viernes, junio 23, 2006
Cambio necesario
Publicado por El Universal el 19 de junio de 2006
Sí, el cambo resulta hoy indispensable para la nación. Una demanda cada vez más generalizada, porque es ya intolerable que se perpetúe el dominio de los mismos poderes y la triste situación de la generalidad en que aumenta el desempleo y los ingresos personales y familiares disminuyen, en que se estrangulan los servicios sociales y se desatiende el posible bienestar de las mayorías en favor de una estrecha minoría de privilegiados. Rechazo enérgico al sistema de intereses que se nos ha impuesto desde hace cuatro lustros, trágico para México y para una inmensidad de compatriotas nuestros.
Una rápida ojeada a la economía mexicana en los tiempos del neoliberalismo, porque de eso se trata, nos muestra que el país ha dejado de crecer desde hace más de 20 años y que el ingreso por persona se ha estrechado dramáticamente. Y, además, que una variedad de países comparables han desarrollado su economía varias veces respecto a la mexicana, que apenas lo hizo una vez y medio en este etapa mientras que, por ejemplo, China creció en el mismo lapso 6.7 veces, Tailandia 3.2, Corea del Sur 3.1 e India 2.4 veces. Ellos, por supuesto, evitaron o no aceptaron la ortodoxia del "Consenso de Washington" y de los organismos internacionales, tan exigentes cuando se trata de países "en desarrollo," y llenos de contemplaciones y excepciones cuando se trata de los más ricos. Por lo demás, los salarios reales de los mexicanos, entre 1980 y 2002, se habrían deteriorado en un 70%, al mismo tiempo que la desocupación se habría incrementado de manera espectacular, lo que explicaría la masiva migración a EU en los últimos años. Recordemos que el ingreso por habitante en México, a precios de 1980, era de 2 mil 85 dólares, con Taiwán en apenas 44% de esa cifra, Corea del Sur en 42% y Tailandia en 41%. A mediados de la década de los 90, en que México alcanzó un ingreso per cápita de 5 mil 93 dólares, la situación se había invertido drásticamente: nuestro ingreso fue apenas 39% del de Taiwán, 43% del de Corea del Sur y 78% del de Tailandia. (Las cifras aparecen en el reciente libro de David Ibarra Ensayos sobre economía mexicana, FCE, México, 2005.)
Por supuesto, en aras del fetiche de la economía de mercado (léase del capitalismo salvaje), el Estado mexicano se marginó en materia de inversiones, que en 1950 fue 50% del total y todavía en 1980 43%, siendo en el año 2000 de apenas 7%. Las inversiones corrían ya a cargo casi exclusivo de los inversionistas privados, con los alarmantes resultados aquí descritos.
Por estas razones y otras que pueden añadirse, que ilustran el tremendo fracaso de la economía neoliberal, la escandalosa concentración de los ingresos y la enorme extensión de la pobreza que vivimos, y que es abrumadoramente dramática para nuestros compatriotas, la sociedad ha decidido intentar un cambio sustantivo por la vía electoral, que se materializará el próximo 2 de julio.
Un cambio que deberá ir tomando forma en el próximo sexenio y que traerá consigo beneficios para todos los sectores sociales. Un beneficio del que participará la mano de obra (incrementada) y también, por supuesto, los sectores empresariales, dado que el aumento de la demanda y la expansión del mercado interno será la fundamental palanca del desarrollo, la única cierta, que ha sido lamentablemente olvidada durante los últimos sexenios neoliberales.
El cambio por la vía electoral que arrancará el 2 de julio comprenderá por supuesto otros aspectos de la vida social y cultural, y no solamente el económico. En primer término por lo que hace a la democracia mexicana, ahora confiscada por cerrados grupos de interés y por unos medios electrónicos que pretenden transformar nuestra vida política en objeto-sujeto del mercado, en manos del mejor postor.
Después del "debate" del 6 de junio, he cambiado impresiones y escuchado la opinión de universitarios distinguidos. Denominador común: un verdadero terror a que el candidato triunfante en las próximas elecciones pudiera ser el del PAN, dado que fue evidente en el encuentro su carácter intolerante e inflexible: percepción de un temperamento irascible y hasta arrebatado que, en la silla presidencial, pudiera ser arbitrario y fuente de infinitos conflictos que desembocarían en violencia multiplicada y en continuas exhibiciones de fuerza por parte del gobierno federal.
Habría entonces la certeza de que al inadmisible "continuismo" económico se sumará una negación en acto de las libertades y de la democracia de los mexicanos, y un regreso al uso indiscriminado de la fuerza: precisamente en la "mano dura" que ha sido la principal divisa de la campaña electoral del candidato del PAN. La perspectiva sería entonces terriblemente negativa.
Conclusión: el voto debe ir a López Obrador, sobre cuya función de todos modos debería establecerse una cercana vigilancia. Eso sí, con la confianza de que por ese lado habría la esperanza de que la ciudadanía sería escuchada y atendida.
El PAN está destruyendo a la clase media
Esta mañana copio para ustedes un texto publicado antier en Sendero de Fecal. La dirección original es ésta:
http://senderodefecal.blogspot.com/2006/06/el-pan-destruye-la-clase-mediaenvio-al.html
“Al apoyar el Fobaproa, como presidente del PAN en 1998 y luego como diputado del 2000 al 2003, Felipe Calderón mandó a la ruina y a la quiebra a cientos de miles de pequeños y medianos empresarios y comerciantes establecidos.
Con su política fiscal, el gobierno federal panista recarga en la mediana empresa, en los profesionistas y en los asalariados todo el costo del sistema fiscal. La clase media, junto con los trabajadores asalariados, es la que paga impuestos; a ella sí le dejan caer los inspectores y la policía de hacienda, auditorías y toda la revisión fiscal. Mientras tanto, a los más ricos del país les perdonan los impuestos y tienen sistemas de facilidades y exenciones fiscales. Por ejemplo, cuando Roberto Hernández vendió Banamex a City Bank por 12 mil millones de dólares, es decir 120 mil millones de pesos de aquel entonces, no pagó un solo centavo de impuestos. En cambio, cuando una familia de clase media vende un terreno, una casa, un departamento o un negocio, ahí sí el Estado no le perdona un solo centavo.
Debido a la política financiera del gobierno panista, los bancos en México cobran elevadísimas comisiones que ni siquiera en sus países de origen cobran. Esto, naturalmente, a quien más afecta es a la clase media. Esos mismos bancos son los que niegan el crédito a quienes quieren establecer una empresa.
¡Despierta! El PAN está destruyendo a la clase media”.
MATT vuelve a cuestionar la impopularidad del PRI
Tras conocer los resultados iniciales de MATT, que curiosamente colocaban a Roberto Madrazo como el más cercano competidor de López Obrador y relegaban a Felipe Calderón al tercer lugar efectivo (si bien cercanísimo a Madrazo), pensé que los resultados finales acabarían de ubicar a Calderón en el segundo lugar y a Madrazo en el tercero. Me equivoqué. De acuerdo con MATT, al pasado martes 20 de junio Calderón alcanzaría un 27.2% de los votos, Madrazo un 28.3% y López Obrador un 33.8%. Es probable que la figura de Madrazo, por sí misma, no sea muy atractiva para los votantes; pero la fuerza del PRI es innegablemente grande, particularmente en las áreas rurales, que suelen ser ignoradas por las encuestadoras.
Es del todo interesante notar que MATT pone al PRI como primera fuerza electoral entre los votos para diputados y senadores. Como se ha dicho muchas veces, de nuestros votos para diputados y legisladores dependerá la efectiva realización de los proyectos del candidato triunfador. Quien vaya a votar por López Obrador para presidente, recuerde votar también por todos los candidatos de la Coalición por el Bien de Todos. No le den ni un solo voto a ninguno de los otros partidos.
Las palabras siguientes son de MATT.
“Faltando solo dos semanas para la elección presidencial en México, la nueva ronda de encuestas, contratadas por miembros de MATT, señala, que lo que era una carrera entre tres, ahora parece ser una carrera entre dos. Si la elección fuera hoy, Calderón estaría fuera de la pelea. ¿Por qué? Porque necesitaría a lo menos el 80% de los votantes indecisos para sobrepasar a López Obrador: algo estadísticamente imposible. Lo que las otras encuestas no reportan, (por que no tienen la amplitud de cobertura en todos los distritos electorales), es que Calderón es tercer lugar en la carrera. El segundo lugar, Madrazo, esta corriendo mas fuerte de lo que se reporta.
(...) Andrés Manuel López Obrador (PRD) está al frente por 5.5%, pero los votantes indecisos han aumentado en un millón (3.7 millones de votantes) después de que Obrador acusó al candidato del PAN de corrupción. Esta acusación ha sido costosa para Calderón y la carrera está ahora entre López Obrador y Roberto Madrazo (...).
Los candidatos del PRI continúan en la delantera para Diputados y para Senadores en la mayoría de los 300 distritos encuestados. Y como reportamos en la encuesta pasada, esta importante votación regional podría dar mas votos para Madrazo, por que el electorado Mexicano tiende a votar por Partido, no por el Candidato, ¿Será suficiente para Madrazo, el caballo negro, poder ganar la carrera? Es posible estadísticamente por el gran número de indecisos y por el fuerte voto histórico de su partido”.
jueves, junio 22, 2006
El mito del libre comercio
¿Qué de interesante tiene la lectura de este libro? Justificaré mi decisión de transcribirlo: la política económica del PAN y de los últimos sexenios del PRI ha sido favorable al libre comercio. Sabiendo de la experiencia sufrida por otros países, estoy seguro de que la liberalización comercial terminará perjudicando a México. Aun cuando el PRD se opuso en los 90s a la firma del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, actualmente, por los convenios celebrados, no disponemos sino de un estrecho margen de maniobrabilidad; sin embargo, la sociedad organizada debería llamar la atención del próximo presidente para obligarlo a impulsar una estrategia de desarrollo basado en la industria, que es la actividad económica auténticamente generadora de productividad. No podremos seguir por mucho tiempo sosteniendo una economía basada en los servicios, como la que ha promovido y sigue promoviendo el PAN.
Batra cita en uno de sus párrafos al “economista mexicano Rogelio Ramírez”; ¿se referirá a Rogelio Ramírez de la O, asesor de Andrés Manuel López Obrador para asuntos económicos?
Del prólogo a la edición en español
El punto de vista tradicional considera el comercio libre como el leitmotiv de la política económica. Esta idea ha llegado a ser casi un dogma para los economistas, hasta tal punto que cualquiera que la cuestione se expone al ridículo. En este libro sostengo que la industria, y no el comercio, es la principal fuente de prosperidad, toda vez que, en la mayor parte de las naciones, el sector industrial paga los más altos salarios a sus empleados. Por consiguiente, el comercio exterior beneficia a aquellas naciones que exportan principalmente bienes industriales, y perjudica a los países que son mayormente importadores de manufacturas.
Si bien la historia confirma mi punto de vista, he demostrado que el comercio libre ha perjudicado seriamente a las economías de las principales naciones angloparlantes, como Estados Unidos, Canadá, y Australia. Estos países exportan bienes de bajos costes salariales, como los productos agrícolas, los minerales, y los servicios, e importan bienes de altos costes industriales. Sus índices de crecimiento han declinado, con un comercio creciente estimulado por la reducción de los aranceles sobre los bienes extranjeros.
¿Qué pasa con las economías de América Latina, que también es un importador de bienes manufacturados y un exportador de materias primas? En este sentido, me he concentrado en un solo país hispanoparlante, específicamente México, porque ha estado comprometido en un encendido debate sobre los méritos del Tratado de Libre Comercio (NAFTA), que tuvo lugar en Estados Unidos en 1993. El NAFTA entró en vigor el 1º de enero de 1994; hoy se habla incluso de otras naciones latinoamericanas que se incorporarían a este acuerdo. Pareciera ser que Argentina, Chile, Brasil y Venezuela estarían dispuestas a abrir sus economías a Estados Unidos e integrar un único mercado común para las Américas. El propósito de este prefacio es poner sobre aviso a estas y otras naciones que parecen no haberse percatado de la desafortunada experiencia de México con el comercio exterior.
México creció a ritmo acelerado entre 1940 y 1970, cuando su economía tenía muy altos aranceles, y se convirtió en una nación endeudada cuando entabló relaciones con los bancos norteamericanos en la década de los setenta. El resultado final fue una hiperinflación y una declinación del nivel de vida. Después de 1985, comenzó a abrir su economía a la competencia extranjera, pero aún disfruta del alto nivel de crecimiento que generaron las políticas proteccionistas aplicadas antes de 1970. (...)
(Después de examinar los casos de Argentina, Brasil y Chile, Batra analiza la experiencia de España, que reproduzco por ser el apartado más breve del prefacio y por lo contundente de sus frases)
España
España no es una nación con las mismas características de los países latinoamericanos, pero su experiencia con el comercio exterior es semejante a la de América Latina. De 1965 a 1985, el porcentaje del comercio en España aumentó firmemente, pero del mismo modo disminuyó su índice de crecimiento. Esto parece casi increíble. En 1965, el porcentaje del comercio era solamente de un 19%, pero el crecimiento del PBI había alcanzado el 8%. Hacia 1985, el porcentaje del comercio había trepado hasta el 44%, pero el índice de crecimiento cayó hasta apenas un 1,4%. Cuando el porcentaje del comercio disminuyó hacia 1990, el índice de crecimiento alcanzó un respetable 4,9%, solamente para volver a caer con el incremento del comercio.
¿Qué más pruebas se necesitan? Es evidente que el comercio siempre perjudica a las naciones que son importadoras de manufacturas, es decir las que importan más bienes industriales de los que exportan.
(...)
La competencia interna versus la competencia externa
Hay otro motivo por el cual el comercio exterior ha socavado las principales economías de América Latina. Antes de 1970, estos países casi no tenían deuda externa. Sin embargo, en 1991 Brasil tenía una deuda externa de 117.000 millones de dólares, seguido por México con 112.000 millones, Argentina con 64.000 millones, Venezuela con 34.000 millones, y Chile con 18.000 millones. ¿Qué es lo que significó esta deuda? ¿Por lo general un más bajo crecimiento, y un empobrecimiento de las masas?
América Latina no puede liberarse de su deuda, quizá para siempre. La región ya ha pagado miles de millones de dólares a los bancos acreedores del extranjero, pero la deuda continúa en aumento. El efecto más destructivo de la deuda es que ha dado origen a los monopolios industriales locales. Aquellas compañías que han estado en condiciones de obtener amplios créditos de los bancos extranjeros, han adquirido otras empresas, o provocado su bancarrota. El surgimiento de estos monopolios en México, Brasil, Argentina y Venezuela ha reprimido la innovación, ha producido ineficiencia en la producción, y ha hecho declinar los salarios reales. El resultado ha sido que las economías que experimentaron un alto crecimiento en los años sesenta llegaron a ser naciones de bajo crecimiento en las décadas de los setenta y ochenta.
De acuerdo con los economistas tradicionales, la respuesta a la depredación de los monopolios locales es el comercio libre, que expone a los productores a la competencia extranjera. Pero esta competencia puede aniquilar a muchas industrias locales. Una mejor respuesta, respaldada por la experiencia histórica de todas las naciones desarrolladas, es la competencia interna.
(...) la competencia interna es más positiva que la competencia externa. La verdadera solución al problema de la pobreza en América Latina estriba en la disolución de los monopolios locales, no en exponer a las industrias a los predadores extranjeros a través del comercio libre. Eso les permitirá retomar el alto crecimiento de la década de los sesenta.
De la introducción
Desde la Segunda Guerra Mundial, los economistas, así como los sucesivos gobiernos norteamericanos, han proclamado las ventajas del comercio libre. Las diferentes administraciones, tanto demócratas como republicanas, han promovido la política de no interferencia en el comercio exterior. En forma gradual pero con firmeza, se han ido eliminando la mayor parte de las barreras comerciales, y hoy la dependencia de Estados Unidos respecto del comercio internacional, particularmente de las importaciones, es la mayor de su historia.
La idea del comercio libre se ha convertido en un mito. Abogar por la no intervención es estar con el progreso, la prosperidad y la paz; lo contrario significa desafiar a Wall Street, provocar la ira de los economistas, de los analistas políticos y de gran parte de la prensa. Los baby boomers (adultos nacidos durante el boom de natalidad en la posguerra) se educaron de acuerdo con los preceptos del comercio libre. De hecho, la idea hoy se acepta como un dogma económico en todo el mundo.
En una economía mundial cada vez más interrelacionada a través de satélites y corporaciones multinacionales, el comercio internacional sin duda merece la atención que se le dispensa. Influye en todos los aspectos de nuestra vida. Hoy los norteamericanos se gratifican con los productos de Sony, Toyota, BMW y Armani, entre otras incontables marcas provenientes del extranjero. Del mismo modo, los ciudadanos de otras naciones hacen uso de los Boeings y Cadillacs, entre otros bienes exportados por Estados Unidos. Reiteradas veces se ha podido paliar el hambre y la escasez en el mundo gracias a la pródiga agricultura norteamericana. De esta manera, merced a las políticas de libre comercio promovidas por Estados Unidos en la posguerra, el comercio internacional desempeña un papel fundamental en la economía mundial.
El ampliamente publicitado Acuerdo Norteamericano de Comercio Libre (NAFTA), suscrito por Canadá, México y Estados Unidos en agosto de 1992, es tan sólo la más reciente expresión de la no intervención. El NAFTA pretende eliminar los obstáculos para la inversión y el comercio entre los países signatarios (...).
El concepto opuesto al de libre comercio es el proteccionismo, según el cual las industrias nacionales deben ser protegidas de la competencia extranjera a través de una serie de barreras, tales como los aranceles y los cupos de importación. Durante largo tiempo los economistas han denunciado el proteccionismo como una política errónea desprovista de lógica y de sentido común. Los proteccionistas han sido proclamados defensores de unos pocos intereses creados que comprometen el interés más amplio de la nación. Incluso algunos critican severamente el proteccionismo como aislacionista e inmoral, y aducen que fomenta los monopolios y la negligencia de los trabajadores sindicalizados.
(...) En líneas generales, los economistas proclaman la liberalización, pero hacen caso omiso de los costes que ello representa en materia de despidos, rebajas salariales y deterioro del medio ambiente (...).
(...) En síntesis, mi tesis es la siguiente:
La experiencia de la mayoría de las naciones muestra que la prosperidad estriba en el crecimiento de la industria antes que en el de la agricultura y los servicios. Esto es así porque la industria tiene una productividad laboral mucho más alta que la de los otros sectores, por lo cual sus salarios suelen ser un 150 o un 200 por ciento más elevados. Cuando la liberalización del comercio promueve la industria, eleva la productividad en su conjunto, así como el nivel de vida; pero cuando promueve los servicios a expensas de la industria, la productividad y los ingresos reales disminuyen.
La industria, y no el comercio, es la principal fuente de prosperidad. La historia reciente y pasada lo confirma de manera terminante. Es evidente que desde la década de los setenta, los servicios han sobrepasado a la industria dentro de los Estados Unidos. Como consecuencia de ello, el panorama económico en su conjunto ha sufrido una profunda transformación. La liberalización del comercio ha resultado ser la causa principal de esta transformación que no tiene precedentes en la historia norteamericana.
En la actualidad, sólo el 17 por ciento de la fuerza laboral trabaja en el sector industrial, el resto está empleada en el agro y los servicios. Por lo tanto, no es para sorprenderse que los salarios ajustados de acuerdo con la inflación hayan descendido un 19 por ciento desde 1972, mientras el volumen del comercio se ha duplicado y los aranceles han disminuido al 5 por ciento. En el comercio minorista, los ingresos reales, netos de impuestos, son comparables a los del período de la Gran Depresión.
A partir de la década de los setenta, las importaciones de bajo precio producidas por operarios extranjeros, que a veces trabajan por unas monedas diarias, han perjudicado e incluso exterminado a muchas industrias norteamericanas, mientras los gobernantes, tanto los demócratas como los republicanos, han permanecido indiferentes. Es un secreto a voces que las empresas nacionales que producen acero, cámaras fotográficas, televisores, reproductores de vídeo, calzado y productos textiles, entre muchos otros bienes, han sido puestas en jaque por las importaciones de Japón, Taiwán, Corea, Singapur, China y Hong Kong. Y a pesar del perjuicio que ello causa en los sectores más pobres o desocupados de la población, el flujo de las importaciones continúa creciendo a un ritmo alarmante.
De persistir la tendencia, a fin de esta década la industria norteamericana del automóvil estará casi extinguida; las industrias farmacéuticas, de la computación y de máquinas herramientas podrían seguir el mismo destino. La razón principal es que cuando la mano de obra extranjera resulta tan barata, Estados Unidos no puede competir con los productos importados, con independencia de la superioridad tecnológica norteamericana. La liberalización del comercio ha logrado lo que Hitler y el imperio japonés no pudieron hacer durante la guerra.
¿Por qué, a pesar de esta inequívoca tendencia, ha adquirido tanta popularidad el comercio libre y se ha desacreditado tanto al proteccionismo? Estados Unidos atraviesa en estos momentos la más prolongada recesión desde la guerra. Sin embargo, la corriente proteccionista, que habitualmente prospera en los momentos difíciles, ha encontrado escaso apoyo político o teórico. ¿Por qué, a pesar de las desoladoras perspectivas de la industria, los proteccionistas tienen tan poco que ofrecer en materia de legislación a fin de impedir el torrente de importaciones? Esto sucede porque no han desarrollado una acción coherente. Han favorecido siempre lo que se podría denominar un “proteccionismo monopolista”, lo cual significa proteger las industrias locales sin alterar su estructura monopólica. Tampoco han logrado demostrar el impacto destructivo de las crecientes importaciones sobre la economía norteamericana, mientras los adalides del comercio libre han contado con una gran red de propaganda financiada por las élites norteamericanas y las empresas multinacionales.
(...) He utilizado las cifras estimadas en los propios informes económicos de la presidencia de la nación para mostrar que los frutos del aumento de la productividad de Estados Unidos han sido cosechados por la mano de obra extranjera y las multinacionales. Si los sueldos caen bruscamente mientras la población trabaja cada vez más, y con mayor eficiencia, algo falla en el sistema (...).
Cuando la política comercial ha perjudicado a una nación, el proteccionismo por sí solo no basta. Tiene que complementarse con una creciente competencia entre las industrias y empresas locales. De no ser así, las compañías locales simplemente aumentarán sus precios, producirán bienes de calidad inferior y pagarán a sus ejecutivos enormes dividendos. Esto es exactamente lo que hace el proteccionismo monopolista. Pero este libro plantea la necesidad de un proteccionismo competitivo, lo cual significa transformar los monopolios, cuyos productos compiten con los importados, en empresas más pequeñas, mientras se las protege con firmeza de la depredadora competencia extranjera.
En la actualidad, los beneficios del proteccionismo no se limitan al nivel de vida. Pocas personas admiten que el comercio internacional es el peor agente contaminador entre todas las actividades económicas. En realidad, este tipo de comercio consume el doble de la energía utilizada por una producción local equivalente. El comercio exterior causa muchos más estragos al medio ambiente que la industria, la agricultura y los servicios.
Si Estados Unidos estuviera dispuesto a adoptar el proteccionismo competitivo –es decir, a proteger a los monopolios locales de la competencia extranjera mientras los descompone en unidades más reducidas–, estaría en condiciones de resolver casi todos sus problemas económicos en breve plazo. La productividad, los salarios y los ingresos reales se incrementarían, en tanto que el déficit presupuestario y el coste de la energía disminuirían. Del mismo modo, se eliminaría el déficit por comercio exterior, y sobre todo, se mantendría bajo control la contaminación. Todo ellos mediante la simple medida de elevar los aranceles aduaneros de la tasa promedio vigente del 5 por ciento al 40 por ciento (...).
Del capítulo 6 (La experiencia mundial en materia de comercio libre)
México
México es el país vecino de Estados Unidos hacia el sur, tiene una economía notoriamente diferente. Cuenta con recursos naturales, agricultura, yacimientos petrolíferos y minerales, pero su base industrial es muy restringida. La mayor parte de su mano de obra relativamente poco calificada, y durante largo tiempo la nación ha adoptado políticas proteccionistas, mientras su vecino del norte se preocupaba por abrir sus fronteras al comercio exterior.
(...) Durante la década del sesenta, la nación disfrutó de un cierto nivel de estabilidad en los precios, ya que el IPC (Índice de Precios al Consumidor) sólo subió de 1,6 a 2 en nueve años. Pero poco después de 1970, comenzó la inflación, que se aceleró a partir de 1973, el año de la primera escalada en el precio del petróleo. Esto es significativo, ya que México es uno de los principales exportadores de petróleo y sin embargo tuvo que afrontar los desastrosos efectos del repentino aumento en los precios de la energía. A fines de la década del setenta, la inflación creció a un ritmo alarmante. Entre 1975 y 1980, los precios casi se triplicaron, y aumentaron otro mil por ciento en los cinco años siguientes. Esto fue seguido por otro incremento del 800 por ciento entre 1985 y 1988. en 1990 los precios también subieron, esta vez un 265 por ciento en un solo año.
En 1991, el azote de la inflación fue rápidamente controlado, y a comienzos de 1992 había declinado sustancialmente, hasta llegar a un índice anual del 20 por ciento. Es todavía un porcentaje alto para los niveles internacionales, pero es considerablemente bajo teniendo en cuenta los antecedentes mexicanos.
Con la inflación descontrolada de los años setenta y ochenta, todas las otras variables, como los salarios, las exportaciones, las importaciones, el PNB y la inversión, también crecieron a un ritmo acelerado. Lo más sorprendente es que, a pesar de esta situación inestable en la cual los precios subían de una semana a otra, el producto nacional bruto real (o ajustado de acuerdo con la inflación) creció a un ritmo considerable durante la mayor parte de este período. Sin embargo, casi todo este crecimiento sirvió para engrosar la fortuna de los ricos, incrementando la desigualdad.
La economía mexicana es un clásico ejemplo de por qué cifras como el producto interno bruto (PIB), real o per cápita son insuficientes para medir el nivel de vida de un país. (...) Entre 1961 y 1980, la población de México aumentó un 89 por ciento. Sin embargo, su PIB per cápita real casi se duplicó.
El PIB real también da una idea de la productividad total de la nación, e indica que la mano de obra duplicó su eficiencia durante las dos décadas, entre 1961 y 1980. Aun así, después de 1968 los ingresos reales apenas se movieron. En la década del setenta, los salarios reales subieron de 120 a 131, o sea, un escaso 9 por ciento, pese a que los trabajadores se volvieron muy productivos.
En la década del sesenta, el PIB real creció a un ritmo del 7,3 por ciento anual, porcentaje que casi iguala el descomunal crecimiento registrado en Japón. Sin embargo, los salarios reales mexicanos bajaron ligeramente entre 1968 y 1970. El rápido crecimiento de los años sesenta fue simplemente una continuación del iniciado en las décadas anteriores, con una gran diferencia: según el economista mexicano Rogelio Ramírez, entre 1955 y 1970 el salario real mínimo creció a un saludable ritmo del 5,5 por ciento anual. No obstante, todo este crecimiento se produjo antes de 1968, aunque (...) los salarios industriales quedaron casi congelados después de ese año. En este sentido, 1968 puede considerarse como un año memorable en los anales de la historia mexicana, pues si bien la economía continuó creciendo a un buen ritmo, los salarios se estancaron.
Aparentemente, el poder de los sindicatos obreros comenzó a declinar a finales de los años sesenta. Hasta entonces habían logrado generosos aumentos que superaban el crecimiento del PIB per cápita; pero a partir del año decisivo de 1968, los salarios reales se mantuvieron más o menos constantes. En consecuencia, casi no hubo mejora en el nivel de vida general; sólo los ricos hicieron más dinero. Es evidente que el PIB no basta para medir el nivel de vida de una nación.
México consiguió acrecentar su PIB a través de las políticas proteccionistas y de una mayor integración de capitales. Mientras Canadá y Estados Unidos se preocupaban por reducir sus aranceles, México ofrecía una creciente protección a sus industrias. De acuerdo con el punto de vista convencional, esto debería haber generado un crecimiento bajo o negativo en el PIB mexicano. En lugar de eso, produjo lo que algunos denominan un milagro económico.
La influencia de las políticas proteccionistas se prueba en el declinante cociente comercio/PNB, que bajó del 23 por ciento en 1961 al 17 por ciento en 1975. En la jerga económica, México era entonces una economía abierta con un comercio restringido. Sin embargo, la nación creció rápidamente con ayuda de la mayor integración de capitales, mientras la tasa de inversión subió del 15 al 22 por ciento en 1975.
El problema comenzó cuando México entró en contacto con el resto del mundo, especialmente con Estados Unidos, a través del comercio exterior y los préstamos. Durante la década del setenta, el cociente inversión/PNB subió del 18 al 25 por ciento, un salto del 39 por ciento. Esto hizo que el PIB per cápita creciera incluso más veloz que en la década anterior (un 36 por ciento contra un 28 por ciento), lo cual se traduce en un promedio anual del 5,1 por ciento para los años setenta comparado con el 4,8 por ciento de los sesenta. Este impulso se debió a una política del gobierno dirigida a transformar rápidamente un país agrícola en una economía industrial.
Con ese fin, el Estado promovió políticas de apoyo a la industria o proteccionistas. La idea era proteger de la competencia extranjera a las industrias jóvenes del sector privado, mientras se reservaban algunos sectores estratégicos exclusivamente para el Estado. Los ferrocarriles, la electricidad y los petroquímicos, entre otros sectores, quedaron al margen de la participación privada.
La protección quedó garantizada no sólo a través de los altos aranceles de importación, sino además mediante un sistema de concesiones a través del cual sólo se permitía el ingreso de cantidades limitadas de ciertos bienes, principalmente materias primas y maquinaria industrial. Se permitió la inversión extranjera, pero sólo en ciertos sectores, como el de los productos químicos, la electrónica y el transporte.
El gobierno también intentó transformar la agricultura, que había sido una actividad de subsistencia de baja productividad, en un sector mecanizado de alta productividad. En líneas generales, el Estado siguió una política industrial de autodesarrollo a través del proteccionismo y la sustitución de importaciones. Esto se halla en franca contradicción con las políticas adoptadas por Canadá y Estados Unidos.
Al principio los resultados fueron espectaculares. El PIB, los salarios reales, los ingresos per cápita, todo creció a un ritmo acelerado mientras la población se desplazaba cada vez más de la agricultura a la industria. Los frutos del desarrollo también se distribuyeron ampliamente, y todos los que suponían que el proyecto mexicano fracasaría debido a su proteccionismo se llevaron un chasco.
Aun así, después de 1968, la política oficial comenzó a mostrar sus contradicciones. A salvo detrás de las barreras proteccionistas, las industrias locales se tornaron cada vez más monopólicas. En consecuencia, aun cuando los sindicatos todavía ejercieran gran influencia en los monopolios estatales, los salarios generales quedaron estancados, mientras la actividad empresarial continuaba en aumento.
Incapaz de controlar los monopolios y los sindicatos, el gobierno trató de distribuir los frutos del desarrollo aumentando pronunciadamente sus gastos, así como el empleo estatal. Esto sólo sirvió para incrementar el poder de la burocracia, la cual ya había llegado a ser monolítica en su manejo del comercio exterior y la economía. Junto con el creciente déficit presupuestario llegó la excesiva emisión de moneda, lo cual a su vez fomentó la inflación.
Por sí sola, la creciente inflación habría forzado al gobierno a introducir profundas reformas dirigidas a impulsar la competencia entre los productores locales. Al margen del descubrimiento de un enorme yacimiento petrolífero mar adentro, 1977 fue un año de precios internacionales exorbitantes para el crudo. Y fue entonces cuando México abrió su economía a la influencia extranjera, que hasta ese momento se había mantenido bajo control a través de las restricciones impuestas a las importaciones y la inversión extranjera.
El gobierno, sin llegar a implantar una política de comercio libre, comenzó a tomar préstamos en el exterior. Los bancos multinacionales –Citicorp, Chase Manhattan, Bank of America–, colmados de petrodólares, estuvieron sumamente dispuestos a prestar al gobierno mexicano el dinero que necesitaba. Entre 1977 y 1981, México creció como nunca antes. El PIB aumentó cerca de un 38 por ciento durante este período, pero los salarios reales apenas se modificaron. De hecho, el índice de ingresos reales cayó de 140 a 136.
Los préstamos de miles de millones de dólares obtenidos en el extranjero se dilapidaron en proyectos planeados a la ligera que no tuvieron éxito. La nación resurgió con el mayor PIB per cápita de su historia, pero también tuvo que cargar con una deuda externa sin precedentes.
En 1981, el precio internacional del petróleo comenzó a declinar, y la economía mexicana finalmente se derrumbó. Todos los vicios de la creciente desigualdad y de los monopolios, hasta entonces ocultos por los abundantes recursos del país y la riqueza generada por el petróleo, salieron a relucir.
El primer efecto, como ya hemos visto, fue la enorme inflación, seguida de una profunda depresión y de una caída sin precedentes en los ingresos reales, los cuales descendieron año tras año entre 1981 y 1988. Hoy México soporta una increíble desigualdad. El 20 por ciento más pobre de la población recibe sólo el 3 por ciento del ingreso nacional, mientras el 10 por ciento de los más ricos disfrutan de un 41 por ciento.
Desde 1985, México ha modificado en forma sustancial sus políticas. Ha lanzado un experimento limitado de la liberalización del comercio. Consecuentemente, la economía se ha vuelto cada vez más abierta, como lo prueba la creciente participación del comercio en el PNB. De hecho, este porcentaje es el más alto en la historia de la nación. Limitar el poder de los monopolios locales, con o sin el desarrollo del comercio, llevó demasiado tiempo. De hecho, la inflación está ahora bajo control; sin embargo, todavía tiene que frenarse la disminución de los ingresos reales.
En los últimos años México ha atraído a un gran número de compañías norteamericanas, a través de lo que se denomina el programa de la maquiladora. El gobierno ha ofrecido impuestos y aranceles preferenciales a las compañías privadas a cambio de que fabriquen productos en México y los vuelvan a enviar a Estados Unidos.
Las empresas norteamericanas han respondido con gran entusiasmo. En el lado mexicano de la frontera, desde California a Texas, hay en la actualidad una profusión de fábricas pertenecientes a las principales compañías norteamericanas. Al desplazarse hacia México, las empresas no sólo pueden emplear trabajadores por unos centavos de dólar la hora, sino que también pueden eludir las reglamentaciones norteamericanas concernientes al trabajo de los menores, la seguridad y la salud del trabajador, las normas sobre contaminación y, sobre todo, los impuestos. Compañías como Zenith, Xerox, Chrysler, General Motors, Ford, IBM, Rockwell, Samsonite y General Electric, entre otras 1.800 empresas norteamericanas, han instalado sus fábricas al sur del Río Grande.
Las fábricas del programa de la maquiladora han contribuido considerablemente a la estabilización de la economía mexicana, en especial al detener la “caída libre” que comenzó con la disminución del precio del petróleo en 1981. Pero el programa también ha generado la acumulación de basura, la contaminación y el hedor a ambos lados de la frontera.
Lo que la liberalización del comercio generó en Estados Unidos desde 1973, lo han hecho los préstamos ilimitados a México desde 1977. La experiencia del desarrollo mexicano indica que el crecimiento a través de la industrialización proteccionista es muy positivo, hasta que las industrias locales, protegidas por las barreras arancelarias, se vuelven cada vez más monopólicas. Por muy diferentes razones, tanto México como Estados Unidos se han visto debilitados por la influencia extranjera: uno por el comercio libre y el otro por la ilimitada concesión de préstamos en el extranjero.
miércoles, junio 21, 2006
lunes, junio 19, 2006
Retrato de López Obrador
El partido Acción Nacional es co-responsable, junto con el PRI, de haber endeudado a México indebida e innecesariamente con el Fobaproa, deuda cuyo monto alcanzará pronto el billón y medio de pesos.
En 1998, mientras se estudiaba la manera más conveniente de tranquilizar a los ahorradores, el PAN pudo haberse sumado a la propuesta del PRD de efectuar auditorías, castigar a los banqueros culpables de la falta de fondos y convertir en deuda nacional sólo la parte necesaria para resolver los problemas de los pequeños ahorradores. Felipe Calderón, presidente de su partido en aquellos años, aseguró en un primer momento que rechazaría el endeudamiento nacional por el Fobaproa, calificándolo incluso de inconstitucional; sin embargo, terminó por acoger la propuesta priísta de favorecer a los grandes banqueros, convirtiéndose así en sospechoso de corrupción.
Felipe Calderón trazó entonces el retrato de sí mismo: el de un sujeto sin palabra ni honorabilidad, dispuesto a traicionar sus propios principios con tal de favorecer los intereses de una reducida élite económica.
¿Qué hacía Andrés Manuel López Obrador por entonces? Andrés Manuel era el presidente del PRD. Desde entonces hasta la fecha no se ha cansado de insistir en la necesidad de renegociar la deuda del Fobaproa. Asimismo, ha promovido que la justicia mexicana examine la situación legal de los banqueros beneficiados por el Fobaproa.
El 13 de octubre de 1988, López Obrador respondió por escrito a un comentario en el cual Calderón intentaba justificar su decisión de respaldar al PRI; Calderón, como Pilatos, quería “lavarse las manos”: esas manos sucias que él presume ahora como limpias. La carta de respuesta retrata a López Obrador como un ciudadano indignado por la traición de Calderón y el PAN a la patria; lo retrata también como un hombre generoso y preocupado por su responsabilidad política y por la memoria que dejará de su nombre. Creo que es necesario que la mayor cantidad posible de mexicanos conozca esta carta que señala la abismal diferencia moral que hay entre López Obrador y Calderón, por lo cual la reproduzco a continuación en su integridad.
“Sr. Felipe Calderón:
No es a mí a quien necesita convencer de las muchas y patrióticas acciones que usted y el PAN están impulsando para resolverle al gobierno ese desastre llamado Fobraproa. Es al pueblo de México a quien le debe una explicación de los pasos que se están dando para justificar su entreguismo al régimen sin importarle la pobreza de millones de mexicanos. Su problema no es conmigo, ciudadano presidente, su problema es con las actuales y futuras generaciones de mexicanos. Su problema es con la historia.
A lo largo de mi vida he luchado por mis principios y al lado de los más necesitados. Nunca jamás he militado con los privilegiados ni he avalado hechos delictivos como todos los que se entrelazan dentro y en torno al Fobaproa. No creo en patriotas que avalaron el atraco electoral de Carlos Salinas en 1988, que promovieron la quema de los paquetes electorales con las pruebas del fraude, y que suscribieron todas las decisiones económicas que hoy tienen al país en tan ruinosas condiciones. Usted y el PAN podrán presumir de lo que gusten, menos de moralidad, de congruencia, ni de compromiso con la democracia y la justicia.
He sostenido y sostengo que para demostrar el régimen autoritario, antidemocrático y corrupto que padecemos, no sólo se requiere luchar sin tregua, sino hacerlo desde una posición con alta calidad moral y con una gran firmeza en los principios. Toda concertacesión, grande o pequeña, es darle al régimen nuevas posibilidades de proseguir lesionando a la nación. Con su permanente aval a la corrupción y a la impunidad, ustedes mediatizan la transición democrática, haciéndola más tortuosa y con su mayor costo social para todos los mexicanos.
Esta conducta entreguista de ustedes indigna. De ninguna manera ocasiona exabruptos entre quienes deseamos que México sea un país democrático, justo, fuerte y esclarecido, respetado por los de afuera, pero sobre todo, por nosotros mismos.
No pretendo erigirme en juez de Acción Nacional. Yo velo por los principios de mi partido, por mis ideales y por los intereses del pueblo mexicano.
Si usted y el PAN están convencidos de que su alianza con el gobierno es de beneficio a la patria, ¿qué les preocupa lo que yo piense, diga o haga?
No le cargue a otros sus problemas de conciencia. Vote con el gobierno y con el PRI sobre el Fobaproa, y ya déjese de lamentaciones que a nadie conmueven. Salve usted a la patria: Salinas, Zedillo, el PRI y los banqueros se lo agradecerán.
Atte.:
Andrés Manuel López Obrador”.
http://www.youtube.com/watch?v=UCzg4othndo
domingo, junio 18, 2006
¿Ahuyentaría López Obrador a los inversionistas?
Para que no sigan creyendo que la llegada de la izquierda al poder en México ahuyentaría a los inversionistas, deben saber que 6.5 de cada 10 pesos invertidos en nuestro país se invirtieron en el Distrito Federal durante el periodo que comprende la administración de Andrés Manuel López Obrador.
Esta información fue obtenida de un documento de la Secretaría de Economía (es decir del gobierno federal) en el cual se revela que solamente en el 2005, último año de López Obrador como jefe del gobierno capitalino, la inversión en el D.F. constituyó el 41.5% de toda la inversión extranjera en el país.
Pueden descargar el documento desde estas direcciones:
http://www.economia.gob.mx/?P=1178
http://www.economia.gob.mx/pics/p/p1178/DFDIC05.doc
http://www.ifai.org.mx/est_inv/2005/120.pdf (pp. 13 y 16)
http://quinto.informe.presidencia.gob.mx/docs/anexo/pdf/P354.pdf
Algunos datos relevantes.
1.- Empresas con inversión extranjera. Al mes de diciembre de 2005 se localizaban en el Distrito Federal 13,564 empresas con inversión externa, esto es el 41.5% del total de sociedades con participación extranjera registradas en el país (32,690).
2.- Inversión extranjera realizada entre 1999-2005. Entre enero de 1999 y diciembre de 2005, las empresas con inversión extranjera en el Distrito Federal materializaron inversiones por 70 822.7 millones de dólares (md), monto que equivale al 60.1% de la IED materializada en ese lapso (117,761.0 md) y al 89.6% de la inversión captada por los estados de la Región Centro del país (79,004.3 md). Con ello, el D.F. ocupó la primera posición entre los estados de la Región Centro que en ese lapso recibieron inversión foránea.
La siguiente tabla, que también es de la Secretaría de Economía, tiene más detalles sobre los porcentajes de inversión extranjera en cada estado de la república, siendo el D.F. la entidad federativa con mayor inversión de todo el país. Ni siquiera Nuevo León, supuesto paraíso empresarial, recibió tanta inversión como el D.F. (click en la imagen para ampliarla)

La información, repetimos, es de la Secretaría de Economía. No es del PRD, ni del GDF, ni de nadie que simpatice con López Obrador. Es del gobierno federal.
El PAN combate a López Obrador con una guerra sucia basada en una intensa difusión de mentiras y en la explotación del miedo y la ignorancia. No cedas tu voto a cambio del miedo: ¡infórmate!
viernes, junio 16, 2006
Vicente Guerrero: un peligro para México


Un visitante de este blog me remite un artículo que a continuación presento íntegro para su lectura.
Imaginando lo peor
José Manuel Villalpando
Invito al amable lector a que haga conmigo un ejercicio de imaginación. Para ello, le pido que me siga paso a paso y que me permita llevarlo en un viaje por el tiempo: Imaginemos que estamos en el momento preciso de la elección presidencial; es más, ubiquémonos en el día previo al que, democráticamente, la nación manifestará su voluntad para decidir quien será el presidente de la República. Todo el país está a la expectativa, pues la campaña electoral ha sido no solo efervescente sino hasta angustiante, con no pocos roces y golpes bajos, difamaciones y calumnias entre los contendientes, empeñados todos en conquistar el favor del electorado. Tres han sido los candidatos que han competido en esta elección. Para identificarlos, asignémosle a cada uno de ellos una letra. Tendremos así al candidato A, al candidato B y al candidato C.
Digamos ahora que el candidato A es el favorito del presidente de la República en turno; descaradamente, el jefe del ejecutivo ha hecho campaña a favor del candidato A, que es su candidato y el del partido en el poder. Pero no solo eso: se sabe que el candidato A, aprovechando su posición relevante como secretario de estado, ha creado redes de partidarios por toda la nación, financiadas, se dice, con el erario público. ¿Quién es el candidato A? La verdad que es un advenedizo, con pocos años de experiencia política. Ya participó en una elección pero fue derrotado. Sin embargo, al perder, salió ganando porque fue invitado al gabinete presidencial desde donde preparó por largo tiempo su candidatura. El candidato A es de buena y aristocrática familia, su apellido es de abolengo y sus finas maneras y educados modales llaman la atención. El presidente en turno, literalmente, lo adora, y como él no ha podido con el paquete de hacer avanzar al país en esta primera oportunidad de un gobierno democráticamente electo, está seguro que el candidato A si podrá hacerlo, máxime que se trata de un hombre distinguido y con buenas relaciones.
Veamos ahora al candidato B. Él es en realidad, un emisario del pasado, representante del régimen aplastado por la voluntad nacional. No oculta su predilección, públicamente reconocida, por las virtudes y bondades que tenía el antiguo orden de cosas. Es más, pregona que solo hombres como él tienen la capacidad y la experiencia de gobernar a este país que necesita de la tutela de gobiernos un tanto autoritarios. Personalmente no vale gran cosa, pero tiene la ventaja de que los hombres que en el pasado gobernaron ya no son nada en el horizonte político mexicano, cartuchos quemados diría en su lenguaje peculiar. El candidato B está orgulloso de su militancia tricolor, seguro de que la enseña patria pertenece por derecho a él y a los que forman su partido, en el que, aunque las disputas internas lo corroen, lograron ponerse de acuerdo para postularlo a la elección presidencial, con la creencia de que el prestigio que les da el llamarse defensores de la independencia y de la soberanía, les atraerá el número de votos suficientes para recuperar el poder y volver triunfantes al palacio para retornar a los modos y costumbres políticas de antaño. El candidato B abomina del presidente en turno, del candidato A y del partido que lo apoya, porque cree que son arribistas que por casualidad se adueñaron de la presidencia de la República, por lo que debe arrojarlos de ella y reconquistarla para quienes se sienten los verdaderos representantes de la nación mexicana.
Pero el candidato A y el candidato B tienen algo en común y no solo el hecho de que sus dos respectivos partidos se han entendido más o menos bien en algunos temas de interés nacional: deben vencer al candidato C y a su partido.
El candidato C es un hombre con pocas luces, con gran dificultad para hablar, con ideas francamente peligrosas, calificadas de populistas. Dicen sus partidarios que es el ídolo del pueblo, que lo aplaude y lo sigue porque es parte de ellos, porque habla como ellos, porque piensa por ellos, porque sus propias limitaciones lo hacen sentirlo como si fuera de ellos. El candidato C no oculta sus deseos de ser presidente. En un hombre ambicioso que se ha rodeado de las más despreciables figuras políticas, cuyas ideologías son abiertamente contrarias al interés de una nación que acaba de obtener sus derechos y que está aprendiendo a ejercerlos. Los hombres del candidato C tienen además fama de corruptos, de ineptos y de aborrecer a las clases sociales acomodadas.
El candidato C amenazó con el estallido social si se le obstruía el acceso a su candidatura presidencial, por lo que, a pesar de que podrían haberlo metido a la cárcel, lo dejaron libre, con la intención de derrotarlo en las urnas. Por su parte, los hombres de su partido, formado esencialmente por tránsfugas de los otros partidos y por viejos luchadores de causas populares, no aceptan transacción alguna: quieren el poder absoluto para imponer sus ideas y para transformar al país conforme al modelo que imperativamente, aseguran, es el que desea la mayor parte de la población, aquella parte formada por los pobres y los desposeídos.
Imagine ahora conmigo el amable lector, que llegamos al día de la elección y que al filo de la media noche se dan a conocer los resultados. ¿Quién ganó en este escenario imaginario? Nada más y nada menos que el candidato A, quien obtuvo el 45% de los votos. En segundo lugar quedó el candidato C, con el 35% de los sufragios y por último, el candidato B solo alcanzó el 15%. En el conteo final, un 5% de votos fue anulado. Los resultados son inobjetables y la elección se desarrolló limpiamente. Sería de suponerse entonces, que los candidatos derrotados aceptarían los resultados electorales y que reconocerían de inmediato el triunfo del candidato A. Pero no, y antes al contrario, demostrándonos que este país no ha madurado políticamente y que todavía dependemos de los caprichos de los caudillos.
Sigamos con el ejercicio imaginario para ver lo que sucedió después: El candidato B, deprimido, desaparece por completo y sus voceros dicen que no se reconocerá el triunfo del candidato A porque su partido se niega a aceptar la derrota hasta que se hayan resuelto todas las impugnaciones, como si todavía alentaran esperanzas después de la paliza que les dieron en las urnas. En cambio, el candidato C se comporta de manera diferente: de inmediato acusa al candidato A y a su partido de haber hecho fraude electoral y conmina y arenga a sus seguidores a lanzarse a la resistencia civil y luego a la acción directa para impedir que el candidato A se convierta en presidente.
Entonces, los partidarios del candidato C se lanzan en efecto a las calles y plazas de las ciudades. Literalmente lo invaden todo ante el estupor de los demás ciudadanos que han sufragado libremente y miran como la autoridad es incapaz de contener la marea humana de la plebe que lo arroya todo a su paso. El candidato C está orgulloso de sus huestes y las exhorta a posesionarse de la capital y a presionar al gobierno, a las autoridades electorales, a las judiciales y al congreso. La plebe se enardece y decide asaltar las tiendas, los centros comerciales, las casas habitación de las familias acomodadas. Para colmo, la fuerza pública, obedeciendo a los amigos del candidato C, se pone del lado de los amotinados y contribuye a la violencia y a los saqueos. El gobierno cede ante la fuerza de los hechos. El candidato A renuncia públicamente a su triunfo, pero el congreso, más asustado aún, declara que su elección fue nula y que el verdadero vencedor de la contienda lo es el candidato C, a quien le entrega la constancia que lo acredita como el próximo presidente de la República.
Terminemos con ya con este dantesco ejercicio imaginario. Sepa el lector que estamos hablando del año de 1828 y no del 2006. Le daré algunas claves más: el candidato A es el general Manuel Gómez Pedraza, ministro en el gabinete del presidente Guadalupe Victoria. El candidato B es el general Anastasio Bustamante, antiguo trigarante y continuador de la obra de Iturbide. El candidato C es el general Vicente Guerrero, predilecto de las clases populares y quien se empeñaba en implantar en México las ideas masónicas norteamericanas. La historia narrada es absolutamente cierta: se le conoce como el "motín de la Acordada".
Esta fue la manera, ilegal e ilegítima, como Guerrero llegó a la presidencia de la República.
Y luego dicen que la historia no puede repetirse.
(Nota de Ricardo Flores: “José Manuel Villalpando es Secretario de Administración de la Escuela Libre de Derecho, donde estudió Felipe Calderón; eso quiere decir que sus antiguos compañeros de Universidad, y las autoridades de la misma, están haciendo proselitismo a favor de alguien a quien no le gusta respetar la ley. De hecho, Villalpando tuvo el descaro de decir en la celebración del natalicio de Benito Juárez este 2006: "el que más conocimiento tiene sobre Juárez es indudablemente Felipe Calderón; si Juárez viviera hoy, sería panista"”.)
(Nota de Erat Hora: ¡Juar juar juar! ¿Panista Juárez? ¡Que me desternillo! ¡Los panistas odian a Juárez! Si el Partido de la Revolución Democrática ha abusado del prestigio de ese personaje, peor abuso comete ahora el hipócrita Partido Acción Nacional.)
Interesante, y hasta deliciosa, la lectura de este artículo del historiador José Manuel Villalpando. Ya lo había leído en el lugar donde apareció originalmente, que es, si no recuerdo mal, el periódico "Crónica", aunque, por más que busco, no encuentro en internet más que reproducciones y reproducciones y no el artículo original.
Muchas veces se ha afirmado que la Historia es una enorme cadena de eventos que tienden a repetirse con ligeras variaciones. Marx, por ejemplo, escribe en "El 18 brumario de Luis Bonaparte" que "todos los grandes hechos aparecen dos veces en la Historia: la primera como tragedia y la segunda como farsa". La misma frase de Marx parece autoconfirmatoria, ya que parodia un dicho de Hegel.
Sin embargo, más allá de la opinión de Hegel o Marx, ¿no son para la Historia las diferencias tan importantes como las similitudes? Y ¿dónde radican unas y otras? En la Historia, como en las Ciencias Sociales, es imposible alcanzar la objetividad y precisión a que aspiran las Ciencias Naturales. Diferencias y similitudes entre dos hechos dependen por completo del juicio del observador, y éste difícilmente puede llamarse imparcial: es su propia identidad lo que arriesga cuando investiga el pasado. La imagen que queremos de nosotros mismos puede ser contrariada o aniquilada por lo que el saber del pasado nos ofrece. Nos tiemblan los ojos como agua cuando el cuchillo de un descubrimiento se hunde en ellos. Nuestra imagen vacila. ¿Por qué, a tantos siglos de distancia, figuras como Jesucristo o Colón siguen siendo controversiales? Porque continuamos ligados a ellas en todos los aspectos, incluido en primera posición el aspecto emocional. Un descubrimiento sobre Colón o sobre Jesucristo es un descubrimiento sobre uno mismo, y por lo tanto puede despertar respuestas apasionadas, como las que hace unos días se encendieron al darse a conocer el Evangelio de Judas.
Cada generación vuelve a cuestionar sus orígenes. Que así sea: el pasado es siempre novedoso.
Volvamos a Villalpando. Uno se acuerda de la frase de Noam Chomsky: "Cuando alguien expresa lo suyo con tanta vehemencia, primero habría que ver... si es cierto".
Ya dije que no puede creerse en la imparcialidad de los historiadores. En otros textos he visto cómo se compara a López Obrador con figuras como Juárez o Madero (para no ir más lejos, el artículo de Jaime Bonilla en mi última entrada), Villalpando lo compara con Guerrero; ¿no está este historiador practicando una suerte de malabarismo con los datos para hacerles decir lo que él quiere que digan? Con un poco de esfuerzo, ustedes y yo podríamos trazar paralelismos entre los acontecimientos de la vida de López Obrador y los de nuestro héroe nacional favorito, o nuestro villano más detestado. Unos dirán que es un nacionalista como Lázaro Cárdenas, o un desarrollista como López Mateos (con quien además comparte el apellido, lo cual ciertos publicistas podrían aprovechar muy bien para persuadir a su auditorio); otros asegurarán que nos va a endeudar como López Portillo (nuevamente hay coincidencia de apellidos, y Calderón aprovechó esta circunstancia en una entrevista), o que le van a arrebatar la elección como a Cuauhtémoc Cárdenas... Depende de la habilidad del escritor hacer de su construcción un muro sólido. ¿Qué tan sólido es el muro de Villalpando?
Para empezar, por si mi remitente no lo notó, cuando apareció este artículo no se esperaba que fuese Felipe Calderón el candidato del PAN, sino Santiago Creel; fue compuesto, pues, pensando en que Creel derrotaría antes a Calderón (en la contienda al interior del partido) y después a López Obrador (en la elección presidencial). Atengámonos al propio Villalpando:
“(...) el candidato A es el favorito del presidente de la República en turno; descaradamente, el jefe del ejecutivo ha hecho campaña a favor del candidato A, que es su candidato y el del partido en el poder. Pero no sólo eso: se sabe que el candidato A, aprovechando su posición relevante como secretario de estado, ha creado redes de partidarios por toda la nación, financiadas, se dice, con el erario público. ¿Quién es el candidato A? La verdad que es un advenedizo, con pocos años de experiencia política. Ya participó en una elección pero fue derrotado. Sin embargo, al perder, salió ganando porque fue invitado al gabinete presidencial desde donde preparó por largo tiempo su candidatura. El candidato A es de buena y aristocrática familia, su apellido es de abolengo y sus finas maneras y educados modales llaman la atención. El presidente en turno, literalmente, lo adora, y como él no ha podido con el paquete de hacer avanzar al país en esta primera oportunidad de un gobierno democráticamente electo, está seguro que el candidato A si podrá hacerlo (...)”.
Villalpando pretende hacer coincidir los caminos de Santiago Creel y Manuel Gómez Pedraza. Sólo que se equivocó en su predicción, se equivocó en su intento de adelantar el futuro al basarse en el pasado: el candidato del partido en el poder no fue Creel -favorito, en efecto, del presidente- sino Felipe Calderón, un no muy eficiente administrador pero sin duda un taimado e infatigable negociador político cuyas ambiciones manifiestas de poder lo enemistaron con Vicente Fox, quien alejó a Calderón de sus cargos públicos y, hasta donde pudo, defendió la candidatura de Creel; no obstante, el partido, en una primera muestra de su descontento con Fox, prefirió a Calderón, quien se promovía como heredero de un linaje panista más auténtico que el de Creel y Fox. Así, irrumpe una cuarta figura (o una figura de cuarta) en quien Villalpando no había pensado al dibujar su simplista esquema.
La identificación entre Anastasio Bustamante y Roberto Madrazo es –en el artículo- menos difícil, porque los juicios de Villalpando podrían aplicarse a casi cualquier personaje del PRI:
“un emisario del pasado, representante del régimen aplastado por la voluntad nacional”, “personalmente no vale gran cosa”, “está orgulloso de su militancia tricolor”, “su partido, en el que, aunque las disputas internas lo corroen, lograron ponerse de acuerdo para postularlo a la elección presidencial (...)”
Sin embargo, las diferencias no son menos importantes. Roberto Madrazo no ha insistido en el continuismo, al revés de Bustamante, quien, en el retrato de Villalpando, “no oculta su predilección (...) por las virtudes y bondades que tenía el antiguo orden de cosas. Es más, pregona que sólo hombres como él tienen la capacidad y la experiencia de gobernar a este país que necesita de la tutela de gobiernos un tanto autoritarios”.
Madrazo, por el contrario, al igual que los últimos candidatos priístas, ha puesto sus más intensos esfuerzos en deslindarse –al menos verbalmente- de su pasado autoritario. La apuesta del PRI no consiste en “llamarse defensores de la independencia y de la soberanía”; esa proclama podían hacerla los iturbidistas porque estaban aún muy frescas las heridas del yugo español, pero en nuestro 2006 el PRI ha abandonado casi del todo la retórica nacionalista tradicional, entre otras razones porque no tratan ya de “retornar a los modos y costumbres políticas de antaño”. Nada de eso: sus políticas se han venido acercando cada vez más estrechamente y sin disimulo a las del PAN. En 1988 lo decía Manuel Clouthier: “Carlos Salinas nos arrebató nuestro plan”; en el debate del 6 de junio pasado lo volvieron a decir Madrazo y Calderón, cuando, esgrimiendo sus respectivos libros, se acusaron uno al otro de copiar las propuestas de que cada uno de ellos se pretende autor.
Otra inconsistencia de Villalpando es que el PRI es todavía muy potente: está lejos de la debilidad que electoralmente tuvo Bustamante, cuyos votos sumaban apenas el 15% de los totales; en nuestra elección, una tercera parte de los votos será para Madrazo. Una última diferencia, menos importante: no me parece que el lenguaje de Madrazo sea “peculiar”.
Llegamos así a los personajes más polémicos del texto de Villalpando: Andrés Manuel López Obrador y Vicente Guerrero.
Vicente Ramón Guerrero Saldaña nació en Tixtla, hoy Ciudad Guerrero, del estado homónimo, el 10 de agosto de 1782, en el seno de una familia muy humilde. Se dedicaba a la armería cuando la familia Galeana lo animó (1810) a unirse a la rebelión independentista. Asistió militarmente a Hermenegildo Galeana y José María Morelos. Cuando murió Morelos fusilado por los españoles (1815), Guerrero se enfrentó a los nuevos jefes de la rebelión y quedó, a la larga, como el único caudillo que siguió combatiendo a los realistas, si bien con fuerzas muy menguadas, por lo cual hubo de valerse de tácticas guerrilleras.
A esa mala racha le sucedió una época venturosa: el tenaz Vicente reabasteció sus ejércitos, llegó a encabezar a miles de hombres y fueron tantas las escabrosidades que debían sortear los realistas para vencerlo, que prefirieron negociar con él (1819). Aquí quiero copiar del tomo VI de la Enciclopedia de México un párrafo muy conmovedor; casi todos ustedes conocen el suceso a que hace referencia, pero quizás algunos no.
“El virrey Juan Ruiz de Apodaca envió a Pedro Guerrero, padre de Vicente, a persuadir al caudillo de que depusiera las armas a cambio de conservarle el grado de general y de una fuerte cantidad de dinero. El padre pidió al hijo, hincado y abrazándole las rodillas, que aceptara las ofertas del virrey; pero Guerrero llamó a sus soldados y les dijo: "Compañeros, este anciano respetable, es mi padre; viene a ofrecerme empleos y recompensas en nombre de los españoles. Yo he respetado siempre a mi padre; pero mi patria es primero"” (p. 275).
Fue entonces cuando Agustín de Iturbide –enviado inicialmente por el virrey en un segundo intento de alejar “por las buenas” a Guerrero de las armas– acordó con Guerrero proclamar la independencia de la Nueva España (Plan de Iguala, 1821) a cambio de que siguiera siendo católica y se reconociera, sí, como un reino independiente, pero vinculado con España, de modo que el emperador fuera Fernando VII. Ése era el plan original; como sabemos, posteriormente Iturbide se nombró emperador de México y Guerrero, aunque en un principio lo reconoció como tal, terminó enfrentado con él.
Como menciona Villalpando, Guerrero encabezó el partido de la masonería yorkina durante la presidencia de Guadalupe Victoria:
“El candidato C es el general Vicente Guerrero, predilecto de las clases populares y quien se empeñaba en implantar en México las ideas masónicas norteamericanas”.
Sin embargo, antes dijo:
“El candidato C es un hombre con pocas luces (...) con ideas francamente peligrosas, calificadas de populistas (...). (Se rodeó) de las más despreciables figuras políticas, cuyas ideologías son abiertamente contrarias al interés de una nación que acaba de obtener sus derechos y que está aprendiendo a ejercerlos”.
Estas dos afirmaciones no pueden ser sostenidas simultáneamente. La masonería yorkina –intermediaria entre el presidente Victoria y el embajador estadunidense Joel R. Poinsett– representaba, en aquella época, las tendencias más progresistas y avanzadas; y, de hecho, la Logia dirigida por Guerrero, Rosa Mexicana, dependía de la Gran Legión del Águila Negra, fundada por Victoria. Ni yo ni cualquier ciudadano del México moderno suscribiríamos ciertos juramentos de los yorkinos que parecerían fundamentar las acusaciones de Villalpando (por ejemplo, el temible fervor antiespañol de los seguidores de Guerrero), pero habría que observar a estos hombres en su contexto histórico para que el entendimiento que tengamos de ellos sea más justo. Para continuar, ¿cuáles son, según Villalpando, las “despreciables figuras políticas” de que se rodeó Guerrero? ¿Cuáles sus “ideologías abiertamente contrarias al interés de una nación que acaba de obtener sus derechos”? ¿A quiénes se refiere? ¿A Antonio López de Santa Anna? Pero ¿puede decirse que Santa Anna tuviera una “ideología”? En aquellos años Santa Anna era un héroe de guerra, no el traidor que recordamos hoy avergonzados. Lo que se puede decir a ciencia cierta es que los liberales (los progresistas, pues) estaban con Guerrero, y los conservadores con Gómez Pedraza. Éste se sostenía en el clero y en la masonería de rito escocés.
De la breve presidencia de Vicente Guerrero –apenas 8 meses y medio, de abril a diciembre de 1829– destaco dos grandes acontecimientos: la abolición de la esclavitud (ya Miguel Hidalgo y José María Morelos habían expedido decretos en contra de ella, sin efectos prácticos) y la victoria nacional sobre el ejército español que comandaba Ignacio Barradas, quien se proponía reconquistar México.
Tal fue, a mi juicio, el legado más memorable de Vicente Guerrero. ¿Es éste el hombre de quien sugiere José Manuel Villalpando que fue “un peligro para México”?
El relato tiene un final entre triste e irónico. ¿Saben cuál de los tres candidatos –A, B y C- se quedó al final como presidente? La respuesta es “B” de Bustamante, es decir ¡el “Madrazo” de aquella época! Después de ganar Guerrero la presidencia –ciertamente en forma ilegal, cual era la costumbre entonces-, el Congreso nombró vicepresidente –qué imprudencia- a Bustamante. Cuando los españoles se apersonan para reconquistar México, Guerrero envía a Bustamante a resguardar Jalapa. Los mexicanos vencen, ya lo dije, y Bustamante se alza contra Guerrero. Éste pide licencia al Congreso para salir a combatirlo. Bustamante aprovecha la ausencia de Guerrero y, mediante intrigas, consigue ser nombrado presidente. El resultado es la guerra civil. Los masones escoceses (conservadores), que antes sostuvieron a Gómez Pedraza (al “PAN”, según Villalpando), apoyan ahora a Bustamante (al “PRI”), y éste soborna a un marino italiano, Francisco Picaluga, para que secuestre a Guerrero, quien muere fusilado en Cuilapan, Oaxaca, la mañana del 14 de febrero de 1831.
¿Presagian aquellos sucesos una tormenta para nuestra época? Espero que no. Imposible negar las sombras de violencia: los maestros inconformes en Oaxaca, los abusos de un lado y de otro en Atenco, el autoatentado de la esposa de Carlos Ahumada; pero, con todo, el México del 2006 posee instituciones con las que el México de 1831 no contaba, y una cohesión social mayor. López Obrador no arribará al gobierno a costa de derramar sangre: nuestro voto será lo que lo conduzca a la presidencia.
Acuso a José Manuel Villalpando de fomentar con su famoso artículo el voto (o el “no voto”) del miedo. Basta de repetir esa mentira de los ciclos de la historia; la historia nunca se copia a sí misma, es siempre nueva y deslumbrante. Si ni siquiera las formas de los cristales de nieve se repiten, ¡mucho menos los sucesos desatados por las pasiones y las ambiciones de los impredecibles seres humanos!
Yo encuentro más diferencias que semejanzas entre aquella época y la nuestra. Aquella fue una época de levantamientos constantes, la nación apenas se conformaba como tal, apenas iba definiendo algunos de sus rasgos. México palpitaba atemorizado por la permanente amenaza española y sentíamos en el hombro el aliento codicioso de Estados Unidos. Nuestra época, en cambio, para bien o para mal, es una época democrática, y esta palabra quiere decir “vulgar”, carente de héroes. Nos gobierna una medianía gris y no áurea. No corre la sangre en las calles, qué alegría, pero no la sentimos correr tampoco por nuestras venas. Los políticos parecen más mezquinos, los talentos más mediocres y los ánimos más cínicos.
Nos ha costado mucho llegar a la tranquilidad. Lo que sigue es ver qué vamos a hacer con ella.
Canción mexicana
Octavio Paz
Mi abuelo, al tomar el café,
me hablaba de Juárez y de Porfirio,
los suavos y los plateados.
Y el mantel olía a pólvora.
Mi padre, al tomar la copa,
me hablaba de Zapata y de Villa,
Soto y Gama y los Flores Magón.
Y el mantel olía a pólvora.
Yo me quedo callado:
¿de quién podría hablar?
miércoles, junio 14, 2006
Dos artículos: Con gobiernos panistas, subirán injustamente los cobros por electricidad / Los empresarios sin miedo votarán por AMLO
Creo firmemente que las mejores expectativas para el país están representadas en esta elección por la Coalición para el Bien de Todos y su candidato Andrés Manuel López Obrador, en tanto que las peores las representa el Partido Acción Nacional, tenga el candidato que tenga. Más allá de la corrupción, el nepotismo y la doble moral de Felipe Calderón, las propuestas económicas sostenidas por su partido a lo largo de la última fase de su historia han demostrado ser nocivas para nuestro país.
Confiando en que muchos de esos potenciales votantes lo sean de verdad y no crezcan los índices de abstencionismo, copio los dos siguientes artículos publicados originalmente por la revista regiomontana Oficio en su número 225, correspondiente a mayo del presente año. A mi juicio, estos artículos exponen formidables razones para votar por la Coalición por el Bien de Todos, y tienen la característica de haber sido escritos por empresarios exitosos de reconocida solvencia intelectual y moral. En el caso del primero de ellos, José Luis Apodaca, se trata, además, de un ex-gerente de la CFE, quien explica por qué se elevaron tantísimo en este año los costos de las tarifas de electricidad para los hogares mexicanos, como saben por dolorosa experiencia propia mis compatriotas de Coahuila y Nuevo León, donde los altos e injustos cobros atizaron la ya de por sí muy exaltada indignación de la sociedad.
POR UNA INDUSTRIA ELÉCTRICA NACIONAL
José Luis Apodaca
Sobre el autor: José Luis Apodaca Villarreal es Ingeniero Mecánico Electricista egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y con Maestría en Administración para la Calidad de la Universidad de Monterrey (UDEM). Jubilado como Gerente General Divisional de Comisión Federal de Electricidad (CFE), después de laborar 32 años en diferentes áreas de esta empresa. En los últimos años ha sido maestro universitario, asesor en el Congreso y Cámaras de Industria, empresario y consultor en las áreas de calidad y ahorro de energía, y analista en aspectos nacionales de energéticos.
Felipe Calderón Hinojosa, candidato a la Presidencia de México por el PAN, propone para el Sector Eléctrico "…crear esquemas de mercado en generación y comercialización entre grandes consumidores y productores de electricidad, que le permita al sector productivo comprar a precios competitivos". Ver Lineamiento General DOS de Política Pública: http://www.felipe-calderon.org/fc/html/elreto.htm
Esta opción de reforma eléctrica fue propuesta por el Presidente Fox y rechazada por el Congreso, a principios de este sexenio. Felipe Calderón fue Secretario de Energía, y sabe que el estado de California de la Unión Americana implantó el modelo de mercado similar al que propone, y en el año 2000 las facturas anuales de la electricidad se multiplicaron por cuatro respecto del año anterior, causado por la especulación de las empresas generadoras ya desreguladas, encabezadas por la trasnacional Enron (1). En este mismo país la mayoría de los estados suspendió las reformas y los usuarios no han obtenido la disminución en precios que esperaban de estos nuevos modelos. Los fracasos de las aperturas de mercado en el mundo, y en particular en Centroamérica y América del Sur serían largos de describir.
Felipe Calderón nos dice en su propuesta que en el sector eléctrico "… ha habido avances importantes. Las reformas legales que ampliaron la participación de la inversión privada en generación, ha dado algunos resultados. Los costos de la generación se han vuelto más competitivos y la capacidad adicional instalada por particulares ha permitido crecer el parque de generación para satisfacer la demanda". Es importante conocer que la causa principal por la que la electricidad está cara en México (a precios competitivos), es el avance de la participación privada en la industria eléctrica. El precio medio real del Kilowatthora (KWH) en los 5 años transcurridos de este sexenio, se ha incrementado en 37%. Los costos se han elevado en mayor proporción, por las siguientes razones:
1. Se ha permitido una sobreinversión en instalaciones de generación, con una reserva en capacidad actual mayor de 45%. Lo óptimo desde el punto de vista de confiabilidad e inversión, es no superar el 27%. Tener 6,000 Megawatts de generación en exceso, le cuesta al país 5,000 millones de pesos adicionales por año, en pagos de amortización.
2. Se ha privilegiado la inversión extranjera en generación, con el esquema de Productor Independiente de Electricidad (PIE), quienes le venden la energía a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y presentan tres causas importantes de sobrecosto:
a. Sus plantas son ciclos combinados, que únicamente pueden utilizar gas natural, y actualmente es la opción de combustible más caro. Para referencia en el año 2005, de haber utilizado plantas de carbón, los costos hubiesen sido inferiores en 7,000 millones de pesos.
b. Los contratos de PIE implican un compromiso para CFE, de comprar energía por 25 años a los inversionistas extranjeros. La amortización en dólares tiene una tasa de descuento de 12.5% anual, que duplica la que podría obtener CFE en créditos internacionales. Con inversión directa de CFE el ahorro anual sería de 3,000 millones de pesos.
c. El costo unitario internacional de las plantas de ciclo combinado es de 500 dólares por Kilowatt instalado. Los que presentan los PIE superan al menos en un 20%, a los que podría obtener CFE en concursos internacionales de obra pública. Para 8,251 Megawatts instalados a diciembre del 2005, el ahorro en inversión hubiese sido de 10,000 millones de pesos.
3. No se han aprovechado óptimamente las opciones disponibles de combustibles primarios para generación de electricidad: En el año 2005 el gas natural tuvo un costo promedio 56% mayor que el combustóleo (2); sin embargo, de manera inexplicable CFE sólo aprovecha el 70% de la capacidad de las plantas en operación que podrían consumir combustóleo (3); Petróleos Mexicanos (PEMEX) ya no produce la cantidad que entregaba a CFE en el año 2000. De haber dispuesto las plantas de vapor de CFE de suficiente combustóleo, se hubiese ahorrado 2,700 millones de pesos respecto del gas natural que se utilizó (además se hubiera evitado la importación de gas caro de Texas).
4. Se implantó un esquema de autoabasto en el que, los inversionistas extranjeros suministran electricidad a un buen número de empresas industriales grandes (4). En los últimos 5 años se ha incrementado el suministro en este esquema hasta alcanzar un monto anual de 8.3 Terawatthoras, que significan un 4% del consumo nacional. Puesto que a CFE le costó en el 2005 cada KWH producido menos de $0.60, y se vende a usuarios industriales grandes a un precio promedio de $0.95/KWH, la CFE dejó de percibir 2,900 millones de pesos, que ahora en mayor proporción son para los inversionistas extranjeros (5).
5. Desde hace 10 años, la expansión del sistema de transmisión y distribución, se ha estado realizando bajo el esquema denominado Pidiregas, que implican paquetes de gran cantidad de subestaciones o líneas, que son construidos y financiados por grandes empresas trasnacionales. El financiamiento de los paquetes cuesta 10% anual, y dado el comportamiento del costo de los créditos internacionales, ha resultado bastante caro. Sin embargo, lo que más ha afectado al Sector Eléctrico es el encarecimiento de las inversiones, porque los costos de las obras se han elevado en más del 50%, respecto del esquema anterior en que se ejecutaban por administración (6). Esta situación ha significado un sobregasto del orden de 3,000 millones de pesos anuales.
No ha beneficiado a nuestro México la promoción de la privatización de la industria energética nacional, por parte del Gobierno Federal. La ausencia de una política energética nacionalista ha afectado a las empresas productoras de bienes y servicios, y a los ciudadanos, con los altos precios de los energéticos, en virtud de que además se utiliza la electricidad y los hidrocarburos para cubrir deficiencias recaudatorias. Es tiempo de dejar atrás el Consenso de Washington y las políticas neoliberales, que han determinado el empobrecimiento de muchos mexicanos. Todos los candidatos a la Presidencia deben ser conscientes de ello.
Notas
(1) Fue tal el efecto de este intento de apertura, que todavía en el 2005, California suministró la electricidad a un precio medio de 0.115 dólares/KWH, que es 42% superior a la media de la Unión Americana.
(2) Los precios internacionales de los combustibles primarios se han disparado durante el último lustro: El combustóleo en un 45%; el gas natural en un 80%; y el carbón en un 90%. Pero, en el año 2005 el gas natural costó 56% más que el combustóleo, y 131% más que el carbón.
(3) Además en el año 2005, CFE retiró de operación 1,500 Megawatts de plantas en buen estado que podrían utilizar combustóleo, y producir a menor costo que los PIE. Sería criminal vender los equipos de estas plantas a precio de chatarra.
(4) En marzo de 2004, la Auditoría Superior de la Federación determinó que los contratos de autoabastecimiento y cogeneración implican una compra-venta de electricidad que no está permitida por la Constitución.
(5) Para los generadores extranjeros que utilizan ciclos combinados y gas natural, el precio de autoabasto que repercuten a sus "socios" es ligeramente menor a la tarifa de CFE.
(6) Es también importante mencionar, que varios cientos de empresas pequeñas y medianas que se dedicaban a construir subestaciones y líneas, desaparecieron, al no poder competir con las grandes trasnacionales que tienen capacidad para financiar cientos de proyectos de obra.
LOS EMPRESARIOS SIN MIEDO VOTAREMOS POR AMLO
Jaime Bonilla Valdez
Otra vez, como ha sucedido en la historia de México, se ha desatado la campaña del miedo. La calumnia, el insulto y el uso cínico de todos los recursos al alcance para impedir el triunfo de un movimiento político contrario a los detentadores tradicionales del poder. Los dirigentes y voceros del “PRIAN” echan mano ahora, como hace cien años, de una campaña de terrorismo electoral en contra de Andrés Manuel López Obrador, candidato de la Coalición por el Bien de Todos.
Cuando Francisco I. Madero fue el candidato del Partido Antirreleccionista y al cual se sumaron numerosos clubes políticos de todo el país, los periódicos alineados al régimen y los gobiernos estatales se lanzaron con todo para desprestigiar al político coahuilense. Lo tildaron de “ignorante”, “mentiroso”, “mentecato” “traidor” y hasta de “apátrida”, todo con el propósito de impedir que en las elecciones de 1909 le ganara a Porfirio Díaz. Después, la historia siguió otro curso, como bien sabemos todos.
Señalar que Andrés Manuel López Obrador es populista, que lo ayudan gobiernos de corte totalitario, que se caerá el país si gana las elecciones de julio y que iremos a la bancarrota, son los mismos argumentos cretinos, aunque ahora renovados, de los retrógrados de siempre. Al lanzar su ridícula campaña de terrorismo electoral, creen que los mexicanos somos incapaces de pensar por nosotros mismos.
Cuando José María Aznar, expresidente de España, declaró que “lo mejor que le podría suceder a México es que ganara Felipe Calderón”, ninguno de los retrógrados calumniadores de López Obrador dijo nada, hicieron mutis. No hubo “injerencia extranjera”, no hubo “ataques a la soberanía”. Cínico y cómplice silencio.
La campaña de terrorismo electoral está de vuelta. Se agravia a López Obrador por todo y con todo, desde todos los perfiles, con argumentos aberrantes.
Ahora los terroristas electorales están gastando millones de pesos para agraviar a jefes de Estado, artistas y activistas políticos, pero sobre todo a la inteligencia del pueblo mexicano.
Los terroristas están desesperados; quisieran evitar argucias legales para evitar que el 2 de julio la gran mayoría cruce las boletas para que López Obrador sea el Presidente de México.
Los “científicos”, el grupo que comandaba el partido de Porfirio Díaz hace casi cien años, desataba un terrorismo similar cuando vio que la gira de Madero por el norte del país estaba dando resultados, y que los mexicanos se entregaban por completo a las propuestas del demócrata. Los “científicos” apresaron y encarcelaron al candidato del antirreleccionismo porque, según ellos, “no respetaba las leyes”. En realidad, sabían que les iba a ganar en las urnas.
Estamos ahora ante una campaña de terrorismo electoral en donde los “científicos”, también de inspiración nazista, recurren a la táctica de repetir tantas veces una mentira hasta que parezca una verdad.
Los estrategas del “PRIAN” saben que el pueblo de México está cansado de gobiernos que no cumplen con sus promesas. También saben que las leyes que nos rigen han costado años de sacrificios de grandes mexicanos. Ya no estamos como en los tiempos porfirianos en donde las leyes se hacían a capricho del gobernante, ahora todos tenemos la obligación de respetarlas. Tenemos instituciones que son producto de años de debates, discusiones y luchas de los mejores hombres de México. Ninguno de los progresos democráticos en nuestra patria ha sido concesión del poder, sino resultado del esfuerzo de todos los mexicanos.
La campaña del miedo no podrá contra la decisión de millones de mexicanos. Así como la movilización activa y pacífica de nuestros paisanos en Estados Unidos está demostrando unidad y fuerza para lograr mejores condiciones de vida, así también los mexicanos abrazamos las propuestas de la Coalición por el Bien de Todos y nos sumamos a este gran movimiento nacional. El norte de México siempre se ha constituido en salvaguarda democrática de la unidad nacional; durante la intervención francesa, el norte de México resguardó al presidente Juárez con un puñado de patriotas para preservar la llama de la libertad y la independencia; en el norte del país encontró Madero eco de su campaña libertaria contra la tiranía. En Baja California hay todavía muchos maderistas. El respeto por la democracia y que los votos cuenten y se cuenten es la fuerza que opondremos el próximo 2 de julio. Votaremos por Andrés Manuel López Obrador. La nueva campaña de terrorismo electoral no dará resultados, como no resultó cuando Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones en la capital el país, como no resultó durante el pueril episodio del desafuero.
Ahora el movimiento es nacional, y a pesar de los gritos y descalificaciones, tendremos un nuevo país, más democrático y más justo. Los mexicanos ya no creemos en las campañas del miedo. El ejercicio de nuestro derecho a elegir a nuestros gobernantes ha costado muchas vidas a lo largo de la historia.
Si en realidad creemos que el país necesita un cambio hacia un gobierno que promueva una real generación de empleos y una justa repartición de la riqueza; que promueva las inversiones productivas agrícolas en el Valle de Mexicali y en Ensenada, el turismo en Tijuana y Rosarito, la industria en Tecate y Tijuana; que defienda los recursos naturales que nos quedan: la luz, el petróleo, las aguas y el mar; que establezca programas ecológicos serios; que fomente y dé seguridad a la inversión productiva; que entienda por globalización el respeto, la inclusión y el trato igual entre los países; que se preocupe por detener los altos índices delictivos y de inseguridad; que combata el narcomenudeo y la drogadicción; que aliente la democracia y la participación social en la toma de decisiones en asuntos de gobierno; que crea en la igualdad de género; que haga partícipes a las minorías discriminadas en las acciones de gobierno; que combata la impunidad oficial y fomente el respeto a las leyes; que garantice la libertad individual de creencias religiosas; que crea que la riqueza y el boom petrolero debe servir en México para crecer sin endeudamientos y manteniendo el equilibrio fiscal; que invite a la comunidad a tomar en sus manos su propio destino; que recupere nuestra solidez e independencia financiera, así como los fondos de pensiones del Seguro Social y del ISSSTE; que mantenga una relación sana y respetuosa con los Estados Unidos y que incluya un trato digno para nuestros paisanos migrantes, tendremos afortunadamente que votar el próximo 2 de julio por la Coalición por el Bien de Todos.
Exijamos respeto a las propuestas y demandas de millones de compatriotas. Exijamos respeto a nuestra inteligencia. Exijamos respeto al hombre en el cual la gran mayoría de los mexicanos depositará su voto, su fe y su confianza.
Con Andrés Manuel López Obrador habremos de construir un México democrático, incluyente, libre y justo.
martes, junio 13, 2006
¡Razones!
Publicado el día de hoy en La Jornada
Faltan ya pocos día para el 2 de julio, día en que se tendrá que tomar la decisión de por quien votar. Aquí quiero presentar 12 razones por las cuales no habría que continuar con un gobierno como el que tenemos hoy día, conducido por PANistas.
1. El crecimiento económico ha sido sólo de 2 por ciento.
2. El mercado interno ha disminuido a niveles alarmantes y el sector productivo nacional ha sufrido grandemente por falta de una política industrial adecuada (desarrollo tecnológico prácticamente nulo).
3. Concentración de la riqueza en unos cuantos. De los 103 y pico de millones de mexicanos, 4 millones 433 mil familias concentran 80 por ciento de la riqueza del país. Si consideramos que cada familia representa cuatro habitantes, esto significa que 17 por ciento de la población se reparte la riqueza, mientras 83 por ciento se reparte las migajas.
4. El empleo formal bien remunerado es el más bajo y, por el contrario, el empleo informal inseguro e inadecuado para el crecimiento económico es el más alto en la historia.
5. Se ha incrementado en forma alarmante el número de mexicanos que han buscado opciones de empleo fuera de México por falta de oportunidades.
6. El campo mexicano se abandonó como nunca antes y es la causa principal de la alta tasa de migrantes.
7. Resultado de lo anterior, siendo México la décima economía del mundo, cayó en el lugar 70 en cuanto a ingreso por habitante y al sitio 80 en capacidad real de compra.
8. Al final de 2006 el costo financiero de la deuda será de 263 mil millones de pesos, cifra que equivale al doble del presupuesto de la Secretaría de Educación Pública y a 10 veces el presupuesto de la Secretaría de Salud.
9. Al término de la administración de Fox (del PAN) se habrán pagado 1.28 billones de pesos sólo de interés de la deuda. Esto representa 90 años del presupuesto destinado a la UNAM.
10. La banca extranjera tiene prácticamente secuestrado al Estado mexicano y a la población en general, pues el crédito productivo prácticamente no existe y el número de emisiones de tarjetas de crédito a individuos (con tasas de interés de usurería) es elevadísima.
11. Calderón promete más empleo mediante el impulso de la inversión extranjera. Esta última nunca ha promovido el desarrollo productivo del país, que generalmente ha saqueado, y más bien ha sido capital golondrino que se aprovecha de condiciones momentáneas para ganar cantidades que no podrían obtener en sus propios países. La estrategia de inversión extranjera es y sería la más nociva para los mexicanos.
12. La política exterior mexicana hoy día es vergüenza nacional. Con el PAN no se recompondrá, pues es genuflexa con Estados Unidos. Se perdió la dignidad nacional y la búsqueda permanente de la soberanía.
Por último los más recientes acontecimientos me obligan a señalar una treceava razón: no parece que los PANistas y su candidato tengan las manos muy limpias que digamos.
Pensando sobre todo esto, quizás se pueda ver con más claridad el camino donde brilla una luz que parece que proviene del sol. A mí no me cabe duda que hay que cambiar.
10 minutos por la verdad
http://video.google.com/videoplay?docid=4518788476567481932
lunes, junio 12, 2006
El caso del "cuñado incómodo" de Felipe Calderón
Fragmento del artículo "César Nava, el hombre que avaló los contratos en Pemex",
que pueden leer esta semana en la revista Eme Equis
Entre el laberinto de documentos y declaraciones, de números y contradicciones sobre las empresas y contratos de Diego Hildebrando Zavala, cuñado del Felipe Calderón, un personaje es clave para entender la ruta de los contratos: César Nava Vázquez. Algunos de estos contratos con Petróleos Mexicanos y la Secretaría de Energía coinciden con los periodos en que Nava Vázquez era abogado general y director jurídico, respectivamente, de las paraestatales.
Una ruta inexplorada hacia los contratos del hermano de la esposa de Felipe Calderón, candidato a la Presidencia de la República por el Partido Acción Nacional, pasa por César Nava Vázquez, un michoacano que actualmente ocupa la secretaría general adjunta del PAN, desde donde apoya la campaña del candidato panista. Nada sorprendente.
Pero existen otros datos que abren líneas apenas citadas en este affaire: fue director jurídico de Petróleos Mexicanos, mismo cargo que ocupó en la Secretaría de Energía cuando el titular de ésta era Felipe Calderón, con quien también ha compartido estudios de posgrado en la Universidad de Harvard.
Y en ambos casos fue el responsable último del área jurídica en avalar los contratos otorgados por Pemex y la CFE a las empresas de las que Diego Zavala, el cuñado de Calderón, es accionista o propietario.
Este hombre, clave en el primer círculo de Calderón, que a sus 32 años de edad ha sido diputado federal, estaba entonces en funciones.
•••
Faltaban escasos tres, cuatro minutos para el final del debate del pasado martes cuando Andrés Manuel López Obrador, candidato de la Alianza por el Bien de Todos, soltó el que sus partidarios consideran el golpe electoral más duro contra Felipe Calderón, al asegurar que Diego Hildebrando Zavala, hermano de la esposa del candidato panista, había obtenido en este sexenio contratos por más de 2 mil 500 millones de pesos sin pagar impuestos.
Todavía más. Que estos ingresos eran resultado de contratos realizados con dependencias del área energética del gobierno federal, cuando Calderón fue titular de la Secretaría de Energía. Todavía Calderón alcanzó a responder que él no había otorgado ningún contrato, menos por 2 mil 500 millones de pesos, “hágasela buena”.
Entre los cientos de hojas para documentar las afirmaciones, que Claudia Sheinbaum --la vocera de López Obrador-- se dedicó a distribuir durante las siguientes horas, nunca se mencionó un nombre clave en este capítulo: César Nava Vázquez, un hombre que podría ayudar a entender el entramado de los contratos de las empresas relacionadas con Diego Hildebrando Zavala.
Y es que precisamente en el periodo en que César Nava Vázquez ocupó la dirección jurídica de Petróleos Mexicanos (entre octubre de 2001 y septiembre de 2003), la paraestatal firmó siete contratos con la empresa Meta Data SA de CV, firma adquirida previamente por Hildebrando SA, cuyo socio principal es Diego Zavala Gómez del Campo
El conjunto de convenios entre la paraestatal y Meta Data, dedicada al desarrollo, venta y mantenimiento de software —al igual que Hildebrando SA de CV—, suman sólo en 2003 un total de 44 millones 346 mil pesos.
Según declaró Diego Zavala el pasado jueves en entrevista con el noticiario radiofónico de Carmen Aristegui, adquirió Meta Data en agosto de 2003.
Semanas antes, el 18 de julio de 2003, Pemex le había otorgado a esa empresa un contrato de 36.9 millones de pesos por concepto de adquisición de licencias de uso e instalación de programas de cómputo Business Objects.
Explica César Nava en entrevista con emeequis: “He sido abogado general de Pemex de octubre de 2001 a septiembre de 2003, luego titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Energía de octubre de 2003 a agosto de 2004 y consejero jurídico adjunto del Ejecutivo federal el año pasado.
“Estamos hablando de que Felipe fue secretario de octubre de 2003 a mayo de 2004. Durante ese lapso no se celebró contrato alguno entre Pemex e Hildebrando y entre CFE e Hildebrando. No habría contratos que conocer”, sostiene Nava.
Sin embargo, Pemex celebró contrato con Meta Data el 7 de noviembre de 2003, con número 4400044772, desglosado en diez clasificaciones e importe por 1.3 millones de pesos.
Asimismo, PMI Comercio Internacional
—empresa filial de Pemex— adquirió los servicios de Hildebrando SA de CV el 2 de enero de 2004 por 564 mil pesos para la renovación y mantenimiento de ese año para paquetería de cómputo.
En ambos casos, tanto Calderón como Nava estaban en funciones en la Secretaría de Energía.
•••
César Nava, abogado general de Pemex en las fechas en que se atribuye la asignación de contratos a los familiares de Calderón, niega que conocer de las contrataciones fuese una atribución suya.
Titubea, inclusive, en cuanto al conocimiento que tuvo de las licitaciones ganadas por Hildebrando y Meta Data, empresas propiedad de los cuñados de Calderón, a quienes conoce personalmente desde hace 14 años.
—¿Conoce a las familias Calderón y Zavala?
—Conozco bien a ambas familias. Ambas son trabajadoras, unidas después de muchos años y que tienen como común denominador un compromiso muy estrecho con la lucha democrática desde hace décadas. Son familias de clase media, con un nivel de vida acorde a su ingreso, sin ninguna pretensión económica, cuyo honor se ve manchado.
—¿Conocían en el PAN los contratos de Diego Zavala con los órganos de gobierno?
—Sabemos que ha sido un hombre exitoso en su ramo (informática) y que la empresa Hildebrando es de las primeras proveedoras de software, sabíamos de su relación contractual con el gobierno federal y varios estatales de todos los signos partidistas. Hildebrando está en inmejorable condición.
—¿Conoció personalmente los contratos de la empresa Hildebrando con el gobierno?
—En particular estos contratos que se señalan no, pero sí en términos generales de las relaciones contractuales entre Hildebrando y dependencias y entidades de la administración pública federal y local (Nava sólo ha sido funcionario federal).
—¿Qué cargos públicos ha desempeñado y en qué periodos?
—He sido abogado general de Pemex de octubre de 2001 a septiembre de 2003, luego titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Energía de octubre de 2003 a agosto de 2004 y consejero jurídico adjunto del Ejecutivo federal el año pasado.
— ¿No tuvo razón para conocer Felipe Calderón de los contratos entre las entidades del sector energético e Hildebrando?
—No hay ningún contrato celebrado entre Pemex e Hildebrando o entre la CFE e Hildebrando en el tiempo en que Felipe Calderón era secretario.
— ¿Usted sí conoció los contratos en su calidad de abogado general de Pemex y de la Secretaría de Energía?
—No, en absoluto. Estamos hablando de que Felipe fue secretario de octubre de 2003 a mayo de 2004. Durante ese lapso no se celebró contrato alguno entre Pemex e Hildebrando y entre CFE e Hildebrando. No habría contratos que conocer.
—Me refiero a usted, como abogado general.
—No se puede conocer lo que no existe, si de octubre de 2003 a mayo de 2004 no se pudo conocer por nadie.
—De octubre de 2001 a septiembre de 2004 sí los hubo, así consta en Compranet. ¿Conoció los contratos de Hildebrando y Meta Data?
—A ver, hay un contrato de Meta Data por lo que sabemos ahora que se ha publicado, que corresponde a 1997. Ese contrato de Meta Data corre con el paso del tiempo y, posteriormente, Hildebrando compra los activos de Meta Data y se sustituye en todos los derechos y activos.
—Me refiero a siete contratos de Meta Data en 2003, consta en Compranet, y en lo que hace a usted, no a Felipe.
—Fueron adjudicados a Meta Data en 1997…
—¿En 2003 no se contrató para nada a Meta Data?
—Se renovaron esos contratos adjudicados originalmente en 1997.
—¿Conoció de la renovación de esos contratos?
—No.
—¿No le correspondía, por su función pública, conocerlos como abogado general?
—No.
—¿Cuál es la función del abogado general de Pemex?
—El abogado general es el coordinador de las áreas jurídicas, una de las cuales es la gerencia de contratos, la cual tiene a su cargo la revisión de convenios y contratos que celebran Pemex y sus organismos auxiliares.
—Entonces, sí tenía usted relación con el conocimiento de los contratos.
—No. Fueron revisados por el área respectiva sin que se requiriera de la sanción del abogado general ni de su conocimiento.
•••
La normatividad interna de Pemex es clara: el abogado general tiene la obligación de supervisar todos los contratos y convenios que suscriba la paraestatal.
El apartado 11 de los “Lineamientos para el ejercicio de la función jurídica institucional en Petróleos Mexicanos y organismos subsidiarios” dice textualmente: “Corresponderá a la oficina del abogado general, a través de los mecanismos que su titular determine, la revisión y sanción jurídica de todos los convenios y contratos que celebre Petróleos Mexicanos y los organismos subsidiarios. En consecuencia, dichas actividades sólo podrán realizarse por conducto de los abogados adscritos a dicha oficina”.
El apartado 12 reza: “No podrán iniciarse las obras, arrendamientos, o la prestación de los servicios sin que los convenios o contratos respectivos cuenten previamente con la sanción jurídica y se encuentren totalmente formalizados”.
•••
La buena suerte empresarial del cuñado de Calderón no cesó a la salida de éste y de Nava. El 26 de noviembre de 2004 Hildebrando obtuvo uno de sus más amplios contratos. Pemex Exploración y Producción se comprometió a pagar poco más de 60 millones de pesos en dos partidas. Una para la adquisición de licencias e instalación de programas de cómputo, y la segunda para proporcionar mantenimiento preventivo y correctivo al equipo informático de esa filial de la paraestatal.
Las empresas de Diego Zavala todavía lograron firmar en 2005 otros dos contratos con Pemex, uno adicional con Luz y Fuerza del Centro y otro más con Pemex Internacional. En suma: más de cinco millones y medio de pesos.
De acuerdo con las listas existentes en Compranet, los contratos que Hildebrando SA recibió entre 2003 y 2006 totalizan 129 millones de pesos. Y a través de Meta Data SA de CV recibió 46 millones de pesos entre 2002 y 2004.
El cuñado de Felipe tiene participación en otras 18 empresas con diversos cargos. Entre los socios de Diego Zavala, según está asentado en la documentación del Registro Público de la Propiedad de la Ciudad de México, está Mauricio Rioseco Orihuela, beneficiario de un crédito personal en el Fobaproa por 42 millones de pesos. Hildebrando también proporcionó servicios al Instituto Para el Ahorro Bancario.
•••
Para Diego Zavala ha sido muy tortuoso explicar cómo surge Meta Data, sus contratos y cuál el nivel de control que tiene sobre la misma. Por ejemplo, en entrevista con Carlos Loret de Mola, la tarde del jueves 8 de junio, no supo explicar en qué momento se habían realizado los contratos con Pemex y a cuánto ascendían éstos. Tampoco pudo explicar el porcentaje de acciones que tenía en Meta Data y cuánto representaba en términos reales.
Lo único que alcanzó a decir era que tal información no la tenía, “pero si me das unos minutos pido que me hagan las cuentas… me comprometo a mandártela…”
—¿Cómo? Yo pensé que esta información la tendrías —cuestionó Carlos Loret de Mola.
—Bueno, es que no lo había pensando…
—Pero este asunto lleva dos días…
—Voy a reunir esa información y la pongo a tu disposición…
Hasta con un guión prefabricado lo costó explicarlo. De acuerdo con una versión confirmada por tres fuentes distintas, la entrevista que se transmitió el miércoles pasado en Hechos de la Noche, de TV Azteca, Javier Alatorre habría asesorado a Diego Zavala a fin de que su imagen y sus palabras fueran creíbles.
Tuvieron que hacer cuando menos cinco pruebas, cinco ensayos, porque, como le decía Alatorre, la voz de Diego titubeaba, sudaba mucho y, por el tono, no eran creíbles sus argumentos.
Diego Zavala ha negado las acusaciones en las diversas entrevistas ofrecidas durante la semana, bajo el argumento de que las licitaciones ganadas por su empresa con el sector energético fueron cuando Calderón no estaba al frente de la Sener.
Sin embargo, en conversación con Adela Micha el miércoles por la noche, el propio cuñado de Felipe reconoció que uno de los contratos celebrados con Pemex sí coincidió con la gestión pública del hoy candidato presidencial, por el que ofreció servicios por un monto de ocho millones de pesos.
Esto podría contravenir la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público:
“Artículo 50.— Las dependencias y entidades se abstendrán de recibir propuestas o celebrar contrato alguno en las materias a que se refiere esta Ley, con las personas siguientes:
“I. Aquéllas en que el servidor público que intervenga en cualquier etapa del procedimiento de contratación tenga interés personal, familiar o de negocios, incluyendo aquéllas de las que pueda resultar algún beneficio para él, su cónyuge o sus parientes consanguíneos hasta el cuarto grado, por afinidad o civiles, o para terceros con los que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios…”
Calderón y su cuñado: corrupción
http://video.google.com/videoplay?docid=-861316140216141583
Calderón miente
http://video.google.com/videoplay?docid=4863802895190113898


