jueves, marzo 29, 2007

La Convención

Porfirio Muñoz Ledo
El Universal
29 de marzo de 2007


Transcurridos ocho meses del traumático episodio electoral del 2 de julio y en las proximidades de la segunda Convención Nacional Democrática reapareció con argumentos válidos, pero también con insidia, el debate ideológico. ¿Qué es hoy la izquierda en México? ¿Cuáles son su fuerza y su proyecto? ¿Quién representa a la izquierda y qué posibilidades tiene de prevalecer? Las respuestas han transitado de la descalificación sin matices hasta la autocrítica convencional, sazonados por apuntamientos lúcidos y, sobre todo, por hechos contundentes que han avivado a la vez el temor y la esperanza.
Durante las últimas semanas he debido reaccionar ante diversos interrogatorios, periodísticos y académicos, nacionales y extranjeros. Existe obviamente una estrategia derogatoria de la derecha, pero predominan la necesidad social de esclarecimiento y la exigencia intelectual de definiciones. Casi todas las preguntas llevan adosado un adjetivo: se recomienda conformar una izquierda moderada, se inquiere sobre el significado de la izquierda moderna, su carácter necesariamente propositivo y las posibilidades de adoptar el canon socialdemócrata. Parten de un supuesto común: que los extremismos de palabra y obra alejarían a las clases medias y nos vedarían el acceso al poder por la vía pacífica.
Los promotores de la moderación suelen olvidar los enormes desequilibrios de poder establecidos en el país y a escala global. Que nos enfrentamos a una derecha particularmente inmoderada, nutrida por la debilidad del Estado y asentada en la complicidad y la corrupción; en la transnacionalización económica, los monopolios internos, la arrogancia clerical y el imperio de las comunicaciones. Semejante confederación de poderes fácticos sólo puede ser enfrentada por una mayoría social militante, dotada de una visión radical sobre la naturaleza de los problemas y de los medios indispensables para atacarlos.
Dejan de lado, además, las consecuencias objetivas de una transición abortada. La ilegitimidad de origen en el ejercicio del Ejecutivo y el imperativo de reconstruir el andamiaje constitucional del país. Fingen ignorar que el repliegue de 1988 redujo, en sólo tres años, cinco veces nuestro caudal electoral y que tardamos 18 años en reponer nuestra votación histórica. Bueno que se cuestionen las inconsistencias entre el discurso y los hechos, el estridentismo inconsecuente o la doble moral, pero en modo alguno la firmeza en el rechazo de la ilegalidad y la determinación de preservar la autonomía del movimiento sobre la degradación de las instituciones.
La cuestión de la modernidad es más especiosa. Recordemos que moderno es "lo que existe desde hace poco tiempo" y que se reputan como modernos "los que viven en la actualidad". Sólo que esa calidad puede ser encarnada de distintas maneras. Cuando Carlos Salinas pregonaba la "política moderna", estaba anunciando la demolición de un modelo económico mediante procedimientos arcaicos y la inserción subordinada del país en la globalización. Esto es, la adopción de un nuevo estatuto colonial. Nosotros asumimos, en cambio, la crítica rigurosa del pensamiento neoliberal y de sus efectos depredadores; lo que es verdaderamente actual. Como decía Paz, queremos ser contemporáneos de todos los hombres. Que se respetan.
La denominación socialdemócrata parecería tranquilizar conciencias, ya que nos colocaría en la sintonía universal de la izquierda posible. La equiparación automática a los partidos europeos es sin embargo equívoca, porque ellos tienen otro camino andado y afrontan realidades incomparables con las nuestras. Ese fue el eje de nuestras coincidencias y divergencias desde que establecimos nuestros primeros vínculos en 1976. Willy Brandt promovió por ello la relación con formaciones más radicales de América Latina y no sé en cuáles estaría pensando ahora. Sin contar con que los regímenes más exitosos del mundo en desarrollo no son miembros de esa familia.
Las definiciones son de gran envergadura, porque suponen la construcción intelectual y política de una alternativa diferente. Novedosa respecto del hoy y del ayer, pero también adecuada a nuestras condiciones específicas, que no son idénticas a las de ningún otro país de la región. No podríamos erigirnos en la Cruz Roja de la derecha: la que consuela a sus damnificados desde las virtudes del pluralismo; ni menos en los herederos de un pensamiento antiguo que se petrifica en la denuncia. Ni cómplices clandestinos ni hedonistas de la oposición.
Nada menos exacto que considerarnos ausentes de proyecto. Planteamientos nos sobran y los hemos desarrollado en el tiempo. Fuimos inclusive precursores de la contrapropuesta a la doctrina neoliberal. Bastaría la relectura de nuestros textos más relevantes para descubrir su congruencia y evolución interna. Me refiero a la Propuesta Democrática de 1987, el Programa de la Revolución Democrática de 1990, los Sentimientos de la Nación hacia el Siglo XXI de 1996, el proyecto de la Nueva República de 2000, la plataforma de la coalición Por el Bien de Todos de 2006 y la reciente agenda por la transformación de México del Frente Amplio Progresista. Amén de la saga concurrente e innumerable de iniciativas de las organizaciones sociales y de la sociedad civil.
Los quehaceres de la convención permitieron corroborar hasta qué punto la gente se ha apropiado de ese patrimonio ideológico y lo recrea desde su propio énfasis y circunstancia. Primero en las mesas preparatorias y luego en las de trabajo que tuvieron lugar los días 22 y 23 de marzo, se presentaron cerca de un millar de ponencias y emergió un número incontable de intervenciones espontáneas. Todas fueron hilvanando un rosario compacto de agravios y propuestas que otorga al movimiento un rostro coherente y comprometido. Fueron asimismo decantadas, debatidas y votadas en la plenaria del día 24, antes de la gran manifestación del zócalo, mal llamada "plaza de las unanimidades", que en realidad lo es de las voluntades.
El gran desafío que nos aguarda es la organización. Tal vez el anuncio de mayor trascendencia es el propósito de constituir un comité convencionista en cada uno de los 2 mil 439 municipios del país. La potencialidad del movimiento radica en las mentes y se expresa en las calles, pero sólo rendirá los frutos deseados mediante la creación de estructuras operativas. También se encuentra en los partidos, los parlamentos y los gobiernos democráticos. Se halla disperso en los sindicatos, las organizaciones campesinas y las no gubernamentales. De su articulación depende el éxito de nuestra empresa.
A la pregunta ¿en dónde está la izquierda? habría que contestar: en todas partes. Sería un error imperdonable confundirla con sus representaciones o sus liderazgos, aunque sean indispensables, menos aún juzgarla sólo por sus errores y sus aciertos. El asunto es histórico y el desenlace también. La derecha se encuentra asimismo en todas partes y por añadidura detenta el poder. Contrarrestarla y vencerla es la faena irrenunciable de nuestro tiempo.

vitarep@gmail.com

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Porfirio no era muy de mi gracia antes de conocerlo pero lo he ido hablar y me recuerda a esos profes de la escuela que te ex'plican todo con mucha claridad.

Hildebrando117 dijo...

Tiene razón Muñoz Ledo, para la oligarquía en México, la izquierda "moderna" es la que no ve, no habla, no se mueve, es la que sólo sirve de ornato para simular democracia.

México Liberal dijo...

La izquierda en México es callejera, chillona, emocional sin propuesta.

Eso es la izquierda en México de tumultos, de pintas, de bloqueos, sin nada que proponer más que quitar unos cuantos villanos y poner en el poder al Pejendejo para que como por arte de magia se terminen todos los problemas.

El discursos de los perdedores.

marichuy dijo...

Para la derecha mexicana, o la de Aznar en España, la izquierda moderna... es todo menos izquierda; meramente un parapeto que sirve, entre otras cosas, para darle al grupo en el poder el barniz democrático que necesita.

Pero, como dijo Alfonso Cuarón (en referencia a su filme Niños del Hombre), “[… la tiranía del siglo XXI se llama ‘democracia]”.

Hildebrando117 dijo...

Si, la izquierda "moderna" no debe ser de "tumultos, de pintas, de bloqueos" (¡horror, los de abajo atreviéndose a hablar! ¡y sin permiso!), supongo que los demócratas estadounidenses deben ser el ejemplo a seguir.

P.D. Interesante punto de vista de un teólogo católico a favor de la despenalización del aborto: http://www.milenio.com/index.php/2007/03/29/54546/

Anónimo dijo...

EL PUEBLO ES EL JINETE

Desde 1982, en que la avaricia se ha ido legalizando, y que se nos anunció un gran progreso para todos los mexicanos, la mayor parte del pueblo mexicano estamos expermientando una honda insatisfacción por una irritante y creciente pobreza y por una democracia en pañales.

La realidad está allí, fría y cruel para la mayoría. Quien lo niega vive en "otro mundo". Los políticos, empresarios e iglesias, salvo personales excepciones, desde el 82 hasta el presente hemos fracasado. Sólo un pequeño y selecto grupo de familias han aprovechado las nuevas estructuras político-económicas. Para estos, el nuevo modelo económico y las políticas públicas han sido todo un éxito. Por ejemplo para Carlos Slim.

En general, ni tenemos democracia ni tenemos progreso. El substrato de la democracia es la Verdad y la Justicia, y en México sigue habiendo muchas injusticias y mucha manipulación de la verdad. Una democracia está integrada por personas libres, que participan, que deciden, que son, en una palabra, los titulares de la soberanía. Pero a la mayoría ni se les toma en cuenta, ni conocen la verdad y, por lo mismo, ni participan. Por ejemplo en la pensionissste, ¿se les tomó en cuenta a los 2 y medio millones de afiliados?

No se trata de perder el tiempo si somos de izquierda o de derecha o de centro o de izquierda centro; o somos de oposición... Es más, ni siquiera se trata de que gane tal partido. En todos los partidos trabajan muy buenas personas en lo moral y técnico. Se trata de que desde hace un tiempo estamos aplicando políticas y un modelo económico dominante equivocado y que el resultado ha sido el fracaso. Muchos sabemos de qué partidos y personas hablamos.

Lo que ha estado haciendo D. Felipe Calderón y un grupo de personas que lo apoyan, desde mi perspectiva, es altamente inmoral porque están despojando a millones de personas de los derechos más básicos de alimentación, vestido, seguridad social y educación (por mencionar algunos). No despojo total pero sí muy considerable. Asimismo nos han despojado de la oportunidad de haber crecido en la democracia al haber participado sucio en las elecciones pasadas. Algunos poderosos medios de comunicación, poderosos empresarios y poderoso ahora ex-presidente Fox fraguaron el plan para lograr a toda costa que AMLO no ganara.

Uno de los signos que confirman tal fraude fue el temor de Calderón de aceptar el reconteo para evitar una segunda vuelta electoral. Después del 2 de Julio, Don Felipe de Jesús nos pedía reconciliación, unidad y paz nacional y hubiese sido una jugada brillante haber aceptado el reconteo. El que nada debe, nada teme. Y él no quiso. Error garrafal, pero que confirma su temor y su derrota.

Don AMLO y todas aquellas personas o instituciones que se expresan, critican, proponen, o se resisten de alguna manera al despojo, no sólo están actuando muy bien, sino que todos los mexicanos y mexicanas debiéramos unirnos y ejercer nuestra titularidad soberana. En México, mandamos el pueblo, y somos el jinete. ¿Cuándo han visto que el caballo o burro vaya encima del jinete? En México, el caballo va encima del jinete.

Don AMLO es un profeta en los tiempos presentes. Desde el punto de vista religioso, un profeta es quien habla de parte de Dios, y desde el punto de vista cultural, es alguien que hace la voz del pueblo. AMLO, salvo algunas expresiones o actitudes erróneas, es un profeta en cuanto ha expresado las aspiraciones más profundas de millones de familias mexicanas. Y está dispuesto a llevarlo a la realidad. Me parece que lo logrará, a menos que lo eliminen.

Ahora es él, mañana será otro; ahora es un partido, mañana podrá ser otro. Es relativo. Lo necesario es la Justicia y la Verdad. Lo importante no es el caballo; lo importante es el Jinete. Y el Jinete somos el pueblo. ¡Animo, a trabajar!

REM

Anónimo dijo...

EL PROBLEMA DE FONDO

El asunto de la despenalización del aborto, tiene como fondo el problema de la pobreza, de la fragmentación familiar y social (que lleva a la violencia), y de un individualismo férreo y creciente. El neoliberalismo, sobre todo desde 1982 ha promovidoen gran parte esta realidad que vivimos.

Son dos las problemáticas:
1) La vida del pequeñito
2) La vida de la madre

¿Cómo hacerle para promover y cuidar la vida de ambos?

Es difícil la opción, porque o muere el pequeñito o muere la madre o mueren ambos. Si elegimos la despenalización, morirá el pequeñito; si elegimos la clandestinidad, es posible que además del hijo muera la madre. Si elegimos la despenalización es muy posible disminuyan la muerte de muchas madres pero aumenten las muertes de pequeñitos.

El problema de fondo es la situación social que estamos viviendo en México. Hemos fracasado hasta el día de hoy en nuestra política y economía. Las iglesias han permanecido semi-dormidas y atrapadas en sus templos, muy distantes de sus planes pastorales de una transformación real en México.

Decidamos lo que decidamos, ojalá lo decidamos la mayoría del pueblo de México, y no sólo un pequeño grupo de legisladores y personas muy allegadas e influyentes. Decidamos lo que decidamos, no servirá de nada (o estaremos en situación peor) si los que llevan las riendas del país siguen empecinados en continuar con el mismo caballo que nos han llevado al fracaso. De nada servirá la decisión que tomemos, si no participamos muchos más mexicanos y mexicanas en acrecentar la Verdad y la Justicia en el País.

Decidamos lo que decidamos, de nada servirá si desde nuestras familias tampoco asumimos nuestro rol de padres y educadores.

Yo prefiero que le demos más importancia a la vida de los pequeñitos. Nosotros, grandotes, ya hicimos nuestras vidas, ya te casaste, ya te divorciaste, ya tuviste hijos, ya la regaste, ya estudiaste, ya elegiste... ya hicimos y estamos haciendo nuestras vidas. Pero al pequeñito le estamos despojando de su oportunidad de elección y desarrollo.

REM