viernes, octubre 10, 2008

La rebelión de los Andrés y las Andreas

Mala semana para el espurio. Todavía no deja de festejar la población a los estudiantes Andrés Gómez Emilsson y Marco Virgilio Jiménez por haber definido lo que es Felipe Calderón: un usurpador y un político espurio, cuando otra vez los gritos de la memoria nos reiteran a todos la ilegitimidad del ocupante de Los Pinos. La protagonista del más reciente grito es hija del popular comentarista de deportes Ángel Fernández, ya fallecido, a quien sin duda muchos de nuestros lectores recordarán con simpatía. Ella es periodista, como su padre, y se llama Andrea Fernández; es tocaya, pues, de Gómez Emilsson y del presidente legítimo. Su hazaña tuvo lugar en pleno Senado de la República, durante la entrega de la medalla Belisario Domínguez a Miguel Ángel Granados Chapa. A continuación la nota tal como aparece en el blog y periódico El Sendero del Peje.

Increpan a Calderón en entrega de la medalla Belisario Domínguez
Yuriria Rodríguez Castro
8 de octubre de 2008

¡Es un honor estar con Obrador!, gritó una periodista.

Felipe Calderón gusta de meterse a la boca del lobo, ahora su presencia en la entrega de la medalla de honor Belisario Domínguez 2008, no fue la excepción. La presea le fue otorgada al periodista y escritor, Miguel Ángel Granados Chapa, en medio de un ambiente intelectual, poco conocido para él y rodeado de miembros del Senado, periodistas y luchadores sociales, Calderón volvió a escuchar las palabras de rechazo que lo persiguen como una constante en cada acto oficial en el que se aparece un ciudadano: “¡Es un honor estar con Obrador!”, le gritó Adriana Fernández, periodista de Radio Educación y Radio UNAM; en seguida, la mujer levantó nuevamente la voz: “¡Arriba López Obrador!”, mientras los senadores perredistas guardaban silencio.

Otra vez, a Calderón, el protocolo le costó caro: Granados Chapa se refirió a la tentación autoritaria, a los levantotes y desapariciones por parte de autoridades federales y estatales; habló del periodismo comprometido con la democracia, hizo un llamado a aprobar una ley de amnistía para la liberación de presos políticos. Finalmente también se refirió al tema energético, la relevancia que tuvo un debate abierto, sumado a la movilización ciudadana y al ejercicio de las libertades. De igual forma, destacó la fortaleza adquirida por el Poder Legislativo en dicha materia; ahí en el lugar donde se dieron cita los representantes del Senado y un testigo de honor deshonrado, Felipe Calderón Hinojosa.

Tanto el discurso de Granados Chapa, como las consignas que se escucharon en el recinto no legitimaron a Calderón, lo rechazaron, los gritos claramente, el discurso con retórica. Nada hizo falta de nuevo. Y éste es sólo el comienzo de esas muestras de ilegitimidad. Ahora ya no son nada más los perredistas, quienes se pueden dar el lujo de callar, mientras los ciudadanos y una clase de periodistas desapegados al sistema, lo reprueban.

Rosario Ibarra de Piedra, con su adoración por las imágenes, pegó una foto del Presidente Legítimo en su escaño, pero no habló. Se quedó escuchando primero el himno nacional mexicano, e inmediatamente después el grito de Adriana Fernández, hija del locutor deportivo, del cronista poeta, Ángel Fernández.

Lo que sigue es la versión que ofrece de los hechos el periódico Milenio.

“Es un honor estar con Obrador!”
Elba Mónica Bravo
Milenio
8 de octubre de 2008

La hija del cronista deportivo Ángel Fernández se manifestó a favor del perredista durante la entrega de la medalla Belisario Domínguez.

Es un honor estar con Obrador, se escuchó la voz femenina en solitario que salió del lado de las curules del PAN en el recinto del Senado.

Habían pasado los primeros cinco minutos de la llegada del presidente Felipe Calderón, quien acudió a la sesión solemne para la entrega de la medalla Belisario Domínguez, que se entregó al periodista Miguel Angel Granados Chapa.

Calderón escuchó el tono del grito popular, como lo definió la locutora Andrea Fernández, hija del extinto cronista deportivo Angel Fernández —quien ocupó un lugar de la primera fila en los invitados de honor—, justo en el momento en que concluyó el Himno Nacional.

El silencio y la sorpresa se apoderó de los senadores de PAN, PRI, PRD y Verde Ecologista, porque el grito salió del lado en que se ubica el albiazul, y porque se tenía el compromiso del líder de los perredistas Carlos Navarrete de conducir a su bancada con civilidad en la ceremonia solemne.

Pero también vino la confusión, y durante unos minutos no faltó quien dijera que la senadora petista Rosario Ibarra era la autora del grito, quien mantuvo el puño de la mano izquierda levantado mientras se entonó el Himno.

A diferencia del estudiante galardonado Andrés Gómez Emilsson, quien fue conducido a la agencia 33 del MP, a Andrea dos elementos del Estado Mayor Presidencial le retiraron su gafete de invitada.

Andrea permaneció en el recinto hasta que concluyó la sesión, fue el único incidente de la ceremonia que se prolongó 46 minutos. En la bancada perredista no estuvieron presentes los senadores más cercanos a Andrés Manuel López Obrador, entre ellos el vicecoordinador de la bancada Ricardo Monreal y la senadora Rosalinda López.

Ataviada con un blusón azul rey, Andrea participó en el convivio que ofreció el Senado en el patio de la vieja casona de Xicoténcatl y salió del recinto junto con el galardonado Miguel Angel Granados Chapa.

Antes de retirarse relató convencida que expresó “un grito público en un lugar público”, que se trató de “un grito popular que abandero en muchos lugares y que manifesté aquí”.

Después del grito, la ceremonia continúo como si nada hubiera pasado, pero se sentía la tensión. En ese momento, Calderón estaba de pie, a la izquierda de Granados Chapa, a la derecha del presidente del Senado, Gustavo Madero.

En el salón de plenos, los acompañantes del mandatario, ubicados muy cerca de Andrea parecían no dar importancia al segundo desaguisado de los últimos cuatro días.

Calderón llegó acompañado por su esposa Margarita Zavala; el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y su secretario particular, César Nava.

La sesión se inició en punto del mediodía con sólo 79 de los 128 senadores; la propia presidenta de la comisión de Cultura, la perredista María Rojo, fue cautelosa en su discurso, en el que no se refirió explícitamente a Calderón, sino a “los señores titulares de los Poderes de la Unión”.

Andrea afirmó que al igual que su tocayo está convencida de que el triunfo de López Obrador no se trata de “una cuestión política, sino matemática”.

Sólo para no perder de vista que a los medios llamados “de comunicación” la población ha de leerlos siempre con desconfianza, reproducimos una nota de El Informador, diario de Guadalajara, donde se afirma —falsamente— que a Andrea “nadie la molestó, ahí permaneció”. Desde el título, la nota revela el anhelo del diario de congraciarse con la derecha de los oligarcas y con la izquierda de los traidores. Los errores ortográficos, desde luego, aparecen en el original. Todo un ejemplo de anti-periodismo.

Juntos, Calderón y perredistas, pero sin escándalo
El Informador
8 de octubre de 2008

“¡Es un honor estar con Obrador!” grito una mujer cuando el Jefe del Ejecutivo entraba al recinto senatorial

Ahí estuvieron la solemnidad y la emoción. Por primera vez en el sexenio, estuvieron en mismo salón el Presidente de la República y los senadores perredistas

MÉXICO.- Ahí estuvieron la solemnidad y la emoción. Por primera vez en el sexenio, estuvieron en mismo salón el Presidente de la República y los senadores perredistas. Pero el escándalo y la protesta apenas si se asomaron.

“¡Es un honor estar con Obrador!” grito una mujer cuando el Jefe del Ejecutivo entraba al recinto senatorial. Se llama Andrea Fernández, trabaja en Radio Educación, pero le gusta que le digan “Dorotea Arango”. Nadie la molestó, ahí permaneció. Poco después, cuando se entonó el Himno Nacional, Rosario Ibarra levantó el puño izquierdo. En su lugar colocó una fotografía de Andrés Manuel López Obrador con la leyenda: “Presidente legítimo”.

Miguel Ángel Granados Chapa recibió la Medalla Belisario Domínguez. Conmovido recibió los aplausos al llegar y después de su mensaje. Mientras él hablaba en la tribuna, el Presidente Calderón escribió durante varios minutos, con la mano derecha, en hojas que luego guardó. Mientras, Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, pasó el rato en el envío y recepción de mensajes en su iPhone.

Eran evidentes, inocultables, el nerviosismo, la tensión en la sede de la Cámara de Senadores que estaba rigurosamente vigilada. Antes de que se iniciara la sesión, los legisladores del PRD se reunieron a puerta cerrada, discutieron cual sería su actitud ante Felipe Calderón. Ricardo Monreal insistió en que algo había que hacer, que decirle, que gritarle. Perdió la votación, decidió con otros dos integrantes de su bancada no acudir.

Y ya estaban todos en su sitio. Los cadetes del Colegio Militar hacían valla. Los senadores conversaban. Carlos Navarrete bromeaba con Manlio Fabio Beltrones y Ángel Aguirre, les decía que les perdona la derrota que le propinaron a su partido en Guerrero si por fin organizan la reunión bohemia con Joan Sebastian, compadre de Aguirre.

Poco después, llegó el galardonado. Caminaba lentamente. Sonrió al encontrar rostros y miradas de amigos, de discípulos. Estrecharía la mano de Felipe Calderón cuando éste se la tendió para saludarlo. Emocionado escuchó el buen discurso de una elegante María Rojo.

Después él hablo. Llamó, “ciudadano Presidente de la República” a Calderón Hinojosa. Dijo que aunque parte de su oficio consiste en tejer palabras, no encontraba las que revelaran con precisión sus sentimientos al recibir la Medalla Belisario Domínguez. Continuó. Sacó sus convicciones. Concluyó con un llamado: Impidamos que la sociedad se disuelva, reconstruyamos la casa que nos albergue a todos.

Él y su emoción. Fuerte el aplauso de todos. Terminaba la sesión solemne, el escándalo finalmente no estalló, apenas asomó su rostro.

Para finalizar, el cubrimiento más objetivo lo dio La Jornada. Fue el único diario nacional que dio cuenta del ambiente de represión que se respiraba en el Senado.

Severa vigilancia del EMP en el Senado
Andrea Becerril y Víctor Ballinas
8 de octubre de 2008

Detienen al perredista Fernández Noroña

Un fuerte dispositivo de seguridad, a cargo de elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP), la Policía Federal Preventiva (PFP) y granaderos se aplicó ayer en los alrededores del Senado de la República, horas antes de que el presidente Felipe Calderón Hinojosa asistiera al recinto como testigo de la entrega de la medalla Belisario Domínguez al periodista Miguel Ángel Granados Chapa.

Desde un día antes se colocaron vallas metálicas en las calles de Donceles, Tacuba, Allende y Filomeno Mata. Ayer, la sede senatorial estuvo resguardada por elementos policiacos que vigilaban el acceso al recinto de Xicoténcatl y habían detenido al perredista Gerardo Fernández Noroña.

Los senadores Ricardo Monreal, Yeidckol Polevnski y Rosario Ibarra debieron rescatar al ex vocero del sol azteca, al que granaderos y miembros del Estado Mayor Presidencial tenían contra la pared en la esquina de Donceles y Callejón del 57.

Los legisladores discutieron largo rato con los elementos policiacos y lograron que se liberara a Fernández Noroña, quien se concentró con un grupo de manifestantes instalados en el Eje Central y Donceles, quienes, pese a estar en todo momento rodeados de militares y policías, no dejaron de gritar consignas contra Calderón Hinojosa.

Dentro del recinto de Xicoténcatl, en tanto, integrantes del resguardo parlamentario y del Estado Mayor mantuvieron bajo vigilancia a la periodista Andrea Fernández durante los 55 minutos que duró la sesión solemne en que se entregó la medalla Belisario Domínguez.

La comunicadora, hija del fallecido cronista de deportes Ángel Fernández, llegó como invitada especial y muy cerca de Calderón Hinojosa lanzó la consigna “es un honor estar con López Obrador”. De inmediato la flanquearon dos vigilantes, le arrancaron el gafete y la escoltaron hasta la salida.

1 comentario:

no-represion dijo...

el pelele nomas no se la acaba.... ni se la acabará jajaja......

es un honor estar con obrador = D