gobierno, intentos, y desde otras fuerzas conservadoras, intentos por tratar de socavar nuestra fortaleza a partir de intentar socavar nuestra unidad. ¿Pero qué hay que advertirles? La unidad del movimiento es férrea alrededor de Andrés Manuel López Obrador.
Hay algunos malintencionados y perversos que continúan permanentemente con esta intención. Pero hay otros, algunos columnistas, que aparte de perversos son ingenuos. El movimiento se mantiene firme y unido en torno a la defensa del voto ciudadano y del voto popular.
Hoy el compañero Andrés Manuel López Obrador se encuentra en Tabasco, nuestro candidato ganador de las elecciones presidenciales se encuentra en Tabasco porque en el mes próximo de octubre, en esa entidad de la República se van a realizar elecciones para presidentes municipales, para Congreso y también para gobernador del estado.
Igual que en Chiapas, vamos a ganar en Tabasco, compañeras y compañeros. Y es bueno que hagamos un reconocimiento a los compañeros de Chiapas y a los compañeros de Tabasco y a los compañeros, hombres y mujeres, de todo el país, porque no solamente en el Zócalo de la Ciudad estamos presentes.
Estamos presentes en las 32 entidades de la República con el puño en alto y con la moral en lucha. Y nuestro movimiento avanza y nuestro movimiento crece desde el punto de vista orgánico, pero también desde el punto de vista moral y déjenme platicarles, seguramente algunos de ustedes ya lo saben, pero platicarles de un acontecimiento importante.
El día de ayer salió publicado en algunos diarios un desplegado de un abogado regiomontano que tiene una característica, es un ex dirigente del Partido Acción Nacional y éste ex dirigente del PAN, que se llama Javier Livas, le dice a Felipe Calderón, de su propio partido, le dice que si tiene dignidad y tiene vergüenza que no acepte el resolutivo del Tribunal Electoral y no acepte ser Presidente de la República ilegítimo.
Desde las filas de su propio partido, y hay otros que se cubren la cara de vergüenza porque saben que Felipe Calderón está siendo sostenido por las fuerzas más retrogradas y las más corruptas, no sólo de su partido sino del propio Partido Revolucionario Institucional, porque mucha gente se da cuenta que dos de los personajes más nefastos son los que de verdad están sosteniendo a Felipe Calderón y los quiero mencionar: Elba Esther Gordillo y Víctor Flores, uno de los dirigentes más corruptos del sindicalismo.
Y si los dirigentes, los fundadores del Partido Acción Nacional que tuvieron la convicción de luchar contra la corrupción y el autoritarismo hoy se dieran cuenta de que el candidato de Acción Nacional está siendo apoyado por lo más corrupto del PRI, los fundadores de Acción Nacional volverían a morir.
Por eso estas declaraciones, como las de Javier Livas, dan cuenta de que nuestro movimiento crece desde el punto de vista cuantitativo pero se engrandece y se fortalece desde el punto de vista ético y moral, porque tenemos la razón, porque defendemos la justicia, porque luchamos por la democracia y porque luchamos por un México de libertades y un México de justicia social.
Por eso no hay que aflojar el paso en la preparación de la Convención Nacional Democrática, nos tenemos que reunir en este histórico acontecimiento millones de mexicanos, hombres y mujeres de todos los rincones del país, desde el Pacífico al Atlántico, desde el norte hasta el sur, de todos los pueblos, de las colonias, de todos los estados, reunirnos en este gran acontecimiento histórico que será definitorio para restaurar la vida constitucional en el país, para avanzar hasta alcanzar un México democrático y un México para todos, hombres y mujeres mexicanos.
Pero no hay que olvidar un asunto toral y fundamental: Nuestra lucha por ese México democrático y justo no es, bajo ninguna circunstancia, una lucha violenta. Nuestro movimiento es pacífico. Vamos a repudiar la imposición, vamos a lograr que se reconstruya la constitucionalidad de México, vamos a lograr tener una República democrática, pero todo eso lo vamos a hacer con la fuerza de la moral y con la fuerza de la razón pacíficamente.
Vamos pues a preparar la Convención en esta última fase, la Convención Nacional Democrática seguros de que el 16 de septiembre lograremos dar un ejemplo de fortaleza, de lucha, de dignidad y de congruencia en el esfuerzo por conquistar, para nuestros hijos y a las nuevas generaciones, un México nuevo. Compañeras y compañeros:
¡Viva la Convención Nacional Democrática!
¡Viva Andrés Manuel López Obrador!
¡Viva el movimiento democrático!
¡Viva México!
Muchas gracias, compañeras y compañeros.
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