lunes, enero 22, 2007

La división de la izquierda y la pérdida de influencia política

Matías Escalera Cordero
Rebelión
22 de enero de 2007
Sumar y no restar (precipitadamente)

Izquierda / Derecha
A la derecha, el único proyecto político se llama DINERO./ Asumido este principio fundacional/ los que eventualmente se aproximen o participen en el proyecto/ ya tienen claro de qué se trata,/ por qué se está allí, etc./ Nadie se engaña/ y todos saben a qué están jugando aunque el juego/ se disfrace de patria, unidad, progreso, religión, familia, etc./ A la izquierda, el proyecto se llama IDEA./ Asumido este principio fundacional/ lo que sigue es fragmentación, intolerancia, mesianismo…/ Somos,/ más que el fantasma de Marx/ recorriendo Europa,/una suelta de vaquillas.
Antonio Orihuela, La ciudad de las croquetas congeladas. Ediciones Baile del Sol, 2006

Hace unos meses, recabando ideas, datos y puntos de vista que me permitiesen entender -y expresar- mejor cómo la división y atomización de la izquierda política influye -ha influido e influirá inevitablemente- en el proceso de alumbramiento y desarrollo de una alternativa al actual sistema de capitalismo global, basado en el expolio y la depredación generalizada, di -en estas mismas páginas- con la reproducción de dos textos extraordinariamente lúcidos, que, desde mi punto de vista, iluminan -y nos ayudan a enmarcar- algunos aspectos fundamentales de la cuestión.

Se trataba, en primer lugar, de ¿Por dónde pasa hoy la fidelidad al legado político de Castoriadis?, desarrollo escrito de la intervención que Amador Fernández-Savater hizo en la clausura del “Encuentro Castoriadis”, celebrado en Buenos Aires, en mayo de 2005, publicado originalmente en El Viejo Topo y reproducido en la edición de Rebelión.org del 10 de julio de 2006. Y del más breve, pero igualmente interesantísimo, artículo de Martín Echenbaum, titulado Apuntes sobre la izquierda, publicado el uno de octubre de 2006 (Rebelión.org/Agencia ConoSur)

Por eso, sirva como preámbulo el resumen de algunas de las ideas conductoras que llevan, por un lado, a Amador Fernández-Savater, y, por otro, a Martín Echenbaum, a plantearse una de las preguntas claves (el nudo gordiano, quizás: en mi opinión) que debería responderse (deberíamos respondernos) la izquierda europea y occidental, en estos momentos.

*

Intrigado por la verdadera naturaleza de los sucesos de Hungría, en 1956, y por qué tales acontecimientos no se dieron ni extendieron al resto de los países del socialismo real (señala, Fernández-Savater, en una parte de su discurso), Castoriadis concluyó que las mismas causas no conducen inevitablemente a los mismos efectos; puesto que ““…no hay una serie de variables fijas en la historia que nos permitan anticipar y determinar de ninguna manera lo que va a ocurrir en un futuro, su significado, expresión y desarrollo… / …las revoluciones no son, como se ha dicho a menudo, los momentos privilegiados en los que la historia -concebida a menudo como un corsé de monotonía y progreso- estalla y se abre a lo desconocido. El modo de ser de la historia es precisamente la explosión y la apertura a lo desconocido. Más o menos visible, más o menos imperceptible. Las revoluciones representan condensaciones ejemplares de la misma naturaleza del hecho histórico, porque muestran a quien tenga ojos para verlo -o, si uno es afortunado, cuerpo para sentirlo- la creatividad instituyente en marcha, la disolución de lo instituido, el surgimiento de lo nuevo…””

De modo que, en estos momentos ““…Seattle, Génova, Argentina, Bolivia no representan -en absoluto- un nuevo 68. El hilo rojo que enlaza a través del planeta distintas experiencias no asume la forma de un movimiento articulado. No es un acontecimiento que cierre una fase (el “desierto que crece”) y abre una secuencia completamente nueva y progresiva de acumulación de fuerzas. No es posible pensarlo así… / …En ese común difuso que comparten las distintas experiencias más radicales (en el sentido de “ir a la raíz”) encontramos desde luego las significaciones de autonomía y horizontalidad, como valores, como principios, como horizonte, como nombre otorgado por las propias experiencias a una serie de comportamientos colectivos, políticos… / …No hay cambio epocal, porque podemos rastrear elementos fortísimos de continuidad: privatización, despolitización, neutralización del conflicto político. Sin embargo, se abren nuevas “brechas” (por utilizar el término que Castoriadis empleó para hablar de mayo del 68 en Francia) en el muro del conformismo generalizado. ¿Se han “cocinado” esas fisuras durante los años más oscuros de las últimas décadas? A partir de ahí, podría hacerse una relectura del pasado que cuestionase el poder omnímodo de la privatización y el conformismo durante cierta época…”” Pero lo más interesante -desde mi punto de vista- es que ““…quizá durante los años 70, 80 y 90 se dieran transformaciones subjetivas en la percepción de la ciudad, la comunidad, la lucha política, el trabajo, el consumo y la educación que funcionaran como gérmenes (por usar otra palabra del gusto de Castoriadis) de lo que ahora se elabora colectivamente e irrumpe en la superficie social. Creo que no podemos entender las significaciones de las luchas contemporáneas sin atender a esa mutación antropológica de las últimas décadas... Y lo que es aún más importante ““…la libertad no es sólo liberación, sino asociación, recreación de lazo social, despliegue de una lógica de cuidados. No se agota en el “No”, sino que afirma una construcción de redes alternativas, de nueva subjetividad, de otras modalidades de autoayuda colectivas. No pivota en torno al “anti”, inventa una “nueva geometría de la hostilidad” (Virno) en la que el Estado puede ser un recurso o un interlocutor, no sólo un enemigo que nos define a la contra…”” Sin embargo [¡!] ““…en Europa (hablo muy en general) la acción política sigue más pegada a la lógica del enfrentamiento, la visibilización, la denuncia, la reinvindicación. Expresa un “No” que aún no sabe bosquejar un “Sí” encarnado en experiencias alternativas, contrapoderes, etc...”” Pero ““…La autocreación del movimiento obrero es una obra portentosa de elaboración colectiva de la experiencia (Thompson), transformación social y creación cultural (Castoriadis). La “toma de conciencia” explica muy poco, a pesar de lo que creyera el marxismo más reduccionista. Hay que mirar más bien la producción de formas de vida, de deseos colectivos, de valores, de historias e imaginario alternativo. De otra manera no entenderemos nada. Nos quedaremos en lo ideológico. Juzgaremos a los movimientos sociales por su conciencia y no por su práctica efectiva. Creo que sigue siendo perfectamente pertinente esa aseveración que hizo Castoriadis durante los años 70: ‘la transformación de la sociedad, la instauración de una sociedad autónoma, implica un proceso de mutación antropológica que, evidentemente, no podía y no puede completarse ni única ni centralmente en el proceso de producción. O bien la idea de una transformación de la sociedad es una ficción sin interés, o la contestación del orden establecido, la lucha por la autonomía, la creación de nuevas formas de vida individual y colectiva invaden e invadirán en lo futuro (conflictiva y contradictoriamente) todas las esferas de la vida social’…”” No obstante, cuando la situación es del tipo que podríamos denominar ““…situación que nombramos ‘Kirchner’ [¿socialdemócrata?]. Una situación (por lo que entiendo) de relativa hegemonía cultural del gobierno, trabajada mediante una política de gestos simbólicos con escaso alcance material (como en España con Zapatero). En esa situación [y llegamos al nudo gordiano], ¿cómo oponerse a la tristeza y la marginación y seguir pensando, seguir conectando núcleos activos aunque minoritarios de resistencia?…””

En efecto, ¿cómo hacerlo?; ¿cómo deshacernos de la frustración y del pesimismo -a menudo, sectario- que nos descarta del juego político?

““…Si habrá en el siglo XXI socialismo, o lucha por el socialismo, no perseguirá la antiutopía de crear las ‘condiciones objetivas’ del mismo, ya que las ‘subjetivas’ vendrán después, por añadidura. Construir el socialismo o, lo que es lo mismo, luchar por él, no es otra cosa que construir colectivamente los sujetos del socialismo. Las futuras organizaciones socialistas, surgidas de la crítica de las viejas formas partido y secta, deberán ser repensadas en los términos de esta autoconstrucción subjetiva y colectiva. Pero cualesquiera sean las formas concretas que adopten las organizaciones revolucionarias del siglo XXI, si quieren ser revolucionarias no sólo en las palabras sino en su propia médula, deberán estar dispuestas a revolucionarse incesantemente a sí mismas, en ser ámbitos colectivos de debate y socialización de prácticas, fundados en la crítica franca, radical y fraternal. Su programa será la revolución permanente, no lanzada sólo contra el poder externo (la Burguesía, el Estado, el Stalinismo), sino también dirigida sobre sí misma, contra sus propios valores inficionados de valores burgueses, contra sus propias cristalizaciones de poder burocrático, contra sus propias mitificaciones…”” Responde Martín Echenbaum [y uno tiene la tentación de añadir, inmediatamente: amén -así sea-; pues, si en los métodos se anuncian y prefiguran los resultados, ¿qué tipo de mundo se anuncia en medio del sectarismo ideológico y de la predominancia de los intereses particulares de los aparatos? Los modos de construir una realidad -mundo- diferente no pueden copiar los modos de aquella realidad -mundo- que deseamos transformar]

**

Sea como fuere, lo único seguro es que no debemos hacernos demasiadas ilusiones. En el despliegue histórico de la guerra de clases, en que andamos inmersos -tome esta guerra el carácter o la formulación que tome: económica, social, cultural o geoestratégica-, cada determinado tiempo, nuestro destino (hasta ahora, ha sido así) es ser descabezados, diezmados o directamente aniquilados por los poderes económicos, sociales y geopolíticos que han dictado el mundo tal cual es, desde la única revolución -propiamente dicha- que ha habido, la Revolución Neolítica.

Y eso es lo que ha venido sucediendo, siempre que la suma paulatina de pequeños cambios -o la expectativa de otros más grandes- en las condiciones materiales -sociales y políticas- de las clases dominadas hacían peligrar el estatus quo de dominación; o, de un modo aún más terminante, en las coyunturas históricas de emergencia y confrontación insurreccional… Sucedió, primero, con la plebe en las “guerras sociales” que precedieron a la caída de la República romana -abocada a los triunviratos, y, finalmente, al Imperio-, y, luego, con los esclavos, en la Roma Imperial; sucedió con las revueltas campesinas y gremiales de finales de la Edad Media y del Renacimiento; con el cuarto estado, en la época del Directorio y de la Restauración; y, con el naciente proletariado industrial, durante la monarquía tutelada de Luis Felipe, el rey burgués, y la Comuna de París (no en vano la bandera del proletariado es roja); sucedió con la Rusia de los soviets, invadida al día siguiente de su proclamación como el primer estado obrero de la Historia, por más de una docena de ejércitos; y con las organizaciones obreras de Alemania y Estados Unidos, durante los años veinte y treinta del siglo pasado: diezmadas por los matones a sueldo -bien de la mafia, bien de los camisas pardas- enviados por los patronos, y rematadas -en el caso norteamericano- durante la guerra fría por el mcCarthismo; sucedió en España, durante la Guerra Civil y la Dictadura franquista; en el Chile de la Unidad Popular; en el Reino Unido thatcherista; en la Italia de los movimientos de autonomía obrera de los años setenta; o en la Nicaragua sandinista, durante los ochenta; lleva sucediendo más de cuarenta años con Cuba; y veremos qué sucede con el intento boliviano o con el venezolano.

Si esto es así, nuestra principal tarea -colectiva e individual, en cuanto agentes de la resistencia y del cambio- consiste en el afianzamiento de cada paso dado y en el apuntalamiento de cada posición tomada, sea la línea entera de un frente (la democracia como aspiración colectiva irrenunciable o la regulación del tiempo de trabajo y de la vida laboral) o una insignificante trinchera (los periodos de licencia por estudio, de paternidad, o el reconocimiento de las enfermedades profesionales: todo suma) Lo esencial es que cada ciclo de liquidación -discriminada o indiscriminada- nos agarre varios pasos más adelante, y que una parte del flujo de acciones y experiencias de cambio y transformación -materializadas, al menos, como memoria- no se pierda en el reflujo subsiguiente. En este trance también -el de resistencia y memoria- es mejor sumar que restar; y la rigidez dogmática y la división devienen -también, una vez más- nuestro flanco más débil.

¿Por qué nos empeñamos, de manera tan tozuda, en restarnos fuerza, capacidad de intervención política y energía: optando tan frecuentemente por las estrategias y conductas que más nos debilitan? ¿Por qué nos cuesta tanto, además, admitir la (co)responsabilidad concreta, diversa y plural -paradójica, a veces- en las acciones, procesos e intervenciones prácticas que han dibujado el perfil de los acontecimientos históricos y que finalmente han establecido las condiciones -reales- del mundo actual? Se puede tener la impresión de que, en medio de nuestras luchas cainitas, actuamos y “pensamos el mundo” como si el estado actual del mundo no fuese con nosotros; como si no hubiésemos tenido nada que ver con el asunto, como si el movimiento obrero y las organizaciones políticas y sociales populares, asociadas al mismo, no hubiesen existido ni intervenido, en los últimos doscientos años, para cambiar las condiciones de vida de los pueblos del viejo y del nuevo continente... ¿Habrían desaparecido las repúblicas populares del este de Europa, o la propia Unión Soviética, sin el concurso de las clases “populares” y del movimiento obrero? ¿Habría cambiado algo el triunfo de las revoluciones húngara, del cincuenta y seis, y checa, del sesenta y ocho? ¿Qué papel juega o jugará la clase obrera y el pueblo cubano en el sostenimiento del estado socialista? ¿Qué respuesta darán el proletariado urbano y el campesinado chino a la segmentación de las condiciones materiales en la China actual? ¿En qué se parecerá, o en qué divergirá, de las respuestas que el proletariado y el campesinado europeo -y occidental, en general- han dado ya, hace décadas, a la segmentación de las condiciones materiales -y políticas- en el resto del planeta? Porque las sociedades del llamado capitalismo avanzado -o de consumo- son como son, ¿han llegado a ser lo que son sin el concurso de sus respectivas clases obreras? O en un ámbito más doméstico, ¿nuestra transición política -modelo de transiciones democráticas- fue como fue -o la España actual es como es- sin el concurso de la clase obrera española? Y lo más crucial, ¿qué papel han jugado o juegan las organizaciones políticas, sociales y sindicales de la clase obrera en todos esos procesos? ¿Qué modelos de organización han resultado y resultan más eficaces? ¿En qué circunstancias y para qué objetivos? ¿Cuáles se convierten en instrumentos, a su vez, de dominación? ¿En qué circunstancias? ¿Cómo y por qué sucede? He aquí algunas de las cuestiones que nos fatigan.

Pero el desaliento y la parálisis, este enorme agotamiento que nos ha tomado, no viene de las revoluciones traicionadas, de las guerras perdidas, de las huelgas robadas, ni de las prisiones, las cárceles o los campos visitados; más brío, si cabe, hemos derrochado fraccionándonos, seccionándonos y dividiéndonos -cuando no, fusilándonos-; primero, en socialistas y anarquistas; luego, en socialistas utópicos y socialistas científicos; socialistas y comunistas; mayorías -bolcheviques- y minorías -mencheviques-; luego, comunistas de verdad y comunistas -revisionistas- de mentira; socialistas traidores -socialdemócratas y socialfascistas- y socialistas -un poco, pero menos traidores- de izquierda; y, más tarde, puros e impuros, fundamentalistas y reformistas, leninistas, trotskistas, castristas y maoístas, violentos, nihilistas y terroristas, y no violentos, ecologistas, pacifistas, etcétera, etcétera, etcétera.

Enumeradas así las facciones (en ristra, como los ajos: y sin detenerse en periodos concretos, por no agotarnos) resulta frustrante y hasta risible, pero no da ninguna risa (salvo a nuestros verdaderos enemigos, que llevan tiempo carcajeándose a nuestra costa). Ardua es la tarea como para hacerla nosotros aún más dificultosa. Sobre todo, cuando la mayoría de los trabajadores, la mayoría de los militantes socialistas, comunistas y anarquistas, y la inmensa mayoría de los activistas sociales, en las coyunturas decisivas, supieron y saben que, a la transformación del mundo real (histórico), todo avance contribuye, todo paso -por pequeño que sea- suma, el levantamiento de una barricada, la lucha organizada -política o sindical-, la ocupación de una fábrica, la construcción de un entramado -ya sea interino o permanente- comunal de vida; la apertura de espacios productivos, culturales, políticos y sociales autónomos, la colectivización, la insurrección, el sabotaje y la confrontación, cuando se den; pero también las leyes sociales o aquellas acciones legales e institucionales que constatan y sancionan cambios -positivos- liberadores -o sesgadamente comunitaristas- en los hábitos y en los comportamientos de las multitudes (promovidas, o no, por las situaciones Kirchner o Zapatero); cuando, el que más y el que menos, sabe que todo depende, antes que nada, del espacio/tiempo; de la naturaleza de la experiencia histórica que se esté decantando, y de la correlación de fuerzas entre las clases [para esta y otras consideraciones, recomiendo la lectura de la entrevista a Mike Davis: De la ciudad de Blade Runner a la del Black Hawk derribado (en Sin Permiso. Rebelión.org 31/07/2006)]… En nuestra práctica política o en nuestros actos de constitución y experimentación de una realidad diferente -social y comunitaria-, no deberíamos, pues, “despreciar” nada que objetivamente contribuya a la sustitución del actual orden de dominación por otro más justo e igualitario. En realidad, deberíamos sospechar de aquellos que se empeñan en resaltar y enconar nuestras diferencias: da igual que vengan de los aparatos de propaganda e ideologización de los enemigos de clase (todos sabemos cuáles son y cómo actúan), o que procedan de los aparatos burocráticos de nuestras propias organizaciones.

Cada grieta descubierta en el sistema (ya sean legales, institucionales o ideológicas: sin ir más lejos, los confusos límites que el sistema propone entre terrorismo y lucha legítima, tal como indican la existencia del campo de concentración de Guantánamo, la ley de enjuiciamiento sin garantías recientemente aprobada en los Estados Unidos, la ley de partidos vigente aquí, el descarado apoyo y cobertura a las acciones terroristas contra Cuba de las mafias de Miami, o el exterminio sistemático de los disidentes y la guerra de devastación en Chechenia de la Rusia de Putin); cada espacio abierto y liberado (las incontables experiencias de autonomía, de exploración de alternativas de vida libre, cooperativa y comunitaria, y las innumerables acciones colectivizadoras que jalonan las realidades sociales más diversas, en todos los mundos: las ocupaciones, las comunidades de economía y de intercambio libre, etc.); cada paso avanzado y consolidado institucionalmente (en la legislación, en las relaciones laborales y sindicales, o mediante convenios y prácticas sociales asumidas por las mayorías); cada trinchera conquistada, da igual si ha sido a bayoneta calada o con ayuda de la artillería, con gloria o sin ella; lo mismo que cada error cometido y cada experiencia fallida, no sólo nos hacen más resistentes y lúcidos, también dejan su impronta -imposible de borrar- en la memoria colectiva, si sabemos reconocerlos y afrontarlos.

En la última Fiesta del PCE, mientras tomaba un tentempié con unos amigos junto a las casetas que bordeaban el pabellón en que Julio Anguita acababa de presidir el debate sobre el nuevo Manifiesto-Programa del Partido Comunista, tuve la ocasión de escuchar algunos jirones de conversación entre varios jóvenes -aficionados a las travesuras informáticas en la Red, por lo que pude deducir casi inmediatamente- que, en un momento dado de su conversación, dieron en el tema del voto en el 14-M; casi todos -por lo que recuerdo- habían votado al Partido Socialista y, en la víspera, los que no habían estado agitando la Red, habían estado exigiendo claridad en la calle Génova… Lo más interesante es que en ningún momento habían dejado de ser conscientes de la naturaleza tibiamente socialdemócrata y reformista del programa y del partido que apoyaban, no se habían hecho ninguna ilusión al respecto; en esto, sí se distinguían de los millones de trabajadores que votaron -ilusionadamente- socialista en el año 1982; y que, en ninguno de los dos casos -ni los trabajadores ilusionados, en el ochenta y dos, ni los jóvenes escépticos del dos mil cuatro-, habían tenido el menor prejuicio a la hora de usar la herramienta política de que disponían -en esas circunstancias tan concretas-, con el fin de cambiar lo que deseaban que fuese cambiado en ese momento concreto.

Cuando, en tales circunstancias, los trabajadores toman decisiones políticas, no están repartiendo medallas al mérito, sino que están abriendo paso y posibilitando realidades tangibles; y, para ello, usan los instrumentos que consideran válidos, sin prejuicio ninguno, de un modo esencialmente práctico, nos guste o no, o nos resulte justo o injusto; y la debilidad, la irrelevancia política, la fragmentación y el sectarismo no son precisamente las herramientas más útiles y eficaces para quienes desean obtener algo a cambio de algo. Eso es lo que sucedió en octubre de 1982 y volvió a suceder en marzo de 2004; lo mismo que sucedió -salvando las distancias- en la Alemania de los años veinte y treinta, y pasó luego en la Francia del setenta y siete, cuando el PCF de George Marchais, rompió la unidad de la izquierda; y volverá a pasar este mismo año, dada la incapacidad mostrada por la izquierda anti-liberal francesa para presentar un programa político común de mínimos, debido en gran medida a la decisión -de nuevo- del PCF (convertido en una organización aún más irrelevante que en el setenta y siete) de romper unilateralmente la unidad casi alcanzada; y ha pasado -y pasará- en España, con Izquierda Unida y el PCE, si caminan los derroteros apuntados… En 1982 no es que los trabajadores dejasen de reconocer el enorme e impagable mérito de los militantes comunistas y del propio partido durante la dictadura y la transición; o el 14-M no es que esos jóvenes dejasen de simpatizar con el PCE o Izquierda Unida, es que en ambos caos, tanto el PCE como IU, habían dejado de ser los instrumentos de influencia política que demandaban.

Llegados a este punto, no es raro que se manifieste una nueva fractura no menos lesiva, esta vez, entre los trabajadores y sus aliados naturales: la evidencia de cierto recelo y de un amargo rechazo paternalista de las multitudes por una parte letrada -o especialmente concienciada- de la militancia, de los dirigentes y de los intelectuales orgánicos de la izquierda; entre trabajadores e intelectuales se levanta entonces un muro de sospecha e incomunicación insalvable, siendo así que ambas partes han sido tradicionalmente, desde el principio, y siguen siéndolo, los aspirantes potenciales al cambio: unos, por la urgencia y la necesidad objetiva de su ubicación dentro del sistema/mundo; y otros -descartada en la mayoría de los casos la procedencia de clase-, por el esfuerzo racional, paciente y sostenido de la curiosidad (primera condición de la inteligencia, según Leonardo), que espoleada por la insatisfacción -y una incontestable necesidad subjetiva- que procede de la injusta disposición del mundo (en tanto que sistema), desencadena un semejante deseo de cambio; aunque los deseos de los trabajadores sean normalmente más sencillos, mucho menos elaborados y más “prácticos” (como hemos visto), y resulte inevitable, a veces, cierta fría displicencia bloomsburiana y la consideración de tales deseos como insuficientes e incluso incompatibles con la idea misma de cambio.

Si es verdad -como escribe Quique Falcón en su bellísimo El amor, la ira (poema 6)- que en la transparencia no siempre acaece la comunicación, y que ““…no siempre en lo ya conocido se producen los encuentros…”” También lo es que entre los intelectuales y los trabajadores (las multitudes) hace tiempo que se han roto casi todos los puentes; por lo que entre la jerga cripto-socio-filosófica empleada habitualmente por la literatura política (diferente de aquella más rudimentaria cripto-burocrática de los viejos aparatos, pero tan bizarre como ella) y los centros de interés -o la experiencia lectora- de un trabajador corriente, hay tal abismo que cualquier intento de comunicación está destinado al completo fracaso.

““…Supongo que una de las cosas que me ha mantenido en esta línea ha sido el haber trabajado muy próximo a un grupo de gente…””: contesta el escritor Tariq Alí, cuando se le pregunta por su excelente sintonía con los trabajadores (Una nueva política para la izquierda radical, Paige Austin. Sinpermiso; en Rebelión.org 05/09/06) Construir una lógica socialista, que se oponga a la lógica del capital (por la que nos regimos), así como establecer los principios teóricos sobre los que fundamentar las nuevas prácticas políticas y sociales, debería ser una tarea compartida por la mayoría y comprensible -¿qué menos?- para los agentes encargados de materializar los cambios.

El modelo social, económico y político que buscamos -y con el que especulamos- debe ir precedido y anticipado (Martín Echenbaum o Mike Davis) por un cambio y una franca transformación antropológica y cultural de las mayorías sociales; por eso, habría que empezar por estimular todos aquellos objetos -de deseo- concretos que coadyuven a la percepción de las estructuras ideales invariables, es decir, de los significados que determinan finalmente hacia qué objetos concretos se dirigen las mentes, individuales y colectiva, en cada momento dado, más acordes con nuestro proyecto: objetos intencionales y significados -abstracciones- que pueden ser el fruto de la acción política diaria -práctica-, o tal vez pertenezcan al ámbito de las aspiraciones y de la imaginación: ideas, emociones, modos de vida, símbolos, actitudes, relatos y metáforas que conformarían -y conforman, de hecho, en cada etapa histórica- los universos igualitaristas y comunales; es nuestro deber, pues, motivar los deseos de disfrute compartido del tiempo y de la felicidad, frente a los deseos más egoístas de disfrute particular -y aislado- de cualquier estatuto que implique privilegio o sumisión, sea de la naturaleza que sea. Y, sobre todo, debemos hacerlos (tales objetos: el bienestar compartido mediante el equilibrio entre las necesidades y apetencias individuales y las del grupo, o la convicción de que sin la felicidad del otro no es posible la mía, por ejemplo), además de explícitos, inteligibles y atractivos para la mayoría.

El hermetismo cuasi iniciático o el solipsismo a que nos abocan determinados discursos, hacen tanto daño como ese pesimismo resentido y faccioso, heraldo de la división y del enfrentamiento, del que hablábamos más arriba; o la falta de relatos y de símbolos compartidos, esclarecedores de los deseos colectivos y atizadores de la voluntad; o ese quietismo autista y despreciativo, de ciertas minorías, antesala de la decadencia y de la completa irrelevancia.

A una lógica hay que oponer otra lógica, a un objeto de deseo, otro objeto de deseo; de ahí que tan importante como compartir símbolos y relatos que nos ofrezcan cohesión y vínculos duraderos, es que los conceptos, las ideas y los valores alternativos que armen la nueva lógica estén clara y eficazmente desplegados.

Si al Dinero (sucedáneo del tiempo impersonal y no vivido) se opone el disfrute real (no intermediado) del Tiempo (personal y vivido); si al delirio espasmódico del Consumo entendido como depredación, oponemos el Placer (sereno) de la autocontención; si a la Satisfacción insostenible (a cualquier precio) de necesidades egoístas e inducidas, se contrapone el gusto por la Satisfacción sostenible (consciente) de necesidades objetivas y comunitarias; si al Desequilibrio (injusto) del yo acaparador, contraponemos el Equilibrio (justo) del nosotros solidario; tales conceptos, ideas y valores, perfectamente comprensibles en su origen y fundamentos, deben ser expresados de un modo claro, rotundo y comprensible en nuestros discursos; la expresión oscura y hermética, por lo general, no encierra profundidad, sino tan sólo mostrenca vacuidad… Y ya no hay tiempo para bromas, ni para más lindezas ideológicas, o agudezas de ingenio… Si no lo hacemos nosotros -si no hablamos claro nosotros-, otros lo harán -lo están haciendo ya, de hecho- en nuestro lugar; son los discursos de los fundamentalismos religiosos y nacionalistas: comprensibles, nítidos, cortantes.

Enredados como andamos en disquisiciones -las más de las veces- estériles y especiosas, acerca de alambicadísimos galgos y podencos ideológicos (que van a mordernos y a destrozarnos, si no reaccionamos); enzarzados en disputas intestinas que a nada conducen, salvo a nuestra final irrelevancia; metidos en batallas que no son las nuestras (¿qué se nos ha perdido, por ejemplo, a nosotros en las llamadas “cuestiones nacionales”, sean vasca, catalana o española? ¿Qué ha pasado con una de las aportaciones conceptuales y políticas de más hondo calado y clarividencia del pensamiento de izquierda, seña de identidad, por si lo hemos olvidado, del movimiento obrero revolucionario? El internacionalismo proletario); hemos perdido la brújula, y los fundamentalismos étnicos y religiosos la han encontrado.

Veamos. El debate sobre la participación en las instituciones, tradicional en determinados ámbitos de la izquierda, no es práctico; el cómo utilizarlas para nuestros fines, sí. La cuestión de si los gobiernos socialdemócratas acaparan o entorpecen las experiencias de cambio no es relevante ya, cómo usar e influir en sus políticas, sí. Medir el grado de participación o no en las instituciones, no es práctico; usar las instituciones con astucia y descaro -siempre que se pueda- para nuestros fines, sí. En la lucha antifranquista el uso de los sindicatos verticales por las primitivas Comisiones Obreras, fuertemente contestado, al principio, por los sectores más conservadores de la izquierda, se reveló a la postre como una de las estrategias más inteligentes y eficaces para la cimentación y la extensión del movimiento obrero organizado en la España de los años sesenta y setenta.

““…En este sentido, hay que pensar, otra vez, nuestra definición y acción sobre el Estado. Me interesa aquella que propone exigirle permanentemente para que actúe como si en realidad fuera lo que el propio Estado dice que es, o sea, un aparato que vela por los derechos de todos…”” Escribe Martín Echenbaum [y uno tiene, de nuevo, la tentación de añadir, inmediatamente: amén, así sea]

***

El pasado nos da las claves del futuro, deberíamos saberlo. Hay que tomar, pues, en seria consideración las estrategias más sólidas y versátiles de entre las ensayadas, y recuperar los aspectos más creativos y aglutinadores, no sólo de las primitivas organizaciones internacionales y de los frentes populares anteriores a la II Guerra Mundial; o de los movimientos de revuelta y de contestación de los sesenta, o de la Unidad Popular chilena; sino también de la diversidad de prácticas políticas provenientes de las tradiciones trotskista y anarcosindicalista, así como de las experiencias concretas acumuladas por los modernos movimientos sociales sectoriales y por las redes anti-globalización; de modo que, actualizadas las más eficaces, con la vitalidad y plausibilidad de las experiencias más recientes en la constitución de movimientos de masas -activos e influyentes-, como es el caso del MAS en Bolivia, y analizadas las causas por las que se frustraron otras -tan prometedoras como esta: descontados los fenómenos de burocratización y estalinización de las organizaciones comunistas clásicas-; recuperaríamos el rastro de la senda perdida.

El programa del Frente Popular en España, puede darnos algunas pistas más; especialmente, de cómo se suma y no se resta en un proyecto político de largo alcance:

…Madrid, 15 de enero de 1936…

…Los partidos republicanos de Izquierda Republicana, Unión Republicana y el Partido Socialista, en representación del mismo y de la Unión General de Trabajadores, Federación Nacional de Juventudes Socialistas, Partido Comunista, Partido Sindicalista y Partido Obrero de Unificación Marxista, sin perjuicio de dejar a salvo los postulados de sus doctrinas, han llegado a comprometer un plan político común que sirva de fundamento y cartel a la coalición de sus respectivas fuerzas en la inmediata contienda electoral y de norma de gobierno, que habrán de desarrollar los partidos republicanos de izquierda, con el apoyo de las fuerzas obreras, en el caso de victoria. Declaran ante la opinión pública las bases y los límites de su coincidencia política, y, además, la ofrecen a la consideración de las restantes organizaciones republicanas u obreras, por si estiman conveniente a los intereses nacionales de la República venir a integrar, en tales condiciones, el bloque de izquierdas que debe luchar frente a la reacción en las elecciones generales de diputados a Cortes… [Cuando se tienen claros los objetivos, de qué modo tan económico se expresa lo que se tiene que decir]

…Como supuesto indispensable de paz pública, los partidos coaligados se comprometen:

…amnistía de los delitos políticos…

…imperio de la Constitución…

…Comisiones parlamentarias, a cuyo cargo correrá, con el auxilio de los organismos técnicos a ellas incorporados, el trámite formativo de las leyes…

…Se declara en todo su vigor el principio de autoridad; pero se compromete su ejercicio sin mengua de las razones de libertad y justicia…

…Se organizará una Justicia libre de los viejos motivos de jerarquía social, privilegio económico y posición política…

…se rodeará de mayores garantías al inculpado en lo criminal. Se limitarán los fueros especiales, singularmente el castrense, a los delitos netamente militares. Y se humanizará el régimen de prisiones, aboliendo malos tratos o incomunicaciones no decretadas judicialmente…

…Los republicanos no aceptan el principio de la nacionalización de la tierra y su entrega a los campesinos, solicitado por los delegados del partido socialista. En cambio, consideran conveniente una serie de medidas que se proponen la redención del campesino y del cultivador medio y pequeño… [¡!]

…procederá un sistema de leyes que fije las bases de la protección a la industria, comprendiendo las arancelarias, exenciones fiscales, métodos de coordinación, regulación de mercados y demás medios de auxilio que el Estado dispense en interés de la producción nacional, promoviendo el saneamiento financiero de las industrias, a fin de aligerar cargas de especulación que, gravando su rentabilidad, entorpece su desenvolvimiento…

…Se llevarán a cabo grandes planes de construcciones de viviendas urbanas y rurales, servicios cooperativos y comunales, puertos, vías de comunicación, obras de riego o implantación de regadío y transformación de terreno...

…No aceptan los partidos republicanos las medidas de nacionalización de la Banca propuestas por los partidos obreros; reconocen, sin embargo, que nuestro sistema bancario requiere ciertos perfeccionamientos si ha de cumplir la misión que le está encomendada en la reconstrucción económica de España… [¡!]

…Dirigir el Banco de España de modo que cumpla su función de regular el crédito conforme exija el interés de nuestra economía, perdiendo su carácter de concurrente de los Bancos y liquidando sus inmovilizaciones… Someter la Banca privada a reglas de ordenación que favorezcan su liquidez. Mejorar el funcionamiento de las Cajas de Ahorro para que cumplan su papel en la creación de capitales. Respecto a la Hacienda, se comprometen a llevar a cabo una reforma fiscal dirigida a la mayor flexibilidad de los tributos y a la más equitativa distribución de las cargas públicas, evitando el empleo abusivo del crédito público en finalidades de consumo…

…La República que conciben los partidos republicanos no es una República dirigida por motivos sociales o económicos de clases, sino un régimen de libertad democrática impulsado por motivos de interés público y progreso social. Pero precisamente por esa decidida razón, la política republicana tiene el deber de elevar las condiciones morales y materiales de los trabajadores hasta el límite máximo que permita el interés general de la producción, sin reparar, fuera de este tope, en cuantos sacrificios hayan de imponerse a todos los privilegios sociales y económicos. No aceptan los partidos republicanos el control obrero solicitado por la representación del partido socialista… [¡!]

…Convienen en:

…Restablecer la legislación social en la pureza de sus principios…

…Reorganizar la jurisdicción de trabajo en condiciones de independencia…

…Rectificar el proceso de derrumbamiento de los salarios del campo, verdaderos salarios de hambre, fijando salarios mínimos…

Este somero resumen del programa (Pierre Broué, La revolución española 1931-1939, Barcelona: Península, 1977) es por sí mismo un montón de lecciones de cómo se suma en la práctica política revolucionaria; sobre todo, cuando se trata de vérselas y dar respuesta a una situación de “emergencia histórica”: el fascismo rampante. Mundo Obrero, el órgano de expresión de los comunistas -para quien lo haya olvidado-, escribía al día siguiente, el 16 de enero de 1936: ““…El Frente Popular es el ariete, la catapulta que va a arrollar, a hacer escombros las fortalezas convertidas en guaridas del ignominioso conglomerado reaccionario monárquico y fascista. Es el arma que precisamos para abrir amplio campo al desarrollo de las aspiraciones democráticas…”” Y ¿qué estado de emergencia más acuciante que esta segunda -tal vez, definitiva- Nueva Era Atómica que se nos anuncia por doquier (Rupert Cornwell “The Doomsday Clock: Nuclear threat to world ‘rising’…” The Independent 17/01/07); prolegómeno -quizás, el colofón- de un auténtico fascismo energético, cuyos puntales serían el Pentágono, las redes financieras y económicas ligadas a las fuentes de energía y el entramado político ultraliberal y neo-imperialista que lo justifica? (Michael T Klare, “The Pentagon's energy-protection racket” Asia Times 17/01/07; y Blood and Oil: The Dangers and Consequences of America's Growing Dependence on Imported Petroleum, en Owl Books, 2006)

Volvamos, no obstante, atrás un momento -sin tener en cuenta lo antedicho-; releamos la síntesis de propósitos que constituía el programa del Frente Popular (ahora, por curiosidad: la primera condición de la inteligencia, según Leonardo) y comprobaremos que una parte significativa del mismo está básicamente cumplida; vista así nuestra transición democrática -con esta inesperada perspectiva-, o contemplada la Constitución del setenta y ocho con los ojos de los que redactaron el programa de enero de 1936, ¿qué verían en una y otra, sendas traiciones a la clase obrera española, o la culminación de buena parte de sus propósitos? Recordarnos, de vez en cuando, a nosotros mismos estas cosas -de tan obvias, olvidadas- nos pondría, de nuevo, los pies en la tierra y la cabeza sobre los hombros, y nos ayudaría a comprender por qué la clase obrera española nos ha ido retirando paulatinamente su apoyo, a medida que nosotros íbamos despreciando sus conquistas -que, paradoja de las paradojas, habían comenzado siendo las nuestras- y renegando de todo el sacrificio y la habilidad política necesarios, durante más de treinta años -desde el final del maquis aproximadamente-, para rescatarlas del pozo de la historia en que se hallaban, y afianzarlas de cara al próximo envite (que llegará: está ya aquí).

Si damos la espalda a nuestra propia historia y a la de nuestra clase, ¿qué podemos esperar? Olvido.

****

Si es cierto, tal como pensaba el último Max Scheler (El puesto del hombre en el cosmos, 1928) que todo concepto -conocimiento- abstracto, así como cualquier valor -espiritual o cultural- postulado históricamente, no es más que una sublimación de alguno de los instintos que nos ligan al resto de los animales, y que al materializarse históricamente pueden adquirir, bien una formulación de dominio egoísta, asociado a la sumisión de la mayoría, o bien otra muy distinta de predominio del interés colectivo y comunitario (como habían establecido ya Marx y Engels), no es menos cierto que uno de los equilibrios más difíciles de establecer en la conducta humana viene precisamente del conflicto entre individualidad -instinto de afirmación y supervivencia, y defensa de los propios intereses- y colectividad -necesidad de asociación grupal, para la salvaguardia de la supervivencia y del propio desarrollo individual-.

Si encontrarlo en cualquiera de las esferas de la actividad humana resulta dificilísimo, en las organizaciones sociales y en la acción política, lo es aún más. Desde otra perspectiva -en términos de intencionalidad fenomenológica-, si la percepción de los fenómenos -sean reales o no- por parte de los individuos -y también de las multitudes-, además de predominantemente intuitiva, desemboca en determinados actos intencionados de la conciencia (Franz Brentano y Edmund Husserl) -como recordar, pensar, desear, imaginar o hablar-, dirigidos siempre a objetos concretos -no importa que existan o no-, se trataría entonces de la colisión entre dos series de intencionalidades -o direcciones- contrapuestas: el deseo de acumulación, de disfrute y de posesión egoísta -del capital y del estatuto de clase ligado a su posesión-, frente al deseo de felicidad compartida y disfrute comunitario -fundamentalmente del tiempo, en una sociedad sin estatutos de clase-, tal como se expresaban sucintamente más arriba.

Equilibrio entre identidad -supervivencia- individual, y desarrollo -supervivencia- grupal; equilibrio, en última instancia, entre los objetos de deseo -los significados- que estimulan y mueven nuestras conciencias... Equilibrio y economía de medios también; pues están, además, ese rechazo instintivo de cualquier derroche energético en la naturaleza, y la tendencia al uso práctico -económico- de lo inmediato para la consecución de los fines propuestos.

Si el modelo de organización política más exitosa -por su versatilidad y general equilibrio entre particularidad y fin colectivo- es la socialdemócrata (sus organizaciones llevan activas más de ciento veinte años y han superado todo tipo de avatares), y este modelo se caracteriza básicamente por la existencia y el juego reglado de corrientes de opinión internas -cuya virtualidad se propuso ampliar, y profundizar, sin duda, el proyecto germinal de Izquierda Unida, al ofrecer incluso la posibilidad de una vinculación estrictamente individual-; si tenemos en el pasado y en el presente modelos organizativos de las mayorías que en lo esencial actualizan ese modelo -como hemos visto más arriba-, retomémoslo y enriquezcámoslo, hagámoslo atractivo a las multitudes que aspiran a un mundo distinto del que tenemos, y en el camino, a partir de las experiencias que tengamos, ya veremos; no anticipemos lo que no se puede anticipar; el final no puede preceder al comienzo, ni el último paso, ni siquiera el segundo, puede preceder al primero; recuperemos el instinto, el olfato para detectar el verdadero peligro, el enemigo real.

““…¿Por qué siempre terminamos matándonos entre nosotros?...””: se pregunta Alatriste al borde de la muerte [es lo mejor de una mala película]; le falta haber añadido algo así como: ¿por qué no los matamos a ellos?, para variar… Es lo que llevo preguntándome toda mi vida consciente: ¿Por qué siempre terminamos matándonos entre nosotros?

Las experiencias y las prácticas de autonomía y horizontalidad no son en modo alguno incompatibles con el uso y aprovechamiento de las prácticas políticas e institucionales de gobiernos socialdemócratas como el de Zapatero, en España, o Lula, en Brasil. Esto ha ocurrido ya con el apoyo mayoritario de la izquierda a los gobiernos laboristas de la posguerra europea, en Gran Bretaña, que establecieron el modelo social que justamente los gobiernos conservadores de Margaret Thatcher se encargaron de “invalidar”; o con el apoyo a los gobiernos socialdemócratas sueco y alemán -durante las etapas de Willy Brandt y Olof Palme, especialmente-, que abrieron paso al denominado, hoy día, “modelo social europeo”, en trance de “rectificación” e invalidación (delante, por cierto, de nuestras narices, y ante nuestra más estupenda impasibilidad e incluso aquiescencia).

Al socialismo y a la autonomía no se llega, en efecto, por la vía paulina de la toma de conciencia; en el socialismo y en la autonomía se está (he dicho, o he escrito, alguna vez), es una suma reticular de situaciones de autonomía y de experiencias de colectividad creativa en constante experimentación y devenir constructivo; por eso mismo, debemos aprovechar -y no despreciar- cualquier circunstancia, hecho u oportunidad que nos ayuden a levantar y consolidar esas experiencias o situaciones de colectividad creativa y autónoma; también las medidas de los gobiernos socialdemócratas. No hay que lamentarse de que las cosas sean como son, hay que aprovecharse de que son, precisamente, como son.

Parafraseando a Frederic Jameson (Las semillas del tiempo), a buena parte de la izquierda le resulta más fácil imaginarse la total derrota de la clase obrera y de los movimientos de transformación y cambio social, que una práctica de uso e influencia -mediante el apoyo crítico estratégico- en las prácticas socialdemócratas y parlamentarias; y eso ““…puede que se deba a alguna debilidad de nuestra imaginación…””

No podemos caer, claro está, en la ilusión democrática, pero no debemos despreciar ninguna herramienta u oportunidad que nos ayude a gozar y construir espacios -y tiempos- democráticos; por eso debemos extirpar y cauterizar el sectarismo y la rigidez dogmática las células cancerosas que nos debilitan y nos ahogan.

Hace unos días, releyendo Un libro rojo para Lenin, de Roque Dalton (Ediciones Baile del Sol, 2004; a quien no conozca el libro, o la obra, o el destino y la muerte tan tristemente paradigmáticas de uno de los más grandes poetas y revolucionarios latinoamericanos del siglo veinte, le recomiendo que se ponga al día), di con la sección 72, que lleva el siguiente título: Lenin no era sectario… Sólo consta de una breve cita -de ¿Qué hacer?- del propio Lenin:

““… no es socialdemócrata (comunista) quien olvida en la práctica que los comunistas apoyan todo movimiento revolucionario…””

Hay más de un movimiento revolucionario, nadie tiene la llave del paraíso socialista. Sin embargo, la realidad ha sido que -incluidas las del periodo estalinista- la posesión de esa llave ha provocado dentro de nuestras propias filas más víctimas que las que nos han infligido nuestros enemigos más feroces… Así, la historia de nuestras organizaciones ha sido la historia de decenas, de cientos de fracciones de fracciones, de divisiones interminables y extenuantes, de expulsiones sin cuento, de rencillas y a menudo de venganzas personales encubiertas, que finalmente han provocado la inevitable atomización y decadencia de las mismas; si no aceptamos esta verdad tan palmaria, si no logramos torcer esa costumbre de obstinada autodestrucción orgánica, ni modificar esa intransigencia e inflexibilidad “práctica”, difícilmente podremos servir de instrumento de cambio y transformación para nadie, y menos para nosotros mismos.

Por contra, tomemos los modelos de organización flexible -con corrientes organizadas de opinión- de los partidos socialdemócratas clásicos; y ahí están -en cuanto tales organizaciones-, después de ciento treinta años, instrumentos prácticos de intervención política para las masas de trabajadores y clases medias que constituyen sus “auditorios”, justo a los que nuestra práctica política y teórica debería aspirar; y esto es así, lo queramos o no; nos guste o no, ahí están; podemos -eso sí- mirar hacia otro lado, dejar de leer lo que viene a continuación y decir -o pensar- pero qué quiere este tipo… O podemos adoptar el papel de Calimero y creer que el mundo -en este caso las masas de trabajadores, la clase obrera, no nos comprende y nos ha dado la espalda injusta y torticeramente-; si eso nos satisface, y nos conforma con nosotros mismos y con la realidad que percibimos, de acuerdo; pero a muchos no nos satisface, y no nos conformamos. Hace unos meses, aquí mismo, en estas mismas páginas, escribí que el destino del socialismo no está ligado a ningún país, ni a ninguna situación geopolítica o histórica concreta, ni al de la Rusia soviética, ni al de la Cuba o la Venezuela caribeñas, ni a la de ninguna de las Chinas posibles, ni la maoísta, ni la postmaoísta, ni la criptomaocapitalista de hoy, ni menos la Corea medievalocomunista; pero tampoco está ligado al destino de ninguna tradición organizativa, ni la socialdemócrata clásica, ni la asamblearia, ni la trotskista, ni la anarcosindicalista, ni la leninista, ni siquiera la reticular, depende de las necesidades del sujeto -o movimiento revolucionario- o sujetos -movimientos- revolucionarios que en cada momento las necesiten y activen (y ya va siendo hora de que lo aceptemos).

En parte -si recuerdo bien los inicios-, esas convicciones estuvieron en la idea inicial de Izquierda Unida, cuyo torpe desarrollo mediato e inmediato se frustró apenas comenzado, acabando con una de las posibilidades de intervención más efectiva y de más amplio alcance -de las diversas culturas y tradiciones comunistas y antisistémicas- en la realidad social, económica, cultural y política españolas por más de una generación, al menos… Y en esa misma dirección se movía el partido comunista más potente e influyente de la segunda mitad del siglo veinte en la Europa occidental, el Partido Comunista Italiano, y lo que es aún más -y verdaderamente- importante y determinante en todo esto, esa era la práctica política y organizativa -basada esencialmente en la flexibilidad y en la suma- que nos demandaban los trabajadores y las jóvenes generaciones del último tercio del siglo veinte… Y eso fue justo lo que no supimos darles.

En el debate en torno al nuevo Manifiesto Programa del PCE, que he mencionado más arriba, uno de los asistentes dijo algo que por repetido -hace más de veinte años que muchos comunistas lo sosteníamos dentro de la organización- resulta inconcebible que no forme parte de nuestras costumbres y formas de actuación: si, tras este debate, el del nuevo Manifiesto Programa -venía a decir-, o tras cualquier otro debate, se llega a la conclusión de que esta organización, tal como la conocemos, ha dejado de servir como instrumento y herramienta -de lucha, de participación o de influencia social y política- a aquellos que teóricamente deberían tomarla en sus manos, los trabajadores y las fuerzas potencialmente transformadoras, no debemos empeñarnos en su inútil, lánguida y agónica decadencia, hasta su final extinción.

La convicción de Julio Anguita -expresada también en esa misma asamblea- de que aún es posible, aún se está a tiempo de una reacción de la vieja y nueva militancia, que cambie el paulatino deterioro que ha llevado a su organización al estado en que se encuentra, llega -creo-, desgraciadamente, tarde. Quizás me equivoque, una parte de mí -de mi memoria personal- aún lo desea y lo querría, no lo puedo evitar; pero miro a mi alrededor y me cuesta creerlo, las viejas herramientas ya no nos sirven; con ellas, no obstante, hemos cambiado -la clase trabajadora ha cambiado- el mundo en los últimos cien o ciento cincuenta años y son precisamente esos cambios los que han dado una realidad que precisa de nuevas herramientas, que den cuenta de la extraordinaria complejidad, riqueza y fragmentación del mundo que habitamos. Nunca hubo una llave que abriese el paraíso de la clase obrera, y hoy menos que nunca.

Julio Rodríguez Puértolas, uno de los ponentes que abrió la discusión en torno al nuevo Manifiesto Programa puso sobre la mesa del debate un nuevo posible territorio a explorar por la práctica política comunista, el de la “alegalidad”; es otra posibilidad… Cuando veo determinadas imágenes, u oigo y leo determinados testimonios, me pregunto sinceramente qué haría, si fuese un joven africano o palestino; no lo sé, pero no exactamente lo que haría aquí; sólo podemos disponer de la realidad en que vivimos, que conocemos, pero sé que hay innumerables modos de accionar en ellas, de influir en los procesos que las constituyen y transformar sus fundamentos.

Una amiga libertaria, que asistió conmigo al debate, se quejaba luego -mientras degustábamos una buena cecina leonesa, rodeados de los jóvenes hackers antes citados- del amargo pesimismo contenido en las intervenciones que había oído. Ese pesimismo es precisamente uno de los síntomas de la cerrazón y de la decadencia: le dije. El discurso de los comunistas ha ido parejo -no podía ser de otro modo- a la falta de influencia de la organización y de experiencias e intervenciones positivas y reales de sus militantes en el mundo real, más allá de los estrechos límites impuestos por la misma decadencia de su organización; puesto que quien se enfrenta, en un mundo cambiante como este, en el que infinidad de movimientos revolucionarios se baten el cobre en infinidad de espacios sociales, económicos y culturales, a lo largo y ancho de la totalidad global, a la tarea de transformar e influir e la conformación de su bases económica, sociales y culturales puede sentir la enormidad del empeño, pero nunca ser víctima de ese pesimismo enfermizo y malsano; y para que lo entendiese mejor le puse el ejemplo de los militantes comunistas y antifascistas del maquis o de la lucha clandestina; ellos podían sentir desaliento, pero nunca generaron un discurso tan inútilmente pesimista, pues intervenían en la realidad de modo positivo y eficaz -como lo hacen hoy esos jóvenes hackers creadores de espacios mentales y materiales liberados, a pesar de que son conscientes de toda la tarea que queda por hacer, y aunque la inmensa mayoría lo desconozca, como desconocían las acciones de aquellos viejos militantes comunistas, y ni siquiera sean conscientes, como tampoco lo eran entonces los trabajadores de aquel tiempo, de tal intervención-; y así, como no había espacio para el pesimismo, la organización del partido correspondía al tiempo vivido; pero esa misma organización ha dejado hace mucho tiempo de servir; y el pesimismo hace mucho también que ha cundido entre sus filas.

Entre el voluntarismo fantasioso de los que creen que el socialismo se instaurará por sí mismo, por el mero hecho de desearlo con ferviente e indestructible anhelo, y el nihilismo cínico y quietista de los que desprecian -por inútil- cualquier acción encaminada a su constitución o anticipación, parapetados detrás de su -a menudo, ofensivo- rictus de suficiencia intelectual, cabe la reflexión común y la práctica concreta anticipadora; la acción positiva -esperanzada, aun sin esperar-, la creación de espacios mentales y materiales -políticos, culturales, económicos y sociales- liberados -cabe decir, socializados-; puesto que, si la curiosidad es la primera condición de la inteligencia, la voluntad es la segunda; y el pesimismo -ensimismador y paralizante, como el miedo-, su reverso más triste e infecundo.

Se está en el socialismo, no se llega al socialismo; pues el socialismo es un estado antes que una aspiración, un lugar (topos) antes que un no lugar (utopos); y quienes así lo han entendido a lo largo de la historia, lo han experimentado -lo han vivido- en la medida que construían comunitariamente -haciéndolos reales y efectivos- los espacios mentales y materiales liberados -en sus barrios, en sus comunas y en sus cooperativas, en sus centros de trabajo, en sus sindicatos y organizaciones, en las asociaciones de mutua ayuda e intercambio, en sus producciones artísticas, políticas e ideológicas- en que se situaban, y que habitaban realmente. Cuando lo hemos olvidado, cuando el movimiento obrero y sus organizaciones han olvidado esto, han perdido el rumbo y sentido -la eficacia- de sus acciones.

La socialdemocracia actúa -ha actuado muchas veces- como barrera de contención de la izquierda revolucionaria; sí, es cierto -especialmente cuando no hemos sabido dirigirnos a sus auditorios, que en parte muy esencial son los nuestros-, pero no es la causa única -ni siquiera la más importante- de la desorientación en que se debaten las organizaciones tradicionales de la izquierda; no deberíamos convertir a los partidos socialdemócratas en la “excusa perfecta” (en la causa universal de nuestros males), ese no es el camino… Situémonos en el socialismo, construyamos espacios liberados y habitémoslos, demostrémonos a nosotros mismos y demostremos a los trabajadores y a las multitudes que hay una alternativa real y práctica a la lógica del capital, del dinero como valedor y valor absoluto; hay un tiempo común, espacios, proyectos y acciones que podemos compartir y habitar ya, de modo práctico, aquí y ahora. Si queremos. Aunque, por lo común, tendemos a olvidar la extraordinaria potencia transformadora de nuestros actos y de nuestras ideas; el movimiento obrero, el estudiantil, a veces, y los sucesivos embates revolucionarios populares de los últimos ciento cincuenta años han cambiado el mundo, lo han esculpido contra -y junto con- el Capital -la otra gran fuerza modeladora-. ““…El Ejército norteamericano combate con ruedas y depende, a la vez, de los sindicatos y de la dirección…””: se quejaba, recientemente, Duncan Hunter, congresista republicano, sopesando las consecuencias de la huelga total declarada en las factorías de Goodyear… ¿Por qué despreciamos la inmensa fuerza que tenemos?

¡Jamás conseguiréis la jornada de ocho horas!... Sentenciaron… ¡Jamás tendréis un subsidio de desempleo!... Se mofaron de los piquetes y de los primeros parlamentarios obreros… ¿Un seguro médico universal y la jubilación, garantizados?; ¿un salario mínimo?; ¿pensiones no contributivas para los incapacitados y los dependientes?; ¿treinta días de vacaciones pagadas y vuestros hijos en la universidad…? Estáis delirando, jamás lo obtendréis, nos juraron… ¿Nuevas familias?; ¿parejas del mismo sexo, casados si quieren y les apetece, con sus hijos de la mano…? Eso sencillamente es increíble (y menos en España: afirmaban con rotundidad incontestable) ¿Anarquistas, socialistas, comunistas, ecologistas y republicanos, actuando e intercambiando, de nuevo, sus ideas, en una misma dirección…? Eso sí que nunca más ocurrirá… ¿El socialismo?; ¿una sociedad basada en la justa distribución de las cargas, en el equilibrado disfrute de un tiempo personal y común, al fin, conquistado…? Imposible, cosa de ilusos y desarrapados, nos contestan con desprecio y suficiencia… ¡Bueno! -me digo-, ya veremos. Dependerá, en gran medida, de las respuestas que demos a este verdadero “estado de emergencia” -global- en que vivimos, y del grado de unidad que alcancemos.

… … … … … … …

Nota final (histórica): A Roque Dalton no lo mataron los militares salvadoreños, ni los servicios secretos norteamericanos, ni la policía -que lo tuvo encarcelado varias veces-, ni las fuerzas paramilitares -temibles instrumentos de la guerra sucia-, ni los jueces -que lo condenaron a muerte-; no, a Roque Dalton lo mató una facción extremista de su propia organización.

La verdad sea dicha 2007/01/16 (Google Video)

Ya habíamos exhibido aquí unos videos de YouTube de la emisión correspondiente al martes 16 de La verdad sea dicha, el programa de televisión del legítimo Presidente de México Andrés Manuel López Obrador. El programa fue dividido en tres partes para YouTube. Gracias a nuestra amiga Kikka, ya hay en Google Video un archivo disponible con el mismo programa, pero presentado de forma completa; es decir que todo el programa está en un solo video. ¡Mil gracias, Kikka!
Blog de Kikka
http://kikka-roja.blogspot.com Google Video

sábado, enero 20, 2007

Comandante, ¿pelele?

José Luis Piñeyro*
El Universal
20 de enero de 2007

Para el ´Diccionario´ de laReal Academia Española, un pelele es una figura humana de paja o trapo, o una persona simple o poco útil. Caricaturistas y críticos han presentado a Calderón como un pelele de los grupos de poder económico y mediático o de las Fuerzas Armadas (FA), o bien, como un Presidente tan débil que debe recurrir a las mismas para gobernar.
Opina lo contrario el mexicanólogo George Grayson, quien aseguró que Calderón empezó su sexenio "de pelos", como diría Fox; prueba de ello es su "acercamiento" a las FA y los operativos antinarco en los estados, a los que también alabó el gobierno estadounidense.
En suma, Grayson concluye y pronostica: "Ha empezado excelentemente bien su sexenio, ¡de puro 10!, mejor que cualquier otro presidente en la historia reciente".
Si bien es una amplia demanda ciudadana y oferta electoral de Calderón el proporcionar mayor seguridad pública, Grayson "olvida" otras seguridades, la social y la laboral con las que comenzó el sexenio muy mal: alza al precio de la gasolina, el gas natural, la leche y, posiblemente, a otros bienes de consumo popular; asimismo, aumento ofensivo al minisalario e incremento de la migración ilegal a su país, estimada en 560 mil personas para este año, entre otras perlas negras. Como Grayson lee español, no pueden habérsele escapado estos hechos que reportó toda la prensa mexicana; a lo mejor considera que los mexicanos no tenemos derechos materiales básicos y que no tenemos derecho a protestar como sucede en su país cuando aumenta el precio de la gasolina; allá todos ponen el grito en el cielo y culpan a los árabes y no a sus compañías petroleras.
Pareciera que estamos regresando a los tiempos de Salinas cuando desfilaron otros mexicanólogos, los Cornelius, Smith, Womack, alabando el supuesto ingreso de México a la modernidad. ¿Tendrán cara para sostener lo mismo 20 años después? Hay otros expertos estadounidenses serios e informados a quienes consultar, antes que de nuevo nos indigesten con más modernidad salvaje y fuegos artificiales.
Respecto de la proximidad de Calderón a las FA, es una tontería absoluta, son parte del Estado y es su comandante supremo, al margen de la cuestionada legalidad y legitimidad con que asumió el poder, no son actores deliberantes ni autónomos; son institucionales, para bien o para mal de la República, según el enfoque analítico usado.
Otra cosa es el triple uso que Calderón hace de los operativos anticrimen (intenta ganar legitimidad, recuperar el control estatal y responder a una demanda civil) al margen de las grandes limitaciones que hemos señalado a tales operativos en anteriores colaboraciones para EL UNIVERSAL.
A propósito de las FA, es muy simplista el generalizado planteamiento de que Calderón se mantiene en el poder sólo por su apoyo incondicional. No, lo sostienen la oligarquía exportadora e importadora nacional y transnacional, el duopolio empresarial mediático, la élite política neoliberal, gran parte de sus 15 millones de votantes, el conjunto de las instituciones del Estado y órganos gubernamentales y, sin duda, el gobierno de la Unión Americana.
Base económica, institucional e ideológica articuladas, que aunque débil y con círculos centrífugos de descomposición social y criminal crecientes, y desigualdades económicas extremas, puede funcionar si se genera otro ciclo de esperanza, como el que logró los primeros años el pasado "gobierno del cambio", regresivo, agregamos.
Que esos millones de votantes no expresen su apoyo con manifestaciones multitudinarias, no importa: a ese consenso siempre ha apostado la ideología neoliberal, un consenso pasivo y no activo de los gobernados, uno que deje continuar la política financiera y comercial monopólica, uno que genere la sensación de participación mediante elecciones periódicas, encuestas de opinión, debates parlamentarios, escándalos políticos, etcétera, y sobre todo, que mantenga desunidas las clases dominadas en sus formas de organización, de identidad y de solidaridad colectivas. Mucho circo y poco pan, y, divide y vencerás. Máximas de una política oligárquica y para nada democrática.
En resumen, si pelele es también un inútil, Calderón no lo es para los intereses y necesidades de las diversas oligarquías mencionadas. Hay que luchar y presionar para que tome distancia de las mismas y favorezca a los intereses nacionales, eso lo convertiría en un Presidente republicano, no en otro gobernante tan útil para los poderes fácticos como lo fueron los últimos cuatro presidentes.
jlpineyro@aol.com
* Profesor investigador de la UAM-A.

viernes, enero 19, 2007

La televisión y la radio han blindado a Calderón de las protestas

Pedro Echeverría V. 1. Felipe Calderón, el presidente usurpador que asumió el gobierno el 1 de diciembre pasado -como se esperaba- ha impuesto una bárbara censura en los medios de información mexicanos. No sólo ha silenciado en los medios a López Obrador y ha reprimido con brutalidad la lucha del pueblo de Oaxaca, sino que también sacó del aire a la periodista Carmen Aristegui desapareciéndola en Sky-Televisa. Además silenció al destacado comentarista Ricardo Rocha en el matutino de Radio Fórmula y al periodista José Gutiérrez Vivó que sufrió la presión verbal y, al mismo tiempo, se le pusieron trabas a su negocio. Los medios de información son cada vez más despreciables.
2. Escuchar noticiarios en México ya es aburrido porque en casi todos ellos se repiten las mismas notas. En una nación de 106 millones de habitantes, que pertenece a un continente lleno de acontecimientos, apenas se repiten en la radio y TV menos de 10 noticias diarias. No hay reflexiones y análisis interesantes porque los pobres lectores de noticias sólo reciben de la empresa pobrísimas ideas para difundir. Como esos medios de información dedican muchas horas a la publicidad y a la propaganda política del gobierno en turno, la gente reacciona ya muy negativamente de los noticiarios. Poco a poco las personas se van dando cuenta del permanente engaño y manipulación.
3. Las telenovelas, a pesar de no salir de los muy repetidos melodramas, siguen imponiéndose en los gustos de los televidentes. Personajes de noticiarios como López Dóriga, Alatorre, Cárdenas, Gómez Leyva, por ser destacados empleados de Televisa, TV Azteca y Radio Fórmula, así como por adoptar posiciones calumniadoras del movimiento social, son locutores muy despreciados. Al parecer, con esta pléyade de funestos locutores, nada tiene que ver Carmen Aristegui quien en estos últimos meses ha destacado como la magnífica periodista que dirige un noticiero independiente y objetivo. Es gracias a ella que podemos escuchar notas diferentes y con veracidad.
4. De Oaxaca y sus luchas se informa casi nada, está a punto de desaparecer de los medios de información. López Obrador lleva varios meses sin ser entrevistado y sin que se difundan por algún lado sus actividades políticas. El Sub. Marcos, lleva mucho más tiempo; quizá solamente le han dado espacio en los medios cuando anuncia o realiza acciones espectaculares. Es indiscutible que los empresarios y el gobierno espurio de Felipe Calderón, llegaron al acuerdo de guardar un completo silencio, un total hermetismo sobre las acciones de la oposición política. Por el contrario, aprovechan los medios cualquier oportunidad para vituperar o calumniar cualquier protesta.
5. López Obrador ha recorrido unos cincuenta municipios de Yucatán y Durango haciendo igual número de actos políticos, pero los medios guardan silencio. En Oaxaca los profesores de la sección 22 y los dirigentes de la APPO siguen siendo perseguidos, encarcelados y asesinados, sin que los medios digan nada. Marcos organizó en la selva una reunión internacional y se silenció. Se han estado organizando fuertes protestas en el país por la irresponsabilidad del gobierno de Calderón de permitir una gran cantidad de aumentos de precios en artículos de primera necesidad y los medios de información lo único que hacen es desviar la atención buscando que FECAL no aparezca como culpable.
6. Por otro lado, con dinero empresarial y del presupuesto público, el gobierno de la extrema derecha panista ha trazado una estrategia basada en las fuerzas del ejército y de la policía para consolidar su poder; así como en el gasto desmedido en mensajes y espots en los medios electrónicos. Los poderosos empresarios, conscientes de que Calderón es la mejor garantía para la defensa de sus intereses ante las amenazas de un movimiento social que puede fortalecerse por el enorme desempleo, los salarios miserables y en encarecimiento de artículos básicos para la alimentación, le otorgan mucho dinero a los medios para evitar que los oprimidos hagan caso a la oposición.
7. La realidad es que la TV y la radio, como lo hicieron durante muchas décadas de gobiernos priístas, desde el año 2000 se trasformaron en seguidores del presidente Fox y ahora del usurpador Calderón. Festejaron los dichos y ocurrencias del compulsivo dicharachero que creó un mundo a su imagen y semejanza –conocido como “Foxilandia”- para no oír ni ver la situación del país que cada día empeoraba en empleos, salarios y descontento. Hoy esos mismos medios han creado un cerco, un enorme blindaje, para evitar que las críticas contra el gobierno –por militarizar el país, recortar presupuestos y por no enfrentar la carestía- retumben. Se está creando “Fecalandia”.
8. No hacer caso –o hacerse “el loco” como Fox- de la gravísima situación del país es irresponsable; pero es peor que un irrefrenable halago, servilismo, ensalzamiento, de locuaces locutores y comentaristas de la radio y la televisión –cuya obligación es dar noticias y los análisis objetivos- busquen crear un mundo inexistente propagando un país en paz cuando es exactamente lo contrario. México es un país con un 70 por ciento de población pobre y miserable, con un enorme desempleo, donde en los últimos meses ve incrementarse la represión contra las luchas sociales. Calderón, en apenas 50 días de gobierno, ha demostrado que es un aprendiz de métodos neofascistas.
9. El día de hoy, por ejemplo, el gobierno espurio de Calderón, se ha reunido con los grandes empresarios acaparadores y especuladores del maíz (productores, distribuidores, cadenas y empresas comerciales) así como con otros poderosos empresarios de organizaciones patronales para fijar un nuevo precio a las tortillas y al grano y, ¿qué paso? Que le propinaron un nuevo golpe brutal al pueblo al subir el precio de la tortilla a 8.50 pesos el kilo con el mayor descaro y cinismo. ¿Qué dicen los medios de información? Pues que todo lo justifican atacando a la oposición que, según dicen, “siempre se opone a todo”. ¿Se había visto tanto odio al pueblo desempleado y miserable?
10. El ejemplo de Hugo Chávez, el presidente venezolano que ha determinado retirar las concesiones a las televisoras golpistas que violan diariamente todas las normas que toda empresa pública debe respetar, es una muestra de lo que se debe hacer en México. Los medios de información en nuestro país en lugar de cumplir su papel de informador objetivo e imparcial para que el pueblo conozca con veracidad el mundo que lo rodea, se dedica a difundir basura informativa y a propagar la ideología de la clase dominante con el fin de hacer más grande su poder. El pueblo mexicano poco a poco se irá alejando de esos funestos medios como el camino para recuperar su libertad.

Calderón de la barca (cartón)

Caricatura de Allan McDonald en la portada de hoy de Rebelión.

jueves, enero 18, 2007

Por qué el odio hacia AMLO

Gloria Reyes
Han pasado seis meses ya. En cada espacio al que acudo me encuentro a algún panista, afiliado militante, adherente o simpatizante, o ya cuando menos algún anti-AMLO. La plática propuesta de manera irremediable e inmediata es –no los entiendo- acerca de Andrés Manuel López Obrador y sus actos post-2 de julio. Que por qué tomó Reforma; qué por qué no se calla y deja de perder capital político; que de éste ya nada queda; que está entorpeciendo la buena marcha del país; que está loco y junto con él los que todavía lo seguimos; que ojalá nos lleve la chingada a todos juntos para bien de la nación.
He llegado a la conclusión de que quienes lo mantienen en alto, no somos quienes estamos con él sino sus detractores. Son ellos quienes lo mantienen vigente en las conversaciones.
Un día sostuve que tanto odio hacia el me parecían más bien amores despechados. En fin. Pero al día siguiente encuentro nuevamente panistas dispuestos a echar fuera sus contenidos rencores y parecen no encontrar paz en sus propios interiores.
Llego a otra conclusión: sus demonios internos no los dejan en paz. No es AMLO el causante total del infierno que los persigue a todos, empezando por Felipe Calderón y llegando hasta al más ignorado de sus simpatizantes o seguidores.
No, AMLO es sólo un ingrediente de ese explosivo coctel que llevan dentro. Y lo peor es que no lo saben, no han sabido atrapar bien a bien la causa de su rabia, de su frustración. La frustración de haber ganado. La vergüenza del triunfo.
Odian a AMLO porque no hizo lo que Cárdenas: sentarse a lamentarse de haber sido robado. Lo odian porque no les ha permitido celebrar un éxito que reconocen inmerecido, inexistente y, peor aún, desnudado.
Pero odian más a Felipe Calderón Hinojosa y a su equipo que no fue lo suficientemente hábil para hacer una trampa lo bastante inteligente y pulcra que no dejara dudas ni entre los mexicanos ni entre el resto de las naciones. Una trampa que fuera suficiente para garantizar la cohesión de México. Una trampa que ellos mismos pudieran creer, digerir, asumir, presumir. Odian más a Felipe Calderón y no se dan cuenta, porque por culpa de su torpeza no han podido borrarse del rostro, de la piel, una vergüenza que les aflora al tocar el tema y buscan en los seguidores de Andrés Manuel el blanco que creen perfecto para culpar a otros de su propio triunfo. Nunca en ningún lado tantos se han avergonzado tanto de haber ganado.
Eso es lo que realmente nos dividió. Un triunfo pírrico. Un triunfo con sabor a vergüenza que los persigue a diario y –a semejanza de las mentadas de la infancia- cada vez que respiran.
Andrés Manuel viene haciendo lo lógico, decente y congruente: proponer, plantear alternativas, ser vigilante del ladrón, convertirse en contrapeso efectivo al estilo de las democracias avanzadas del mundo.
A los tramposos no los ha desnudado López Obrador, se han desnudado solos ante los ojos del país y los viene desnudando Felipe Calderón, en cada spot televisivo, en cada mención radiofónica, en cada desplegado de prensa. A diario y a cada minuto Felipe Calderón les recuerda la vergonzosa forma en que le arrebataron al país la esperanza y el derecho a una democracia que hoy se advierte, al igual que la justicia, esquiva y distante.
Y entonces surge el rencor, el odio, el encono. Y se agiganta con cada minuto que pasa y en medio de la confusión, generada por los medios bajo control del Estado, al verdadero causante de su vergüenza. A quien les dejó el amargo sabor de la insatisfacción, de un deber no solamente no cumplido sino traicionado.
Me pregunté mucho y muchas veces lo mismo: ¿si los enojados deber ser los despojados, por qué son los ladrones quienes no hallan la paz? ¿Por qué se enfurecen al grado de transformar sus rostros? ¿Por qué tanta ira no contenida al hablar del perdedor si son los ganadores?
Creo haber encontrado una de las respuestas: en el fondo de sus seres aún albergan algo de vergüenza que se rebela. Y en esa rebelión odian y ese odio no encuentra, entre tantos fantasmas que los persiguen, al causante real de su desesperación. Y el causante es, como en la mejor trama detectivesca, el menos sospechoso: un triunfo que les avergüenza; un triunfo que les quita el sueño; un triunfo que saben no merecen.
Nunca en la historia del país tantos dedicaron tanto a pretender sepultar a un derrotado.
Será que saben que nunca lo vencieron.

Pobrecito Gil Díaz

De acuerdo con el chueco monero de la derecha, Puerco Calderón (así le apoda Víctor, con buen tino), Francisco Gil Díaz es una pobrecita víctima de las malvadas huestes del PRD.
Pero si Puerco rehiciera este cartón (que, de paso, incongruentemente se hace eco de quienes lamentan la forma en que murió Saddam Hussein), quien colocara la soga al cuello de Su Alteza Serenísima no sería un hippie perredista, sino Juan Francisco Ealy Ortiz, Presidente y Director General de El Universal, diario que no es izquierdista y que, por el contrario, probablemente esté siguiendo indicaciones del mismo gobierno del PAN al investigar a Gil Díaz. FeCal necesita un chivo expiatorio destacado para legitimarse ante la opinión pública, que le es adversa. El verdugo es Ealy Ortiz, pero quien dio la orden de ahorcamiento es, casi con toda seguridad, la presidencia espuria.
A ver cómo defiende Puerco a su bienamado Gil Díaz. A ver cómo lo defiende... de FeCal.

Demanda Congreso investigar a Gil Díaz
Ricardo Gómez, Andrea Merlos y Fidel Samaniego
El Universal
18 de enero de 2007
Se requiere transparencia, dice el PRD
El Congreso de la Unión aprobó por unanimidad un punto de acuerdo para demandar al gobierno federal investigar la gestión de Francisco Gil Díaz en su paso por la Secretaría de Hacienda, por el presunto delito de ejercicio abusivo de funciones.

Diputados y senadores de la Comisión Permanente pidieron también a los secretarios de Hacienda, Agustín Carstens; de la Función Pública, Germán Martínez, y al titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Eduardo Medina Mora, investigar el flujo de información generado por la operación de la empresa ISOSA en las aduanas de México.
En el texto se solicita a los funcionarios dar a conocer con detalle de los resultados que se obtengan en la indagación.
El coordinador de la diputación perredista, Javier González Garza, explicó que el punto de acuerdo pide a las dependencias informar del avance de las investigaciones sobre el nombramiento del ex funcionario como consejero del grupo bancario HSBC y sobre el presunto tráfico de influencias.
EL UNIVERSAL reveló el lunes que durante la administración foxista familiares del ex titular de Hacienda se vieron beneficiados en el sector de las aduanas.
A su vez, desde el nombramiento de Gil en HSBC, legisladores han pedido que se le investigue pues consideran que posee información confidencial que puede ser usada a favor de la institución crediticia.
González Garza externó su temor de que el gobierno federal vaya a encubrir a Gil Díaz. "Necesitamos una investigación transparente. Ojalá y el gobierno federal se decida a hacerlo".
Héctor Larios, coordinador del PAN en la Cámara de Diputados, dijo que no aceptarán que haya linchamientos públicos y añadió que el llamado al gobierno federal por el caso Gil Díaz no tiene más que un efecto mediático.
La aprobación del punto de acuerdo fue un trámite que duró poco más de un minuto. Nadie votó en contra ni hubo debate en la tribuna; previamente el PAN convenció a PRD y PRI de eliminar del texto términos como "corrupción" o "corrupto".
Sobre el caso ISOSA (Integradora de Servicios Operativos, S.A.), la Cámara de Diputados tiene pendiente por desahogar una petición de 137 legisladores federales para integrar una comisión investigadora, debido a que consideran que los recursos desviados a ese fideicomiso son millonarios y que hay responsabilidades sin ejercer.
La propuesta, impulsada por diputados de PRD, PT y Convergencia, señala la necesidad de atender las conclusiones de la Auditoría Superior de la Federación, que encontró constantes irregularidades en las cuentas 2001 y 2002, y en las revisiones 2003 y 2004, del sistema aduanal y de los fideicomisos que reglamenta y administra la Secretaría de Hacienda.
El argumento central del documento expone: "La discrecionalidad y la poca transparencia con las que se han conducido los titulares de las dependencias y entidades de la administración pública federal constituyen un quebranto en las finanzas públicas de nuestro país, unido a que la Ley Aduanera no prevé la figura de fideicomisos para prestar servicios de procesamiento electrónico de datos y apoyo aduanero".

Exigen investigación penal y administrativa contra Gil Díaz

Ricardo Gómez y Andrea Merlos
18 de enero de 2007
Legisladores aprueban punto de acuerdo sin debatir sobre el tema; el fideicomiso de ISOSA ha sido cuestionado por su falta de transparencia, durante la gestión del ex secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, quien fue nombrado asesor de HSBC en Londres
E
l Congreso de la Unión pidió a los secretarios de Hacienda, Agustín Carstens; de la Función Pública, Germán Martínez, así como al titular de la PGR, Eduardo Medina Mora, investigar el flujo de información generado por la operación de ISOSA en las aduanas de México.
El fideicomiso de ISOSA ha sido cuestionado por su falta de transparencia, durante la gestión del ex secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, quien fue nombrado asesor de HSBC en Londres; por ello legisladores han pedido se le investigue pues posee información confidencial que puede ser usada a favor de la institución crediticia.
EL UNIVERSAL reveló que durante la gestión foxista, familiares del ex titular de Hacienda se vieron beneficiados en el sector de las aduanas.
El punto de acuerdo fue avalado por los legisladores de la Permanente, luego de haber sido aprobado por la tercera comisión. No hubo debate de los grupos parlamentarios.
Asimismo en el texto se solicita que los funcionarios informen a detalle de los resultados obtenidos.
El pleno de la comisión permanente llamó al titular de la PGR, Eduardo Medina Mora, a agilizar las investigaciones sobre la denuncia presentada contra el ex secretario de Hacienda por el presunto delito de ejercicio abusivo de funciones.
Exhortó al titular de la secretaría de la Función Pública, Germán Martínez Cázares, para que en el ámbito de sus atribuciones, informe al Congreso los avances en torno al procedimiento administrativo iniciado en relación con las imputaciones contra el ex funcionario.
Al respecto, el coordinador del PRD en la Cámara de Diputados, Javier González Garza, consideró de antemano que Gil Díaz es "culpable" pues ha cometido ilícitos, sin embargo reconoció que deben ser las autoridades competentes las que finquen responsabilidades al ex funcionario.
Indicó que las malas actuaciones tienen que resolverse. "Por un lado, la Secretaría de la Función Pública tiene que investigar y, por otro lado, la PGR también. Mi opinión personal es que el señor es culpable. Él ha cometido ilícitos. Esa es mi opinión. Pero las opiniones no cuentan en el caso. Tienen que ser los organismos, el Ministerio Público el que lo diga y el que lo investigue y diga que sí o que no".
Indicó que uno de los posibles delitos es el tráfico de influencias a su paso por la secretaría de Hacienda.
González Garza externó su temor de que el gobierno federal vaya a encubrir a Gil Díaz. "Y eso es muy malo. Necesitamos una investigación transparente. Ojalá y el gobierno federal se decida a hacerlo".
Detalló que el punto de acuerdo presentado para que las dependencias del gobierno informen del avance de las investigaciones tiene que ver con el nombramiento en HSBC y el presunto tráfico de influencias.
"Hay otras cosas que tienen que ver con la PGR , con denuncias penales, que tienen que ver con tráfico de influencias, con abuso de autoridad, con las aduanas, con ISOSA, con la venta de cartera vencida. Son dos. Por eso nosotros estamos invitando, y ya se aprobó citar tanto al procurador como al secretario de la Función Pública".
Al respecto, Héctor Larios, coordinador de los diputados del PAN, consideró que el llamado a los funcionarios por el caso Gil Díaz no tiene más que un efecto mediático. Dijo que no aceptarán "linchamientos públicos" porque "eso está muy bien para Venezuela, pero no para México".
Desde su punto de vista, en las naciones democráticas, cuando cabe la posibilidad de que alguien haya cometido un delito, es tarea de las autoridades jurisdiccionales determinar la inocencia o la culpabilidad.

Ningún panista alzó la voz para defenderlo

Fidel Samaniego
18 de enero de 2007
Fue un trámite rápido, sin complicaciones. Duró un poco más de un minuto la aprobación del punto de acuerdo. El Congreso de la Unión, por conducto de la Comisión Permanente, pide a la Procuraduría General de la República que agilice las investigaciones del posible ejercicio abusivo de funciones de Francisco Gil Díaz como secretario de Hacienda.

Nadie votó en contra. No hubo debate en la tribuna. Y en este aspecto, lo significativo fue que ninguna voz panista estuvo dispuesta a defender al que fuera secretario de Hacienda durante el sexenio anterior.

Un punto de acuerdo con el cual también se exhorta al secretario de la Función Pública para que informe al Legislativo de los avances del procedimiento administrativo relacionado con las imputaciones varias, contra Gil Díaz.
El asunto llegó a la sesión de la Permanente negociado. Los representantes de senadores y diputados del PAN habían aceptado desde el martes firmarlo, pero pusieron una condición que les fue aceptada por perredistas y priístas: Que del texto fuesen suprimidos adjetivos o términos como "corrupción" o "corrupto".
No tenemos por qué defenderlo en la tribuna. Además, si Gil Díaz es responsable de lo que se le acusa, deberán determinarlo las autoridades competentes, manifestó uno de los integrantes del primer círculo de Acción Nacional. Sin embargo, otro legislador que estuvo en las negociaciones del punto de acuerdo confió: El ex secretario de Hacienda logró ejercer un gran poder en el gobierno anterior. Sus redes siguen actuantes. A los panistas y al régimen de Calderón les conviene desmontar esa estructura.
Una sesión, la de ayer, en la que llamó la atención ver a los panistas José González Morfín y Héctor Larios reunirse en el salón con el perredista Javier González Garza. Durante algunos minutos, Larios y González Garza se fueron a charlar solos a un pasillo cercano. Lo que negociaban era otro punto para que se forme una comisión legislativa que acuda a los penales de Oaxaca y al de alta seguridad en Almoloya de Juárez para conocer personalmente de las condiciones en que están recluidos dirigentes de la APPO.
Sesión de diputados y senadores en la que, para no variar, abundaron iniciativas y propuestas, la mayoría de ellas, casi seguramente condenadas a la congeladora. De hecho, 49 proyectos de puntos de acuerdo ya no pudieron ser leídos, se enviaron a las comisiones correspondientes.
Lo que sí se trató, una vez más, fue el problema del encarecimiento de la tortilla y de otros productos. Directo, el perredista Ricardo Monreal demandó la renuncia del secretario Eduardo Sojo, quien, dijo, ha demostrado sobradamente su incapacidad y carencia de sensibilidad.
Por el PAN, Javier Bolaños señaló que cuestiones como el alza de precios y la especulación no se solucionan con bellos discursos o saliendo a la calle a gritar.
También sin votos en contra se aprobarían los puntos de acuerdo para demandar a las autoridades la investigación y posible sanción penal a los especuladores y para que comparezcan los funcionarios responsables de lo que tiene que ver con producción y abasto de alimentos.
Cuando nacía la tarde se levantó la sesión. Vienen días difíciles para el antes todopoderoso Gil Díaz, expresaba un legislador, de aquellos que no subieron a defenderlo a la tribuna.

Piden crear comisión para el caso ISOSA
A
ndrea Merlos y Ricardo Gómez
18 de enero de 2007
Instan a atender irregularidades en aduanas
L
a Cámara de Diputados tiene pendiente una petición de 137 diputados federales para integrar una Comisión especial que investigue e indague el caso ISOSA, por considerar que los recursos desviados a ese fideicomiso son millonarios y que hay responsabilidades sin ejercer.
La propuesta tiene la firma de diputados del PRD, PT y Convergencia, y señala la necesidad de atender las conclusiones de la Auditoría Superior de la Federación sobre las constantes irregularidades en las cuentas 2001 y 2002, y en las revisiones 2003 y 2004, del sistema aduanal y de los fideicomisos que reglamenta y administra Hacienda.
"Que el pleno de la Cámara de Diputados conforme una Comisión Investigadora, una comisión que investigue a los organismos descentralizados y empresas de participación estatal mayoritaria en cuanto al origen, cobro, destino e impacto que tiene en sus finanzas el pago del Derecho del Trámite Aduanero".
La investigación al fideicomiso ISOSA va de la mano con las recientes publicaciones sobre que el ex secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, benefició a familiares en el área aduanal.
El diputado del PRD, Pablo Trejo, secretario de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, presentó en el pasado periodo de sesiones dicha propuesta por considerar "francamente alarmante la falta de vocación de servicio del gobierno del cambio y la transparencia en el ejercicio de los recursos públicos".
"La discrecionalidad y la poca transparencia con las que se han conducido los titulares de las dependencias y entidades de la administración pública federal constituyen un quebranto en las finanzas públicas de nuestro país, unido a que la Ley Aduanera no prevé la figura de fideicomisos para prestar servicios de procesamiento electrónico de datos y apoyo aduanero", señala el texto presentado a la Junta de Coordinación Política.
En la petición para integrar la comisión investigadora, se hace referencia a que la administración, la procuración de justicia y el Poder Legislativo se quedarían cortos si no se llega hasta sus últimas consecuencias en la investigación del fideicomiso ISOSA y el manejo que se le dio a éste desde la Secretaría de Hacienda, en ese entonces encabezada por Gil Díaz.

El costo oculto de la privatización aduanal
Carolina Rocha
18 de enero de 2007
Para modernizar a la Aduana Nacional, hace 15 años, el gobierno federal se acogió a la iniciativa privada.

Se trataba de "servicios no esenciales" que pasaron a manos de particulares después de la reforma al sector promovida por Francisco Gil Díaz, entonces subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda en el sexenio de Carlos Salinas.
Previo a esas reformas, los agentes aduanales tenían que sortear largas esperas en los recintos fiscales y realizar más de 40 trámites para el despacho de mercancías.
Además, para agilizar los trámites, tenían que entregar dádivas a los vistas aduanales.
"En cada paso que teníamos que recorrer teníamos que dar una lanita, para que ellos sobrevivieran (los vistas y empleados de aduanas) y sobretodo para que te atendieran en tus trámites", recordó Carlos Álvarez, presidente de la Asociación de Agencias Aduanales de Nuevo Laredo.
El tránsito de la mercancía era revisado y avalado con puño y letra por 600 vistas aduanales distribuidos a lo largo de la República.
Para eliminar estos costos en tiempo, burocracia y corrupción nació el sistema aleatorio y se concesionaron servicios como el almacenaje. Un mes después del ingreso de la iniciativa privada al despacho aduanal, esos servicios empezaron a costar más a importadores, exportadores y agentes aduanales.
Con la implementación del "sistema aleatorio", el movimiento de las mercancías se volvió "rapidísimo", describió Guillermo Mesa, vista aduanal y ahora asesor en materia de comercio exterior.
Pero el encanto duró poco.
"El primer lugar donde se concesiona un almacén es en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México -operado por Braniff Air Freight-, y se hace un esquema de tarifas impresionantemente alto, que viene a repercutir en muchas aduanas", relató.
La privatización de ese servicio, que se consideró "no esencial" para el Estado, repercutió en costos para los participantes del movimiento de carga comercial.
"Se los dan a un tercero, dentro de las instalaciones de la propia aduana para que maneje y controle la mercancía. Obviamente con unas tarifas sumamente elevadas", insistió.
El Manual General de Aduanas establece un límite de tres horas para la revisión de mercancías cuando hay reconocimiento aduanero (semáforo en rojo).
La realidad en las 49 aduanas del país es otra. Luego de las reformas se dio una "repentina saturación" en los recintos fiscalizados que obligó a los importadores y exportadores a contratar con los almacenes privatizados, explicó Nicolás Ramírez Mendoza, que trabaja para una agencia aduanal con sede en Guadalajara.
"Hay ocasiones en que se tiene que tardar uno, más de dos, tres y hasta cuatro horas para poder terminar el despacho de la mercancía, (tan sólo) hablando del aeropuerto (internacional de la Ciudad de México)", dijo.
Guillermo Mesa fue más lejos: la saturación en las aduanas, insinuó, se hizo a modo. "La realidad es que al principio se movía sin ese problema, y después concesionaron esas áreas y entonces el sistema lo hicieron para pasar por ahí". Agregó que los almacenes "se volvieron fuentes de riqueza".
En las aduanas portuarias, los costos pueden ser aún mayores. Ahí las embarcaciones quedan varadas de días a meses. ¿Los costos? Entre 700 y 800 pesos diarios por almacén más otros 500 o 600 pesos diarios por contenedor.
A estas cuotas se suma otro servicio por el que pagan importadores y exportadores: la estiba de la mercancía, que desde 2004 pasó a manos privadas.
La modernización de las aduanas obligó a los agentes aduanales a realizar fuertes inversiones en infraestructura y personal especializado para hacer frente a sus nuevas tareas como verificadores de lo declarado por importadores y exportadores.
"Tienes que tener personal capacitado para no cometer errores que pueden costarte la patente, gente que revise la mercancía en varios puntos del mundo e invertir en infraestructura, equipos de cómputo, servidores que agilicen la validación de mercancía y para el pago electrónico", describió el representante de los agentes aduanales de Nuevo Laredo.
Aunque con la entrada de la iniciativa privada se logró preparar a la aduana nacional para el ingreso de México al libre comercio, ésta es aún "anacrónica". Luis de la Calle ex subsecretario de comercio, explicó que no se puede ver a las aduanas "como una mera recaudadora de impuestos a la importación".
Las prioridades deberían enfocarse en proteger la salud, el medio ambiente y la seguridad del país. "Hemos sobrecargado a la aduana con regulaciones para tratar de frenar el comercio y le hemos impedido concentrarse en las cosas que realmente debe hacer, como por ejemplo, asegurarse de que no entren armas o productos que hagan daño a la salud".
La privatización en las aduanas no fue la panacea. "Muchas veces se piensa que la privatización es lo moderno, que es lo que apunta a mejores resultados, a la eficiencia; pero hay que estudiar esto con detenimiento porque, por ejemplo, en Estados Unidos es un punto de partida para la corrupción", alerta Irma Sandoval, coordinadora del Laboratorio de Documentación y Análisis de la Corrupción y la Transparencia de la UNAM.
En aquel país, insistió, en el siglo XIX, uno de los cargos más codiciados dentro del gobierno era el de Director de Aduanas.
"Allí estaba el nido de la corrupción. Yo creo que estamos igual en México. Hay que pensar hasta qué punto tendríamos que tener más controlado el Sistema Aduanal", dijo.

miércoles, enero 17, 2007

La verdad sea dicha 2007/01/16 (YouTube)

Ayer hubo cierta dificultad para poder visualizar correctamente los archivos que se subieron a la red de la segunda emisión (correspondiente al martes 16) de La verdad sea dicha, el programa de televisión que difunde las actividades del gobierno del legítimo Presidente de México Andrés Manuel López Obrador. Hoy, gracias al usuario de YouTube Scharfs, podemos ver el programa, dividido en tres partes, con buena calidad de imagen y sonido. Recuerden que La verdad sea dicha es transmitido todos los martes a la 1 de la mañana por el canal 13 de TV Azteca.http://www.youtube.com/watch?v=pEWIWIbp7Wohttp://www.youtube.com/watch?v=0wZEIdVXZ0ghttp://www.youtube.com/watch?v=5YPBZkZg0zc

martes, enero 16, 2007

Marcos, puertas y ventanas (Primera parte)

Por: Eratóstenes Horamarcada
Contra mi costumbre, voy a hablar en serio un momento.
A petición de un visitante derechista del Pedote de FeCal, apunto lo que, más que una reflexión acabada, es la exposición de un conjunto de dudas resultantes, en primer lugar, de mi ignorancia y mi lejanía del orbe político, su teoría y su práctica; y, en segundo lugar, de mi observación (lejana, ya lo dije) del comportamiento que exhibe un “actor importante de la vida nacional”, como gusta decir la prensa.
Lo más seguro es que mis lectores estén mejor informados que yo sobre la teoría social marxista. También, supongo, sobre la formación intelectual de Rafael Sebastián Guillén Vicente, un hombre enmascarado bajo el simple y único nombre, sin apellidos, de Marcos, subcomandante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y principal vocero de éste. Sin embargo, para poner más en claro mis puntos de vista, pretendo recapitular algo de la biografía del subcomandante Marcos, así como de la historia del EZLN y de la influencia del marxismo en el movimiento zapatista. No tramaré mi recapitulación al estilo académico (no podría hacerlo), sino de la forma, más o menos, como se desarrollaría entre mis amigos y yo una conversación.
Por lo que sé, Guillén Vicente estudió la carrera profesional de Filosofía en una época (la década de los setenta) en la que la Universidad Nacional yacía bajo la influencia omnímoda y exclusiva del pensamiento marxista, que inevitablemente dejó su huella en el futuro líder guerrillero: una huella indeleble. Tres años le tomó a Rafael Sebastián terminar la carrera, y no los cinco que le hacen falta normalmente a quienes la cursan. Tan destacadas fueron sus calificaciones escolares que el gobierno recompensó sus méritos otorgándole la medalla Gabino Barreda como mejor estudiante de México. Una vez concluidos sus estudios, trabajó dando clases en el plantel Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana. Tras ejercer la docencia unos 5 años, decide radicar, a principios de la década de los ochenta, en uno de los estados más pobre del país, Chiapas, para, junto a otros jóvenes marxistas, organizar sindicatos y establecer proyectos educativos y de salud en comunidades rurales indígenas. Comenzó a organizar, asimismo, el movimiento guerrillero que tardaría más de diez años en alcanzar las primeras planas de los periódicos.
En el movimiento creado por Marcos y sus compañeros, el zapatismo o neozapatismo, desembocaron otras corrientes importantes de la izquierda. Una de las que más me interesa es la que debería llevar el nombre, sencillamente, de cristianismo; pero esta palabra ha sido tan maltratada que ha debido requerir de diversas precisiones y adjetivos a lo largo de su vieja historia.
El cristianismo del que hablo, la opción preferencial por los pobres –una opción específicamente católica–, redescubre el vínculo del católico con su sociedad y se hace cargo de este obligado vínculo de maneras muy puntuales; es activo, en el sentido de que se crea tareas individuales que cumplir, más allá de las que les toca desarrollar a la jerarquía eclesiástica y a los gobiernos mundanos. El cristiano que opta de manera preferencial por los pobres comienza la transformación de su sociedad a partir de que se aproxima todavía más al hombre que tiene más cerca: Lázaro, el leproso que mendiga a las puertas del templo.
La familia Guillén es de católicos devotos fuertes; varios miembros de ella se han dedicado a la política o han desempeñado labores altruistas. Además, uno de los maestros de Rafael Sebastián en la preparatoria fue un padre jesuita, de apellido Quezada, que inculcaba en sus alumnos el compromiso cristiano por la lucha diaria en este mundo de tierra para transformarlo en un lugar más amoroso; más invadido por el amor, más justo.
Así entonces, puede ser ubicado en la infancia y la adolescencia de Marcos el brote de sus inquietudes sociales, tanto por la influencia familiar como por la de sus profesores.
Hasta aquí sólo me he referido a la influencia de la religión en Marcos, pero en la entrega del siguiente martes me referiré a la simbiosis que dentro del cuerpo del zapatismo llevaron a cabo la izquierda marxista y una forma de cristianismo que podríamos llamar “revolucionaria”.

Observaciones, críticas, comentarios, quejas y mentadas de madre al autor, ir a:
http://elpedotedefecal.blogspot.com

lunes, enero 15, 2007

El 'Peje' tenía razón: Calderón

Brevísimo apunte acerca del lenguaje de los políticos. En boca del legítimo Presidente de México, una frase tal como "la base de recaudación de impuestos debe ser mayor", se equipara con esa conocida solicitud de AMLO de terminar con los privilegios fiscales de la clase pudiente; en el alcohólico aliento de FeCal, la misma frase no es sino una disimulada expresión de las intenciones del PAN de añadir IVA a medicinas y alimentos.
Y como el pronto saldo de la "presidencia" de FeCal es la militarización del país, más la inflación económica, el soldadito de chocolate intenta apropiarse por segunda ocasión (lo hizo ya al reducir los sueldos de su gabinete) de las críticas del Peje al status quo. ¡Ahora pide que se terminen los privilegios!
Pero antes de pasar a la nota donde remeda (burdamente) a Andrés Manuel, primero un delirio (tremens) gratuito del pedote de FeCal: que en 45 días de (des)gobierno, el país se puso más bonito. Gracias a él, por supuesto. ¿Se referirá a la crisis de las tortillas o a la inutilidad de su despilfarro en "operativos" teatrales contra cierto narcotráfico?

Simplificación y una base de recaudación mayor, ejes de la reforma fiscal: Calderón
Andrea Merlos
El Universal
15 de enero de 2007
Presenta balance a 45 días de iniciar su gobierno; "hay más certidumbre", dice
Una propuesta integral en materia fiscal deberá concentrar los impuestos dispersos para ampliar la base de recaudación y eliminar situaciones de privilegio, consideró ayer el presidente Felipe Calderón.
La Presidencia de la República confirmó que la Secretaría de Hacienda participará en la confección de la propuesta en el Congreso.
Calderón garantizó que será respetuoso de la negociación legislativa, y anunció que no propondrá o enviará una propuesta formal antes que en el Congreso haya un proyecto acordado por todos los partidos.
El líder de la diputación panista, Héctor Larios, dijo que en la reunión de coordinadores parlamentarios con Hacienda se escuchará lo que cada fracción quiere de una reforma.
Adelantó que el encuentro servirá también para aclarar las interpretaciones del Presupuesto 2007.
El Presidente garantizó que su gobierno está preparado para afrontar el decremento en el precio del barril de petróleo, y no habrá recortes en el Presupuesto.
En el caso del maíz y la tortilla, el mandatario aseguró que no se permitirán abusos. "Por eso mantendremos un programa de vigilancia de las tortillerías y aplicaremos sanciones a quienes especulen con la necesidad de la gente", añadió.
Pese a las alzas, el Presidente celebró que el país se encuentre "en orden y en paz", y "con tranquilidad y certidumbre".
Se dijo "contento" porque a 45 días de haber asumido su cargo -desde el pasado 1 de diciembre- el país está en mejores condiciones que antes.

Se expresa Calderón por fin de privilegios en materia fiscal
Andrea Merlos
15 de enero de 2007
El Congreso comenzará hoy a discutir la reforma hacendaria
L
os ejes generales de la reforma haciendaria, que se empezará a discutir hoy en la Cámara de Diputados, son la simplificación fiscal y el aumento en la recaudación, informó el presidente Felipe Calderón.
La Presidencia de la República anunció que la Secretaría de Hacienda participará de la confección de la propuesta, que estará en las facultades del Congreso de la Unión.
"Desde luego una propuesta integral en materia fiscal debiera implicar reducir muchos elementos de gravamen dispersos y concentrarlos en pocos para ampliar la base de recaudación para eliminar situaciones de privilegio injustificado y otras", detalló el presidente Calderón.
El primer mandatario dejó en claro que su gobierno no entorpecerá la integración de la posible reforma fiscal, y por ello adelantó que no emitirá juicios.
"No quiero generar expectativas infundadas, quiero ser muy cuidadoso al respecto en mis propias expresiones, pero me tranquiliza, por lo menos, que haya una clara conciencia en todos los partidos políticos de la necesidad que tiene México de incrementar los recursos públicos para atender problemas sociales".
"Para fortalecer las prioridades que hemos señalado recogiendo el sentir de la gente; como son: la seguridad pública, el combate a la pobreza y la generación de igualdad de oportunidades y de empleo".
Calderón Hinojosa garantizó que será respetuoso de la negociación del Poder Legislativo y anunció que no propondrán o enviarán ninguna propuesta formal, sino hasta que en el Congreso haya una visión integral avalada por la mayoría de partidos.
Calderón insistió en que mantiene una buena relación con el Congreso de la Unión.
"En síntesis, hay un consenso acerca de la necesidad que tiene el Estado mexicano de incrementar sus ingresos públicos (.) se tratará, en esencia, de pagar la enorme deuda social que tenemos con los mexicanos que menos tienen", opinó.
Garantizó que su gobierno está preparado para afrontar el decremento en el precio del petróleo.
Esta tranquilidad financiera tiene base en el Fondo de Estabilización Petrolera que para 2007 administrará 30 mil millones de pesos, y el cual se evitó crecer a 50 mil millones de pesos, ya que esos 20 mil millones de se usaron para revertir la negativa del Senado para gravar el refresco.
Calderón adelantó que no habrá recortes por la baja del precio del barril de petróleo. En el caso del maíz y la tortilla, el Primer Mandatario aseguró que no se permitirán abusos que atenten contra la economía familiar.
"Por eso mantendremos un programa de vigilancia de las tortillerías y aplicaremos sanciones a quienes especulen con la necesidad de la gente (.) para garantizar el abasto de maíz a buen precio, hemos autorizado un incremento sustancial a las importaciones del grano; con ello el abasto está garantizado y el Gobierno actuará con energía y celeridad", dijo.
Y celebró que en la industria de la tortilla, diversas organizaciones vinculadas a esta cadena se hayan comprometido a estabilizar el precio en alrededor de los ocho pesos".

domingo, enero 14, 2007

Los emisarios del pasado

Rolando Cordera Campos
La Jornada
14 de enero de 2007
Los emisarios del
pasado llegaron ya, pero no disfrazados del presidente Luis Echeverría o de redentores tropicales. El populismo, en todo caso, espera que lo llamen a escena, pero lo que se impone en el escenario son las arcaicas fallas del mercado y del Estado que la revolución neoliberal presumía haber desterrado. La "confirmación" democrática de 2006 no hizo sino poner a flor de tierra las enormes imperfecciones que lastran el cuerpo político actual y el triángulo de nuestra dificultad histórica reaparece con el fantasma de la especulación... ¡con el maíz!
El abuso de la escasez de los bienes básicos estuvo en la base de los descontentos y rupturas de los primeros años de la industrialización moderna mexicana. Sobredeterminados por las devaluaciones de la época, estos abusos repercutían directamente en la capacidad de supervivencia de los pobres y del proletariado que emergía de los cambios de la Revolución, y la precaria estructura política del autoritarismo se paseaba desnuda del brazo de la represión. Devaluación, inflación y represión formaban una cadena que ponía en abierto entredicho al poder revolucionario, más aún cuando en América Latina asomaba el fantasma de la guerra fría, que se volvía casi caliente a medida que se enconaba el enfrentamiento entre Estados Unidos y la naciente revolución cubana.
De aquí salió la instrucción presidencial de Adolfo López Mateos de romper el círculo vicioso con un "desarrollo estabilizador" que combinara crecimiento económico, estabilidad monetaria y progresivo bienestar para las mayorías, sin tocar el presidencialismo autoritario. Y así fue, hasta que el Estado quedó al amparo de la fuerza y de la furia de Gustavo Díaz Ordaz y la recuperación de la legitimidad llevó a Echeverría a usar hasta el fondo y sin cautela unos fondos públicos siempre precarios. Sin el auxilio del petróleo y con una agricultura maicera en franca caída no podían sino sobrevenir la inflación y, pronto, la devaluación.
El milagro guadalupano del boom petrolero superó el castigo de Tláloc sobre la agricultura y los puertos se sofocaron de importaciones intempestivas del grano bastardo, como lo bautizara con ingenio nuestro gran Arturo Warman. Sin embargo, las aperturas económicas y políticas que siguieron a las crisis de la deuda no crearon las condiciones de un mercado moderno de bienes esenciales, liberado de la especulación arcaica, pero sí echaron por la borda la preocupación política e institucional del Estado con la ecuación original que ordenó el trazo de la economía política de la modernización autoritaria mexicana: moderación salarial; control de precios básicos y fomento productivo; creciente gasto social. En su lugar: si falta maíz, lo traemos de donde sea; si no alcanza, que coman Sabritas... o pasteles y se llenen de refrescos. Y como agravante: todo con y por el mercado, pero sin tomar nota de que los mercados mundiales cambian, las industrias se reconvierten y los usos del maíz se modifican, como empezó a ocurrir hace ya dos años sin que la "autoridad competente" tomara nota.
Qué bueno que el gobernador Ortiz nos haga las cuentas y demuestre que las alzas de precios de la tortilla no tienen justificación económica. Qué malo que se haga eco de la resurrección del peor pasado, oficiada por el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, el fin del año, y se sumerja en el mar de ironía: "todo este escándalo que se ha armado obedece también a que hay personas, organizaciones, etcétera, que quieren llevar ahora sí nixtamal a su molino... esta serie de declaraciones, yo diría irresponsables... están propiciando este entorno, digamos de inquietud e intranquilidad" (La Jornada, 12/01/07, página 5).
Quiénes, cómo y hasta dónde unas declaraciones inquietan y contaminan, es lo que debía sustentar un discurso destinado a modular expectativas. Pero esta vez el góber monetario se dejó llevar por el ambiente juvenil del ITAM y volvió los ojos al pasado, cuando todo se dejaba a la interpretación de los brujos.
De volverse universal, la fórmula Ramírez Acuña diría: bajarle el tono a eso del narco; acallar a quienes piden más salario o recuerdan el control de precios, o piden que pare la escalada y que si en efecto los precios no tienen racionalidad económica alguna no se queden ahí y bajen.
En sus espectros, la economía política del pasado nos persigue, porque a pesar de tanto cambio, los nuevos mandarines y sus escuderos se niegan a aprender sus lecciones.

sábado, enero 13, 2007

La revancha de la soberanía alimentaria

Víctor M. Quintana S.
La Jornada
13 de enero de 2007

Muy pronto han tenido que tragarse sus palabras los pontífices de la economía neoliberal, los corifeos mediáticos del librecambismo y los repetidores de los manuales apologéticos de la apertura comercial a toda costa. En tan sólo unos días el precio de la tortilla ­detonador de inconformidades y revueltas, como en la Europa del pasado el precio del pan­ se ha puesto en la punta de una escalada de incrementos de los productos básicos. Le seguirán en su carrera la leche, el huevo y las carnes de todo tipo, deshaciendo las estabilidades macroeconómicas y los pronósticos que tanto cuidan los administradores de la economía inmoral.
El portavoz del gobierno en esta materia, Eduardo Sojo, da una explicación parcial. Con ella quiere echar una cortina de humo sobre la responsabilidad de los confeccionadores de las políticas económicas, comerciales y agrícolas de los sexenios anteriores y sobre la suya propia como asesor estrella de la economía de Foxilandia.
Es cierto, el encarecimiento de los precios internacionales de los granos es, tal vez, la causa más inmediata y visible del encarecimiento de la tortilla y de los cárnicos. El hecho de que Estados Unidos haya retirado el último año 40 millones de toneladas de maíz ­casi el doble de la producción mexicana­ del mercado internacional para dedicarlas a la producción de etanol está acabando con el ciclo de precios internacionales de los granos a la baja.
Pero aquí está el problema, precisamente. Si los últimos tres gobiernos federales le hubieran apostado a la soberanía alimentaria, es decir, a trazar con soberanía nuestra política agroalimentaria y a fortalecer el derecho y la capacidad de los productores, sobre todo de los pequeños, a producir alimentos, no se estaría en el umbral de, como Estado, incumplirles cuando menos a 19 millones de mexicanos en extrema pobreza, el derecho de tener acceso a alimentos básicos baratos, de buena calidad y acordes a sus tradiciones, como las tortillas.
En lugar de esto, los cerebros neoliberales discurrieron una fórmula para ellos infalible: "¿para qué gastar en producir maíz en México si lo podemos comprar más barato en Estados Unidos?" Y la dejaron deslizarse en los medios empresariales, en la academia light y en su aparato mediático. Entonces prefirieron entregar el dinero público a las grandes trasnacionales controladoras de granos, como Cargill y Archer Daniels Midland ­aliada de Grumma­, en lugar de fortalecer las capacidades productivas de dos millones de campesinos mexicanos que, en las peores condiciones, producen la mayor parte de maíz para consumo humano en este país.
Fue un engaño que, tanto en México como en Estados Unidos, benefició a los agronegocios y hundió a millones de pequeños productores. Allá, como acá, denuncia, por ejemplo, la National Corn Growers Association, la fórmula "vender el grano a bajos precios para exportar más" resultó letal para las agriculturas familiares y campesinas. Las importaciones de granos ­antes baratos, ahora caros­ estadunidenses actualmente rondan 25 por ciento del consumo de maíz, por más de 90 por ciento del sorgo y más de 50 por ciento del trigo. Se desmanteló nuestra estructura productiva nacional y se anuló nuestra soberanía alimentaria.
Ese es un resultado inobjetable del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. En su momento, las organizaciones campesinas lo advirtieron en todos los lenguajes. Lo gritaron en la calle y en los medios: "... no podemos seguir apostándole a las importaciones de granos, en un ciclo pasajero de precios internacionales bajos, porque cuando aumenten, vamos a tener graves problemas alimentarios". Pero el foxismo no los escuchó, como tampoco los habían escuchado el salinismo ni el zedillismo, y como no los escuchará el calderonismo.
Las organizaciones campesinas, unidas por sobre sus diferencias políticas e ideológicas, acaban de lograr un incremento de más de 20 mil millones de pesos al presupuesto global para el campo. Ahora se requiere que no sólo ellas, sino que todas las fuerzas sociales y políticas responsables que hay en el país, exijan que se finquen responsabilidades y se redefina la política agroalimentaria nacional. En primer lugar, no pueden quedar impunes los gobiernos y los funcionarios anteriores que propiciaron que ahora los alimentos se encarezcan para los pobres y que favorecieron el enriquecimiento de los agronegocios. Si a un funcionario se le puede perseguir por apropiarse individualmente de los recursos públicos, también se le puede castigar por implementar políticas que dañan a las mayorías en beneficio de minorías, sobre todo extranjeras. En segundo lugar, es necesario establecer los mecanismos fomento, de apoyo a desarrollo de capacidades de precios para que, sobre todo los pequeños y medianos productores puedan generar los alimentos suficientes, accesibles, sanos y de calidad para todo el pueblo de México.
La soberanía alimentaria, tarde o temprano, siempre vuelve por sus fueros.

¡Esto es un asalto! (cartón)

Den clic sobre la imagen para ver en tamaño grande esta fábula de policías y ladrones, de Trino.