jueves, septiembre 18, 2008

Lorenzo Servitje: millonario sin moral

Édgar González Ruiz
Kaos en la red
13 de septiembre de 2008


Lorenzo Servitje es uno de los principales empresarios que apoyan a la derecha en el poder. Es enemigo de los derechos laborales y de las libertades civiles, pero se presenta como mártir y filántropo.

Conocido como uno de los principales promotores de la ultraderecha católica y del fraude electoral del 2006, a la vez que de las políticas impopulares que ha padecido México de Salinas a Fecal, el empresario panista Lorenzo Servitje, patriarca del grupo Bimbo, acaba de publicar sus memorias, bajo la forma de una extensa entrevista con la periodista Silvia Cherem.
En el libro Al Grano. Vida y Visión de los Fundadores de Bimbo (Khalida editores, México, 2008), Cherem aborda la trayectoria de Lorenzo -“don Lorenzo”, como le llaman sus súbditos y lambiscones- y de otros dos personajes de esa empresa: Roberto Servitje y Jaime Jorba.

La entrevistadora se esfuerza por confeccionar una obra al gusto del prepotente y ególatra nonagenario, a quien sólo le agrada escuchar el lenguaje de la lisonja y de la sumisión.

Pese a ello, como ocurre con las biografías de otros personajes de la política empresarial (Vicente Fox, Juan Sánchez Navarro, Hugo Salinas Price, por mencionar algunos), el testimonio de Servitje constituye una involuntaria exhibición de la miseria humana que suele convivir con la abundancia de dinero, quizá porque las grandes fortunas suelen tener su origen en el abuso, el crimen y el fraude.

Al igual que los otros personajes mencionados, en Lorenzo Servitje conviven la voracidad sin límites, el autoritarismo, la increíble falta de escrúpulos para perjudicar a los menos favorecidos, con una retórica sentimentaloide, quejumbrosa, donde el millonario pretende tener una frustrada vocación de mártir, de idealista y de redentor de los pobres.

Un enemigo del pueblo

Hijo de Juan Servitje y Josefina Sendra, emigrantes españoles, Lorenzo, quien con el tiempo llegaría a ser uno de los más activos enemigos de las conquistas laborales y de las libertades civiles emanadas de la Revolución Mexicana, nació en la ciudad de México, nada menos que el 20 de noviembre de 1918.

“Comencé a descubrir “lo mexicano” en el contacto con el hijo de la portera y (con) las sirvientas”, dice Lorenzo Servitje, quien afirma también que su madre, quien llegó a México a los 21 años, desde el principio “detestó la imagen de gallinas, puercos y desolaipon que vio al desembarcar” (p. 39).

Pese a su desdén por la pobreza y por lo mexicano, en 2002, en compañía de su hija Marinela (militante de grupos ultraderechistas, como Enlace en la Comunidad Encuentro), Lorenzo se dignaría a viajar a la Sierra del Nayar en un tour para darse el lujo de “conocer de cerca la miseria” (p. 169).

Su gran contacto con la miseria que lo “cimbró”, según él, consistió en quedarse a dormir un par de días en casa de unas monjas, que le ofrecieron abundantes tortillas y sopa de lentejas, lo cual él y su hija consideraron el colmo del sufrimiento y de las privaciones.

A sus noventa años, Servitje carece del buen sentido, del pudor y de la elemental prudencia que lo hubieran llevado a evitar en la larga entrevista toda una colección de frases hechas, lugares comunes, rebosantes de cursilería y falsedad.

Leemos: “pienso más en ayudar a los pobres que en todo lo demás…” (p. 202); “el amor es por lo único que vale lapena vivir. Ni el poder ni la riqueza se comparan con la capacidad de querer…”; habla también de su “vocación de sacrificio” y de su “gozo al dar a otros” (p. 203).

Más aún, dice Servitje: “a mí dar nunca me dolió. Hubiera querido ser un hombre que pusiera su vida por delante, haberme sacrificado más, haberme entregado con devoción a alguna causa, como aquellos hombre verticales: Mahatma Gandhi, Václav Havel, Tomás Moro…” (p. 114).

Desde luego, Servitje no explica por qué toda su pretendida abnegación se quedó en frases sensibleras y por qué, a diferencia de Gandhi, se dedicó a amasar dinero y no tuvo empacho en explotar inmisericordemente a sus propios parientes en su empresa panadera, negándoles apoyos, prestaciones y días de descanso. Como ocurre por definición con la gente deshonesta y mezquina, sus palabras y sus actos están en completo desacuerdo entre sí.

En contradicción con sus pretensiones de mártir y bienhechor, el magnate de los alimentos chatarra deplora una y otra vez todo uso de los recursos del erario para beneficiar a las clases trabajadoras, e incluso ha propuesto eliminar las prestaciones y derechos laborales. Esa es su verdadera filantropía.

Como otros empresarios, Servitje odiaba el llamado “populismo de Echeverría”, pues “era común que los campesinos recibieran todo… del paternalismo gubernamental: la reforma agraria les daba sus tierras, los extensionistas los capacitaban, los bancos rurales les prestaban dinero, Fertimex les proporcionaba los fertilizantes, Conasupo comercializaba sus productos. Nuestro objetivo (de él y de otros empresarios bandidos) era quitarles de encima ese lastre de tender la mano y que ellos aprendieran a valerse por sí mismos” (p. 118).

Pero, al mismo tiempo, Servitje no tenía empacho en tender la mano al gobierno de Echeverría para pedirle nada menos que tres millones de pesos para “impulsar más proyectos productivos” mediante sus operaciones seudofilantrópicas. Con toda justicia y sensatez, Echeverría se abstuvo de entregar el dinero al empresario que tan ferozmente se oponía a que se ayudara a los campesinos.

El empresario derechista, que hoy en día es entusiasta partidario de Fecal y de sus proyectos, como la privatización de Pemex y los aumentos a los bienes y servicios, ha vociferado rabiosamente contra toda política que implique dar incondicionalmente algo a los pobres.

Según él, en épocas pasadas los gobiernos hacían mal en evitar los aumentos a productos básicos y en otorgar buenos aumentos a los salarios de los salarios populares, porque con ello “a los trabajadores les cayó un río de dinero que no esperaban…” (p. 145).

Sugiere que los gobiernos deben, a la manera de Fecal, poner en práctica políticas que beneficen a los más ricos en detrimento del pueblo, prescindiendo de “culpas y remordimientos morales” (p. 146).

Una y otra vez, Servitje ha criticado los logros sindicales, con el argumento mezquino de que implican una “injusticia” hacia los demás trabajadores.

En septiembre de 2004, en una asamblea de Coparmex, el malhechor de cuello blanco con pretensiones de mártir y filántropo llamaba a los sindicalizados “parásitos de la economía” y exigía “renegociar” los contratos colectivos de las empresas estatales y dependencias.

El hipócrita que en algunos pasajes de la entrevista abunda en que nunca le ha dolido dar, afirmaba en esa ocasión: “no hay que darles nada, absolutamente nada, al contrario, hay que quitarles” (p. 182).

En contraste con esa actitud ruin y miserable que siempre ha mostrado contra los trabajadores, la momia de la derecha empresarial no critica las millonarias subvenciones de los panistas para el clero católico, ni los fraudes millonarios que han cometido los parientes y amigos de Fecal y de Fox.

Bimbo cuenta con un sindicato blanco que nunca ha hecho una huelga, y en esa empresa, como detalla Servitje en la entrevista, ha existido la práctica de clasificar a sus trabajadores y despedir arbitrariamente a los que les parecen inadecuados.

Como otros dirigentes de la derecha, Servitje niega hipócritamente que se identifique con ese sector, pero su propia historia, que él relata, es elocuente sobre su compromiso con esa corriente política: en su primera juventud fue entusiasta simpatizante de cristeros y franquistas, enemigo del cardenismo, al grado de participar en manifestaciones violentas contra él, fundador o militante de grupos conservadores y de organizaciones empresariales desde mediados del siglo XX, y en los últimos años miembro del derechista PAN, al que apoya tanto material como polítictamente.

El “desorden sexual”

Servitje ha sido promotor de la censura en los medios de comunicación, pues le horroriza lo que llama el “desorden sexual”, es decir los bikinis, el juego erótico, las películas que muestren cuerpos desnudos o semidesnudos; en fin, el atractivo de la juventud.

Desde luego, una de las motivaciones de su celo inquisitorial es la sexofobia de las doctrinas católicas, pero en la entrevista con Silvia Cherem él mismo revela inadvertidamente que el verdadero “desorden sexual” y de otros rubros que inspiró su afán por prohibir fue la conducta errática y desgastante protagonizada por su propia madre, quien se cambió de casa 23 veces y al morir su esposo, el padre de Lorenzo, se buscó un hombre 15 años menor que ella.

Confiesa Servitje acerca de la relación con su progenitora: “Dolorosamente nos dejamos de hablar cuando volvió a casarse, en 1954 (luego de la muerte del padre de Servitje). Enviudó a los 44 años y a los 62 decidió unir su vida con una persona 15 años menor que ella. Pepita mi hermana y yo nos opusimos, quizá por un cierto egoísmo, pero también porque no elegía a la persona adecuada. Era romántica y soñadora; trataba de tener la vida que no tuvo con mi padre…” (p. 46).

De hecho, cuando Lorenzo tenía 3 ó 4 años, Josefina, quien al lado de Juan estaba “anémica y débil, con hemorragias continuas, frustrada por la soledad, la enfermedad y la falta de éxito económico (de su esposo)” se marchó con sus hijos a España, donde murió uno de ellos.

Además de revelar la doble moral y la miseria afectiva del matrimonio de sus padres, el amor de Servitje por la censura tiene que ver con su prepotencia que lo lleva a pontificar sobre lo que evidentemente no ha leído.

Según él, “las grandes obras literarias aluden a las pasiones humanas pero no lo hacen de manera morbosa ni están destinadas a toda clase de público”.

Por el contrario, los clásicos son universales, y muchos de esas grandes obras (sea la Biblia, las Mil y Una noches, los clásicos griegos y latinos, franceses, etc.) contienen descripciones tan candentes y atrevidas que mil veces merecerían la condena de los fariseos encabezados por Servitje.

En fin, el poder de que ha gozado el magnate panadero le ha permitido limitar la libertad de expresión en nuestro país, ejerciendo presiones sobre los grandes medios de comunicación.

24 comentarios:

Ernesto dijo...

Mencionar lo que cuesta ir al museo de Marinela la hija de Servitje. Fomentando una cultura elitista.

Anónimo dijo...

Esta bien lo que hace este vejete de porqueria, y ojala y haya mas mexicanos que se mueran, muertos los perros se acaba la rabia, pinches mexicanos no sirven para nada, bueno si sirven para chingar a otros mexicanos, y si este pinche seudo gachupin esta donde esta es por culpa de los pinches aztequitas o diria mexicanitos por comprar sus basuras de productos como bimbo o mierdinela perdon marinela Atte. un mexicano resentido con su pais

Rodrigo dijo...

Yo creo que este año ya se muere este vejete nefasto.

Anónimo dijo...

Este hombre necesita conocer el AMOR de Cristo, y todos ustedes también..
así no habría injusticia, menosprecios, resentidos, abusos, etc
busquen a DIOS mientras pueda ser hallado.
Dioss les bendiga

Anónimo dijo...

no se si conoce el amor de cristo pero seguro que si conoce el amor del padre Maciel...
no compres basura, si quires pan ve a la panaderia artesanal de tu esquina, pan de calida y sin tantos quimicos.

Anónimo dijo...

Tenemos el pais que merecemos por cobardes PR

Anónimo dijo...

por un momento y por todos los comentarios que hace en su libro, de verdad pense que conocia el amor de Cristo Jesus, pero ojala Dios tenga misericordia de el y le de la oportunidad de conocerlo realmente y de amar a su projimo como lo menciona, que Dios les bendiga!

Anónimo dijo...

lo unico que puedo compartirles a todos ustedes, es que hay alguien que los ama incondicionalmente, solo necesitan creer en el y el les da la salvacion por gracia, su nombre es Jesus, solo pidanle perdon, arrepientanse de corazon y denle la autoridad de gobernar en sus vidas, dense la oportunidad de experimentarlo, no se arrepentiran!!! Dios les bendice.

Anónimo dijo...

Tanto resentimiento da miedo. Hay 90,000 familias que dependen del trabajo que da Bimbo. ¿Eso está mal? Comparen a conciencia las condiciones laborales de los trabajadores de Bimbo con otras empresas, nadie dice que sea perfecto, pero no hay que satanizar al Grupo Bimbo. Ojalá hubiera más empresarios emprendedores, arriesgados y fieles como estos señores.

Anónimo dijo...

ojala se mueran los mandos segundos que son los que distorsionan la visión del lider
y bajan mal la informacion al trabajador.

Anónimo dijo...

dios bendiga a toda la familia bimbo por que es un trabajo que muchos quisieran por que es una gran empresa y felicio a la familia servije por los valores y grandes logros que a tienido en estos años.

sigan a delante por que mucha gente de pende de bimbo dios bendiga su gran empresa.

Anónimo dijo...

Los Codigos de principometro son un engaño para los clientes. Solo roban los datos y no permiten ingresar codigo, solo compras el producto.

Anónimo dijo...

Hay que admirar a este tipo, el crecimiento de su gran empresa lo estamos pagando todos con el fobaproa, pidió dinero para invertir y no lo pagó, su deuda pasó al fobaproa, es decir, nosotros la estamos pagando! Viva Méjico! (650 millones de pesos)

Anónimo dijo...

LA VERDAD ES QUE YO SÍ LE DABA SU (VER) GANSITO A MARINELA. TODAVÍA TIENE SU PINGUINITOMUY SABROSOLA SEÑORA.

Anónimo dijo...

Solo soy un humilde lector, pero la verdad ni se me antojo terminar el texto, iva a la mitad y conclui, otro pejista resentido, logros sindicales , cuales? Asi, gracias e esos super logros pascoe, deschamps y compania comenzaron siendo obreros (sic) y terminaron con mansiones dios sabe donde, vender pemex? Te recomiendo q leas e investigues mas , sobre petrobras por ejemplo, digo no se si seas periodista o solo como yo un humilde lector, pero haste y a nosotros un favor.......q tu derecho a la libertad de expresion no se vuelva libertinaje. En cuanto a don lorenzo nos guste o no es un icono empresarial y lo q ha hecho de bimbo mexicano o no merece respeto y nada mas.

Miguel A M dijo...

Con todo respeto que no mereces. En verdad se nota que el que escribió, en un enjendro del sistema priista y beneficiado de programas de limosna como solidaridad y sindicalizado de Gordillo. tienes capacidad de escribir e insultar pero asi mismo eres un ignorante de los señores Servitje; se ve que ni los conoces ó haz pertenecido a un circulo social digno. Tragate todo lo que escribiste y ten el valor de escribir un libro sobre tu vida cuando hayas hecho algo digno de ser criticado y que cualquier ardido ignorante se atreva a escribir de ti. No eres mas que el reflejo de tus palabras.

noseas_caballo1313 dijo...

´Pinche adorador del gel boy, cuando llegue al poder ahora si le daras las mamadas que quieras puto

Anónimo dijo...

lo unico nefasto aqui, son ustedes.
discutiendo tonterias, mientras la demas gente decide por su destino

S.s

Anónimo dijo...

1) dios no existe...
2) ¿De donde saca tanta tontería el wey q publico este artículo?? hace 2 o 3 citas al libro bastante "x" y después hace concluciones fuera de contexto... Me suena como el tarado de Lopez-Orador q solo distorsiona la info y hace pend.. a toda la perrada ignorante q lo siguen como a un "carpinterucho de hace 2000 años"

Anónimo dijo...

Bien se dice que los mexicanos somos como los cangrejos en una cubeta, si quiere salir uno todos los demás hacen lo posible para que no salga. No perdonamos el éxito ajeno.

Creo que toda la bola de frustrados que no han podido vender ni un alfiler en su vida escriben toda esta bola de pendejadas de alguien que si la ha hecho y en grande. Sigan esperando que un milagro o el populismo les cambie su vida o busquen que su mama los vuelva a parir a ver si así se componen

Alfredo dijo...

Esto me hace pensar que esta publicación fue hecha por alguien que no conoce y mucho menos ha trabajado en el grupo, o peor aún de uno de tantos trabajadores que no le gusta trabajar.

Soy un profesionista y puedo decir que la mayoría de los sindicatos son cómplices de la pereza de sus trabajadores, si no, vean los servicios que recibimos por parte de trabajadores del IMSS, ISSSTE, Educación, Sector Salud, etc. Los sindicatos colocan a sus amigos, familiares o personas afines, aunque ni siquiera cumplan con el perfil que el puesto demanda.

Y como bien lo decían en otro comentario, desgraciadamente el Mexicano siempre ve con malos ojos a aquel que se supera.

Trabajo en una empresa muy cercana al grupo y puedo decir que después de haber laborado en algunas empresas, incluso trasnacionales, en esta he encontrado las mejores condiciones y ambiente laboral.

Anónimo dijo...

Cuanta razón tienes en u artículo, se admira sus logros, pero como lo consiguieron y lo siguen consiguiendo a base del maltrato psicológico, y explotación laboral que esta familia da a sus empleados, nos tratan como sus esclavos, cada que pueden nos humillan, nos hacen sentir menos. ¡Ah! eso si ellos y sus familiares unos sueldasos y los demás una miseria, uno se aguanta por necesidad. Y de Filantropía pues pura pantalla, solo ante los reflectores T.V. revistas, pero hay un Dios que tarde o temprano ajustara cuentas. Que Dios los bendiga y les ablande ese corazón tan duro que tienen.

Anónimo dijo...

Sin duda hay verdad en todo lo que se dice, pero cada quien habla según le cala el zapato y también hay zapatos muy cómodos y caros solo para muy pocos.

Anónimo dijo...

Yo les cambio a 50 Servitjes que generan empleos por 50 diputados chupasangre. Mejor que sean 450 empresarios y sólo 50 diputados para que platiquen entre ellos.